El capítulo siguiente es el 21, porque anteriormente estos 7 capítulos, eran 20 capítulos. Sin embargo, si son nuevos lectores o algo así, después de este capítulo pueden proceder a leer el 21, aunque les aseguro habrá algo de cáncer.

No estoy segura de sí reescribiré todo los demás, quizás lo haga (lo tengo en mente) pero lentamente aunque intentare terminar todo durante este periodo.

Uta no prince-sama no me pertenece.

Disculpen faltas de ortografía.


Capítulo 7:

Normal pov.

-Vaya, creí que estarías dormido- comento la voz de cierta pelinegra quien se acercaba a paso lento.

-¿Qué haces aquí?-pregunto Tokiya.

-Paseando mientras hay tiempo-contesto la pelinegra sentándose en la arena, junto a Ichinose. El silencio estuvo presente por unos segundos. -¿En qué piensas?-pregunto.

-Hmm- el chico no contesto, su cara mostraba la seriedad de siempre.

-Déjame adivinar…-dijo la chica fingiendo pensar.

-No podrás adivinar-le replico el chico.

-Piensas quizás, ¿En Hayato?-dijo con duda y mirando su sorpresa.

-Yo no estaría pensando en el estúpido de mi hermano-dijo Ichinose.

-¿Podrías dejar el cuento de que es tu hermano?-pregunto molesta. –Por lo menos conmigo, me parece fastidioso-afirmo. Ichinose le miro entrecerrando los ojos y mirándola con duda. -¿Piensas seguir cantando como Hayato?-pregunto directamente. Ichinose se molestó ante eso, o eso parecía. El silencio se hizo presente y la pelinegra solamente miraba el paisaje de noche que estaba frente a ella. –Tengo que admitir que soy alguna especie de fan de Hayato, me gusta su música por más extraño que parezca-comento.

-Realmente es extraño, teniendo en cuenta que tu música es para romper tímpanos- comento el chico sin poder contenerse.

-¡Lo sé, lo sé, tampoco comprendo esa especie de rareza en mí!-exclamo la chica. –No sé qué te sucedió, pues Hayato ha cambiado desde la primera vez que lo escuche- la pelinegra comenzó a jugar con la arena. –Esa canción me salvo, del mundo en el que era una muñeca y solo esperaba morir lo más pronto posible-admitió.

-Una canción no te puede dar esperanza, eres estúpida- dijo él.

-Sí, soy estúpida y aunque no lo creas, la música mueve a las personas… Una canción puede significas mucho, yo pensaba igual-la pelinegra miro a Ichinose.

-No puedo cantar- dijo el chico seriamente. La pelinegra lo sorprendió lanzándose sobre él, cayó sobre la arena.

-Creo en ti- dijo la pelinegra mirándole fijamente. -¡Necesitas cantar, inténtalo, tú y el son las mismas personas, canta en verdad!-Ichinose le miro sorprendido ante las palabras de la chica. Se quedaron en la misma posición por unos segundos, hasta que la pelinegra actuó rápidamente quitándose de encima del chico y evitando mirarle. –Buenas noches- se despidió para después alejarse de ahí.

&/Al día siguiente/&

El día era agradable y perfecto para ir a nadar al mar. La pelinegra se encontraba en una silla mientras leía.

-Vamos a nadar, debes estar muriendo de calor- la albina intentaba convencer a la pelinegra.

-No realmente, estoy muy bien aquí-comento la chica. –Pero puedes ir tú- agrego. La albina solo frunció el ceño y se dirigió al mar cruzada de brazos. –Otoya ¿Podrías dejar de ver a mi amiga en traje de baño?-pregunto amablemente la pelinegra. –Ya sé que está bien buena, pero calmado-agrego con burla.

-¡Q-que? Y-yo… ¡Como sabías que estaba aquí?-pregunto avergonzado.

-Magia negra-respondió al mirarle de reojo y ver que no estaba solo.

-¿Cuándo iras a nadar?-pregunto Ren quien ya se encontraba sentado en la silla al lado de la chica. La pelinegra enarco la ceja, le miro y sonrió.

-Nunca- y golpeo la frente del pelinaranja con sus dedos. El chico le miro mal por unos segundos.

