Bueno, como dije, aquí viene el siguiente episodio. Espero que os guste, porque la aventura va a ir siendo cada vez mayor. ¡Y aún faltan muchos personajes por aparecer!

En breve, si puedo, terminaré el siguiente.


-Estás un poco cerca ¿no te parece?-le dijo Luffy al tipo enorme y calvo, que se había acercado a él-me recuerdas a Sanji cuando habla con Nami.

-Je, je, je… idiota-murmuró Sanji, incómodo.

-La Perla Negra… es el barco más famoso del mar-le dijo el pirata-tonel, arrugando el rostro en una fea mueca de ira-se ha llevado a cientos de barcos, de los marines y de los piratas.

-Es más famoso que el Moby Dick de Barbablanca, y que el Red Force del capitán Shanks-añadió un pirata tuerto-todos en la Marina se vuelven locos buscándolo. Pero nunca han encontrado su escondrijo.

-¡Nunca había oído hablar de esa Perla!-les interrumpió Luffy-¡Y además el barco más famoso del mar es el mío!

-Tú eres un poco novato, ¿verdad?-se burló el tonel.

-La Perla, muchacho, es más veloz que el viento, y sus cañones disparan fuego del mismísimo infierno-le dijo el pirata del parche, asustado.

-¡Su tripulación está maldita, y buscan oro y sangre por todo el mar!-gritó el calvo-Pero no cualquier oro… un oro especial.

Zoro observó de reojo como Elizabeth se llevaba la mano al medallón. Las sospechas comenzaron a bullir en su mente.

-¡Llevan diez años asaltando y llevando el caos a todas partes! Su capitán es tan malvado que el mismísimo demonio lo expulsó de su reino, y por eso volvió a la vida-exclamó otro pirata.

-Qué locura-Luffy les miró extrañado.

-Todo buen pirata ha oído hablar de la Perla Negra casi tanto como del One Piece-le explicó el tonel a Luffy, y entonces, sacando un acordeón de debajo de la mesa, comenzó a cantar una alegre canción pirata, al que el resto de sus compañeros no tardaron en unirse.

¡La Perla Negra, el barco más veloz!

¡La Perla Negra, su poder es atroz!

¡De entre tinieblas navegará

Con sus muertos te llevará!

Cuidado marinero ¡no te descuides!

Nunca deja supervivientes

Y no olvides, que puedes ser el siguiente.

-Si no deja supervivientes ¿quién demonios cuenta esas historias?-preguntó Zoro agudamente.

-¡Guau, vaya canción! ¡Otra, otra!-pedía Luffy, encantado.

-Un buen pirata se sabe un par de buenas canciones-dijo el pirata tonel, sintiéndose halagado.

-La verdad es que ilustra muy bien la leyenda-dijo Elizabeth, que también había seguido la canción emocionada.

-Nosotros no lo llamamos leyenda, señorita-replicó el tonel-para nosotros es algo muy real. El barco más peligroso y rápido de los mares…

-¡Y yo voy a ser su capitán!-exclamó Luffy.

-¿QUÉEEEEEEE?-gritaron todos al unísono.

-Ya tardaba-dijo Zoro, mientras Sanji se daba una palmada en la frente.

-¡Si quiero encontrar el One Piece, necesito lo mejor! ¡Ese barco podría llevarme hasta él!-reflexionó Luffy en voz alta. Elizabeth se le acercó, algo nerviosa.

-¿El One Piece, capitán? ¿Es… es eso detrás de lo que vas?-preguntó, asustada.

-¿Tú… tú buscas el One Piece?-preguntó el pirata tonel, temblando un poco.

-Si-respondió Luffy con simpleza.

-¿Y pretendes conseguir la Perla Negra… para ir a por él?-preguntó el pirata tuerto.

-Si-respondió de nuevo Luffy.

-JAJAJAJAJAJAA ¡JOJOJOJOJOJOJO!-los piratas comenzaron a soltar risotadas, algunos rodando por el suelo-¡JEJEJEJEJEJEJE! ¡Este chaval es la monda!

-¡Es verdad!-se indignó Luffy.

-Déjalos Luffy, no tienen ni idea-Sanji puso una mano en el hombro de su compañero, indignado.

-¿AH NO?-gritó el pirata tonel, entre la risa y la furia-¿Con que no tenemos ni idea chaval? ¿Cuántos años tienes?

-Diecinueve ¿por qué?-preguntó Sanji, encarándosele.

