El sol se hundía en el horizonte metálico de Coruscant, ofreciendo un paisaje tan impresionante como irreal. Luke alzó la mirada para contemplar el atardecer a través del enorme ventanal de sus aposentos. A su memoria acudieron los miles de ocasos dobles que había contemplado en Tatooine y el recuerdo le sorprendió, como siempre. Era increíble que hubieran pasado tantísimas cosas en no tanto tiempo. Hacía sólo cuatro años era un insignificante granjero de un desértico y perdido planeta. Un adolescente sin pasado ni futuro, esclavo de su trabajo y de sus sueños frustrados. Y ahora, aquí estaba, sentado en una lujosa silla de cuero negro, contemplando una privilegiada panorámica del planeta que era el centro de la galaxia.

El joven jedi sacudió la cabeza, en un loable intento de dejar de lado sus cavilaciones y volver a concentrarse. Bajó la vista hacia el pesado libro que descansaba en la mesa y suspiró por duodécima vez. A decir verdad, en momentos como ése, no le importaría en absoluto volver a ser un granjero. Al menos así no tendría que estudiar la historia de la política galáctica. Es cierto que, al principio, le intrigó conocer más a fondo todo lo relacionado con la Antigua República y las Guerras Clónicas. Lo poco que sabía era lo que le había contado Obi-Wan en su vieja cabaña. Había buscado con ansia en la holorred y la enorme biblioteca que había en el castillo, pero su interés decayó al ver que todos los documentos escritos y holográficos parecían haber borrado ese capítulo de la historia. Aquel libro, al igual que los demás, sólo hablaba del senado y de política. Apenas había una mención sobre los caballeros jedi y su función en la Antigua República. Estaba claro que la censura de Palpatine lo abarcaba todo.

Bostezó una vez más. Odiaba con toda su alma las horas de estudio. Es cierto que el entrenamiento era agotador pero, francamente, lo prefería mil veces antes que esto. Levantó de nuevo la mirada, paseándola por su habitación, como si buscase algo más divertido qué hacer. Pero los remordimientos le obligaron a bajar de nuevo los ojos con un mohín. Ladeó la cabeza y contempló el libro sin pestañear. Entrecerró los ojos y el pesado libro empezó a elevarse…

- ¿Se puede saber qué demonios estás haciendo?

El joven jedi casi gritó del susto al ser de pronto muy consciente de la imponente presencia de su padre, justo detrás de él. El libro cayó pesadamente sobre la mesa.

- ¿Cómo has...?- Luke se volvió para ver la amenazante figura negra.- ¡Me has dado un susto de muerte!

- Eso no responde a mi pregunta.

Luke tragó saliva al mirar a Vader.

- Esto… yo… bueno. – advirtió la penetrante mirada de su padre y enseguida supo que era inútil buscar excusas.- No hay quien pueda estudiar semejante bodrio e… intentaba distraerme con algo.- terminó el joven jedi, hundiendo los hombros en gesto de derrota.

Vader siguió mirando a Luke.

- Ya sé que tengo que cumplir mi horario, pero tres horas de estudio de la política y el senado son… una tortura. No me importaría seguir entrenando, o incluso meditar. Sí, hasta meditar es más divertido que aprenderse las vidas y obras de los políticos de los últimos veinte años. ¿A quién diablos puede importarle que Palpatine fue senador de Naboo antes de autoproclamarse Emperador? Si tengo que estudiarme su vida… prefiero que me entregues a él y acabe conmigo de una vez.

Era una broma, por supuesto, pero por algún motivo, a Vader no le hizo ninguna gracia. Y Luke lo percibió. Sintió el súbito estallido de furia de su padre al instante y se apresuró a añadir.

- Lo siento.

Vader observó a su hijo mientras éste, resignado, volvía a sumergirse en la tediosa lectura. El Señor Oscuro intentó mantener su furia intacta, pero era inútil. Su ira se evaporaba siempre con demasiada facilidad ante Luke y, aunque eso le enfurecía sobremanera, no podía hacer nada por evitarlo. El chico llevaba viviendo en Coruscant apenas dos meses y, en ese escaso tiempo ya se había ganado un hueco en el corazón del personal de su castillo. Vader había amenazado a todo asistente, personal de limpieza, cocinero, mayordomo, etc, con terribles consecuencias si advertía alguna familiaridad con el muchacho. Era un prisionero, no un invitado, a pesar de que gozara de una relativa libertad dentro de la fortaleza. Pero de nada habían servido sus amenazas. Es cierto que nunca había presenciado ninguna muestra de afecto en público hacia el chico, por temor a la ira del Señor Oscuro, pero estaba claro que existía. Luke tenía un encanto natural. Era demasiado amable con todo el mundo y no distinguía entre criados y amos. Nunca olvidaría aquella vez que el chico le había dado las gracias a un asistente simplemente por cumplir su trabajo y limpiar su habitación. El asistente se había quedado paralizado no sólo por la sorpresa de la inesperada gratitud de Luke, sino porque Vader acababa de presenciar la escena. El pobre y aterrorizado hombre creyó sentir ya las despiadadas garras del Sith en su garganta y así hubiera sido de no ser por la callada súplica de Luke.

