La ceremonia de Selección
De repente, las enormes puertas de roble se abrieron, dando paso a una de las visiones más impresionantes que Lily había visto nunca. Una sala desproporcionadamente grande, con cuatro larguísimas mesas de madera. A sus lados, bancos repletos de alumnos, que miraban a los de primer años con curiosidad e interés. Las paredes, de elegante piedra iluminadas con grandes antorchas, estaban bordadas con el escudo del colegio, y por todos lados colgaban estandartes de las diferentes casas. El símbolo de Gryffindor, en la mesa de la derecha del todo, era un inmenso león con los colores rojo y dorado. El de Hufflepuff, amarillo, con un tímido Tejón. El de Rawenclaw una imponente águila en un fondo azul cielo, y por último, el de Slytherin, una astuta serpiente en verde y plata. En el centro de todos ellos colgaba otro estandarte, más grande que todos los demás, con el escudo de Hogwarts. Una composición de los cuatro animales respresentativos de cada casa. Pero lo que sin duda más impresionó a los niños fue el inmenso techo. Lily no sabía si se le podía llamar techo. ¿Acaso era un techo? ¡Parecía cielo abierto! Un millón de estrellas surcaban el cielo más hermoso que se pudiera imaginar. Desde esa perspectiva, se podían apreciar todas las constelaciones, incluso una galaxia asomaba por una esquina del comedor. Sin embargo… no corría ni un ápice de brisa, por lo que la sala debía estar cerrada. Un comentario posterior de un niño alto y rubio, le dio la razón. Era un hechizo. Y qué maravilloso le parecía a Lily todo esto… ¡qué mundo de ensueño!.
Conforme los niños iban pasando hacia el centro de la sala, capturaban todas las miradas curiosas de sus compañeros mayores, lo que les ponía nerviosos. Todos se sentían minúsculos ante las atentas miradas de profesores y alumnos.
Cuando ya todos empezaban a preguntarse qué es lo que iba a pasar, un imponente mago de pelo y barba hasta las rodillas entre pelirrojo y canoso, de profundos ojos azules enmarcados por unas gafas de montura cuadradas sobre su torcida y larga nariz, se levantó de un gran trono dorado que se hallaba en el centro de la fila de los profesores, y habló con voz profunda:
- Bienvenidos, alumnos de primer año. Creo que todos os hallaréis cansados y hambrientos del viaje, por lo que no os voy a entretener más… ¡Que comience la selección!
Lily pensó que se trataba de Albus Dumbledore, el director del colegio. Pero no le dio tiempo a observarlo mucho, pues tras esas palabras, la severa profesora McGonagall entró de nuevo en la sala, esta vez portando un viejo taburete. Encima del taburete, se encontraba un viejo y raído sombrero mugriento, remendado por todos lados. En cuanto el taburete tocó el suelo, la sala quedó impregnada de un silencio sepulcral, y una raja en forma de alargada boca se abrió en el sombrero, que comenzó a cantar:
Hace tal vez mil años
que me cortaron, ahormaron y cosieron.
Había entonces cuatro magos de fama
de los que la memoria los nombres guarda:
El valeroso Gryffindor venia del páramo;
el bello;Ravenclaw, de la cañada;
del ancho valle procedía Hufflepuff el suave;
y el astuto Slytherin, de los pantanos.
Compartían un deseo, una esperanza, un sueño:
idearon en común acuerdo un atrevido plan de estudios
para educar jóvenes brujos.
Así nació Hogwarts, este colegio.
Luego, cada uno de aquellos cuatro fundadores
fundó una casa diferente
para los diferentes caracteres
de su alumnado:
Para Gryffindor
el valor era lo mejor;
para Ravenclaw,
la inteligencia
y para Hufflepuff el mayor mérito de todos
era romperse los codos.
El ambicioso Slytherin
ambicionaba alumnos ambiciosos.
Estando aún con vida
se repartieron a cuantos venían
pero ¿cómo seguir escogiendo
cuando los cuatro estuvieran muertos
y en el hoyo?
Fue Gryffindor el que halló el modo:
me levanto de su cabeza,
y los cuatro en mi metieron algo de su sesera
para que pudiera elegirlos a mi manera a la primavera.Ahora ponme sobre las orejas.
No me equivoco nunca:
echaré un vistazo a tu mente
¡y te diré de qué casa eres!"
Cuando el sombrero terminó su canción, la profesora McGonnagal volvió a hablar:
- Bien, niños. Dejaré el sombrero encima del taburete. Conforme diga su apellido, vendrán y se colocarán el sombrero en la cabeza. Él les dirá en que casa deben estar.
