Capitulo 7

El invierno comenzaba a sentirse con más fuerza, el intenso frío rodeaba a la joven en el jardín que miraba la brillante luna blanca extrañando a su amo, enviando su entero pensamiento a el, imaginando que estaría haciendo, en donde estaría y si de pronto, aunque fuera por una fracción de segundo pensaba en ella. A lo lejos en otras tierras aquel demonio blanco miraba la misma luna llena pensando en ella, en aquella chica de cabello ébano, en sus bellos ojos y su encantadora e infantil sonrisa, cerro su puño con fuerza y bajo la mirada, él no pensaría en ella, no debía de pensar en ella, era su protegida pero nada más, el gran Sesshoramu no era como su padre, NO bajo ninguna circunstancia cometería el mismo error que su padre… no la amaría, no la desearía… se dio la vuelta y se recargo en un árbol para descansar más no cerraría los ojos, pues temía que de dormirse la joven invadiera su sueño también.

El sol no había salido aún la mañana siguiente, Rin no había podido dormir, su dolor le había molestado poco después de recostarse por lo que simplemente no había podido conciliar el sueño, se levanto de su cama y sonrió para si misma, debía de olvidar su sufrimiento y continuar adelante. Se levanto al ver los primeros rayos del sol, tomo un baño y luego se vistió con su traje de guerrera, se asomo por su ventana notando que era un hermoso día.

Alegre salio a toda prisa de su cuarto no notando al pequeño demonio verde en su camino estampándose con él, el diminuto ser salio rebotando al suelo adolorido por el choque... y el golpe.

- niña tonta ¿por que no te fijas por donde vas?

- lo siento señor Jaken, creo que no lo vi - dijo sonriendo apenada

- tu de verdad no tienes remedio – hablo Jaken poniéndose de píe limpiando el polvo de su traje - ¿por qué estas tan contenta?

- Es un hermoso día, es lo único que se necesita para estar feliz- se decía más para si misma que para el verde demonio, sabía que debía de atesorar cada momento y cada día disfrutarlo como si fuera el mejor, pues sabía que en algún momento sería el último

- Algo me ocultas…- dijo mirándola sospechoso

- Por supuesto que no – contesto ella sonriendo

- Bueno como sea, Dagel no estará en el palacio el día de hoy, por lo visto tenía que conseguir algunas hiervas o especias, no lo se, el caso es que hoy tendrás que encargarte de todo

- ¿Que?, yo no puedo encargarme de todo el palacio sola… señor Jaken tiene que ayudarme- dijo inclinándose a él, haciendo sus ojos grandes y suplicantes – por favor tiene que ayudarme – ante aquella dulce cara el demonio verde no pudo resistirse por lo que acepto por esa única ocasión a ayudarle, tenía que admitirlo a lo largo de los años, estar a su lado había hecho que finalmente le tomara cariño a la chiquilla, no le importaba que fuera una humana, una latosa cuando pequeña y toda una amenaza ahora que ya era una mujer, todas sus acciones le habían demostrado que ella era su amiga y una persona completamente pura… claro jamás se lo diría… aunque presentía que ella ya lo sabía.

Sesshomaru llego temprano al palacio de las tierras del norte, le habían recibido como a todo un rey, lo que por supuesto no le agradaba, pues no disfrutaba de la falsedad que se podía sentir al respecto. Los sirviente se inclinaron ante su presencia y le pidieron que les siguiera, lo llevaron hasta la sala principal en donde Lord Yama esperaba por él.

- es un gran honor recibir al príncipe, no, al Lord, amo y señor de todas las tierras del oeste en mi palacio - contesto el gran hombre de cabello rojo y canoso sentado en la parte más alta de aquel salón

- ¿y se puede saber a que debo la invitación?- pregunto serio Sesshomaru no apartando sus ojos de los del Lord frente a el en ningún momento.

- no mi señor, por ahora no hablemos de negocios, pues recién a llegado a mis tierras, ¿que le parece si por hoy disfruta de ellas?, hablaremos mañana sobre los temas fuertes.

