Capitulo 7:

La mañana del sábado había llegado, y pese al silencio y la tranquilidad del lugar, Rachel comenzó a despertar temprano como siempre lo hacía.

Lentamente fue abriendo los ojos, y de a poco fue observando la situación en la que se encontraba.

Su cabeza estaba encima del pecho de Quinn, mientras que uno de sus brazos rodeaba la cintura de la misma. Pudo sentir la fuerza del brazo de Quinn en su espalda que la sujetaba mientras dormía de tal manera que le era imposible moverse.

Con un poco de esfuerzo logro despegar su cabeza del pecho de la rubia sin soltarse del abrazo para descubrir que estaban solas, seguramente los otros dos habían desaparecido temprano para pescar. Y una sonrisa pícara salió de sus labios.

-Quinn- la movía suavemente, pero el resultado no fue a Quinn despertándose, fue a la rubia apretándola más y atrayéndola más cerca.

-mmm- gimió aún dormida.

Rachel se ruborizo, se preguntaba que estaría soñando la rubia.

-Quinn- volvió a llamarla suavemente. Y está vez si tuvo resultado, poco a poco los ojos de la rubia se iban abriendo.

Cuando Quinn logró ver y visualizar no podía creer la situación, a escasos centímetros de su boca se encontraba la cara de Rachel que la miraba fijamente, poco a poco fue descubriendo la forma en la que estaban abrazadas, y un fuerte sonrojo azotó su rostro.

-Ho… hola.. Rach..- la saludo tímidamente sin moverse.

No saben exactamente cuánto tiempo pasó donde se quedaron solamente mirándose a los ojos, sin moverse. Mientras Quinn se contenía para no besarla, Rachel ansiaba que lo haga.

Cuando el tiempo siguió pasando y nada sucedía Rachel comenzó a moverse para separarse de la rubia, pero esta no la dejo.

-mmm no, sigamos durmiendo otro ratito.- Quinn la tomó de la cintura y la acomodo en posición fetal posicionándose ella detrás con su brazo en la cintura de Rachel, la morena no tardo en acomodarse, y entrelazar los dedos con los de la rubia, mientras le dejaba suaves caricias en su pulgar.

-Me gusta estar así contigo.- le confesó Quinn tranquilamente.

Rachel tembló

-Y a mi me gusta que a ti te guste.- y agradeció estar de espaldas para que la rubia no vea como su cara se transformaba a un color rojo intenso.

Quinn solo aferro mas el cuerpo de la doctora pegándola a su cuerpo de manera posesiva.

Ninguna de las dos volvió a dormir, solo se dedicaron a sentir las caricias que una le dejaba en el cuerpo a la otra.

-mmm Quinn, estoy acalambrada te molesta si me doy vuelta?- pregunto tímidamente Rachel.

-No claro que no, gírate- ordenó la rubia

Rachel realmente no estaba pensando claramente, cuando se giró sus rostros quedaron a escasos centímetros, la doctora podía sentir el cálido aliento de la rubia sobre sus labios, y estaba enloqueciendo. Los ojos de Quinn se estaban volviendo de un verde intenso fruto de la situación que estaba viviendo.

Rachel no lo aguantó más. Recorrió los escasos centímetros que las separaban y roso sus labios con los de Quinn, que automáticamente cerró los ojos, y apretó a Rachel por la espalda atrayéndola más a su cuerpo para intensificar el contacto.

Ambas tenían los ojos cerrados y se dedicaban a saborear los dulces labios de la otra. Una corriente eléctrica las recorría de pies a cabeza.

Era la primera vez que besaban a una mujer, Quinn se sintió en el cielo, eso para ella no era un simple beso, era su revelación, más de 15 años fantaseando con lo que se sentiría besar a una mujer y en ese momento se estaba haciendo realidad, si algo deseaba era que eso nunca se terminara.

Rachel por otro lado dejo su mente en blanco y se dispuso solo a disfrutar de lo que en su cuerpo ocurría, como de golpe comenzaba temblar, mientras un escalofrío la recorría entera. Eso no era un simple beso, era una revelación de sentimientos, que las aterraba, pero no estaban en labor de cortar.

