Disclaimer: Los personajes y la obra Fairy Tail pertenecen a Hiro Mashima

Aclaraciones:
*Universo Alterno
*OoC
*Lenguaje y acciones explícitas (volvió el lemon, pero no será sólo Gruvia 7v7)
*Al final contestaré los reviews de los invitados
*Nota al final del capítulo

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Capítulo 7
"Pasión Prohibida"

Los acontecimientos de la noche anterior -si bien le habían dejado un tanto fastidiado-, no le habían robado el sueño al Fullbuster.

El shock inicial de saber quién era realmente la mujer con la que estaba teniendo una aventura había pasado tras unos minutos dejándole no sólo molestia, si no también unas injustificadas ganas de marcar territorio frente al hombre con el que había competido gran parte de su infancia...y lo hizo, aunque no de forma pública sí se había asegurado de recordarle a la peliazul quién era el que tenía más control sobre sus deseos, provocando con ello que de forma sumisa se entregase al ganador.

Tenía mucho tiempo que no hacía lo que quería cuando quería y le resultaba refrescante un poco más de emoción en su vida.
Y era gracias a ese reciente cambio que se encontraba realmente animado cuando al día siguiente llegó a las oficinas de Fairy Tail.

No tardó en acabar el informe y resolución sobre el proyecto que se le había asignado al llegar a Magnolia y sólo hacía falta esperar el regreso de Makarov para entregarlo. Así pues dado que no tenía otro proyecto pendiente y el consejo estaba disperso, podía disfrutar de tiempo libre.

"Para tú buena suerte podríamos vernos hoy, tendré tiempo hasta las 4, ¿qué opinas, crees poder escaparte del idiota?"

Ni siquiera había pasado un minuto cuando recibió una respuesta:

"Juvia:
Por favor no siga llamándolo así.
Juvia lo lamenta mucho, pero ella no podrá verlo hoy ya que verá a Lyon-sama para comer juntos... pero mañana Gray-sama no trabaja, ¿cierto? Y ellos podrían verse en su casa."

Gray frunció los labios ligeramente, había cosas que tenía que cambiar.

"No creo que sea buena idea seguir viéndonos en mi casa, además de que Ultear estará allí toda la semana. Así que debemos encontrar otro lugar."

"Juvia:
Podría resultar más complicado si no quieren que nadie los descubra...¿Gray-sama conoce The River Hotel?, es muy bonito y podría ser una buena opción."

La idea de empezar a encontrarse en algún hotel no le resultaba especialmente atractiva pero francamente no veía otra alternativa.

"Lo conozco, pero no es opción ya que algunos de mis compañeros de trabajo viven en esa zona...y no sería buena idea que nos vean juntos allí."

"Juvia:
Entonces proponga algún lugar, cualquier parte
en el centro de la ciudad le vendrá bien a Juvia."

Él ya no respondió ese mensaje, necesitaba tiempo para pensar el sitio más apropiado en el que corriesen el mínimo riesgo de ser reconocidos o en dado caso pudiesen justificar su presencia juntos, y su falta de conocimiento sobre la ciudad no era de mucha ayuda.

No viendo una respuesta inmediata decidió entonces ocuparse en otro asunto. Se dirigió a la oficina de su amigo y al igual que él solía hacer entró sin avisar.

-Cerebro de flama, hoy te podré ayudar con el dichoso papeleo y así aprovecharemos que los rumores del regreso de Erza eran falsos...

-Ahora no, Gray- respondió el aludido mientras se levantaba y rápidamente evitaba la mirada del recién llegado.

-¿Cómo que ahora no?, creí que era máxima prioridad o algo así...- al notar la extraña actitud del pelirrosa Gray paseó la vista por toda la habitación -¿Y Happy?, es extraño no verlo aquí- apuntó un tanto desconcertado -¿Le ocurrió algo?, ¿todo está bien?

-Él está bien- su voz era apagada -Sólo le pedí a alguien que lo cuidase por hoy...tenía asuntos que aclarar.

-Oh, ya veo- de forma despreocupada tomó asiento mientras el dueño de la oficina permanecía de pie frente al cristal que brindaba una espléndida vista de la ciudad. -Está con Lisanna, ¿no? Bueno sólo sean cuidadosos y recuerda que ella también tiene que trabajar.

-No te preocupes por eso, estoy seguro de que Happy ya no le quitará el tiempo en absoluto...ni siquiera está con ella.

-Bien tú ganas, cerilla con patas- exclamó el pelinegro al percibir el desgano de su voz -Algo te ocurre, ¿qué diablos es?

-¿Crees que soy raro?

-Claro que sí.

-Se serio por una vez- finalmente le dio la cara, sus ojos se veían apagados y tristes.

-Soy serio, cretino- replicó pero con un gesto de las cejas le indicó que se comportaría -Cuéntame que ocurrió, según recuerdo ayer estabas en las nubes con Lisanna.

-Discutimos, quería volver temprano a mi casa porque Happy se había quedado sólo pero Lisanna aún quería quedarse, le ofrecí irnos y que pasara la noche allí para...bueno ya sabes- el pelinegro hizo un gesto con la mano para informarle que no necesitaba entrar en detalles -Pero ella dijo que casi nunca salíamos a divertirnos los dos solos, que no era normal que priorizara y llevase a Happy a todas partes...¿puedes creerlo? ¡Ella, quien creí comprendía lo importante que es él para mí!

-Tranquilízate Natsu- apeló a su buen juicio cuando comenzó a subir el tono -Puede que lo dijera sin pensar, ¿hablaste hoy con ella?

-No, de momento no quiere hablar conmigo y para ser sincero yo tampoco.

-¿Y piensas quedarte aquí encerrado lamentándote de algo que se solucionará hasta que hablen?

-No, eventualmente iré a mi casa.- Gray suspiró. -Pero ya que estás aquí podrías ser de ayuda, conozco a tu esposa y es más difícil que Lisanna, ¿cómo haces para lidiar con ella en asuntos así?

-Verás Natsu, he convivido con la misma mujer por cinco años y lo único que he logrado aprender respecto a eso es que en ocasiones es mejor ceder...

-Se trata de Happy, Gray - reprochó ante su consejo -No es como que pueda simplemente sacarlo a la calle para que ella esté feliz.

-Y dudo mucho que ella te pidiese eso- su voz trató de mantenerse tranquila, debía hablar con él respecto a ese tema y aquel podía ser un buen momento -Pero debes admitir que es una queja plausible y quizás debas revisar tus prioridades. En mi opinión sólo de esa forma lo solucionarás.

-Pues entonces ya está- el hombre de bufanda a cuadros frunció el ceño -Si no puede aceptar a Happy no podremos avanzar- declaró de forma tan firme que dio a entender lo poco inclinado que estaba a mover el dedo del renglón sobre el asunto.

-Deberías pensarlo bien y...

-No hay nada que pensar, hielo andante- salió del lugar dando un portazo mientras Gray ponía los ojos en blanco. Pasados algunos segundos la puerta se volvió a abrir -¡No, esta es mi oficina, así que largo!

-Idiota- proclamó el Fullbuster al tiempo que se levantaba y tomaba un montón de carpetas del escritorio para finalmente salir por el umbral que el pelirrosa mantenía abierto.

