Me endulzaste los oídos, me arrancaste las vendas, conociste mis demonios, y te alejaste en silencio. ¡Perverso! Si no ibas a quedarte, ¿por qué me desnudaste el alma?

CAPITULO 7

La joven de cabello negro entró a la dirección donde se encontraba Snape sentado sobre el sillón, observando como El profeta se quemaba lentamente, después de haberlo arrojado, ella se queda en silencio temiendo que cualquier movimiento que haga él estalle en gritos, tan solo se sienta a su lado esperando el momento para decirle lo que pensaba, aunque para él su opinión no contara en lo más mínimo.

Son mentiras.

Hay fotografías Alice.

Lo sé, pero no hay nada claro en esas fotografías Severus, sólo se ven paseando, ¡Por Merlín ella ni siquiera lo ve! – suelta el aire contenido con burla, y rendición.

No importa, ella se fue para encontrarse a sí misma y si en el camino se enamoró de ese… maldito oportunista no tengo nada que decir, no si en verdad la hace feliz.

Ella no andaría con un tipo así.

Está vulnerable, tan sólo quiero asegurarme de que este bien.

¿Por qué no vas a Durham? – Inmediatamente negó la cabeza – Severus, ¿tienes miedo de encontrarla… con él?

– respondió con vergüenza.

Había pasado un mes exactamente desde que Hermione se había subido a ese tren con la esperanza de poder sanar sus heridas, y todo parecía ir bastante bien para ambos hasta que la prensa la localizó, aparecieron en varios periódicos londinenses. Después de haber permanecido años en anonimato desde la muerte de su esposo, fue víctima fácil de fotógrafos, intentos de entrevista y de más.

Severus pudo soportar muchas notas en las que se escribía de ella, pero esa fotografía donde sale con un mago arriba de una góndola no era precisamente lo que él esperaba, salió ella radiante con una sonrisa que debía ser solamente para él, un sombrero blanco mientras el tipo buscaba obtener su atención.

Debes luchar Severus, ella es tuya, está así gracias a ti, debes ir.

La dejaré elegir Alice – determinó tomando su túnica para marcharse de ahí, ya iban dos semanas en las cuales ella se encargaba de todo y así como veía nada cambiaría hasta que a Hermione se le ocurriera regresar.

SS&HG

¡Genial! Por poco creí que no vendría – expresó emocionado el joven padre que llevaba a su hija en brazos.

No lo hago por ti, ven acá Lily ¿Cuándo me he perdido de un cumpleaños tuyo eh? – la niña no necesita de otra cosa más que saltar a los brazos de Severus y apretar su cuello marcándolo como suyo durante toda la velada.

¡Severus! - saltó el pequeño Albus sobre el estomago del pocionista, lo alzó un poco revolviendo su cabello, aún podía recordar cómo años atrás podía cargarlos a los dos y ahora tan sólo lo hacía con la pequeña pelirroja.

Albus… ¡Merlín vas a tirarme! – A lo lejos pudo ver a James carcajeándose el cual guardó silencio cuando observó la dura mirada del pocionista – Ven acá James.

Sí, señor – respondió con absoluto respeto.

Tu padre me dijo el notable que has sacado en tu escuela muggle.

Sí, el mejor en química señor, participe en un concurso nacional y saqué el segundo lugar – comenzó emocionado para después bajar la voz en las últimas dos palabras.

Yo era bueno en química pero veo que tú eres mejor, felicidades – aquel niño sonrió feliz de recibir un cumplido de Severus, quién casi siempre dirigía sus elogios para los menores hermanos – y James, un segundo lugar no es malo, siempre busca algo mejor de lo que tienes, pero con principios.

Lo hago Severus.

Estoy seguro de que es así, ¡Buenas noches señora Potter!

¿Ni en este día puede llamarnos por nuestros nombres profesor Snape? ¿Ni por Lily?

Haré una excepción – sin bajar a Lily se sentó en la sala y la niña empezó a hablar sin parar sobre lo que le habían regalado en la escuela.

¿Crees que me lo traerán? Se lo pedí a mi papi todo el mes pero…

¿Pero qué…?

Bueno… dice que no me he portado lo suficientemente bien.

Bueno… yo te lo obsequiaré si tu padre se pone de pesado.

¿En serio? – preguntó emocionada, viendo esos ojos verdes brillar.

Todo lo que tú quieras.

Lily ¿qué fue lo que te dije?

