Reto tablas: Bebidas.
Pareja: Ryosaku
Advertencias: Trió, Ooc, Drama.
Naranjada
—Tengo sed.
Y todas gritaron, estridentes y excitadas mientras él las miraba como si acabaran de decirle que se había extinguido el mismo tenis. Sacudió la cabeza y se limpió el sudor con la toalla que prendía de su cuello, recogió las cosas y sin perder tiempo, corrió hasta su coche.
Ella le esperaba en él, apoyada en la puerta del conductor, mirando un móvil distraídamente hasta que escuchó los gritos y le miró completamente sorprendida. Él se encogió de hombros, abrió el vehículo y a la par, se metieron dentro de éste. Jadeante, la miró.
—¿Lo has traído?
—Yo también te quiero— protestó Sakuno arqueando las cejas, con las mejillas coloradas y rebuscando en su bolso—, pero sí, te lo he traído.
Y extendió una Ponta de naranja ante sus ojos. En ese mismo instante, tras besarla, Ryoma no tenía ojos para nada más. Abrió suavemente la hebilla y escuchó el ronroneo silbido de las burbujas. Se lamió los labios y lentamente, los posó sobre el borde de la lata hasta que, de un trago, el cosquilleo del líquido atravesó su garganta y poco a poco, el sabor de la naranja estalló en su boca y todos sus sentidos.
Jadeante, echó la cabeza hacia atrás y dejó la lata contra su rodilla. Sakuno la cogió con sumo cuidado y la metió dentro de una bolsa para después, guardarla para tirarla a la basura.
—Siento haber tardado tanto en hacer la compra— se excusó con un suspiro—. Ya sé para la próxima vez que, si quiero que estés de buen humor, tienes que tener Ponta en casa. Me pregunto si esto no será una droga o algo, Ryoma-kun.
Él simplemente se encogió de hombros, lamiéndose los labios con los restos, mirándola fijamente. Los gritos de las fangirls regresaron y antes de que el coche amenazara con volcarse, lo puso en marcha y salió del aparcamiento. Sakuno rompió a reír y se estiró cuan larga era.
—Oye— llamó, tirando de la pequeña falda que llevaba y levantándola hasta que las rosadas braguitas se vieron— esta es la única droga para un Echizen.
Y presionó sus dedos sobre la tela, maravillándose con el glorioso gemido femenino. Sí, quizás la ponta de Naranja hiciera sus puntos en él, pero eso… oh, estaba deseando aparcar y poseerla.
N/a
¡Y seguimos!