Pasó el resto de la mañana ocupado con parte del papeleo de Natsu, el cual dejaba muy en claro la cantidad de meses que lo había pospuesto.

Cuando su reloj marcó las tres de la tarde ya había terminado más de la mitad así que se dispuso a salir para buscar algo de comer.

En el centro de Magnolia había un parque en el que a Juvia le gustaba pasar las tardes leyendo, pero ese día en especial estaba allí con otro propósito que incluía la cesta de comida que tenía sobre la pequeña y rústica mesa de piedra en la que esperaba un tanto impaciente.

Vio su celular con el doble propósito de chequear la hora y su bandeja de mensajes. Nada. No había señal de ninguno de los dos hombres. Suspiró.

-Éste sí que es un mundo pequeño.- levantó la cabeza con una gran sonrisa al escuchar esa voz -Aunque después de lo de ayer decirlo está de más.

-¡Gray-sama!- se levantó de un salto -¿Cómo supo que ella estaba aquí?

-No lo sabía, estaba trabajado y salí para comer. ¿Qué haces aquí sola?- dirigió la vista a lo que llevaba -¿Esperas a alguien?

-Juvia espera a Lyon-sama, él le prometió que comerían juntos...pero...- volvió a corroborar la hora -Él está algo retrasado...una hora...- bajó la vista acongojada y en respuesta recibió una carcajada.

-Ahora me queda claro porque buscas en otro lo que él no te da- ella frunció ligeramente las cejas -Si no tiene la capacidad de complacerte en la cama al menos debería cumplirte de otra forma.

-No diga eso...él nunca es así, es sólo que ha estado muy ocupado.

-Y nosotros también, ¿no?- una idea cruzó por su mente y su sonrisa se volvió sugestiva -Aunque si quieres puedes devolvérsela.- ella lo observó sin comprender -Mi auto no está muy lejos y te puedo proponer una mejor forma de pasar la siguiente hora.

-Juvia no pue…

-Juvia-chan- ambos se tensaron cuando un hombre alto y de buen porte llegó a su lado -Lamento mucho la tardanza es que...- se fijó en el hombre sentado junto a su esposa y no pudo evitar la sorpresa al reconocerlo -Gray, ¡que sorpresa! No esperaba encontrarte aquí.

-Es un mundo pequeño, Lyon- repitió con cierta sorna. -Sólo pasaba por aquí cuando la vi- la mirada de la mujer era de un nerviosismo tal que logró divertir al pelinegro -Y por supuesto me acerqué a saludar.

-Ahora que lo recuerdo dijiste que trabajabas para Fairy Tail. Yo estoy en Lamia Scale, no muy lejos de aquí.- le ofreció una gran sonrisa y se sentó junto a Juvia para quedar de frente a él.

-Sí, que bueno- arqueó una ceja ante la actitud demasiado amistosa del Vastia -En fin, los dejo solos ya que no quisiera interrumpir...lo que sea que tengan aquí.

-¡Quédate!, por favor- se apresuró a decir cuando el azabache se levantaba y tanto el aludido como la mujer a su lado lo vieron sorprendidos -¿Por qué no te quedas a comer?, me gustaría disculparme por lo ocurrido ayer- pasó un brazo sobre los hombros de la peliazul -No te molesta, ¿verdad cielo?

-Ah...por Juvia está bien, hay suficiente comida.

El Fullbuster estaba decidido a negar la invitación, pero al ver que los grandes ojos azules le suplicaban que hiciese precisamente eso, decidió acceder con el único propósito de ver su expresión.

-Me quedo entonces, de todas formas estos días Ultear tiene en la cabeza la idea de "somos familia".

-Me alegra escuchar eso.

Sin perder tiempo y para ocultar su nerviosismo Juvia comenzó a servir la comida -agradeciendo mentalmente haber llevado un plato extra-.

-Como te dije quiero ofrecerte una disculpa por mencionar lo de Silver, no me había imaginado que habías entrado a las filas de Fairy Tail y eras el hombre del que tanto habla Makarov.

-Seré sincero, Lyon- respondió con voz seria -No es como que me interese demasiado, trataré de hacer las cosas fáciles porque tu hermana es mi esposa y sería absurdo fingir indiferencia hacia ti.

-Yo no le conté a tu padre sobre su matrimonio- soltó el Vastia de golpe y Juvia no pudo evitar prestar más atención a su conversación para saber la causa de la aparente tensión en el ambiente. -No tengo idea de quién fue y no intentaré adivinar, yo me enteré hasta que Silver lo hizo.

-Sólo tres personas sabíamos de la boda.

-Y yo no era una de ellas.- la mirada gris chocó con la negra y la tensión subió pero el albino no estuvo dispuesto a desviarla.

-Como sea, eso háblalo con Ultear no conmigo- fue finalmente Gray el que cedió.

-Ya lo hice y ahora quiero hablarlo contigo porque admito que cometí un error al subestimarlos. Creía que era otra de sus tonterías y acepto que me equivoqué, no lo comprendía hasta que...- tomó la mano de la mujer a su lado y la atrajo hacía él -Hasta que yo también me enamoré. Desde la primera vez que vi a Juvia supe que era la indicada y no quise esperar más tiempo. -Las mejillas de la susodicha enrojecieron de vergüenza, ¿por qué justo frente a Gray? -No soy nadie para juzgar las formas en las que llega el amor.

"¡Hay maldita sea!, ¡que estupidez!" Pensó el pelinegro ante sus palabras.
Ahora odiaba más a Lyon por haberle quitado su nueva diversión.

-Como sea- repitió -Me tengo que ir- se levantó y les dio la espalda -Estamos bien, Lyon.

Y sin dar tiempo a más quejas apresuró el paso para alejarse de ambos mientras seguía maldiciendo en su interior.
¿Por qué Lyon tenía que seguir siendo tan estúpido?

-¡Gray-sama!- trató de fingir que no escuchaba aquella voz, pero al poco tiempo una mano lo tomó del brazo para detenerlo.

-Vuelve con tu esposo, no creo que esto sea lo más discreto.

-Juvia tiene una excusa- una sonrisa reluciente y le tendió un envoltorio blanco -Ella lo preparó, así que espera sea de su agrado.

-Vuelve con él- repitió sin prestarle demasiada atención.

-Juvia lo hará, pero ella quiere saber en dónde se verán mañana.

-No lo haremos, creo que ya fue suficiente de esta tontería- usó un tono rudo y seco. -Dadas las circunstancias sólo puede acabar mal.

Juvia experimentó varios estados de ánimo que fueron desde la decepción hasta la molestia, ¿cómo le salía con esas después de todo lo que había dicho y hecho en el baile?

-Juvia no lo entiende, ayer le dijo que no la dejaría ir tan fácilmente y ahora dice eso, Gray-sama se está contradiciendo- puso su mano en su hombro para levantarse en puntillas y tratar de alcanzar sus labios pero él la esquivó haciéndose a un lado y provocando que se soltase -¿Qué?, ¿Qué fue lo que cambió?- exigió saber.

