CAPITULO 7: "El Pacto de Luna y la Sierva del Reino"
La oscuridad reinaba en el ambiente, el sonido de gotas de agua y del viento eran lo único que podía lograr escucharse.
En el interior de una celda se encontraba encadenada, amordazada y con una venda en los ojos una alicornio azul.
Su melena era normal como el de cualquier poni, el brillo y movimiento que poseía antes se había perdido, sus alas estaban cortadas y su cuerno cercenado.
Su cuerpo estaba lleno de cortadas, sus partes íntimas mostraban signos de haber sido abusada sexualmente y de sus ojos salían apenas unas cuantas lagrimas que mojaban la venda.
- ¿Por qué? –se preguntaba ella misma - ¿Por qué paso esto?
De repente el sonido de la puerta la hizo volver en sí, ella escucho como los pasos de un poni se acercaban a ella lentamente.
El poni le quito la venda con su magia y la alicornio pudo ver que aquel poni era un guardia real que solo la observaba con enojo y desprecio.
-Pobre yegua estúpida –dijo el guardia burlonamente –si tan solo hubieras sido más enérgica y discreta esto no estaría pasando. Pero no, decidiste huir y ahora todo el reino esta nuevamente como antes, los campesinos explotados, el absolutismo reestablecido y los extranjeros apoderándose nuevamente de nuestros recursos.
-P-Por favor… -suplico la alicornio llorando –le pido que me libere… dígales… ¡Dígales que no me maten!
-No puedo hacer eso señora –respondió el guardia negando con la cabeza –usted misma lo sabe. Me duele tener que hacerle esto, pero ella es la nueva princesa de la noche y gobernante del reino, y yo no puedo desobedecerla.
-Por lo menos… intente, yo ya no puedo soportar más este dolor.
-Aunque lo intentase señora, ella ya es la gobernante absoluta, si ella lo desease podría mandarme a matar solo por ayudarla. Perdóneme señora, pero no puedo hacer nada más.
El guardia volteo hacia atrás y asintiendo con la cabeza dio la señal a dos guardias para que entraran dentro de la celda. Inmediatamente ambos se acercaron a la alicornio y comenzaron a quitarle las cadenas, luego le pusieron un vestido blanco y unos grilletes en sus patas, finalmente le colocaron una cadena alrededor del cuello y la tomaron con su magia.
-Que Celestia perdone tu cobardía prostituta de la luna –dijo el guardia que había hablado con la alicornio unos minutos antes para después volver a colocarle la venda en los ojos.
El guardia tomo la cadena y tirando de ella guio a la alicornio para llevarla afuera de la celda.
Los pasos que daba la poni eran lentos, esta temblaba de miedo y no dejaba de detenerse tratando de evitar su terrible destino, poco a poco fue escuchando el sonoro grito de una muchedumbre furiosa.
Solo bastaron unos segundos para que el griterío se hiciera más fuerte. Ella ya no tenía ninguna duda, ya no estaba en su celda, sino que había salido al exterior, incluso podía sentir la brisa del viento y el calor del sol.
- ¡Avanza! –grito un guardia golpeándola y haciéndola caer en el suelo mientras los sonidos de varias risas comenzaban a escucharse.
La alicornio se reincorporo nuevamente y avanzo lentamente mientras escuchaba como los gritos e insultos volvían a dominar el ambiente.
- ¡Ya estarás contenta maldita! ¡Ahora nos gobierna nuevamente una usurpadora! –grito un pegaso.
- ¡¿Por qué no hizo nada?! ¡Maldita seas Princesa Luna! ¡Ahora mis hijos morirán de hambre gracias a ti! –grito una poni de tierra.
- ¡Usted solo huyo como una cobarde y dejo al reino desprotegido! ¡Su hermana estaría avergonzada de su cobardía! –grito un unicornio.
- ¡¿No que la princesa de la noche era invencible?! ¡Puras mentiras! –grito una pegaso.