-Me pregunto cómo es que no mueres de calor, vestida de negro-se preguntó Syo.

-Es porque soy mágica-dijo la chica volviendo a leer.

-Hay algo raro en ti hoy-comento Natsuki y la chica le miro enarcando la ceja.

-Para nada-afirmo. La albina regresaba después de unos cuantos minutos en el agua, en ese instante Otoya la secuestro llevándosela a quien sabe dónde.

-¡Oye!-exclamo Syo molesto y miro a la pelinegra. -¿No piensas ir a golpearlo?-pregunto.

-No realmente, siempre puedes ir tú –respondió. –Lo dejare pasar por hoy –agrego.

-¡Pude haber hecho lo que quisiera!-exclamo el rubio.

-No, porque a ti si te iba a golpear- amenazo la chica mirándole.

-¡Por qué?-exclamo. La pelinegra nunca respondió y siguió con su lectura.

&/Con Carla/&

La albina y el pelirrojo caminaban por la playa, había un silencio y Otoya parecía algo incómodo.

-Carla- llamo a la chica deteniéndose al instante. La albina se detuvo y se dio la vuelta para mirarle.

-¡Me gustas!-exclamo el chico sonrojado y haciendo avergonzar a la albina.

-¿Qué?-pregunto la chica apenada y sorprendida.

-¡B-bueno el fin de esto era pensar en quien queríamos como compositor, M-me gusta la música que compones!-se explicó rápidamente. –Quería decirte que te escogeré-agrego comenzado a retroceder sus pasos.

-¡Pero Otoya…!-la chica fue interrumpida por la abrupta despedida del chico quien huyo rápidamente de ahí.

La estancia en la playa, después de aquello, fue un poco incómodo para la albina quien aún no tenía idea de a quien escogería y en segunda, ¡Ella ni siquiera quería ser compositora! Así que necesitaba resolver todo eso rápidamente. En cambio, la pelinegra había hecho otra canción para Ichinose, quería demostrar que podía hacer una buena canción pero el chico no la acepto alegando que tenía que pensar en quien sería su compositor y ya no había necesidad de eso.

Después de algunos días (Que pasaron rápidamente) de relajación y meditar sobre una decisión importante para todos en aquel viaje, los días de escuela volvieron. Poco a poco, los alumnos tomaban sus decisiones y de hecho, todo estaba un poco caótico, nadie estaba seguro de que tuvieran la pareja que deseaban, otros no se decidían y había algunos pocos que no le tomaban demasiada importancia y tomarían una decisión al final. Durante esos días, algunas pruebas hacia Ichinose y Arantza se llevaron a cabo y les hicieron regresar a la clase S. Las dos chicas se encontraban caminando en dirección a los casilleros que tenían.

-Ya te he dicho que un mapache no puede ser tu mascota y menos tu amigo-le dijo la albina mientras abría su casillero dejando caer un sobre.

-Cuando un mapache sea por lo menos mi amigo, ya verás- la pelinegra le miro con un puchero y al no recibir alguna respuesta volteo a mirar a la albina quien se encontraba en un estado de sufrimiento leve. -¿Qué es eso?-pregunto tomando el sobre que Carla tenía en sus manos.

-Ya son tres-le dijo antes de que leyera la carta y le quito el sobre. –Otoya, Syo y ahora Masato-comento.

-Bueno, en mi caso solo son Natsuki y Ren- la pelinegra le informo con una leve sonrisa.

-¿Cómo piensas escoger a uno?-pregunto la albina y la pelinegra tenía la intención de explicarle algo importante cuando en ese instante el profesor Ringo se acercó a las chicas.

-Buenos días- saludaron las dos chicas.

-¿Sucede algo?-pregunto la albina.

-Buenos días chicas, de hecho tengo una noticia para ti-señalo a la pelinegra y se acercó un poco más a ella. –Alguien más te quiere, ya tienes 3 opciones-le dijo divertido y la pelinegra hizo una mueca.

-¿Quién es?-pregunto la albina y el profesor sonrío.

-Ichinose Tokiya- sonrió divertido al ver la reacción sorprendida de la pelinegra.

