Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 6: Una historia
Anthony POV:
¿Cómo podía una mujer tan pequeña involucrarse en un problema de este grado aún a sabiendas de que ello podría causarle tantos problemas?
En todos mis años nunca he visto algo parecido, solo mujeres que se rendían a los mandatos de los maridos porque ese era su deber. Ninguna lo suficientemente lista o lo suficientemente ignorante como para hacer algo en contra de su familia y de la sociedad. Pero esta mujer era algo fuera de lo común. Su comportamiento era estúpido, o quizás tanta nobleza por su parte era estúpida. Todo en ella no tenía el más mínimo sentido, era exasperante, tozuda, sin ningún instinto de la supervivencia y aún así… aún así no era capaz de apartar los ojos de ella.
Se acercó junto con Jacob a donde estaban todos los niños esperando a que Esme fuera a leerles un cuento y se posicionó delante de todos ellos.
--¡Hola a todos!—dijo con mucho entusiasmo. Cuanto podía llegar a recordarme a Alice.
Todos los pequeños la saludaron con sus pequeñas manitas y un tímido "hola". Sabía cuánto les costaba relacionarse con personas ajenas pues habían aprendido a no confiar en los desconocidos.
Pude observar como a Bella se le derretía el corazón y trataba de que no se le notara en la voz.
--¿Sabéis? Os voy a contar una pequeña historia—dijo sentándose en el suelo justo enfrente de los niños y cruzando las piernas—os voy a hablar de la persona más buena y generosa que he conocido nunca. Mi abuelo.
Todos los pequeños aunque reticentes, se acomodaron para escuchar el cuento que esta nueva persona les proponía.
De repente, toda la estancia se vio sumergida en el mágico hechizo en el que se había convertido la voz de Bella. Combinaba las palabras con expresivos gestos para darles más énfasis.
Nos habló de cómo su abuelo había crecido en una familia de clase media y como su mayor deseo, que era ser militar y proteger a su reino y a sus más allegados, se veía cumplidos a la corta edad de 18 años. Nos habló de su triunfal rescate cuando el rey fue traicionado y secuestrado por su consejero y de cómo este, agradecido, le concedió el título de noble y unas hermosas tierras.
--¿Quién regala tierras?—preguntó de pronto uno de los pequeños más curiosos.
--Supongo que un rey tacaño y loco—le respondió ella guiñándole un ojo al pequeño.
Nos contó que su abuelo había conocido a la que en un futuro se convertiría en su esposa en una fiesta de máscaras en la corte.
--Fue instintivo—dijo emocionada—ambos se enamoraron desde el momento en que se miraron a los ojos.
--¿Cómo se podrían enamorar si no se veían el rostro?--preguntó una niña conmovida.
--El amor no entiende de barreras ni de máscaras—mi frío corazón dio un vuelco cuando vi como sus ojos se desviaban hacia los míos en el escaso tiempo de un pestañeo. ¿Qué te pasa idiota?
--¿Y qué pasó después?—preguntó tímidamente uno de los más pequeños.
--¡Se casaron, vivieron felices y comieron lombrices!—saltó Jacob. Todos los niños estallaron en risas y el pobre chico los miraba a todos extrañado. Bella puso los ojos en blanco.
--Es perdices Jake, no lombrices—dijo conteniendo la risa.
--¡Ahhhh!—dijo provocando nuevas risas en todos nosotros.
--Pues podría decirse que sí, pero entonces no tendría mucho sentido haber comenzado esta historia. Mis abuelos se casaron y entonces nació mi padre, que posteriormente se casó con mi madre y me tuvo a mí, pero es una historia aparte. El caso es que yo crecí en un ambiente en el que mis padres esperaban que fuera perfecta en todo, la mejor de todas las damas. Cuál fue su sorpresa al ver que a mi poco me interesaban esas cosas—hizo una pausa para soltar una sonrisa irónica—así que nunca me regalaron nada que no fueran vestidos o maquillajes, para que me fuera habituando. Sin embargo mi abuelo me aceptaba y me adoraba tal y como yo era, fue la única persona que me llegó a comprender alguna vez, y hablo de cuando solo tenía 6 o 7 años. Cuando mis padres no estaban, yo siempre me escapaba con él a la casa de Jake—miró a su amigo—y allí nos daba a cada uno un obsequio, un regalo con el que poder jugar y soportar las crueles reglas que se nos habían impuesto por nuestra posición social. Durante años las estuvimos escondiendo de nuestros padres para que no nos los quitaran y mi abuelo siempre tenía algo con que contentarnos y una bonita sonrisa en la cara. Mi mundo se calló cuando pocos años después, un fatal paro al corazón lo arrancó de mi lado de la manera más brusca—vi como sus ojos se llenaban de lágrimas. Los niños estaban sobrecogidos.
Kevin se levantó y fue corriendo hacia ella para abrazarla fuertemente. A él le siguieron todos los niños uno por uno hasta crear un pequeño círculo de pequeñas cabecitas que la consolaban. Bella al ver esto solo atino a derramar las lágrimas contenidas.
Un rato después consiguió recomponerse de la emoción, se levantó y fue hacia los sacos.