Pero papá – la mirada de Harry fue determinante, la niña se bajo resignada – No será necesario Severus y… no tienes que comprarme nada.

Harry déjame hacer lo que se me venga en gana ¿quieres?

Vas a malcriar a mi hija Severus – contraatacó el joven.

Justicia, yo lo llamo justicia.

¡Maldición! Sabía que debí ser más educado en el colegio, la culpa la tuvo Hermione, ella quemó tu capa – la sonrisa de Severus se borró de inmediato.

¿No han hablado con ella?

Está retrasada – gritó casi eufórica Ginny desde la cocina, se asomó observando como la mirada del pocionista había cambiado, se mostraba más interesado en la fiesta al saber que la castaña en verdad regresaría esa noche tras casi tres meses de ausencia.

Los invitados comenzaron a llegar, en esta ocasión eran menos que la vez pasada. Draco entró y se instaló con una nueva pareja teniendo a Lily en sus brazos, algo no muy bueno estaban planeando. La mayoría estaba ahí lista y un pastel con una muñeca se encontraba en la mesa, a un lado de todos los regalos que había recibido.

Sin poder evitarlo comenzó a ver la puerta como si fuera lo más entretenido en toda la casa. Casi a las diez de la noche tocaron, corriendo apareció Albus abriendo dejando entrar a Hermione quién venía abarrotada en bolsas y regalos.

Tía Mione.

Hola corazón – gritó efusiva alzándolo en el aire y estampándole un beso en la mejilla - ¿Dónde está mi niña consentida?

Hermy – salió la pelirroja a sus brazos, ambas disfrutando del gesto, aunque los ojos castaños se alzaron para encontrarse con los del pocionista.

Volví – susurró para que sólo él entendiera, Snape asintió con una mezcla de felicidad y tristeza, había ansiado tenerla enfrente creyéndola suya y por otro lado ese miedo de perderla.

Cogió los regalos y terminó por entrar a la sala, luchando por sentarse a un lado de Snape, éste se levantó para ayudarla y ella buscaba su mirada constantemente mientras él prefería no verla.

Llega tarde Granger.

Tuve un problema con el boleto del tren, jamás me perdería un cumpleaños de mi ahijada, tengo que estar con mi familia.

¡Hermione!

Harry… Harry… Harry me ahogas – por fin su amigo la soltó avergonzado – que poca fe me tienen, si les digo que vendré a la fiesta es porque vendré. Fue… un error, conocí a un tipo en Durham que me enseñó los atractivos de la ciudad.

Tuvo el tiempo de socializar Granger – ella sonrió al sentirse celada por él.

Ese tipo estaba loco, terminó enganchado y cambio el boleto de tren, no pude subirme, lo hechicé obviamente y… todo eso retrasó mi llegada.

¿Y ese hombre Hermione?

En el hospital con pustulas color nacarado – los tres se rieron al imaginarse cómo había terminado el pobre muchacho por haber conocido el temperamento de su amiga.

Bueno, es hora de pasar a la sala ¡Todos! – la voz de indiscutible, sus hijos corrieron junto con los otros niños.

Esa era una prueba para Hermione, entró y todas las miradas se posaron en ella, pero manejo la situación con suma tranquilidad. Draco fue el primero que se le acercó, y ella lo recibió con un abrazo, el rubio no podía estar más asombrado.

Hermione.

¿Dónde quedo el Granger, Malfoy?

Hace un año te vi en la casa del profesor – su sonrisa se borró de inmediato – Nunca supe que ocurrió esa noche, hace un año, Severus lo maquillo todo y… no dejo que nadie se acercara, pero en verdad fui a buscarte.

Gracias Draco.

Nunca te lo dije pero Ron hablaba mucho de ti, decía que eras una mujer maravillosa y las amaba – se quedó callado temeroso si debía seguir o no, la mirada de ella se entristeció pero no se separó de él – Aquella noche que todo salió mal me pidió que… te prometiera… que todo estaría bien – ella se llevó su mano a la boca callando un sollozo – él se encargaría de eso, no te lo dije porque… estabas tan nerviosa, luego Rose murió y esa promesa ya no valía, porque nada salió bien.

Todo está bien Draco, Rose tenía que ir con él… y gracias por decirme esto.

Draco – escuchó la voz fuerte de su padrino que lo reprendió, temiendo de que hubiese hecho una estupidez, el joven se retiró dejando a ambos solos.

Granger – susurró al tenerla cerca – ¿Se encuentra bien?

Sí, no es nada.

