LAS CONSECUENCIAS DEL AMOR
Capitulo 7: Una sincera disculpa
Al llegar al zoológico, Skipper tuvo un mal presentimiento, algo no estaba bien al momento de llegar: varios hábitats estaban vacios y Julien caminaba en círculos desesperado. Era a evidente que algo malo había pasado.
Skipper: Cola anillada, ¿qué pasa?
El lémur no contestó. Cualquiera hubiera dicho que estaba sordo.
Skipper: ¡Cola anillada!
Julien: ¿Qué?, ¿quién?
Skipper: ¡Despierta!, ¿qué pasa?
Maurice: Llegaron unos señores y sacaron a casi todos los animales del zoológico.
Skipper: ¿Pero para qué?
Maurice: Creo que los estaban buscando, empezaron a buscar hace diez minutos.
Los pingüinos no esperaron más, inmediatamente Skipper se deslizó y llegó donde estaban los señores.
Luego empezó a balancearse. En ese momento llegaron los demás e hicieron lo mismo.
-Aquí están- dijo un oficial- ahora solo falta la nutria.
¡Marlene! Skipper la recordó.
Skipper: Vamos, tenemos que encontrarla... Kowalski buscará en el sector oeste, Rico en...
Cabo: Skipper, ahí está.
Era cierto, Marlene entró al zoológico con la mirada al suelo. Skipper estuvo a punto de saludarla, pero por alguna razón se detuvo.
-La tenemos- dijo el mismo oficial- vuelvan a colocar a todos los animales.
Empezaron a colocar de nuevo a todos los habitantes, lógicamente, ninguno estaba muy feliz con los pingüinos. Los pingüinos también regresaron a su hábitat, aunque no muy felices también. Después de todo, estar a punto de morir no es algo muy bueno. Kowalski se sentó en su banca favorita y se propuso terminar el experimento que estaba haciendo. Rico terminó de peinar a su muñeca Barbie. Cabo buscó su caja con winkies de mantequilla de maní y se sentó a presenciar su programa favorito de televisión. Paro Skipper no estaba ahí, no, había salido hacia Marlene, claro que pensaba en algo inteligente para no volver a provocar un error como el que había hecho un par de horas antes. Llegó, con su diario en el ala izquierda.
Skipper: ¿Marlene?, ¿estás ahí?, no quiero hacerte perder el tiempo, solamente quiero que veas por qué me importa tanto este diario.
Deslizó el diario por el suelo hasta que llegó cerca de Marlene.
Skipper: Por favor, después de leerlo me lo devuelves.
Marlene observó el diario, por largos minutos... A la mañana siguiente, Skipper despertó de un salto y salió de la pecera por su escotilla. Al llegar al hábitat de Marlene, encontró un diario, aunque no encontró por ninguna parte a Marlene.
Skipper: ¿Marlene?
No había nada, Skipper se entristeció y agarró el diario, bajó por el drenaje... de pronto chocó con alguien...
Marlene: Skipper, por favor no quiero que te arriesgues al darme tu diario. En serio, solo quiero...
Skipper se quedó inmóvil, de pronto entendió dos cosas: Uno: Marlene no estaba molesta, incluso se atrevía a decir que estaba feliz. Dos: Que el diario de Skipper no ere le que estaba sosteniendo. Rápidamente abrió el diario que tenía y lo ojeó como loco hasta encontrar una fotografía suya, con varios corazones dibujados a su alrededor. ¡El diario era de Marlene! Skipper entró en un estado de shock, y de pronto apareció en la cama de Marlene.
Marlene: Skipper, despierta (con una sonrisa) anda, dormilón.
Skipper: ¿Marlene?, ¿qué sucede?,... ¿Dónde estoy?
Marlene: Quedaste inmóvil y traje hacia aquí, ¡que gracioso!, ¡parecías estatua!
Skipper no lograba comprender qué estaba pasando, pero en seguida Marlene lo notó.
Marlene: ¿Sabes?, leí tu diario.
Skipper de pronto recordó todo.
Skipper: (Muy nervioso) Ah, ¿sí? Y, bien, qué di-dices.
Marlene no respondió, solamente se fue acercando lentamente hasta que sus labios tocaron el pico de Skipper...
Cabo: Kowalski, ¿y Skipper?
Kowalski: Debe estar con Marlene, disculpándose, recuerda que Marlene entró a buscar a Skipper.
Cabo: Pero es que necesito que...
Kowalski: (Con una gran sonrisa) Creo que será mejor esperar, Cabo.
FIN
(Aunque en realidad esto apenas comenzaba, pero bueno, tengo otra increíble idea)
¡Hasta luego!
