Escribir escenas candentes se me hacen dificiles la mayor parte del tiempo. Muy intensas y complicadas, en fin. Perdon por la demora, pero estaba cero inspirada, ya saben. Los veo luego... ;D


25 de octubre, 1918

9:50 am

El recuerdo de sus manos sobre ella la hicieron temblar de deseo. Busco su olor en las almohadas y en las sabanas durante largo rato. Grimmjow había hecho a su cuerpo cantar en una forma que ningún otro hombre lo hubiera hecho.

Ese hombre la había traído tantas veces que había quedado inerte, decaída, relajada y extremadamente satisfecha.

Grimmjow era dominante, único y casi despiadado en su forma de ser.

El hizo que ella se adaptara en una manera que nunca había imaginado si él no se lo hubiese mostrado. Hizo que su cuerpo estuviera hambriento por más de él, mientras que su corazón y su mente estuviesen negando su presencia.

Nelliel se levantó desnuda de la cama, se acercó a la ventana y vio afuera la nieve caer. Cuando la nieve se derritiera ella haría su viaje y se alejaría del autoritario Grimmjow.

Algo alrededor de su corazón fue exprimido. Ellos no debían estar juntos. Era triste, pero cierto. Ella dio una pequeña sacudida con su cabeza. En el primer momento posible que pudiera salir, ella tomaría su camino y se dirigiría lejos de ahí.


Nelliel había decidido salir un rato a conocer los alrededores. Aun hacia bastante frio pero era mejor que permanecer encerrada. Grimmjow aún no regresaba y eso le daba la oportunidad de salir sin ser vigilada. Se colocó la manta pesada encima y a pesar de que su cuerpo estuviese reacio a vagar en clima helado ella salió.

A pesar del clima, de la pesada nieve que le impedía caminar y del desolado panorama, Nelliel decidió recorrer un poco. Era hermoso. Recordó, entonces, cuando jugaba con los jóvenes de la aldea a las escondidas, cuando se lanzaban nieve entre ellos y creaban figuras en la nieve. El sentimiento de nostalgia la recorrió haciendo que su cuerpo se erizara. Lo mejor era no recordar.

La majestuosa naturaleza la absorbió, ella era parte de eso, pertenecía a ese ambiente que la había visto crecer. Ella era una con la naturaleza y la naturaleza era una con ella. Las mujeres de su clan eran los chamanes, las sacerdotisas, ellas habían convertido a la naturaleza en su religión. Ella era parte de todo eso y gracias a eso, podía ver y entender el alma oscura de aquel hombre. Si, ella lo sentía. Podía sentir la agonía dentro de él, fría y oscura, carcomiéndolo lentamente, hasta el punto de no existir más.

Decidió caminar un poco hasta adentrarse al imponente y enorme bosque. Debía conectarse con la madre que la vio nacer.


Regreso a la cabaña rápido. El clima definitivamente lo empeoraba todo. Entro y respiro profundo para llenar sus pulmones de aire caliente. El interior de la cabaña era mucho más reconfortante que el mundo de allá fuera. Dejo unas frutas en la mesa que había encontrado en el camino.

Nelliel se puso rígida de repente, sintiéndolo antes de que la tocara. -¿Dónde estabas?- él le pregunto en tono monótono.

Detrás de ella, Grimmjow, vacilo pero luego dio un paso adelante. –Contéstame Nelliel. ¿A dónde fuiste?-

Ella se giró y lo miro. –Necesitaba salir de aquí.- murmuro.

Él se acercó cautelosamente a ella. –No vuelvas hacer eso.- murmuro bajo y grave. Nelliel agacho la mirada dócilmente, se sintió intimidada y sus mejillas se tornaron rojas. Aun así, ella levanto nuevamente la mirada y lo encaro un poco desafiante.

-Debes entender que no soy tu esclava.- replico en un murmuro. Grimmjow dio un respingo y se percató de cierta irritación en su tono de voz. Nelliel tenía sentimientos divididos ya que él le había hecho el amor embrutecedoramente una y otra vez la noche anterior, y ahora, el la trataba como si fuese su prisionera.

-No, no eres mi esclava, pero estas bajo mi cuidado y debes obedecer.- dijo en voz baja.

Ella vio dentro de sus ojos y vio su mirada profunda y dura sobre ella, haciéndole mirar a otro lado rápidamente. Ella se dio la vuelta y comenzó a sacar las frutas de un paño que traía.