-Bueno, eso no me lo esperaba-comento la chica. Después de eso el profesor se despidió de las dos chicas y se marchó a otro destino.

-Tú también tienes una elección difícil-la albina suspiro después de decir aquello y solo recibió una mirada penetrante de la pelinegra. -¿Hay algo mal?-Carla pregunto después de sentirse incomoda.

-Necesitamos hablar-dijo la pelinegra arrastrándola hacia un salón vacío.

-¡Pero las clases!-exclamo la albina preocupada.

-Eso no importa-la pelinegra le restó importancia y se sentó sobre un piano que había en aquella habitación. –Pienso en la idea de juntar a nuestras opciones-le soltó repentinamente.

-¿Qué?-pregunto la albina.

-Juntar nuestras opciones- repitió.

-¿Qué locuras dices?-pregunto la albina mirándole extrañada.

-Vamos, tú tienes tres personas y yo tengo tres personas- le miro. –Además sus voces sonarían genial y no teníamos que elegir a uno solo, podríamos hacerlo debutar a todos-explico.

-Arantza, estas alucinando-la albina negó con la cabeza. –Eso no se puede así-agrego.

-Tu sabes muy bien que mi idea no esta tan errada-la pelinegra frunció el ceño.

-¿De dónde ha salido esa loca idea?-Carla le miraba cruzada de brazos y enarcando una ceja.

-Cuando tuve el problema de Psyche, una visión estuvo en mi mente, eran seis chicos y si ahora lo pienso, concuerdan demasiado con nuestros seis chicos-explico.

-Ella te ha mentido, intenta dañarte-Carla cambio su expresión a una de preocupación.

-Pero no fue la única- La pelinegra bajo del piano y se acercó a la albina. –Durante el viaje en la playa, en mis sueños un chico apareció, tenía una extraña apariencia –le dijo no muy segura. –Un chico moreno, cabello café y de unos bonitos ojos verdes-describió resaltando el color de sus ojos- Fue un encuentro loco-finalizo.

-¿Cecil era verdad?-pregunto sorprendida la albina y la pelinegra le miro de la misma manera.

-¿Lo viste?-pregunto exaltada.

-¡Si, pero creí que eran cosas mías, alucinaciones o algo así!-exclamo la albina.

-Cecil también estaba seguro de esto, no pienso que Cecil sea alguien equivocado y creo que con más razón esto debería cumplirse-dijo la pelinegra. Carla le miro unos segundos en silencio y después suspiro.

-Bien, acepto tu idea, ¿Pero cómo la llevaremos a cabo?-pregunto la albina y Arantza sonrió.

-Bien, debemos de hacer varias cosas-comento.

Fue así como este plan comenzó y era un paso a un gran resultado del cual, ninguna de las dos chicas estaría segura de sí se lograría. Las chicas varías veces se saltaron clases con el paso de los días y tampoco hablaban demasiado con los chicos, era muy raro verles y a los profesores no parecía importarles el hecho. Las señales eran menos, hasta que uno de esos días cada uno de los chicos recibió una nota que indicaba una hora y un lugar. Todos terminaron en el mismo lugar y se preguntaban qué era lo que sucedía.

-Hola, chicos- la pelinegra atravesó la puerta rompiendo aquella aura negativa de todos los chicos, en esos momentos eran competencia. La albina paso después de la pelinegra y sonrío al ver a todos.

-¿Por qué nos han reunido aquí?-pregunto Syo.

-Necesitamos hablar de algo-dijo Carla.

-Nuestra propuesta es algo extraña pero sería genial que la aceptaran-comento la pelinegra.

-¿Y necesitabas a todos?-pregunto Ichinose.

-Escuchen- dijo Arantza. –Cada una de nosotras dos, tenemos tres chicos de opción-explico.

-Pero elegir a uno, no nos parece una buena idea y de alguna manera llegamos a esta conclusión-Carla sonrió. –Pensamos que juntarlos a los seis, es una genial idea-soltó.

-Eso es una total locura- dijo Ren.

-¡Concuerdo!-exclamo Syo.

-No me agrada la idea- Masato estaba un poco molesto con aquello.