Si quiere irse yo la acompañare.

¿Irme? Aun no como pastel.

Fue una fiesta un poco difícil, todas las miradas se posaban en ella mientras hablaba con Ginny, Harry parecía una mosca alrededor de ellas hasta que la castaña tuvo que correrlo.

Severus estaba nervioso de que no llegaras, y con tremendas notas del Profeta era obvio.

Sí, me imagino.

¿Y ese hombre?

Tan sólo fue un conocido, uno que se quiso pasar de listo.

¿Sigues en lo dicho?

Ginny, sólo quiero que esta se termine, quiero ir con él.

Me da gusto, las llaves de la casa que rente están sobre la mesa con la dirección ¿estarás bien? Aquí puedes quedarte.

No te preocupes.

Entró a la cocina tomando las llaves sin darse cuenta que Snape la había seguido hasta ahí, se encontraron de frente ante ambas miradas confundidas.

Lo eche de menos – había tantas cosas que debían decirse, había tanto que ambos ansiaban poder escuchar y sin embargo prefirieron guardar silencio y consolarse con la mirada que se daban mutuamente.

Escucharla reír, fue algo glorioso, ver que Lily se le acercara y ella no sintiera rechazo y dolor con su presencia. La vio tan distinta que tuvo miedo de que ya no le perteneciera porque ya no lo necesitaba.

Me hizo falta Granger.

Y usted a mí.

Terminó por recoger sus cosas y despedirse de sus amigos, abrazo a Lily feliz por su fiesta y ver a su tía tan recuperada. Los tres Potter entusiasmados por los regalos que ella le había llevado y un Harry que no podía creerse lo que tenía enfrente.

¿Recuerdas la dirección que te mande por correo?

Sí.

Hermione puedes quedarte ¿lo sabes?

Harry estoy bien, necesito una ducha y mi cama sin tus parloteos.

Sí, lo siento – respondió automáticamente avergonzado.

Nos veremos pronto, ¿Profesor?

La acompañare Granger.

Ambos caminaron por las calles ya casi completamente vacías, ella le contaba todo lo que había visto y más de una ocasión repitió el "tenemos que ir, en esta ocasión juntos", eso terminó por romper sus miedos de haberla perdido. Ahora caminaba su castaña al lado, haciendo planes, de alguna forma ella debía de pertenecerle.

Se detuvieron en seco al terminar con una avenida, un puente se mostraba frente a ellos, y ella cerró los ojos con fuerza casi viendo a una mujer tirada en las escaleras, que luchaba por levantase y subir las escaleras con un único proposito. Había dejado de escuchar al profesor y ahora se había ido un recuerdo atrás.

¿Cómo me encontró?

—… soy bueno rastreando magia, salí a buscarla poco tiempo después que salió de la fiesta.

¿Y qué pensó de mí? – le preguntó temerosa de la respuesta.

Que solo necesitabas ayuda para sanar y volver a ser la que eras antes.

Estaba cansada – dijo subiendo al puente, la mano de él se aferró con fuerza deteniéndola pero lo vio a los ojos sin saber en qué punto ambos eran los que subían – La culpa me estaba matando, la soledad, vi morir a mi hija frente a mí y no entendía porque no pude salvarla, mi esposo me amaba, era un buen hombre y no aceptaba lo que había pasado.

No siga – le suplicó al ver el último peldaño de la escalera.

La muerte me quito a Ron en medio de unos planes maravillosos y me quitó a Rose lo único bueno que había tenido en la vida, estaba enojada – susurró al detenerse en el punto donde ella subió para saltar – estaba herida, sólo quería que parara y subí, el dolor era tan grande, quemaba, dolía y me flagelaba cada segundo, me ahogaba, era insoportable.

Granger.

Y me salvó profesor, gracias por la paciencia y por el amor que me ha dado en silencio – el pocionista respiró aliviado, por un momento había llegado a creer que nada había servido, bajaron del puente, ella le tomó de la mano sin decir nada, había subido al puente con el firme pensamiento de afrontar que había salido adelante, se despedía de su dolor y él por fin comenzaba a creer en su recuperación. Ahora veía su pasado como una parte de ella y no como un castigo constante.

SS&HG

Alice.

¡Hermione! ¿Cuándo regresaste? – le preguntó abrazándola.

Ayer por la noche, ¿no te dijo el profesor? – Negó extrañada – ¿Él ya llegó?

Sí, está en su despacho.