-Cuando yo tenía diecinueve años soñaba con encontrar el All Blue, un mar en el que solo los cocineros creemos, y en el que existen toda especie de criaturas marinas para cocinar-explicó el tonel, y Sanji palideció ¡Ese era su sueño!-pero llevo treinta años buscándolo, y como ves, aún no he encontrado nada. La mayoría de mis compañeros de cuando tenía diecinueve años eran también soñadores como yo… y la mayoría de ellos están muertos. ¿Entiendes a lo que me refiero?

-Yo no soy tú-replicó Sanji, encendiendo un cigarrillo, nervioso.

-No, pero acabarás igual o peor. Igual que tu capitán. Esos sueños son propios de la juventud, pero con los años se van quitando. El mar se encarga de ello-replicó el calvo. Sanji echó un vistazo a sus cicatrices. En su tiempo debía de haberlo pasado mal.

Luffy miró a Sanji y al otro pirata entristecido. Aquellas palabras tenían su verdad, eso el chico de goma lo tenía claro. Pero no estaba dispuesto a rendirse solo porque otros antes no lo hubieran logrado. Elizabeth se acercó hacia Sanji, queriendo consolarlo.

-Y en tu caso lo más probable es que te dé un cáncer antes de los treinta-observó el pirata tuerto.

Aquello fue más de lo que Sanji estaba dispuesto a aguantar: con un rápido movimiento le sacudió una formidable patada al pirata tuerto, haciéndole atravesar tres plantas del edificio y reventando una lámpara de la que salía disparado.

-Creo que ya he tenido suficiente-dijo el rubio, recolocándose la corbata con petulancia.

Hubo unos instantes de silencio. Después, todos enloquecieron.

-¡A POR ÉL!-rugió un pirata con un gran sombrero de tres picos, corriendo hacia Sanji.

-¡CUIDADO IDIOTA!-gritó otro cuando el del sombrero de tres picos le pisó, dándole un puñetazo en venganza.

-¡Botarates!-se quejó el tonel, sacudiéndole un tortazo a otro pirata que pasaba por ahí tan tranquilo.

-¡Síiiii! ¡Pelea de taberna!-exclamó Luffy, antes de darle un puñetazo al pirata tonel que lo hizo caer sobre otros cuatro piratas.

-¡Tú tienes la culpa, mequetrefe!-un pirata fue hacia Sanji, sujetando un enorme cucharón como arma.

-¡Vete al carajo!-Sanji le dio otra patada, mandándolo tres pisos más arriba, junto al pirata tuerto.

-¡Cuidado!-Elizabeth se apartó a tiempo cuando tres piratas que se estaban dando puñetazos cayeron a su lado y estuvieron a punto de aplastarla.

-¡Querida, ven conmigo! ¡Este no es lugar para una dama!-Sanji cogió a Elizabeth de una mano y la llevó a un rincón apartado.

-¡Claro que es lugar para una dama!¡Machista!-le gritó un pirata.

-¡Pues claro que no lo es, merluzo!-respondió otro, y comenzaron a atizarse.

-¡Esto es divertidísimo! ¡Zoro tío, ven!-le llamó Luffy, mientras le daba de puñetazos a un enorme pirata negro en la cara.

-Ni hablar, paso-Zoro dio un sorbo a su jarra de ron, pero entonces un pirata al que habían lanzado por los aires cayó sobre su mesa e hizo que todo el alcohol se le derramase encima. Zoro se limpió la camisa, enfadado-¿Sois idiotas? ¡Os vais a enterar!

En unos instantes Zoro también había entrado en la refriega, y agarrando al pirata que le había lanzado al otro encima lo colocó sobre la barra de la taberna y lo lanzó de un extremo al otro, destrozando todas las botellas y los vasos.

-¡Ahí te quería ver! ¡Dale Zoro!-exclamó Luffy encantado, estrangulando con sus brazos de goma a tres piratas a la vez.

-¡Grrrrr! ¡Sombrero de paja!-exclamó el pirata tonel, levantando un enorme mazo amenazador.

-¡Anda, el crédulo incrédulo! ¡Cuando consiga ser el capitán de la Perla te invitaré a dar un paseo!-Luffy soltó a sus tres víctimas y fue hacia el pirata calvo, que trató de golpearle con su maza sin éxito. El chico de goma lo esquivó ágilmente y le propinó una lluvia de puñetazos, derribándolo.

