!sorpresa! Sé que hoy no es martes asique no es día de capítulo. Pero lo he terminado antes de tiempo y me ha parecido buena idea subirlo antes para que lo podáis disfrutar cuanto antes. La verdad esque es super divertido (o yo me he divertido mucho escribiéndolo) y un poquito intenso jajaj ya lo veréis ya.
Quiero agradecer todas las reseñas del capítulo anterior. Me dan muchísima fuerza para escribir. Pero quiero dedicarle este capítulo especialmente a Norely y a mnj2327 que me apoyan en cada capítulo. Quiero decirles que me encanta leeros y que sigo muchísimo vuestros consejos. Sois geniales. Cuando me quedo en blanco siempre me dais inspiración para escribir
Ahora si espero que disfrutéis este capítulo y que me contéis abajo lo que opináis
AH!AVISO IMPORTANTE! LEED MI COMENTARIO AL FINAL DEL CAPÍTULO ES ALGO SUUUUPER IMPORTANTE PARA A CONTINUACIÓN DE LA HISTORIA!
Hermione estaba recostada en la camilla de la enfermería aún sollozando. No había parado desde que Draco se había marchado dejándola sola con Luna. La Ravenclaw estaba totalmente paralizada abrazada a sus libros.
-¿Estás bien, Luna?
Luna soltó una pequeña risita muy aguda.
-Que me preguntes eso mientras lloras es muy irónico- respondió Luna con voz muy bajita y suave.
Hermione también sonrió ligeramente.
-Llevas razón, lo siento Luna, no quería que te preocuparas por Malfoy. Es perro ladrador pero no muerde.
"¿Por qué le defiendo?" se preguntaba ella. ¿Es que la iba el masoquismo y no se había enterado?
-Pues parece que a ti se te ha mordido-Hermione se sonrojó ante las palabras de Luna- quiero decir, le he visto meterse contigo muchas veces. Sé que esta no es una de esas veces…Hay algo diferente en todo esto.
Hermione lo pensó detenidamente. Luna la había oído pidiendo a Malfoy que se quedara. Era más que obvio que pasaba algo entre ellos. Trató de sobreponerse a su dolor de cabeza y sopesar si podía contarle a Luna todo lo que había ocurrido. Era buena chica, un poco rara, pero muy inteligente. Iban juntas a los partidos de quidditch. Podría darle un punto de vista inesperado y diferente. Asique finalmente decidió contarlo.
-¿No es muy difícil darse cuenta de que hay algo raro verdad?-Dijo Hermione- Hazme un favor, Luna. Avisa a Ginny para que venga también, me gustaría estar con las dos. Cuando estemos todas te pondré al día.
Luna dio pequeños saltitos en el sitio.
-Genial, cotilleos de amigas. Intentaré que mis pendientes de rábano no se lo cuenten a nadie.-las dos rieron- Ah, te he traído los deberes de ayer-dejó los libros y pergaminos encima de la cama.
Hermione se apresuró a echar un vistazo a todo mientras Luna se iba. Pero antes de salir, la rubia se giró cuidadosamente y la dijo:
-¿Sabes lo mejor de tener un amiga lunática? Que nadie cree lo que dice, ni siquiera los secretos ajenos.
Ambas se rieron. Luna se fue y Hermione decidió hacer la tarea del día anterior. Pero no le dio tiempo a abrir un solo libro, la señora Pomfrey ya estaba allí. Definitivamente no iba a ser un día tranquilo.
Luna llamó a la puerta de la sala común de Gryffindor. Fue Harry quien abrió la puerta, tan solo una rendija, sacando la cabeza.
-Ah, hola, Harry. Necesito hablar con Ginny
-Claro- dijo él-¡Ginny!-gritó.
"Muy discreto" pensó Luna. Fue Ron quien apareció por la puerta.
-¿Qué pasa?-Dijo él.
-Necesito hablar con Ginny-contestó Luna moviendo graciosamente los pies.
-Ah claro. ¡Ginny!- más gritos, como no- ¿Para qué la llamabas?
-Am...verás es algo privado y…
Ginny apareció por la puerta abriendo de par en par con la túnica a medio abrochar y mucho mal humor.
-¿Se puede saber a qué vienen esos gritos, par de brutos?-les dijo reprimiendo las ganas de darles una colleja.
-Luna te buscaba- contestó Harry
-Si y dice que es algo privado ¿Qué os traéis entre manos? - La acusó su hermano- ¿te estás metiendo en líos?
