Tu lo pediste, aquí ta :3
Al día siguiente Magnus llegó al jardín de la universidad, se sentó con la espalda pegada a un árbol y sacó su cuaderno de bocetos para adelantar algo en lo que llegaba Jace. Pensó que el lugar podría inspirarlo para dibujar algo, e incluso se había vestido alegre con un chaleco y un fedora plateados, pero nada servía aún. Llevaba cuatro páginas de prendas horribles que no lo convencían.
Esa mañana había mirado las marcas: En su clavícula seguía solamente diciendo "ALE", en cambio en su cadera decía "JONA" Haciendo que Magnus pensara que se trataba de Jace. ¿Sería posible? El rubio no era feo, al contrario, era muy atractivo, y casi que le hacía ilusión pensar en que él podía ser su alma gemela. Pero ¿Y el "ALE"? Se le ocurrió que podría ser el segundo nombre de Jace, así que ese era un dato importante que debía investigar. Sin embargo prefirió no darlo por hecho, ya que su marca seguía negra.
Tamborileo con el lápiz sobre la hoja y observó a su alrededor, el lugar era lo suficientemente bonito y apartado del mundo como para diseñar algo que valiera la pena, solo debía esperar un poco más.
Dejó el lápiz sobre el pasto y sacó su celular: No tenía llamadas de sus padres. Buscó en sus contactos a "Diosa" pero nadie contestó, luego trató de llamar a "Rey" y estuvo a punto de entrar a buzón en el momento en el que Jace llegó.
-Hola- Dijo sonriendo acercándose con los brazos cruzados y una graciosa y alegre forma de caminar- ¿A quién llamas?- Magnus colgó y bajó su celular.
-A mis padres- Jace se detuvo aún de pie frente a él y asintió metiendo las manos en los bolsillos. Magnus tuvo la sensación de que Jace era tan brillante que el sol no le permitía mirarlo si no era con los ojos medio cerrados- Estas muy brillante ahí arriba- Soltó. Jace lo miró levantando las cejas.
-¿Ah, sí? Tu estás muy brillante ahí abajo- Opinó señalando el chaleco plateado- De todos modos ¿Que estas dibujando?- Magnus bajó su cuaderno donde la página estaba llena de garabatos para que Jace pudiera ver.
-Iba a hacer unos bocetos pero lamentablemente no tengo inspiración- Dijo con voz lastimera. Jace miró con pesar al cuaderno y después giró el rostro hacia un arbusto que había a un par de pasos del árbol.
-Con qué falta de inspiración ¿Eh?- Dijo sonriendo. Miró fijamente el fedora plateado de Magnus, lo tomó y se lo puso de medio lado dejando que su cabello rubio se asomara por debajo del sombrero- Tienes cinco minutos- Informó antes de caminar hacia el arbusto, donde se congeló mirando hacia la planta, con una mano metida en su bolsillo y la otra sosteniendo delicadamente el fedora.
Magnus estaba sorprendido, Jace se veía perfecto, fácilmente esa imagen podría ser la portada de alguna revista famosa como Vman o Gentleman. Después parpadeó para regresar a la realidad y recordó que el rubio solo le había dado cinco minutos. Volvió a mirarlo, esta vez analizando lo que veía: como los rayos del sol golpeaban las hojas verdes del arbusto, la forma en la que el cabello rubio se rizaba bajo el fedora, como la piel de la mano que Jace tenía en el sombrero se veía dorada luminosa con el sol, y entonces se le ocurrió.
Primero dibujó la silueta de la posición en la que Jace estaba, y después sus manos empezaron a hacer magia. En un momento una de las hojas del árbol cayó sobre el fedora, y Magnus encontró el acto tan hermoso que a su diseño el hizo un estampado con forma de hojas.
Pasaron más de cinco minutos, y Jace se había cambiado por lo menos diez veces de posición, todas ellas fabulosas. Al rubio parecía agradarle ser el motivo de inspiración, y a Magnus le encantaba porque cada movimiento de Jace le daba una idea nueva para agregarla.
-Terminé- Informó dejando a un lado el lápiz y admirando su creación. Definitivamente estaba conforme. Jace dejó de darle vueltas al fedora con sus manos, se acercó y se agachó para mirarlo.
-¿Y era lo que necesitabas?- Preguntó. Magnus le sonrió a su dibujo.
