~Capítulo 7~

—Tsst. Está oscureciendo, mejor nos marchamos de este lugar de mala muerte—Dijo Gajeel con su clásica sonrisa de confiado.

—No me parece buena idea. ¿Tú qué crees Juvia?

—Juvia esta con Gajeel, viajemos.

Montaron en la motocicleta y Gajeel colocó su brazo en el encendido. Hizo una ligera mueca cuando comenzó a sorberle el mana, pero luego miró a Juvia a los ojos.

—¡Vamos!

Nuevamente sobre el camino, con el viento golpeándole el rostro y haciendo que su cabello volase libremente. Le agradaba. Era una sensación increíble, llena de poder y aun más, con la compañía que tenia.

Juvia se acurrucó contra el abdomen de Gajeel, apretando más de lo que debía para una simple amiga. Se aprovechó un poco y ¿por qué no? Al fin de cuentas, Gray Sama jamás le mostraba interés. A lo mejor, ella era la equivocada al estar obsesionada con un solo hombre. Aquí mismo tenia uno y que claramente, podría reemplazar a su querido Gray. ¿Quizás si le daba la oportunidad…?

—Oye Juvia—Escuchó la voz de Gajeel a través del golpe del viento, haciendo que abandonase sus traicioneros pensamientos—¿Qué te hizo ingresar al gremio?

—¿Al gremio?

—Claro, yo estuve ayudando al viejo todo este tiempo. ¿Entiendes?

—Aja.

—¿Y a ti?

—Pues…—Era obvia la razón. Desde que había combatido contra el gélido hechicero de los cabellos negros y los ojos rasgados, quedó marcada con su toque. Además del hecho de que le salvo la vida. Pero no debía decirle eso a otro hombre. ¿O sí?—Es que Juvia se siente sola y eso…

—¿Cómo dices?—Respondió Gajeel—Creí que te habías quedado dormida. Tsst. Has tardado una eternidad en responder.

—Es que Juvia se cuelga un poco cuando piensa—Rió nerviosa—Pero Juvia buscó al gremio para no estar sola.

—Está bien. Ya no estás sola.

El corazón de Juvia no pudo evitar galopar con fuerza.

—Bueno, visto que no nos han atacado los elementales en todo este tiempo, creo que lo mejor es montar un campamento.

Se pusieron manos a las obras. Buscaron leña y la tuvieron que encender de la forma tradicional ya que ninguno sabia hechizos de fuego. Juvia llenó una olla con agua de su cuerpo, pero se percató de que nadie le estaba prestando atención. Comieron y bebieron tranquilamente, como si fuera el campamento de unos amigos y no la caza de unos seres abrumadoramente poderosos.

Era increíble como algo que pensaba un escape para no ayudar a Cana, terminó entreteniéndola un montón. Al punto de creer que Gajeel, a lo mejor, podría terminar siendo algo más. Si, Juvia lo estaba viendo desde una perspectiva que podría suceder. ¿Pero traicionar a Gray Sama? Oh, qué mujer complicada que era.

El turno de Juvia terminó sin problemas. Se recostó contra el duro suelo y se durmió. El amanecer llegó a toda prisa. Se incorporó con pesadez, con los huesos duros de estar en una posición incómoda durante toda la noche. Olfateó el rico aroma de la grasa fritada. El ruido de un huevo al caer en la sartén, la alegró. Se veía que las sorpresas aun no terminaban,

—Tsst. Pero si es mi bella durmiente—¿Bella? ¿Acaso Gajeel piensa que Juvia es bella?—Espero que te gusten los huevos revueltos. Je, son una especialidad mía.

Juvia se puso colorada como un tomate, así que respondió lo primero que se le ocurrió.

—Sí, Juvia adora los huevos…

Panther Lily y Gajeel se miraron tan solo una milésima de segundo, pero fue suficiente para que en ese contacto tan minúsculo, se dijeran todo lo que creían. En fin, hombres.

—Ten.

Gajeel le tendió una generosa ración de huevos revueltos con cebolla y panceta. El plato se veía sumamente apetitoso y aun más, cuando el estomago de Juvia crujió en señal de deseo. Bien, pinchó una buena porción y se la manducó sin problemas.

Se decepcionó completamente al sentirla tan salada. Así que tragó valientemente. Pero ese fue su error. ¡Los huevos ardían en condimentos! Juvia se bebió dos vasos de agua de un tirón. Tratando de calmar la caldera que tenía en el estomago. Nada servía, ni siquiera cuando convirtió su cuerpo en agua. Poco a poco, el efecto pasó, pero supo que no podía comer ni un bocado más, así que tomó un trozo de pan viejo.

—¿Qué pasa?

—Arde un poco.

—Tsst. Es como todo lo que hago, fuerte—Pero Juvia volvió a sonreírle, al fin y al cabo la intención era lo que importaba. Gajeel se entusiasmó al ver la bella sonrisa de la hechicera elemental—Ya te acostumbraras. Claro, siempre que quieras volver con nosotros.

Juvia se divierte mucho, así que volverá a salir con ustedes. *(Ir al capítulo 15)*

No lo creo, Juvia tuvo demasiado con esta experiencia. Volveré a Magnolia, donde me espera mi amado Gray *(Ir al capítulo 16)*