Iré antes de ponerme al día, ve preparando mis pedidos – sin que ella pudiera responder entró a la oficina enfrentándose a un Snape sorprendido con la ceja enarcada.

Granger.

Usted pasa de Hermione a Granger de un momento a otro ¿no podríamos tutearnos?

En efecto, pero ¿qué haces aquí?

Regrese al trabajo, solo quería saludarte.

¿Al trabajo? Tenías vacaciones por seis semanas y tú te tomaste casi 11 ¡Estas despedida!

¿Es una broma?

¿Crees que soy del hombre que bromea? No me notificaste nada así que… podrás pasar por tu liquidación – quedó muda viendo entrar a Alice con pergaminos por firmar.

El pedido casi sale del laboratorio 1 y requiere tu aprobación, es para el señor Miller.

¿Laboratorio uno? – Hermione no espero a que alguno respondiera, salió de la oficina para ver cómo salía una joven de cabello corto y ojos verdes, alguna imitación de una exploradora muggle. Cuando volteó Snape estaba detrás de ella, entonces olvido el empleo, olvido que estaba enamorada de ese hombre y que la había despedido. Se dio la vuelta tomando su bolsa.

¿Hermione? ¿Hermione? Detente, espera.

¿Le diste mi laboratorio a esa chica? – lo encaró en la entrada.

No, pero las pociones del señor Miller se preparan ahí, con calderos especiales, y con suma atención…

Bien… como sea.

No te despedí… sólo quiero que tengas presente que tienes ofertas de trabajo en las que…

No importa… me iré…de hecho esperaba ir al departamento de regulación, pagan bien.

¿Estas de broma?

¿Te parece que soy una de las mujeres que bromea?

Hermione, ve a casa relájate, y no pienses en nada por ahora… … ¿te gustaría salir conmigo hoy?

¿Es una cita?

Lo es.

Me despides, metes a una mujer a nuestro laboratorio y me invitas a salir, que romántico eres.

Lo siento en verdad, sacaré a esa mujer de ahí, solo me ayudo con ese pedido. Nadie más a entrado – ella alzo los brazos con indiferencia.

Se le acercó arriesgando que ella pudiera rechazarlo, le tomó la cintura haciendo una caricias sobre su rostro.

¿Estas celosa? – El silencio reinó el lugar, y Snape comenzó a sentirse en apuros - ¿Saldrás conmigo? … vamos… te espere tres meses soportando la prensa y tus salidas con ese maldito hombre, deja de torturarme – más silencio – Si lo que sucedió en la estación de tren fue algo de lo cual no estabas segura, está bien, no…

Sigo enamorada de… usted pero es… ¿estaba celoso?

Sí, lo maldije y tenía miedo de que pudiera enamorarte.

Me despidió – le reprochó.

¿Sabes cuántas ofertas de trabajo tienes?

Sólo quiero mi laboratorio.

Lo tendrás Hermione.

¿Siempre me complacerás?

Sólo si aceptas salir conmigo esta noche – ambos sonrieron y ella asintió enfadada consigo misma – Te acompaño a tu casa – le dijo besando su frente, completamente frustrada de que él la privara de besarla como era debido.

Caminaron por el callejón Diagon, él la tomó de la mano con firmeza disfrutando de la piel tersa de ella, se sonrojo ante las miradas que le daban y su corazón latía rápido, era real… por fin lo confirmaba… era de verdad, Severus Snape se sentía atraído por ella. De pronto se vio sonriendo como una tonta.

SS&HG

Abrió la puerta y mordió su labio conteniendo la sorpresa, su ex profesor en traje negro con una camisa gris le saludaba con una leve reverencia, unas azucenas estaban en sus manos y la firme promesa de una cita se formaba en su cabeza.

Pase.

Lamento lo de la mañana – se disculpó entregándole las rosas, ella asintió sonriendo – Tu laboratorio estará listo cuando quieras regresar.

¿En serio?

Claro que si… estás preciosa – el sonrojo se hizo presente en el rostro de Hermione.

Había elegido un vestido gris oscuro hasta las rodillas con su cabello suelto y sus labios rosas, a él le encantaban. Tomó su abrigo soltando la capa que había llevado antes en las manos.

Supongo que será un lugar muggle.

Quiero una cena normal no a miles de personas interrumpiendo.

Y… ¿a dónde vamos?

Sólo confía en mí.

SS&HG

¿Reservaste toda la terraza? – le susurró cuando el mesero les servía algún tipo de bebida que no contenía alcohol, él asintió viendo sus ojos maravillados.