En unos instantes la taberna de Benbow se había convertido en una auténtica batalla campal, con marineros dándose golpes y puñetazos por todas partes, ruidos de disparos y de espadas chocando, y botellas y vasos volando por los aires. Elizabeth y Sanji evitaban la pelea, pegados a una pared del fondo.

-Será mejor que salgamos de aquí, preciosa. Al final os vais a manchar-le dijo Sanji a la chica, preocupado.

-¡YIAAA!-Elizabeth le reventó un rodillo de madera a un pirata que se acercaba a ellos con su espada-¡Toma esa, bucanero!

-Vaya… no pareces muy preocupada-observó Sanji sorprendido.

-¡Pelea!-Elizabeth corrió hacia otros dos piratas y los dejó K.O con el rodillo.

-Increíble-comentó Sanji, mandando a un tercer pirata por los aires de una patada.

La pelea continuó mientras Luffy reventaba uno de los barriles de ron con la cabeza de uno de los piratas y hacía saltar el licor por toda la sala, mientras Zoro forcejeaba con seis rivales a la vez, que lograban retenerlo pero eran incapaces de vencerle. El pirata calvo se estaba incorporando cuando Elizabeth lo volvió a tumbar utilizando una silla. Otro pirata agarró a la chica del brazo y se dispuso a golpearla, pero ella chilló asustada y tres marineros acudieron a protegerla, mientras se escurría hábilmente.

Zoro consiguió zafarse de sus atacantes, y fue dejándolos fuera de combate uno a uno, propinándoles violentos puñetazos. Iba a terminar con el último, cuando algo llamó su atención: por entre la multitud una figura iba avanzando cautelosamente sin que nadie lo observase. Una figura escurridiza y traicionera, que conseguía avanzar sin que le lloviese ni un solo golpe, y que él ya conocía: Jack Sparrow.

-¡EH!-Zoro dejó en el suelo a su víctima y se abrió paso hacia Jack, pero este le vio y se alejó entre la multitud de combatientes. Los piratas golpeándose y forcejeando impidieron a Zoro llegar hasta él, y Sparrow desapareció de su vista.

-Psché, son como niños-Sanji se limpió sus zapatos, manchados con la sangre de la cara de un pirata, y luego echó un vistazo a su reloj-Chicos… ¡Luffy! ¿El concurso no era a las doce?

-¿Qué?-se sorprendió el sombrero de paja, noqueando a sus dos rivales de un cabezazo.

-¿QUÉEEEE?-repitieron el resto de piratas al escucharlo.

-¡El concurso! ¡Llegamos tarde!-exclamó el tonel levantándose del suelo y frotándose el chichón que le había hecho la silla de Elizabeth-¡Deprisa!

-¡El concurso! ¡El concurso!-los piratas echaron a correr hacia la puerta, pero algo los detuvo. Era el viejo posadero, que se había colocado en la entrada y sujetaba un fusil.

-Un momento, caballeros-dijo el anciano, apretando los dientes-es la segunda vez esta semana que me destrozáis el garito ¡De aquí no se va nadie sin pagar!

-Estooo… ¡Sí, claro!-dijo el pirata tonel. Él y sus compañeros comenzaron a vaciarse los bolsillos sacando el dinero.

-Nosotros no tenemos con qué pagar-les recordó Sanji-hay una salida trasera ¡Deprisa!

El cocinero agarró a Luffy y tiró de él hacia la parte de atrás de la posada, seguidos por Elizabeth.

-¡Zoro!-le llamó la chica, pues él se había quedado inmóvil-¡Zoro, tenemos que irnos!

El fiero espadachín continuaba buscando a Jack con la mirada, pero era definitivo que este había desaparecido. Zoro echó una ojeada a las ventanas laterales, furioso.

-¡ZORO!-el grito de Elizabeth le hizo reaccionar, y por fin la siguió hacia la salida de atrás, sumido en sus pensamientos.

-¡EH!-el posadero los había visto, y corrió hacia ellos-¡Vosotros no os largáis sin pagar!

-¡Ellos empezaron la pelea!-los acusó el pirata de largos bigotes.

Elizabeth y Zoro corrieron hacia la salida, donde ya los esperaban Luffy y Sanji.

-Tú tómate tu tiempo ¿eh marimo?-le reprendió Sanji.

-¡Corre corre corre!-le gritó Zoro, saliendo a toda pastilla del local.

-¿Qué…?-Sanji entendió porque Zoro corría cuando detrás de él salió el enloquecido tabernero sujetando su fusil y comenzó a abrir fuego.

