Bueno, como se imaginarán este capi viene cargadito. Así que están advertidos jajaja.
Como siempre gracias por leer y por cada review, follow o fave. Se agradece :).
Kate miró al chico que tenia frente a ella y sonrió. Él estaba de pie en medio de la habitación, vestido aun con unos vaqueros y con una camiseta que ella le había obligado a colocarse mientras cenaban. Sin embargo, muy pronto no iba a necesitarla.
Él la miraba embelesado y podía notar como su pecho subía y bajaba con fuerza, y lo mucho que le costaba respirar.
Se quitó la camiseta dejando a la vista sus pechos cubiertos con un sujetado y comenzó a quitarse el pantalón de gris de hacer deportes que se había colocado luego de la ducha.
Castle la miraba en silencio, sin saber que hacer o que decir. No es que pudiera decir mucho tampoco, ¿Qué le decías a una mujer hermosa que se desnuda frente a ti?, solo podía mirar, mirar y desearla fervientemente.
Kate se llevó las manos a la espalda, desabrochando el sujetador. Lo vio aguantando la respiración y sonrió a medias, dejando caer la prenda a un lado. Los ojos azules de él se concentraron en sus pechos, recorriendo luego su abdomen, sus piernas, subiendo de nuevo hasta encontrarse con sus ojos.
-¿Te gusta lo que ves?.-Le preguntó en un tono ronco.
Se fijó de inmediato que un enorme bulto se había formado en los vaqueros de él y supuso que esa era su respuesta.
-Mucho.-Fue lo que respondió mirando fijamente sus pechos.-Demasiado.-Dijo casi sin aliento.-¿Puedo…?.
Kate sonrió.
-Primera regla. Nunca preguntes si puedes, solo hazlo.-Él asintió acercándose.
Su mano recorrió la clavícula de ella, hasta su hombro. Haciéndola sonreír otra vez.
Sus ojos azules, ahora oscuros por la pasión, la miraron cuando su mano tocó por fin uno de sus pechos, capturándolo en su palma, se agachó besándola en el cuello y Kate dejó que él la besara con su inexperiencia.
Entonces Castle la sorprendió al rodearla con los brazos, acercándola a su cuerpo para besarla, con un beso profundo y provocativo, nada parecido al primer beso con lengua que le había dado. Esta vez su lengua si sabía que hacer con la de ella, que tuvo que controlarse y empujarlo riendo.
-Segunda regla. Tienes que tomarte tu tiempo para tocar, para mirar…-Le dijo comenzando a quitarle la camiseta.-No hagas nada apresurado o a medias si quieres complacer a una mujer. Sobre todo si esa mujer soy yo.-Él asintió obediente y jadeó cuando las manos de Kate se fueron hasta sus vaqueros comenzando a quitarlos.
Terminó de bajarlos y notó que él se tensaba cuando sus manos acariciaron su torso, caminando luego a su alrededor para acariciar su espalda y para mirarlo por todos los ángulos. Estaba usando unos bóxers ajustados de color blanco, en los que su inminente erección se veía necesitada y a punto de explotar.
-Estás muy bueno, Rick.-Dijo divertida.
Él volvió a mirarla a los ojos y sonrió.
-No mas que tú.
Ella se abrazó a la cintura de él y Castle se inclinó volviendo a besarla con ansia.
-No, así no, bésame con ganas, pero no con desesperación. No voy a irme a ninguna parte.-Le susurró sobre sus labios y con una voz que Castle pensó, era la más erótica que habia escuchado en su vida.
La obedeció y las arremetidas de sus labios se hicieron más pausadas, pero sin dejar de ser deseosas y apasionadas. Kate comenzó a besar la comisura de sus labios y llevó sus manos hasta hacer algo que había estado deseando desde hace mucho, apretarle el culo con ambas manos. Él se tenso y ella sonrió besando su pecho.
-¿Recuerdas cuando te dije que tenias que controlarte?, quiero que te controles, Rick. No quiero que acabes hasta que yo lo diga.
Él asintió y gimió cuando ella metió las manos por la elástica de sus bóxers pellizcando sus glúteos por debajo de la tela.
-Siento que voy a explotar, Kate.
Ella sonrió ampliamente ante sus palabras.
-Dime lo que quieres.
-A ti.-Dijo él cogiéndola por la nuca para mirarla a la cara.
-¿A mí? ¿Qué quieres de mi?.