-¡Claro que sí! Es perfecto ¿No te gusta?-
-¿Que son estas cosas?- Preguntó señalando algo en el dibujo.
-Son guantes sin dedos- Respondió Magnus. Jace lo miró confuso.
-¿Y para qué existe algo así?-
- Porque son bonitos. ¿Ves? Te quedan fantásticos- Jace miró al dibujo con el ceño fruncido.
-Creí que harías algo más llamativo, tal vez podrías agregarle una cola que cayera hasta el suelo, o un sombrero con plumas. Veo que tu diseño es dorado así que las plumas podrían ser plateadas como tu chaleco, muy grandes y brillantes plumas plateadas- Magnus ahogó una carcajada y se esforzó en mirar seriamente a Jace.
-Dime, ¿Tu te pondrías algo así?-
-No, pero se vería genial en el dibujo- Contestó el rubio.
- No niego eso, pero se supone que esto es inspirado en ti, y cuando te veo no me imagino unas gigantes plumas plateadas- Jace lo miró.
-Cuando me ves ¿Que imaginas?- Preguntó. Magnus le hizo una seña hacia el dibujo. Jace volvió a mirarlo e hizo una mueca- Vaya, no tenía idea de que yo fuera tan aburrido-
-¡Hey!- Se quejó Magnus- Algo muy importante que debes saber: Nunca llames aburridas a mis creaciones-
-Anotado- Respondió el rubio- ¿Seguro que no quieres dibujarle alguna cosa grande y colorida saliendo de mi perfecta cabeza? Veo mucho blanco alrededor de mí- Magnus suspiró y cerró el cuaderno.
- Jace, no necesitamos nada así de extravagante contigo. No lo negaré, amo dibujar cosas así, pero siendo sincero en este dibujo el centro de atención eres tú, no la ropa, ella es solo decoración. Eso es lo que yo pienso cuando te veo, y eso fue lo que dibujé- Jace parpadeó hacia él.
- ¿Cuando me ves piensas que yo soy el centro de atención?- Preguntó lentamente.
-¡Claro!- Exclamó sorprendido de que siquiera lo preguntara- Cuando te veo todo lo demás parece insignificante, es imposible no darte la atención que mereces, y estoy seguro que tienes el mismo efecto en todo el mundo¿Acaso no lo sabías?-
-Si lo sabía- Dijo rápidamente- Siempre lo he sabido, y también me lo han dicho. Se ha sentido igual todo este tiempo, pero es diferente si lo dices tú- Jace lo miraba fijamente, totalmente seguro de cada una de sus palabras. Magnus le sonrió. Definitivamente Jace era encantador, y no parecía pensar que decir, las palabras salían espontáneas de su boca y eran simplemente hermosas.
-Jace…- Magnus necesitaba saber si era él. Sus padres le habían preguntado qué había hecho para que salieran las otras letras, y habían pasado muchas cosas, pero una de ellas había sido conocer a Jace- ¿Cuál es tu segundo nombre?- Tal vez fue la imaginación de Magnus, pero casi le pareció ver a Jace alegrarse de escuchar esa pregunta.
- Es Christopher- Contestó con una sonrisa radiante- Soy Jonathan Christopher- Magnus sintió su corazón caer. No veía en que podía estar relacionado el "ALE" y eso solo podía significar que Jace no era su alma gemela. Jace notó algo en la expresión de Magnus porque su sonrisa se borró.
- Magnus…-
-Discúlpame, tengo que irme- Magnus guardó sus cosas y se puso de pie.
-Adiós- Dijo Jace y se sentó en el lugar donde había estado Magnus junto al árbol. El moreno lo miró unos momentos, Jace estaba tomando las hojas del árbol que se habían caído y lentamente las destrozaba con sus dedos. Magnus entonces se giró y se alejó de allí.
Magnus estaba caminando distraído por uno de los pasillos de la universidad cuando una chica de cabello negro y ojos verdes se le acercó.
-Hola- Saludó ella alegre.
-Hola- Contestó él deseando volver a estar solo para continuar con sus pensamientos.
-¿De casualidad has visto a mi hermano? No lo encuentro- Magnus se pasó las manos por el cabello, con un suspiro recordó que había tenido puesto un fedora que ya no estaba ahí, y por supuesto sabía quién lo tenía.