--Como ya os dije, mi abuelo me brindo la oportunidad de ser niña. Yo quiero brindárosla a vosotros—con la misma cogió de la mano a una niña y la llevó hacia uno de los sacos—tiende la mano y saca lo primero que encuentres.
La niña así lo hico y extrajo una pequeña y linda muñequita de trapo con hermosas trenzas rubias. Al verla, la niña chilló de alegría y la abrazó con fuerza e ilusión. No pude despegar mis ojos de la hermosa sonrisa el rostro de Bella. Así, uno por uno los niños fueron adquiriendo los juguetes que contenían los sacos, cada uno arrancaba a esos inocentes rostros unas bellas sonrisas.
--¿Me prometéis que los cuidaréis bien y que os los prestaréis unos a otros?—todos asintieron—bien pues entonces nosotros nos vamos que tenemos que volver a casa.
Un barullo se formó cuando todos los niños comenzaron a quejarse. En poquísimo tiempo Bella se había ganado el cariño de sus inocentes corazoncitos.
--Enserio pequeños nosotros no deberíamos estar aquí ¿sabéis? pero prometo que mañana volveré con ustedes.
Los pequeños ya más calmados la dejaron salir de la habitación junto con Jake.
--Ha sido hermoso pequeña—dijeron Esme y Carlisle abrazándola—no sabes lo mucho que te estamos agradecidos.
--Es algo que deseaba hacer desde que los conocí—sonrió ella. Luego se giró hacia mí— ¿nos enseñas la salida?—preguntó dulcemente.
Tuve que luchar para salir de mi ensimismamiento.
--C-claro.
--¿Volverás mañana?—preguntó Carlisle.
--Si me lo permites sí.
--Ustedes son más que bienvenidos a esta casa.
--Gracias—dijeron ella y Jacob al mismo tiempo.
Los guié nuevamente por los pasillos hasta la puerta y salimos tranquilamente al aire libre. Estaba bien entrada la noche, calculaba que eran sobre las cuatro de la madrugada y la reventada estaba dando sus comienzos.
--Voy a ir sacando los caballos—dijo Jacob.
--Vale, nos encontraremos en la entrada del callejón dentro de unos minutos—el asintió y salió de allí con los caballos.
Se hizo el silencio, disfrutando de la maravillosa noche.
--Ha sido un gesto realmente bonito por tu parte hacer eso—le dije poniendo una mano en su hombro para que se girara hacia mí.
--Es lo mínimo que podía hacer ¿no? después de todo solo soy una ingenua y estúpida niña mimada—me taladró con la mirada.
--Vale, vale, retiro lo dicho, has demostrado no ser lo que yo esperaba—ella sonrió satisfecha—pero de verdad, fue muy noble. Dale también las gracias a Jacob.
--Lo haré.
Volvimos a quedarnos en silencio. Una fría corriente de aire la hizo estremecer al mismo tiempo en que impulsaba su delicioso aroma hacia mí. Era absolutamente intoxicarte y tentaba a todas las células de mi cuerpo a abalanzarme sobre ella.
--Tienes frío—no era una pregunta. Me saqué la capa y la atraje hacia mí envolviéndola en ella y haciendo fricción en sus brazos, pues sabía que mi frío cuerpo no ayudaría en la tarea de calentarla.
Ella enterró su rostro en mi pecho. Se sentía… tan deliciosamente cálida.
--G-gracias—susurró ella contra mi pecho. La sentía nerviosa. Casi tanto como lo estaba yo ante su cercanía.
--Ti-tienes que irte, ya es muy tarde—la apremié aún queriendo tenerla así eternamente.
--Sí… gracias por permitirme hacer esto—dijo mientras se separaba.
--Gracias a ti—sonreí.
Ella me la devolvió, produciendo en mí ser la intensa necesidad de explorar esos exquisitos labios nuevamente. Hasta ahora no había podido resistirlo, era como un imán, como una especie de droga desde el primer momento que la probé.
Entonces se giró y salió corriendo hacia el callejón, sintiendo yo que parte de mi alma se iba con ella. Era un hecho. Un hecho que me haría sufrir ante la imposibilidad de tenerla.
Me había enamorado irremediablemente de Isabella Swan.
Bella POV
Cuando atravesé la mitad del callejón, me apoyé contra la pared y resbalé hasta el suelo, mientras liberaba con lágrimas la angustia de mi corazón.
¿Qué me estaba sucediendo? Cada vez sentía cosas más intensas por ese hombre al que ni siquiera conocía el rostro, pero amaba a Edward con todo mi corazón también. Estaba terriblemente confundida. Ni siquiera había podido resistir acercarme a él cuando su olor me atravesó al llegar la corriente de aire nos envolvió.
¿Se podía llegar a amar a alguien que no conocías?
O peor aún.
¿Su puede llegar a amar a dos personas al mismo tiempo?
Hola a todas¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
me tarde mucho nuevamente verdad? jajajaja pero esta vez juro que cada dia escribia un poquito para que no se me acumulara todo, aunque aun asi tuviera
k subir tan tarde, pero aqui esta y tarde menos que la ultima vez eh? Muchas gracias por sus reviews de felicitaciones (y criticas por el tiempo xD) me han
llegado al alma¡¡
espero que les guste¡
botoncito verde¡¡¡¡¡
Besitos, Sele.
