Eso que se llama amor
One shot 7:
No quiero ser tu novia
Sumario: Sakura nunca pensó que algún día se arrepentiría de ser la novia de Sasuke.
Género: Romance, Drama
Advertencias: Lime, ligero Ooc
Inspiración: Give me alone, pink
El amor es libertad.
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Sakura Haruno sabía que era la envidia de muchas. La razón no era su sedoso cabello rosa, ni los enigmáticos y melancólicos ojos verdes, mucho menos su inteligencia y fuerza; tampoco era su complicidad con la Hokage ni su gran amistad con el héroe del mundo ninja.
No, la única razón por la que inspiraba envidia —y odio en los casos más extremos— era su terriblemente atractivo novio.
Era un Adonis reencarnado, debía de admitirlo. Con su cuerpo perfectamente trabajado, unos ojos negros impasibles que podían hacer que se derritiera cualquier chica y que al mismo tiempo podían literalmente matar a una persona y un historial de chico malo reivindicado que solo multiplicaba el atractivo que ya poseía.
Si, su novio era el mismísimo Sasuke Uchiha. Y aunque era su amor desde la infancia, Sakura debía de admitir que se arrepentía de ser su novia.
Entre ellos las cosas habían empezado bien. Después de la intervención de Sasuke y casi dar su vida para derrotar a Madara y destruir el Tsukuyomi infinito, muchos de sus crímenes fueron perdonados y con un par de condiciones, fue aceptado nuevamente en la aldea.
Sasuke había ayudado a la reconstrucción de la aldea y a realizar misiones extremadamente peligrosas que suponían un buen ingresó para Konoha y en ese tiempo ellos habían tenido que relacionarse mucho.
Las cosas habían sido lentas al principio.
Sakura lo recordaba trabajando, cargando vigas de un lado al otro y utilizando jutsus ígneos para fijarlas. Era una suerte que la tienda de primeros auxilios se encontrara frente al edificio en el que Sasuke trabajaba, así cuando estaba cerca el medio día, solo debía salir de la tienda alegando calor o cansancio y podría verlo. Especialmente en ese tiempo, cuando el verano era tan sofocante que obligaba a Sasuke a quitarse la camiseta.
Le gustaba pensar que al menos no era tan obvia como el resto de las chicas de la cuadra, pero es que era todo un espectáculo digno de admirar.
El primer día, Sasuke la había visto casi al instante en que salió de la tienda. Ella lo saludó con la mano y una pequeña sonrisa, asombrándose al mismo tiempo por no sonrojarse. Y él solo asintió duramente, observándola con sus ojos oscuros que no permitían darse una idea de los pensamientos.
Varias semanas pasaron así, hasta que finalmente un día llena de valor y olvidándose de los rencores, se acercó hasta el con una jarra fría de limonada que había logrado robar de la tienda de médicos.
—No quiero tenerte de paciente debido a una insolación —le dijo tendiéndole un vaso.
Él la observó detenidamente y luego le dedicó una media sonrisa.
Después las tardes de limonada se hicieron normales —y no todas las empezaba ella —además, cuando comenzaron los entrenamientos de equipo prácticamente se miraban todo el día. Habían logrado superarla tensión que había entre ellos por todo lo que habían pasado. No hubo otro "lo siento" dicho por parte de ninguno, pero sus miradas y sonrisas culpables decían todo. La tensión que se fue formando, era de otro tipo, tan electrizante como un chidori.
Finalmente, muchos meses después, ambos quedaron atrapados en el mismo restaurante. Naruto y Kakashi se habían marchado, y sería ridículo huir. No era una cita, pero luego se convirtió en una cuando el tema de conversación termino girando en ellos dos. Sasuke le pidió perdón ese día, cuando la acompañaba a su casa, y Sakura sintió que nunca lo había amado más que en ese momento. Le pidió perdón también y se lanzó a sus brazos, más alegre de lo que jamás había estado.
Esa fue su catapulta.
Comenzaron a salir juntos más a menudo y caminaban por la aldea acompañándose. Un par de citas después era bastante obvio lo que pasaba, sin embargo Sakura esperó a que Sasuke diera el último paso y disfrutó como se torturaba por el camino.