- ¿Como es tu hermano? - Preguntó.
- Es como yo, solo que sus ojos son grises- Magnus se imaginó al chico, y no recordaba haberlo visto en ninguna parte.
-No, no lo he visto- Contestó. La chica miró a los lados del pasillo mientras se mordía el labio, parecía perdida- ¿Eres nueva?-
-Sí- Dijo ella sonriendo nerviosa- Es mi primer día, y se supone que mi hermano y yo no nos separaríamos, pero no lo encuentro y no conozco a nadie de aquí, ni tampoco ningún lugar- El tono que usó claramente era una invitación a Magnus de ofrecerse de mostrarle la universidad, pero este último estaba demasiado pensativo como para concentrarse en algo.
-¿Sabes que hay un comité de bienvenida?- Le preguntó. Ella abrió los ojos.
-No… Nadie nos dijo nada- Magnus se extrañó ante eso, pero quizás había ocurrido un error con esos dos chicos nuevos. Él se giró y señaló hacia una escalera.
-Sube por ahí y gira a la izquierda. Ahí hay una recepción donde puedes preguntar por el comité - Ella miró hacia donde Magnus le señalaba.
- Esta bien, gracias. Soy Nora, por cierto-
- Soy Magnus- Ella sonrió.
-Encantada de conocerte Magnus. ¿Si ves a mi hermano le puedes decir que lo estoy buscando?-
-Por supuesto- Contestó y se alejó de allí sin siquiera molestarse en mirar si la chica había hecho lo que él le dijo.
- ¡Magnus!- Esa era la voz de Aline que salía de un salón. Magnus la miró acercarse decidiendo que ya no tenía caso pensar o lamentarse por nada, las cosas habían ocurrido así por alguna razón, y no por primera vez quiso poder enojarse con el destino por haberlo marcado diferente al resto del mundo.
-Hola Aline- Contestó él- ¿De qué clase sales?-
-Psicología del color- Respondió ella rodando los ojos- La clase sería interesante si la maestra no fuera tan aburrida- Magnus estuvo de acuerdo con eso- ¿Ibas a encontrarte con Raphael?-
-No, solo caminaba a ningún lado en particular- Aline sonrió.
-¿Puedo acompañarte? No tengo nada que hacer- Magnus le ofreció su brazo a la chica como respuesta afirmativa, ella se colgó de él y ambos comenzaron a caminar por los pasillos.
- ¿Ya encontraste a tu alma gemela?- Preguntó ella en un susurro.
- ¿Y tu ya decidiste hablar con la tuya?- Contra preguntó él. Ella suspiró.
-La llamaré. Hoy lo haré- Dijo decidida.
- Me parece perfecto, y cuando lo hagas puedes contarme cómo termina todo. Seguro que en unos meses nos estaremos riendo de tus absurdas inseguridades- Aline se rió.
-Espero que así sea, que sea divertido cuando hable con ella, y no lo que me imagino- Magnus la miró curioso.
- ¿Que te imaginas?- Preguntó. Aline suspiró.
-Que actuare como una tonta, que no sabré qué decir, o que hablare mucho sin poder contenerme, tu ya sabes como soy- Magnus le dió unas palmaditas al brazo de ella.
-Si eso llegara a pasar las cosas serían más divertidas, y nos reiremos aún más. Así que, por favor, trata de arruinarlo todo cuanto puedas- Ella se rió y le dió a Magnus un amistoso golpe en el brazo. Magnus miró al frente y no pudo evitar emocionarse al ver que Alec venía con otra chica por el mismo camino. El ojiazul tenía un libro abierto y le estaba mostrando algo a la chica de cabello rubio claro, entonces ella asintió, él levantó el rostro viendo a Magnus y le dedicó una encantadora sonrisa.
-Hola Alec- Saludó Magnus primero cuando las dos parejas se encontraron- Ella es mi amiga Aline-
-Magnus- Saludó el ojiazul- Ella es Helen- Magnus miró a la chica rubia, pero ella parecía estar perdida, mirando a algo junto a Magnus. A Aline. Magnus miró a su amiga y también la encontró mirando a la rubia con una expresión anonadada.
-Aline…- Murmuró él. Alec también se había fijado en que ellas se habían quedado mudas. Aline entonces miró a Magnus, fue una mirada rápida, pero fue suficiente para que Magnus entendiera lo que estaba pasando.