-¡Volved aquí!-les ordenó el viejo, destrozando las ventanas del edificio de enfrente al dispararles.

-¡Hasta otra!-se despidió Luffy muerto de risa, mientras corría calle abajo seguido de sus compañeros.

-¡Señorita Swann, cuidado!-Sanji apartó a Elizabeth justo a tiempo, porque una bala impactó donde se encontraba.

-¡Entre la gente no podrá encontrarnos!-Zoro indicó la gran multitud que se estaba conglomerando en la calle principal. Los cuatro chicos se metieron entre la gente y rápidamente desaparecieron, dejando al furioso posadero con un palmo de narices.

-¡Malditos! ¡Os encontraré!-les amenazó él, tirando el fusil al suelo con rabia.


-¡Luffy! ¡Luffy!-llamó Sanji. Entre tanta gente no encontraba a sus nakamas.

-¡Estoy aquí!-le llamó Luffy, sorprendiéndolo desde atrás.

-¡AAAAH! ¡No me des otro susto así!-le regañó Sanji-¿dónde está Elizabeth?

-No lo sé… ¿y Zoro?-Luffy estiró su cuello haciéndolo salir entre la multitud hasta elevarse muy alto, como si fuese una jirafa. Movió la cabeza hacia un lado y otro, hasta que detectó a Zoro y Elizabeth, que se habían subido al borde de una fuente para evitar la agobiante marea humana que corría de un lado a otro por Tortuga.

-Odio esta isla-dijo Zoro.

-¿Hay algo que no odies?-preguntó Elizabeth divertida, y el peliverde soltó un gruñido.

-¡Chicos!-Luffy corrió hacia ellos, seguido de Sanji-¡Tenemos que ir a la pista de baile!

-¿Por qué no vamos al puerto y robamos un barco directamente?-sugirió Zoro, que seguía totalmente en contra de la idea del baile.

-¡Pero quiero ganar ese concurso! ¡Ya te dije que el viaje sin aventura no tiene sentido!-le reclamó Luffy.

-¡No tenemos tiempo que perder Luffy! ¡Tenemos que rescatar a los demás, no sabemos qué puede hacerles ese estúpido del comodoro!-argumentó Zoro, exasperado.

-Tonterías. James jamás les haría daño-intervino Elizabeth. "Será terca"-pensó Zoro.

-Pues a nosotros estuvo a punto de ahorcarnos-la recordó el espadachín, pero ella negó con la cabeza.

-Cuanto más lo pienso más me extraña. Creo que era una maniobra para haceros confesar, una especie de trampa. Pero se le fue de las manos-Elizabeth miró a Luffy y a Sanji, que no sabían que decir.

-Zoro, si ganamos el concurso nos llevaremos las armas y un montón de berries-dijo finalmente el capitán-yo voy a intentarlo, pero si tú no quieres, no participes. No te voy a obligar.

-Mpffff-Zoro fulminó con la mirada a Luffy y a Elizabeth, pero terminó por ceder, como siempre-no sé quién me mandará seguirte.

-Muy bien, muy bien-Luffy se frotó las manos con impaciencia-¡Pues vamos allá!

Los tres piratas y la aspirante a serlo avanzaron por las calles de Tortuga hacia el lugar donde se esperaba el gran concurso de baile. En el negro cielo, la luna llena brillaba emitiendo una luz fantasmal.


-¡No me puedo creer que haya accedido sin decirme nada!-se escandalizó el comodoro.

-¡Se trata de mi hija James! ¡Hasta ahora he conseguido más que vos, me parece!-el gobernador se cruzó de brazos en su asiento, enfadado.

-¡De eso nada! No sé por qué les ha prometido que les dejará en libertad, porque no pienso permitirlo bajo ningún concepto. Así que reparar su barco es una pérdida de tiempo-el comodoro miró por la ventana. Las estrellas se reflejaban en el oscuro océano, como si fuesen luciérnagas flotantes que rodeaban el barco.

-Estoy muy disgustado-dijo el gobernador finalmente, mirando al comodoro con seriedad. Pese a que Swann era mucho mayor, todos aquellos años de colaboración entre ambos había hecho que los uniera una fuerte amistad-¡Me parece que la vida de Elizabeth te importa más bien poco!

-¡Claro que no, gobernador!-saltó el comodoro-¡Voy a hacer lo que sea por recuperarla! Pero debéis entender que no puedo negociar con piratas. Me lo prohíbe el código de la Marina, y mi propio código moral. ¡Y a vos también!

