Disclaimer: Rurouni Kenshin no es mio, ni las canciones ni los lugares blah blah blah. ¿ La gente realmente lee los disclaimers? ¿o las notas? lol.
Use Kaory en vez de Kaoru por una amiga.
Nota: Este cap contiene pequeño Lemon.
Capítulo 7
Se quedaron en silencio.
Misao se mordió una uña nerviosa.
Aoshi mantenía las manos a los lados y miraba el suelo.
—Lo siento –murmuro sin levantar la mirada y bajándose el vestido. Se sentía avergonzada, la cara le ardía.
Lo miro de reojo, se pasaba una mano por el cabello y pateaba una piedra en el mismo lugar para volver los ojos a ella. No pudo mantener la mirada.
—Yo… - continúo moviendo las manos y poniéndose la chaqueta – Íbamos… – Misao balbuceo, haciendo que Aoshi la mirara tan profundo que se sintió desnuda.
Él seguía sin decir nada, abría y cerraba las manos. Como analizando todo lo que había sucedido.
Misao se sentía de pronto muy vulnerable como si hubiera roto algo profundo. Se pasó una mano por la cara, quería llorar pero no iba a llorar, solo metió las manos a su chaqueta, saco un cigarrillo e intento prenderlo.
Pero no llego a hacerlo cuando Aoshi se lo quito y lo tiro lejos.
—Explícame.
—Íbamos a ayudar a Megumi– se precipito a decir sin poder enfrentar los ojos azules acusadores. – S-solo bailamos, lo juro, solo es bailar Aoshi, buscábamos una solución rápida – repitió todo de golpe que no supo si la escucho.
—Vamos – él se giró sin verla en dirección hacia el Jeep.
—¿No dirás nada? –
Él no hablo, avanzaba a paso firme.
—¡Aoshi!
Kenshin estaba sentado escondiendo el rostro entre sus manos y Kaory de pie afuera con la mirada baja. La ojizazul vio a Misao caminar tras Aoshi una cierta distancia y supo que las cosas no andaban bien allí tampoco.
La pequeña le hizo un gesto a Kaory e hicieron parar un taxi.
Aoshi la miro sorprendido, y ella repitió que lo sentía. Las dos entraron al taxi y se fueron.
Una vez dentro, Kaory comenzó a llorar.
Misao en silencio veía las luces de la ciudad, no sabía que más hacer. No quiso preguntar qué reacción había tenido Kenshin, pero por como lloraba Kaory seguro que fue quizás algo más que el duro silencio de Aoshi.
…
..
Kenshin a su lado no paraba de hablar, le había dicho que estaba sorprendido primero enojado, pero que no sabía bien que hacían allí. Podrían trabajar en cualquier otro sitio y estaba asustado por que el lugar se llenaba y eran tan solo unas niñas, para él Kaory era demasiado pura.
En cambio, él no decía nada, apretaba el manubrio mientras se dirigían de vuelta a casa. La cabeza le comenzaba a doler y no estaba seguro cómo reaccionar.
Siendo las 4:30 Megumi aun esperaba en la puerta.
Intento detenerlas al verlas precipitarse dentro de la casa, pero Kaory entro llorando a su habitación y Misao detrás sin decir una palabra.
Sanosuke bajo asustado preguntando qué pasaba.
Después de unos momentos vieron el jeep de Aoshi aparecer, él también subió en silencio con Kenshin que ni los miro encerrándose después de dar un portazo.
Megumi se quejó diciendo que en la casa nadie la respetaba, Sanosuke la beso en la frente e intento calmarla alegando que las peleas de enamorados eran así. Pero ¿Peleas simultaneas?
…
..
Kenshin se tiro en la cama, no estaba enojado. Solo asustado. La amaba. Y amarla lo estaba haciendo ponerse en todas las situaciones. Tenía miedo de perderla. Los celos que ni sabía que tenía lo estaban abordando.
Suspiro.
Solo estaban bailando. No era nada malo, aunque no pudo evitar perder el control y gritarle sobre todo al recordar a algunos tipos que intentaban subir a la plataforma
Era difícil de explicar. Bailar no era malo, pero si solo era para él.
Kaory era suya.
Misao abrazo a Kaory hasta que se durmió. Decidió quedarse con ella esa noche. Mirando el techo pensaba como había cambiado todo en unas horas. Cerró los ojos.
No se arrepentía pero se sentía muy mal por no haberle dicho. Lo quería. Se limpió las lágrimas que de pronto escapaban hacia sus mejillas, se había prometido no llorar pero ahí estaba, el recuerdo del profundo y letal silencio dolía más que cualquier cosa.
Aoshi en cambio estaba sentado sin poder dormir. Salió y entre abrió la puerta de Misao, no estaba allí. Se volvió a su habitación.
Odiaba la situación, se sentía enojado y ofendido, ósea no estaba enojado, estaba confuso. La vio bailar y al quitarse el antifaz supo que estaba bailando para él. Como cuando salieron los seis. Pero después vio a la gente, los tipos, las luces.
Y sintió que la piel le ardía de rabia. La sangre lo quemaba.
…
..
Al otro día los cuatro mayores comían en silencio. Sanosuke intento juguetear y preguntar si estaban bien, a lo que los chicos solo asintieron.
Kaory bajo en unas leggings negras con un crop top, haciéndose una cola, saludo en general asintiendo sin mirar y paso a la cocina.
Después de un momento salió pasándole una manzana a Misao que la esperaba al pie de la escalera vestida de igual manera con un jersey encima mientras trenzaba su cabello con la mirada baja.