-Todo, yo…
-¿Tú…?.-Rió cuando él la miraba desesperado sin saber que decir.-Tienes que aprender a decirme lo que quieres si quieres que te lo de.-Le susurró acercando su rostro al rostro de él que parecía a punto de volverse loco.
-Te quiero a ti, quiero hacértelo ahora.
-¿Quieres hacérmelo?.
-¡Joder, si!, quiero hacértelo.-Dijo con los dientes apretado, intentando besarla.
Él la cogió por la cintura acercandola a su cuerpo, cosa que encantó a Kate.
Ella lo empujó aun sonriendo y caminó hacia la cama, recostándose y abriendo las piernas, notando como la mirada de Castle se fijaba en su húmeda entrepierna.
-Quítame las bragas, Rick.-Le ordenó y él se movió enseguida, colocando una rodilla en la cama y deslizando la prenda a lo largo de su piernas. Embelesado con la imagen de su entrepierna desnuda.
-El secreto, esta justo aquí…-Le dijo y Rick miró la pequeña zona en la que el dedo de Kate se movía, se mordió el labio y llevó su mano nerviosamente hasta ese lugar, reemplazando la mano de Kate.
-¿Así?.
Se estremeció ante la sensación de tocarla tan íntimamente, y sintió la mano de Kate acariciándolo por encima de la tela de los bóxers.
-Muévelo así…-Le dijo cogiendo su mano, enseñándole justamente como tocarla.-Si…eso…-Rió.- Mmmm, si…sí que aprendes rápido.
-Kate, no creo que pueda…-Se tensó.-Voy a correrme.
-No, no lo harás.- Sonrió ella colocándose de rodillas, bajándole con sutileza los bóxers.
Miró fijamente el grueso miembro de él, que parecía duro y necesitado. Lo cogió entre sus manos y comenzó a moverla a lo largo de su longitud, sintiéndolo caliente y delicioso en su palma.
Castle cerró los ojos intentando concentrarse en no acabar, pero estaba siendo muy difícil con Kate desnuda y tan cerca, con el endemoniado y erótico olor de su piel volviéndolo loco y con los movimientos expertos que su mano a lo largo de su dolorido amigo.
La otra mano de ella acarició su pecho y él abrió los ojos encontrándose con su cálida mirada.
Castle llevó una de sus manos hasta la fina cintura de ella, acariciando la suavidad de su piel hasta llegar a uno de sus glúteos que se sentía firme y redondo debajo de su mano.
-Necesito hacértelo ahora Kate, por favor.- Dijo de forma desesperada acercándola a su cuerpo para besarla.
Ella lo apartó riendo debajo de sus labios y de sus besos.
-Tranquilo, lo haremos, pero tienes que tranquilizarte. Castle…-Rió otra vez cuando él besaba de forma desesperada su mejilla y su boca.-Tranquilo.
Él se removió sintiéndose como un lobo encerrado, con ganas de escapar, de escapar hacia el interior de los muslos de ella, en donde estaba seguro encontraría alivio a su dolorida e hinchada polla.
Sintió como la otra mano de Kate acariciaba sus testículos mientras ella sonreía. Esas caricias hicieron que le fallaran las piernas, así que terminó de quitarse los bóxers quedando completamente desnudo como ella y se subió en la cama, quedando arrodillado frente a esa diosa.
-La mayoría de los chicos de tu edad…-Le dijo ella colocando una mano en su pecho para que él se recostara en la cama.-…encuentran placer en las atenciones que les dan.-Dejó un beso en el pecho de él que la miraba sin perder detalle.-Y estoy segura de que tú también lo encontrarás.-Sus labios besaron el cuello de él.-Pero cuando te enseñe a tocar a una mujer, vas a disfrutar eso mucho mas.- Sonrió y comenzó a dejar besos en el abdomen de él, bajando hasta su miembro. Lo lamió suavemente y Rick levantó la cadera sin poderlo evitar. -Shhh…está bien.-Lo cogió entre sus manos.-Tercera regla. Cuando te corras, nunca lo hagas en la cara o en el pelo. A menos que la chica te diga que le gusta. A mí no me gusta.
-Pero en las películas…
Kate carcajeó.
-Son películas, allí a las tía les pagan para actuar. En la vida real no se te ocurra hacerlo sin el permiso de la chica.-Él asintió con los ojos muy abiertos cuando vio cuales eres las intenciones de Kate.
Metió el miembro en su boca y Rick gimió mordiéndose el labio.
-Avísame cuando vayas a correrte ¿vale?-Sonrió lamiendo la punta, de la que salía un liquido blanquecino y que ella quitó con el dedo pulgar.-¿Me imaginaste haciendo esto, Rick?.