-Está bien, está bien, pero escuchad mi plan-el gobernador acercó su butaca a la mesa del comodoro, impaciente-les arreglamos el barco, intercambiamos a Elizabeth por los prisioneros, y después cuando se alejen en su nave los seguimos hasta su guarida secreta, donde probablemente esté Sparrow ¡Y los capturamos a todos!

Norrintong negó obstinado.

-No es tan fácil como lo planteáis, gobernador. Ya he intentado esa treta otras veces con Sparrow y consigue escaparse siempre. Se conocen muy bien el mar. Además, esos tipos son muy peligrosos-sacó los carteles de búsqueda y captura de Zoro y Luffy, y otro más, el de Nico Robin-he estado investigando también sobre la chica, y es peor aún que ellos: hace años hundió siete barcos de la Marina, su recompensa es elevadísima.

-Dios del cielo-el gobernador observó el cartel de Robin, pasmado-mi pobre niña corre peligro.

-Yo también he ideado un plan para capturarlos ¿de acuerdo? Pero debéis tener paciencia… Elizabeth no correrá ningún peligro.

-Sí… eso ya lo he escuchado antes-ironizó el gobernador.

Abajo, en la bodega, los prisioneros continuaban con su aburrido cautiverio.

-¿Cuánto más creéis que tardarán en venir a por nosotros?-preguntó Ussop, que había conseguido una baraja de cartas de uno de los marines y jugaba con Chopper y Robin.

-No lo sé-Nami observaba por entre los barrotes la pequeña ventana del fondo, suspirando. "Luffy… ¿dónde estás cuándo te necesito?"-pensó la pelirroja, angustiada. Cada vez que su capitán no estaba, se daba cuenta de cuánto lo quería. Al menos había conseguido que les reparasen el barco.

-En mi opinión vuestros amiguitos no van a volver-comentó Murtog, que junto a Mullroy tenía el turno de guardia-se han largado con la chica y empezarán una nueva vida.

-Gracias por los ánimos-dijo Robin con sarcasmo.

-¿Te parece bonito decirles eso? Así solo vas a conseguir deprimirlos-Mullroy reprendió a su compañero.

-¿Y a ti qué te importa? Solo son unos piratas asquerosos-se defendió Murtog.

-Ya, pero pobrecitos. Las hormigas también son asquerosas y te pueden dar pena-argumentó estúpidamente Mullroy.

-Las hormigas no son asquerosas. Las arañas sí, y no me dan ninguna pena-siguió Murtog.

"Vaya conversación de idiotas"-pensó Nami, exasperada. El diálogo de aquellos dos le recordaba a las peleas de Zoro y Sanji, aunque en menor grado. Nami también los echaba de menos. Mucho. Se preguntó, con cierto dolor, si no se habrían olvidado de ella por aquella estúpida niñata rubia.

-¡Tsk… eh! ¡Perrito!-Ussop había aprovechado que los dos guardias estaban distraídos para llamar la atención del perro.

El perro de la prisión era la mascota del comodoro Norrintong, y vigilaba las llaves, aunque también a veces se paseaba por cubierta y ayudaba a los soldados. Los marines le tenían mucho afecto, todo lo contrario que los piratas a los que el comodoro solía capturar.

-¡Perrito! ¡Perrito bonito!-le llamó Ussop-¡Ven aquí con las llaves y te traeré un hueso!

-El perro no se va a mover-replicó Robin secamente.

-¡Déjame intentarlo al menos!-se quejó Ussop-¡Chopper, inténtalo tú, que entiendes a los animales!

-Aich- Chopper se acercó a los barrotes y emitió un silbidito-¡Perrito, ven, por fa!

-Guau, guau-ladró el perro.

-Dice que eres un pelmazo y que espera que te cuelguen-le tradujo Chopper a Ussop, que dio un gritito de frustración.

-Escúchame bien, chucho pulgoso, ven aquí ahora mismo porque si no…-comenzó a amenazarlo Ussop.

Nami contempló distraída por la ventanita, cuando algo la hizo incorporarse, totalmente pálida.

-Oh no-murmuró.

-¿Qué ocurre?-preguntó Robin, a la que no se le escapaba una.

-Si no vienes te llevaré a la fábrica de salchichas y te convertiré en una-le amenazó Ussop malvadamente.

-Así no va a funcionar-dijo Chopper.