- no le veo el caso al desperdicio de tiempo

- por favor mi señor, permítanos tratarlo como se debe – dijo haciendo una seña para que la delicada puerta de papel detrás de el se abriese- permítame presentarle a mi hija la princesa Suika, ella se encargara de mostrarle nuestro palacio y de atenderle en todo lo que necesite

Por supuesto el señor del Oeste no confiaba en aquel trato, había escuchado de Kamu una advertencia sobre la joven princesa y su padre, y aunque sabía lo que pretendía por el momento no actuaría erróneamente, después de todo el pretexto de su visita era meramente político.

La princesa Suika era una joven de piel blanca y cabello rojo fuego, sus ojos al igual que los de Sesshomaru eran dorados, casí amarillos y amenazantes, mientras que en sus manos tatuados se podían verse dos marcas rojas parecidas a rosas.

- por favor Lord Sesshomaru sígame, le mostrare el palacio – Dijo Suika mientras se ponía de píe elegantemente, Sesshomaru siguiendo su ejemplo se levanto también acompañándola fuera de aquel cuarto, caminaron por entre los pasillos pero una sensación incomoda interrumpió el camino del demonio blanco, giro levemente su rostro mirando detrás de él, como buscando al dueño de la pesada mirada que podía sentir, sin embargo no pudo encontrarle, por lo que continuo su paso.

Detrás, en uno de los cuartos con su puerta a medio cerrar se encontraba Aoi observando detenidamente al hombre de cabellera blanca que tan solo segundo antes había pasado junto a él, había hecho un trato con la princesa, pero sabía que no funcionaría, había notado en aquel ser un terrible sentimiento e imaginaba que sus obsesiones no le detendrían.

Las cosas habían salido perfectamente, Rin a cargo del palacio se había encargado de absolutamente todas las necesidades del mismo y para sorpresa de Jaken, todos los sirvientes del palacio le había ayudado y obedecido con una gran actitud de lealtad y de cariño, como si de la señora del Oeste se tratase. Ahora se encontraban tomando un descanso en el gran salón, esperando a que el día terminara

- muchas gracias por su ayuda señor Jaken

- ah..- suspiro el yokai - no hay nada que debas agradecerme, lo hiciste casi todo tu sola

En ese momento entro Hami por la puerta con Dagel en sus brazos dejándola sobre los maderos del suelo del gran salón, tenía fiebre y una gran mancha roja en uno de los costados de su cuello.

- ¿que sucedió?- pregunto la chica asustada al gran jefe de la guardia del palacio

- no lo se, nuestros hombres la encontraron en la cercanías así, parece que fue atacada, envenenada- Rin entonces se acerco hasta ella para tratar de hacerla despertar

- Dagel... Dagel despierta, ¿quien te hizo esto?- trato de averiguar la pelinegra con decisión, ¿quien habría podido hacerle tanto daño a aquella amable demonio?, Dagel abrió un poco los ojos para mirarla con dolor.

- Mika era mi ... gran amiga - dijo antes de perder la conciencia nuevamente

- de prisa llévenla a su habitación y cúbranla con paños húmedos eso bajara su temperatura - grito la chica mientras se levantaba y corría hacia el jardín, los años con Kaede y Ahome le había dejado una gran enseñanza en hiervas medicinales que ahora plantaba en su jardín, sabía que ninguna de ella la aliviaría de su envenenamiento, pero por lo menos les daría tiempo de encontrar una cura.

Llevo la preparación especial hasta el cuarto de la mujer demonio y con ayuda de Hami la levanto para darle de beber el brebaje, su respiración comenzó a tomar un ritmo más normal lo que calmo la preocupación de la chica.

- eso le ayudará por ahora - dijo la joven dama en voz baja - pero debemos de encontrar la cura

- el veneno que usaron es especial, no cualquier formula podría lastimar a un demonio como Dagel- pronuncio Jaken mirando a la yokai que había acompañado a la familia de su amo por muchos años.