-¡Esperen!-grito la pelinegra. –Es una idea genial si lo piensan detenidamente, cuando canten todos, lo comprenderán… -Murmuro.

-La verdad es que a mí me costó darme cuenta de que al untar sus voces se forma algo maravilloso-Carla lo comento un poco preocupada de las negativas obtenidas.

-Eso no es posible- dijo Ichinose. –Tendrán que tomar una sola elección-agrego.

-Si… No pueden pensar en eso-dijo Otoya y Natsuki asintió seriamente.

-Me ha costado llegar hasta este punto, componer con Carla después de acomodar mis ideas para crear lo mejor que puedo hacer hasta el momento-dijo la pelinegra mirándoles. –Si esto no funciona, no creo volver a componer- admitió sorprendiendo. Una risa típica, se hizo escuchar, las dos chicas se miraron preocupadas y ansiosas, esperaban lo que tenía que decir el director al respecto.

-¡Olviden esa idea ahora mismo!-exclamo Shining. –Eso no es posible-agrego.

-¿Por qué?-pregunto la pelinegra seriamente. –Es una idea genial y no se arre..-fue interrumpida.

-¡Eso no se puede realizar y en ese caso, les recuerdo que les queda poco tiempo para decidir!-exclamo riéndose y haciendo una de sus misteriosas salidas, sin ninguna oportunidad de quejarse al respecto.

-El director lo ha dicho, tendrán que escoger- dijo Ichinose.

-Deberían escoger ahora mismo- comento Ren.

-¿A quién elegirán?-pregunto Syo. La pelinegra hizo una reverencia (Saikeirei, explicación al final) sorprendiendo a todos los presentes.

-Por favor, me gustaría trabajar con ustedes-dijo la chica. –Si le mostramos al director su trabajo en conjunto, lo aceptara sin una queja-afirmo. La albina salió de su sorpresa e hizo la misma acción de la pelinegra.

-¿Tan seguras y decididas están de esto?-pregunto Otoya sorprendido.

-¡Sí!- exclamaron las dos chicas. El silencio perduro unos segundos hasta que fue Natsuki el primero en hablar.

-No me molestaría debutar en equipo-sonrió e hizo que las dos chicas dejaran la reverencia atrás.

-A mí tampoco- le siguió el pelirrojo haciendo sonreír a la albina.

-Podemos intentar- dijo Syo intentando parecer duro pero causaba algo de gracia. -¿Y ustedes?-pregunto Syo mirando a los tres restantes. Masato parecía pensarlo bastante.

-Podemos intentarlo-dijo Hijirikawa.

-Si esto no funciona, tendrán que elegir a uno-dijo Ren, la pelinegra asintió sonriendo y después dirigió su mirada a Ichinose.

-Bien-acepto después de unos buenos segundos.

-¡Gracias!-exclamo la pelinegra con una sonrisa. -¡A todos!-agrego.

-Bien, en ese caso, tomen la canción-dijo la albina mientras repartía hojas entre los chicos.

-¿Hicieron esto sin estar seguras de nuestra respuesta?-pregunto Ichinose.

-Estábamos seguras de que aceptaría- dijo la pelinegra. –Además si no lo hacíamos en su momento, las ideas se esfumarían-se quejó.

-Es una composición muy buena-dijo Otoya sorprendido. -¿Quién la compuso?-pregunto sin creérselo aun.

-Nosotras- dijo la albina tomando del brazo a Arantza.

-Más ella que yo- dijo Arantza.

-¡Sin ti no hubiera existido eso!-La albina golpeo levemente a la pelinegra.

-Tus ataques físicos hacia a mí se hacen constantes- se quejó.

-Es porque eres una tontita- Respondió Carla.

-A este paso moriré y tendrán que buscar mi cadáver-dijo en dirección a los chicos quien solo se rieron ante el terror de la pelinegra.

Las organizaciones entre aquel grupo de individuos comenzó, se reunían cada que podía y aunque las chicas eran molestadas constantemente por sus respectivos profesores sobre elegir a algún chico, lo demás parecía estar bien. Fue el último día de oportunidad, donde la última advertencia se les dio, donde el último ensayo pensaba llevarse a cabo, un problema se presentó.