-Oh si.-Dijo él cerrando los ojos, sintiendo que la boca de ella lo llevaba al cielo.
La boca de Kate se sentía húmeda y cálida, y él sentía su miembro cada vez más duro. Había escuchado que el sexo oral era increíble, Chuck se lo había contado una que otra vez, pero él nunca se imaginó que fuese…gimió aferrándose a las sabanas, con un sonido más parecido a un grito.
-Kate…oh…-Volvió a gemir y ella alzó la vista sonriéndole con los ojos, sin dejar de darle ese placer que estaba haciendo que todo su mundo girara.
Kate lo hacía con maestría con su boca y con sus manos. Pero la imagen de ella devorando de esa forma su miembro fue más de lo que pudo soportar.
Aunque quiso aguantar un poco mas de esos tres minutos, gritó un "ahora, ahora" y cerró los ojos dejándose envolver por el delicioso placer que obnubilaba sus sentidos. Su cadera se sacudió mientras él gemía y se derramaba sobre su propio vientre, con placenteros espasmos esparciéndose por su cuerpo.
-Ostia puta.-Dijo sin poder evitarlo abriendo los ojos, temblando sin parar.-Joder…eso…fue…guau.-Buscó los ojos de ella que sonreía divertida y la vio estirando la mano para buscar algo con que limpiar su vientre.-¿Ha…ha estado…he estado bien verdad?.-Preguntó él ansioso aun estremeciéndose.-Oh dios.-Dejó caer la cabeza otra vez en la almohada.-Eso ha sido fantástico. Oh dios.-Cerró los ojos y la mano de Kate acarició su pecho.
-¿Estás bien?.-La escuchó reír.
-No, digo si…no lo sé…-Miró el techo con los ojos abiertos y luego la miró de nuevo.
Ella colocó su largo y esbelto cuerpo a lo largo del suyo, y acercó su rostro besándolo en los labios languidamente durante varios segundos, Castle gimió cuando Kate comenzó a rozar su vientre sobre su miembro, y sintió como volvía a excitarse de inmediato, sin si quiera haberse recuperado. Ella había logrado que otra erección lo asaltara por sorpresa.
La lengua de Kate investigó en su boca, moviéndose y saboreando cada rincón.
Ella se colocó a un lado atrayéndolo hacia su cuerpo, dejando que fuese el cuerpo de Rick el que atrapara el suyo contra las sábanas. Abrió las piernas y sonrió acariciando su pelo.
No tuvo que decir nada más. Castle sintió la adrenalina recorrer cada rincón de su cuerpo que aun se sentía estupendo por el orgasmo que acababa de experimentar y llevó la punta de su…
-No.-La escuchó reír.-Ahí no es donde tienes que meterla, ese para después.- Sintió la mano de ella cogiendo a su duro amigo, hasta la abertura húmeda de su cuerpo.
Sintió que perdía la consciencia durante varios segundos mientras se hundía en ella.
Era la sensación mas placentera que había experimentado en su vida. Gimió dejando caer su cuerpo sobre el de ella, con los músculos de la espalda y de los brazos muy tensos, porque el placer que estaba sintiendo lo hacía jadear y temblar y estaba seguro de que esta vez tampoco aguantaría demasiado. Se sentía tan jodidamente perfecto que ni siquiera podía moverse. La calidez y la suavidad de ella lo envolvió a tal punto en el que se dio cuenta de que tenía varios segundos sin respirar. Dejó salir el aire de sus pulmones y movió la cadera saliendo y entrando con gemidos pesados y desesperados. Su cadera se descontroló y cuando escuchó la forma en la que Kate jadeaba debajo de su cuerpo simplemente se dejó ir envuelto en su olor y envuelto en una voracidad animal que hizo que se hundiera aun mas en ella y que sus brazos la rodearan con fuerza mientras él gemía con su cara escondida en su cuello.
Todo se volvió agradablemente negro y sus músculos se volvieron pesados y lentos. Aspiró un par de boconadas de aire, mareándose con el olor a cerezas del cuello de ella, y sintió sus dedos acariciando su espalda, que estaba empapada de sudor.
Levantó la vista finalmente encontrándose con la mirada divertida de ella.
-Guau. -Fue lo primero que dijo.-¿Lo he hecho bien?.-Preguntó luego casi sin aliento.-Digo, no ha durado demasiado pero, se que la próxima vez…-Resopló.-Dios este ha sido aun mejor.