- Mika, ella menciono a mika... aunque no puedo creer que ella le haya lastimado- hablo Hami serio

- ¿quien es Mika?

- Mika y Dagel fueron grandes amigas cuando jóvenes, demonios, yukais cazadores de los bosques - dijo el guardián recargándose en la pared del cuarto- pero tuvieron una pelea que les hizo separarse, Dagel nunca contó el motivo, pero al parecer habían sufrido ambas de sobremanera, Mika se perdió por muchos años...

- ¿tu sabes donde encontrarla no es cierto Hami?... debes decirme donde, iré a buscarla y a pedirle la medicina - dijo la chica poniéndose se pie para salir del cuarto.

-¿que?, tu sola ¿estas loca?- cuestionó Jaken mirando la terrible decisión en los ojos de la chica, sabía que eso sólo significaba problemas

- ¿que pasará con el palacio y el amo?- pregunto el guardián sabiendo que no detendría a la chica

- volverá antes de que regrese el amo, tu debes quedarte aquí y mantener todo en orden

- ¡tu no puedes irte niña necia! - dijo Jaken molesto tratando de detenerla a toda costa, sabía que a su amo no le agradaría la idea.

- claro que puedo, ya demostré que se cuidarme sola

- ¡Mika es parte del Clan de los lobos! - grito el pequeño ser verde - aún le temes a los lobos ¿no es verdad? - dijo mientras la chica le daba la espalda, maldiciendo porque sabía que era verdad, bien era cierto que durante su tiempo en la villa había escuchado hablar de ellos, y de Kouga su lider, sin embargo los terribles recuerdos de su muerte por parte de aquellos seres aun le atormentaban y le asustaban con terribles pesadillas por la noche.

- no importa... Dagel es mi amiga y no la dejare a su suerte - dijo abriendo la puerta de la habitación

- en ese caso iré contigo - contesto Jaken acercándose a ella

- ¿de verdad maestro Jaken?

- no tengo otra salida, si el amo se entera de tu muerte por tus tonterías se desquitará conmigo - dijo pasando de lado y saliendo primero sin notar la calida sonrisa de la chica, la verdad era que lo hacía porque era él quien temía por la seguridad de la joven, no le agradaba la idea de no volver a verla en el palacio.

Suika había mostrado el interior del palacio a su invitado, su habitación durante su estancia y parte de los grandes salones del lugar, ahora se dirigían a los jardines, una gran extensión de la más rica variedad de flores y plantas de las tierras, de pronto al ver aquella imagen tan colorida en la cabeza de Sesshomaru no pudo más que aparecer la imagen de la pequeña Rin jugando en campos parecidos a aquellos jardines, disfrutando de las flores y las pequeñas criaturas que vivían en ellas causando curiosidad en la niña, ya habían pasado muchos años desde aquellos días y ante sus ojos era más que claro que Rin ya no era una niña.

- me da mucho gusto que nos visitará Lord Sesshomaru, he escuchado mucho sobre usted, de sus grandes batallas y por supuesto sus grandes victorias.. - le dijo la princesa al hombre que miraba serio el riachuelo que pasaba por debajo de aquel adornado puente de jardín-... también escuche mucho de su padre...del gran guerrero que fue hasta que ... se perdió por aquella humana…- se acerco hasta el demonio colocando su mano en su hombro – se mi señor que desde entonces ha tratado por todos los medios de recuperar el honor de su familia, aun y pese a la existencia de su medio hermano- Una terrible molestia comenzó a crecer en el interior de Sesshomaru que con fuerza se movió para alejarse del toque de la joven demonio junto a él.

- no te atrevas a hablar de lo que no sabes- gruño amenazante el demonio blanco

- pero mi señor...