Unos incontrolables nervios empezaron a revolverle las tripas a Lily. Por su parte, Sirius, el niño que tanto había molestado a Lily en el tren también parecía muy nervioso. Sin embargo su amigo Sev y el pedante de James parecían muy seguros y tranquilos. La profesora McGonnagal comenzó a llamar:
- Abbey, Thiffany- Una niña con el cabello castaño claro, corto y desgreñado y llamativos ojos azules se acercó temblorosa hacia el sombrero- ¡HUFFLEPUFF!-Exclamó el sombrero. La pequeña Thiffany, mareada pero agradecida, caminó hacia la marea de estudiantes de la mesa Hufflepuff, que la acogieron con grandes sonrisas.
- Ackerman, Neil- un chico con aire alicaído se sentó en el viejo taburete. -¡HUFFLEPUFF!- La mesa de Hufflepuff irrumpió en vítores de nuevo.
- Archibald, Daphne- una chica morena, de pelo muy corto y en punta y duras facciones se puso el sombrero resueltamente en la cabeza, y éste la mandó a Slytherin. La mesa de Slytherin estalló en vítores por primera vez en toda la noche.
- Archibald, Kyle.- Se parecía muchísimo a la niña a la que habían mandado a Slytherin, así que Lily supuso que eran hermanos. El sombrero lo mandó a la misma casa que su hermana, que recibió al niño entusiasmada.
- Avery, Andrew. Un niño con una gran sonrisa desdeñosa se acercó con seguridad hacia el sombrero. El sombrero solía tardar unos segundos en decidirse, pero esta vez no hizo casi falta ni rozarle la cabeza, cuando exclamó con voz rotunda: ¡SLYTHERIN!. Pareció que la elección del sombrero había agradado realmente al niño, que con una gran sonrisa y seguridad se reunió con sus compañeros de Slytherin.
Todavía no se habían estrenado la casa Gryffindor, ni la casa Rawenclaw, y sus alumnos observaban expectantes. A continuación, llamaron a Belby Dylan, que fue para Hufflepuff, tras lo cual, el turno fue para:
- Black, Sirius. Lily lo observó atentamente. Era el desagradable niño del tren. También se dio cuenta de que parecía inseguro y muy nervioso. Ella no sabía porque, Lily aceptaría gustosamente la casa en la que le pusieran. Después de todo, todas parecían buenas. Black se puso el enorme sombrero, y esperó. Pero el sombrero esta vez tardó más que nunca en dar su respuesta. La niña se dio cuenta de que Black se había quedado blanco de la impresión, y entonces miró hacia la mesa de Slytherin, donde todos los alumnos lo miraban con expectación y seguridad. Parecían seguros de que Black debía ir a su casa. Pero al cabo de un rato, cuando los primeros rumores nerviosos comenzaron a desatarse, el sombrero con voz segura, anunció:
-¡GRYFFINDOR! Hubo conmoción en la mesa Slytherin. Todos los alumnos lo miraban como a un ser indeseable que hubiera que evitar a toda costa, algunos incluso con una nota de confusión en sus miradas. Por primera vez a Lily aquel niño le dio lástima. ¿Es que por pertenecer a diferente casa, había que despreciar a alguien? Y ¿Es que el ser de una familia, te hacía ser exactamente como ellos?- pensó Lily. Porque ella, era totalmente distinta de su hermana Petunia.-
Un gran estruendo se oyó en todo el gran comedor, cuando la mesa de Gryffindor, con gran alegría, acogía a su primer nuevo estudiante, mareado, pero con expresión de felicidad.
Por su parte James, estaba radiante porque su nuevo amigo hubiera quedado en Gryffindor.
Tras Black, un nuevo Gryffindor se unió a las filas: Justin Brown, lo que provocó una segunda ovación en la mesa.
Después Rebecca Butter fue escogida para Slytherin, siendo así Rawenclaw la única casa que todavía no había recibido a un nuevo estudiante.
Pero por fin esta racha se rompió, cuando una tímida niña bajita de rubias trenzas y ojos color miel llamada Roxanne Carrigan fue seleccionada para la casa Rawenclaw. Fue escogida con mucho cariño por su mesa.
Tras ella, un nuevo Rawenclaw se unió a sus filas: Connor Crawford.
Después Sylvie Demphsey fue escogida para Hufflepuff. Y al fin, tras ella, le había llegado el turno a Lily. No había palabras para explicar cómo se sentía. Se encontraba sumamente nerviosa y cohibida por todas las miradas de los alumnos.
Comenzó a caminar patosamente hacia el taburete cuando la profesora McGonagall la llamó, y se colocó encima el sombrero. Pero se llevó tal sorpresa al ponérselo, que casi se cae de la silla.
