N.A: Hola, perdón por el retraso, me surgieron algunas cosas en mi rutina. Como siempre disfrutad de la historia. :)

Dedicado a Todas esas personas que me apoyan y encuentran algo de tiempo para leer mi humilde historia. Gracias :D

Capítulo 7: Friends and alibis. (Escape the fate)

El tiempo pasó demasiado rápido para mi gusto, pero agradecía que las vacaciones de primavera hubiesen llegado. No aguantaría una semana más encerrada en ese manicomio que se hacía llamar instituto. Y no es que me molestase, pero últimamente ir allí se había vuelto un suplicio. Y todo por culpa de los celos que me corroían por dentro, cada vez que veía a Trafalgar. Siempre que me lo cruzaba por él camino me entraban ganas de estrangularle.

Pero ahora debía centrarme en que ropa me ponía para salir. Al principio la amistad que mantenía con Kid y con los demás, era por puro interés. Ellos mantenían a la gente alejada de mí, y yo por el mero hecho de ser una Black y juntarme con ellos, les daba más puntos en el ranking de "Pandilleros". Pero como el roce hace el cariño, nos hicimos colegas con el paso del tiempo. Y hoy el primer día de vacaciones, habíamos quedados en el pub venganza, para matar el tiempo y de paso hacer alguna fechoría.

Al final me decidí por ponerme un vestido rojo con tirantes negros, que me mando mi padre por mis buenas notas. Eran todos aprobados por los pelos, pero había un par de asignaturas donde destacaba. Y aunque a mí los vestidos y las faldas, no me fueran mucho, hice esa excepción con este vestido. Me alegraba que mi padre se acordase de mí un poquito y me enviara el vestido después de tanto tiempo sin saber nada de él.

Deje mi larga melena castaña suelta, me maquille, me eche un poco de perfume y me puse mis sandalias de cuña. Cogí mi bolso donde ya había mentido todos lo necesario y baje las escaleras casi a tropezones.

-¿Ah dónde vas así de linda hoy? –La voz impertinente de Raquel taladro mi cerebro. -¿Has quedado con alguien?

No me moleste siquiera en mirarla, si lo hacía temía lanzarla el bolso a la cara y sacarle los ojos con las manos, no quería estropear mi estupenda manicura francesa y mi mp3 que estaba dentro del bolso. Sabía que nunca me perdonaría después de la pela que tuvimos, pero no necesitaba sus disculpas. Al fin y al cabo, ella gano en cierto modo, tenia al ojeroso para ella sola.

-Que te den. Dije con voz carente de emociones y saliendo por la puerta.

-Tranquila, de eso se encarga Trafy.

Con una sonrisa en los labios cerré la puerta de un portazo, no lograba contener la risa al oír ese estúpido mote, hacía que la imagen despiadada de Trafalgar, se volviera tan tierna como un osito de peluche. Al final me acobarde y no fui a hablar con él sobre ese jodido sábado. Y en cierta manera lo había superado…creo.

Hurgue en el bolso un poco hasta dar con mi mp3, me coloque los auriculares y seleccione una canción al azar. No dejaría este esplendoroso día se arruinase tan fácilmente.

Cuando puse un pie el pub, todas las miradas fueron a recaer sobre mí. ¿Tan raro era verme? Normalmente no solía destacar tanto. No le di mucha importancia ya que reconocí enseguida el llamativo peinado de Kid, ese pelo rojo de color tan vivo, no era de este mundo, y la hermosa melena rubia de Killer. Estaban en la mesa del fondo de siempre. Aunque echaba de menos a Heat y Wire, era raro no verlos. Me acerque a ellos y les saludes con la mano antes de sentarme al lado de Killer.

-¿Mocosa, que haces aquí? –Pregunto Kid arisco. –Este lugar no es para chicas guapas, te arriesgas mucho viniendo aquí.

-Demasiado. Corroboró Killer.

¿Estaban tan ciegos o yo tan cambiada, que no me reconocían?

-¿Así es como me recibís? –Les mire fijamente. –Soy yo, pedazo de idiotas. Y gracias por lo guapa.

-¿No jodas, eres, Nicte? Dijeron los dos a la vez, poniendo una cara de confusión que me dieron ganas de hacerles una foto.