El la recorrió con la mirada y sonrió. Su largo y hermoso cabello caía hasta la cintura, su pene se endureció al recordar su delicioso cuerpo desnudo bajo el. Su piel caliente y sus suaves labios lo habían extasiado, pero quería más. Nelliel dio un respingo al sentir a Grimmjow acorralándola contra la mesa. Sintió su duro cuerpo sobre ella, inmediatamente sus ojos se cerraron del placer.

Él se movió tan rápido que apenas tuvo tiempo para tomar aliento. El la cogió de los brazos, la giro y la beso. Sus labios se deslizaron sobre los suyos como seda caliente, degustando y tomando al mismo tiempo. El la insto a abrir su boca con un pequeño movimiento de su lengua y ella apretó los dedos alrededor de sus hombros y se sostuvo bajo el ataque erótico de su lengua que se deslizaba y se acoplaba a la suya. Un pequeño sonido de anhelo escapo de su garganta antes de que pudiera ocultarlo.

-¿Qué es lo que quieres de mí?- pregunto ella con voz entrecortada.

El miro sus ojos pardos y vio la tristeza acomodada ahí dentro. Grimmjow acerco sus labios y rozo los de ella. Dios, ella era todo lo que deseaba.

Un minuto de silencio los rodeo hasta que el finalmente le contesto. -Mas.- murmuro el lentamente pero con firmeza en medio de los besos.

Ella lo miro con sorpresa y el atrapo sus labios con ferocidad. Bruscamente la volvió hacia la mesa, Nelliel apoyo sus manos sobre la arisca madera mientras las manos de él recorrían su cintura, y luego más alto, acariciando sus pechos dentro de la blusa. El tacto de sus manos largas y cálidas sobre ella y el recuerdo de lo que podían hacer con ella le hizo tomar aliento en la garganta.

Podía sentir su respiración áspera y dulce en su oído. –Te deseo Nelliel, no sabes cuánto.- gruño el contra su oreja. Ella jadeo mientras corría las yemas de sus dedos sobre sus tensos pezones. Nelliel sintió algo profundo e íntimo destellar en sus emociones, realmente no entendía que era.

El tiro de sus pezones a través del material de la blusa, obteniendo un gemido por parte de ella. El jadeo en su oído. –Sabes que creo, creo que te excita estar bajo mis órdenes, dulce Nelliel.-

Su sexo respondió a sus palabras, como si el la hubiera preparado por su propia mano. Su clítoris creció hinchado y sensible. Su vagina se preparó para el sexo.

Él se agacho y recogió la falda en una mano, sacándola hacia arriba, hacia la cintura. Su mano le rozo el estómago, sumergiéndose en el interior, rozando sobre su montículo a través de su ropa interior. El gimió bajo en la garganta. Grimmjow metió su mano en la parte delantera de sus bragas. -¿Esto es lo que más quieres, Nell?- se pasó por encima de su clítoris y se deslizo hacia abajo para deslizar su dedo medio entre su calor.

Nelliel se apoyó sus manos contra la mesa. Una respiración dura, rápida silbo entre sus labios. Grimmjow metió el dedo dentro y fuera lentamente, una y otra vez y otra vez. Acaricio su humedad mientras empapaba su mano de su deseo. Su vagina tan sensible, adolorida, caliente y resbaladiza con su crema.

-Ah, Nelliel.- gruño con voz áspera. En las últimas dos semanas él había estado soñando con hacer esto. No había nada mejor en el mundo que ella. Había pensado en tomarla a cada hora de cada día desde que la beso por primera vez.

–Date la vuelta.- le ordeno mientras tiraba con la mano de su ropa interior. Ella obedeció y torpemente se dio la vuelta, el la tomo por su mentón y la beso a la fuerza. El deslizar de su dedo sobre su sexo parecía entorpecer su capacidad cognitiva. Al mismo tiempo, el deslizo su ropa interior abajo y hacia afuera. Ella llevo las manos a la cintura de sus pantalones y libero los botones y empujo hacia abajo para acariciar su pene rígido y listo. Incluso, solo la visión de lo que le haría, humedeció más entre sus muslos.

Juntos lograron levantar su falda. Grimmjow la sentó sobre la mesa y ella engancho una pierna alrededor de su cintura mientras que el dirigió su miembro en ella y empujo hacia adentro. Un suave gemido se abrió paso en su garganta. Una sensación de alivio al tenerlo cerca la lleno y extendió hasta el límite. Era como si hubiera estado perdiendo una parte de sí misma que ella había olvidado.