—Nos vemos – las escucharon en un susurro.
Caminaron en silencio a la universidad. En la entrada estaba Sara, pero Misao se puso sus gafas y siguió caminando. Sintió un flash. Se giró pero no había nadie.
Comenzó a correr al auditorio, había una charla de la carrera. Y aunque se sintiera mal y no quisiera ir, debía hacerlo. Kuro se sentó a su lado sonriéndole y Soujiro camino hacia ellos sentándose al lado de él.
—No puede ser cierto, el día puede ir peor – bufo haciendo que Kuro se encogiera de hombros.
—Crees que podemos estudiar juntos un día ¿cómo antes? – pregunto su amigo, Soujiro la miraba interesado.
—Nada es como antes – la escucharon responder.
Aoshi entro al auditorio y la vio sentada junto a Kuro y Soujiro.
Camino hacia uno de los últimos asientos arriba y suspiro. Cuando la charla terminaba vio como Misao tomaba sus cosas para luego bajar sus gafas y salir rápidamente, tenía derecho a ignorarlo, se dijo.
Misao vio a Kaory correr hacia ella, seguida de un Kenshin que intentaba hablarle, la sintió perderse en sus brazos sin enfrentar al pelirrojo. Este se quedó de pie solo mirándolas, para luego ser alcanzado por Aoshi.
Las vieron irse a una de las áreas verdes con el famoso par de compañeros de Misao.
—Por supuesto, que iba a estar aquí hoy y aprovechar la oportunidad – susurro Aoshi.
Se escuchaba música, Misao sonrió al reconocer Chocolate, le gustaba esa canción. Soujiro se sentó a su lado y le ofreció un cigarro. Kaory y Kuro fueron por unos jugos. Se comenzaba a juntar gente, ¿Iban a tener un mini concierto? No recordaba que hubiera algo los viernes. Y no recordaba porque estaba aceptando a Soujiro a su lado, pero no tenía cabeza para detenerse a preguntárselo.
—Es un mini festival – Soujiro le sonrió, encendiendo su cigarro. Ella no lo miro se dedicó a fumar y cantar en voz baja. Kaory volvió poco después para sentarse junto a ella, con Kuro.
Kenshin y Aoshi se sentaron más atrás, con la excusa del festival y la gente alrededor tenían plena visión de lo que estaban haciendo sin parecer desesperados.
—Me siento como un estúpido – Kenshin comenzaba a desahogarse otra vez, mientras sacaba un poco de pasto. – Solo estaban bailando.
—Lo sé – dijo Aoshi bajando la cabeza. — Yo no recuerdo haber escuchado lo que me dijo-suspiro profundamente.— mi cerebro se cerró.
Kenshin sonrió, jamás vería tan vulnerable y descompuesto a Aoshi Shinomori como ahora por culpa de una pequeña chica.
El lugar se empezaba a llenar y la gente se juntaba cerca del escenario. Kaory daba brinquitos y empujaba a Misao para que se acerquen, Chocolate sonaba y sonaba y no podían de dejar de cantar y saltar.
El telón bajo dejando aparecer a la banda, que siguió con Girls. Kaory no daba crédito al reconocerlos, y Misao gritaba como una fan desenfrenada. Los compañeros de esta última se reían mientras sostenían los vasos. Al menos habían hecho algo bien, suspiro Kenshin.
Las hicieron reír.
They're just girls breaking hearts
Eyes bright, uptight, just girls
But she can't be what you need if she's 17
They're just girls
They're just girls
Misao cantaba y saltaba mientras fumaba y reía. Necesitaba olvidarse un momento de la noche anterior. Pero no de él. A su lado no estaba el chico de los ojos azules. Miro hacia atrás entre la gente, le había parecido haberlo visto.
Kuro y Soujiro cantaban alrededor de ellas. Kenshin estuvo a punto de ir, pero Aoshi lo detuvo.
Cause they're just girls...
Just girls, they're just girls...
Kaory se giró y empujo a Misao. Después de llorar tanto, y de ver los esfuerzos del pelirrojo había decidido hablar con él. Lo había visto, era difícil no percatarse de la cabellera de fuego entre la gente.
Misao se encontró con los ojos de Aoshi mientras se ponía las gafas cuando Kaoru le susurraba, se giró ignorándolo otra vez.
Ya se sentía suficientemente humillada como para verlo de nuevo. Suspiro, y asintió a las palabras de Kaory que salió a encontrarse con Kenshin.
Kuro cantaba a su lado The City
Yeah, If you wanna find love then you know where the city is
Yeah, If you wanna find love then you know where the city is
Soujiro se acercó a ella, ofreciéndole otro cigarro.
—¿Podemos tomarnos una foto?
—¿Selfie?– Misao lo miro haciendo una mueca, pero asintiendo.
—Algo así – sonrió Soujiro. Había logrado hacerla sonreír y volver a tenerla cerca. El otro tipo no parecía cerca y estaba contento por ello. Alejo la cámara, Misao sonrió.
Ajusto el flash, juntaron sus caras y tomo la foto.
Are you feeling alright?
La pequeña comadreja seguía saltando sin detenerse a pensar, para su suerte o desgracia, el cigarrillo de Soujiro parecía tener un efecto distinto a lo normal porque tenía calor y todo le daba vueltas.
Siguió tomando agua y riendo sin tomarle mayor importancia.
Kaory llego hasta Kenshin y Aoshi, sonrojándose un poco le pidió conversar. El pelirrojo asintió, juntos salieron caminando fuera de la Universidad.