-Claro, que soy yo. ¿Quién se atrevería a ligar con vosotros?

-Para tu información. –Dijo Killer. –Tengo pareja.

-Lo sé, sé que Kid y tú sois novios. Sonreí con inocencia.

-Maldita mocosa. –Kid alzo la voz ofendido. Olvidaba que no le gustaba que dudasen de su masculinidad. Y a Killer, casi le da algo –Retira eso.

-Ok, ok. –Acepte. -¿Dónde están los demás?

Kid bebió de su botellín de cerveza, esquivando mi pregunta y killer me miro (Si es que lo hacía con ese flequillo que lucia.).

-Ellos están ocupados. –Contesto el rubio. –Trabajaban hoy, en esa tienda de música que abrieron hace poco.

-Ah, es cierto. –Musite. Era cierto que comentaron algo sobre eso, pero no le di más importancia de la necesaria. –No me acordaba.

-Es porque tienes una memoria de pez. –Dijo Kid mirándome divertido y dibujando una sonrisa igual en su cara. –Enana.

-Al menos tengo cejas. –Le conteste alzando las cejas para darle mayor énfasis. -¿Ves?

-Repite eso, mocosa.

-No recibo ordenes, de un tipo sin cejas. Le saque la lengua infantilmente.

Menos mal que llego Capitán, justo a tiempo para evitar que nos peleásemos. Y antes de que Kid me agarrara, puso la bandeja que llevaba entre nosotros, impidiendo su ataque y sonrío como un padre.

-Vaya, Nicte, que guapa has venido hoy. –Dijo mirándome. –No dejes que este cabeza en llamas, te toque.

-No la iba a tocar. –Se defendió el pelirrojo. –Solo le iba a dar un suave toque de atención.

-Claro–Dije sarcástica, mirándole por encima de la bandeja. –Solo un suave toque.

-Bajar los ánimos, que al pobre melenudo lo tenéis marginado.

Todos miramos a Killer instantáneamente. El solo se encogió de hombro y bebió de su botella, parecía que no le importaba.

-Podéis dejar de mirarme ya. –Pidió. –Sé que soy sexy, pero no quiero que me desgastéis con la mirada.

Kid puso los ojos blanco. Yo sonreí con cierta ironía, olvidaba que era orgulloso hasta la medula.

Todo fue de maravilla toda la tarde. Hablamos de todo los temas que se nos ocurrían, pero el que más destaco fue el tema de la música. Nunca lo habría dicho, pero teníamos unos gustos parecidos.

-¿Cómo llevas lo le Trafalgar? –Pregunto Kid, abriendo la caja de pandora. – ¿Lo has olvidado ya?

-Yo…esto, el ahora sale con mi prima….-No sabía que contestar. –No sé….

-Kid, no digas nada de ese bastardo. –Salío Killer a mi rescate. –No ves que ella, está enamorada de él.

Algo dentro de mi hico "Clik", y unas ganas de matar se apoderaron de mí. Lance una mirada de odio al rubio y sonreí de forma sádica, apreté los puños demasiado, hasta que las uñas se me clavaron en la palma de la mano. Kid me agarro antes de que atacase a Killer.

-Te voy a dejar calvo rubiales. –Rugí con todas mis fuerzas. –Y luego te cortare esa lengua tan larga que tienes.

Intentaba escapar de las garras del pelirrojo con todas mis fuerzas. De verdad que quería callar a Killer, tal vez lo había dicho sin ninguna clase de maldad, pero ahora no podía registrar eso en mi cerebro. Me había herido tan profundamente.

-Nicte, cálmate. –Ordeno Kid agarrándome todavía. –No merece la pena matarlo.

Me tranquile y relaje las manos, pero aun seguía tirándole dardos a Killer con la mirada. Pero luego una sensación de remordimiento se apodero de mí. Casi atacaba a mi amigo por decir algo, que muy a mi pesar, era cierto

-Supongo que no me gusta que digan que me gusta.

Mentí.

-Lo sabemos. –Dijo Kid soltándome. –No digas mentiras, arruinarían tu imagen de niña buena.

Sonreí un poco. Pero no comprendí a que se refería con la ultima parte.

-Perdón, ha sido culpa mía. –Killer se disculpo, aunque parecía que le costaba aceptar su error. –No debí decir eso.