El beso fue subiendo de tono, cuando tímidamente Quinn ingreso su lengua a la boca de Rachel y está completamente extasiada comenzó a jugar.

A tiempo exacto no saben cuándo habrá durado ese momento, solo se separaron cuando no podía respirar.

Sus frentes quedaron pegadas, pero ninguna de las dos se animaba a abrir los ojos. Fue la rubia quien tímidamente volvió a recorrer el espacio y dejarle un suave beso sobre los labios de Rachel que solo sonrío. Sin separarse fue esta vez la morena la que se animó a hablar.

-E… eso… fu.. fue.. woow.- dijo con los nervios de una niña de 13 años, que acaba de dar su primer beso.

-Creo que fue el mejor beso de mi vida.- contesto Quinn con toda seguridad.

Rachel no estaba en sí, se había olvidado de su novio, de su gran amor hasta ese momento.

-Creo que también fue el mejor beso de la mía.- contestó haciendo que Quinn la abrazara más fuerte aún.

Pero como siempre las cosas no pueden ser tan buenas, unos pasos y risas se escucharon acercarse obligando a las chicas a abrir sus ojos, y pegar un salto una a cada extremo de la tienda, justo a tiempo para la entrada de un sonriente Brody.

El ingreso de Brody fue como un balde de agua helada para Rachel, su conciencia volvía a su cuerpo y el calor de los labios de Quinn aún estaba latente sobre su boca, haciendo que su corazón se encogiera. Rachel podía ver como los labios de Brody se movían diciendo anda saber que, porque su mente no estaba en ese lugar. Sus ojos estaba focalizados sobre sus manos, y su mente solo recordaba lo que había estado sintiendo apenas unos minutos atrás.

Quinn temblaba en la otra punta de la carpa, miraba a Brody con cara de terror, y no sabía qué hacer, solo estaba segura de una sola cosa, y es que necesitaba esos besos como al aire, lo que estaba sintiendo por Rachel parecía crecer segundo a segundo. Recordó a Sam cuando lo vio parado fuera de la tienda sonriendo como un niño. Su cuerpo volvió a estremecerse y tal cual le pasó a Rachel, la realidad la sacudió de tal manera, que solo quería salir corriendo.

-Hey vamos levántense, ya son las 12, tomen sol, caminen no se, pero dejen de dormir.- las alentaba Brody entre risas, volviendo a salir de la carpa luego de encontrar el protector solar que se había cansado de pedirle a Rachel mientras esta estaba perdida en sus pensamientos.

-Amor, voy con Brody a seguir pescando, estamos aprovechando que hay pique, cuando te levantes ve para allí.- Le informo Sam suavemente a la rubia desde la entrada de la tienda, Quinn solo asintió.

El silencio volvió a reinar en el interior de la carpa, y con él unos completos nervios, que les impedía a ambas decir una palabra, o mirarse a los ojos.

Rachel junto valor y le habló.

-Quinn- susurró, logrando que la rubia la mire, y al ver los ojos hinchados rojos y al borde de las lagrimas de la rubia, el corazón de la doctora se encogió, y no dudo recorrer la distancia que las separaba y abrazarla.

-Todo va a estar bien Quinn- le decía mientras abrazaba a la rubia, que temblaba y las lágrimas corrían por sus mejillas.

-Rachel, nada va a estar bien- dijo entre sollozos, la morena solo la apretó más a su cuerpo.- yo..yo... Sam, Brody.. mi padre, que haremos.-

-Quinn fue solo un beso, nadie tiene porque enterarse- dijo temblando. Y ni bien las palabras salieron de su boca sintió como Quinn lloraba a un más y hacia fuerza para separarse de ella.

-Ese es el problema- le gritó con furia.- que no fue solo un beso para mi, tu.. tu no entiendes.. yo sentí cosas que nunca había sentido- y sin dudarlo salió disparada de la tienda, dejando a Rachel con el corazón encogido, y lágrimas corriendo por sus ojos.

