Frunce su ceño y muerde el interior de su mejilla, con sus puños apretados y su pecho hundiéndose a cada palabra que escucha salir de los labios de su rubio amigo.

—¿Hoy?— Pregunta, sin ser consciente de lo que pasa a su alrededor. Al menos ahora sabe que tomó la decisión correcta al no decirle sobre sus sentimientos.

—Sí— Responde Naruto, con un titubeo en su voz. Sasuke asiente, pero no lo hace por él, si no por Naruto. Y si eso lo hace feliz, estará bien con él. O al menos eso espera.

Y sin saber como, hoy Sasuke se va a reunir con el novio de Naruto, Gaara.

(...)

Se enteró de ello solo hace dos semanas, mientras estaban paseando por el parque que hay detrás de la gran casa de Sasuke. Se sentaron en los columpios, aquellos que estaban demasiado oxidados y hacían ruidos extraños, con el silencio como única compañía.

—Estoy saliendo con alguien.— Dijo Naruto, Sasuke sintiendo perfectamente como su corazón cae al suelo y se rompe en miles de trozos tras esto. No dice nada.—Es un chico.— El mayor sigue sin decir nada, no porque no quiera, es que realmente no puede. Las palabras se han quedado atoradas en su garganta, y no sabe ni qué decir ni qué hacer. Solo sabe que su corazón ya no late con tanta fuerza, que su garganta pica, y que quiere correr a su cama, esconderse debajo de las mantas y no despertar hasta que esa pesadilla se acabe. Pero entonces mira hacia el menor, quien está jugando con sus manos en pleno acto nervioso.

Él quiere que Naruto sea feliz.

Así que lo hace.

—Está bien, Naruto. Si eso te hace feliz, está bien.

Y entonces, el chico rubio de ojos azules, salta a los brazos de Sasuke, en un abrazo que, solo por unos segundos, le devuelve el aliento.

(...)

Sasuke camina al lado de Naruto, tal y como siempre. Salvo que esta vez más que un sueño hecho realidad, sigue pasando a través de esa pesadilla.

Gaara sonríe cuando ve a Naruto para después acariciar repetidas veces el cabello del menor, como si eso fuese un "hola", y si bien Sasuke quiere gritarle que se aleje de Naruto, no dice nada, simplemente se queda a una distancia prudente mientras Naruto abraza a su novio. El simple hecho de pensar en esa palabra, le dan ganas de vomitar o de romper cosas.

Habla pocas palabras, suelta alguna carcajada aquí y allá, y una hora y treinta y cinco minutos más tarde, inventa una excusa para salir de allí, porque verdaderamente ya no puede más. Se está ahogando y necesitaba aire. Necesitaba alejarse de allí, dejar de ver como Gaara coquetea, como entrelazaba su mano con la de su mejor amigo, y como éste le sonríe de vuelta.

Simplemente necesita desaparecer.

Se despide de ambos y corre todo lo lejos que puede.

"Sorprende y asusta el poder que pueden tener los sentimientos sobre la persona"- Se dice, mientras siente todo su cuerpo temblar.