Ese definitivo paso llego una fría noche. Cuando él la esperó en el balcón de su habitación, después de una larga cirugía. No entendió nada de lo que Sasuke decía, hasta que la beso.
Fue el mejor día de su vida... Y duro varios meses.
Los pequeños cambios fueron tan sutiles que ni se percató de lo que ocurrió hasta que ya era demasiado tarde.
Primero Sasuke comenzó a acompañarla a su casa después de los entrenamientos, era lógico que lo hiciera y muy caballeroso de su parte, se sentía que flotaba. Cuando Sasuke se apareció frente al hospital, por ella, casi comenzaba a hiperventilar y no pudo evitar besarlo ahí, frente a todos.
Después de todo era suyo y quería dejarlo muy claro...
Pero después las cosas fueron demasiado. Sasuke la acompañaba prácticamente a todos lados. Las esperaba en las mañanas en su puerta y mientras ella tenía turnos en el hospital, él entrenaba. Luego volvía por ella al almuerzo. La acompañaba a su casa o a la torre de la Hokage. Tenía misiones solo con él... ¡No había tenido una conversación privada nadie que no fuera un paciente!
¡Sasuke estaba en todos lados a todas horas!
¡Ya no quería verlo!
Se dejó caer sobre la cama, como si fuera un cuerpo muerto.
—Esto es karma —murmuró con su cabeza enterrada entre las almohadas — Me pasa por haberlo seguido de niña.
Como si invocara al demonio, tocaron su ventana.
—Sakura. Abre —ordenó Sasuke al otro lado.
Se quedó quieta, tal vez si no hacia ruido pensaría que no estaba, se marcharía y tendría algunas horas para ella.
—Sé que estás ahí y sé que no estas dormida. Tu madre me lo ha dicho.
¡Genial! Conspiraban contra ella.
Se levantó, intentando controlar sus ansias asesinas y corrió la ventana con un movimiento brusco. Sasuke vio como el cristal temblaba por el golpe, pero lo que pensara se aseguró de no mostrarlo con ningún gesto.
—Lo siento, no me sentía muy bien. —dijo sin variar el tono de su voz.
Tal vez lucía realmente mal, porque Sasuke se quedó un momento mirándola y frunció el ceño.
—Necesitas descansar —le dijo, dando un paso hacia adelante, entrando a su habitación.
"Necesito descansar de ti" pensó ella, fulminando la espalda se Sasuke.
—A mi padre no le agradará que este aquí.
Sasuke se giró a ella y una sonrisa socarrona se dibujó en sus labios.
—Podemos ir a mi casa —propuso — así no será un problema.
Fingió pensarlo y luego caminó de nuevo a su cama.
—No —dijo lanzándose al mullido colchón, dándole la espalda a Sasuke. — Realmente estoy cansada. Necesito dormir.
Sintió como el peso de Sasuke hundia la cama a su lado, y suprimió las ganas de gruñir.
—Estás enojada — afirmó Sasuke, abrazándola de la cintura.
Aun en contra de su voluntad, el, corazón de Sakura saltó. Era demasiado extraño cuando él hacia cosa dulces que le gustaban y al mismo tiempo lo quería lejos.
—No —se quejó suavizando un poco su voz—. Solo estoy cansada.
—Entonces me marchó —sintió como Sasuke se sentó.
No podía creer que había escuchado realmente esas palabras. Se levantó, apoyándose en sus codos, para ver a Sasuke.
¿Era posible que tendría lo que más anhelada en ese momento?
—Mañana saldremos a una misión diplomática a Suna, estaremos ahí tres días —Sintió como algo tan pesado como el plomo bajaba por su garganta rasgando algo que probablemente era ingenuidad.
Tres días en Suna más el viaje de ida y regreso, equivaldrían a más de una semana solamente con él. ¡No! Eso era demasiado. ¿Que habla hecho ella para merecer eso?
—¿Qué te parece? —preguntó Sasuke escudriñándole el rostro.
Sakura soltó todo el aire de los pulmones, sin saber exactamente que decirle y una risa nerviosa se escapó de sus labios. Sasuke alzó una de sus cejas, pero no dijo nada al respecto.
—Prepárate.