-Alec ¿Quieres venir a caminar un rato conmigo? Hay algo importante que debo decirte- Alec sonrió.
-Claro, vamos- Respondió sin hacer preguntas.
-Adiós señoritas- Se despidió Magnus de ellas, después se alejó con Alec dándole la espalda a Helen, y miró hacia atrás. Tuvo un vistazo de Aline por encima del hombro de la rubia, ella le sonrió agradecida, y Magnus en respuesta le guiñó un ojo.
El moreno volvió la mirada al frente.
-¿Que debías decirme?- Preguntó Alec. Magnus lo miró y se sintió más tranquilo con solo ver esos ojos azules. Jace no era su alma gemela, aún seguía sin saber nada de ella, por lo que las cosas podrían volver a ser como antes: Él intentando ganarse a Alec mientras temía el momento en el que el ojiazul se alejara para buscar a su verdadero amor. Pero como Jace había dicho en el salón de música: Si no lo intentamos no perderemos pero tampoco ganaremos, solo hay que arriesgarse y apostarlo todo.
Aline estaba parada frente a la chica más hermosa que hubiera visto antes. Todavía recordaba el día en el que la conoció: Pasaba caminando frente a un parque cuando llamó su atención la multitud allí reunida, así que se acercó y se enteró que se trataba de una campaña para valorar los derechos de los animales. Todas esas personas estaban congregadas alrededor de una tarima donde una chica con un micrófono daba un emotivo discurso sobre el tema. Aline al verla lo supo, y ella, estando ahí arriba en medio de tantas personas, se calló de golpe, envió su mano al codo, y recorrió la multitud hasta dar con Aline, donde mantuvo su mirada firme. Las personas guardaron silencio al principio, pero luego empezaron a preguntarse entre ellas que había pasado, y cuando los cuchicheos fueron demasiado fuertes como para seguir manteniendo la fuerza que había entre su contacto visual, Helen volvió a levantar el micrófono y continuó hablando. Después de eso Aline la estuvo esperando bajo la tarima mientras escuchaba a la multitud hablar cosas asombrosas de quien era Helen Blackthorn. Al final tuvo tanto miedo que cuando ella llegó inventó que debía irse y solo intercambiaron números.
- ¿No vas a decir nada?- Preguntó Helen.
-Nunca me llamaste- Contestó Aline cruzándose de brazos.
-Tu tampoco lo hiciste- Replicó la rubia.
-Porque tú no lo hiciste-
-Me habías dicho que tenías prisa- Se defendió Helen- Supuse que estarías ocupada y que me llamarías cuando estuvieras libre. Pero tus ocupaciones se extendieron por todas las vacaciones y lo que pensé fue que, o estabas decepcionada de mí, o tenías miedo, por lo que decidí darte tu tiempo- Aline dejó caer los brazos.
-Claro que no estoy decepcionada de ti- Aseguró, y puso en su voz toda la firmeza que podía para convencer a la rubia- Cuando te vi parecías una estrella ahí arriba de esa tarima, y sin haberte hablado ya estaba orgullosa. Todas esas personas te conocían, hablaron de tus trabajos comunitarios, de tus horas en los ancianatos, de las jornadas que dirigías para vacunar mascotas, de la excelente niñera que eras para sus hijos… Mientras que yo en toda mi vida lo único humanitario que he hecho fue cuidar a un pez que se murió a las dos semanas porque olvidé alimentarlo- Helen soltó una carcajada.
-No tienes que hacer trabajos humanitarios para ser una gran persona- Le dijo. Aline bufó.
-Claro que no, es suficiente con cuidar a un pez- Helen volvió a reír, pero no se daría por vencida.
Estiró una mano para que Aline la tomara. Ella así lo hizo algo dudosa, y de algún modo se sintió completa al sentir esa muñeca pálida entre la suya. Helen la guió hacia la pared del pasillo y allí ambas se sentaron, ella manteniendo aún la mano de la asiática entre las suyas.
- ¿Que nombre crees que aparece en mi marca?- Le preguntó. Aline la miró asustada.
-Aline… ¿No? Por favor dime que dice Aline- Helen sonrió.
-Dice Aline- Confirmó. La asiática respiró aliviada- ¿Quien es Aline?- Ella miró confundida a la rubia
-Yo soy Aline- Contestó con obviedad.