El raído sombrero, comenzó a hablar encima de su cabeza:
-Evans Lily, ¿ehh?- dijo. Preciosa muchachita, llena de magia, inteligencia y valor… Pero también fiel y trabajadora siempre…. Astuta, sin duda… no estoy seguro de qué hacer contigo, eres valiente y leal, desde luego pero una mente así, quizá debería estar en Rawenclaw…. Dime niña, ¿dónde quieres ir?.
Entonces Lily, comenzó a pensar seriamente en sus preferencias. En realidad, le daba igual. Tampoco sabía tanto del mundo de la magia para poder menospreciar ninguna casa, todas parecían tener sus cosas buenas. Quizá la casa que menos gracia le hacía era Slytherin. Había observado atentamente a los alumnos de su mesa, y le parecían algo desagradables e intimidantes. Pero tampoco quería desecharla, pues era donde su amigo Sev quería ir…Realmente no había forma de que ella pudiera decidir, así que intentó dejar la mente en blanco para que sus pensamiento no afectaran demasiado a la decisión del sombrero. Tras un minuto de para ella eterna reflexión por parte del sombrero, éste con voz alegre anunció:
- No me equivocaré si te envio a… ¡GRYFFINDOR!.
Lily estaba abochornada. Le gustaba la casa, pero recordó que era allí donde habían enviado a Black… Genial, ahora tendría que aguantarlo tooodos los días… Sólo faltaba que le enviaran también a Potter allá. Pero de repente recordó a Sev, y se acordó de lo triste que debía estar el pobre por haber sido seleccionada para Gryffindor, así que lo buscó para disculparse con la mirada, y en vez de hallarlo a él, se encontró con la picarona mirada de Potter, que la observaba sonriendo. Esto le puso de muy mal humor, y se pasó el resto de la ceremonia observando la selección, y deseando con todas sus fuerzas que ese crio descarado no fuera un Gryffindor. Al fin encontró a su amigo. Parecía muy triste y decepcionado, mirando fijamente hacia el suelo. Le dio mucha lástima, y se sintió culpable, pero pensó que ya hablaría con él más tarde. Además, el todavía podía ir a Gryffindor.
Flint, Courtney, una chica grande y fornida fue nueva miembro de Slytherin, y a continuación llegó su primera compañera de Gryffindor, Zoe Greene.
Zoe parecía muy simpática. Baja y delgadita, de pelo castaño, largo y rizado hasta la cintura, y bonitos ojos marrones rasgados, parecía que se alegraba mucho de ser una Gryffindor. En cuanto llego a la mesa, se sentó al lado de Lily, y entablaron una animada conversación.
Tras Zoe, Shannon Handler fue para Hufflepuff; Linda Harper para Rawenclaw, y Lucy Jones para Slytherin.
De nuevo, otra Gryffindor: Blair Leighton se acerco bailoteando a la mesa, y se sentó al otro lado de Lily. Blair le cayó muy bien en cuanto la vio. Era toda pura felicidad. Desprendía un aura de continua alegría, y a la vez se le veía sumamente segura. Tenía una perpetua y alegre sonrisa sincera en los labios. En cuanto llegó, las tres nuevas Gryffindor se sonrieron mutuamente, y prestaron atención al resto de la selección.
Tras la nueva amiga de Lily, un tímido chico al que Lily todavía no había visto fue llamado al taburete.
- Lupin, Remus.
Remus Lupin era un niño alto, desgarbado y muy delgado, con una espesa mata de pelo de un bonito color mezcla entre castaño muy clarito y rubio, capeado, y unos brillantes ojos de color miel, muy claritos. En su expresión había algo que enternecía a Lily. Reflejaba una tremenda inseguridad. Perecía que estaba completamente descuidado, desvalido. Se podía ver que temía no ser aceptado. Por ello, cuando se acercó hacia el raido sombrero, miró hacia abajo cohibido. Parecía no querer mirar a los demás alumnos, de hecho, daba la impresión de que quería que la tierra se lo tragase. Iba temblando de nervios.
A Lily le dio tanta lástima que tuvo el impulso de acercarse a él. Decidió que, independientemente de la casa para la que fuera seleccionado, después se acercaría a hablar con él. Se haría amiga de ese pobrecito niño.
Nada más rozar su cabeza, el sombrero gritó:
-¡Gryffindor!- Y una tímida sonrisa se formó en el rostro del niño, que se acercó a la mesa. Lily, muy contenta, se dispuso a llamarlo con la mano, pero el niño ya se había encaminado hacia otro grupito. Vio entonces que Sirius le llamaba efusivamente con los brazos, como celebrando la victoria.
-Vayaaa….- pensó Lily, apenada. Parecía que ya se conocían. Desde luego, si el niño era como Black, bien que le habían engañado por segunda vez en un día.