Sasuke se puso de pie, pero antes de poder avanzar Sakura lo llamó y la atención del chico volvió a caer en ella. No se atrevió a mirarlo mientras buscaba las palabras adecuadas para decirle lo que realmente pensaba sin ser cruel o herirlo de una forma que lo alejara completamente de ella, porque eso tampoco era lo que quería. Sin embargo Sasuke interpretó mal su gesto y se sentó de nuevo junto a ella, sujetándola del mentón para levantar su vista.
—Pensé que ya habíamos superado esta parte — dijo con fastidio —Puedes pedirme lo que sea.
Y se acercó, besándola suavemente en los labios. Sakura respondió sin titubeos.
Besar a Sasuke siempre era mágico y casi la hacía olvidarse de la descubierta necesidad de espacio que poseía. Pero el moreno tenía razón en algo: ya había pasado la etapa en el que a ella le daba pena pedir un beso y a él darlo, de hecho, Sasuke quería pasar a la siguiente etapa y fue justamente eso, y las manos juguetonas del muchacho, lo que la hicieron regresar a la tierra.
—¡Sasuke! —exclamó empujándolo —. Ya hablamos de esto.
Uchiha chasqueo la lengua y se levantó.
—Prepara todo hoy. Partiremos al amanecer.
Después de eso desapareció.
Sakura disfrutó de su soledad unos segundos, antes de que la brumosa realidad volviera a deprimirla. En medio de su confusión sentimental una brillante idea surcó su mente y no lo pensó dos veces antes de salir disparada al despacho de su maestra.
Tocó insistentemente la puerta y cuando escuchó la voz de Tsunade, entró apresuradamente.
—Sakura, ¿Qué haces aquí? — preguntó la rubia arqueando una ceja —. Uchiha ya te mencionó la misión de mañana.
—Es sobre eso, shisou —dijo Sakura acercándose al escritorio —. No puedo ir.
Tsunade levantó una ceja escéptica. Hizo a un lado los papeles que tenía y entrelazo las manos frente a ella.
—¿Puedo saber porque?
Sakura soltó un suspiro derrotado y se pasó una mano por el cabello con frustración
—¡Ya no puedo más! No soporto esta misma situación todos los días — Tsunade miró a Shizune en busca de una explicación, pero ella solo subió los hombros igualmente desconcertada — por favor, no me obligue a hacerlo usted también. No sé cómo Sasuke la ha convencido pero no me deje ir en misión con él.
—Sakura, pensé que todo estaba muy bien entre ustedes dos —dijo Shizune extrañada.
—Si... Bueno...No, nada está bien. ¡Él no esta bien! Esta todos los días en todos lados. Siento que no puedo respirar sin que él se dé cuenta y ahora estar a solas con él más de una semana… Ya no puedo, ya no quiero estar con él.
—Deberías de callarte, Sakura —la riño su maestra.
Sakura abrió sus ojos verdes con asombro. Eso era la forma más vil de traición, como su maestra y como mujer debía apoyarla y comprenderla.
—No es necesario — la grave voz a su espalda la paralizó.Su corazón salto y sintio como su temperatura corporal descendia.
¡Oh por Kami! Él lo escucho todo.
Llevo las manos hasta su boca sin saber que más hacer o decir. Sin atreverse a mirarlo. Estaba completamente petrificada. Ya no podía arreglar nada de lo que había dicho y justo en ese instante su cerebro olvido incluso respirar.
Era el fin, su noviazgo con Sasuke iba a acabar.
—Si eso es lo que quieres... — Sasuke caminó hasta él escritorio sin mirarla y depositó un informe frente a la Hokage —. El informe de la última misión.
La rubia asintió y le dio una rápida ojeada colocando en la pila de papeles a su lado.
—Bien — le dio un rápido vistazo a Sakura con decepción y luego clavó sus ojos en el moreno —. Mañana partirás a Suna junto a Shikamaru. Los planes son los mismos, avísale.
Sasuke chasqueo la lengua con fastidio y luego asintió. Se retiró del despacho sin mirarla ni una tan sola vez y cuando cerró la puerta dio un fuerte golpe que rebotó en las paredes. Tsunade se levantó lentamente y soltó un suspiro lleno de decepción.
—Pidió esa misión para ti, porque sabía que en Suna hay un festival — comenzó a explicar — y quería que fuera una especie de vacaciones. Estas siendo muy dura con él, simplemente se está esforzando para que esto funcione.