-En mí nada, parece que sigo siendo el mismo cretino- tan frío -Pero a él lo tienes idiotizado así que lidia con lo que hiciste, yo tengo una mujer a quien responderle.

Se dio media vuelta y la dejó sola a medio parque sin mirar atrás.

A su vista Lyon siempre fue débil e ingenuo, pero hasta ese momento nunca le había visto aquella expresión de ciega devoción a alguien y prefería no ser él quien se la arrebatara, ya había hecho suficiente daño a ambos hijos de Ul en el pasado.

La molestia y la culpa se debatían en su interior, escenificando una batalla en la que la segunda había cobrado un buen tramo; y era gracias a esto que a cada minuto que pasaba se convencía más de haber tomado la decisión correcta.

Terminó con su jornada laboral y se dijo que todo lo que necesitaba era volver a su hogar con su esposa, quien después de todo no se quedaba atrás en cuanto a sensualidad.

-Estoy de vuelta...- dijo apenas cruzó la puerta, pero sus palabras se quedaron en el aire al llegar a la estancia y contemplar más de un cambio.

El que primero saltó a su vista fue un elegante comedor de 6 plazas, la decoración también era diferente con lámparas y cortinas nuevas, además de una obviamente nueva sala.

-¿Qué tal tu día?- le dedicó la sonrisa más amplia y cálida que le había visto en años.

-Supongo que no tan bien como a ti.

-Sí...bueno - esa sonrisa radiante otra vez -Hice unos pequeños cambios, no sé si lo notaste...

-Oh, claro que lo noté- dejó sus cosas -dime algo, cielo, ¿no habíamos quedado en esperar un poco...y que no necesitábamos cambiar el sofá?

-Pero es que se ve tan bonito...- avanzó hasta él y enredó los brazos en su cuello elevándose en las puntas de los pies -¿A caso no te gusta?

La tomó por la cintura y levantándola ligeramente la besó con cariño.

-Supongo que sólo me queda decir que sí.

-No seas caprichoso- dejó un pequeño beso en su nariz -Compré los sillones que te gustaron, ¿ves?- señaló toda la sala -Soy condescendiente aunque siga creyendo que los otros eran más elegantes.

-Eres muy considerada- se burló de ella. -¿Qué mosca te picó hoy?, andas de muy buen humor.

-Bueno no es por nada pero...estás viendo a la nueva vicepresidenta de Crime Sorciere.

-Eso...eso suena bien, ¿me contarás finalmente los detalles o mejor jugamos a las 20 preguntas?- ella rió divertida y aunque desde un comienzo la sonrisa de Gray fue franca no pudo evitar contagiarse más de esa alegría.

-Quería esperar a que todo estuviese asentado y ya lo está, así que ven- lo guió hasta la sala -Siéntate conmigo para que te cuente todo y brindaremos con...creo que hay un poco de whisky en la repisa...

-De ninguna manera- se apresuró a interrumpirla -Vicepresidenta dijiste así que eso merece celebrar, saldremos a cenar, conozco un restaurante que seguro te gusta.

-Eso es magnífico, parece que tú también estas de buen humor hoy- lo besó rápidamente -Dame un segundo para cambiarme y saldremos.

-No hace falta, te ves hermosa.

-¿Bromeas?, esta no es ropa para un restaurante, no me demoraré y mientras tú cámbiate la camisa.

Sin más remedio obedeció, esa noche quería pasarla con su esposa e impregnarse de ella para no pensar en el olor de otra cabellera...

Cuando quería -que por desgracia no era todos los días- Ultear podía llegar a ser una mujer realmente encantadora, pero esa noche lo era, reafirmando inconscientemente la decisión del pelinegro, quien lo único que deseaba era pasar de página y para terminar el capítulo sólo le quedaba hacer algo.

Le observó de forma discreta mientras ella analizaba la carta, debía decirle lo que había ocurrido.

Es decir, no tenía que llegar de golpe y decirle "por cierto Ul, me acosté con la esposa de tu hermano...pero en mi defensa no sabía quién era hasta la noche pasada"; pero al menos debía poder admitir que tuvo una aventura mientras ella no estaba, omitiendo la identidad de la mujer e incluso sin mencionar que se había prolongado hasta ese día.

Sabía que en su relación existía la confianza suficiente para ello y que si bien la noticia no la pondría precisamente feliz, encontrarían la forma de solucionarlo, de la misma forma que ya lo habían hecho antes, siempre superando los obstáculos juntos.

Detalló sus finas y artísticamente maquilladas facciones, se veía tan hermosa como siempre. Sus pensamientos no pudieron evitar divagar entre los recuerdos de aquel día...

Flashback

Llevaban casados poco más de un año y en ese entonces vivían en un pequeño apartamento de alquiler en Francia. Ultear había llenado su vida de muchos cambios que no le acababan de cuadrar, por si fuese poco el carácter fuerte y autoritario de ambos chocaba constantemente derivando en ocasionales riñas.

Esa noche las cosas se habían salido de control y lo que empezó como una pequeña discusión terminó por desembocar en la mayor pelea que recordase, ambos se habían gritado todo tipo de cosas hirientes a la cara. Recordaba haber desquitado todas sus frustraciones con ella y en respuesta la pelinegra no se había quedado atrás, haciendo lo propio. Cuando ambos llegaron al límite verbal y lo cruzaron ella lo echó a la calle sin consideración alguna y él se fue directo a una cantina.

Pasó el resto de la velada con una excéntrica mujer que encontró en dicho lugar y sin pensarlo dos veces decidió que mandaría todo al diablo, quería su antigua vida de vuelta, estaba harto de todo eso y creía firmemente que Ultear no tenía ningún derecho a arrebatársela de esa forma, así que se cobraría todas con esa desconocida.

Al siguiente amanecer se encontró a sí mismo revisando su celular cada 5 minutos en busca de alguna llamada o mensaje preguntando en dónde diablos se había metido pero al no encontrar absolutamente nada cuando el sol empezó a ocultarse se dispuso a volver para buscarla, sintiéndose secretamente herido por su falta de interés.

Casi presentía que su llave ya no abriría y cuando ésta giró, liberando los pernos con suavidad respiró aliviado. Todo estaba en penumbras y silenciosamente recorrió el pequeño apartamento en dirección a la alcoba, donde un halo de luz se escapaba desde debajo de la puerta.

Se preparó mentalmente para encontrar cualquier cosa y abrió la puerta lo más lento que pudo. Nunca olvidaría esa escena, ella estaba sobre la cama, con la cara hundida en una almohada y se escuchaban algunos sollozos, llevaba puesto el camisón de su pijama y a pesar de que no hacía mucho que la oscuridad se instaló en el cielo él supo que eso había vestido todo el día.

Las bisagras de la puerta rechinaron delatándolo y ella al instante levantó la cabeza de la almohada, su rostro estaba completamente enrojecido y su expresión era de ira.

-¡Dije que lar...!- las palabras se le quedaron en la boca cuando sus miradas se encontraron -...Gray...

El aludido estaba preparado para esquivar cualquier cosa que le fuese a arrojar, pero en lugar de eso sus ojos se volvieron a inundar de lágrimas y se dejó caer en la cama dándoles rienda suelta.

