Día 7: Sirena Misty y Guardián del Aura Ash
Aventureros
El mundo Pokémon es un lugar maravilloso y peligroso. Humanos y Pokémon intentan sobrevivir al ataque constante del ejercito de monstruos mekanicos, los cuales arrasan sin piedad cualquier comunidad-nido o poblado desprevenido, no importa cuantos se destruyan, siempre aparecen más.
Se dice que aquella maldición fue lanzada por humanos malvados hace cientos de años, en la era en que su raza construía ciudades en las nubes, eran indefensos, sin poderes, y encerraban a Pokémon inocentes en huevos de acero para obligarlos a pelear.
Esas eran leyendas del pasado, sin embargo, los Pokémon conocían perfectamente que eran ciertas, al menos en parte.
Aquel ambiente tenso, dificultaba las relaciones de amistad entre ambas razas mientras aquel enemigo mutuo parecía ganar fuerzas.
Este era un viaje importante para un joven aventurero de diez años de edad de cabello color azabache, se trataba de su primer trabajo oficial como aventurero y recién nombrado guardián del aura, el cual consistía en proteger un buque carguero mientras cumplía su ruta de entrega.
¿Pero, como proteger aquel barco del clima?
Ash K´tchum maldecía su suerte mientras un descomunal huracán amenazaba con hundir el navío y su uniforme mostraba ser demasiado incomodo para estas situaciones. Siguiendo el ejemplo de sus compañeros y superiores, se apresuró en poner a salvo a los pasajeros y ayudar en todo lo posible para evadir aquel peligro.
Sin embargo, logró oír una voz preciosa por encima del incesante silbido del viento y al usar su aura pudo percibir a una persona viva en las turbulentas aguas a un costado del barco, a pesar que los demás le decían que no sentían nada y que el conteo de pasajeros no mostraba a nadie perdido; aquel héroe de cabello alborotado color azabache se lanzo por la borda para ayudar a esa persona, nada lo detendría de cumplir con su juramento de guardián.
Al llegar al lugar que sus sentidos le indicaban, Ash pudo distinguir que se trataba de una mujer de cabello color naranja aferrándose al barco para no ser arrastrada, se acercó apresuradamente para rescatarla, pero antes de darse cuenta sintió el golpe de algo que salió del agua y lo dejo inconsciente.
Misty Seaflower, una sirena de once años de edad de largo cabello color naranja, residente de la Ciudad Sumergida de Cerulean, estaba harta de ser tratada como una niña pequeña por todas las personas y Pokémon de su ciudad. Por eso se escabulló para seguir de lejos a la caravana comercial que se encontraría con un barco de humanos de la superficie, y así demostrar de una vez que era lo suficientemente adulta.
Pero algo que no conocía por su inexperiencia, era reconocer las señales que indicaban una fuerte tormenta aproximándose, o en este caso un huracán. Misty perdió el rastro de sus compañeros en cuanto las corrientes marinas enloquecieron, fuertes corrientes arremolinadas la obligaban a ascender alejándola de la protección de los bancos de arrecifes.
Una vez en la superficie comenzó a ser golpeada por todo lo que era arrastrado por aquel huracán, eso incluía el barco con el que chocó hasta casi quedar desmayada. Sin embargo, pudo aferrarse a un costado y usar sus poderes de canto sanadores para sanar sus heridas; al parecer aquel barco regresaba para evitar la tormenta y si resistía lo suficiente lograría salir sana y salva de aquel predicamento.
Sin embargo, aquella sirena de cabello color naranja no contaba con que algún idiota intentaría hacerse el héroe y terminaría golpeándolo con su cola. Reconoció de inmediato que se trataba de un humano de superficie y abrazo seriamente la idea de dejarlo a su suerte, pero su consciencia jamás la dejaría tranquila si alguien terminaba muerto por su culpa. Así que dejo la seguridad de su refugio y se lanzó a rescatar a ese humano desconocido.
Las corrientes arrastraron a aquel par mar adentro, llevándolos directamente a los límites de la isla prohibida, lugar del que nadie regresaba jamás con vida.
Ash recupero la consciencia entre arcadas y tos mientras su cuerpo trataba de recuperar el aliento. La obscuridad era casi absoluta, pero creando un aura esfera en su mano aquel muchacho pudo hacer un reconocimiento rápido con la mirada y notar que se encontraba en una caverna a orillas de un lago subterráneo. Los recuerdos recientes llegaron rápidamente y la preocupación por el bienestar de aquella muchacha que intento rescatar se dispararon de inmediato. Utilizo su aura y pudo percibir a alguien dentro del lago, sin perder tiempo se adentro en las aguas calmadas, pero aquella presencia cambio de lugar rápidamente y continuó haciéndolo cada vez que se acercaba.