Un restaurante que tenía la vista a Londres y había pocas luces encendidas, una suave brisa le movían sus bucles y la música la fue relajando poco a poco hasta darse cuenta que era la primera cita de su vida.

Es mi primera cita – confesó bebiendo.

Estuvo casada de Weasley.

Bueno, él y yo sólo salimos y… no hubo citas, luego llegó Rose.

Entonces espero que sea de su agrado, no quisiera que fuera la última conmigo… es la segunda cita de mi vida y si la estropeo preferiré no buscar una tercera.

¿Quién era la primera? – preguntó arrepintiéndose al minuto.

Un error – y esa palabra bastó para sentirse especial a su lado.

La comida había sido exquisita y de pronto se vieron llegando a casi las once de la noche, él se había despojado del saco y ella estaba sentada más cerca de él, una sonrisa dibujaba su rostro y un brillo inusual aparecía en medio de la oscuridad.

¿Baila?

mmmm… si, ¿usted?

La estoy invitando a bailar Granger, mi mano no está de adorno, ¿o acaso estoy siendo muy sutil? – ella reaccionó nerviosa tomándola, el mesero cerró la puerta de la terraza dejándolos solos tal como él lo había indicado, era su segunda cita pero la primera en la cual una mujer le interesaba, si él lo echaba a perder iba a frustrarse y suplicar por otra.

Lo siento, creo que me pongo nerviosa.

No tienes porque, vivimos juntos casi 9 meses, creo lo conozco todo de ti, te mostraste tal cual porque no te interesaba quedar bien conmigo, he visto tu coraje, tus rabietas, se cómo lloras y la forma en que puedo calmarte…

Con la suave música él la guió hasta relajarla, una mano firmemente tomando su cintura y ella escondiendo su rostro en su pecho, escuchando por primera vez como él se abría con ella sin temores ni arrepentimientos.

—… conozco tanto de ti que podrías espantarte, tus horas de comida y el antojo por fruta fresca que te da en verano, duermes de lado y te abrazas a algo… y me di cuenta…

¿Qué?

Cuando comencé a llamar tu atención – el corazón de la joven se detuvo apenada sin saber qué decir – para entonces ya estaba enamorado de ti.

¿Por qué… me rechazaste?

Yo te recibí en mi casa cuando estabas en aquel estado, Draco y yo le hicimos ver a Potter que era lo mejor para ti, yo era el que estaba a tu cargo, tú eras mi responsabilidad y cualquier relación que se hubiese formado no era correcta. Tú aún no estabas bien, no preparada para aceptarme, Hermione quiero ver en tu rostro la felicidad no la duda y aquella noche tenías demasiadas.

Lo lamento.

No tienes por qué… eso fue antes, si tú me aceptas será muy distinto.

Creí que aceptando salir contigo te estaba aceptando.

No, debo llegar ileso sin echarlo a perder hasta tu casa, si es así me complacerá que seas mi pareja oficial.

Nada me haría más feliz…

Saliendo del restaurante el arreglo de Hermione había desaparecido, su cabello estaba esponjado y el aire no colaboraba en ello, se había puesto el abrigo e iba del brazo del profesor rumbo a su casa, ella se mostraba bastante nerviosa revisando su aspecto, así él no iba querer pasar a su casa, memorizaba el conjunto que había elegido por si ocurría algo y creía que sería el indicado para él, una lencería negra de encaje.

Llegamos – indicó él soltándose de su agarre y poniéndola en la puerta.

Le invito un café o… té, también tengo té y compre un licor para que pueda beber conmigo, sin alcohol es de… frutas… frutos rojos exactamente – argumentó nerviosa en pausas.

No sería lo más correcto.

Vivimos juntos.

Y nunca la toque de forma indecente.

¿Y hoy lo haría? – él la observo saboreando su conjunto y su aroma.

Posiblemente – siseo de una forma que hizo a Hermione temblar.

¿Y si no me importara?

Hermione, no eres una aventura, quiero esto tanto como tú y no voy arruinarlo, eres una dama y quiero cortejarte, permíteme hacerlo – ella asintió noqueada sacando las llaves.

¿Te veo mañana?

Claro, aún tienes tu trabajo ¿podré invitarte a salir la próxima semana?

Me encantaría.

¡Perfecto! Elegirás el lugar.