-No, no te disculpes, he sido yo quien por poco te deja pelón. Tengo que ser yo quien se tiene que disculpar.

-Ambos pediros perdón. –Dijo Kid seriamente. –Acabamos con malos rollos de una jodida vez.

Y después de decir eso se sentó y bebió de su cerveza, acabándola casi de un trago. Killer se paso ambas manos por el pelo, como comprobando que un estuviese en su sitio. Apoye la cabeza en la mesa, estaba avergonzada y me golpeé la frente contra ella, era como un auto castigo. Esto comenzaba a afectarme demasiado.

….

Nos tiramos hasta la madrugada del día siguiente en el pub. Las cosas al final no resultaron tan malas, como casi se ponen. Killer y yo hicimos las paces, ambos quedamos en no decir nada sobre el tema nunca más. Kid se empeño a acompañarme a casa, poniendo como excusa: "Vas demasiado linda y alguien podría asaltarte, pero no lo hago por ti, lo hago por el desgraciado que se pusiera en tu camino. Adivina que cosas le harías" Me hizo tanta gracia, que no pude decirle que no.

Nos despedimos de killer, que vivía cerca del pub, en la calle que había detrás. Comencé a andar hacía la urbanización donde estaba mi casa. Y aunque estaba lo suficientemente lejos para tener que coger trasporte, no me importaba andar.

-¿A dónde vas? Kid pregunto haciendo que me detuviese.

-A casa. Esta por esta dirección.

Indique el camino señalándolo. Kid no dijo nada, solo negó con la cabeza, sonrió y comenzó a caminar hacia la otra calle, la que estaba en la opuesta. Yo le mire confusa, pero me obligue a seguirle. Él muy malnacido casi me deja tirada. No tarde el alcanzarle y cuando me puse a su altura le di un ligero golpe el hombro para llamar su atención.

-No me dejes atrás. –Le dije acusatoriamente. Él me miro entre divertido y molesto. -¿A dónde vamos?

Aparto su mirada de mí y la clavo en el frente. Agache la cabeza, de repente la acera me resulto fascinante. Se tomo su tiempo para contestarme, era como si estuviera pensando.

-A tu casa. –Soltó de golpe. Ganándose que le mirara de reojo. –Se llega antes a esa urbanización, si vas por los barrios bajos. No es muy seguro, pero ahorras tiempo.

Levante la cabeza bruscamente. Era un dato que desconocía. Mentalmente recordé las direcciones, creando un mapa imaginario donde coloque los puntos de interés. Era cierto, nunca me había dado cuenta.

Solo quedaban dos manzanas para llegar a mi casa. Por el camino nadie menciono palabra. Kid parecía estar debatiéndose internamente sobre algo. Y yo estaba en mis mundos de "Yuppies", pensando en que iba hacer después de llegar a casa.

-Nicte. –La voz de Kid me trajo de vuelta al mundo de los vivos.

Le mire. Su rostro casi siempre con una sonrisa orgullosa y sus ojos dorados burlones, se volvieron serios. Además casi nunca me llamaba por mi nombre, normalmente usaba motes. Comprendí que lo que iba a decir, era completamente en serio.

-Quiero que me digas lo que se te pasa por esa cabecita tuya. –Ordeno con delicadeza. –Estas muy rara últimamente.

Trague saliva. Me había puesto nerviosa y mi cuerpo comenzó a temblar.

-No me pasa nada. –Dije sonriendo tristemente. –Solo que no logro acostumbrarme a Raquel. Creo que de pequeña le dieron a elegir entre la pastilla roja y la azul, pero se tomo las dos. Y ahora cabalga entre los dos mundo*.

Kid se rio un poco, pareció hacerle gracia mi broma. Pero luego me miro de forma significativa, no se tragaría mi cuartada.

-Hablo enserio.

Su tono de voz se volvió gélido. Incluso vi como pasaba un pingüino a mi lado.

-¿Y qué quieres saber, Kid? –Pregunte en un murmullo. –No logro entenderte.

-Lo que te pasa con Trafalgar. –Contesto. –Cada vez que se le menciona te pones violenta. Pareces una yandeguire*.

Me había calado, ahora sería capaz de diferenciar mis mentiras. Pero callé y seguí caminado. Ahora estaba perdida, no sabía cómo hacerle frente, porque ni yo misma comprendía lo que sucedía. Rebusque en mi cajón de sentimientos.