La alicornio siguió caminando de manera lenta hasta que finalmente el guardia se detuvo. Ahí le quitaron la venda a Luna y le mostraron una escena que dejo a aquella pobre alicornio sin habla: Las cabezas de su sobrina Cadance y de su hija Estela yacían encerradas en jaulas y colgando de un poste de luz.
-Hija… no… -murmuro la alicornio llorando.
El guardia que la guiaba se quedó indiferente ante el sufrimiento de la ex princesa que inmediatamente fue empujada haciéndola caer nuevamente en el suelo para luego recibir insultos por parte de la muchedumbre.
Luna volvió a levantarse y el guardia tiro de la cadena para que volviera a caminar.
La ex princesa camino unos metros más solo para ver como en la Plaza Principal de Canterlot se encontraba un patíbulo y sobre este una afilada guillotina manchada de sangre.
Los guardias la ayudaron a subir y ya arriba la amarraron en la báscula para luego acostarla y colocarla en el cepo.
La alicornio levanto la vista y vio como en el balcón una unicornio azul con corona plateada sonreía burlonamente.
-T-Tú –pregunto la alicornio cambiando su semblante a uno de enojo - ¡Eres una maldita Selene!
- ¡EJEJEJEJEJEJE! Pobre Luna –rio la unicornio - realmente creíste que yo iba a ser fácil de vencer, creíste que tu "inteligencia" iba a detenerme. Finalmente he logrado recuperar el trono de mis padres, ahora Equestria me pertenece. Es una pena que la tonta de tu sobrina y la ilusa de tu hija no hayan sido capaces de darse cuenta de mi engaño. Realmente debiste verlas compadeciéndose de mí mientras que tú eras vista como un monstruo.
- ¡No hables así de ellas! ¡El único monstruo aquí eres tú yegua infeliz!
-Ay Luna, tus insultos no te ayudaran a escapar de la muerte que te espera. No eres más que una pobre cobarde que huyo dejándome el trono de una manera fácil.
- ¡Basta!
-Tú hermana tenía más valor que tú, es una vergüenza que seas su hermana.
- ¡Detente!
-Ahora tu reino es mío y nadie podrá arrebatármelo
-He dicho… ¡Que te calles! –grito la alicornio mientras el sonido de una palanca se escuchaba indicando que la cuchilla estaba a punto de bajar para acabar con su vida.
- ¡No! ¡Cállate! ¡Ahhhh! –grito Luna asustada a la vez que una lagrima resbalaba por sus ojos cerrados.
Fue entonces cuando los abrió encontrándose tendida sobre una cama y tapada con una cobija. Luna volteo hacia varios lados y se percató que se encontraba dentro de una cabaña con finos muebles y con la chimenea encendida.
- ¿D-Dónde estoy? –se preguntó la alicornio en su mente pues no lograba reconocer el lugar –s-solo recuerdo que volé lejos de Canterlot y que… cerré los ojos. ¿Acaso estoy secuestrada?
De repente el sonido de una botella cayendo la hizo voltear rápidamente hacia una de las puertas que comunicaba a una habitación del que salía un exquisito aroma a comida. Ella se levantó de la cama y se acercó con cautela para entrar a la habitación.
Ahí vio a un unicornio negro y crines blancas que cocinaba unos huevos y calentaba un poco de leche en una vieja estufa de carbón.
Luna se acercó un poco al extraño poni que sin voltear a verla la saludo diciendo:
-Buenas noches majestad, veo que ha despertado de su sueño, que ha decir verdad fue bastante largo.
-No agarre usted mucha confianza –dijo Luna sintiéndose ofendida por las palabras del extraño –pero quiero saber, ¿Quién es usted?
-Oh mil disculpas por no presentarme majestad –dijo el unicornio volteando a ver a la alicornio –mi nombre es Punizione, Fabrizio Punizione para servirle.
-Mucho gusto –dijo Luna correspondiendo al saludo –Señor Punizione, quiere explicarme, ¿Qué hago aquí?