-Como si tu fueras alguien para hablar, señor morros pegados
-Eh! Cállate, enana
Luna estaba viendo como empezaba una discusión entre hermanos. Y no tenía tiempo para eso.
-Ginny- dijo alzando el tono de voz por encima de la discusión- ¿recuerdas ese problema que te comenté con las serpientes? Hermione me ha dicho que te lo ha contado y…
A Ginny se le encendió la bombilla: serpientes, Hermione, problema….Malfoy había hecho algo a Hermione.
-Oh, si, claro, vámonos ya-Ginny cogió a Luna del brazo.
-No os metáis en…
Ginny cerró la puerta en las narices de su hermano y se alejó con Luna hacia la enfermería. Dentro de la sala se quedaron Harry y Ron.
-Nosotros también deberíamos irnos, Ron. Quiero pillar a Malfoy antes de que empiecen las clases.
-Eso es- comentó Ron, casi frotándose las manos- Por fin vamos a darle una lección a ese maldito hurón.
-¿Así que tú y Malfoy eh?-Preguntó Luna con esa vocecilla suave mientras se retorcía el pelo- Los dos sois muy distintos. Hacéis buena pareja.
-No, Malfoy y yo nada. Es un imbécil que sólo se dedica a joderme, simplemente este curso está siendo más imaginativo-dijo Hermione- Desde luego hay que tener talento para hacer más daño besando que lanzando un Crucciatus.
La señora Pomfrey ya había ido a verla esa mañana. Decía que ya estaba bien pero que guardara reposo hasta esa tarde solo por si acaso. Desde luego su dolor de cabeza había remitido con lo que fuera que la hubiera dado y se sentía mucho mejor.
-Dudo que Malfoy lanzará ese Cruciatus, Hermione. No creo que alguien que haga eso se escape en plena noche para ir a verte a la enfermería-dijo Ginny- en fin es Malfoy, no pondría la mano en el fuego, pero no lo creo.
-No ha venido a verme, Gin. Snape le mandó a verme y se durmió.
-Eso es mentira.-comentó Ginny apoyándose contra la ventana que había tras el cabecero de la camilla. Luna se había sentado en la cama con Hermione dejando que sus pies colgaran- Ayer Snape castigó a una alumna de mi curso. Estuvo toda la tarde en su despacho. Llegó a la sala común justo antes del toque de queda. Y por muy mal que me caiga Snape no creo que incite a un alumno a salir de la cama en plena noche.
Hermione se quedó sin habla. Así que había ido a verla. Se había escapado en plena noche solo para ir a la enfermería…¿Por qué? Quizás porque estaba preocupado, quizás porque la conciencia no le dejaba dormir. Pero era Malfoy. Dudaba que tuviera conciencia. No podía ser eso. Debía estar preocupado. Hermione hizo un mohin frunciendo los labios.
-¿Por qué puedo entender libros más incomprensibles y no a Draco Malfoy?-refunfuñó
Ginny le puso una mano en el hombro.
-Si te sirve de consuelo, yo no entiendo a la mayoría de los hombres.
-Bueno, yo no entiendo a nadie. Excepto a los Nargels, claro- dijo Luna. Y a las chicas no les quedó más remedio que reír.
Draco bajó las escaleras hacia las mazmorras que eran la sala común de Slytherin como una exhalación. Cuando llegó rezó porque todo el mundo estuviera durmiendo. Llevaba la camisa arrugada, el pelo desaliñado y olía a muerto. Pero no tuvo suerte. La sala era un hervidero. Casi toda la casa estaba congregada en un círculo en el centro de la sala común riendo a carcajadas. ¿Qué estaría pasando? Malfoy entró con cuidado de que nadie le oyera y se unió a sus compañeros. Zabini estaba en el centro con su varita en la mano contando algo muy emocionado.
-Entonces decidí que era mi momento-Contaba el chico dramáticamente - me escondí al final de la clase, saqué mi varita y…¡Zas! El Crucio le dio de lleno a la sangre sucia -Todos se empezaron a reír incluido Zabini- ¿Oísteis como gritaba de dolor? Si llego a saber que iba a salir también habría tirado un Avada Kedavra directamente.