Ambos se despidieron, en la mirada del pocionista podía ver el deseo fluir y algo que no se habían dicho antes, tomó su cintura con algo más de fuerza que la normal pegándola a su cuerpo.

¿Me permitirías besarte?

¿Por qué demonios le pedía permiso? ¿Acaso no se habían besado antes? ¿Y por qué tenía que pedírselo así? Sus cuerpos pegados el uno al otro, en cualquier momento sus piernas fallarían y haría el ridículo cayendo al piso. Como si él hubiese podido escucharla la sostuvo con fuerza esperando pacientemente su respuesta.

Severus observó sus labios, ¿acaso ella había ya respondido sin darse cuenta? Tan sólo esperaba que hubiera dado una respuesta coherente. Su mirada subió hasta encontrarse con sus ojos castaños que estaban muertos de miedo.

Recordaba aquel beso en la fiesta, ella se le había abalanzado, y el miedo al fracaso inundó sus sentidos, si algo salía mal… si algo ocurría.

Comenzó a respirar agitada y sus manos se aferraron a su saco, no supo en qué momento quiso ser besada por él hasta el cansancio, sin importarle otra cosa, las palabras no salían de su boca y tan sólo pudo asentir con la cabeza sintiendo de inmediato los labios de Severus sobre los suyos, su sabor que había extrañado tanto y esa posesión que él ejercía cuando la besaba.

Solo se dedicó a sentir, lo demás ya no importaba…

SS&HG

¿Qué? – le pregunto exasperada Hermione, si ella volvía a mirarla de esa forma saldría de Grimmauld Place sin voltear atrás.

Pues que quiero saber, soy tu mejor amiga ¡Dímelo!

Eso fue todo, llegó puntual a la casa con flores, el restaurante fue hermoso la velada perfecta, hablamos e inclusive me invitó a bailar.

Sí, sí, sí, eso ya me lo dijiste ¿y luego?

Me llevo a casa.

Justo a donde quería llegar – dijo para sí misma emocionada – ¿Qué paso?

Pues nada Ginny, quedamos que seguiría trabajando y tendremos una segunda cita.

¿Nada más? ¿No lo invitaste a pasar? ¿Un beso? ¿Un adelanto? ¿Nada?

Un beso – susurró cuando vio que Harry entraba a la cocina.

¡Oh Merlín un beso! ¡Un beso Morgana! Dímelo todo.

Un beso Ginny – le dijo alzando la voz – solamente eso ¿de acuerdo?

No importa, dímelo todo, ¿cómo fue? Dónde estabas tú y él, que dijo, qué dijiste, todo.

Está bien…

Flash Back

En el momento que asintió una sonrisa apareció en el rostro de Severus, se acercó un paso más hasta que la espalda de ella quedó pegada a la puerta, ella se sobresaltó pero el firme abrazo que le dio el pocionista bastó para que su cuerpo se relajara.

Después todo ocurrió confuso, los labios de él reclamaron los de ella, correspondió al mismo tiempo que sus manos jugaron con su saco, él usó la otra mano para separarlas y colocarlas detrás de su espalda y mantenerla a su merced, inmóvil como una muñeca que se rendía.

Él exigió atención y Hermione permitió que explorara su boca, el beso se tornó más demandante y empezaron a devorarse, él casi la cargaba, sus pies habían olvidado sostenerla, los labios de Severus se perdieron en un momento, ya no era su boca, era su cuello el que era atacado.

La excitación por ambos era evidente, sus vientres pegados por la posesión al que la tenía sometida, gracias a Merlín la puerta estaba cerrada sino al hombre se le habría olvidado su discurso anterior.

Un gemido se escapó de la boca de ella y Severus se separó de su cuerpo, observando sus labios rojos y la expresión de completo deseo en el rostro de Hermione. Hizo una inclinación y besó su frente con ternura.

Hasta mañana, descansa.

¿Debes irte?

Por el bien de ambos sí, estoy empezando a ver esto… un poco complicado – ella se sonrojó y asintió besando sus labios por última vez.

Te… te quiero.

No podrías ni imaginar lo que yo siento por ti Hermione.

Fin del Flash Back

¡Oh cielos! – Suspiró Ginny casi con ojos cristalinos – ¿En verdad? ¿Te pidió permiso para besarte? – preguntó emocionada.

Pues… sí, eso hizo.

¡Ves! – le gritó a Harry que comía una manzana oculto detrás de un refrigerador.

¿Qué?