-Ichinose aún no aparece- dijo Syo molesto. Había pasado un tiempo desde la hora acordada, Otoya marcaba al número del chico pero este no contestaba y la que parecía más preocupada era la pelinegra que se esforzaba totalmente en mantener la calma.

-Está ocupado, no tarda en llegar- intentaba calmarles.

-Llevas diciendo eso hace un buen rato-dijo Ren haciéndole notar aquello a la albina quien entrecerró los ojos al mirar a su amiga.

-¿Qué es lo que sabes?-le pregunto convencida. Arantza se puso algo nerviosa y negó.

-Yo no sé nada, solo intento calmar a todos-dijo ella.

-Mientes- afirmo Carla. Una brisa helada se hizo presente y la pelinegra miro a su lado.

-¿En verdad!-exclamo dudosa la chica y corriendo rápidamente hacia la salida. La reacción de la pelinegra les causo algo de duda y le siguieron. Llegaron hacia una especie de puente, justamente Arantza parecía hablar con Tokiya en voz baja, cuando se dio cuenta de la presencia de los demás.

-Tokiya ¿por qué no contestabas? –pregunto el pelirrojo.

-La batería de mi celular se agotó- respondió.

-¿No tienes alguna excusa mejor?-pregunto Ren quien estaba algo molesto.

-¡Es verdad!- exclamo la pelinegra.

-Ahora intenta encubrirlo-dijo Syo mirando a la pelinegra.

-Estaba ocupado y se retrasó- dijo la pelinegra.

-¿Cómo es que lo sabes?- pregunto la albina notando que la pelinegra estaba consciente de algo que los demás no.

-Me lo acaba de decir- dijo la chica.

-Entonces, ¿En que estaba ocupado?-pregunto Masato. La pelinegra miro al chico dudosa de la respuesta.

-B-bueno eso no interesa demasiado pues ya está aquí-dijo Arantza con una sonrisa nerviosa.

-Llega tarde por algo que no podemos saber, no parece tomarse en serio esto-dijo Syo.

-¡Él se lo toma en serio!-defendió Arantza.

-Estaba trabajando- dijo Ichinose mirando a los chicos. Tokiya decidio contarles que su hermano gemelo Hayato, no existía realmente y que todo era una mentira creada. Los chicos no lo tomaron muy bien al inicio, pues era algo que, además de que la pelinegra lo sabía y no había dicho una sola palabra, el hecho de que no cumpliera esa vez con el horario hacia dudar de que se comprometiera realmente en aquel proyecto. Ichinose y Arantza lograron convencerles de que eso no volvería a suceder y que el peliazul realmente estaba interesado en aquello. Después de aquella charla, se pusieron en marcha para lograr alcanzar a Saotome quien estaba a punto de irse a algún lugar en su helicóptero.

-¡Espere!-exclamo la pelinegra. El director se negó rotundamente a escuchar aquella presentación, sin embargo fue la albina quien comenzó a tocar sin esperar un permiso. Los chicos hicieron su trabajo y fue espectacular, la presentación le agrado al director.

-¡Su debut ha sido decidido!- exclamo con su risa típica para poco después irse. El plan funciono y todos estaban realmente alegres de aquello, pero al día siguiente las cosas no serían tan felices.

El director les había llamado a todos a su oficina y una conversación se llevaba a cabo.

-¡Esto es genial! –exclamo el pequeño rubio emocionado.

-Nosotros seis seremos geniales-dijo Otoya.

-Ocho- corrigió Ren sonriendo hacia las dos chicas. –Las damas son una de las partes importante- agrego.

-Haremos nuestro mejor esfuerzo- dijo la albina.

-Escribiremos canciones geniales-La pelinegra sonrió.

-Eso no será posible- dijo el director después de minutos de silencio escuchando solamente aquella conversación. –Señoritas, no pueden participar en este proyecto-informo dejando mudos a todos.

-¿Es una broma?-pregunto la pelinegra después de salir de su sorpresa. –No me agrada demasiado-comento.

-No lo es-dijo Saotome. -¡El debut de estos chicos debe ser maravilloso y las canciones deben ser hechas por compositores profesionales!-exclamo sorprendiendo a las chicas.

