N/A: Hola ¿Cómo están?, pues aquí les traigo el 7mo capítulo de esta historia Lolicon-Hentai, espero que les guste porque a mí me encantó. Perdón por tardar tanto…
Disclaimer: Los personajes de Shugo Chara no me pertenecen, eso ya lo saben todos, ¿No?
¡LEAN LAS NOTAS DE AUTOR ALLÁ ABAJO! ¡GRACIAS!
Capítulo 7.
Pov' Amu.
Desperté y noté que era de día, me sonroje al recordar mi sueño y lo que pasó al lado del cuarto de Ikuto. Miré a un lado aún con los ojos casi abiertos y noté que Ikuto estaba mirándome raro, él no notaba que estaba despierta.
– Hay Amu, lo que deseo hacerte con esto de acá – se tocó el bulto, por poco grité pero me aguanté.
De repente me dio vuelta y me dejó mirando hacia el lado contrario al de él, noté un brazo de él pasando por mis pechos y una de sus manos muy cerca de mi intimidad; pasó una de sus piernas por encima de la mía que estaba en lado contrario al colchón y pegó su miembro a mi trasero. Yo estaba roja.
– Se muy bien que estás despierta...gatita – me susurró provocativamente "Gatita". Me lamió el lóbulo y me separó las piernas dejando a la vista mi intimidad.
– I-Ikuto ¿Qué haces? – le pregunté muy roja.
– Anoche vos preguntaste que eran esos ruidos de al lado y yo ahora planeo darte la respuesta – pegó su bulto a mi intimidad y lo frotó.
– ¡Ah! – gemí.
– Ese fue uno de los ruidos, este otro – me tomó las piernas y empujó su bulto más a mi intimidad haciendo que la cama rebote contra la pared – Y este fue otro más – abrió la camisa y me succionó un pezón.
– ¡Ikuto! – gemí más fuerte, de la nada empecé a sentir mucho calor ahí abajo.
– ¿Eso responde a tu pregunta?, amor – me lamió el cuello.
– S-si – dije con esfuerzo, ¿Dónde quedó el Ikuto que yo conocí? Esto se me hacia muy raro.
– Muy bien, ahora te voy a ordenar que me hagas una mamada ¿Entendiste? – su mirada era oscura por el deseo.
– ¿Qué es una mamada? – le pregunté curiosa, él se sacó el bóxer y no pude evitar fijar mi vista en su gran pene.
– Quiero que la chupes – me agarró de la nuca y me acercó a él.
– ¡¿Qué?! – empecé a forcejear para intentar liberarme pero él me ganaba en fuerza.
– ¡Obedece! – me acercó más y, resignada, le obedecí.
Con lentitud le lamí la punta y le escuché lanzar un gemido ronco y varonil, despacio lo empecé a introducir en mi boca hasta donde pude. En mi intimidad sentía algo muy raro que incomodaba un poco, pero posible de ignorar.
– Succiónalo y cuidado con los dientes – me ordenó de nuevo.
Succioné y succioné, lo lamí como a un chupetín y sin darme cuenta él me empezó a mover de atrás a delante desde la nuca, el miembro salía y entraba de mi boca y la verdad, esta sensación me comenzaba a gustar. De repente noté un sabor raro en mi boca, él estaba por derramarse, y al final sucedió: terminó en mi boca, el líquido no era como yo pensé, no era agrio y feo, sino que era dulce y rico.
– ¡Amu! – gimió roncamente. Un poco de su líquido se me escurrió por mis labios, lo demás lo tragué.
– Ikuto... – suspiré.
– Lo hiciste muy bien, gatita, ahora tu premio... – me susurró en el oído con un tono seductor y a la vez agitado –...te haré el amor de todas las formas posibles – me lamió el lóbulo, luego lo mordió, yo gemí muy sonrojada.