Toda la casa rió a carcajadas. Excepto Draco. Una rabia sorda golpeaba por todo su cuerpo. Había sido Zabini quien había lanzado la maldición. Por él había pasado todo el día preocupado. Por él había tenido que ir a buscar a Granger a la enfermería. La había hecho un daño indescriptible. Podría haberla matado. No pudo contenerse. Irrumpió en el centro del círculo
-Vaya, Draco justo les estaba contando como…
No le dejó acabar. Le cogió de la túnica y le subió a la habitación sin escuchar ninguna de sus preguntas. Una vez en la habitación le cogió por el cuello de la túnica y lo estampó contra la pared. Puso su cara muy cerca de la de Zabini y le lanzó una de esas miradas que podrían congelar el mismísimo infierno. Sin poder contenerse le dió un puñetazo. La cara de Zabini se giró e impactó contra la pared.
-¿Pero que…
Otro puñetazo, esta vez a la otra mejilla. Puso uno de sus antebrazos en el cuello de Zabini y apretó. Con la otra mano buscó entre las piernas de Zabini y le agarró literalmente por los huevos, apretando como para quitarle a Blaise el carnet de padre para un futuro.
-Escúchame, Zabini-le dijo el rubio sin apartar los ojos de su cara congestionada por el dolor - Si vuelves a tocar, joder, dañar o incluso mirar de mala manera a Granger, te voy a arrancar esta miseria que tengo entre las manos. -Amenazó aparentando aún más -Y me voy a encargar personalmente de hacer un puto infierno cada uno de tus días en Slytherin ¿ha quedado claro?
Zabini no contestó, sólo bajó la mirada a sus huevos. Apenas podía respirar por el dolor. Draco aflojó un poco.
-Muy claro -contestó Zabini.
-Bien, pues entonces…-comenzó a decir Draco soltando del todo al moreno.
-Pero quiero saber por qué la defiendes.
Draco se dio la vuelta y se dirigió a su armario. Sacó una camisa limpia y se quitó la sucia dejando ver su torneado ó a Blaise con dureza.
-Por qué Granger es mía. Yo voy a joderle la vida y a encargarme de que se arrepienta del momento en que nació bruja. Pero lo haré yo. Nadie más va a tocarla.
Draco salió solo de la sala común. Después de la noche que había pasado lo último que necesitaba era a Crabbe y Goyle diciendo gilipolleces o a Pansy revoloteando a su alrededor. Necesitaba un zumo de calabaza bien cargado par aguantar la clase de la jodida McGonagall. Y una ducha, ya de paso.
Pero a medio camino entre las mazmorras y el comedor una mano le agarró del cuello y lo estampó contra la pared de un pasillo estrecho y poco concurrido. Cuando se quiso dar cuenta Potter y el pobretón Weasley le tenían atrapado contra la pared.
-Oh genial -Draco puso los ojos en blanco-mirad no tengo ganas de matar cucarachas esta mañana asique…
-Cállate, Malfoy- Le dijo Harry sin soltarte del cuello- ¿Te crees que puedes lanzarle una imperdonable a Hermione sin pagar por ello?
-Vamos a ver San Potter intenta pensar un poco, eh, que no duele ni nada. ¿En qué momento se la lancé? Estaba encima de la tarima con todo el mundo mirándome.
-Pues se lo mandarías a alguno de tus secuaces- Gritó Ron
-Aunque no os lo creáis no todo el mal de este colegio lo hago yo-les gritó Malfoy sin una gota de miedo- La mayoría,sí, porque soy bueno en lo mío. Pero esta vez no.
-Respuesta equivocada, Malfoy- dijo Harry- Hazlo ya, Ron.
Y Ron lo hizo. Lanzó el hechizo que Ojo Loco les había enseñado ese mismo verano. El hechizo con el que, no hace tanto, él mismo convirtió a Malfoy en hurón.
-Esto es por Hermione -Le gritó apuntándole con la varita- y por todos estos años, cabrón.
Draco no se podía mover con la mano de Harry pegándole a la pared. Sabía que Ron iba a joderle de alguna forma. Pero en ningún momento cerró los ojos ni bajó la cabeza. Un Malfoy afrontaba las cosas con la cabeza bien alta. Antes de que se diera cuenta era un pequeño hurón color gris que corretear y gritaba entre los pies de Harry y Ron que se reían sin parar.
Pero Draco no pensaba quedarse de patas cruzadas. Se metió entre el bajo de los pantalones de Potter y le dio un fuerte mordisco en el tobillo. Harry gritó muy fuerte y sacudió la pierna. Draco, en su pequeña forma de hurón salió disparado contra la pared.
-¡Potter, Weasly! ¿Se puede saber qué está pasando aquí?