Él soltó todo lo que sentía apenas estuvieron solos, que estaba preocupado y que ellos fueron por el aviso de guardias, Kaory sonrió y se disculpó por mentirle, pero aun así alego en que no hacían nada malo. Y aprovecho de comentarle lo mal que se había sentido por estar peleada con él.
Kenshin, sin poder contenerse soltó en un impulso que la amaba para luego besarla.
—Yo también creo que te amo Ken- le susurro mirándolo a los ojos.
—¿Crees? – se rio el pelirrojo un poco avergonzado también. Kaory meneo la cabeza y comenzó a caminar. Kenshin la tomo en brazos y comenzó a caminar con ella así por la calle. Kaory no paraba de reír, pidiendo que la baje.
—No hasta que me digas si me amas o crees que me amas- rio Kenshin sonrojándose.
…
..
Aoshi se debatía entre ir a buscarla o no, en tanto, metía las manos en los bolsillos.
La veía reír, bailar, gritar y fumar junto a Soujiro. No sabía si lo estaba haciendo en venganza o solo había vuelto a hablarle por lastima. La vio tirar una colilla lejos y mirarlo fugazmente. Sabía que estaba allí y no iba hacia él.
Empezó a impacientarse. Algo inusual en él, que siempre estaba en calma.
Camino hacia ella y tomo una de sus manos por atrás.
—Podemos hablar –ella asustada soltó su mano girándose y viéndolo directamente.
—Esta con nosotros – Soujiro casi se interpuso entre los dos. — ¿Estamos viendo a la banda no ves? – agrego.
—Estoy hablando con ella – respondió secamente Aoshi. Misao sentía que le dolía un poco la cabeza. Aoshi se había acercado a ella y cuando la toco supo enseguida que era él, casi la quemo con su contacto. — Por favor – lo escucho agregar.
—Si – Misao sonrio tomando su bolso. — ¿Pero Misao? – la tomo del brazo Soujiro.
—Suéltame – se volvió mirándolo seriamente. —Suéltala – escucho a un profundo Aoshi que le tomo el brazo a Soujiro — Si sé que le pones una mano encima de nuevo te voy a partir la cara –
Misao pestañeo varias veces atónita, comenzando a caminar adelante, Aoshi la siguió.
Kuro solo puso una mano sobre el hombro de Soujiro. Mientras la veían irse con el chico alto de ojos azules.
Caminaron en silencio mientras la música seguía sonando por todo el campus. Su cabello trenzado a un lado con mechitas que sobresalían, las gafas de sol, su pequeña cintura, la forma de caminar. No había bebido nada pero sentía casi drogado por su presencia, ¿en qué momento todo se había vuelto así?, camino más rápido cerca de ella.
Misao lo miraba de reojo semi sonriendo, levanto la vista al frente buscando su Jeep.
—¿Le dijiste a Megumi? – pregunto mientras se subía.
—No.
Salieron del lugar, Aoshi iba en silencio viendo al frente mientras ella buscaba dulces y se los echaba a la boca. Le había dicho que no quería ir a casa aun y si quería hablarle debía ser en otro lugar.
Misao sentía el mal sabor del cigarro aun y tenía que quitárselo de los labios, se metió un par de mentas y sonrió al pensar que él había ido por ella.
Se le quedo viendo mientras conducía, bajando sus gafas. Tenía un cuello perfecto. Se sonrojo mirando hacia afuera. Todo se le olvidaba con tan solo mirarlo.
Aoshi estaciono a la orilla de la calle cerca de la playa.
—Yo lo siento, también – dijo soltando las llaves y mirándola — Me precipite. Anoche intente hablarte pero no estabas.
—Dormí con Kaory – se encogió de hombros, mientras veía sus labios. Ahora que estaba ahí, y después de lo que había pasado iba dejar que él reaccione primero. Se cruzó de piernas.
—… Celos – dijo de pronto echándose el pelo hacia atrás.
—Estaba bailando para ti Aoshi, ¿Para quién más lo haría?– soltó Misao. Aoshi se giró a verla. — Lo sé, pero todos te veían – Acerco una de sus manos y rozo sus labios. Misao besos sus dedos. — Solo bailamos – agrego ella girándose para bajar. No hacemos nada extraño más que bailar, le dijo. Se apoyó contra la puerta junto a ella.
—La sangre me hervía – él no pudo evitar abrazarla.— Hay cosas que puedo compartir y otras que no – dijo. —Tú no – agrego.
—¿Soy una cosa? – lo miro divertida. Él se rio. Levanto su mentón para besarla, sabia extraño entre menta y cigarrillo.
Después de un incómodo silencio, comenzó a hablar lento comentando que iba a trabajar allí con Kenshin. La pequeña le dio un golpe en el hombro, se habían molestado e iban a trabajar allí mismo. Bufo enojada. ¿Es que acaso no sabía lo humillada y mal que se había sentido por haber roto la confianza con él?
- —Te… a-amo – susurro con una voz ronca contra sus labios. Ella abrió los ojos, no sabiendo si debía contestarle ahora o no. — yo… también – le dijo rozando su nariz contra la de él mientras la levantaba para besarla más profundo. —Eres un tonto Aoshi – agrego.
Se sentaron en el suelo apoyados en el jeep, Misao entre las piernas de Aoshi apoyo su cabeza en su pecho, mientras él le daba besos en el pelo. La volvió a besar más profundamente que la primera vez metiendo su lengua en su boca, cosa que hizo que Misao se estremeciera entre sus manos.