Me quitó la camisa que usé para dormir y empezó a estimular mi pezón derecho, luego siguió con el izquierdo. Esto me estaba encantando, nunca sentí nada perecido, era simplemente magnífico.
– ¡Ikuto! – gemí más fuerte al sentir su nueva erección en mi intimidad.
– Eres hermosa Amu, te amo – me susurró mirándome a los ojos, luego me besó con una pasión desbordante.
Sentí un dedo "allá abajo" y lo metió de una, luego otro más. Los comenzó a mover de manera circular y después los sacó y volvió a meter, sacó y metió, así seguidamente hasta que sentí que me iba a orinar, me dejé llevar y me corrí.
– Estás bastante mojadita, Amu – se lamió los dedos y yo me puse más roja que antes, si eso es posible.
– Ikuto... – suspiré.
– Prepárate para la mejor experiencia de tu vida, gatita – acercó su gran miembro a mi entradita y empezó a empujar, me empezó a doler mucho.
– Duele, duele, Ikuto – unas lágrimas cayeron por mis mejillas.
– Ya, va a pasar, tenlo por seguro – me besó suavemente y empezó nuevamente a introducirse más en mí – Lista para convertirte en una mujer, Amu – yo asentí y él rompió algo en mí, eso dolió mucho.
– ¡Ikuto, creo que rompiste algo en mí! – le dije con esfuerzo por el dolor.
– Si, rompí la barrera que te impedía ser una mujer – me besó apasionadamente y luego empezó a salir y a entrar, así seguidamente.
– ¡Ikuto! – gemí bastante alto.
– ¡Amu, Amu, Amu! – sentí la voz de Ikuto gritar, cerré los ojos para disfrutar más, pero dejé de escuchar el ruido de la cama rechinar con el piso – ¡Amu, Amu, Amu, despierta niña! – abrí los ojos sorprendida y me di cuenta de la mirada preocupada de Ikuto sobre mí.
– ¿Qué pasó? – me fregué la frente y la noté sudada.
– Te escuché gritar en sueños mi nombre, luego vi que estabas toda sudada y que no despertabas – me ayudó a sentarme.
– Me siento mal – me sentía mareada.
– Ya vengo, voy a llamar a Utau – asentí y él se fue. Me di cuenta de algo.
– Entonces... ¿Fue todo un sueño? – Me puse roja al recordar mis dos sueños – ¿Por qué en los dos siempre está Ikuto haciendo "Esas cosas"? – empecé a recordar cada parte del último sueño.
– ¡Amu! ¿Estás bien? – dijo Utau con una cajita en sus manos.
– Me siento mareada y sudada – le digo sonrojada, ella me tocó la frente y gritó.
– ¡Ikuto! Estás ardiendo en fiebre niña – yo asentí aún mareada.
– ¿Qué pasa? – dijo entrando en el cuarto y sentándose al lado mío.
– ¡Pasa que tiene una fiebre impresionante! – él me miró preocupado.
– Tengo mucho calor – dije cansada.
– Ikuto, voy por unos paños y un balde con agua fría – dijo apurada Utau, luego se fue con la cajita en sus manos.
– Amu – susurró Ikuto con una mirada extraña – ¿Qué es lo que soñabas? – me dijo pícaramente, me puse más roja.
– ¿Qué? –
– Te oí gritar mi nombre pero no por súplica o dolor, sino por placer – acercó su rostro al mío.
– N-no lo c-creo – tartamudee nerviosa, él se me acercaba a mi rostro cada ves más.
– Pues yo si...en la cama estabas gimiendo mi nombre, te desperté porque estabas por empezar a llorar – me besó la mejilla y se sentó frente a mí.
– N-no recuerdo que soñé – le mentí, él solo atinó a mirarme a los ojos seriamente.
– Mira Amu tú- – fue interrumpido.
– ¡Llegué! – dijo Utau entrando al cuarto con varios elementos en sus manos – ¿Qué pasó?, ¿Interrumpo algo? – Ikuto niega con la cabeza.