Ella sonrió.
-Creo que tienes futuro.-Dijo aun sonriendo.
-Pero dijiste que me enseñarías a hacerte gritar y a tocarte y tu no...
-Hey.-Rió entre dientes.-Tranquilo, tigre. Te lo enseñaré. Tenemos toda la noche para…-El sonido de "Welcome to the jungle" de Guns N` Roses la interrumpió haciéndola levantar la vista y fruncir el ceño.-Espera…-Estiró el brazo contestando.-Beckett. ¿Dónde?.-Castle sintió el antebrazo de ella colocándose en su pecho para que se hiciera a un lado.-Vale, estaré allí en veinte minutos.- Castle la miró sin entender.-Tengo que irme.-Le dijo ella.
-¿Qué? ¿Ahora?.
Ella se puso de pie encendiendo un cigarrillo mientras se colocaba las bragas.
-Si, créeme, no estoy más feliz que tu, pero tengo que estar allí ahora.- Castle suspiró.
-Pero…
-Rick.-Le dijo ella seria para que dejara de quejarse.
-Vale vale.- Respondió él levantando las manos, dejando caer la espalda en la almohada.
Kate no estaba del mejor humor luego de esa llamada. Se sentía bastante frustrada y muy cachonda. Tiró el cigarrillo a un lado y se bajó del auto caminando hacia la escena que se presentaba en aquel callejón. Si algo le jodía mas que la gente que se quejaba por todo y que la gente hipócrita, era que la interrumpieran en medio de un polvo.
-¿Qué tenemos?.-Se acercó a uno de sus compañeros, el detective Esposito.
-Mismo modus operandi, mismas heridas. –Señaló el cuerpo que está a unos metros.-Pero la buena noticia es que esta vez sí tenemos testigos.
Kate asintió. Al asesino no podía ocurrírsele mejor momento que matar a otra víctima que justamente esa noche. Suspiró acercándose al cadáver que estaba observando detenidamente la forense Lanie Parish. Últimamente se habían hecho bastante amigas. Se conocían desde hacía varios años, pero ahora que compartían horas juntas, Kate se había dado cuenta de que Lanie no solo era una gran confidente, sino de que compartían el mismo sentido del humor bastante negro.
La forense pareció notar su molestia porque la miró divertida, pero no dijo nada sobre el tema, simplemente se limitó a explicarle lo que observaba y la hora de la muerte. Kate escuchó y soltó algún que otro comentario mordaz haciendo que los presentes la miraran extrañados y divertidos.
Cuando estuvieron a solas Lanie se acercó.
-¿Te hemos interrumpido?.-Le preguntó casi riendo y Kate apretó la mandíbula.
-No tienes idea.
-Al menos tú tienes algo de diversión, otras tenemos que conformarnos con un trozo de plástico.
-Escuché que Esposito tiene uno de verdad y que está interesado.
Lanie la miró con los ojos entrecerrados y Kate sonrió reuniéndose con Ryan y Espo.
-Oh Beckett.-Kate miró a Ryan.-Jenny y yo hemos decidido aceptar al chico.
Muy bien, luego de que ella ya había caído en la tentación, pensó entre molesta y divertida.
-Pero necesitaríamos un par de días más, la madre de Jenny está de visita y no tendríamos espacio…
-No te preocupes.-Dijo ella de inmediato.
Él sonrió y ambos regresaron su atención al trabajo.
Un par de horas luego, Kate entró a casa, sintiéndose caliente y mareada, necesitada de muchas cosas. Vio la figura de Castle en el sofá y comenzó a quitarse la chaqueta y la camiseta.
-Castle, Castle…despierta.
Este abrió los ojos destapándose, solo estaba vestido con los bóxers y ver su enorme cuerpo semidesnudo hizo que Kate sintiera que terminaba de consumirse por un súbito calor.
Se quitó los zapatos, seguido por los vaqueros y las bragas y se acercó a él que se había sentado en el sofá mirándola entre asombrado y fascinado. Se subió sobre él a horcajadas y lo besó profundamente, haciendo que ambos gimieran. No tenia tiempo ni ganas para explicarle nada, necesitaba follárselo allí y ahora.
Cogió su miembro con una mano y no tuvo que esperar demasiado, porque como lo esperaba, Castle ya estaba bastante duro.
-Kate…
-Shhh…
Castle estaba absorto y demasiado excitado como para que le importara lo que ella fuese a hacerle. Sintió como introducía su duro miembro en su humedad y gimió. Ella comenzó a moverse muy rápido y él la cogió por la cintura dejando que ella hiciera todo el trabajo.