Ella se sentó un poco y comenzó a besarle el cuello, Aoshi jugaba con sus manos bajo su ropa tocando la piel cremosa para luego moverla sobre él.
Habían pasado unas cuantas horas separados, y parecía que era demasiado tiempo. Inconscientemente ella comenzó a moverse encima de él, presa por el deseo que el chico le despertaba, entrelazando los dedos en su cabello. Aoshi tuvo que pararla.
—Misao, me estas matando – jadeo levantándola y poniéndose de pie.
—Yo … lo siento – se sonrojo, Aoshi la volvió a besar. Quería avanzar pero pensaba que quizás deberían ir despacio con respecto a eso. Suspiro. Un segundo más lejos y le iba a dar algo.
Sacudió la cabeza mientras la veía subir al asiento del acompañante. La ayudo a ponerse el cinturón y beso sus labios rosas mientras ella lo miraba por debajo de las gafas. Duchas frías, las duchas frías eran sus mejores amigas. Sentía que Misao más que alejarlo lo instaba a perder el control en cada movimiento de sus finas piernas.
…
..
Misao iba callada de vuelta. Aoshi parecía tranquilo, quizás se había pasado con moverse, pero se sentía un poco mareada desde que hubiera fumado, se rio sola mientras lo veía de reojo, era increíblemente fácil descomponer al hombre junto a ella, o al menos eso le parecía.
Seguro era la única con tal poder.
Cuando dijo que lo estaba matando era cierto, su humanidad se lo hizo notar. Pero la detuvo. Por un lado estaba bien tampoco quería hacerlo en la tierra pegada a un jeep, al menos algo confortable debajo, pensó mientras movía las manos por la puerta.
Aoshi en su paciente estilo le había dicho que le contaran a Megumi, que era lo mejor, ella misma estaba sorprendida de que no hubiera reaccionado más fuerte después de la pasada noche. El chico no era así, se culpó por juzgarlo demás.
Era cierto, no tendrían problemas más profundos después si abordaban a Megumi con la verdad antes de que tuviera el mismo choque que ellos. Porque sabía que para ellos fue incómodo, si Megumi las veía allí le iba a dar algo o la perdían.
Suspiro, tenía razón. Había que decirle hoy mismo. Al menos ellos iban a estar allí, que mejor plan.
Misao se bajó segura y corrió a la casa, para ir directo a cuchichear con Kaory que estaba sentada con Kenshin y Sanosuke, que miraba a Aoshi curioso y no se atrevía a preguntar nada.
—Si mejor no preguntes – le había dicho Kenshin al llegar abrazado de Kaory.
…
..
Megumi llegaba cansada de la Uni, había tenido un día horrible y amaba saber que mañana era sábado. Podría volver a tener una semi vida normal de nuevo, pero no algo no andaba bien porque al llegar los chicos la miraban de forma extraña y Sanosuke decía chistes estúpidos que no hacían reír a nadie.
Kaory la llamo para conversar, y salieron al patio trasero donde Misao las esperaba sentada en el pasto. ¿Era peor de lo que pensaba?, se comenzaba a asustar. ¿Estaban embarazadas?.
—Antes que nada siéntate porque es mejor prevenir que curar – dijo Misao palmoteando el pasto al lado de ella.
—La doctora soy yo – rodo los ojos Megumi y se sentó.
—Sabes que te amamos – Kaory la miraba como si estuviera a punto de consolar a un niño pequeño.
—¿Cuál de las dos? – La mayor se tomó el pecho, haciendo como que caía. – ¿Cuál de los dos fue?, ¿Dios que no saben que hay pastillas?, usas preservativo, ya sabía yo que vivir los 6 iba a traer algún drama, si somos 7, como me voy a levantar todos los días con un crio llorando por allí. ¿Fue Kenshin? – soltó como un monologo, para sorpresa de Kaory y Misao que la miraban en shock.
—Aun no me acuesto con él – dijo Kaory — No es que no quiera es que no se ha dado y no estoy embarazada.
—¡AOSHI! – grito Megumi.
—¡Cállate!, yo tampoco, estoy en camino pero no creo que quiera un hijo ahora – resoplo Misao intentando calmarse. —Y se de las pastillas las empecé a tomar hace un año con Kaory. ¿Por qué te piensas que tenemos 14 años aun?.
—Porque me traen al patio a hablarme algo serio, y porque están viviendo con 3 chicos, bueno uno es mío pero parece que los otros dos son de uds y no se me da mala espina – suspiro Megumi.
—No es eso – rodo los ojos Kaory — La que debería tener decoro eres tú, escucho tus gemidos y no es agradable escuchar a Sano – se sonrojo.
—Get a room – Rio Misao.
—Ahh ahhh Megumi – Imito Kaory haciendo reír a Misao con Megumi que le pegaba una palmada.
—¡Sano, sano! Ahh… hazlo de nuevo – Imito casi en un ronroneo Misao, haciendo que Sanosuke se asome a preguntar porque mierda gemían por él.
—Enserio si tienen fantasías conmigo, avísenme para darle tips a estos dos – apunto a los chicos desde la puerta.
—Pueden irse, intentamos conversar – Megumi lo corto sonrojada y molesta — Me alegro que aún no seas padre Aoshi – le sonrió.
Los chicos empujaron al más alto al living y este se sentó un poco confuso, Kenshin no podía evitar reír y preguntando acerca de los revolcones, Sano por fin sentía que podían sincronizar la conversación. Hace mucho que nadie se metía con nadie. Se encogió de hombros.
