Hoy vino la enfermera, se llama Rachel y parece una muchacha muy amable.

Preferiría no tener enfermera pero Mycroft no aceptaría un no por respuesta, además creí que se sentiría mejor sabiendo que acepto su ayuda.

Rachel es bonita, de piel dorada y cabello oscuro, aunque lo lleva en una cebolla puedo imaginar que es muy largo, me dice señora aunque le expliqué que Sherlock no es mi esposo.

- ¿Qué le gustaría hacer?- me pregunta, después de que me dio la comida – podríamos ver una película, o jugar cartas…-

- ¿Podrías llamarle a mi vecina, la señora Hudson?, si jugamos entre tres será más divertido-

- Claro, señora-

A los pocos minutos Rachel regresa con la señora Hudson, aunque no veo que ninguna traiga las cartas, en su lugar, la anciana me tiende un libro celeste y rosa, "Libro de nombres".

- Tienes que ir pensando en un nombre para tu bebé desde ahora- dice la señora, sonriendo – lo vi ayer cuando paseaba por el centro y no pude evitar comprarlo, espero que te guste-

- Muchas gracias-

- Podríamos leerlo- sugirió Rachel – nos va diciendo los nombres en voz alta para ver cómo suenan, así le es más fácil elegir-

Me parece buena idea y nos entretenemos bastante con ello, hay nombres rarísimos que jamás había escuchado.

- Humphrey es un nombre bonito- dice la señora Hudson.

- Humphrey Hooper no suena muy bien- comento.

- ¿Quién?-

En la puerta Sherlock nos observa, John viene detrás de él.

- La señora veía algunos nombres para el bebé, señor- se adelantó Rachel - ¿quieren que sirva la cena?-

- Por mí está bien, no tengo hambre- dice Sherlock, y se acerca - ¿qué nombre elegiste?-

- Bueno, aún no me decido, me acostumbré a llamarle Bobby-

Rachel sirve la cena para todos, incluso la señora Hudson se queda a cenar, Sherlock se sienta pero no prueba nada, por más que insisto a Rachel no se queda con nosotros.

- No es correcto- dice, sonriendo.

Nos desea buenas noches y se marcha, obviamente debe rendirle cuentas muy claras a Mycroft.

- ¿Y de dónde sacaste el libro?- pregunta Sherlock.

- Yo se lo regalé- dice la anciana – pensé que podrían buscar un nombre juntos, después de todo…-

- ¿Alguien quiere café?- interviene John.

Le agradezco muchísimo a John, aunque internamente; la señora Hudson se queda un rato más pero se cansa pronto y se despide, Sherlock insiste en cargarme hasta la cama, a pesar de que le digo que puedo sola.

- Molly…tú quieres, es decir…que…-

- Me gustaría que me ayudaras con el nombre de Bobby, pero…entiendo si no quieres-

- Ehmm, ok-

Sherlock se va, yo sé que no está preparado para un bebé, sé perfectamente que no quiere un bebé, pero aún así no puedo evitar una lágrima o dos, Bobby y yo no estamos desamparados, pero cuando nazca sólo seremos él y yo, por primera vez me doy cuenta de que tendré que irme de aquí, ¿y qué haré sola?