Harry y Ron miraron al pasillo principal. Mcgonagall, con su capa verde oscuro y su alto sombrero, los miraba con la cabeza alta y las manos entrelazadas. Y a juzgar por su expresión, no estaba contenta. Draco chillón con su aguda vocecilla de animalito.
-Por Merlín, díganme que ese hurón no es el señor Malfoy- gritó McGonagall acercándose a grandes pasos al hurón.
La profesora sacó su varita de la manga y lanzó a Malfoy el contrahechizo. Draco recuperó su forma humana rápidamente y no tardó en acusar a los Gryffindor.
-Me han convertido en hurón, profesora. Me han cogido desprevenido en el pasillo y me han atacado. Ni siquiera les había visto.
McGonagall miró a los alumnos de su casa severamente.
-Eso no es así, profesora -gritó Ron enfurecido- Él le lanzó una maldición imperdonable a Hermione. No podíamos dejarlo así.
Draco se irguió y resopló exasperado.
-A ver, Weasly ¿Puedes hacerme un favor y pensar por primer vez en tu vida? Estaba encima de una puta tarima, con Snape y dos cursos enteros mirándome, ya te lo he dicho. ¿Me explicas como narices lancé una imperdonable sin que nadie me viera? No he sido yo. ¿Es que voy a tener que escribirlo en puta piedra?
-Se acabó -Gritó McGonagall - Estoy al corriente de lo que pasó con la señorita Granger y sé de buena tinta que aún no se ha encontrado al culpable y el señor Malfoy no es ni siquiera sospechoso. Y aunque lo fuera, está completamente prohibido transformar a los alumnos fuera de las aulas. 70 puntos menos para Gryffindor. 20 por el señor Potter y 50 por el señor Weasly. Un prefecto saltándose las normas así. Vaya ejemplo le estáis dando a los alumnos.
-Pero profesora…- protestó Ron
-Y todas las tardes de esta semana en mi despacho, por protestar.
-Pero, profesora tenemos entrenamiento de quidditch- se quejó Harry
-Dos semanas- gritó McGonagall muy enfadada- y puedo seguir, así que cállense. Y ahora todo el mundo a clase.- los tres chicos se quedaron paralizados mirándose con odio y Malfoy con una sonrisa de suficiencia-¡AHORA!
Draco se fue primero pasando por medio de Ron y Harry y propinándoles un buen empujón con los hombros mientras sonreía abiertamente. Así que ahora la sabelotodo le mandaba al santurrón y a la comadreja para darle una lección. Pues la lección iba a llevársela ella ya que le gustaban tanto.
Era primera hora de la tarde. Las clases ya habían terminado y casi todos los alumnos disfrutaban de su tiempo libre. No como Hermione. La señora Pomfrey acababa de darle el alta y, por fín, podía levantarse de la camilla de la enfermería. Luna y Ginny se habían pasado justo después de las clases para llevarla los deberes de la mañama. Pero lo último que la apetecía era encerrarse de nuevo en el castillo. Así que iba a dar un paseo por el lago y después iría a la biblioteca a hacer los deberes atrasados. Con todo el lío de Malfoy casi se había olvidado que los TIMOS estaban a la vuelta de la esquina.
Estaba tan contenta de poder salir de nuevo al aire libre que no se dió cuenta de que Draco Malfoy la seguía hasta que atravesó un pequeño pasillo secundario poco transitado. Hermione sintió como una mano la agarraba de los hombros y la ponía contra la pared entre dos armaduras. Después colocó los brazos a los lados de su cuello para enterrarla entre ellos. Hermione sintió como Malfoy la miraba con la cara muy pegada a la suya y una mirada gélida en los ojos. Pero no bajó la cabeza. Ni pensarlo.
-Sin tus amigos no eres tan valiente ¿no, Granger?-Susurró Malfoy
Hermione ni siquiera había hablado con Harry y Ron en todo el día. Por lo que Ginny le había contado, estaban en el despacho de McGonagall.
-¿De qué hablas, Malfoy? ¿Te has vuelto más idiota de lo habitual?- contestó Hermione sin amilinarse
-Has mandado a Potter y Weasly a que me atacaran- Le gritó el Slytherin
Asique eso era por lo que Harry y Ron estaban castigados...eran adorables. Hermione sintió mucha ternura por ellos.
-Mira Malfoy para que hiciera eso primero tendrías que importarme y por si tu corta cabecita no lo entiende, no, no lo haces. Asique déjame en paz.