Sakura no sabía que decir. No solo por el gesto de Sasuke, sino porque era Tsunade quien lo estaba defendiendo.
—Sasuke ha estado preocupado por tu salud — agrego Shizune —. Cree que te sobre esfuerzas con los turnos del hospital, misiones y entrenamientos. Y ha venido a pedirle a Tsunade-sama que reduzcas tus obligaciones.
Sakura bajó su mirada apesumbrada sin saber que decir. Sintiéndose completamente ingrata.
—Ha tenido que hacerme unos cuantos favores para poder obtener esta misión con tiempo alargado para que disfrutaran del festival.
Las palabras de la Hokage la hundieron aún más. Cayendo en cuenta de sus crueles palabras. Sin esperar más salió de la oficina corriendo, no quería perderlo por completo, solo quería un poco de espacio. No podía dejar que se fuera sin arreglar la situación.
Salió de la torre empujando a todos los que se atrevían a cruzarse en su camino, pero no había nadie al salir de la torre de la Hokage. Fue hasta el apartamento del chico y después de varios minutos tocando sin obtener respuesta, optó por plantarse frente a la puerta.
En algún momento tenía que aparecer.
Varios horas después, Sakura despertó de un susto al sentir su cuerpo caer hacia un lado. Un gemido de dolor se escapó de sus labios al sentir su cuerpo entumido y frio. Se levantó con sus piernas adoloridas.
Miró hacia la puerta de Sasuke, descubriendo la luz que salía debajo de esta. Un nudo se formó en su garganta y un sollozo se escapó sin permiso. Lo había perdido. Por hablar sin pensar lo había perdido y el dolor en su corazón era demasiado.
Se dio la vuelta y salió del edificio corriendo, dejando que las lágrimas resbalaran por su rostro sin saber que desde la lejanía Sasuke la observaba con un rostro inescrutable pero con el corazón en un puño.
El siguiente día su rutina comenzó. Al salir de su casa giró su rostro, buscándolo junto a la puerta donde él siempre se colocaba. Recibió una punzada en el corazón al no verlo y comenzó a caminar de prisa.
Sentía la soledad en todo el camino. Le hizo falta la presencia de él junto a ella, irradiando seguridad y protección, llenándola de calidez. Las conversaciones en las que él apenas participaba y el beso en su frente que le daba al despedirse.
Ya no recordaba cómo había podido vivir sin él tantos años. Sintiendo tanto dolor por tenerlo lejos. Sus días pasaban como autómata y aunque sonreía y nadie notaba lo triste que estaba, había algo dentro de ella que no terminaba de recuperarse.
La tarde del tercer día se encontró frente al edificio de apartamento donde vivía Sasuke. Sakura sabía que no se encontraba, pero quería tenerlo cerca de alguna manera. Se había acostumbrado tanto a él, que había comenzado a menospreciar el esfuerzo y cuidado que él daba.
Entró al pequeño apartamento por una ventana y su dolor creció un poco más. Miró el emblema Uchiha y los pergaminos sagrados que él siempre conservaba. El lugar pulcramente ordenado, donde una pequeña capa de polvo comenzaba a reinar debido a la ausencia del dueño. Se preguntó si así estaba su corazón, tan abandonado como esas habitaciones. Sakura entró al dormitorio y se lanzó en su cama. El aroma de Sasuke le lleno los pulmones y las lágrimas que habían retenido comenzaron a viajar libremente.
Abrazó la almohada y hundió su cabeza en ella imaginando que era el trabajado torso que ella amaba abrazar.
Solo estaría ahí un momento. Después se marcharía y él jamás sabría que ella lo había buscado.
Liberada del dolor, sus ojos se fueron cerrando y su mente dibujo escenas donde ella estaba con él. Siempre él alejándose y ella sin poder alcanzarlo.
Se levantó sobresaltada, con su frente perlada de sudor y el frio traspasándole los huesos. Ya era de noche. La luz de la luna se filtraba por la ventana abierta iluminando tenuemente la figura de Sasuke que permanecía impávido debajo del marco de la puerta.
—Sasuke-kun — dijo Sakura arrastrando las palabras, aun si saber si era real o una imagen de su mente —. Llegaste antes.