-Me parece que lo que dices es una estupidez-le decía Murtog a Mullroy.

-Pues anda que lo que tú has dicho antes de lo que yo dije-replicó Mullroy.

-¡Chicos cuidado!-les advirtió Nami, volviéndose hacia ellos asustada.

-¡Ven aquí maldito perro!-seguía Ussop.

-¿Qué cosa estúpida he dicho yo?-preguntó Murtog indignado.

-¡CUIDADO!-Nami se lanzó sobre Ussop y ambos rodaron por el suelo.

¡BANG! La bala de cañón reventó la pared, y los barrotes saltaron por los aires. El techo también se vino abajo, y Murtog, Mullroy y el perro desaparecieron bajo los escombros.

-¡Namiiiii!-gritó Ussop espantado, para darse cuenta de que la tenía justo encima, con sus enormes pechos a la altura de su cabeza-estooo… ejem-sonrió un poco cortado.

-¡Vamos!-Nami se incorporó y agarró a Ussop y a Chopper. Su celda había quedado totalmente destrozada, y tenían vía libre.

-¡Espera! ¿Qué piensas hacer?-preguntó Ussop tratando de frenarla.

-¡Los están atacando! ¡Aquí corremos peligro!-Nami corrió hacia la salida, pero se detuvo al ver que Robin no veía-¡ROBIN! ¡VAMOS ROBIN!

La morena se había quedado observando por la enorme brecha que se había hecho en el costado del buque. Desde ahí podía ver la nave enemiga: un barco con velas negras, rodeado de una misteriosa niebla fantasmal.

-La Perla-susurró Robin, fascinada.

-¡ROBIN!

La chica siguió a Nami, mientras el segundo cañonazo impactaba contra el barco y lo hacía temblar, derrumbando otra parte del techo.

-Auch… ¿qué ha pasado?-se quejó Mullroy saliendo de entre los escombros, seguido del perro.

-¡Seguro que ha sido culpa tuya!-le acusó Murtog.

En la cubierta el comodoro ya estaba preparado para la acción, y daba órdenes a diestro y siniestro.

-¡Señor Carter, la vela mayor, deprisa! ¡Tony y Francis, los cañones de babor!-gritó-¡Gobernador!

Swann había seguido a Norrintong ha cubierta, y miraba al barco enemigo con pavor. De repente, un cañonazo pasó muy cerca suyo e hizo añicos la barandilla de estribor.

-¡Gobernador! ¡GOBERNADOR, VOLVED A MI CAMAROTE!-le gritó Norrintong asustado.

-James…-dijo él, asustado.

-¡VAMOS, ES UNA ÓRDEN!-el gobernador obedeció, pálido como el papel. Norrintong observó el barco pirata, que se acercaba a ellos. Era gigantesco, al menos del tamaño de su buque-¡CABALLEROS, PREPÁRENSE PARA EL COMBATE!

Mientras la Perla Negra avanzaba hacia ellos cortando las olas del mar como una cuchilla, la luna fue cubierta por un grupo de nubes, dejando a los dos barcos casi totalmente a oscuras. Nami, Ussop, Robin y Chopper corrieron por la cubierta, en busca de un bote.

-¿Estás segura de esto? ¡Luffy piensa que estamos en este barco!-la recordó Ussop-¡Si lo abandonamos empeoraremos aún más las cosas!

-¡No digas chorradas! ¡Eras tú el primero que quería escaparse!-le recriminó Nami.

-Si bueno… no pensaba que fuera a salir bien-reconoció Ussop sonriendo nervioso.

-¡Quédate aquí si quieres, pero yo me largo!-Nami se subió al bote y comenzó a hacerlo descender hacia el agua-¡Vamos, moveos!

Robin y Chopper iban a avanzar cuando una explosión terrible les hizo caer hacia atrás.

-¡CHICOS!-gritó Nami, asustada. El fuego había comenzado a expandirse por cubierta, y los marines corrían de un lado a otro intentando apagarlo, en medio de un gran alboroto.

-¡ABRID FUEGO!-ordenó el comodoro Norrintong, y una salva de diez cañonazos golpearon a la Perla Negra. Se escucharon algunos gritos por parte de los piratas, pero cuando el humo en su barco hubo desaparecido los desalmados lanzaron sus cañonazos, y el buque de los marines tambaleó. Norrintong consiguió agarrarse a una jarcia para no caer al suelo, y desde ahí ordenó el segundo ataque.