- Entonces toda tú eres la chica a la que amo. Nunca he dejado morir a un pez… ni a nada, de hecho. Pero tú eras lo que necesitaba para encontrar un equilibrio en mi vida- Helen le sonrió tiernamente- Tu eres mi equilibrio Aline, y seguro hay cosas que tú entiendes y yo no. De eso se trata esto, juntas somos perfectas, nos complementamos porque no somos iguales- Helen tomó un mechón de cabello negro de Aline y lo puso sobre su propio hombro, junto a uno de sus mechones rubio claro- ¿Lo ves? Equilibrio- Aline miró a la combinación de cabellos y luego a los ojos de Helen.
-Siento que tienes muchas esperanzas en mí ¿Y si no tengo nada que te haga feliz?- Helen apretó la mano de ella.
- Ya estoy feliz solo con encontrarte. Creeme, no hay nada que puedas hacer que logre alejarme de ti, no ahora, ya es muy tarde para eso- Aline le sonrió.
-Siempre supe que eras fantástica- Le dijo.
-¿Que debías decirme?- Preguntó Alec. No podía negar que muy en el fondo estaba emocionado.
- Que te ves increíble- Contestó Magnus. Alec se vió a sí mismo, y estaba bastante seguro que no se describiría como "Increible".
-¿Enserio?- Preguntó, y no pudo ocultar la desanimación en su voz. Magnus lo miró sorprendido.
-¿No te gusta que te halague?- Alec suspiró.
-Si, gracias- Dijo.
-Hey- Llamó Magnus y se detuvo- ¿Pasa algo?- Alec miró a Magnus, a esos hermosos ojos que lo volvían loco, y se preguntó cuánto tiempo ellos mantendrían sus respectivas marcas como si fueran un secreto. No le desagradaba compartir un secreto con Magnus, pero ansiaba escuchar a los labios del moreno decirle las cosas que sentía. Él siempre estuvo esperando eso, soñaba con el momento en el que un "Te amo" fuera correspondido en el acto.
- Nada- Respondió sonriéndole. Tal vez Magnus necesitaba más tiempo para asimilarlo, y siendo así Alec se lo daría. Magnus asintió y continuó caminando mientras sacaba su celular.
-Me preocupan mis padres- Confesó.
- ¿No se han reportado?- Le preguntó Alec.
-Lo hicieron ayer en la mañana, pero desde entonces no me han llamado o contestado mis llamadas-
-Intenta llamarlos de nuevo- Sugirió Alec, después miró a los lados y tomó a Magnus de la muñeca- Pero no aquí, ven- Magnus se dejó guiar a través de corredores hasta llegar al salón donde el comité de bienvenida se reunía. Magnus entró detrás de Alec sin hacer ninguna pregunta y cerró la puerta a su espalda. Alec se sentó en el suelo y le hizo una seña, indicando que ya podía llamar. El moreno así lo hizo, y se preocupó aún más cuando tampoco le contestaron.
-Rey, Diosa- Dijo dejando un correo de voz- Claramente soy Magnus, y ustedes me tienen muy preocupado. Por favor, llámenme en cuanto puedan- Y colgó.
-No ganas nada preocupandote- Le aconsejó Alec- Mientras menos pienses en ellos, más rápido se pasará el tiempo que debas esperar para que se reporten- Magnus lo miró- Ven, siéntate- Pidió Alec. Así lo hizo y cuando estuvo sentado a su lado Alec lo guió para que Magnus pusiera la cabeza sobre las piernas del ojiazul.
-Esto definitivamente me gusta- Soltó Magnus con una voz que a Alec le recordó a un ronroneo. Él miró con tentación al cabello negro de Magnus a escasos centímetros y, armándose de valor y aprovechando que el moreno no lo estaba mirando, pasó una pálida mano entre los suaves mechones y sonrió al sentir como éstos se escapaban de entre sus dedos. Magnus soltó un suspiro ante el toque. Alec sonrió al notar lo que provocaba en el moreno y continuó pasando su mano y entreteniéndose con cada mechón.
-Magnus- Susurró unos momentos después.
-Mmm- Murmuró éste adormilado.
