Dedicado a:
Danma fanen (muchisimas gracias por tu inbox, me hizo muy feliz princesa)
Juvia Mavis-chan (chica, prometo que el siguiente cap. sera mas largo)
Y mi novio (no te pongas celoso querido, sabes que te amo)
Mi princesa
Sopló la vela que le había dado Hinata, se acostó cansado en la cama, el cuarto estaba completamente obscuro a excepción de la cama que era iluminada por la luz de la luna, la miró por un momento sintiendo el sabor de la pasta de dientes en su boca, no era que le desagradara el sabor, solo que prefería saber a la maravillosa comida que preparada Hinata, tenía que reconocerlo, esa chica sabía cocinar.
Por un momento toda su atención se centró en la imponente Luna, la cara de la ojiperla cruzó por sus pensamientos, si, ella se parecía a la Luna, su cabello era como el manto nocturno, negro azulado, y sus ojos eran dos lunas.
Cerró los ojos cansado, aun sentía el cuerpo un poco adolorido, abrió los ojos, la temperatura estaba descendiendo, se paró y corrió la sabana para meterse, antes de acostarse, noto la presencia atrás de él, de Luna.
Se dio la vuelta para encontrarse con una de las mejores visiones que había tenido en toda vida, Hinata con una camisa ligera de tirantes únicamente y un cortísimo short de algodón lila.
- Solo v-venía por una almohada, dormiré en la sala para que e-estés más cómodo - le dijo Hinata bajando la mirada, sonrojada por la forma que la veía Sasuke, se sintió desnuda por un momento.
Sasuke sonrió con suficiencia, definitivamente se iba a divertir con esta chica.
- Hmp, claro que no - contestó jalándola hacía el y acostándola en un instante en su pecho, Hinata puso los ojos como plato al sentir el golpeteo del corazón de Sasuke en su oído, se encontraban perfectamente acostados, en esa cama tan pequeña.
- No yo solo... - replico avergonzada intentando incorporarse, Sasuke la abrazó y la pegó más a su pecho provocándola.
- Shh... Buenas noches, mi Luna - la cayó cerrando los ojos, dando por terminada la conversación.
Hinata sonrió melancólica recordando por un momento a Frodo, pero no dijo nada, cerró los ojos lentamente, el calor que le proporcionaba el cuerpo del azabache era muy agradable, aspiró discretamente su olor, llenándose los pulmones de un aroma mentolado, perfectamente masculino. Sasuke cubrió su cuerpo y el de su Luna con la sábana y cerró los ojos.
- Buenas noches, Sasuke - susurró Hinata.
Esto no está pasando, no, definitivamente no estaba pasando, esos eran los lamentos internos de Hinata recostada en la cama, con Sasuke encima de ella, completamente dormido y en paz, la hacía sentir tantas cosas, entre ellas su calor corporal, el delicioso aroma que emanaba, la respiración de Sasuke sobre su pecho muy caliente, esto tal vez estaba mal, pero se sentía extrañamente bien, es como si sus cuerpos se amoldaran perfectamente a pesar de la gran diferencia de tamaños. Por un momento cruzó por su mente la idea que estaban hechos el uno para el otro.
Vio como los ojos negros se abrían y la miraban con cansancio, ella sonrió de manera dulce, un nudo se le formó en la garganta sintiendo que por algún motivo, daban la imagen correcta, Sasuke durmiendo sobre su pecho, entrelazó su mirada con la oscura, dándose cuenta que el pensaba lo mismo. Esa imagen les daba la sensación de que así debían ser las cosas.
Se mordió un labio y miro hacia abajo.
-Sasuke, ¿po-podrías levantarte?
La voz tranquila pero apenada de ella lo saco al instante de sus pensamientos, alzó una ceja extrañado mirando hacia abajo. Advirtiendo por primera vez que eran esas deliciosas y suaves almohadas en las que había podido conciliar el sueño.