El guardián del aura regresó a tierra firme bastante confundido.
— ¿Hay alguien ahí?— preguntó Ash luego de generar luz nuevamente con su aura. La idea que se tratara de un Pokémon asustado cruzo su mente y decidió ser más amable— Ven aquí. No tengas miedo, no te lastimare…— dijo con gentileza.
Misty se enfurecía más a cada momento por aquel tono condescendiente con el que la trataba aquel humano arrogante, como si fuera una mascota. Sin duda se trataba de un niño por su voz infantil, gustosa se hubiera alejado luego de dejarlo en la orilla, pero la entrada por la que cruzaron colapso debido a un derrumbe y la única salida que quedaba era el camino de aquella caverna, sí es que salía a algún lado. La luz de aquella esfera le indicaba que ese niño tenía un gran control de sus poderes, ella apenas lograba manipular una cantidad pequeña de agua y sus cantos sanadores, la habilidad de la que estaba orgullosa, no le servirían en una batalla. Sin embargo, de ponerse hostil podía golpearlo y arrastrarlo hasta el fondo del lago y ahogarlo… luego de pasar tantos problemas para salvarlo.
— No tengo miedo— exclamó Misty usando un tono severo— Pero tengo entendido que los humanos, como tú, atacan lo que es diferente a la menor oportunidad— comentó para dejar en claro su desconfianza.
Ash se sorprendió al escuchar aquella voz agradable aunque algo atemorizante, estaba seguro que se trataba de una ¿mujer? Una entidad femenina, pero no tenía claro si se trataba de un Pokémon o no.
— Jamás lastimaría a quien me salvo la vida— Ash se aventuro a aclara esa duda, al no recibir una respuesta negativa supo que estaba en el camino correcto— No tengo prejuicios, para mí… todos son… iguales…— las palabras se quedaron atoradas en su garganta mientras observaba a una hermosa mujer saliendo del agua para sentarse en la orilla; cabello largo color naranja, pechos abundantes cubiertos por conchas marinas, cintura delgada, se trataba de una hermosa figura humana; pero desde la mitad del muslo hacia abajo, ambas piernas parecían haber sido cubiertas por hermosas y brillantes escamas celestes recorriendo toda su longitud hasta unirse de manera delicada a unas aletas casi transparentes. A pesar de estar hipnotizado, Ash pudo reconocer que aquello fue lo que lo dejo inconsciente durante la tormenta, pero se trago su reclamo, se sonrojo y apartó la mirada con rapidez.
— ¿Lo ves? Evitas mirarme solo por ser diferente— Misty no se enorgullecía por dejar a un niño boquiabierto con su belleza, pero si le alegraba, sobre todo por los contantes comentarios de sus hermanas de que era la más fea de la familia. Y que apartara la mirada reafirmaba los relatos acerca de que los humanos odiaban todo lo que era diferente a ellos.
— N-No es… No es eso…— Ash trataba de mantener la compostura al admirar a aquella sirena no se dio cuenta, pero al mirar con detenimiento la cola que lo noqueo por fin pudo darse cuenta y su nerviosismo se disparo ya que no conocía las costumbres de vestimenta de las sirenas— Es solo que me sorprende que las sirenas no usen pantis— comentó bajando la intensidad de luz que generaba con su aura esfera.
— ¿Qué…?— Misty bajo la mirada para observar de que hablaba ese niño y se percató con tremenda vergüenza, sonrojándose entera, cubriéndose con sus manos, que sus pantis desaparecieron— ¡Ahhhhh! No me mir-…— la vergüenza de Misty se transformo en furia cuando notó que su prenda faltante, unas pantis hechas de seda marina adornada con conchas de diversos tipos para darle la apariencia de una falda corta, estaba enredada en la capa que usaba aquel sujeto. Sin duda se enredaron cuando lo arrastro a la orilla mientras estaba desmayado— Maldito pervertido. Devuélveme mi ropa ahora mismo— exigió con tremenda furia, manipulando el agua a su alrededor para lanzar un ataque de hidrobomba inconscientemente por su vergüenza desmesurada.
Ash se protegió con su auraesfera y la transformo en un escudo, el impacto fue tan poderoso que casi lo manda a volar. Estaba más que seguro que de recibirlo directamente habría muerto.
— ¿Acaso quieres matarme?— Ash no pudo contenerse más y exploto en furia iracunda.