- La obra en el mundo que más admiro, la que me parece más hermosa, compleja e increíble es y siempre serás tú- Confesó- Ni siquiera las pirámides te ganan ese puesto- Magnus giró su cabeza y miró hacia arriba, hacia Alec, con una expresión sorprendida, claramente no se esperaba que el ojiazul dijera eso- No te lo dije antes porque sabía que no eras a eso a lo que te referías, y porque tampoco me atrevía-
-¿Y ahora?- Preguntó suavemente.
-Ahora tienes sueño y es probable que después no lo recuerdes, y no quería seguir ocultándolo. Quería que supieras lo importante que eres para mi- El aliento de Magnus se le atrapó en la garganta, y ambos duraron un momento en silencio viéndose mutuamente.
-Alec- Dijo finalmente Magnus- Claro que voy a recordar esto, no importa cuánto sueño tenga. Lo que acabas de decirme es lo mas hermoso que he escuchado, me hace recordar lo hermoso que eres tú en todos los sentidos, y me hace preguntarme si realmente te merezco- Ahora era el turno de Alec de sorprenderse.
- ¡Claro que sí! Estos días contigo han sido geniales, solo paso las horas esperando el momento en el que pueda verte- Magnus levantó una perezosa mano y con el pulgar acarició la mejilla de Alec.
-Yo también- Concordó sonriendo- Eres una persona increíble- Alec notó como los ojos dorados verdosos de Magnus lo miraban solo a él, pese a que parpadeaban pesadamente como si se estuvieran obligando a sí mismos a permanecer despiertos. Quizás no fuera del todo malo mantener entre ellos el secreto de las marcas.
-Duerme- Le aconsejó- Yo estaré aquí cuando despiertes-
- Está bien- Aceptó él volviendo a girarse- Pero si al verme vulnerable se te ocurre intentar algo, te pido que me despiertes primero que nada- Alec rió y volvió a entretenerse con los mechones de Magnus mientras éste se dormía.
Magnus no soñó con un suceso en sí. Sentía que estaba viendo algo parecido a una película, solo que no podía sentirse a sí mismo y la película eran cortas imágenes antes de volverse todo negro. Primero escuchó el viento correr y vio a muchas personas usando capas rojas caer por el impacto, después la imagen se fundió en negro. Luego sintió olor a azúcar quemada y vió una nube de humo hacer un espiral desde el suelo hasta el techo, y entonces todo estaba denuevo negro. Después aparecía su propio rostro en medio de la nube de humo, y después del negro escuchó la voz de un hombre.
-Magnus Bane- Dijo alguien en algún lado con eco. El negro frente a él se convirtió en vistazos de su propio cuerpo, mostrando sus dos marcas. La siguiente imagen fue un hombre que parecía estar flotando sobre un abismo, aunque Magnus no temió que se cayera. El hombre era calvo y se veía elegante en un traje negro, pero su rostro era demasiado anguloso y sus pupilas verticales como las de un gato.
El hombre observaba a Magnus, y este sintió que por primera vez en todo el sueño alguien notaba su presencia como espectador. El traje negro empezó a evaporarse y con él todo el cuerpo del hombre, hasta que quedó su silueta hecha de humo rojo y gris, y de pronto en medio de una corriente de viento el humo avanzó hacia Magnus y lo envolvió.
Magnus despertó asustado, pero trató de regular su respiración antes de abrir los ojos. Recordó donde estaba y con quien, por lo que no pudo evitar sonreír, si no hubiera sido por la pesadilla esa sería la mejor siesta de toda su vida. Aún sentía las piernas de Alec debajo de su cabeza y sus manos aún estaban acariciando su cabello. Finalmente abrió los ojos, pero antes de poder enfocar al de ojos azules sintió el ardor en su clavícula.
Se incorporó quedando arrodillado en el suelo y apretó sus manos sobre la zona.
-¡Magnus!- Pareció que a Alec lo había tomado por sorpresa- ¿Que tienes? ¿Que te duele?- Exigió saber. Magnus hizo una mueca de dolor y negó con la cabeza.
-Nada- Respondió entre dientes- Vete, Alec- Alec se arrodilló junto a él y lo abrazó.
-Esta bien, no me digas si no quieres, pero no me alejaré- Magnus sintió extrañamente reconfortante aquel abrazo, así que abrazó a Alec de vuelta envolviendo sus brazos alrededor del ojiazul y poniendo su cabeza sobre el hombro de él. Poco a poco el dolor fue disminuyendo.