– No Utau, solo le preguntaba si estuvo expuesta a algo antes de estar así – le miente naturalmente – ¡Bueno!, me tengo que ir – se para y se acerca a la puerta.
– ¿A dónde vas? – lo retiene del brazo Utau.
– Voy con Lulu, ella me mandó un mensaje de que quería una cita y se lo voy a cumplir – le dijo sin mirarla a los ojos, sin saber por qué, me dolió.
– Ikuto, ¿De verdad querés ir con ella? – preguntó Utau.
– No, pero hace tiempo que no tengo una "Buena noche" con ella – le respondió cortante – Vengo en la noche, nos vemos Amu – salió.
– No se puede cambiarlo de ninguna forma – suspiró Utau, yo la imité.
– Déjalo, ¿Me ayudas a bajar la fiebre? Aún me siento mareada – ella asintió y yo me volví a recostar en la cama.
– Hoy recibimos una llamada Amu sobre tu cuarto – me puso el paño húmedo en la frente.
– ¿Qué dijeron? –
– Van a empezar a hacerlo mañana – me sonrió animada.
– ¡Que bien! – festejé feliz.
– Descansa un poco más y yo luego vengo a despertarte – asentí y cerré los ojos aún con una sonrisa en mi rostro, así me dormí.
No sé cuanto tiempo pasó pero sentí a alguien moverme y llamarme por mi nombre, era realmente molesto, así que solo fruncí el ceño y me puse de costado.
– ¡Amu, levántate! – me empezó a zarandear.
– Déjame dormir Ikuto – me tapé hasta la cabeza.
– Vamos, levántate sino quieres que haga realidad tu sueñito erótico – me levanté instantáneamente y él empezó a reír.
– No es gracioso, para nada gracioso – hice un puchero y el me miró aún sonriendo.
– Eres graciosa gatita – se me acercó y me besó mi mejilla, muy cerca de mis labios – Vamos a salir así que prepárate, ponte linda – salió del cuarto y cerró la puerta.
– ¿Qué mierda me pasa? – me di dos palmadas en mis cachetes. Me preparé y salí a buscar a Ikuto, lo encontré en la sala leyendo un periódico.
– ¡Vaya! Se enteraron más rápido de lo que pensaba – dijo Ikuto sin apartar la vista de un artículo.
– Ya estoy – dije algo sonrojada al darme cuenta de que se veía realmente bien con esa ropa Ikuto. Traía una camisa blanca con los dos primeros botones desabotonados, un jean oscuro y unas zapatillas negras con blanco.
– Amu, solo te diré que no te separes de mí esta noche, te pueden alejar de mí – me dijo sonriendo con tranquilidad. Yo vestía una blusa azul eléctrico, una pollera negra cinco dedos por encima de la rodilla y unas sandalias negras con un poco de plataforma.
– ¿A dónde vamos? – me senté a su lado y miré el periódico.
– A una cena importante con Lulu – algo en mi pecho se oprimió.
– ¿Por qué con Lulu? – me crucé de brazos e hice un puchero.
– Porque quiero terminar con nuestra supuesta relación – su mirada se oscureció y se lamió los labios.
– ¿Por qué? – me sonrió.
– Vamos al cuarto a buscar algo y allí te lo digo – asentí y fui con él de la mano a su habitación. Al llegar lo noté extraño – Siéntate en la cama, por favor – le obedecí y lo que pasó a continuación me encantó y a la vez escandalizó: Cerró con seguro la puerta.
– ¿Qué pasa Ikuto? – él se sentó a mi lado.
– Pasa de todo – no entendí, a continuación un escalofrío me recorrió la espalda porque él puso su mano en mi pierna y empezó a ascender despacio, bajo la pollera.
– ¿Qué pasa? Enserio – le pregunté dudosa.