-Bueno –dijo Punizione quien comenzó a servir los huevos en dos platos y la leche en dos tazas –me encontraba haciendo mi paseo dominical por Foal Mountain, hasta que la encontré tirada en el suelo y malherida. La lleve en mi lomo hasta mi cabaña para curarla de sus heridas y finalmente ir a comprar algo para que usted pudiese cenar.
-No se tuvo que molestar tanto –dijo Luna sintiendo más confianza hacia el extraño –no sé cómo puedo pagárselo.
-No necesita pagarlo con nada majestad, yo en lo personal soy su más grande admirador –dijo el unicornio quien coloco la mesa con su magia.
- ¿En serio? –pregunto Luna sorprendida.
-Oh si, debo admitir que la historia de usted y de su hermana me parece fascinante. Nunca en la historia de Equestria han existido dos gobernantes tan valientes y fuertes como ustedes. Pero bueno, dígame, ¿Qué hace una yegua de tan alta categoría por estos rumbos? –pregunto Punizione sentándose en la mesa para luego hacer una seña con su casco invitando a Luna a sentarse.
-Ah… sucedió algo terrible en el Palacio –respondió Luna sentándose en la mesa y poniendo un semblante triste –mi propia familia me llamo asesina, y todo… todo por culpa de una maldita sirvienta que solo llegó a Equestria para quedarse con mi trono.
- ¿Una sirvienta? –pregunto Punizione sorprendido - ¿Y por qué no la mando a arrestar?
-Porque todos en mi familia están de su lado, mi sobrina, mi sobrino, mi hija e incluso la Primera Ministra esta con ella. El día de hoy intente acabar con ella, pero toda la servidumbre se puso en mi contra e hicieron que huyera del Palacio.
-Oh… que terrible historia –dijo Punizione sintiendo pena por la alicornio para luego sonreír malévolamente diciendo - ¿Y cómo se llamaba la sirvienta?
-Se llama Selene, es la hija del rey Black Heart y la reina Trixie Lulamoon. La infeliz de su madre pidió que la adoptáramos, yo me opuse porque sé que es un peligro para el reino y mi familia. Ahora con lo que paso me doy cuenta que no me equivoque, esa desgraciada puso en mi contra a todos en el Palacio Real... incluso soñé que ella tomaba mi trono y nos volvía nuevamente un estado absolutista. Lo peor era que… que… ¡Ejecutaba a mi sobrina Cadance y a mi hija Estela! –grito Luna llorando recordando su pesadilla –Y yo… yo era la siguiente en morir.
Luna se soltó a llorar frente a la mirada de Punizione quien ocultaba su felicidad al escuchar el nombre de la sirvienta disimulando serenidad y comprensión.
El unicornio se levantó de la mesa y camino hacia un librero del cual tomo una caja de pañuelos junto con una vieja foto. Luego camino hacia Luna y le entrego los pañuelos a la princesa de la noche.
-Seque sus lágrimas majestad –dijo el unicornio dándole los pañuelos.
-G-Gracias, es usted muy amable –dijo Luna tomando un pañuelo para secarse las lágrimas y sonarse la nariz.
-No es la única con rencores y miedos majestad –dijo Punizione sonriendo y sobando a Luna en su lomo.
- ¿A qué se refiere? –pregunto Luna confundida por las palabras del unicornio.
- ¿Sabe por qué me vine a vivir a la montaña?
Luna negó con la cabeza y quedo sorprendida cuando el unicornio le dio la foto en la cual estaba retratado él junto con una pareja de unicornios y una potranca.
Punizione en cambio camino hacia la estufa y mientras movía el carbón del interior de esta comenzó su relato:
-Todo ocurrió hace años cuando las cosas estaban tensas, esos dos ponis que ve ahí son mis padres, Nicoletta y Lorenzo Punizione, la potranca era mi hermana Mariella. Éramos una familia dedicada al estudio de la magia, teníamos un negocio en Canterlot donde vendíamos pociones, libros, artículos mágicos, etc. Pero un día, la desgracia toco a nuestra puerta…
Flashback.