-E-este... por supuesto - los miró descaradamente con un ligero sonrojo - ya decía yo que eran demasiadas suaves para ser almohadas - pensó sin apartarles la mirada e incorporandose - son... un buen lugar para pasar la noche - admitió desviando la mirada.
Con desconcierto y algo de enojo notó como Hinata se mofaba de él, el príncipe del infierno y futuro gobernante. Un Arcángel demoníaco, el nieto de Lucifer y Lilith.
Y esa mujercita, probablemente un ángel, se reía de él como si nada. Si tan solo supiera quién era el, las cosas... las cosas serian iguales desgraciadamente.
Gruño cerrando los ojos, las mujeres eran el peor mal y la mayor bendición en cualquier lugar y el infierno no era la excepción, lograban lo que fuera con sus caritas de muñecas de porcelana.
Ellos, siendo demonios, sucumbían ante los encantos de una hermosa mujer.
Un buen ejemplo era Naruto, un demonio mayor muy poderoso, la simple mención de su nombre tensaba el ambiente, Naruto, el que no le temía a Dios ni Lucifer, el que entraba en territorio enemigo sin esfuerzo alguno y también Naruto, el que si entrabas a su castillo veías haciendo lo que fuera por su esposa humana, maquillado y vestido de princesa para divertir a su hija mitad demonio y mitad mundana, el que palidecía al escuchar los gritos furiosos de Danielle.
Si, las mujeres no respetaban y le daban algo de miedo.
-Entiendo... voy a hacer el desayuno, si quieres puedes tomar un baño.- se encaminó a fuera de la habitación.
Los ojos negros la miraron marcharse, se paró y dirigió a la ducha después de coger ropa limpia, esa chica, a pesar de todo, le gustaba. Era extraña y pervertida, cada vez lo comprobaba más, sino lo pudo haber despertado al instante que el inconscientemente hundió su cara entre sus pechos, pero no lo hizo, lo había dejado ahí.
Hinata era un enigma para el, uno que poco a poco se resolvía, cada vez se convencía mas que era un ángel y SU ángel, todo en ella lo llamaba a gritos, le daba la sensación de hogar. Si, un hogar es el lugar al que perteneces, y el sentía que pertenecía a su Luna y veía en los ojos de ella que también encontraba su hogar en sus brazos. Sonrió con calidez, otra capa de hielo se descongelo de su corazón y el lo sintió.
Un olor dulce y embriagante se colaba por su nariz, lo aspiró con fuerza, moviendo las aletas durante el proceso.
- ¡Naruto, me haces cosquillas! - rió divertida una hermosa castaña de ojos miel, sintiendo como su esposo jalaba aire entre sus senos.
El rubio gruño alegre, como le gustaba despertar así. Los pechos de su esposa era donde pertenecía, manía de todos los hombres demonios que inconscientemente durante el sueño reclamaban como suya. Claro, que solo tenían ese conocimiento los que estaban ya casados. El lo sabía, pero Sasuke no, era muy príncipe pero no lo sabría hasta que se uniera con una mujer de manera formal.
- Son tan grandes y suaves ¡me encantan! - dijo con voz ronca besando esos grandes montes que lo volvían loco.
Danielle jadeó excitada, el toque de su esposo era una delicia, jamás hubiera imaginado que una de las ventajas de casarte con un demonio es que tu líbido se multiplicara a niveles alarmantes.
- Y son todos tuyos amor - respondió mientras colocaba sus brazos hacia atrás jugando con los mechones de su largo y ondulado cabello, mostrando su parte superior a todo su esplendor.
Naruto devoró con la vista los pechos de su esposa, con un gruñido muy parecido a los que hacen los animales en celo, los atacó lamiéndolos y chupándolos como si de un biberón se tratara. Rodeaba su pezón con la lengua y lo succionaba con hambre, mientras que su mano descendía lentamente desde sus costillas hasta la intimidad de la castaña.