-Espero que a nadie se le ocurra entrar- Soltó el moreno.
- ¿Ya estás mejor?- Le preguntó Alec.
- Si, pero ¿Podemos quedarnos así un rato más?-Alec sonrió y se acercó todo lo que más pudo al cuerpo de Magnus.
- ¿Quieres que te acompañe a la enfermería? ¿Siquiera has ido al doctor? ¿Desde hace cuánto tiempo te dan esos ataques?-
-Alec…- Advirtió Magnus.
-Ya se que no me dirás nada, pero no puedo evitar preocuparme- Magnus negó con la cabeza.
- No tienes que preocuparte- Le aseguró- Y déjame decirte que me encanta como hueles- Alec se atragantó con su propia respiración, y Magnus soltó una carcajada- También uso shampoo de sándalo-
- Me voy a soltar…- Informó Alec mientras empezaba a deshacerse del abrazo.
-¡No!- Magnus evitó que se alejara- Esta bien, ya me callo-
Helen y Aline duraron un buen tiempo hablando, Aline haciendo cualquier pregunta que se le ocurriera por tonta que fuera, y Helen tratando de responderlas todas y de vez en cuando riéndose de las ocurrencias de la asiática.
-¿Entonces no comes nada de carne?- Preguntó Aline, y Helen negó con la cabeza- Y si en la televisión pasan algún comercial de una marca de carne ¿No lo ves?-
- Si lo veo, no soy lo suficientemente sensible como para no soportar algo así- Aline le sonrió de medio lado.
-Si eres muy sensible- Aseguró- ¿Y una hamburguesa?-
-Es carne-
- ¿Una hamburguesa vegetariana?- Helen hizo una mueca.
-Eso simplemente suena ridículo, lo que hace que una hamburguesa sea una hamburguesa es la carne-
- Y si un día estas sola en mitad de la nada y tus opciones son comer carne o morir de hambre ¿Lo harías?- Helen la miró curiosa.
-Tienes una gran imaginación- Opinó- No creo que pudiera existir una situación así, empezando porque los animales también necesitan comer algo-
- ¿Y sí sí? - Insistió Aline.
-En ese caso… no lo sé- Dijo Helen. Aline frunció el ceño- ¿Odias que te den esa respuesta?- Preguntó al ver la expresión de la asiática.
-Odio que no me respondan- Corrigió ella.
- Yo también- Concordó Helen riendo- Solo que en mi caso no ocurre muy seguido ya que no suelo preguntar tanto como tú- Aline le dió un codazo que solo hizo que Helen se riera aún más. La asiática fue contagiada de la risa, y seguro ambas hubieran continuado por mucho más tiempo de no ser porque vieron a Alec acercarse.
-Hola- Saludó al llegar hasta ellas con una sonrisita en la boca.
-¿Dónde está Magnus?- Preguntó Aline.
- Él se fue a encontrarse con alguien llamado Raphael- Contó Alec- Y me dijo que te dijera que ambos te esperaban en la cafetería cuando termines aquí- Aline asintió y se quedó viendo curiosa al chico de ojos azules- ¿Qué?- Preguntó él borrando su sonrisa y uniendo las cejas, una reacción a su incomodidad ante una mirada fija. Aline entonces pudo ver que era lo que Magnus hallaba tan encantador en Alec.
- ¿Que pasa entre tu y Magnus?- Preguntó. Alec abrió los ojos sorprendido.
- Wow ¿Que cosa?- Preguntó Helen medio sonriendo y medio sorprendida.
-Magnus… ¿Te ha dicho algo?- Preguntó Alec. Aline rodó los ojos.
- No, y me sorprende que no lo haya hecho ya que yo le hablé de Helen- La rubia sonrió orgullosa. Alec se sentó frente a ellas.
-¿Entonces por qué lo preguntas?- Cuestionó el ojiazul.
-Magnus le ha hablado de ti a Raphael- Dijo ella- Raphael siempre suelta información cuando está harto, y afortunadamente para mi eso es casi todo el tiempo-
-¿Y que ha dicho ese Raphael de Alec?- Preguntó Helen. Aline sonrió.
-Me dijo que le fastidiaba tener que tratar con un Magnus con cara de idiota enamorado- Dijo ella- También me habló algo de que ustedes tenían sus citas en una cafetería fuera de la universidad- Alec sonrió ante eso.