- ¡Abranos la puerta! ¡Por favor! –gritaba una poni de cristal golpeando la puerta del negocio de la familia de Punizione mientras detrás de ella se escuchaba el sonido de varios cascos marchando y se podían ver a varios guardias reales golpeando y asesinando a varios ponis de cristal.
Dentro del negocio, la familia de Punizione se encontraba escondida detrás del mostrador. Su padre Lorenzo levitaba una vieja espada, mientras que él, su madre Nicoletta y su hermana Mariella se abrazaban el uno al otro.
- ¡Querido! ¡Creo que deberíamos abrirle la puerta! -dijo Nicoletta a su esposo sintiendo compasión por la poni que estaba pidiendo ayuda afuera del negocio.
- ¡No Nicoletta! ¡Acaso no lo entiendes! ¡Son revoltosos! Si les abrimos la puerta, los guardias nos mataran a todos –dijo Lorenzo molesto debido a que desde hace varios minutos muchos ponis habían ido a pedir ayuda y todos habían muerto frente al negocio.
-Pero papá –decía un joven Fabrizio –quizás si solo le ayudamos a uno, podemos…
- ¡No Fabrizio! ¡No hay que arriesgarnos!
- ¡Pero papi! –dijo la pequeña Mariella - ¡Tú siempre has dicho que debemos socorrer al desamparado! Esos ponis no han hecho nada malo, deberíamos ayudarlos.
- ¡Entiendo tu preocupación Mariella! Pero… no podemos hacer nada, es la guardia real, ¡el ejército entiendes! Si les abrimos podrían matarnos a nosotros.
- Pues… si tu no quieres ayudarlos… ¡Yo sí! –grito Mariella abandonando el mostrador y corriendo hacia la puerta
- ¡Mariella! ¡Espera! –grito el padre tratando de detener a la potranca que abrió la puerta del negocio.
La poni de cristal al ver la puerta abierta se abalanzo hacia Mariella y abrazándola le dijo entre lágrimas.
-Gracias… Gracias por ayudarme… Gra…
De repente el sonido de un fuerte estallido se escuchó interrumpiendo a la poni de cristal y dejando en silencio el lugar.
Fabrizio volteo y vio como frente a sus ojos su pequeña hermana se quedaba paralizada al igual que la yegua que la abrazaba.
Mariella agacho su mirada hacia el pecho de la poni y observo como este comenzaba a sangrar. Después volteo a ver su pecho y se dio cuenta que igualmente estaba sangrando. Luego levanto la mirada hacia el frente y vio a un guardia unicornio que le apuntaba con un arma extraña desde el otro lado de la calle.
La pequeña cayó muerta en el suelo al igual que la poni de cristal, ambos quedaron rodeados por un inmerso charco de sangre.
- ¡Mariella! –grito Fabrizio corriendo hacia la pequeña solo para ser detenido por su padre.
- ¡Fabrizio! –dijo el padre viendo a su hijo - ¡Tienes que huir de aquí!
-Pero… papá…
-Nada de peros hijo, tú eres lo único que nos queda. Tienes que salir antes de que…
De repente ambos voltearon y vieron como un guardia unicornio entraba al negocio levitando una ballesta y apuntando les decía:
- ¡Arriba los cascos en el nombre de la…!
El guardia no pudo terminar de hablar debido a que el padre le lanzo la espada hacia su pecho matándolo al instante.
- ¡Huye hijo! ¡Huye!
- ¡No papá! ¡Quiero quedarme contigo!
- ¡Hijo! ¡Tienes que huir! –dijo Nicoletta a su hijo –Como dijo tu padre… eres lo único que nos queda. Hagas lo que hagas no voltees ni te detengas, solo huye.
-Pero… mamá…
-Hijo, tú debes vivir… solo corre… corre lo más que puedas… Te quiero hijo mío –dijo la madre llorando para luego darle un beso a su hijo en la frente.