-O-oe, no...espera- podía fingirse todo lo duro que quisiera, pero las lágrimas de una mujer siempre acababan por derrumbar todas sus defensas, especialmente si esa mujer era la suya y pocas veces antes la había visto llorando de esa forma.

-L-lo lamento, s-sabes que cuando me enojo digo cosas sólo por decirlas- se acercó rápidamente hasta ella, pero no supo si era prudente abrazarla, podía reaccionar peor -N-ni siquiera pienso la mitad de lo que dije...de verdad.

-No, no es eso- su voz era temblorosa y sus palabras entrecortadas -Soy yo, soy una maldita...me doy asco.

-No digas eso...trata de calmarte- se sentó en el borde de la cama y trató de abrazarla, pero ella manoteó para impedírselo y siguió rehuyendo a su mirada.

-No entiendes...

-Explícame entonces.

-¡No sabía que eras tú, ¿de acuerdo?!...pensé que era...otro hombre...- levantó el rostro bañado en lágrimas con los ojos rojos debido a todo el llanto.

Gray no necesitó de más explicaciones, no era ningún estúpido y a pesar de que él había estado en la misma situación sintió como si le hubiesen dado una patada en el estómago.

-¿Estás bien?, ¿te lastimó?- se acercó más a ella ignorando sus intentos por alejarlo.

-¿No entiendes?, me acosté con otro...

-Lo entendí- se apresuró a interrumpirla -¿Quiero saber si tú estás bien?, luces algo alterada.

La tomó por ambos brazos y de forma gentil pero firme la contuvo para poder ponerla sobre su regazo.

-¿Po-por qué no estás gritándome?- posó sus irritados ojos en él con una clara expresión de lastimera sorpresa -¿Es acaso que ya ni siquiera te importa?

-No, claro que me importa, tú sigues siendo mi esposa. Es sólo que...ya me cansé de gritar- lo dijo de la forma más suave que pudo, temiendo sonar condescendiente y que lo mal interpretara -Creo que ya nos gritamos lo suficiente la otra noche.- levantó su rostro para evitar que rehuyese a su mirada -Y antes de tirar todo esto a la basura por una estupidez me gustaría proponerte volver a empezar.

-¿Cómo dices?- habló entre un sollozo.

-Hemos hecho mucho juntos y no quisiera darle el placer de decirles que tenían razón a todos esos idiotas que subestimaron lo nuestro. Además me importas demasiado y quiero tenerte a mi lado.- otro par de lágrimas rodaron por sus mejillas y el las enjugó con sus pulgares -Ya nos desahogamos uno con el otro así que supongo ahora podremos sentarnos a conversar ya que también hay algo que me gustaría decirte.

La acunó en sus brazos toda la noche y en esa posición se contaron todo, así, sin más anestesia que la omisión de los detalles, y se prometieron olvidarlo después de dicho, para poder perdonarse y avanzar juntos.

Fin del flashback

Desde ese día había sabido que podía contarle cualquier cosa a Ultear, así como ella a él, su matrimonio no se derrumbaría por una noche de calentura...pero entonces, ¿por qué no podía simplemente decirle lo ocurrido con Juvia?, era algo a lo que ya le había puesto fin.

-Gray- el llamado a voz tenue lo devolvió al presente -¿Está todo en orden?, luces contrariado.- puso su delgada mano sobre la que él tenía en la mesa.

-No es nada- respondió llevando su otra mano sobre la de ella, dejándola atrapada entre ambas.

-Sabes que puedes contarme lo que sea.- ella no retiró la mano, dejándolo estrecharla.

-Lo sé, es sólo que...parece ser que Natsu y Lisanna terminarán- utilizó ese pretexto para salirse por la tangente. Ultear frunció ligeramente las cejas sin comprender la conexión que lo llevó a hacer semejante declaración. -Quizás te suene raro, pero es que todos jurábamos que llegaban al altar, porque ya sabes cómo es Natsu...

-¿Me dices esto porque quieres tiempo para irte a embriagar con él en señal de solidaridad?- no fue ni reproche ni sarcasmo, simplemente lo preguntó con una tenue sonrisa en los labios.

-No...no lo sé, depende de cómo lo tome- aclaró devolviéndole la sonrisa -Te lo digo porque me hace pensar en lo rápido que cambian las cosas, al parecer Lisanna no estaba tan feliz con Happy como todos creíamos y me hizo pensar en que...- la vio directo a los ojos mientras acunaba su mano -Nunca fue secreto que no estabas muy de acuerdo con mi cambio de trabajo ni la mudanza a Magnolia.

-Estoy aquí contigo, ¿no?

-Sí y te lo agradezco, pero al punto al que quiero llegar es que me preocupa que termines resentida o guardándome rencor por todos estos cambios, si tienes algo en contra será mejor que me lo digas ahora y buscaremos como resolverlo antes de que no haya retorno.

Ultear río con ganas pero discreta para no llamar la atención del resto de los comensales, se inclinó sobre la mesa y liberando su mano de entre las de él lo tomó por el rostro para besarle.

-Puedes llegar a ser tan dulce.- se acomodó de nuevo en su asiento y le dio un trago a su copa -No, nuca traté de ocultar mi desacuerdo con que te convirtieses en un simple empleado de Fairy Tail, pero estos últimos días te has visto bastante feliz, así que asumo que te agrada.

》Por otra parte venir a Magnolia abrió mi mundo, finalmente mandé al diablo a Hades y ahora estoy con Jellal en Crime Sorciere, lo cual me resulta increíblemente favorable.- volvió a posar su mano sobre las de él -Así que no debes preocuparte por mí, este lugar me resulta muy cómodo. Te puedo prometer que este cambio no nos afectará.

Gray sonrió como toda respuesta.

-¿Me dirás quién es el tal Jellal?, llevas días mencionándolo.

-¿Celoso?

-¿Eso depende de tu respuesta?

-De acuerdo, te contaré de Jellal.

Al parecer Ultear no había tardado en entender lo difícil que le resultaría conseguir el traslado a Magnolia sin tener que aceptar un descenso de cargo en la compañía y aunque trató de aminorar el impacto (haciendo lo posible por conseguir una vacante decente), después de una fuerte discusión con Hades aceptó que no podía tener ambas cosas -la mudanza o su puesto- y tendría que mandar al diablo alguna.

En circunstancias normales la decisión le habría resultado fácil, pero como el cambio conllevaba a Gray la situación se tornó más complicada, y aunque nunca lo admitiría frente al susodicho, tras evaluar todos los pros y los contras se había quedado estancada.

Finalmente y para su fortuna no tuvo que elegir. Conoció a Jellal Fernández en un congreso, después de haberlo visto ir y venir de múltiples lugares que incluían pero no se limitaban al departamento de financiamientos bancarios, registro de patentes y varios recintos gubernamentales de permisos y licencias. Dicho comportamiento, además del hecho de no conocerlo, le había resultado intrigante y después de varias conversaciones se había enterado de que no se trataba de cualquier hombre, había sido un alto funcionario del gobierno pero en esos momentos se encontraba en camino a fundar una empresa propia.

