Aclaración. Los personajes son de la aclamada Naoko Takeuchi, la historia es mía.
Me tarde en actualizar por x asunto, pero bueno espero no tenga muchos errores, !lo escribí en una tarde!
¡Gracias por sus reviews, siempre animándome! ¡A leer!
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7. Sobreviviendo
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Los sollozos de Kakkyu despertaron a Serena, no creía que esa hermosa sirena, era la misma, apenas la reconoció, su piel tenía varios arañazos por todo el cuerpo, un ojo cerrado y visiblemente morado, se levanto y busco por todas partes, algo con que curarla, era como si viera esa habitación por primera vez, había una mesita al lado del lecho de plumas y una enorme cortina roja, se acerco cautelosa, cuando la abrió, encontró una gran piscina, de agua cristalina, se acordó que Seiya, cuanto le dolía pensar en él, pero recordó que el agua le hacía bien a los de su especie, ayudo a la sirena a levantarse y la quiso meter ahí, pero ella se rehusó.
—No puedo, es solo para el príncipe Zafiro.
—Pero él no está.
—Solo tendré más problemas.
Habían pasado tres días desde que se lo presentaron y el no había regresado a esa habitación, el mismo tiempo que Kakkyu había sido usada, hasta ahora la veía, supo que de seguir así, ella moriría.
— ¿Si le pido permiso al príncipe Zafiro?— se pregunto Serena.
Temerosa salió de la habitación, estaba bastante oscuro, a pesar de estar en la superficie, y los pasillos ser alumbrados por unas pequeñas antorchas de llama azul, es como si nunca hubiera caminado por ahí, algunas pinturas estaban colgadas en las paredes, todas de telquines, bajo el agua.
—Te puedes perder.
La voz de Rubeus le erizo la piel, se acerco a ella, pero antes de poder tocarla apareció Zafiro, corrió hacia él.
—Disculpe.
No sabía cómo actuar ante la realeza humana, menos ante la sobrenatural, opto por lo más obvio: se inclino.
— ¿Qué haces aquí?
Pregunto Zafiro mirándola fríamente, pero a pesar de eso, ella no tuvo miedo, había algo en él, que le causaba un poco de confianza, Rubeus siguió su camino, pero antes inspecciono bien el cuerpo de Usagi, que aún vestía solo su ropa interior, Zafiro lo noto.
—Yo…quiero pedirle un favor.
Zafiro se sorprendió que pidiera un favor para la sirena, después de todo gracias a su traición, ella se encontraba ahí, la condujo hacia un lugar, parecía una cueva más que un cuarto, nada elegante, pero tenía suficiente agua como para sumergir un cuerpo.
—No usamos este lugar, la puedes traer.
—Es muy generos…
— ¡Solo quiero tener menos molestias!
Y la encamino de regreso a la habitación, donde se encontraba Kakkyu, no entro, Usagi ayudo a la sirena a ponerse de pie, y la llevo a ese lugar, apenas se estaban relajando las dos, cuando apareció Esmeralda, le aventó un pequeño saco en la cara a Usagi.
—Lo manda el príncipe Zafiro, para que dejes de ser una inútil y cures a esa basura— señalo a Kakkyu.
Usagi quiso agradecerle, pero Esmeralda la dejo con la palabra en la boca.
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Seiya nadaba con las manos atadas, a través de las cavernas de coral, que conectaban las diferentes áreas del castillo, a pesar de que estaba en las profundidades del mar, todo estaba iluminado, gracias a la magia de las sirenas, era como si la luz del sol entrara por los recovecos, al igual que los pequeños peces; iba custodiado por diez guerreros, con casco y lanzas, su orden era simple: llevar al joven príncipe adonde yacía su hermano convaleciente. Finalmente Taiki había dado el mensaje de Diamante, su padre el rey Endimión, necesitaba que Seiya escuchara y viera la situación, una puerta oscura se abrió a su llegada, su madre la reina, se indigno al verle atado.
— ¡Solo eso me faltaba!
El rey dio la orden de que fuera desatado.
Seiya no pudo ver a Taiki enseguida, pues estaba siendo atendido por Setsuna, por fin Ami estaba a su lado, y otras sirenas lo rodeaban.
— ¿Qué sucede?— pregunto Seiya suspicaz.