— F-Fue un accidente… Y ya regrésame mis pantis, maldito pervertido, acosador— Misty no podía calmarse mientras meditaba en todo este el tiempo que estuvo tan expuesta.
— No tenía idea que se atoró en mi capa— fue la defensa de Ash mientras fallaba estrepitosamente en desenredar aquella delicada prenda, debido al cosquilleo intenso que le azotaba la mano cada vez que la rozaba.
— Pues si no vistieras como un payaso nada habría pasado— Misty tenía una mano extendida, esperando impaciente que le regresaran su prenda íntima mientras se cubría con la otra.
— ¡Oye! Este es el atuendo sagrado de los guardianes del aura— reclamó Ash molesto.
— ¡No me importa! Solo devuélvemelas ¿O acaso planeas conservarlas? ¿Así planeabas agradecerme que te rescaté?— Misty comenzaba a perder la paciencia.
— ¡Pues si no me hubieras dejado inconsciente para empezar…!— Ash trataba de calmarse, pero era imposible.
— ¡Nadie te dijo que fueras a rescatarme!— Misty echaba chispas por los ojos.
— ¡Creí que estabas en peligro! ¡Esa es razón suficiente para ayudar a alguien sin importar de quien se trate!— Ash se avergonzó tras gritar aquello; no era a esa sirena a quien intentaba hacer entender su forma de pensar, era algo que llevaba batallando con sus compañeros y maestros desde que se unió a la orden.
El silencio se apodero del lugar. Finalmente, Ash decidió sacarse esa parte de su uniforme y entregárselo a la muchacha para que hiciera el trabajo, mientras se alejaba para darle privacidad.
Con aquel pleito en pausa hasta después de salir de su predicamento, se presentaron entre ellos y comenzaron a planear su siguiente movimiento mientras descansaban y comían las raciones de emergencia del guardián del aura.
La única opción posible era caminar por la cueva e intentar encontrar una salida, Ash veía un predicamento con aquel plan y trataba de idear otras opciones, intentando no molestar a Misty, pero su compañera temporal se molesto de todas formas debido a que no la tomaba en cuenta dentro de sus planes.
Entonces empezó otro pleito, esta vez Misty expresaba su indignación de que no la creyera capaz de realizar el hechizo para caminar en dos pies que solo las sirenas podían realizar, mientras que Ash expresaba su exasperación por no contarle ese dato desde un principio.
El hechizo terminó media hora después, cuando Misty salió de la esfera de luz celeste que la envolvió y dio un par de pasos con elegancia. Nuevamente Ash quedo boquiabierto al observarla, en esta ocasión, por el cambio en su apariencia; aquel largo cabello naranja ahora era corto y el tamaño de su busto disminuyo una talla.
— Madura, Ash— criticó Misty al darse cuenta que aquel guardián del aura le miraba el pecho.
— No es lo que crees…— Ash se dejo llevar por los nervios al ser descubierto— Sigues siendo hermosa, mucho más ahora, solo trato de imaginar que fue lo que…— se tapó la boca al darse cuenta de sus palabras— Quiero decir. Es un hechizo interesante… C-Como… ¿Cómo funciona?— no tenía idea de si disculparse o salir corriendo, así que trato de cambiar el tema.
Misty se sonrojo entera nuevamente tras oír que Ash la llamó hermosa, en esa forma, y que le gustaba más como se veía ahora, sin duda era debido a su par de piernas. Pero repetirse eso no evitaba que su corazón latiera aceleradamente, ni que sus ojos se fijaran en el atractivo de aquel guardián del aura.
— M-Mis hermanas pueden realizar este hechizo mucho más rápido y conservar su apariencia sin sufrir cambios— comentó Misty con cierta decepción en la voz, mientras recordaba que ese era el motivo de que siempre se burlaran de ella y la llamaran fea.
Comenzaron a caminar por la cueva por algunas horas, regresando sobre sus pasos un par de veces hasta que finalmente lograron encontrar la salida. Sin embargo, en el exterior encontraron unas ruinas antiguas, el tipo de lugares que, en todas las razas, se instaba a los más jóvenes a evitar a toda costa por el peligro de ser el nido los ejércitos de bestias mekanicas.
Todo parecía tranquilo, Ash y Misty salieron de su escondite con precaución luego de algunos minutos. El lugar parecía desierto lo único tenebroso fue encontrar algún tipo de cementerio, continuaron su recorrido más calmados hasta que llegaron a la costa y el alma se les cayó a los pies. Parecían estar en el epicentro de un huracán que rodeaba la isla entera, el mar se veía claramente agitado, las olas golpeaban con fuerza los acantilados. Sin duda aquella tormenta no era natural, era raro ver nubes tormentosas justo al lado de un cielo azul despejado, sus opciones de salir de aquel lugar se redujeron enormemente. Ash tardo un tiempo de disuadir a Misty para que no retomara su forma de sirena e intentara nadar bajo el océano.