La idea era suya sin embargo al renunciar a sus cargos había aceptado dejar de lado todo el estatus que éste le brindaba y le estaba costando trabajo encontrar los socios o financiamiento requerido.

Ultear no era sólo una cara bonita, siempre había sido una mujer inteligente y tras escuchar los detalles más relevantes del proyecto decidió que la idea valía la pena, era sí que había convencido a Jellal de permitirle unirse al proyecto. Vendió sus acciones en la empresa de Hades y con eso puso fin a su sociedad para poder empezar una nueva con Jellal, ahora era la cofundadora de Crime Sorciere.

-Fue algo arriesgado, ¿no?- comentó cuando le entregaron la cuenta –Es decir, ¿qué tan bien conoces a ese hombre?

-Ya deja a Jellal, es una buena persona.

-Sí, claro...- dijo con un gesto extraño cuando salieron del restaurante.

Algunas horas después ambos se encontraban en la cama, Ultear gemía alto al sentir más oleadas de placer que su orgasmo le había producido y, por otra parte, Gray seguía entrando y saliendo de su interior con un ritmo constante.

-¿Acabarás?- inquirio agitadamente cuando pasaron algunos minutos más y el seguía con la misma cadencia y posición.

-No te quejabas antes de llegar- respondió bruscamente.

-No me quejo, Gray- protestó mientras enredaba las piernas en su cadera -Me desconcierta la actitud que estás tomando, sueles ser más agresivo en la cama.- lo tomó por el cuello y se acercó a su oído -Como aquella vez que fuimos al festival de esa ciudad en Viena, ¿lo recuerdas?, me acorralaste en ese callejón apenas iluminado y no aceptaste un no por respuesta, ni siquiera cuando te abofetee...ahh.

-Lo recuerdo, estabas muy molesta- apretó sus grandes pechos hasta hacerla dar un gritillo -Me mordiste tan fuerte que casi haces que necesite sutura.

-Ahh...jaja...y tú dijiste que mejor utilizara la boca para algo útil y me soltaste en ese asqueroso suelo...¿qué pasó con ese Gray?

-¿Lo quieres así?, pues entonces cambiemos de lado...sabes cuánto me gusta tu trasero.

Y tal como ella había pedido no esperó a que respondiese, salió de ella, le dio la vuelta para apoyarla sobre las almohadas y levantando su trasero la penetró por su segunda entrada. Ella arqueó la espalda al tiempo que gritaba con fuerza.

-¿Así lo prefieres?- en respuesta se mordió los labios y asintió repetidamente -¡Te hice una pregunta!- deslizó sus manos alrededor de su torso y la levantó pegándola a su pecho.

-Ahhh, sí, lo sabes...

-No me importa, quiero oírte decirlo.- por alguna extraña razón lo sentía como una necesidad de la que no recordaba depender antes.

-¿Desde cuándo te gusta ser tan ruidoso, ...

No la dejó terminar, bajó la mano hasta su vagina y utilizando dos de sus dedos se introdujo por ese orificio también, arrancándole otro gemido.

... Dos noches después en otra parte de Magnolia ...

La luz lunar entraba por los cristales, como única fuente para iluminar la habitación de los Vastia, confiriéndole un aura platinada. Sobre la cama dos cuerpos desnudos se movían uno contra otro, la silueta femenina se erguía sentada sobre el cuerpo recostado en el colchón, se movía frenéticamente subiendo y bajando las caderas para poder profundizar la unión física.

En la alcoba se oían algunos ocasionales gruñidos de placer acompañados con quejidos causados por el esfuerzo.

-C-cielo vas muy rápido- dijo el peliblanco afectadamente mientras llevaba sus manos a las redondas caderas para tratar de aminorar el ritmo.

-Nooo, Lyon-sama- se quejó pero aun así pudo mantener el ritmo debido a que el agarre no era para nada fuerte. -Más rápido, Juvia quiere sentirlo adentro...- fue una súplica, quería desesperadamente experimentar aquel placer que se apoderaba de su cuerpo cada vez que ese otro hombre introducía cualquier parte de su anatomía en ella.

El aludido dejó salir otro sonido de satisfacción que hizo desesperar más a la peliazul, ¿cómo era que ella no podía disfrutarlo de la forma que él lo hacía?

-Si continuas así...no podré...- Lyon tuvo que contenerse para no dejarse llevar por el placer.

Al recuperar el control decidió que si mantenían aquella posición acabaría mucho antes de lo previsto y eso era lo último que quería. Cerró más su agarre y procurando no ser brusco la pegó contra su cuerpo antes de hacerla girar hasta ponerla debajo suyo.

-Con calma, no es sólo sexo, quiero hacerte el amor.- ahora que el controlaba el ritmo marcó un paso más lento y profundo, mientras sus manos le recorrían el cuerpo con la delicadeza de la seda.

Juvia estuvo a punto de quejarse, pero suspiró al sentir un ligero cosquilleo recorrer su vientre. Esa forma de cambiar las cosas aun contra su voluntad no era propia de su esposo y aunque no quisiera le traía otro tipo de recuerdos.

-Lyon-sama...- dejó escapar cuando él pellizcó uno de sus pezones.

-Te ves tan linda sonrojada y suspirando mi nombre.- deslizó los labios por el blanco cuello, impregnándose del delicioso olor que desprendía su piel –Había extrañado tanto sentirte así.

Juvia esperaba con ansias que ese nuevo ritmo tomase el rumbo que lo había hecho con el Fullbuster pero ese deseo nunca se cumplió y algunos minutos después notó como él se tensaba antes de liberar el tibio líquido en su interior. Suspiró para ocultar su frustración y apretó los ojos mientras se aferraba a sus brazos para fingir el placer que nunca llegó.

-Te amo- susurró entrecortadamente en su oído.

-Juvia también- respondió con un hilo de voz mientras le acomodaba la cabeza contra su pecho y se juraba hacer todo lo posible por recuperar al hombre que le brindaba los placeres que Lyon parecía no poder darle.

...

Su celular sonó, vio el mismo nombre en la pantalla y por tercera vez en el día Gray volvió a desviar la llamada.

Un par de golpes en la puerta de su oficina lo distrajeron de los sombríos pensamientos que había desatado la llamada.

-Adelante.

-Hola, muchacho- por la puerta entró un pequeño y viejo hombrecillo -¿Interrumpo?

-¡Viejo!- de inmediato Gray se levantó como cortesía -Para nada.

-Está bien, niño, no te molestes yo me sentaré así que no vale la pena.- el pelinegro le señaló una silla frente al escritorio y volvió a acomodarse en su sitio.

-Me alegra verte por aquí, contigo y Erza fuera no puedo decir que todo funcione como un reloj suizo.- comentó divertido y el hombrecillo dejó oír una carcajada. -Aún así me alivia saber que tú llegaste primero, Natsu casi se muere de miedo al escuchar que Erza volvía.

-Bueno ese era el plan pero un contratiempo inesperado la retendrá por algunos días más.

Makarov, a pesar de ser el dueño de toda Fairy Tail, era un hombre gentil y amable que se tomaba la molestia de conocer a todos y cada uno de sus empleados, inculcando la política de que más que una empresa eran una familia. Era quizá por esa razón que todos lo apreciaban y respetaban tanto.