En ese momento uno de los cristales del negocio fue destruido por una piedra, Fabrizio volteo y vio como varios guardias reales se acercaban armados.
- ¡Huye hijo! ¡Nosotros te daremos tiempo! –grito el padre que comenzó a iluminar su cuerno preparándose para atacar.
Fabrizio comenzó a retroceder y con lágrimas en los ojos corrió hacia la puerta trasera del negocio dejando solos a su madre y padres quienes comenzaron a enfrentarse a los guardias.
En un principio los padres de Punizione obtuvieron una ligera ventaja ante los guardias, pero poco a poco estos fueron hiriéndolos gracias a que los guardias pegaso dispararon sus ballestas desde los cielos.
Primero cayo Lorenzo y al final Nicoletta quedo malherida cuando una flecha impacto en su estómago, ella cayo en el suelo aun respirando.
Dos guardias armados con espadas se acercaron a ella y le dijeron:
-Hola traidora, ya sabes que les pasa a quienes ayudan a los traidores, ¿verdad?
-Si… pero estoy lista –dijo Nicoletta cerrando los ojos esperando su final.
Ambos guardias comenzaron a apuñalarla con sus espadas hasta que finalmente la degollaron para quitarle así la vida.
Mientras tanto Fabrizio siguió corriendo por varias calles, la ciudad era un caos, todos los ponis de cristal corrían de un lado a otros buscando donde esconderse.
Finalmente llego al puente que cruzaba la cascada de Canterlot, luego volteo hacia atrás y vio como un grupo de guardias pegaso se acercaba hacia él.
Los pegasos descendieron y le dijeron:
-Se acabó niño, entrégate.
Punizione comenzó a retroceder asustado, volteo hacía varias partes buscando una salida.
Él tomó un respiro y sin dudarlo se lanzó hacia la cascada cayendo en el vacío y desapareciendo de la vista de sus perseguidores.
Fin del Flashback
-Esos infelices me arrebataron a mi familia –dijo Punizione mientras observaba como el fuego consumía el carbón –tiempo después me dijeron que quien persuadió a Cash Box de dar la orden para hacer esa masacre fue ese infeliz hijo de perra de Black Heart –el unicornio cerro la tapa de la estufa y nuevamente se sentó en la mesa -Pero si algo puedo decirle majestad, es que yo no me quede con los cascos cruzados. Me vine a la montaña para vivir lejos de Canterlot y de la civilización cuando salió la noticia de que Twilight Sparkle había muerto en el incendio de las mazmorras. Yo continúe ejerciendo la labor de mis padres ayudando a los campesinos y peones que trabajaban en las haciendas cercanas a la montaña, hasta que un día llegaron dos guardias reales a pedirme ayuda, al parecer a la maldita esposa de Black Heart se le había complicado el embarazo, y pues… yo tenía una pócima que lo arreglaba. Obviamente los ayude porque me amenazaron con matarme, pero tres días después de que nació la tal princesa Selene, yo la robe durante la noche y pretendía arrojarla a la cascada para que se ahogara y así ver sufrir a esos infelices, pero un maldito sirviente de mierda me delato y acabe en la Penitenciaria Perseus. Cuando Black Heart cayó, su hermana nos dio un indulto a los que habíamos sido encerrados por órdenes de ese perro, y por ello a usted y a ella les tengo una gran estima.
-Lamento lo de su familia señor Punizione –dijo Luna sintiendo compasión por el poni –realmente no puedo creer que Black Heart fuese capaz de hacer algo tan monstruoso.
-No se preocupe majestad, ahora estoy más agradecido con usted.
- ¿Por qué dice eso?
-Dígame majestad –dijo Punizione volviendo a beber su taza de leche - ¿no le gustaría deshacerse de esa usurpadora? Yo al igual que usted estoy consciente de que esa… "sirvienta" no es más que un peligro para nuestro reino y para el legado que Twilight y los demás héroes de la rebelión dejaron.