Sin otra opción, regresaron al interior de la isla para explorar. Así fue como encontraron una especie de santuario con un par de estatuas de piedra en el centro. Nuevamente aquella pareja sintió una sacudida por su descubrimiento; se trataba de un muchacho, vestido de forma extraña, recostado boca abajo en el suelo, con expresión de dolor y sorpresa en el rostro; a su lado, intentando alcanzarlo sin éxito, una muchacha arrodillada con lágrimas en su en los ojos extendía un brazo mientras en el otro sujetaba un huevo Pokémon.
Lo que incomodaba a este par de aventureros era el inmenso parecido físico que tenían con aquel par de estatuas, de tratarse de una broma reirían sin control y comentarían que eran sus gemelos perdidos. Pero esas ruinas databan de milenios atrás, lo bien conservadas que se encontraban era otra rareza que se unía al montón; debido al mal presagio que les daban esas figuras de piedra, Ash y Misty evitaban acercarse.
Sin embargo, la curiosidad de Ash fue superior, nunca antes pudo observar de cerca un huevo Pokémon y esta era una oportunidad única ya que parecía estar separada de la muchacha como si hubiera sido puesto después. Una parte de él deseaba dejar el lugar en paz, pero su lado busca problemas pudo más. Ese huevo era de piedra y no se rompería, y deseaba conocer la forma correcta de cargarlos sin soltarlos, por si en algún momento debía rescatar a una familia Pokémon, ya que Ash estaba decidido a ayudar a todos por igual. Y esto era algo que jamás, jamás, jamás, le enseñarían en la academia.
— No lo toques, Ash— fue la advertencia de Misty, la sirena.
— No pasara nada— fue la respuesta sin importancia de Ash, el guardián del aura.
El mal presentimiento de Misty se elevo al máximo cuando ese inconsciente idiota profano aquel lugar sagrado, pero nada malo sucedió y sintió envidia de Ash al verlo admirando aquel huevo Pokémon hecho de piedra. Lo dejo disfrutando de su victoria unos minutos y luego exigió su turno, claro vivía en una ciudad junto a varios Pokémon, pero no dejaban a ningún semi humano acercarse a sus huevos por el prejuicio de que no eran de confianza. Por esa razón, Misty también deseaba
Ash se divirtió al tener el control de la situación, molestando a Misty con comentarios de las recompensas de tomar riesgos de vez en cuando. Pero finalmente cedió a la petición de su compañera, y disfruto viéndola emocionada sin ningún rastro de desconfianza o furia en el rostro, para variar.
— ¿Conoces a algún Pokémon?— preguntó Ash luego de unos minutos.
— Claro. Conozco a varios que viven en mi ciudad. Mantine, Buizel, Goldeen, Magicarp… Porque ¿Tu no conoces a ninguno?— preguntó Misty con precaución y cierta incomodidad por haber hablado de más.
— Solo en los dibujos de los libros— explicó Ash desilusionado— La ciudad donde vivo no es muy tolerante, ni siquiera entre los guardianes de la academia— comentó con descontento.
— Lo siento— dijo Misty mientras devolvía el huevo de piedra.
— No tiene importancia. Me alegra conocer a alguien que no piensa en mal de los Pokémon— dijo Ash con entusiasmo mientras sujetaba el huevo— Aunque sea alguien de quien tengo envidia por todos los Pokémon que ya conoce— comentó inflando los cachetes en un claro puchero.
Ambos muchachos comenzaron a reír sin percatarse que el huevo empezaba a brillar y las estatuas se resquebrajaban.
Fue una violenta sacudida en toda la isla lo que obligo a Ash y a Misty a darse cuenta de lo que ocurría a su alrededor. Las estatuas se hicieron añicos y desaparecieron al transformarse en polvo, la luz que generaba el huevo los encegueció hasta que desapareció, ambos muchacho pudieron ver que un Pokémon, desconocido para ambos, se encontraba en los brazos emocionados de Ash.
— Es... Es… ¿Es un Pokémon?— preguntó Misty incrédula paseando la mirada de Ash al pequeño de color amarillo en sus brazos— ¿Qué demonios acaba de suceder?— preguntó nuevamente, pero esta vez se molesto al ver el rostro feliz de Ash.