Como la cubierta seguía en llamas, el fuego fue expandiéndose hacia las cuerdas que sujetaban el bote en el que estaba Nami. Se romperían en cualquier momento, y ella caería al mar.

-¡Vamos, subid!-les gritó Nami a los otros. Ellos corrían hacia ella cuando unas voces los sobresaltaron.

-¡Los prisioneros! ¡Que no escapen!-Murtog y Mullroy acababan de subir a la cubierta y señalaban a los mujiwaras. Un montón de marines corrieron hacia ellos apuntándolos con sus bayonetas y listos para disparar.

-Veinte flores-dijo Robin, y un montón de manos aparecieron de la nada y sujetaron a los soldados.

En ese instante los cañonazos de la Perla hicieron vibrar de nuevo el barco.

-¡NOOOOOO!-gritó Nami: debido a la agitación del barco las cuerdas terminaron de rasgarse, y ella y el bote cayeron al mar.

-¡NAMI!-chilló Ussop.

-¡Navegante!-Robin se asomó por la barandilla y vio que su amiga pelirroja había sobrevivido. Flotaba en el bote, pero el barco de Norrintong se estaba alejando de ella.

-¡Saltad al mar!-pidió Nami-¡Rápido!

-¡Chopper y yo nos ahogaríamos!-la recordó Robin.

-¡Yo os ayudaré a nadar!-exclamó Ussop, que sin pensarlo más saltó al agua-¡Venga, saltad y os cogeré!

Robin y Chopper se observaron unos instantes. Al haber ingerido una fruta diabólica, como Luffy, no podían nadar, y si Ussop no tenía la fuerza suficiente para llevarlos, se hundirían como piedras.

-¡Venga, no tengáis miedo!-les animó el narizudo, desesperado.

Debían confiar en su nakama, así que los dos saltaron justo cuando los marines habían conseguido librarse de las manos-flor de Robin y disparaban.

-¡AAAAAAAH!-gritó Robin antes de zambullirse. Ussop nadó hacia ellos y los cogió. Chopper era bastante ligero, pero Robin le cargaba un poco, así que tuvo que hacer un esfuerzo.

-¡Venga… vamos!-Ussop nadaba hacia el bote, donde Nami los esperaba ansiosa, cuando…

-¿PERO QUÉ?-se sobresaltó la pelirroja. La Perla estaba muy cerca, y de la cubierta había surgido una especie de grúa siniestra, con afiladas garras, que bajaba hacia ella-¡Nonononononono!

La grúa apresó al bote y a Nami entre sus dedos metálicos y comenzó a subirla hacia el barco.

-¡NO! ¡SOLTADME!-Nami trató de escapar, pero le fue en vano. Estaba presa, presa de aquellos malditos piratas.

-¡NAMI!-gritó Ussop viendo como ella y el bote se alejaban. Si se quedaba tirado en medio del mar con Chopper y Robin, morirían sin remedio alguno. Pero no podía ayudar a su amiga pelirroja. Impotente, vio como el bote subía hasta la cubierta de la Perla y desaparecía de su vista. Pudo escuchar algunas risas de los piratas.

-Ahora sí que la hemos liado-comentó Robin, tiritando de frío.

-¡Nami! ¡No!-Ussop agachó la cabeza en el agua cuando la Perla lanzó de nuevo un potente ataque de cañonazos destrozando aún más la ya poco resistente cubierta del barco.

-¡Maldición! ¡Mantenga el rumbo señor Plumb!-ordenó Norrintong al timonel.

-¡AYUDADNOS!-pidió Ussop, gritando para que los marines del barco le pudieran oír. Pero no parecía que ellos pudiesen escucharle. Con tanto griterío era imposible que nadie le oyera. Se quedaría en el mar con sus dos amigos, y los tres morirían ahogados sin remedio. O…

-¡Agarraos a la escalera!-gritó Murtog, lanzando una escalera de cuerda por la borda. Ussop nadó hacia ella arrastrando a Robin y a Chopper, y luego los tres subieron lentamente, dejándose caer en el suelo de la cubierta. Murtog avanzó hacia ellos seguido de otros diez guardias-me alegra que estéis a salvo. Pero seguís detenidos.

-¡Señor, los cañones están listos! ¡Esperamos órdenes!-gritó Grooves, el lugarteniente de Norrintong. Pero este no respondió. Observaba la Perla con atención. No parecía que los piratas fuesen a atacarlos de nuevo. Grooves le apremió, impaciente-¿Órdenes señor? ¡Órdenes!