Vader maldijo en silencio mientras seguía observando al chico. No tenía motivos para enfurecerse con él, desde luego. Luke estaba realizando un trabajo magnífico desde su llegada. Cumplía con su entrenamiento con una disciplina férrea y no se quejaba de nada, por muy duro que fuese. No se rendía jamás. Siempre encontraba las fuerzas suficientes para levantarse tras cada error. Lo cierto es que no había esperado menos de él y tal vez esa fuera la razón por la que nunca alababa sus progresos. Pero estaba claro que merecía esos halagos. Su poder crecía cada día más, si eso era posible. Luke se había empeñado en demostrarle que el lado luminoso de la Fuerza era más poderoso que el Lado Oscuro y Vader tuvo que admitir que tal vez podría ser verdad… Pero sólo en ese chico. La afinidad de Luke con la Fuerza era simplemente extraordinaria. Era increíble que no existiera jedi ni Sith que pudiera igualar el potencial de un mocoso de veinticuatro años. Ni siquiera Yoda… o Palpatine. Sólo Anakin Skywalker podía ponerse a su altura.

La furia pareció surgir otra vez ante la leve llama de luz de Anakin y la aplastó de nuevo con la oscuridad. Volvió su atención de nuevo a Luke.

- Yo también odio la política y su historia.

La grave y profunda voz de barítono absorbió toda la atención de Luke. El chico se volvió a mirarle, sorprendido. Vader apenas movió la cabeza.

- Supongo que por hoy es suficiente. Puedes descansar.

Luke se levantó de un salto, como si la silla le quemase, mientras una entusiasta sonrisa iluminaba su cara. Vader meneó la cabeza, aunque en su fuero interno intentaba ocultar una leve sonrisa ante su reacción. Se dispuso a irse, sin decir ni una palabra más, cuando la voz del muchacho le detuvo.

- Gracias, padre.

Otra vez la desquiciante amabilidad y gratitud. Vader resopló. Si Luke se pasaba al Lado Oscuro, iba a ser el Sith más cortés de la historia, pensó con una mezcla de ira y burla.

- Lo siento. No pretendía ofenderte dándote las gracias.- añadió Luke, bajando la cabeza un tanto dolido.

Vader clavó la mirada en su hijo, perplejo. Avanzó hacia él inexorable. Luke retrocedió involuntariamente un paso, pero el Señor Oscuro alzó su mano. Tomó la barbilla del chico y le obligó a mirarle. Luke contuvo la respiración sin ser consciente de ello.

- Impresionante.- dijo Vader con una siniestra suavidad.- ¿Cómo has logrado leer mi mente?

Luke parpadeó, confuso.

- Yo… No lo sé…- tragó saliva.- ¿Lo he… hecho?

- En efecto.

Vader sostuvo con firmeza el mentón del joven jedi. Asaltó con su oscuridad la mente de su hijo y pudo percibir la barrera de Luke, firme y luminosa. Presionó con más fuerza para derribarla pero esta vez, sintió que la fortaleza de su mente era en verdad muy sólida. Desplegó su oscuro poder sin poner ninguna traba y Luke jadeó al notarlo. Vader le estaba poniendo a prueba y sabía que esta vez no se detendría como las anteriores. El joven jedi apretó los dientes e invocó a la luz para disolver la negra oscuridad que le asediaba. Vació su mente de temor y la cálida llama de la Fuerza eliminó sus temores, acariciándolo y protegiéndolo. Vader también la sintió. La oscuridad pareció disminuir ante la suave y poderosa luz que lo unió al instante con Luke. La conexión padre-hijo se hizo más fuerte que nunca. Finalmente, Vader se retiró de la mente del muchacho.

- Estás mejorando mucho, jovencito.

Luke parpadeó, sin comprender.

- ¿Qué… acaba de ocurrir?

- Acabas de resistir bastante bien la invasión de tu mente.- le informó el Señor Oscuro.

- No me refiero a eso.- Luke meneó la cabeza.- ¿Por qué… me siento más unido… a ti? Es como si pudiera sentir lo que sientes. Bueno, no es que antes no lo percibiera, pero ahora es muy… intenso.

Vader miró al joven jedi.