-Lamento no haber llegado hace dos días para asistir al baile- prosiguió -Aunque según escuché Laxus, Natsu y tú te ocupasteis bien de hacer notar a Fairy Tail.

-Asumiré que es un buen cumplido ya que según recuerdo no hubo ningún destrozo- replicó entre risas.

-Es justo por eso que vine, para asegurarme que mis mocosos siguen siendo los mismos y no alguna clase de impostores.

En su defensa lo único que el Fullbuster podía hacer era reír ya que por lo general cada vez que asistían a un evento importante terminaba ofreciendo disculpas y firmando cheques por daños a terceros.

-En fin, vine hasta acá para verlos a ambos...pero me dicen que Natsu no se ha parado por aquí desde el jueves, y que el mismo miércoles no volvió después del almuerzo.- Gray de inmediato entendió que más que molesto estaba tan preocupado como él mismo -No suele ser así, por lo general aunque no tenga trabajo pendiente está destrozando algo por ahí.

-Está algo deprimido...pos-ruptura.

-¿No me digas que...

-Sí, y creo que ver a Lisanna justo ahora es lo que menos quiere.

-Supuse que algo así podía pasar si las relaciones superaban el ámbito laboral pero nunca lo creí de esos dos, se veían muy unidos.

-Diferencia de perspectivas y prioridades.- dijo dejando claro que era lo único que se sentía cómodo explicando y que si deseaba más detalles sería mejor acudir con los implicados.

-Ya veo y me imagino la razón, espero que esto no le afecte demasiado- clavó sus ojos en los grises -Sobre todo ahora que escuché tu esposa ya está en la ciudad.

-Yo me ocuparé de él, Ultear lo entiende.

Makarov asintió como toda respuesta y tras una breve charla sobre trabajo se despidió. Un par de horas después Gray se retiró temprano, era sábado y quería ir en busca de su amigo para sacarlo aunque fuese a algún bar cercano. Creía firmemente que embriagarse y desahogar todo era mil veces mejor que encerrarse a deprimirse solo, le propondría un "fin de semana de chicos" -como solía llamarlos la pelinegra- y así él también podría olvidarse de sus propios problemas.

Sin embargo cuando llegó a su casa -pasadas las 4 de la tarde- para cambiarse se llevó una gran sorpresa al encontrar un conocido Volvo V40 color gris, sobre el que una mujer de cabellera azul estaba recargada y parecía llevar ya algún tiempo allí esperando.

Suspiró en reproche a su maldita suerte y aparcó en su lugar de siempre para después apagar el vehículo y salir a enfrentar su error.

-¿Qué haces aquí?

-A Juvia no le quedó más remedio que venir hasta su casa porque Gray-sama no le responde las llamadas ni mensajes.

-Creía que ya había dejado las cosas claras, y como tus mensajes no tenían nada que ver con asuntos familiares no pensé necesario responderlos- sacó sus llaves del bolsillo.

-Entonces los leyó- una sonrisa pícara se apoderó de sus labios.

Gray abrió la puerta pero dudó de si debía entrar, dejarla a fuera o pedirle que entrara, y demoró tanto en estos pensamientos que fue la misma Juvia quien -al comprender que no recibiría una invitación- pasó a su lado entrando sin preguntar.

-Eres muy tonta al venir aquí, ¿qué hubiese pasado si Ultear llega antes que yo? - la siguió hasta la estancia -¿Qué habrías hecho?

-Juvia no es ninguna tonta, ella sabía que su esposa no estaría en casa- el pelinegro le dedicó una mirada de interrogante sorpresa y ella decidió concederle una explicación -Le contó a Lyon-sama que tendría una reunión con Jellal y Juvia lo conoce, así que pudo enterarse fácilmente de cuándo y a qué hora sería- los ojos grises se ensombrecieron levemente -Además como Gray-sama dijo, Juvia no es ninguna desconocida, no resultaría raro que ella viniera a conversar.- le hizo un guiño con el ojo.

-Eso sí que me sorprende, últimamente escucho ese nombre por todas partes, ¿qué es de ti, otro de tus amantes?- su tono fue brusco, ya se estaba cansando de escuchar Jellal por aquí, Jellal por allá.

-¡Claro que no!- sus mejillas se enrojecieron de indignación -Juvia no es una cualquiera, además de Lyon-sama sólo ha dormido con usted, ella simplemente lo conoce.

-No suenas muy confiable diciendo esa clase de cosas, no te confundas, no es como que me importe, pero me gustaría saber qué clase de hombre es Fernández.

-No creo que Gray-sama esté en posición de juzgar, pero si de verdad quiere saber- se encogió de hombros -Juvia lo conoce porque es primo de su amiga, ¿recuerda a Meredy?

-Aja, ¿y a dónde quieres llegar con todo esto?

-Juvia cree que no es justa la forma en que Gray-sama la trata, es por eso que ella no aceptará su decisión.

-¿Disculpa?- el pelinegro estaba entre sorprendido y divertido -¿Te crees que fue pregunta?

-Ella cree que su opinión merece ser tomada en cuenta y Juvia aún no quiere que esto termine.

-Te recuerdo que es un juego de dos y puedo decidir no participar.

-¿Se da cuenta de lo terriblemente injusto que es?, Juvia entiende que esto- señaló a ambos -Está mal y ella quiso dejarlo cuando se enteró de quién era Gray-sama, pero no la dejó- él desvió la mirada y ella se movió para no salir de su campo visual. -La volvió a tomar, recordándole por qué volvió a buscarlo, no puede simplemente dejarla botada por algo de lo que Juvia no es responsable, a ella no le importa que es lo que Gray-sama siente con su esposa siempre y cuando…

-No es lo mismo- la interrumpió -En cambio me pides lidiar con ver al hermano de mi esposa y sonreírle como si fuésemos viejos conocidos, cuando me acuesto con su mujer a cada oportunidad, y por más que no sea mi persona favorita creo que eso sería demasiado.

-Juvia entiende su sentir, pero Gray-sama le preguntó una vez si creía que valía la pena y ella decidió que lo vale...Oh, es que quizá no cree que Juvia lo vale...

La peliazul se sintió estúpida, ¿en qué momento había pasado por su mente que podría competir con alguien como Ultear, quien era por mucho lo peor que su imaginación había estereotipado, es decir era bonita con su largo cabello negro, piel clara e inusuales ojos rojos; era increíblemente sexy con su cuerpo escultural y bien formado; además de ser muy inteligente -según palabras del propio Lyon-.

Por otra parte pocas virtudes podía sumarse a sí misma, además del ya evidente hecho de que su cuerpo le resultaba atractivo.

Apretó los labios y se obligó a no pensar en ello, debía haber algo en su persona que lograse tentarlo y ese día estaba dispuesto a descubrirlo y aprovecharlo.

-Bueno Juvia tratará de ser persuasiva para hacerlo cambiar de opinión.

Dicho esto se desabrochó el abrigo por completo dejando ver un entallado atuendo negro que obligó a Gray a desviar una vez más la vista.

-No estés de broma, Ultear puede llegar y si te ve con eso no te creerá que vinieses a charlar.