-¿Qué? Eso no puede ser- dijo Syo justamente cuando el directo activo una pantalla que mostraba a una persona.

-¡Director, no me diga que es…!- Tokiya no completo la frase por la sorpresa.

-Correctamente- dijo Shining. –Es la persona que ha hecho la canción más tocada actualmente y ha ganado varios premios locos, el hará su canción debut-anuncio.

-Pero...-Otoya no completo la frase.

-¡Espere un segundo!- dijo Natsuki.

-El propósito de este proyecto es impactar y él es el llamado dios de la composición- Saotome lo decía seriamente. –Aunque ciertamente las señoritas cuentan con un talento especial al componer las dos juntas y poseen un carácter interesante, por el cual he estado yendo fácil con ustedes, facilitándoles muchas cosas y pasando bastantes-les miro. –Como cuando tomaron el examen de ingreso- recordó y volvió a retomar la idea principal. –Sin embargo, sus esfuerzos han dado cosas positivas, más de las que esperaba- comento sorprendiendo a las dos chicas. -¡Pero esto es una historia diferente! ¿Acaso pueden escribir una canción que supere al dios de la composición o ustedes son solo fanáticas?- pregunto seriamente dándoles unos segundos. Arantza apretó sus puños y parecía contener palabras. -¡No puedo dejar el destino de STARISH en sus manos!-exclamo.

-¿Qué?-atino a decir Otoya.

-¡Directo!-exclamo Ichinose. –Nosotros solo queremos cantar composiciones de ellas-agrego.

-¡No pueden ser nadie más que ellas!-coincidió Syo.

-No, no- negó Shining. –Los profesionales cantaran no importa quien componga la canción-afirmo. –Este mundo se debe ser esencial para sobrevivir y eso no describe a las señoritas-agrego dándoles la última puñalada a las dos chicas.

Después de aquella situación, un aura negativa estaba presente, terminaron reunidos en una fuente donde algunos de los chicos maldecían aquel suceso y aquella decisión del director.

-El director fue muy cruel-dijo Carla después de tanto silencio. –Ustedes se han reunido gracias a nosotras y aun así ha dicho que no somos las compositoras ideales- su furia crecía. -¡No puedo aceptar esto, no me agrada!-exclamo realmente enfada y una lagrima rebelde se le escapo.

-¡No puede hablar en serio!-dijo Syo enfadado después de todo.

-Si no vamos a cantar las composiciones de las chicas, estoy fuera- anuncio Ren.

-¡Yo también!-apoyo Otoya.

-No habrá debut sin ellas- dijo Syo y los demás asintieron.

-Olviden esas estúpidas ideas- dijo Arantza atrayendo la atención de todos. –Sus emociones les están nublando la vista, tienen una gran oportunidad al frente y la quieren desechar-explico.

-¡Pero qué dices?-pregunto Syo.

-¡No pueden perder esta maldita oportunidad después de todos los esfuerzos que nos hicieron pasar!- exclamo molesta. –No sean idiotas, dejarnos fuera y seguir adelante es lo mejor-agrego.

-¡Eso…!- Otoya fue interrumpido.

-Es verdad- dijo Carla. –Después de tanta lucha no deben dejar pasar esto-agrego convencida y olvidando su odio anterior. –Estaremos bien y será mejor que nos veamos después-agrego sonriendo. Las chicas se marcharon de aquel lugar después de aquello, necesitaban convencerles.

La mañana siguiente ninguna de las dos chicas se presentó a clases, el rumor de que dejaron aquella escuela se esparció. Se instalaron en un apartamento, comenzaron a pensar en que camino seguiría cada una pues al ver que aquella escuela no funciono para ninguna de las dos, no tenía sentido seguir en aquel lugar.

-Deberías ir con tus padres y explicarles todo aquello-dijo Arantza a la albina.

-Tú también…-comento dudosa.

-¿Sabes? Aún puedes cantar si lo deseas o componer-le comento. –Puedo ayudarte en eso-agrego.

-Ellos me gustaban para componer…- comento la albina con algo de tristeza y el silencio que se hizo presente, fue roto. Una gran sorpresa les esperaba después de escuchar el timbre e ir a la puerta a ver aquella visita. Seis chicos que bien conocían, se encontraban de pie afuera de aquel apartamento, cantando alguna melodía.