Un silencio sepulcral se instalo en la estancia.
—Perdóname.
Fue la palabra que rasgo el lugar, emitida por Taiki. Más que nadar, Seiya se deslizo, su madre y las sirenas le abrieron camino al lecho, sus dientes crujieron al ver a su hermano, delgado hasta los huesos y con un ojo parchado, que no pudo ser salvado.
—Quise evitarlo, pero se la llevaron.
Seiya palideció.
—Tranquilo— se acerco Reiko— descansa, tu hermano entenderá.
La reina ordeno a todos retirarse, menos a Ami, quien sostenía la mano de Taiki.
—Casi lo pierdo— se acerco el rey al lecho del convaleciente— los telquines lo dejaron vivo, para que nos diera un mensaje: "intercambiaran a la humana, por el tridente de Poseidón"— Seiya iba a decir algo, pero el rey, su padre, le ordeno callar con la mano – ¡sabes que no está a discusión!, ¡no lo haremos!, pero tampoco me quedare de brazos cruzados— su padre cerro ambos puños— ante la ofensa de haber herido de esta manera a tu hermano, pero tenemos que planear bien el ataque, porque ten por seguro que ya nos están esperando.
— ¡Usemos el tridente en su contra!— se exalto Seiya, nadando en círculos, se sentía impotente, devastado.
—Ellos tiene la hoz de Cronos, para contraatacar— replico su padre con suavidad, pero con la mirada ardiente.
Seiya maldijo entre dientes.
—Casi pierdo a un hijo— el rey se acerco y abrazo a Seiya— por favor, ya no quiero mantenerte encerrado, ni doblegarte, discutamos este asunto, me imagino lo que piensas, pero debemos planear bien nuestros movimientos.
Se aferro a su padre, Reiko y Ami, miraron la escena con lágrimas, que se perdían inmediatamente entre las aguas del océano.
El joven príncipe tembló de dolor, su padre tenía razón, ir al territorio enemigo sin ninguna estrategia, era pésima idea.
—Usagi, mi amor, yo…solo espero…que ellos no te hayan maltratado, pero no te abandonare, con tridente o sin él, no te abandonare.
Prometió con toda su alma Seiya.
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Usagi peinaba a la sirena con sus dedos.
—Tienes un hermoso cabello.
Ambas se encontraban sentadas en el lecho de la habitación, Zafiro entro, Kakkyu rápidamente corrió hacia una esquina, pues no venia solo, Rubeus lo acompañaba, a grandes zancadas tomo a la sirena y se la llevo, ya ni siquiera puso resistencia, sabía que era lo mejor, Usagi no tenía forma de ayudarla, ¿o sí?
—Ten.
Extendió su brazo Zafiro, en su mano llevaba un vestido largo, de color crema, con tirantes delgados, Usagi lo tomo.
—Muchas gracias.
—No quiero que enfermes, si tu cría no se logra, Diamante me retara.
Ambos se miraron en silencio.
— ¡Póntelo de una vez!
—Si claro.
Usagi obedeció, segundo después dos telquines entraron con una mesa, la colocaron en una esquina, y un tercero llevaba unas cajas, hicieron una reverencia a Zafiro y se retiraron rápidamente.
—Son algunas cosas que puedes necesitar.
Zafiro hacia eso, porque estaba un poco conmovido, aunque no lo aceptara de esa forma, ver como Usagi se preocupaba por la traidora, lo hizo comenzar a ver con otros ojos a la humana, pero ni el mismo sabía que era ese sentimiento.
Usagi recordó la amenaza de Diamante: "Si no consigues que mi hermano se una a ti..."
—Esta puede ser mi oportunidad, perdóname Seiya, pero nuestro hijo tiene que sobrevivir.
Zafiro camino hacia la salida, pero Usagi lo detuvo por detrás, aferrándose a sus brazos, su cuerpo se adhirió a la espalda desnuda del telquín.
—No tengo con que pagarte…— dijo con voz temblorosa— el que seas amable conmigo, nada… más que yo.
Zafiro se giro sorprendido, Usagi tenía los ojos cristalizados, pero se trago sus lagrimas.
—Quédate conmigo esta noche.
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Sin comentarios.
*Autora en fuga*