- ¿que te hace pensar que tienes el derecho de opinar sobre mi familia o el honor de la misma?… no te atrevas a mencionarlo nuevamente, no eres digna de decir palabra alguna al respecto, no se que pretendan tu padre y tu pero sugiero que vayamos al grano y dejemos de perder el tiempo… - con aquellas palabras el señor del oeste salio del jardín rumbo al cuarto que le había sido asignado sin notar en el rostro de la demonio de cabello rojo la molestia y el rencor ante su rechazo.

Rin y Jaken habían tomado camino hasta el lugar en donde Dagel había sido encontrada, Hami le había enseñado muy bien a Rin el arte de encontrar rastros de demonios por lo que al estar ahí no le fue difícil encontrar un poco del pelaje de la mujer del clan de los lobos, se lo entrego a Jaken quien lo coloco en la boca de una de las cabezas de su bastón para que así pudieran encontrar su rastro conforme se acercaran a ella.

Se internaron en el bosque ya muy lejos del palacio y de las tierras de su señor, siguieron el rastro de la demonio hasta que las sombras y la profundidad de la maleza los rodearon.

- estuvo aquí – dijo Jaken sosteniendo el bastón en el centro de aquella penumbra

- algo no esta bien – contesto la chica al sentirse insegura en aquel lugar, de pronto una fuerte brisa anunció un golpe por llegar, Rin se aventó a Jaken empujándolo justo antes de que la gran pata de un lobo le aplastara.

- ¡es ella! – grito el sirviente verde recuperando el aliento, Rin tomo de su costado la espada que su amo le había entregado, la desenvaino y se lanzó al combate, aquel ser era grande pero a la vez extremadamente lento

- ¿quien eres tu?, ¿por que osas molestarme?- grito Mika transformada en lobo

- ¡Tu envenenaste a Dagel!, debes entregarme la cura

- Esa mujer merece la muerte por lo que hizo, ese veneno la matará lentamente, su terrible agonía será deliciosa

- ¡Bruja!, entrégame la cura

- ¡Jamás!- Grito la lobo mientras lanzaba a Rin con su pata al fuerte tronco de un árbol, Jaken corrió a su rescate sacando fuego de su bastón que quemo parte del pelaje de la demonio, pero eso no la detuvo atacando al pequeño ser, Rin se levanto recargándose en su espada observando como Jaken era azotado contra el suelo, tenía que vencer a aquel demonio si quería salvar a sus dos amigo, no tendría otra opción, utilizaría sus poderes aun sabiendo que eso gastaría su energía y acortaría su poco tiempo de vida.

Tomo su espada y con su energía la ilumino, la lleno de poder con sus mano y esta brillo, se acerco a Mika y le ataco nuevamente hiriendo su pata de gravedad, ante el dolor aquel ser la empujo con su cola, Rin brinco al suelo y luego a una rocas volviendo a subir, esta vez atacándola con un luminoso rayo de su mano.

- ¿esto no es posible? … ¿de donde has sacado esos poderes humana?… ¿quien te a entrenado así?

- Mi familia – contesto la chica, Mika se dio cuenta de que no podría vencerla, ya no en su estado, el terrible poder de la joven era muy peligroso para ella, entonces planeo su escape, dio un gran salto cayendo de golpe al suelo, este comenzó a cuantiarse y a derrumbarse hacía un río subterráneo, todo pasaba muy rápido y Rin sabía que debía actuar. No pensando en otra cosa y buscando ayudar a su amigo lo tomo del brazo y lo aventó con fuerza hacia arriba para que el demonio verde cayera en tierra firme, con horror Jaken pudo notar como la joven caía desenfrenada junto con grandes rocas al agua debajo de ellos mientras la demonio lobo escapaba.

-¡Rin! – grito el pequeño ser el presentir que no sobreviviría a la caía

-¡señor Jaken!- grito la chica mientras se perdía entre las piedras y la profundidad del agua

Los ojos dorados de aquel hermoso demonio blanco se abrieron con suavidad extrañados ante la sensación en su interior, estaba recargado, descansando en el muro del cuarto de visitas en esas tierras extrañas y lejanas cuando un terrible presentimiento le atrapo.