-Si claro, seguro que no te importo- Draco se acercó más a ella - Pues esta mañana cuando suplicabas que me quedara patéticamente no lo parecía.
-Mira Malfoy, jamás me gustarás . Se congelaría el infierno antes de que te encontrara siquiera soportable-dijo Hermione tratando de zafarse de su abrazo. Ella era una leona y no permitía que ninguna serpiente la amenazara
-Pues debe hacer mucho frío en el infierno hoy, porque estás coladita por mí, Granger- Draco cogió uno de los mechones de pelo de la chica, y como ya hizo en una ocasión, lo metió detrás de su oreja socarronamente.
-Eres tú el que me vas besando por los pasillos de la biblioteca como un colegial. Así que igual eres tú el que está coladito por mí, Malfoy.
Draco se rió sonoramente en la cara de Hermione.
-Al contrario que tú, mojigata, yo no necesito estar "perdidamente enamorado" para besar a nadie -dijo imitando una voz de pitó - Puedo besar a quien me dé la gana por muchos motivos. En ese caso fue por darte una lección. Pero ahora mismo puedo hacerlo simplemente por joderte.
Y como tratando de demostrar sus palabras, lo hizo. Apretó los labios contra los de ella y Puso la mano sobre su nuca para profundizar el beso. Draco casi se había olvidado de los suaves y dulces que eran esos labios. Puso la otra mano sobre la cadera de Hermione para apretarla contra su cuerpo. Podía sentir cada curva de su cuerpo...los pechos, la cintura, las caderas. Incluso metió una de sus rodilla entre las piernas de ella para estar más cerca. No podía resistirse a ella. Era demasiado valiente, demasiado fuerte, demasiado dulce para apartarse. Y eso era un enorme logro tratándose de Draco. Un chico que cogía lo que quería, se aburría y se iba sin más. Creía que nunca se aburriría de besarla.
Hermione estaba completamente perdida en los labios de Malfoy. Él estaba tan cerca que apenas podía sentir nada más que su tacto. Y quería más. Puso las manos sobre el cuello de Draco y entreabrió la boca invitándole a entrar. Cosa que él hizo con gusto. Exploró los labios de ella con su lengua a placer. El corazón de Hermione iba a salirse del pecho y sentía calor en partes de su cuerpo que no le eran muy familiares. Cada vez que Draco la besaba ese cuerpo fibroso y esos labios exigentes le nublaban la mente. No era difícil dejarse llevar.
Pero no podía hacerlo. Ella estaba sintiendo como el corazón se le desbocada mientras él sólo la besaba para hacerla daño. Y no pensaba dejarle. Esta vez no. Hizo acopio de toda su fuerza de voluntad y cerró la boca de golpe ante la sorpresa de Draco. Puso las manos sobre los hombros de él y le empujó para apartarle. Draco la miró con sorpresa y trató de volver a besarla. No quería apartarse de ella todavía. Hermione levantó la mano y le dio una sonora bofetada que le ladeó la cara. Draco se llevó la mano a la mejilla sorprendida.
-¿Te crees que puedes ir besando a chicas sin su consentimiento? Eres un sinvergüenza Draco Malfoy- Le gritó apartándose de él- Si vuelves a besarme sin mi permiso pienso retarte a un duelo delante de todo Slytherin. Y los dos sabemos quién lo ganará. Así que aléjate de mí, capullo.
-¡Malfoy, Granger! ¿Qué está pasando aquí? Otra pelea entre prefectos, por Merlín, son ustedes unos irresponsables. Mire, de Malfoy me lo esperaba. Pero de usted señorita Granger..
Draco suspiró. McGonagall otra vez. ¿Es que esa mujer estaba en todas partes?
-Pero si ha sido ella la que…
-Pero es que él me ha….
Los dos hablaron a la vez balbuceando sus excusas. Aunque en la cabeza de Hermione solo sonaba "expulsión, expulsión, expulsión"
-Silencio-gritó la profesora con voz profunda- usted señor Malfoy ya ha estado en un conflicto esta mañana así que no me haga creer que es un corderito. Y he visto como usted le daba un bofetón, señorita Granger. Me da igual su excusa. Esto no debe pasar entre alumnos y menos entre prefectos. 20 puntos menos para sus casas. Y ahora fuera de aquí los dos.
Hermione no perdió ni un segundo para obedecer a la profesora. Lo único que la quedaba para acabar es fatídico día era un castigo. Fue directa a la biblioteca sin ni siquiera mirar a Malfoy.