Grimmjow extendió una mano plana contra la mesa y susurro un suspiro en su oído. Cerró los ojos, como si estuviera en éxtasis. Abrió los ojos y miro directamente hacia abajo dentro de ella. –Eres el paraíso.- murmuro.

El mantuvo su mirada cruzada con la de ella cuando empezó a moverse. La insistencia de su mirada sobre ella hizo el acto más profundo y agradable, más íntimo. Esta vez no aparto la vista cuando sus miradas se encontraron y su misma alma sintió la profundidad de la conexión estallando entre ellos. Él le permitió ver todo esta vez. Sus labios entreabiertos y su respiración se detuvieron mientras observaba la profundidad y amplitud del dolor dentro de él. Sus manos buscaron y encontraron puñados de su camisa y movió sus caderas hacia abajo, haciendo coincidir sus embates y tratando de acercarse cada vez más profundo dentro de su cuerpo, como si tratara de tomar un poco de esa carga de él y la absorbiera en sí misma.

Por último, el dolor en los ojos de el destello y rompió la conexión.

Grimmjow mantuvo el ritmo lento, tan lento y fácil que la hizo temblar de placer por todo su cuerpo. Luego de eso, ella cerró los ojos y se corrió. Ella sintió que sus músculos se apretaban y liberaban en torno a su longitud y su crema derramándose, empapando su miembro viril y corriéndole por el interior de sus muslos.

Cuando el último espasmo la había atormentado, Grimmjow la tomo a fondo en sus manos y acelero su paso. Empujo hacia arriba y adentro, metiéndose más duro y más rápido en las profundidades de ella. Al mismo tiempo, dejo que una mano perdida se deslizara por atrás y jugara con su agujero inferior. Ella se sorprendió, pero se relajó cuando se dio cuenta que tenía mil terminaciones nerviosas allí que nunca supo que iban a sentirse tan bien cuando era estimuladas y Grimmjow parecía saber cómo jugar con cada uno de ellos.

-Grimmjow.- dijo sin aliento por la sorpresa.

-¿Te gusta esto?- le gruño al oído.

-Diosa, si.- gimió ella.

Metió un dedo en la abertura pequeña, estrecha, dentro y fuera. Las caderas de Nelliel se sacudieron hacia adelante mientras que el clímax inundo duro dentro de su cuerpo. Ella clavo los dedos en los brazos de el para apoyarse.

Él se inclinó y cogió entre sus dientes el lóbulo de su oreja, tirando suavemente de ella y relajándola. Añadió un dedo más al primero y empujo suavemente dentro y fuera. Era solo un poco de dolor… solo lo suficiente. Nelliel grito cuando su orgasmo la golpeo con toda su fuerza, este más fuerte que el anterior.

Esta vez, su orgasmo alimento el de él. Grimmjow empujo duramente dentro de ella y sintió su pene saltar. Gimió bajo, cerca de su oído mientras le disparaba a su entrada. Entonces, como los temblores les iban pasando, susurro, -Nelliel.- y se retiró.

Su falda cayó nuevamente en su lugar, pero una parte de ella lamentaba la perdida de él. Grimmjow por su parte se sentía bien cuando estaba conectado a ella.

Grimmjow se volvió y se alejó de ella para luego salir de la cabaña y dejarla completamente sola. Las emociones pasaron como nubes rápidamente moviéndose sobre su cara, sorpresa, esperanza… y dolor. Ella sacudió la cabeza.

La puerta de la cabaña se abrió de repente, Grimmjow continuo caminado sin mirar atrás.

-¡No voy a permitir que vengas a mí, me hagas el amor y te vayas!- grito Nelliel. Su voz era de acero. Al instante se arrepintió de sus palabras hacer el amor, pero así era. Para ella, se sentía de esa manera. Era la primera vez que se entregaba a un hombre, repentinas sensaciones habían aflorado en ella y él era el que había provocado todo esto.

Grimmjow se detuvo en seco en medio del frio y de la pesada nieve. Nelliel sentía la rabia burbujear por todo su cuerpo. Para ella no era comprensible toda la tragedia que le había ocurrido para terminar siendo definitivamente lo que ella creía que era para ese hombre. Su esclava.

Grimmjow se giró, su rostro y su mirada inexpresiva no decían nada en absoluto. Podía verla coger bocanadas de aire y mirarlo con tal intensidad que parecía que iba a estallar en llanto. Él se acercó con caminar pausado hasta ella y su mano acaricio el rostro de ella, pero inmediatamente ella esquivo el roce y se alejó un poco.