—¿Qué haces aquí? —preguntó él con una voz recrudecida por el silencio que los envolvía.
Sakura sintió un golpe en su corazón. Pero estaba decidida a conseguir un perdón. Se sentó en el borde de la cama y colocó sus manos sobre su regazo.
—Te estaba esperando —el nudo en su garganta no la dejo seguir hablando y sus ojos verdes se nublaron con lágrimas —. Quería… quería verte —agregó en medio de un sollozo.
A él no pareció importarle. Cruzó sus brazos sobre él pecho y se apoyó en la puerta.
— ¿Acaso no estás cansada de verme? —preguntó cruelmente
—Sasuke, no…
—Ya te puedes ir, Sa-ku-ra.
—Sasuke…
Él se hizo a un lado, indicándole la salida. Ella apretó sus puños, arrugando la falda con sus dedos.
— ¿Hemos terminado? —Sasuke miró hacia otro punto, sin responderle.
El tiempo que paso pareció una eternidad. Quiso detener las lágrimas, pero ellas ya bajaban por sus mejillas, se deslizaban por su barbilla y caían sobre sus manos.
—… Si
La voz de Sasuke fue apenas un susurro que hizo temblar el mundo de Sakura. Su dañado corazón colapsó, y un sollozo audible se escapó de sus labios. Sakura llevó sus manos hasta la boca para contenerlo y rápidamente se levantó, avanzando hacia la salida.
—Deja de llorar — ordenó Sasuke, cuando ella estuvo junto a él —. Esto es lo que tú querías.
Lentamente se detuvo. Sus manos quitaron las lágrimas con ferocidad y apretó sus puños conteniendo la fuerte oleada de enojo que la invadía.
—Qué fácil es para ti, ¿eh? — Su voz era suave, tranquila y casual, haciendo que todas las alertas de Sasuke se activaran. Fijó sus ojos carbones en ella, intentando adivinar sus movimientos —Me hace pensar que estabas esperando este momento.
Sasuke resopló.
—Deja de cambiar las cosas a tu conveniencia.
— ¡No estoy cambiando nada, Uchiha!
Sakura se giró hacia él, encarándolo. Sus ojos verdes refulgían en furia y destellos de lágrimas. Sasuke sintió que podía ver el fuego ardiendo en ellos y tal vez era masoquismo, pero sintió una ola de placer golpearlo fuertemente. Frunció su entrecejo y afilo su mirada, decidido a no mostrar sus confusos sentimientos.
—Tú deja de ser un cobarde y admite que querías terminar esta relación.
— ¿Qué puedes saber tú de lo que yo quiero? —siseo con voz peligrosa.
—Nada — resoplo sin intimidarse —. Porque nunca compartes nada.
—Al menos no te engañaba.
— ¡Solo quera espacio! —Sakura elevó una octava su voz.
—Pero nunca lo mencionaste — el deseo que había despertado en él se convirtió rápidamente en un fuego tan feroz como el que había estado en los ojos de ella. Su voz era peligrosa y afilada, y su semblante se hacía ensombrecido. Sasuke dio un paso hacia ella, y Sakura sintiendo su peligrosa aura, retrocedió. Pero él no pensaba dejarla escapar. Coloco sus brazos a cada lado de la pelirosa, aprisionándola contra la pared y la muralla impenetrable que era su cuerpo —. Me engañaste con tus falsa sonrisa — continuo. Su voz era apenas un susurro, pero Sakura sabía que eso era más peligro que escucharlo alzar la voz. Apenas recordaba como respirar, su corazón bombeaba enloquecido y todos sus nervios parecían electrificados —. Me hiciste creer que te gustaba estar conmigo… cuando realmente ni me soportas — Sakura negó con su cabeza, pero era incapaz de lograr emitir una palabra —. Eres. Una. Pequeña. Traidora.
La mano de Sakura voló rápida y certera, girándole el rostro hacia un lado a Sasuke. Él tiñó sus ojos en rojo en respuesta y se miraron con ferocidad. Rojo contra verde.
Se lanzaron al mismo tiempo y sus labios chocaron explosivos. Peleando por dominar al otro, por hacerlo rogar quedarse. Sakura hundió sus manos en el cabello oscuro, sabiendo que eso lo hacía perder la cordura y él la sujeto con tanta fuerza que no le importo dañarla.