– Amu... – suspiró y me empujó suavemente para caer completamente en la cama, él se puso encima de mí y acercó su mano a mi intimidad – Perdóname, pero no puedo esperar más – puso su mano en mi intimidad y empezó a frotar un dedo en mi entrada, yo dejé fluir mis jadeos.
– Ikuto... – suspiré e inmediatamente me besó en los labios con mucha pasión. Él, con mucha maestría, se deshizo de mi pollera y de mi blusa.
– Me encantas Amu, mucho más que la chillona de Lulu – en un descuido de mi parte, introdujo su lengua en mi boca y yo con inexperiencia le intenté seguir el paso. Él con lentitud se separó de mí y me sonrió – M-me encanta e-esta imagen – dijo con dificultad porque estaba agitado.
– N-no e-es ju-justo, yo estoy con muy poca ropa y tu estas aún con ropa – le recriminé intentando aparentar inocencia.
– Entonces me la quito – se quitó la camisa y el pantalón, quedó con un ajustado bóxer negro – Yo te deseo, niña – me miró con lujuria, jadeé ante esto.
– P-pero yo no tengo el cuerpo de Lulu, soy una completa niña a diferencia de ella… – los ojos se me humedecieron, él me acarició la mejilla con ternura y cariño, su mirada transmitía lo mismo.
– Tu eres y serás siempre perfecta, aunque seas una anciana de unos noventa años siempre serás hermosa – me besó con paciencia y amor. De a poco ese beso se fue transformando a uno más acorde a la situación, introdujo su lengua y se puso a jugar con la mía, un mar de sensaciones se abultaban en mi vientre bajo, esta situación era verdaderamente magnífica, simplemente perfecta, no había otra palabra que describiera como me encontraba.
Su mano rápidamente me quitó mi pequeño corpiño de corazones y se puso a jugar con mis pezones, se separó de mí un instante, solo un instante, ya que luego asaltó un pezón con fiereza con su boca. Yo mientras tanto no podía hacer nada más que gemir y suspirar su nombre con desesperación.
– ¡Ikuto! – grité un poco más fuerte al sentir una explosión interna en mi parte baja del vientre y un líquido se escurría entre mis piernas y el colchón.
– Llegaste más pronto de lo que imaginé – susurró jadeando.
– Tengo sueño, Ikuto – le susurré con sueño.
– No te preocupes, ya falta poco para llegar – dijo de repente con más energía.
– ¿De qué hablas? ¿Llegar a donde? – fruncí el ceño, no entendía nada.
– A la cena de esta noche, no te duermas – dijo un poco más fuerte…todo me cayó como un balde de agua más que fría, congelada. ¿De nuevo habré soñado con Ikuto? ¿Qué carajo me pasa? ¿Algo más me tiene que suceder? Porque ya he tenido suficiente con dos sueños con Ikuto, esto es el colmo. Abrí los ojos y en efecto: Todo había sido obra de mi maldita y pervertida imaginación. Ahora estaba en el auto de Ikuto, recién despierta, esperando llegar al lugar donde sería la maldita cena.
N/A: Iba a ser un Lemon pero decidí cambiarlo y dejarlo así, les juro que me moría de la risa al pensar en lo que estaría pasando la pobre de Amu, era realmente gracioso.
Les dejaré un adelanto pero solo con mis palabras ya que aún no lo he escrito :p bueno, Utau rompe con Kukai y este está destrozado, Amu mágicamente aparece en el momento en el que él se pone a llorar pensando en la rubia y ella se vuelve su apoyo moral y sentimental. Amu y Kukai se vuelven mucho más cercanos provocando celos por parte de Ikuto y de Utau (aunque lo niegue).
Todo eso se desarrollará a lo largo de varios capítulos, será un poco, solo un poco, de Amu x Kukai…a menos de que ustedes quieran que haya más…ya saben a lo que me refiero jeje ¬U¬…pero voy a aclarar que Ikuto va a ser el primero en "apoderarse" del cuerpo de la niña…en fin, comente cual es su decisión. ¡Nos vemos!