—Bailamos en una discoteca – soltó de golpe Misao sin anestesia.
—¿QUE?- Megumi se puso de pie de un salto. – ¿Pero están dementes?
—Son solo 3 días, y solo bailamos – suplico Kaory, levantándose con ella y tirándose a abrazarla.
—¿Por eso es que salían tan apuradas a sus supuestas citas? – pregunto ofendida.
—Si, pero solo es bailar, si fuera algo chungo te lo diríamos,lo sabes – Soltó Misao encogiéndose de hombros.
—De donde crees que sale el dinero para ayudar – resoplo Kaory.
—Espero que no de su busto. DIOS – se tapó la cara intentando asimilar la información.
—Te estas volviendo una comediante – resoplo Misao con desgano. Hemos dicho que solo bailamos, además Ken y Aoshi han ido a aplicar para guardias allí mismo así que técnicamente no es el trabajo más raro del mundo mundial, ya sabes – agrego moviendo las manos.
—El trabajo más raro del mundo mundial es lo mío en el super pero planeo dejarlo porque gane una beca – sonrió Megumi meneando la cabeza.
—¿Ósea que no estas enojada?, podrías haberme evitado días de colon irritable – suspiro Kaory soltándola del abrazo.
—Claro que no, menos sabiendo que las acompañaran, solo no hagan una brutalidad y no dejen que ninguno les haga una brutalidad – meneo la cabeza Megumi, haciendo que las chicas asintieran.
Bien la información le había chocado, pero la realidad la golpeaba como un balde de agua fría, desde que aparecieron antes emparejados, ya nada la sorprendía. Además, ella no era su madre y jamás lo seria.
Eran amigas.
Se rieron las tres, había salido mejor de lo que pensaban. Misao estaba sorprendida de la reacción de Megumi, capaz era el hecho de que los chicos iban a trabajar allí que le daba igual, o deberían ir muy mal de dinero en general, o en realidad tampoco tenía mucho que decir, eran mayores de edad.
Kaory le dio un beso en la mejilla y las apretaba mientras se reía. Megumi se había vuelto moderna y menos vieja en un rato. ¡Los milagros existían!. Se lo había tomado mejor que Kenshin y Aoshi.
Pero dado a que ella no era un hombre, capaz las hormonas y el corazón de abuelita que todas las mujeres tienen ayudaba. Se encogió de hombros y caminaron las tres abrazadas hacia la cocina.
Luego de intentar interrogar a la pared que es Aoshi, Kenshin había contado todo el rollo de la discoteca a Sanosuke, que se largó a reír y no paraba.
Ahora entendía el dramón que tenían ayer. No las justificaba pero encontraba todo muy exótico lo de bailar en las discotecas entre misterioso-sexy, claro que Aoshi lo miro como si lo estuviera partiendo en dos, mejoro un poco cuando Kenshin dijo que ellos iban a estar ahí.
…
..
Misao se sentó encima de la mesa de la cocina comiendo una manzana, mirando a Kaory y Megumi moverse de lado a lado mientras intentaban cocinar algo de cenar, casi como una ofrenda de paz.
Kaory le comentaba lo que había pasado y porque los chicos estaban molestos.
—Ósea que ahora sí que vas a saltar sobre él ¿no? – rio Megumi empujando a la chica de coleta alta, que solo se sonrojo.
—Yo no estoy dentro de los pantalones de Sanosuke cada vez que me quedo sola en casa – se atrevió a arremeter Kaory empujándola de vuelta, haciendo que Misao riera tan fuerte que Aoshi fue a ver si estaba bien. Le había asentido después de darle un beso corto. Las chicas se le quedaron viendo.
—¿Que? – dijo mordiendo la manzana de nuevo. — Yo lo estoy deseando – se encogió de hombros.
—Yo quiero que sea especial – suspiro Kaory.
—Oh por favor – rio Megumi.
—Como tú eres una pequeña zorrilla, seguro que no te importaría que fuera en una caja – Rio Misao. Megumi se rio. Les había dicho que pensaba cambiarse a la habitación del primer piso esa que nadie-usa-mas-que-para-trastos. Y comprar una cama doble para sano. Eran novios, aunque él aún no se lo había propuesto.
—Solo recuerden usar ya saben que o tomar ya saben que – rio a carcajadas. —Y no se vuelvan como yo.
—¿Cómo tú? – Pregunto Kaory fingiendo inocencia.
—Es una zorra – dijo Misao poniéndose de pie y viendo que cocinaban, para su sorpresa era carne asada. No estaba mal para el par. Kaory apenas tocaba las cosas. Suspiro aliviada.
—No sé, yo lo amo y todo pero quiero que sea super especial – sonrió ilusionada la chica de coleta alta.
—¿Y tú? – pregunto Megumi a Misao que las miraba moviendo las piernas. Se echó un chicle a la boca y comenzó a hacer un globo, mientras tiraba el último trozo de manzana.
— Yo creo que una vez que lo haga, van a tener que detenerme, Aoshi-me-encanta – dijo entre dientes haciéndolas reír. — Me da igual cómo y dónde – rio haciendo otro globo y saliendo.
Mientras Megumi le gritaba. ¡Por favor no delante de mi seria traumante!. Kaory le pego porque la puerta estaba abierta y los chicos escucharon, pero no entendieron. No hasta que Misao le respondió desde la escalera.
—Lo voy a llevar delante de tus narices como lo haces con nosotras y tendrás que escucharnos ¡Toda una semana! – grito mientras se encerraba en el baño y ponía un poco de música en su celular para escuchar mientras se bañaba.