La morena pensó en salir corriendo tras ella, pero no pudo. Debía pensar cómo iba a continuar todo esto. Lo que sintió con Quinn, no era comparable con lo que sentía cuando besaba a Brody, y las palabras que le había soltado la rubia antes de correr, estaban haciendo estragos en su interior. Pero la culpa de lastimar a la primera persona que realmente le había demostrado lo que era sentirse aceptada y amada también la estaban destruyendo.

Quinn corrió internándose entre los árboles donde nadie pudiera verla y se tiró al piso abrazándose ella misma las piernas, y lloró como nunca había llorado en su vida. Segundos antes era la persona más feliz cuando los labios de Rachel recorrían los suyos y ahora estaba ahí recordando una y otra vez que para la doctora solo había sido un beso más. La quería odiar, pero era imposible, quería pensar en Sam pero también era imposible. Solo quería a Rachel con ella.

No pasó mucho tiempo cuando Rachel reacciono y salió en búsqueda de Quinn, les quedaba un día más allí donde los cuatro estarían juntos, y la situación no podía seguir así debía hablar con Quinn y saber exactamente que estaba sintiendo. Ella aún no lo tenía del todo claro, en realidad si lo tenía, pero nunca se había imaginado que iría a sentir algo por alguna persona que no sea Brody, y si tenía que ser sincera con ella misma, lo más difícil de todo sería aceptar que podría perder a una de las personas más importantes de su vida.

Le costó unos minutos visualizar a la rubia tirada en contra de un árbol y no dudo en acercarse a paso seguro y sin inmutarse acomodarse al lado de Quinn.

No mantenían contacto visual pero estaban sentadas una al costado de la otra, Quinn no levantó la mirada en ningún momento ni se movió.

-Quinn- susurro Rachel, buscando obtener la atención de la rubia.-Yo no quise decir que ese beso no fue importante para mí, claro que lo fue… yo… yo sentí cosas, que no había sentido nunca…. Y estoy aterrada.- se sinceró saco ese inmenso peso que sentía encima de su cuerpo, esperando una respuesta de la rubia que por suerte no tardo en llegar.

-Rachel- y junto aire, porque por primera vez en su vida se iba a exponer con todo lo que había sufrido en su vida.-A mi… a mí.. Siempre me han gustado las mujeres…. Esta es la primera vez que lo digo en voz alta..- y sonrió.

Rachel giró lo miró a los ojos, por primera vez después de su beso y con un movimiento de cabeza la animo a que siguiera hablando.

-Mi padre siempre dijo que los gay eran enfermos, y me obligo de alguna manera a reprimirme, enterarme lo que paso con mi tío fue… fue.. Como… no sé cómo explicarlo..- suspiro fuertemente.

Rachel le tomó una de las manos, para hacerle sentir que estaba acompañada, que no tuviera miedo, y lo consiguió. Quinn apretó con fuerza el agarre y siguió hablando.

-Por un lado fue tener más miedo que nunca, pero por el otro las palabras de mi tío hacia mí en el diario decían que el sabia que me gustaban las mujeres, y deseaba que sea valiente… y.. y creo que en parte se lo debo - nuevamente tímidas lágrimas corrían por los ojos de la rubia.

-Quinn, debes ser fuerte, yo.. yo realmente no entiendo lo que es ser reprimido a sentir algo, porque por suerte siempre fui todo lo contrario, pero si se lo que es ser rechazado una y otra vez, sin importar el esfuerzo que se haga-

-Yo no quiero alejarme de ti Rachel- la rubia se sinceró. Y Rachel se estremeció.

-Yo tampoco quiero alejarme de ti Quinn, pero esta Brody, yo… yo.. no puedo hacerle esto-

Quinn se giró y la miró a los ojos, por dentro tenía ganas de gritarle mil y una cosa para que se quede con ella. Pero lo único que hizo fue asentir, desprenderse del agarre de Rachel, y alejarse rumbo al muelle. Dejando a Rachel con el corazón encogido y un mar de dudas de cómo continuar con todo lo que estaba sintiendo.