Hermione llegó a la sala común antes de la cena. No había acabado los deberes, pero debía irse. No había sido capaz de concentrarse. Su mente volvía al beso cada rato. Pero sobre todo no podía parar de pensar en cómo le habia apartado. Se sentía ligeramente culpable, aunque la culpa de todo la tenía él. Draco la había besado para hacerla daño, la había dejado sola en la enfermería y ni siquiera sabía si había sido él quien había lanzado el Cruciatus. Lo mínimo que se merecía era ese empujón
Aún así, tras mucha lucha interna, se reconoció a sí misma que le habría gustado besarle un rato más.
Cuando llegó a la sala común Harry y Ron la abrazaron. Aunque este último no tardó en salir corriendo a buscar a su La-la. Asique Harry y ella decidieron salir hacia el comedor sin los tortolitos. Harry la preguntó como quince veces si estaba bien y ella le preguntó como veinte si se había perdido algo importante en clase. Cuando llegaron al comedor Seamus y Dean les hicieron señas para que se sentaran a su lado. Preguntaron por Hermione, pero sobre todo por como Harry y Ron habían convertido a Draco en hurón. Por lo visto era el tema estrella del día. Harry contó todos los detalles, incluyendo cómo el huroncillo había la conversación fue hacia otro tema Hermione aprovechó para hablar con Harry.
-Muchas gracias por lo que habéis hecho, Harry -susurró- Puedo defenderme sola pero siempre es agradable que la defiendan a una. Y siento que os castigaran por mi culpa.
-¿Por tu culpa? Ni que Ron y yo necesitáramos excusas para meternos con Malfoy...o para ser castigados.
Los dos amigos rieron y Harry pasó una mano por sus hombros para reconfortarla. Disfrutaba de tenerla de nuevo en casa.
Malfoy echaba humo por las orejas. Si no tuviera un enorme autocontrol ya se habría levantado a matar a San Potter. No recordaba que nunca antes hubiera estado tan enfadado. Primero esa sabelotodo mojigata se atrevía a rechazarle. Incluso a cruzarle la cara. Y luego se presentaba en el comedor de la manita de su Potter. Gilipollas. Y él escapándose en plena noche para verla. Pero eso….El sonido de una cucharilla contra una copa de cristal interrumpió sus pensamientos. Albus Dumbledore estaba de pie esperando para dar un mensaje
-Buenas noches, queridos alumnos- anunció con las manos entrelazadas por delante de su larga barba blanca- ahora que estamos todos aquí reunidos y antes de degustar estos maravillosos manjares, hay un anuncio que debo hacerles. Varios profesores me han informado de numerosos conflictos entre los prefectos de distintas casas. La labor de los prefectos es, como bien saben, guiar a los más pequeños, vigilarlos, protegerlos y darles ejemplo-hizo una pequeña pausa para que sus palabras calaran- Esto no está sucediendo este año. Los prefectos están dejándose guiar por sus simpatías y antipatías hacia las otras casas. Para dar muestras de la unidad de las casas y para estrechar lazos entre los prefectos, todos los profesores hemos pensado en una solución. A partir de ahora las parejas de prefectos serán de casas mixtas. Se patrullará cada tarde con alguien de otra casa, sin excusas. Tienen la informacio sobre sus nuevas parejas en sus respectivas salas comunes. Esperamos que así los prefectos puedan volver a dar un digno ejemplo a los menores. -Una pausa más, una sonrisilla amable y un toquecito a las gafas- Y ahora lo que todos esperamos ¡A comer!
"Por favor que no me toque con Draco" Fue lo único que pensó Hermione el resto de la cena. Por el contrario, Draco pensaba "Ojalá sea Granger, va a ser muy divertido" era la forma perfecta de "estrechar lazos"
Bueno esto ha sido todo. Debo decir que me ha encantado escribir este capítulo. Bueno he aquí para lo que os necesito. Le estoy cogiendo mucho cariño a los secundarios de la historia. Asique he pensado meter en el fic una historia secundaria con Ginny como protagonista (amor a Ginny for ever) las preguntas son:
1 ¿Os gustaría esta historia secundaria?
2 ¿Ginny-Harry, Ginny-Zabini, Ginny -Luna u otros? No se jaja ¿que pareja os gustaría?
Dejármelo en las reviews. Ya que me estáis apoyando tanto me gustaría tener vuestra opinión muy en cuenta para la historia. Gracias de antemano a todos por leer y todos los que dejan reviews. Sois amor. Un abrazo enorme. Espero leeros pronto.