…
..
Los chicos se quedaron en silencio, Sanosuke se largó a reír y Kenshin se ruborizo. Aoshi no salía de su estado de shock pero no se notaba porque él ya era poco demostrativo, semi sonrió, pasándose las manos por los jeans. De pronto le había dado calor. Sanosuke le pego en una rodilla, mientras Kaory y Megumi salían a poner la mesa.
La más joven en la habitación, se maquillaba, recordaba que Misanagi le dijo que mejor llevara el pelo suelto, sonrió para luego tomar su ropa, sandalias negras altas, mini falda tubo negra con rayitas de colores vibrantes y top negro manga corta. Se veía guapa, mucha autoconfianza dijo besando el espejo.
Tomo su bolso y bajo. Todos comían y Misao apunto el reloj. Kaory soltó el plato y salió corriendo, había olvidado que era viernes y que aún tenía que ir al club. La más joven se sentó junto a Aoshi que la miraba interesado.
—Oh Dios, no puedo ver –Megumi y su sarcasmo, Misao se reía, mientras le pegaba por debajo de la mesa. La mayor pensaba que se veían muy lindos aunque no lo admitiera, era curioso ahora que había aceptado todo esto de los enamorados, pero aun así le asustaba.
—Voy por mis llaves y una camisa – le susurró Aoshi al oído. Misao lo beso de nuevo. Kenshin lo siguió. La chica de coleta alta bajo con un vestido corto color coral y sandalias color nude, se sentó en un sillón mientras se ponía labial.
—Adivina quienes se quedan solos esta noche – murmuro pícaramente Misao revolviendo el plato. Kaory largo una risita mientras veía como Kenshin bajaba con un pantalón de tela rojo oscuro y una camisa celeste claro. Fue junto a ella y la abrazo.
Aoshi bajo con pantalón azul y camisa celeste también, muy elegante.
—No hagan nada que yo no haría –Megumi los acompañaba a la puerta.
—Dale rienda suelta a todos tus deseos – Misao le saco la lengua y corrió al jeep de Aoshi que la seguía en silencio con las manos en los bolsillos.
—¡Por favor no ocupen mi habitación! – grito Kaory, Kenshin se ruborizo. Como terminaron hablando tan francamente de sexo, no lo sabía.
…
..
La noche en el club estaba animada. La verdad es que muchas ganas no había, y salir en la noche no ayudo demasiado que digamos. Saito parecía contento el club se estaba masificando, las filas se hacían interminables.
Aoshi tuvo que detener a más de un tipo a que no subieran a la plataforma donde bailaba Misao, Kenshin se había enfurecido tanto que termino hablando con Saito y diciéndole que tenían una relación y que si no ponía más barras alrededor iba a golpear al que se le cruzara en el camino. Kaory tuvo que bajar dos veces a calmarlo. Después de esconderse un rato camino a los camarines, parecía más calmado.
Aoshi se apoyaba en la pared mirándola. Realmente era precioso verla bailar. El cuerpo se le erizaba. Las duchas frías ya no surtían efecto, se abrió un poco la camisa, y con desagrado vio entrar a Soujiro.
Y fue raro cuando lo diviso subiendo a los Vips y hablar con Saito.
Después este se acercó a Misao a preguntarle algo al oído, no tuvo que saber que era por la mirada asustada que envió la chica, lo había entendido todo. Se abrió paso hacia el segundo piso ciego de ira y lo tomo del cuello arrastrándolo literalmente fuera del lugar. Saito intentó calmarlo pero lo golpeo no hasta matarlo como hubiera querido, porque Misao se interpuso, pero iba a recordarle todos los días de su vida, pensó mirándose los nudillos.
—Desaparece. O mantienes a tu amiga o no tienes nada – hablo sin verlo tirando a Misao de la mano y entrando de vuelta.
Misao suspiro. Soujiro por supuesto apareciendo cuando todo en su vida iba bien para tirarlo todo a la mierda, había pedido un baile especial pero de ella. Y estaba ofreciendo una gran cantidad.
No tuvo ni que decírselo a Aoshi, salió disparado bajándolo del cuello de un solo tirón.
Cuando pudo salir, lo tenía tirado encima de la basura. No había visto a Aoshi tan enfurecido ni descontrolado desde que llegaron, jamás pensó que el chico retraído y callado podía llegar a tal nivel de furia.
Ósea se le nota que le molesta Soujiro de sobremanera pero a tal punto de golpearlo, suspiro no compartía la violencia pero su compañero no entendía las negativas tampoco.
Había tenido que llevar a Aoshi al camerino y abrazarlo hasta que se calmara. Su respiración era agitada y estaba segura que aun veía negro.
Mientras él controlaba su ira sentado en una mesa con sus brazos conteniéndolo, pensaba en lo sexy que estaba, camisa abierta sudado recién salido de una pelea por su preciosa persona y sentía que quería gritar. Le daba un poco de pena Soujiro, pero no había forma que lo vea como más que un amigo.
Aoshi la saco de sus pensamientos cuando comenzó a subir sus manos rozando sus piernas por debajo de la falda lentamente, sintiendo su aroma con la cabeza hundida en sus pechos, la sangre le herví se dejaba hacer y le susurra su nombre en el oído.
La iba a tomar allí mismo se dijo y nadie iba a interponerse, pensó mientras miraba hacia arriba y la besaba entrelazando su lengua con la de ella.
Entre jadeos. Sintió que las piernas de Misao comenzaban a ceder después un momento de caricias constantes.