Con el pulgar comenzó a darle delicados masajes a el clítoris hinchado, disfrutando el placer que le proporcionaba a su esposa.
Danielle se retorcía abriendo sus piernas todo lo que podía, dándole completo acceso a Naruto a su intimidad, jadeaba ahora abrazando la cabeza rubia, pegándola mas hacía sus senos para que los lamiera con mas devoción, mientras su cadera se sincronizaba con los movimientos expertos de su esposo.
- ¡Naruto! ¡Ah! M-me c... - gemía con el corazón latiendole desenfrenadamente.
- No te corras aun princesa - susurró el ojiazul mientras checaba la humedad de su hembra. Jugo con sus fluidos satisfecho con el resultado.
Se acomodó entre sus piernas y entró de una sola estocada, hundiéndose en esa deliciosa y húmeda cavidad que poseía todos los días. El olor de excitación de Danielle aturdía su razón, volviéndolo una bestia en celo.
- Sigues estando tan estrecha como la primera vez - murmuró en su oído mientras incrementaba el ritmo de las envestidas.
Danielle gimió asintiendo a sus palabras, incapaz de hablar por todo el placer que recibía.
Naruto entraba y salía con fuerza, hundiendo cada vez mas su virilidad en Danielle, mojando por completo su miembro y parte de sus testículos por la gran fuerza de las envestidas.
No apartaba la mirada de ella, la miraba directamente a los ojos mientras la poseía, el era su dueño y esposo, así como ella de el. Sus ojos pasaron de azul al rojo al igual que los de la castaña adquiría el mismo tono carmín en las pupilas. Anunciando la cercanía del orgasmo.
Se hincó en la cama y la jaló de la cadera, mientras Danielle subía sus pies a los hombros masculinos, para darle mayor accesibilidad. La habitación estaba inundada con el olor de la excitación de ambos y los únicos ruidos que se escuchaban era el de piel chocando y muchos gruñidos y jadeos de satisfacción.
Naruto sintió como deliciosamente, las paredes vaginales de Danielle se cerraban aun más sobre su pene, aprisionándolo y dándole mas placer, nublado por el deseó dió unas ultimas y fuertes estocadas, clavando hasta donde le era posible a su esposa antes de que regara su semilla en su interior.
- ¡Ahhhh! - gimió Danielle al sentir a su esposo correrse con ella.
- Te amo, mi princesa - le dijo Naruto mirándola con devoción, salió delicadamente de su esposa y se volvió a acostar entre sus senos, mientras la abrazaba. Danielle acarició su cabello, relajándolo - no me quiero ir aún - se quejó molesto, cerrando los ojos, sintiéndose en paz por las caricias.
- Entonces quédate un poco más, Lilith entenderá - susurró con voz dulce mientras cerraba los ojos también. Sintiéndose plena y muy mujer.
Naruto asintió, mientras lo pensaba un poco. No pasaría nada si llegaba un poco mas tarde de lo acordado con Lilith.
- Creo que te tomare la palabra princesa - contestó al fin, subiendo la mirada.
Sonrió con burla, se había quedado dormida de nuevo.
- Princesa, princesa ¿que voy a hacer contigo si después de un orgasmo siempre te duermes? - pensó mientras recorría su brazo con un dedo.
Danielle, aun después de todo ese tiempo, no conseguía estar mas de 5 minutos despierta posterior a un orgasmo.
Definitivamente, amaba a esa mujer.
AVISO: Este sera el último capitulo corto, ya se volveran mas largos pero tambien tardare un poquito mas en subirlos.
NOTAS:
Hola chic s subí este capitulo rápido ¿no? JUJU^^
Pues, solo quería agradecerles por todos sus comentarios y por seguir pacientemente la historía.
Y... bueno creo que eso es todo.
Ah si, ¿QUE LES PARECIO LA PAREJA DE NARUTO Y DANIELLE? les gusto, no les gusto, quieren que escriba mas sobre ellos, en reviews ok?
Los amoooo!
Ross Namikaze