- ¿Qué está proponiéndome señor Punizione? –pregunto Luna interesada en las palabras de Punizione.
-Dice usted que su familia la odia, pero conociendo a la princesa Cadance estoy seguro que la perdonaran por lo que hizo. Usted puede ir esta noche a Canterlot, pídale perdón a Cadance para que pueda regresar al Palacio Real, yo la ayudare a deshacerse de esa maldita perra de Selene. Nos comunicaremos con cartas donde le mandare diversos métodos mágicos para deshacernos de ella, y usted me informara si tuvieron éxito o no. Intentaremos matarla cada semana hasta que su corazón deje de latir. Cuando ella ya no esté más en este mundo, nuestro reino estará a salvo de ella. ¿Qué dice?
Luna no sabía que decir, por un lado, se sentía culpable por lo que había hecho en la mañana, pero por el otro lado la idea de tener a un aliado que le ayudara a deshacerse de Selene le parecía una oferta tentadora. Además, aquella pesadilla que tuvo le hacía pensar que era un sueño profético, por lo que para evitarlo tendría que deshacerse de Selene lo antes posible.
-Acepto señor Punizione –dijo Luna tomando su taza de leche para brindar –salud.
-Salud majestad, le aseguro que no se arrepentirá –dijo Punizione sonriendo malévolamente.
Las horas fueron pasando, el reloj marcaba las 12 de la noche, en el interior de una de las habitaciones del Palacio Real, Selene se encontraba dormida en una cama y con varios aparatos médicos alrededor. A su lado se encontraba sentada Cadance quien no dejaba de llorar al ver a la pobre unicornio en ese estado, al igual que Shining Shine y Estela.
Los tres se sentían culpables por lo que había pasado, durante toda la mañana no dejaron sola ni un minuto a Selene, incluso Cadance no hizo sus actividades cotidianas por estar con la hija de Black Heart, lo mismo Estela y Shining Shine quienes estuvieron resguardando la habitación, pues temían que Luna enviara a alguien para asesinar a Selene y con ello terminar el trabajo.
-Es mi culpa –murmuro Cadance llorando –debí protegerla desde antes que llegara. Soy una tonta al creer que Luna no le haría nada.
-No te flageles mamá, hiciste lo que pudiste –dijo Shining Shine consolando a su madre abrazándola -Además, también nosotros tenemos parte de la culpa, debimos ser más enérgicos con mi tía Luna cuando comenzó a tratarla mal.
-Shining tiene razón tía Cadance –dijo Estela apoyando las palabras de su primo -debimos intervenir cuando pudimos. Tú no tienes la culpa de todo, la culpa fue de mi madre por haber planeado algo tan vil. Realmente no sé si pueda perdonarla después de esto.
-Pero algo que aun no entiendo mamá es… ¿Por qué nunca nos dijiste que era la hija de Black Heart? –pregunto Shining Shine con inquietud.
-Bueno –dijo Cadance limpiándose las lágrimas que tenía en sus ojos –es que temía que no lo tomaran bien. Escucharlos todas las mañanas hablar bien de los héroes de la rebelión y menospreciar a los usurpadores me hizo sentir un poco de miedo de que si se enterasen quien era ella podrían cometer una locura como Luna. Yo… temía que por sus ideologías y por su odio a Black Heart ustedes pudieran lastimarla o a maltratarla.
-Entiendo –dijo Estela –realmente debo admitir que odio a Black Heart tía Cadance, pero desde que conocí a Selene ayer me doy cuenta que… quizás el hecho de que seas hija de un poni despreciable no significa que seas igual a él. Incluso ver a mi madre queriendo matarla me hizo ver que no todos somos perfectos, y que además puede haber maldad incluso dentro de aquellos que lo ocultan con una falsa mascara.
-Me alegro que pienses así, estoy orgullosa de ti Estela –dijo Cadance abrazando a la unicornio.