-Dejadlo. Se están alejando-Norrintong estaba en lo cierto. El barco pirata, a gran velocidad, seguía su trayecto, perdiéndose de nuevo en la oscuridad de la noche-parece que tienen tanta prisa que no tienen tiempo ni de hundirnos.

-¿A dónde cree que se dirigen?-preguntó Grooves, extrañado.

-Por ese rumbo solo hay una isla… la misma en la que sospecho que ha ido a parar el Sombrero de Paja-reflexionó Norrintong, con frialdad.

-Señor, los prisioneros intentaron escapar, pero los hemos retenido-Murtog señaló a Ussop, Chopper y Robin, que venían rodeados de guardias.

-Bien hecho, Murtog-Norrintong se acercó a ellos dispuesto a interrogarlos de nuevo acerca de lo que sabían de la Perla, cuando algo le hizo detenerse-¿Y Nami?-preguntó, helado.


-¡Soltadme ahora mismo! ¡Os lo advierto, no sabéis con quién os la jugáis!-chilló Nami, a la que los piratas arrastraban por cubierta.

-Tranquila, pelirroja, que no te vamos a hacer pupa-se burló un pirata bajito y rechoncho.

-Eso… ssi te portas bien-añadió otro delgaducho, que tenía un ojo de madera.

Nami observó aterrada a la escoria que la rodeaba: asesinos y ladrones de la peor calaña, juntos y revueltos, gritando y riendo malvadamente. Colgando de una de las jarcias había un pequeño monito, que emitía unos chillidos insufribles.

-Bajadla a la bodega, la venderemos como esclava en el puerto-ordenó un enorme pirata negro que llevaba el torso desnudo y tatuado.

-¡Eh, un momento! ¡Nos apetece divertirnos un rato!-protestó otro pirata, de piel también negra y largas y sucias rastas.

-¡Sí! ¿Por qué no la hacemos desfilar por la plancha?-sugirió el pirata rechoncho.

-¡YIIIIICK!-chilló el mono, y muchos gritaron de acuerdo con el pirata.

"Oh oh… estoy en un buen lío"-pensó Nami, asustada. Aquel barco le sonaba mucho, creía recordar a Arlong hace mucho tiempo contándole historias sobre él. De repente, algo volvió a la memoria de la hermosa pelirroja.

-¿Es este barco la Perla Negra?-preguntó, sorprendida. Todos prorrumpieron en carcajadas burlonas.

-Eres un poco lenta, ¿no pelirroja?-preguntó el pirata rechoncho con sorna.

-Ssí, somos la Perla Negra, para servirte-se burló el del ojo de madera.

Nami tragó saliva. Ya empezaba a recordar lo que Arlong le había contado. Sí, ahora sí que estaba en un buen lío. ¡Si se hubiera quedado tranquila en su celda! "No es momento para lamentarse-pensó, decidida-tienes que negociar".

-Quiero hablar… con vuestro capitán-pidió finalmente. Las risas y gritos cesaron al instante. Los piratas la dirigieron miradas sombrías.

-¿Con el capitán?-repitió el pirata rechoncho, llamado Pintel, sorprendido.

-Ji, ji, ji-rió el del ojo de madera, llamado Ragetty, nerviosamente.

-Sí, estoy en mi derecho como prisionera, además…-el enrome pirata negro le dio a Nami un sopapo, impidiéndola continuar.

-¿Quién te crees que eres para exigir nada?-preguntó, agresivo. Nami observó aterrada como él iba a volverla a golpear, cuando alguien sujetó la mano del pirata.

-Por favor, Ba'Sour, recuerda que estamos en presencia de una dama-dijo una voz cascada y susurrante, que hizo temblar a todos.

-Sí… capitán-el pirata negro se apartó, molesto.

Nami levantó la cabeza, frotándose la mejilla donde la habían golpeado, y se encontró cara a cara con su "salvador": un hombre barbudo, vestido con un largo abrigo negro y un enorme y elegante sombrero de plumas, que la miraba con astucia y perfidia. El mono saltó de su cuerda para ir a posarse en su hombro.

-Querida mía. Bienvenida a la Perla Negra-la saludó el capitán, con galantería.

Nami tragó saliva.


Bueno, nuevos personajes de Piratas del Caribe, algunos de mis favoritos. Pronto volverá a salir el descarado Jack Sparrow, y veremos que ocurre con la competición de baile. ¡Espero vuestras reviews, y muchas gracias por leer!