Enamorada del cielo
La fotografía que Ukyo, Ryoga, Ranma y yo nos tomamos en el festival escolar, era muy linda, el brillo de nuestras miradas era genuino, era la prueba más clara de nuestra felicidad. Estaba acomodando la foto dentro de un marco, que pondría sobre el escritorio.
—Akane, es hora de cena—Kasumi había entrado a mi cuarto, cuando vio la foto, note una tierna sonrisa, mi hermana, es muy sensible.
—Hermanita, te ves muy feliz, pero aún así de amor no se vive—casi a empujones me saco de mi cuarto y fuimos al comedor.
Las cosas en casa no iban bien, últimamente mis padres discutían con más frecuencia, y estaban muy irritables, el intercambio de miradas entre ellos era colosal, cuando se lo proponían ambos llegaban a ser sumamente fuertes en ese tipo de batallas.
Mientras comíamos, recibí un mensaje, de Shampoo la ex novia de Ranma.
"Deben separarse, tú no eres la mujer ideal, para él, solamente eres una niña estúpida y así tenga que matarte, Ranma será mío."
Cerré bruscamente el teléfono, un miedo se coló en lo más recóndito de mí ser, comencé a marearme, palidecí y sentí nauseas.
Mi hermana se alarmó y llamó a mis padres quienes discutían acaloradamente en la cocina. Cuando me vieron decidieron llevarme al hospital y la noticia no fue del agrado de mi familia, los síntomas que presentaba no eran otra cosa sino que un embarazo.
Mis padres, lloraban, mi hermana rezaba para que todo saliera bien.
—Muy bien, Akane, ¿Quién es el padre del bebé?—la pregunta resonaba en el fondo de mi corazón, la voz de mi madre, era intimidante, pocas veces me había hablado de ese modo, los minutos pasaban y de mi boca no salía nombre alguno.
Reaccione pocos minutos después, deje a mi familia en medio de la sala con la duda dibujada en el rostro, si bien era precisamente, él, el padre, quien tenía que saberlo en primer lugar.
"Necesito verte urgentemente, te veo en la cafetería que está cerca del Instituto, por favor no tardes."
Las calles eran frías, pero no podía esperar hasta mañana, la reacción que pudiese tener Ranma se convertía en una filosa duda que traspasaba mi cerebro. En ese momento sentí que caminaba por inercia, al llegar a la cafetería un vientecillo gélido sacudió mi cabello, el corazón comenzó a palpitarme a una velocidad increíble, entré al local y me senté en una mesa, Ranma aún no llegaba y eso me intranquilizaba.
No pasaron ni diez minutos, pero sentí que había sido una larga espera, su cara era alegre y sus labios formaban una sonrisa hermosa, me embelesó por un momento.
—Akane, ¿estás bien? Me preocupa que a estas horas de la noche, andes sola, pude haber ido por ti a tu casa—lo que en este momento no quería es que mis padres lo vieran.
—si lo estoy, pero hay algo que quiero decirte—sentí pesados los labios y unas ganas inmensas de llorar me abordaron, comencé a tartamudear y a decir palabras incompletas.
—Ranma, yo…tú
—Akane, no te entiendo podrías por favor ser más clara, ¿pasa algo?,
Pose mis manos sobre mi vientre—Ranma, estoy embarazada, vas a ser papá…
Su expresión, era indescifrable, no sabía si estaba molesto o feliz, no dijo nada y se marchó.