Tanto que admiras a ese hombre y convives con él, ¡No se te ha pegado nada! ¡Él le pidió permiso para besarla! Eso es muy caballeroso y romántico, ¡Ojalá aprendieras mejores cosas del profesor!

¿En serio? ¿Cómo iba pedirte permiso para besarte? ¡Me saltaste encima Ginny! Después del partido, a penas tuve tiempo para respirar – respondió con obvia sinceridad, y su esposa no hizo otra cosa más que fulminarlo con la mirada.

No puedo creer que te respetara, no hay muchos así.

Dijo que quería hacerlo bien y tratarme como una dama – susurró solo para ellas.

No me digas que también ansiabas eso en nuestra relación Ginny, porque de ser así… - la frase no pudo ser concluida cuando un rayo violeta salió de la varita de la pelirroja dándole de lleno en la boca de su esposo, Hermione ignoró el resultado pero le sorprendió que el auror fuera su amigo y no la temida Ginevra.

SS&HG

Deja eso ahí – Hermione alzó la vista y colocó la ultima botella en la caja, aún tenía la túnica del laboratorio y la red que le sostenía el cabello, seguramente no era una de las visiones más hermosas – No te muevas, alguien más se ocupara de terminar eso.

Pero…

Nada, te espero en dos minutos en la chimenea de mi despacho, tu sorpresa esta lista.

Oh… - susurró quitándose la túnica, intentó serenarse pero una sonrisa se ocultaba detrás de su cabello una vez que lo dejo suelto – Dime que es.

Te fascinara nena.

Severus… gracias pero no es necesario que hagas esto… cada mes… es…

¿No te agrada? – le preguntó serio ocultando la sonrisa que vendría a continuación.

Me haces tan feliz… lo sabes.

Entonces vamos.

Llegaron a la oficina de Severus, donde se encontraba Alice ocultando su felicidad por ellos. Ya tenían 5 meses de estar juntos, vivían en casas separadas pero técnicamente pasaban todo el tiempo junto, su relación era solida y discreta. Pero él como cualquier hombre enamorado siempre buscaba lo mejor para ella, cada mes era un regalo para su joven compañera, pero en esta ocasión buscaba tan sólo ver una sonrisa en su rostro y contemplar que ella era suya.

Ya sabes qué hacer Alice.

Vete sin cuidado, puedo hacerme cargo de esto el fin de semana.

¿Fin de semana? ¿Nos ausentaremos tanto?

Así es… un pequeño viaje como parte de tu sorpresa.

Pero… necesito ropa.

Tú lo que necesitas es… relajarte – la condujo hasta la chimenea y juntos viajaron hasta su destino.

Salieron de ahí en una tienda de lo que parecían recuerdos mágicos de todo tipo, había libros, pequeños calderos, escobas, túnicas y amplios pergaminos.

Señor Snape, todo está listo según lo estipulo y le entrego el programa.

¿Ningún problema con mis indicaciones?

Ninguno, tiene el lugar más privado señor y sus lugares apartados en donde siempre.

Muy bien, gracias. Acompañare Hermione, te va encantar.

Cuando salieron la castaña no podía ocultar su emoción, había varias carpas, brujos y magos de distintas nacionalidades. Podía ver a lo lejos una carpa que actuaba como invernadero, y un edificio que tenía el letrero de astronomía.

Subieron a un carruaje que los hizo entrar a un bosque templado, escuchándose el cantar de varias aves y el sonido del viento que movía la copa de los árboles. Si prestaba atención se veían a lo lejos varios bulgalows, tan sólo viajaron unos minuto hasta que llegaron al suyo. Severus la ayudó a bajar mientras el pequeño hombre le abría la puerta.

La feria se encuentra a 10 minutos caminando, en unas horas comenzaran las presentaciones de tres libros de autores franceses, dos de ellos son de pociones señor Snape y por la noche… sé que no le agrada pero quizás a su acompañante si… es… una fiesta irlandesa para inaugurar el evento, con bailes y una buena bebida.

Gracias, ¿la ropa?

En el armario señor y todo lo necesario, sino tienen alguna duda, me retiro.

¿Qué… qué es esto? – preguntó una vez que se quedaron solos.

El encuentro internacional de magia, ahora tuvo cede en Irlanda, casi siempre vengo, se realiza cada cuatro años. Podrás ver cosas asombrosas de cada área, casi siempre vengo solamente por ingredientes y libros, ve los folletos – Hermione se sentó en el sillón color blanco, vio brujos y magos vestidos con amplias túnicas medievales, peinados sencillos y todas las maravillas que ella sólo sabía por lo que decían los libros, estaban en un completo paraíso.