Aoshi estaba tocando más de lo que jamás se hubiera imaginado, pero no le disgustaba de hecho la pelea la había puesto muy a tope, desde la playa que se lo imaginaba siempre sin camisa y lo único que quería era fundirse con él.
Sus ojos azules estaban llenos de deseo, besaba sus labios y bajaba a su cuello, mordía sus pechos, y estaba tocándola tan lento y tan suave que sentía que las piernas no iban a sostenerla. Ahh mierda – se dijo, iban hacerlo en el camerino del club donde trabajaban. ¡Iba hacerlo!
Él se alejó para asegurar las dos puertas, al sacar sus manos de su falda Misao tuvo que apoyarse en la mesa sonrojada. Lo miro de reojo divertida, Aoshi volvió como un león a la carga y la beso empujando cuanto se les cruzo en el camino, solo se podía oír la música tan fuerte rebotar en las paredes. Misao le besaba el cuello y le quitaba la camisa.
Había vuelto sus manos a donde las dejo, y supo que estaba lista para él después de introducir sus dedos en ella, Misao lo apretaba mientras a duras penas lo estaba desnudando de la camisa dando brincos al sentir sus manos. Cayeron encima de un sillón largo y viejo que tenía algo de ropa encima acomodada desinteresadamente, estaba al final cerca de la puerta de escape.
Tiro de la falda tan rápido que pensó que la había roto, cosa que no le importaba en lo más mínimo a estas alturas. Mordió sus labios, su cuello y en el inicio de sus senos, sin sacar sus manos de entre sus piernas, Misao jadeaba su nombre, con las mejillas sonrojadas y temblando bajo su tacto.
Beso sus pechos por encima del bra, lo tiro hacia abajo sin quitarlo y se dedicó a ellos un momento, saboreando, mordisqueando y succionando como si hubiera pasado una temporada perdido en el desierto.
Aoshi estaba entre sus piernas, si esas piernas que misteriosamente ya no sentía. Empapada en sudor mientras le besaba los pechos, le tomo la cara sonrojada y le susurro que lo amaba. El saco sus manos y se acomodó sobre ella.
—Aoshi.. – Alcanzo a decir antes de que la besara tan ardientemente que tuvo que cerrar los ojos cuando lo sintió intentar entrar lentamente al principio para luego ir de un golpe completo en ella. Un dolor agudo la hizo quejarse y apretarse a él agarrada de su espalda.
Se quedaron un momento sin moverse, luego ella abrió los ojos mordiendo sus labios.
La señal estaba dada, comenzó a moverse con ella a un solo ritmo, si antes lo estaba matando, sentía que ahora había muerto y resucitado cada vez que la embestía. Si iba a morir allí al menos iba a morir feliz. La veía con los ojos cerrados, balbuceando su nombre y besándolo como si se le fuera la vida en ello. Apoyo los codos en el sillón como pudo mientras ella cruzaba las piernas alrededor de sus caderas. El a medio vestir y casi medio salvaje la estaba tomando en la discoteca. ¿Dónde estaba el tipo correcto y sereno que siempre había sido?, mordió el labio inferior de Misao, disfrutando el vaivén de sus caderas.
Se había enfurecido por la insistencia de Soujiro, así que de algún modo sentía que la estaba reclamando como suya casi marcándola con su demostración de amor y deseo.
—Te amo – susurro con el sudor rozando sus sienes, tomándola tan rápido que pensó que estaba haciéndole daño por la mueca que hizo cuando le levanto una pierna, pero que luego su rostro cambio cuando se acercó por un beso.
—También… Te – la escucho murmurar casi sin aliento cuando un torbellino la hizo soltarlo — amo A..aoshi.
Si esto se estaba perdiendo, de no haber dado el paso antes, Misao tenía mucha rabia y pensaba recuperar cada minúsculo momento. Se sintió desfallecer soltándolo para luego sentirlo gruñir su nombre y caer sobre ella. Todo sudado y con los ojos cerrados.
Misao sentía que el corazón se le iba a salir desbocado, lo sentía en la garganta. Estaba hecha polvo literalmente. Comenzó a sonreír tontamente. El cuerpo le temblaba. Ni siquiera podía describir lo que había pasado. No tenía palabras para explicarlo.
Aoshi la abrazo un buen rato y luego se levantó de ella sonriéndole y sentándose, mientras tomaba su bóxer y lo volvía a subir. Ella se sentó a su lado arreglándose el bra que estaba en su cintura. Se rieron juntos, Aoshi transpiraba y cada dos por tres se giraba a besarla.
—¿Te he hecho daño? – pregunto cuando la vio tocarse.
—No – le sonrió. —Pero creo que necesito un kit de emergencia y panties nuevas – rio Misao.
Aoshi se puso la ropa nuevamente, la ayudo con la minifalda y sus tacones.
Juntos vieron cómo iba a ser imposible quitar la huella de una de las camisetas que estaban en el sofá, así que Misao la escondió en su bolso.
Le dijo que tenía sed, el también y se rieron de nuevo. Los ojos de Aoshi brillaban, se echó el cabello hacia atrás y le dijo que volvería enseguida, abriendo la puerta salió a buscar algo para beber.
Misao aún estaba sentada, reviso el sillón no parecía tener ninguna huella de su muy olvidada virginidad. Se tapó la boca para no reír más. Su corazón aun iba rápido. Tomo su cabello en una coleta alta y se puso de pie.
Se fue a mirar al espejo. Estaba muy sonrojada, miro hacia el sillón y le tembló todo el cuerpo. Oficialmente el sillón era de ellos.