Lo estuvo observando durante un rato, pero observó que pese a la altanería y soltura de Sirius, el niño seguía pareciendo incómodo y abochornado. Por ello, decidió volver a intentarlo más tarde, y volvió a prestar atención nuevamente a la ceremonia.
A continuación, una nueva Gryffindor, Mary McDonald, se les unió, seguida de Zephyr McGregor para Hufflepuff, y de nuevo una Gryffindor: Candy Meyer, que se sentó al lado de Mary.
Gabriel Morris fue a Hufflepuff, y a continuación fue llamado:
-Mulciber, Phillipe. Ese niño realmente le dio escalofríos a Lily. Tenía una expresión contínua de asco y desdén, y una mirada oscura, fría y calculadora.
Nada más ponerse el sombrero, éste grito: ¡Slytherin!. A Lily empezaba a darle mala espina la casa Slytherin.
Tras ese oscuro niño, Ian O'Sea, un niño altanero y con expresión pomposa e inteligente fue seleccionado para Rawenclaw, a cuya mesa acudió con una sonrisa. Seguidamente, Keira Olson fue una nueva Hufflepuff, y le llegó el turno a un niño en el que Lily no había reparado aún.
- Pettigrew, Peter.
Era bajito y muy gordito. Su pelo era de un rubio desvaído, casi del color de la ceniza, y lo llevaba muy corto. Parecía muy tímido, y realmente era bastante feucho. Miró con sus pequeños ojillos de ratón a todos lados, como analizando la situación, y se acercó al taburete. El sombrero tardó una eternidad en decidirse. Lily se preguntó por qué tardaba tanto, cuando por fin, con voz no muy segura, el sombrero anunció:
-¡GRYFFINDOR!.- El niño salió hacia la mesa Gryffindor con expresión inescrutable y se sentó al lado de Remus Lupin.
Y al fin, tras Peter llegó Potter.
-James Potter- llamó McGonagall.
James, haciendo acopio de su descarada sonrisa y su enorme seguridad y arrogancia se encaminó con expresión de chulería hacia el sombrero. Parecía el más seguro de todos sus compañeros. Lily aborreció completamente esa sonrisa, y cruzó los dedos fuertemente debajo de la mesa, para que no quedara en Gryffindor. Justo antes de ponerse el sombrero, el niño le guiñó un ojo, para su desesperación.
- ¡GRIFFINDOR! Anunció el sombrero nada más ponérselo.
- ¡Ohhh, no… qué mala suerte, sólo falta que pongan a Sev en Slytherin…! Pero Lily se animó, creyó que aún había esperanza. ¿Por qué no iba a estar su mejor amigo en su misma casa?.
Tras el odioso Potter, Noah Rowling fue a Rawenclaw, junto con April Scholes y Anthony Scott.
Tras los tres nuevos Rawenclaws, al fin le llegó el turno a Sev.
¡Qué nervios le entraron a Lily! Deseó con todas sus fuerzas que Severus quedara en Gryffindor, pero al ponerse el sombrero, éste dijo:
-¡SLYTHERIN!- Oh, no, Slytherin…- pensó Lily. Esa casa no le daba muy buena impresión. Pero intentó olvidar todo ello, y se concentró en buscar con la mirada a su amigo para felicitarlo. Después de todo, era la casa a la que él quería pertenecer, y el que no fuera a su misma casa no impediría que siguieran siendo amigos.
Pero Lily no sabía qué equivocada estaba en eso…
Troy Sullivan y Bridgett Truman fueron ambos a Slytherin, y Jane Sloper y Adrien Stewart a Hufflepuff.
La selección se cerró con Cady Williams, que fue la última Rawenclaw del año.
La sala prorrumpió en aplausos al finalizar la selección. Todos los alumnos estaban sumamente hambrientos, por lo que pocos prestaron atención a las amables palabras de bienvenida del director.
Éste, consciente del hambre y cansancio de los niños, dio por comenzado el banquete, y por arte de magia las mesas se llenaron de miles de platos y vasos de oro diferentes, llenos de los más suculentos manjares y las más sabrosas y reconfortantes bebidas que los niños podrían imaginar.
¡Aquí esta la ceremoniaaa! jajajaja. Bueno me ha quedado horrriiiiiiiiiiiblemente largísimo! jajaja por lo que pido disculpas, igual os dormis mientras leeis, pero nose, me dio por inventarme los nombres de todos los niños de primero, y los he cascado todos! jajaja...me ha costado una eternidad escribirlo, estaba ya desesperada... Si lo encontrais coñazo, por favor, decidmelo!jaja
BESOS A TODOS!;) y...COMMENTS, PLEASE!;)