Severus esto es hermoso y el bungaow es asombroso.

Sólo tiene una recamara.

Ya hemos dormido juntos antes.

Voy a respetarte.

Eso dijiste la ultima vez.

Y lo cumplí… no llegué tan lejos, y lo seguiré haciendo. Por lo pronto, quiero que veas los libros que se presentan en dos días – ella bajó la vista abriendo la boca sorprendida, regreso su mirada hacía él casi eufórica. Soltó los folletos y saltó sobre de él, Snape no esperaba tal cosa y cayó sobre uno de los sillones, con ella a horcadas tan sensual, dejando entrever sus piernas torneadas y su linda figura por encima de su él, tentándolo a hacer un centenar de cosas ahí mismo.

Te amo, lo sabes… gracias, el libro que presentan lo había buscado por mucho tiempo, me encantó la sorpresa – le aseguró besándolo apasionadamente preguntándose seriamente si había hecho bien al elegir una sola habitación – ¿En serio no quisieras hacer el amor?

Oh Hermione – la calló con un beso, si a esa mujer se le ocurría hablar de nuevo, algo podría pasar.

Primero que nada quisiera disculparme por la tardanza, ya no prometeré capítulo semanal, quizás actualice cada quince días.

Por otro lado XERXES ELI ha sido un placer hacer un trato contigo, tienes 24 horas para darme el capítulo.

Ya casi está la actualización de Recuerdos en Penumbra, nos acercamos a revelar los secretos de Andric Granger.

Y finalmente: EL 10 DE SEPTIEMBRE SE CIERRA EL PLAZO PARA INSCRIBIRSE AL CONCURSO SEVMIONE, NOS GUSTARÍA TENER MÁS PARTICIPANTES, ASÍ QUE TODAS LAS ESCRITORAS ANIMENSE Y APUNTARSE SE HA DICHO!

Kiara Michell: No he planeado volver a meter algún mortifago, pero lo pensaré. Espero te haya gustado nena, besos.

Dana Masen Cullen: Lamento la demora y espero que te hayas vuelto a enamorar del Sevmione, es el equilibrio perfecto entre esta pareja, ¿verdad? Besos nena

Yetsave: Sólo tenían que ponerse a prueba los sentimientos de ambos pero lo superaron rápidamente. Besos

LadyBasilisco 220282: Un tipo cualquiera que quería ligársela, pero ella no se dejo, no te preocupes.

Kath 2hd: Tu sólo confía en mí, ellos se aman claramente pero ella aún estaba muy inestable para comenzar algo de nuevo, ya verás la reflexión que él hará cuando la sienta completamente suya, valdrá la pena que hayas muerto de nervios. Por otro lado, esto tendrá final feliz, casi siempre cuando decido darle un final trágico o infeliz suelo avisarlo desde el inicio, pero mi betta no me deja escribir drama

Pilly Snape: Gracias guapa, hay un par de cositas antes de empezar con el final. Espero te agraden. Besos

Samaria Reed: Te voy a spoliar… ella tendrá una recaída, pondremos a prueba el amor de ambos, es natural y sería ilógico que ella no caiga de nuevo, debe hacerlo, veamos si ella aún quiere que él la apoye y si él se siente preparado para hacerlo… Gracias por tu review. Besos

Yazmín Snape: Ustedes dos van a matarme, y tú eres cruel… es lo único que diré, espero tu opinión, no tengo nada para el capítulo ocho. Sin besos, no te lo mereces.

Tequila Nervous: Un tremendo idiota que creía poder conquistarla, Snape, él si que tiene posibilidades de sobre, ¿Por qué no me enamora a mí?

Issis Snape: Lamento haber tardado tanto pero hay tantos deberes profesionales y como madre que me tiene agotada, debo acostumbrarme a los cambios. Besos nena

Xerxes Eli: Ahora si, tienes 24 horas, quiero mi capítulo! Espero te haya gustado lo que escribí, quizás carece de emoción, espero poder ponerlo bien en el siguiente pero no te emociones que la historia es Rated T, seré una niña buena. Besos nena

Aliuxs: Me alegra tenerte leyendo otra más de mis historias, la verdad no me gusta poner a Ron como malo, y en varios termino poniéndolo así, espero que no vuelva a repetirse y darle un poco de honor al personaje. Espero te agrade el desenlace de la historia. Besos guapa