El respiro profundo y su mirada sombría la encaro. –Esto acabara pronto, te lo prometo. Te dejare libre en cuanto el tribunal lo decida así.-

El dolor sucumbió en ella. La ira, la frustración, la tristeza, la desesperación arrasaron con sus emociones. Ella lo abofeteo. Se sentía más sola que nunca, la soledad la había acechado y finalmente había conseguido su objetivo y este hombre la había manipulado de la peor forma posible.

Grimmjow vio un remolino de emociones manifestándose en su rostro. -Se lo que estás pensando, Nelliel, pero saca esas ideas de tu cabeza.- le murmuro el en voz baja.

Ella lo miro e intento describir que pasaba por la cabeza de ese hombre pero el enojo no la dejaba ver claramente. Ella no dijo nada, su alegría por su unión se había desvanecido al igual que la mirada en sus ojos.

Sin decir nada más, él se dio la vuelta y continúo su camino adentrándose en el inmenso bosque que los rodeaba.


Grimmjow resistió el impulso de golpear algún árbol. ¡¿Por qué esa mujer lo atormentaba?! Él quería amarla, cuidarla, protegerla, pero no podía hacer ninguna de estas cosas. No mientras la caótica, violenta guerra civil rasgara en los bordes de su consciencia.

De todos modos, no podía negar el hecho de que lamentaba sus sentimientos… y los suyos propios. Deseo que no le importara que ella pensara que no tenían ninguna relación más allá de lo físico, pero la mujer lo había conmovido profundamente.

Había conseguido meterse en su piel y quedarse allí. A pesar del poco tiempo y de lo poco que había compartido con ella, ahora flaqueaba en imaginar la vida sin ella a su lado. Sin su olor dulce flotando por el aire, sin su sonrisa y su sofisticada forma de ser.

Sacudió la cabeza y camino de un lado al otro. Tal vez no era apto para ella.

Sin embargo, ocupada todos sus pensamientos estos días. Soñaba con ella por las noches y tenía que forzarse para no ir por ella. Mientras se quedaba dormido, era su imagen desnuda envuelta solo en las sombras de terciopelo y sus propias manos anchas sobre ella. Quería que el olor de su cuerpo se frotara contra el suyo propio como si lo marcara.

Se paseaba de un lado al otro, se detuvo, cerró los ojos y suspiro. Ella lo perseguía total y completamente. Esto casi le había hecho olvidar de una parte importante. Grimmjow abrió sus ojos y miro fijamente al horizonte entre los majestuosos árboles. Él debía hacer lo posible por que le dieran un juicio justo y la dejaran en libertad. No podía permitir que le hicieran daño, ella debía ser libre y feliz, después de todo, él se lo debía más que nadie. Hasta que ocurriera todo eso, ella estaría lejos de su lado y luego de eso, ella ya no sería parte de su vida. Pero no podía arriesgarse a exponerla. No podía arriesgarse a ponerla en peligro de esa manera. Era completamente egoísta por parte de él. Tenía que pensar en su seguridad. Con él, ella no tenía nada.


Una semana más tarde, salió el sol y la nieve comenzó a derretirse. Nelliel se levantó de donde había estado sentada. Grimmjow no se le había vuelto a acercar ni a hablar, ella había hecho lo mismo con él. Nuevamente eran dos completos extraños en un cuadrado perfecto.

Se acercó a la ventana y vio una vista que considero como una mezcla de emociones. Pronto, sería capaz de irse lejos de toda esta nefasta pesadilla. Dejando todo este intoxicante pasado atrás.

Pero eso también significaba dejar a Grimmjow atrás.

Era el crepúsculo y el sol ya estaba cayendo detrás de los arboles llenos aun de nieve, mezclando el cielo a través de una mezcla de rojos, amarillos, naranjas y purpuras. El sombreado de color intrincado se sentía tan complejo en su corazón.

Pronto dejaría este lugar y ¿Quién sabía si algún día lo volvería a ver?

Observo como el sol se hundía más y más, sangrando todos los colores del cielo. En el este, la luna llena reflejaba su luz pálida, plateada en la nieve.

En ese momento, ella pensó en su pasado, estaba marcado de oscuridad y dolor agonizante, de muerte y traición. Agacho la mirada y se abrazó a sí misma. No podía permitir que su futuro acabara de la misma manera.