Entonces comprendí el por qué de mis celos justificados contra mi prima, mis reacciones violentas. Todo. Todo cobró significado. Estaba de alguna manera enamorada de ese psicópata. Pero no lo aceptaría. Trafalgar no se merecía mis sentimientos.

…..

Llegamos a mi casa. Y nos detuvimos delante de la entrada.

-Llegamos. –Dijo mirando la puerta. –Me voy.

-¡Espera!

Le agarre del brazo antes de que comenzase a andar y me dejase sola.

-¿Qué?

-Yo tengo malas noticias. –Murmure. Estaba decidida a contarle todo. –Creo que estoy enamorada…de ese imbécil de Trafalgar.

Kid abrió los ojos como platos. Estaba igual o más sorprendido que yo. Pero de alguna forma su mirada impactada y acusatoria, me afecto. Estaba completamente abochornada, y mis mejillas estaban coloradas. Era demasiado para mí, notaba como mi interior daba vueltas salvajemente. Y toda la tensión se acumulo en forma de lágrimas en mis ojos, y antes de que pudiera retenerlas se escaparon en estampida.

-Kid…-Llame al pelirrojo con voz quebrada. –No me gusta, pero me gusta…estoy tan confundida.

No sé como las apañe para decir una frase tan larga cuando me estaba asfixiando con tanta lágrima y mocos. El aludido me miro culpable, parecía que no le gustaba verme llorar. Y antes de que dijera algo, me abrazo.

Estaba algo sorprendida, no me esperaba esa reacción por parte de Kid. Me acurruque entre sus brazos y me pegue a su pecho, llorando como una niña. El me puso una mano en la cabeza y comenzó a acariciarme el pelo, en un intento algo torpe de consolarme.

-Tranquila. –Susurro. -Eres una chica fuerte, y como tal debes mantener tu cabeza bien alta.

Esas palabras tuvieron el efecto deseado en mí, porque en un rato me calme. Kid dejo de abrazarme, dándome espacio para respirar. Y en gesto de profunda ternura me seco la última lágrima con el pulgar.

-Hasta las bestias tienen corazón. –Dije sonriendo. –Gracias, Kid.

El sonrío orgulloso, pasando por alto mi broma. Había hecho un esfuerzo enorme para resultar tan amable. Se lo agradecía con todo mi corazón. Me había devuelto la sonrisa.

-Ahora gracias a ti, tengo la camiseta llena de mocos. –Dijo volviendo a su habitual tono de voz despreocupado. –Me voy.

-Nos vemos. Gracias por todo y perdón por lo de de camisa.

Negó con la cabeza y con una sonrisa se fue.

Entre en casa con una gran sonrisa. Había sido un día movidito y seguía un poco afligida por mis recién descubiertos sentimientos. Pero dentro de mi pecho aun estaban las palabras de Kid "Eres una chica fuerte, y como tal debes mantener tu cabeza bien alta." Y siempre, las mantendría cerca mí.

….

*yandeguire: Es un término japonés para referirse a una personalidad. Combina las dos personalidades Yandere y Yangire. Ésta se define como la persona normal que se vuelve violenta no solo por el amor hacia algún personaje en concreto, sino también a viejos traumas del pasado y/o problemas psicológicos. Ambos casos hace que pierda la cordura (progresiva o súbitamente dependiendo del caso) y acabe cometiendo actos violentos que afecten al resto de personajes, aunque también puede pasar que este tipo de personaje termine redimiéndose (Sacado de la Wikipedia)

*Creo que de pequeña le dieron a elegir entre la pastilla roja y la azul, pero se tomo las dos. Y ahora cabalga entre los dos mundo: Hace referencia a Matrix.

N.A: Bien espero que os haya gustado este capítulo, me costó mucho escribirlo. A partir de ahora iré actualizando semanalmente, y no diariamente. Reconozco que al final había algo de OOC por parte de Kid, pero pensé que como es su amigo y eso, podía hacer una excepción y ponerle un poco como Hermano mayor.

Bien, por mi parte no tengo nada más que añadir, dejar reviews. O si no, Trafalgar (no) os llevara a su cuarto rojo del dolor;). Venga hasta luego. :D