— No tengo idea. Pero es maravilloso— susurró Ash emocionado sin dejar de observar a la pequeña criatura que comenzaba a despertar en sus brazos.
— ¿Pika?— Pikachu despertó por completo e inmediatamente observo alrededor con aprehensión— ¿Pikapi? Pikapi… ¡Pikapi! ¡PIKAPIII!— Al darse cuenta que su entrenador se encontraba sano y salvo, y lo sujetaba, estallo en lágrimas de felicidad infinita.
— ¿Qué le hiciste Ash?— Misty dio un paso al frente luciendo bastante molesta.
— ¿Pipipi?— Pikachu miro en direccion a aquella voz y su emoción se incremento— ¡PIPIPI!— sin vacilar se lanzo a los brazos de su amiga a continuar llorando por la felicidad de reunirse nuevamente.
— ¿Se encuentra bien? ¿Por qué no habla?— preguntó Misty luciendo preocupada, pero feliz de sentir a la calidez de aquel pequeño Pokémon.
— No tengo idea— respondió Ash evidentemente malhumorado por haber sido reemplazado, pero su preocupación era superior— Bueno, acaba de nacer. Quizás sepa que no somos sus padres— argumentó sin convicción.
— ¿No era una roca hace un momento, Ash?— preguntó malhumorada y lista para discutir.
— ¿Qué quieres de mí, Misty?— reclamó malhumorado y listo para discutir.
Sin embargo, una nueva sacudida azoto a toda la isla, esta vez agrietando el suelo mismo y provocando un movimiento sísmico.
— ¡Cuidado!— Ash se apresuro a poner a salvo a sus compañeros, usando su poder del aura para aumentar su velocidad y así evitar que un enorme pilar les cayera encima.
— Q-Q-Q-Q- ¿QUÉ ESTAS HACIENDO?— Misty notaba su corazón acelerado nuevamente al verse cargada por Ash como una princesa, mientras ella protegía al pequeño Pokémon asustado en sus brazos.
— No tenemos tiempo. Este lugar se derrumba. Realiza el hechizo para ser una sirena de nuevo— ordenó Ash mientras evadía nuevos obstáculos y corría en dirección a la caverna de la que salieron— Nuestra única opción es salir por el agua— Ash no dijo nada más y se concentro en llevar a sus compañeros a su destino, acelerando la velocidad y lanzando auraesferas con la boca para sortear obstáculos.
— Apenas sobreviviste la última vez. Deberíamos encontrar otra forma— Misty trataba de no sonar pesimista, pero la desventaja de Ash bajo el agua podría costarles la vida a los tres.
— Está bien. Si tienes que elegir entre el pequeño y yo. Salva al Pokémon sin importar que— Ash se mostraba preocupado, pero su determinación de ayudar a otros era superior a todo.
— D-De acuerdo— Misty obedeció a regañadientes, sino fuera por aquel Pokémon y aquella muestra de determinación y valentía, se habría librado de aquella vergonzosa situación como sea. Empezó a cantar el hechizo y de inmediato una luz celeste la envolvió.
— ¡PIKACHUUU!— el Pokémon eléctrico se encontraba estupefacto por lo que ocurría a su alrededor, todavía se encontraba débil y no podía ayudar con ningún ataque, tan solo podía observar con sorpresa las nuevas habilidades que sus amigos consiguieron.
El trayecto fue agitado, pero finalmente llegaron a la cueva, justo en el momento que Misty terminó su transformación. Al llegar al lago la caverna comenzó a colapsar, pero esta vez fue el turno de Misty para salvar a sus compañeros, usando su control sobre el agua empujo una gran cantidad al techo y debido a la preocupación que sentía por sus compañeros se arriesgo a usar el rayo hielo que apenas conocía; sin embargo, resulto a la perfección y un enorme pila de hielo evitó que fueran aplastados. En seguida Misty uso nuevamente su control del agua para crear una burbuja llena de aire alrededor de Ash y el pequeño Pokémon amarillo, para lanzarse junto a ellos al agua y nadar con todas sus fuerzas.
Levitando en un lugar seguro en el cielo, Mewtwo observó aquel singular giro de acontecimientos que ocurrían en su isla de principio a fin.
— Me alegra que se reunieran de nuevo… los tres— comentó Mewtwo mostrando una sonrisa sincera. Sintiendo un gran alivio después de casi un milenio, mientras observaba a aquel trio emergiendo del mar, justo a tiempo antes que la isla colapsara y se hundiera; comenzando una nueva aventura en este mundo lleno de peligros y amigos por conocer.