-¿Y si entonces se lo quita?- el no respondió y en lugar de eso se sacó el abrigo antes de dirigirse a uno de los estantes para servirse un trago. -Venga, Gray-sama, ¿o preferiría que Juvia lo haga para usted?

-¿Por qué haces esto?

-Porque se lo debe a Juvia, ¿ya olvidó como la trató en el baile?

-Lo disfrutaste tanto como yo.

-Sí, es por eso que está aquí.- se acercó a él y le puso los brazos alrededor del cuello -Ahora ella le devolverá el favor.

-¿Qué acaso piensas obligarme?- inquirió con tono sarcástico.

-Si Juvia tiene que hacerlo...

-Deja de jugar, Ultear puede llegar- trató de sacarse sus brazos de encima.

-No, aun tienen tiempo.

La seguridad en su voz le ofuscó levemente, ¿cómo era posible que supiese más del horario de su esposa que él mismo?

-Y Juvia no está jugando, ¿cuántas veces se lo tiene que repetir.

Sin darle tiempo para volver a desacreditar sus planes lo empujó contra el sillón haciéndole perder el equilibrio y caer sobre los mullidos cojines, además de derramar un poco del contenido de la bebida sobre la camisa.

-¡Oe!- se quejó él mientras pasaba el pequeño vaso a otro lado y analizaba la mancha.

-Ups, no fue la intención de Juvia, pero- se mordió el labio inferior -¿No le trae recuerdos, Gray-sama?

El aludido no necesitó demasiadas pistas para comprender a qué se refería y sacudió levemente la cabeza para apartar las memorias de esa noche. Juvia, en cambio, aprovechó ese momento para subirse también al sillón, quedando a horcajas sobre él.

El Fullbuster abrió la boca para protestar pero ella se lo impidió con sus labios.

-Gray-sama se ha portado muy mal con Juvia, así que tendrá que castigarlo.- rápidamente volvió a besarle, pero esta vez mordió y estiró su labio inferior.

Algo en los pantalones de Gray ya no pudo resistirlo más y despertó completamente, dejando en evidencia su poco autocontrol.

-Para ya...

-¿Por qué?, Gray-sama parece estar disfrutando- bajó el trasero sentándose en su erección y se frotó suave, torturante.

El pelinegro reprimió un gruñido, pero sus manos se encontraron moviéndose solas para detenerla cuando ella trató de levantarse, y la pegaron más contra sí, estimulándola a mover las caderas.

-Justo así, ve Gray-sama está disfrutando...y puede disfrutar todo lo que quiera de su castigo.

-Creo que no tienes un buen concepto de lo que es un castigo, nena.

-Juvia trata de ser amable, siempre y cuando Gray-sama acceda ahora.

-Esto se pone interesante, me siento tentado a ver qué pasa si continúo resistiéndome.

Ella sonrió para sí al comprender que eso significaba que había cedido.
Lo besó con pasión, pero él siguió sin responder, limitándose a dejarla explorar toda su boca. Se deshizo de sus manos para poder levantarse sin despegar sus labios y de la misma forma se bajó del sillón.

-A dónde vas...- lo silenció con un dedo.

-No se mueva de ahí- se llevó las manos a la blusa y comenzó a desabrocharla -En vista de que Gray-sama no quiere desvestirla, Juvia lo hará.

Terminó de sacarse la entallada prenda, dejando ver un corsé de encaje negro que se ajustaba perfectamente a su blanca piel y combinaba con sus azulados y ondulados cabellos. Lo siguiente en salir fue la corta falda, que a su vez reveló una diminuta tanga a juego.

Gray tuvo que desviar la vista mientras sentía como su miembro palpitaba reclamándole por no tenerla ya gritando de placer.
Estiró un brazo para tomarla de la cintura y atraerla de nuevo a su regazo, pero ella salió rápidamente de su alcance.

-Gray-sama no puede tocar, porque no quiso hacerlo antes.

-¿Entonces qué harás, porque según recuerdo no bailas, a menos que estés muy ebria, como la noche en que nos conocimos y si debes conducir a tu casa no puedo ofrecerte nada de beber- arqueó una ceja para retarla.

-Bueno Juvia sí puede tocarlo- se acercó un poco más y se arrodilló frente a él.

No necesitó ser un genio para saber lo que se proponía cuando comenzó a desabrochar su cinturón seguido del pantalón, el cual no tardó en bajar junto con sus bóxers, liberando su ya muy hinchado pene.

Ella acercó la boca lentamente y el la detuvo a escasos centímetros, la hizo levantar el rostro.

-Te das cuenta de que si te dejo hacer eso...significará que somos igualmente culpables de condenarnos y ya no hay vuelta de hoja, me pertenecerás a mí antes que a él.

-Sí, Gray-sama, lo vale.- sus ojos brillaban de excitación y eso acabó de tentarlo.

-Lo vale...- la dejó libre para actuar y se reclinó en el sofá.

Juvia propinó una lamida a toda su extensión para después llevárselo a la boca, succionando y presionando a intervalos. Tal como la vez anterior prestó especial atención a la cabeza y jugueteó con sus sensibles testículos, arrancándole algún suspiro ahogado.

Él acarició su cabello para presionarla a ir más rápido, pero en lugar de conseguirlo Juvia se apartó para sacudírselo.

-No la puede tocar o ella se detendrá.

-Al diablo, ven acá.

-¡No!, Gray-sama quería un castigo y eso hará Juvia.- de alguna forma le atrapó las manos y ayudándose de las suyas lo retuvo para poder volver a inclinarse entre sus piernas.

El rápido roce de sus labios, acompañado de la intercalada succión y presión casi lograron sobrepasarlo y al sentirse llegando al límite se soltó con un rápido y rudo movimiento para levantarla.

-¿Cuántas veces tiene que repetirle Juvia a Gray-sama que no puede...

-Ya fue suficiente, ven aquí.- la besó con rudeza y ágilmente le comenzó a soltar el corsé, liberando la mitad superior de su torso.

-¡No!- se quejó -Estaba a punto de terminar, Juvia quería saborear a Gray-sama

-Shh...- presionó sus labios para acallar sus quejas -Ya me tentaste lo suficiente ahora quiero sentir tu interior.

La subió de nuevo al sillón y manteniéndola de rodillas llevó sus manos a la parte baja de su atuendo para deshacerse de esa barrera que se interponía.

-Espere un segundo, Juvia la...- demasiado tarde, tan sólo escuchó como la tela se desgarraba -¿Por qué hizo eso?, Juvia habría podido quitárselas.

-Así fue más rápido- su sonrisa picará la derritió por completo –Sube tu pierna derecha a mi hombro- le indicó.

-Pero Gray-sama, estamos en el sofá y...

-¿Temes que te deje caer?- sonrió de lado -Confía en mí, haré que incluso un buen golpe valga la pena.

Se mordió el labio pero acabó accediendo. Gray posó una de sus manos en su cintura para sostenerla mientras ella elevaba sin mucha dificultad el pie -apoyándose aún en la otra rodilla- hasta recargarlo justo donde él había instruido. Dicha posición le permitió reclinarse hacia atrás y con forme lo hacía el agarre del pelinegro se deslizaba más arriba en su torso para impedir que se fuese a escapar de sus manos y terminara en el suelo.