-¿Y como es que yo no sabía nada de esto, Alec?- Cuestionó Helen.
-Porque no me gusta hablar de mi vida amorosa- Respondió el ojiazul. Helen hizo un puchero molesta, pero Aline miró a Alec con los ojos abiertos.
-Amorosa…- Murmuró- ¿Amorosa?- Alec la miró y se removió incómodo.
-¡Amorosa!- Celebró Helen- ¿Encontraste a tu alma gemela?- Preguntó emocionada. Alec seguía viéndose incómodo, pero sus ojos brillaban y su boca se curveaba.
- Sí- Respondió- La encontré- Helen dió un grito de alegría y abrazó a Alec, quien le devolvió el abrazo.
- Voy a matar a Magnus- Prometió Aline- Algo así debería ser mi momento con él, pero el muy idiota no me ha dicho nada. ¡¿Como puede no decirme?!- Alec se separó de Helen y miró a Aline.
- Tal vez aún no se siente preparado- Sugirió. Aline negó con la cabeza.
-Preparado o no, lo voy a confrontar- La asiática parecía estar poniéndose de pie, pero Helen puso una mano sobre su brazo para evitar que lo hiciera.
- Puede que no lo haya hecho en consideración a tí- Intentó és miró a Alec-¿Por qué crees que no se siente preparado?- Preguntó. Alec suspiró y miró a cada una de las chicas antes de hablar.
- Me parece que por ahora estamos dejando nuestras marcas como un secreto- Las chicas lo miraron confusas y él se apresuró a explicar- Estamos conociéndonos antes que nada-
-¿Osea estan en algo así como una etapa de conquista?- Preguntó Aline. Alec enrojeció.
-Sí…- Dijo en un murmullo.
- ¿Y él lo está logrando?- Continuó ella- ¿Te está conquistando?- Alec bajó el rostro y miró hacia sus propias manos sobre el regazo.
- Sin conocerlo ya lo amaba- Contó Alec- Después cuando lo vi por primera vez me dí cuenta de que ni siquiera me había acercado un poco a lo que realmente es el amor. No creí que hiciera falta nada, ya todo estaba completo. Pero en este tiempo en el que hemos estado saliendo he conocido cómo es realmente, y ahora lo amo más que por solo ser mi alma gemela-
-En conclusión, si él sigue así tu vas a explotar en miles de papelitos con formas de corazones- Dijo Aline.
-En conclusión- Corrigió Helen- Magnus está haciendo un excelente trabajo y tú no podrías estar más enamorado-
- Eso creía yo antes de conocerlo- Replicó Alec- Después lo creí al verlo, después en nuestra primera cita… Lo he creído tantas veces que ya no estoy tan convencido de que no puedo enamorarme más de él-
-Aww- Aline miró a Alec como si este fuera un gatito- Eres tan tierno y tan adorable… Magnus también debe de estar perdidamente enamorado de tí, el amor entre ustedes es muy fuerte ¡Mira como te pones tu!- Alec frunció el ceño.
-No soy tierno ni adorable- Dijo. Aline bufó.
-Lo que digas, de todos modos yo le hablaré de tí a él- Aseguró la asiática- De hecho, haré que me cuente todo lo que pasa por su cabeza brillante-
-Nosotras te ayudaremos, Alec- Dijo Helen tomando la mano de Aline- Haremos que ustedes dos se enamoren mutuamente, tanto que terminarán explotando en papelitos- Aline rió.
-¡Claro que sí!- Apoyó ella y pronto los tres estuvieron envueltos en un abrazo.
-Gracias a las dos- Dijo Alec con su cabeza sobre el hombro de Aline. Después los tres se separaron y Aline se puso de pie.
-Me voy a la cafetería para poner en marcha el plan "Magnus debe morir por no haberme dicho nada antes"-
-Aline…- Advirtió Helen. Ella chasqueó la lengua.
- Quise decir el plan "Hagamos que muera de amor la pareja más shippeable del mundo después de Aline y Helen"- Helen sonrió.
- Dejemoslo en el plan "Malec"- Sugirió.
-El plan Malec será- Dijo la asiática. Se agachó para darle a Helen un beso en la mejilla y a Alec un abrazo de despedida- Adios a los dos, esta noche te llamo Helen- Y con eso se alejó por el corredor.