…
..
Aoshi volvía con dos vasos de jugo de fresa, no sabía muy bien como había llegado a la barra. Ni como volvió entre la gente y el ruido, no sentía nada a su alrededor. Kenshin le hacía señas de que fuera a la puerta y lo ignoro. Se volvió a perder en la oscuridad hasta volver al camerino donde Misao.
- —Gracias – sonrió apoyando su nariz contra la de él cuando se agacho a besarla.
- —Lo siento – sonrió Aoshi mirándola a los ojos.
- —¿Por qué? – pregunto curiosa mientras tomaba jugo como si se le fuera la vida y lo miraba coquetamente.
- —Porque no puedo controlarme – murmuro Aoshi besando su cuello saboreándolo.
—Creo que yo tampoco... – Dijo Misao tomando su rostro para besarlo.
Caminaron fuera del camerino hacia la pista, Kaory bailaba y no parecía preocuparle su ausencia. Saito se les acerco.
Encuentro perfecto que sean pareja, pero aquí están trabajando – Los miro seriamente y tomo una profunda bocanada de su cigarro, para luego girarse y desaparecer entre la multitud.
Eran las 4.
Misao, bebía su jugo y sonreía pensando en que no tenía muchas ganas de ir esa noche y mira tú. Termino siendo la mejor noche de su vida. Aoshi la abrazaba y movía sus manos lentamente por su espalda mientras le susurraba que la amaba. Oh megumi, no sabes lo que te espera pensó riendo contra su hombro.
Se separaron para ir por sus cosas, Misao vio como Kaory bajaba de la plataforma, entro al camerino corriendo. Su amiga miro alrededor, era un desastre la ropa estaba en el suelo, el maquillaje tirado, parecía que había habido una guerra allá dentro. Misao camino hacia su bolso y lo tomo. Kaory le pregunto dónde estuvo todo ese rato y ella simplemente le dijo que había ido a fumar y se le paso la hora.
Salieron del lugar justo antes de que entraran las demás, que se pusieron a reclamar por el desorden y Tsubame gritaba por su ropa. Misao sonreía nerviosa.
- —Estas muy feliz – le dijo Kaory.
- —¿Te parece? – le sonrió, Kaory la seguía mirando divertida.
Kenshin, miro de pies a cabeza a Aoshi cuando se acercó a disculparse por desaparecer, diciendo que había estado muy cabreado por Soujiro y salió a tomar aire. Él no le tomo importancia, tampoco es que fuera de vida o muerta estar en la puerta, habían más guardias. No podía ver su rostro por las luces pero hubiese jurado que sonreía.
Las chicas se acercaron al jeep, y Misao se sentó atrás con Kaory, mientras Kenshin se sentaba junto a Aoshi.
- —Los pies me están matando – se quejaba la chica de ojos azules quitándose los zapatos. Aoshi manejaba en silencio dándole pequeños vistazos por el espejo retrovisor a Misao que parecía muy ensimismada mirando hacia la calle con una sonrisa en los labios.
—Lo siento, te hare un baño especial apenas lleguemos a casa – le dijo Misao, Kaory le dio un beso en la mejilla agradecida.
—Saito dijo que otra vez no abre mañana, que tenía asuntos ' Familiares' – Aoshi asintió a la afirmación de Kenshin.
…
..
Las luces de casa estaban apagadas, Kaory había bromeado con que Megumi seguro estaba durmiendo como un tronco, Misao se limitó a reír, ella también estaba cansada, temblaba y los parpados le pesaban. Kenshin tomo en brazos a Kaory para entrar, estaba sin zapatos y medio dormida.
Aoshi movió el asiento delantero y le ofreció su mano para bajar, Misao la tomo y entraron. Subió las escaleras de puntillas para no hacer ruido, Kenshin dejo a Kaory durmiendo y ella paso directo a su habitación no sin antes besar a Aoshi y susurrarle que lo amaba contra sus labios. Este le beso la frente, entraron juntos a sus respectivas habitaciones sin dejar de verse.
Misao se quitó toda la ropa y se puso un pijama , pantaloncillo corto con vuelos y una camiseta ajustada de tirantes. Estaba tan cansada, se dejó caer en la cama suspirando feliz.
Él estaba al frente y lo echaba de menos, se había vuelto loca, era oficial. Movió las sabanas más sobre ella e intento dormir.
Aoshi se levantó al baño, luego miro su puerta y la cerro, cruzo descalzo y vistiendo un buzo con una sudadera, abrió lentamente la puerta y Misao prendió la luz asustada.
—Soy yo – la miro cerrando la puerta. Ella le sonrió y abrió la sabana para que entre en la cama. Él se abrazó a su cintura posesivamente y beso su cuello, juntos se quedaron dormidos.
Fin Capítulo 7
Nota: Slow Progress..., si no actualizaba hoy creo que empezaría a temer por mi integridad física, Lica se vuelto agresiva hahaha. ( Hey es un cap largo eh?)
Da tanta flojera editar ( Y es tarde así que si se me paso algo lo siento! haha)... como preguntaba arriba ¿Realmente leen las notas? o puedo decir lo que se me antoje como que tengo ganas de comer papas fritas a las 2 am?.
Anyway, escribí este mini lemon *cof cof* antes que el de bodyguard. Aun me da un poco de vergüenza aunque no soy super especifica...
*silba*
AH! la canciones Chocolate, Girls y The City son de The 1975 ;)
Besitos! gracias por leer y comentar :)
Misao-21