- Es por la conexión padre-hijo que compartimos en la Fuerza. Un vínculo debido a nuestro parentesco. Siempre ha existido, pero se refuerza a medida que pasa el tiempo, especialmente al no estar separados.

- ¿Quieres decir que… si hubiese crecido a tu lado, el vínculo sería mucho más fuerte?

La imagen de un pequeño Luke con enormes ojos azules y pelo rubio alborotado cruzó fugaz la mente de Vader. El Señor Oscuro hundió esa imagen en lo más profundo de su negro yo.

- En efecto.

Un incómodo silencio descendió sobre ambos.

- ¿Eso significa que, de haber crecido a tu lado, yo... habría sido un hijo querido?

Vader le dedicó una mirada abrasadora. El chico bajó apenas la cabeza.

- Es que siempre he pensado que… bueno, que como fueron mis tíos los que me criaron, pues que…

El Señor Oscuro volvió a tomar la barbilla del muchacho y le obligó a levantar los ojos.

- Luke.

El joven Jedi finalmente alzó la mirada celeste, luchando por eliminar el traicionero rastro de lágrimas que hacía brillar sus ojos como espadas de luz. Vader sentía furia e incredulidad a partes iguales.

- Si hubiera sabido que estabas vivo, nada ni nadie en la galaxia habría impedido que te reclamase.

- ¿Pensabas que estaba… muerto?

- Tu madre murió en el parto.- Vader apretó los dientes, tratando de sepultar el recuerdo.- Creí que tú tampoco habías sobrevivido.

La mención de su madre movió el corazón de Luke, pero pudo sentir el profundo conflicto en Vader y prefirió no indagar en ese tema, al menos por ahora.

- Yo creí que mi padre había muerto.- dijo Luke.- Mis tíos me dijeron que era piloto de carga y que había muerto antes de que yo naciera… y después Ben, me dijo que tú habías matado a mi padre y…

El dolor de Luke pareció traspasar a Vader. La férrea mano que sostenía su barbilla se posó con una increíble suavidad en el hombro del muchacho.

- Todo mentiras.- Vader escupió, con ira.- Sucias mentiras para mantenerte apartado de mí.

El chico negó con la cabeza.

- Ellos no lo hicieron con mala intención. Sólo querían protegerme.

Vader apretó la mano que sujetaba el hombro de Luke, con furia. Ahí estaba, la sempiterna inocencia del chico, siempre dispuesto a buscar bondad inexistente en los demás. Tan parecido a… Padmé.

- ¿Protegerte? ¿De mí? Más bien lo que querían era utilizarte como herramienta contra mí. Espolear tu odio para que acabases conmigo. Y qué mejor manera de hacerlo que convencerte de que yo maté a tu padre.- Vader meneó la cabeza.- ¿Y ése es el proceder de un jedi? Es una idea tan malvadamente retorcida como la de un Sith.

- Obi-Wan sólo quería asegurarse de que no seguía tus pasos.- justificó Luke a su antiguo maestro.

El Señor Oscuro sentía que su ira crecía al ver a su hijo exculpando a Obi-Wan. El muchacho apenas soltó un gemido ante la presión que estaba ejerciendo la enorme mano enguantada. Vader lo advirtió y aflojó su presa.

- No deberías defender tan ciegamente a Obi-Wan.- dijo con fiereza.

El chico suspiró, cabizbajo.

- Eso ya da igual. Al fin y al cabo, nunca podría matar a mi propio padre.

Esa contundente afirmación hizo que la respiración de Vader se tornara irregular un momento. Padre e hijo se miraron, sin saber qué decir. De nuevo sentimientos caóticos acechaban y los envolvían. El Señor Oscuro soltó a Luke y apretó un puño. No podía dejar que esos sentimientos le dominasen, pero saber que Luke le era leal… Era realmente embriagador. El chico acababa de admitir que no podía acabar con él, no porque no fuese lo bastante poderoso, sino porque le quería. Sí, era totalmente ridículo, pero Luke albergaba amor filial por nada más y nada menos que Darth Vader. Una grave debilidad. Vader sonrió tras la máscara. El amor era la mayor de las debilidades. El que sentía Anakin por Padmé causó la caída de su antiguo yo. Y el que sentía Luke por su padre haría lo mismo. Luke caería en el Lado Oscuro. Acababa de encontrar la baza que necesitaba para ello.

- Agradezco tu lealtad.- dijo Vader, disimulando con maestría sus retorcidos pensamientos.- Te aseguro que será recompensada… en su momento.

El muchacho respondió con una inocente sonrisa, que se reflejó en Vader pero de forma mucho más siniestra. El Señor Oscuro saboreó de antemano su triunfo, ignorando la débil llama que se agitaba en su interior.