Ella gimió en sus labios y él gruño respondiendo. Se separaron bruscamente. Sus respiraciones erráticas hacia que sus pechos subieran y bajaran con brusquedad. Sus miradas seguían fijas en el otro, buscando un punto débil en aquel nuevo enemigo.
—No te entiendo —dijo finalmente Sasuke en un susurro. La voz grave y cargada de deseo hizo que el interior de Sakura convulsionara. Se acercó un paso hacia él, sin contar su contacto visual.
—No lo hagas.
Se acercó tentativamente a los labios del chico, dejando un espacio que Sasuke se encargó de borrar. Se volvieron a besar con apremiante desesperación, su necesidad era insaciable impulsada por falta que habían hecho esos tres días de separación. Sus pieles ardían por esporádicos toques y sus interiores se revolucionaban con abrasadores deseos.
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Sasuke apretó sus parpados, los inusuales ruidos en su habitación le devolvieron la consciencia. Llevo una mano hasta sus ojos, protegiéndolos de la luz solar y lentamente se sentó en su cama, ligeramente desorientado. Sus ojos hicieron un rápido escaneo de la desordenada habitación y se detuvo en el reloj despertador. Aún era temprano para él,
— ¡Oh no! —escuchó la amortiguada voz que venia del baño, un golpe y luego la puerta se abrió de forma estrepitosa.
Sakura apareció en el umbral, con la frescura de una buena ducha aun en ella. Quedo paralizada por unos segundos, mirándolo, y sus mejillas lentamente se fueron coloreando.
Corto el contacto bruscamente y recogió algunas de sus cosas que aún seguían esparcidas por la habitación, evitando mirarlo y murmurando lo tarde que iba. Sasuke no aparto su mirada de ella, con una ligera sonrisa en sus labios.
— ¿A dónde vas? —demandó cuando Sakura estaba a punto de salir.
Ella se giró hacia él. Su garganta se secó al ver de esa forma tan relajada, en medio de desordenadas sabanas y con su cabello revuelto, parecía alguien diferente… Sus mejillas volvieron a encenderse cuando indecorosos pensamientos la invadieron.
—Al hospital.
—Te acompaño — se movió para levantarse de la cama.
— ¡No!
El rugido de Sakura lo detuvo y levantó una ceja, buscando una respuesta.
—Déjame extrañarte — pidió Sakura con una sonrisa traviesa.
Sasuke la fulminó por un momento. Sakura no podía entender su necesidad por mantenerla cerca, cuidarla, asegurarse de que estaba ahí y no se esfumaría entre sus dedos como todos los demás. Resopló, sabiendo que intentar retenerla solo la alejaría realmente de él, y fingió que le quitaba importancia con un movimiento de hombros.
Ella se dio la vuelta con tanta felicidad que le ocasiono una punzada de dolor. Solo dio un paso, cuando Sakura volvió a girarse hacia él.
—Sasuke… —lo llamó. Él levantó su rostro —. ¿Cómo hemos quedado? ¿Terminamos?
El pelinegro logro leerla fácilmente. Notó su nerviosismo y sus ojos verdes confusos, y el visceral instinto de venganza respondió por él. Se inclinó hacia enfrente, ladeando su cabeza y apoyándola en su puño. Sus ojos azabaches se ensombrecieron un tono más y una media sonrisa maliciosa alzó sus labios.
—Tu qué crees —dijo con voz ronca.
Sakura lo observó desconcertada. Mordió uno de sus labios inconscientemente mientras calibraba las posibilidades de quedarse con su Adonis y comprobar si su relación seguía tan real como la noche anterior.
"—Hazlo esperar —"dijo una vocecilla en su cabeza.
El instinto de combate volvió a surgir en ella. Sonrió coquetamente y se marchó de la habitación. Escuchó el resoplido de Sasuke y como el cuerpo del chico caía pesadamente en la cama. Lo sintió como una victoria personal y su sonrisa brilló con más fuerza. Después de todo no parecía tan malo ser la novia de Sasuke.
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Espero que hayan disfrutado de la lectura. Es un one-shot que lleva más de un año rondando en mi cabeza y salió más largo de lo que esperaba.
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¿Y para ustedes que es el amor?