- ¿Y realmente vas a adoptarla? –pregunto Shining Shine a su madre.
-Claro, yo si pienso tratarla como una hija para mí. Realmente no puedo esperar a decírselo, estoy segura que la noticia la alegrara.
- ¡Majestad! ¡Majestad! –grito un guardia real entrando a la habitación.
- ¡Shhh! –silencio Cadance al guardia - ¿Si?
-Yo… bueno… no sé…
-Hable con claridad soldado –dijo Shining Shine - ¿Qué pasa?
-Es que…
El guardia fue interrumpido cuando el sonido de unos cascos que se acercaban a la habitación comenzaron a escucharse, todos voltearon hacia la puerta y vieron como desde la oscuridad del pasillo aparecía la princesa Luna llevando un ramo de flores y una caja de chocolates en forma de corazón.
- ¿Tú? ¡No es un paso más! ¡Asesina! –grito Shining Shine sacando una pistola y apuntándole a Luna.
- ¡Shining tranquilízate! –pidió Cadance deteniendo a su hijo.
- ¡Atrás madre! –dijo Estela iluminando su cuerno y adoptando una postura de ataque - ¡No permitiré que le hagas más daño!
-No te preocupes Estela –dijo Cadance interponiéndose frente a ambos unicornios –yo arreglare esto.
Cadance comenzó a caminar lentamente hacia Luna y ya frente a ella le dijo enojada:
-Eres una cínica Luna, a pesar de lo que hiciste decidiste regresar. ¿Qué pretendías hacer ahora? ¿Envenenarla con chocolates? O pensabas que estaba sola y que podrías aprovechar su incapacidad de defenderse solo para matarla.
-Cadance –dijo Luna tomando un respiro –yo… solo… lo… -en ese momento unas lágrimas comenzaron a correr por las mejillas de Luna quien grito - ¡Lo siento! S-Sé que hice mal, estoy consciente de que soy un monstruo, durante todo el día anduve reflexionando y en todos lados… en todas partes solo veía las imágenes de la monstruosidad que hice… S-Sé que no tengo tú perdón… ni el de mis súbditos… ni el de mi hija… ¡Ni el de nadie! Pero… si… v-van… a matarme… a… castigarme… o… a enviarme a la luna otra vez… por lo menos dejen que me vaya tranquila sabiendo que por lo menos ella me perdono… p-por favor… solo pido eso… ¡solo eso!
Luna cayo de rodillas ante Cadance llorando, la alicornio rosa no pudo resistir ver aquella escena que se le hacía enternecedora, incluso Shining y Estela estaban sorprendidos por el cambio de actitud de la princesa hacia Selene.
-Luna –dijo Cadance dándole su casco a la alicornio –levántate.
La alicornio se puso de pie y Cadance atrajo un pañuelo para limpiar las lágrimas a Luna. Terminada esta acción Cadance abrazo a Luna y llorando le dijo:
-L-Lamento… haber sido demasiado dura contigo, pero… es que realmente lo que hiciste fue una barbarie.
-Lo sé –dijo Luna llorando –por ello… por ello quiero enmendar mis errores… por favor… perdóname… me deje llevar por el rencor y el odio… soy una vergüenza como princesa. Pero… quizás tienes razón… lo mejor será irme para siempre.
- ¡No! –grito Estela llorando y abrazando a su madre –También lamento haber sido cruel y dura contigo, incluso… me alegra que nuevamente estés con nosotros y que te hayas arrepentido… por favor… no te vayas mamá… ¡No quiero quedarme sola! Solo… solo quiero que volvamos a ser una familia feliz y unida… solo eso.
Luna se quedó tan sorprendida por las palabras de su hija que no pudo evitar derramar algunas lágrimas. Ella correspondió al abrazo y le dijo a su hija:
-Nunca estarás sola hija… nunca más. P-Prometo que cambiare, te lo prometo.
Luna le dio un beso a su hija en la frente, luego volteo a ver a Shining Shine quien solo mantenía una actitud de desconfianza y veía con enojo a la alicornio.