Con la otra mano la tomó por el tobillo y lo elevó más para tener un mejor acceso a su intimidad.

-G-Gray-sama esto es muy vergonzoso...- el aludido no veía su rostro, pero casi se imaginó que estaría coloreado en escarlata hasta la punta de la nariz y no pudo contener una carcajada.

-No veo la razón, no es como si fuese la primera vez que gozo de tan buena vista- dijo socarronamente para después acercar más su rostro a los húmedos pliegues y soplar su frío aliento.

-Ahhmm...- echó la cabeza más hacia atrás, al grado de poder ver el reluciente piso.

-De eso hablo, ya sé de qué forma hacerte perder la cordura.

Juvia pasó sus brazos hasta las rodillas abiertas de él para poder sostenerse un poco mejor pero resultó irrelevante cuando sintió su talentosa lengua rozar su centro de placer. Era básicamente Gray quien le impedía irse de cabeza, él decidía que tan lejos o cerca estaba del suelo, era él quien tenía todo el control y eso los excitaba a ambos.

-Ahh, ¡Sí!- gimió al sentirlo succionar su clítoris, mamándolo, una y otra vez.

Quería tomar sus cabellos para pegarlo más contra ella, pero estaba segura de no poder alcanzarlo desde esa posición y no quería incorporarse para arriesgarse a perder esas sensaciones.

Desde la perspectiva de Juvia el mundo estaba de cabeza y eso, aunado a los roces y succiones, la hacían sentir en las nubes.

-¡Meta su lengua en Juvia!, ella quiere sentirla como si fuese su enorme pene...

El Fullbuster respondió a su petición, complacido y encendido de oírla de esa forma. De esa forma, succionando y ayudándose de ocasionales mordidas hizo que todo el cuerpo de Juvia se tensara antes de comenzar a temblar.

-J-Juvia va a...ella no puede...ella siente que...

-Sólo cállate y córrete de una vez- le gruñó apartándose sólo los segundos necesarios para hablar -En cuanto acabes te voy a follar tan duro que quedarás pidiendo más una y otra vez.

-¡Sí!- ella lo tomó como una promesa -¡Siempre, siempre más!...ahhh ¡Gray-sama!

Su cuerpo se convulsionó en un escandaloso orgasmo y el azabache tuvo que cerrar sus manos más fuertemente para detenerla.
Aprovechándose de lo ligera que era la incorporó y se levantó del sillón para obligarla a quedar recostada sobre uno de los recargamanos, dándole la espalda. La movió a su antojo sin ninguna dificultad aprovechándose de que su cuerpo era un fideo laxo aún recorrido por espasmos y su vista estaba nublada.

Se paró detrás de ella y sin darle tiempo de recuperarse de la oleada de placer la penetró de una sola vez. La escuchó gemir alto al tiempo que enterraba las uñas en los cojines.

Tenía las piernas flexionadas hacia arriba y él se apoyó de sus pies para poder embestirla rápidamente, una y otra vez mientras ella suspiraba y gemía complacida.

-Eso es, ahora no te contengas- un sonido gutural salió de sus labios -Quiero escuchar cuanto te gusta.

-A-ahh...a Juvia le encanta...sí, Gray-sama se siente tan bien.

-Mejor que cualquier otro que hayas tenido, ¿no?- más rápido, más fuerte -Te encanta sentir mi pene adentro de ti, ¿cierto?

-Ahh, sí, sólo el pene de Gray-sama~

-Eres toda una zorra al venir aquí a tentarme- más rudo, sus manos abandonaron los finos pies y se posaron en su cintura para moverla con más fuerza -Dime algo...¿sabe tu amado idiota que su hermosa muñequita prefiere el juguete de otros hombres?- su voz arrogante era entrecortada por ocasionales sonidos bajos.

-¡No de otros hombres!...ahh...¡sólo el suyo!... ahh...- protestó enseguida, no le molestaba que la llamase "zorra", habría sido hipócrita dada la situación, lo que le resultaba molesto era que creyese que andaba por ahí acostándose con quien se le pusiera enfrente, es decir, hasta ella tenía límites.

-No veo la diferencia, una zorra es una zorra.- otra estocada más salvaje y una mano se hundió en su centro para estimular su clítoris.

-Ahh...¡dios!. ..ahh...- trató de controlar los sonidos que salían de su boca para hilar una oración coherente pero la mano y miembro del pelinegro no parecían dispuestos a darle tregua -¿Y...Y qué hay de su esposa?...ahh...¿ella sabe que Gray-sama cambió de muñeca?

-Yo no juego con muñecas, nena.- levantó sus caderas para hacerla apoyar las rodillas en el recargamanos y la penetró con más fuerza.

Los brazos de Juvia -que sostenían su torso para compensar el cambio de altura- flaquearon cuando todo en su interior explotó llevándola al éxtasis y exhausta cayó de lleno en el sofá.

-Agh- al sentir sus paredes vaginales contraerse alrededor de su miembro no pudo evitar seguirla en el orgasmo, eyaculando en el cuerpo sin fuerza de la mujer.

-Siempre es magnífico con Gray-sama~- susurró mientras se daba la vuelta para quedar boca arriba y poder ver al susodicho recorrer su cuerpo con un brillo salvaje en los ojos. Estaba ya completamente desnudo y Juvia lo contempló preguntándose en qué momento se había sacado la camisa.

-Esto aun no acaba y...

El sonido de un carro aparcando en el frente llamó su atención y ambos se observaron fijamente con nerviosismo.

Un par de golpes en la puerta.

-Gray, soy yo, abre.

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Y hasta aquí el capítulo de hoy y como ven aun hay algunas cosas al aire: ¿quién o qué es Happy en esta historia?, ¿qué ocurrió en el pasado de Gray, Silver y los demás?, ¿ya los descubrieron con las manos en la masa?, ¿por qué no ha aparecido Gajeel? Y más importante ¿quién será la pareja secundaria del fic?

...sean sinceras ¿les molesta o desagrada que los capítulos sean tan largos?, es que he tenido experiencias en donde es así y pues si lo prefieren podría hacerlos más cortos u.u

Gracias a todas por leer, las quiero mucho y ya saben que les agradezco infinitamente si me dejan un review con su opinión, comentario, crítica constructiva, saludo o lo que quieran.

Trataré de tenerles continuación esta semana...trataré.

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Guest: Hola,
¡Esa es la actitud! :D,
Jaja, me hace muy feliz saber que te gusta la historia y te aseguro que habrá varios momentos de tensión, drama y zukulencia para todos los gustos 7v7
Bienvenida a "My woman" y espero sigas disfrutando.

Lymar Vastya: Hola,
Uno cumplido y falta uno, para ser sincera quería incluir la canción en este cap (cuando se encuentran los tres en el parque), pero lo sentí un poco más forzado de lo que me gustaría y pues se me ocurrió otra escena, ya verás que trataré de no decepcionarte ;)
De verdad que ustedes son malas con Ultear XP, pero me temo que entre más odian a un personaje más me esfuerzo por hacer que lo amen, así que acepto el reto jaja