-Lo siento- se disculpó la albina mirando a la pelinegra. -¡Quiero componer para ustedes, no me importa si soy egoísta!-exclamo al punto de las lágrimas.

-¡Saotome donde sea que estés, escucha con atención!-exclamo la pelinegra decidiendo actuar convencida por la decisión firme de su amiga. -¡Seré egoísta pues quizás esta decisión lleve todo a la ruina, pero te guste o no, Carla y yo haremos canciones para STARISH!-afirmo. La risa del director se hizo presente y Saotome hizo presencia con su disfraz de planta.

-¡Eso es lo que quería!-exclamo bailando. -¡Ustedes serán las compositoras de STARISH!- Anuncio.

-¿Siempre fue idea suya esto?-pregunto la pelinegra con un tic y Saotome solo rio. Un aura vengativa comenzaba a emanar de la pelinegra y comenzó a tronar sus dedos.

-¡No puedes matarlo! –exclamo la albina recobrando la cordura. -¡Después de que debute STARISH, puedes hacerlo!-susurro controlando a la pelinegra.


La felicidad estaba presente, el debut se estaba logrando y el componer nuevamente era un sueño que parecía imposible en aquel entonces. Era maravilloso y ese día nunca podría olvidarlo. Luces, gritos, colores, estrellas, nuestra canción,… Aquellos chicos… Definitivamente era algo que no podría olvidar.

Una luz que nace en la oscuridad.

Corazones que hacen que una flor del desierto, viaje a través del cielo.

¡La música mueve al mundo!

Aquella presentación era mágica y los efectos hicieron sonreír a las chicas. Cada chico está representado por un color.

-Es obra de Cecil-dijo la pelinegra sonriente.

-Me alegra saber que esta por aquí-comento la albina feliz.

El concierto se llevaba a cabo y en aquel lugar se encontraban los profesores Ringo y Hyuga junto al directo, Shining Saotome en una mesa. Algo que realmente llamaba la atención, era aquella otra mesa, donde se encontraban:

Un castaño de ojos grises, de apariencia divertida con una gran sonrisa.

Un albino de ojos bicolor, de apariencia sería, mostraba una pequeña sonrisa.

Un hombre de cabello cenizo, de uno ojos azules de apariencia fría, tenía un porte elegante.

Un chico de cabello Cían y ojos del mismo color, con un aura intelectual, observaba atentamente.

Los cuatro hombres parecían observar atentamente cada movimiento, pero ninguna de las dos chicas pensaron demasiado al respecto de eso, pues el concierto las tenía emocionadas causando que todo los demás fuera sin importancia.

Una explosión se hizo presente, la canción que fue la primera en crearse para aquellos chicos, comenzó a escucharse. Un grupo de chicos estaba frente a mis ojos, creando un maravilloso debut y dejando un recuerdo inolvidable con emociones que eran complicadas de identificar. STARISH, un grupo de seis chicos realmente atractivos, con dos compositoras, acaban de lanzarse a un camino desconocido en donde avanzarían firmemente. Podría parecer una situación parecida, donde mi cabeza no dejaba de recordarme que confiar y apegarme demasiado a las personas, sería destructivo… Pero esta vez iba a seguir, después de todo:

"Incluso aunque la situación sea la misma, las personas son distintas y por lo tanto, el resultado también lo será".


Notas:

1. Eshaku (会釈): Es una reverencia de unos 15º de inclinación. Se utiliza como saludo entre compañeros del mismo rango dentro de la empresa o de un superior hacia sus subordinados.

2. Futsuurei (普通礼): 30º de inclinación. Se utiliza para saludar a un superior dentro de la empresa y para saludar o dar la bienvenida a clientes.

3. Teineirei (丁寧礼): 45º de inclinación. Una inclinación mayor para mostrar nuestro agradecimiento hacia alguien que ha realizado algo por nosotros o para pedir perdón por un error cometido.

4. Saikeirei (最敬礼): 90º de inclinación. Se utiliza para pedir un favor importante a alguien o para pedir perdón por una falta bastante grande que hemos cometido.