-No vas a decirme nada… sobrino –dijo Luna viendo al unicornio y acercándose a él.
-Yo no me trago tan fácilmente los gestos de bondad y arrepentimiento… y por eso… ¡Te vas a morir! –dijo Shining Shine enojado y apuntándole nuevamente a Luna con su pistola.
- ¡Shining basta! ¡Ella esta arrepentida! –grito Cadance enojada por la actitud que tomaba su hijo.
- ¡¿Qué no lo ves madre?! ¡Solo está fingiendo! Ella planea algo, casi pierdo al amor de mi vida por su culpa, no dejare que lo haga de nuevo.
-Mi tía Cadance tiene razón Shining, debemos darle una nueva oportunidad a mi madre –dijo Estela poniéndose frente a Shining Shine –y si vas a matarla, entonces… mátame a mí también.
-S-Shining –murmuro una voz femenina con un tono débil.
El unicornio se quedó paralizado después de escuchar aquella voz, él volteo lentamente hacia atrás y vio que era Selene, la cual había despertado después de varias horas de permanecer sedada.
-Selene, ¿estás bien? –dijo Shining acercándose a la cama.
-S-Si, ¿q-qué paso?
-Los doctores llegaron a tiempo para salvarte, te dieron sangre y te curaron tus heridas. Pero… esa desgraciada regreso queriendo terminar el trabajo –dijo el unicornio volteando a ver enojado a Luna y señalándola.
-N-No… te preocupes –dijo Selene sonriendo –deja que se acerque.
-Espera, ¿Qué dijiste? –pregunto Shining confundido al escuchar la petición de la joven.
-Déjala acercarse a mí.
- ¿Hablas en serio? Pero… ella casi te mata y…
-Lo sé, pero… todos merecen una segunda oportunidad, si mis padres no pudieron tenerla, no quiero que otra poni pase por lo mismo.
-Ah… está bien –dijo Shining quien se alejó de la cama y dejo que Luna se acercara a Selene.
-B-Buenas noches… majestad –dijo Selene tratando de levantarse de la cama para saludarla.
-No, no, no, no –dijo Luna deteniendo a la chica –no tienes por qué hacer eso, además creo que no soy digna para que me trates así después de lo que te hice –en ese momento Luna se arrodillo ante la chica, beso el casco de Selene y le dijo entre lágrimas – ¿p-podrías… perdonarme? S-Sé que fui demasiado cruel contigo… pero… si voy a ser desterrada o castigada… por lo menos… por lo menos dame tu perdón para que pueda irme en paz.
-Majestad, no hay nada que perdonar –respondió Selene con una sonrisa angelical que dejo impresionada a Luna –usted solamente quería proteger a su reino pensando que yo quería quitárselo, pero le aseguro que yo no quiero ser parte de la realeza y tampoco quiero su trono. Incluso en cuanto me recupere volveré a ser parte de la servidumbre.
- ¡¿Qué?! –exclamo sorprendida Cadance -Pero Selene…
-Lo sé Cadance, sé que te gustaría hacerme parte de la realeza y que viviera a tu lado como parte de tu familia. Pero yo no vine aquí para ser servida por súbditos sino para servir a los demás y enmendar los errores de mi familia. Yo… solo quiero ser una poni más de este castillo, una sierva del reino.
Continuara….
Bueno mis seguidores, ¿qué les pareció este capítulo? No olviden dejar sus reviews, ya que estos me motivan a continuar las historias.
Nuevamente les recuerdo, si son nuevos o no comprenden el fanfic y los personajes que aparecen, les recomiendo leer los fanfics El Juicio de Twilight Sparkle y La Rebelión de Twilight Sparkle para que puedan comprender la historia y el universo de la misma.
Sin más que decir les recomiendo que sigan mi página de Facebook que pueden buscar como ShieldImagination97 y sin más nos vemos en el próximo capítulo :D