-Mmm…-La escuchó gemir en su oído.-Joder, que bien te sientes Rick…-Le susurró al oído.
Comenzó a moverse mucho más rápido, buscando su propia liberación. La longitud de Castle la llenaba de una forma exquisita y tenía el tamaño adecuado para hacerla jadear y gemir.
Él la beso impulsivamente en los labios y ella lo dejó, sintió sus manos ansiosas recorrer su espalda y quitarle el sujetador para apretar sus pechos y besar su cuello. Ambos jadearon y gimieron de forma audible acariciándose de forma desesperada, concentrándose en los gemidos y jadeos del otro y rozando sus pieles de manera incontrolable.
Kate arqueó la espalda en el momento en el que la anhelada liberación llego derrumbándola con un estallido de placer que la hizo gritar agudamente mientras se aferraba del pelo de él, que besaba sus pechos como un poseso.
Bueno, hacía mucho que no tenía un orgasmo como ese. Pensó asombrada, sintiendo aun los residuos de placer en sus extremidades y en su entrepierna. Tiró del pelo de él para mirarlo a la cara y lo vio jadeando. Una sonrisa se formó en el rostro de él haciéndola sonreír a ella y vio su mirada curiosa.
-¿Eso ha sido…?.
-Sí, eso ha sido un orgasmo.-Dijo ella moviéndose un poco.
-Pensé que debía tomarme mi tiempo para tocar y mirar...
-No había tiempo.-Rió.-Quizás lo de tocar y mirar va a depender de lo cachonda que esté la chica ¿vale?.
-Vale.-Rió él.
-Y por lo que veo has mejorado tu tiempo.-Sonrió al sentirlo aun muy duro.
Él la cogió por la cintura dejándola debajo de él, bajándose los bóxers hasta que quedaron en sus rodillas.
-Es por la practica.- Sonrió empujando, Kate rió gimiendo y dejó que fuese él quien se moviera esta vez.
Luego de que Kate lo despertara con esa agradable sorpresa, se fue dejándolo de nuevo en el sofá, aun excitado y con insomnio. ¿Cómo se suponía que iba a dormir luego de la noche que acababa de vivir?. Pensó mirando fijamente el techo y pensando en que definitivamente el sexo era como un droga.
Siempre quieres mas.
Chuck bajó las escaleras acomodándose la corbata de su tan odiado uniforme. No sabía porque tenía que usarlo, eran ropas incomodas que tenias que tener "presentables" y que él odiaba bastante. Caminó hasta el comedor en donde estaban su madre y su padre y se sentó en una de las sillas.
-Charles, ponte bien esa corbata por favor.-Escuchó la voz de su madre.
-Acabo de…-Las manos de ella comenzaron a desatarle el nudo y él suspiró dejando que ella lo hiciera a su modo.
-Me ha dicho el señor Smith que no has entregado el trabajo de Física.-Le dijo su padre apartando la vista del periódico.
-Le he explicado que no entendía las dos últimas preguntas, y ni siquiera se ha dignado a preguntarme qué era lo que no entendía. Yo así no puedo ¿eh?.
-Charles, eso vale un 30% de la nota final. ¿Qué vas a hacer con eso ahora?.
-Estoy seguro de que el profesor Smith y yo llegaremos a un acuerdo.
-Ni siquiera se te ocurra volver a sobornar a un profesor Charles Phillip Collins Beckett.-Escuchó la voz chillona de su madre.-Tu padre es una autoridad importante en el colegio y eso no hace más que dañar su reputación y la tuya.
-Y la tuya…-Murmuró Charles que sabía que su madre estaba más preocupada por lo que dirían sus amigas que por la reputación de su padre.
-¿Qué has dicho?.
-Nada. Y no hablaba de sobornar a nadie. Sabes que soy bueno negociando.
Casey meneó la cabeza y volvió la vista al periódico.
-Más te vale que consigas buenas calificaciones en tu último año. Sabes que aunque podamos pagarte una buena universidad, sin una buena media…
-Ya ya.-Le dijo Chuck cogiendo un panecillo y bebiéndose el zumo de naranja muy rápido para huir de allí.
-Charles…
-Llego tarde, mamá. Adiós.
-¿No quieres que te lleve?.-Le preguntó su padre.
-Nah. Me voy en la patineta. Oh, esta tarde voy a casa de tía Kate al salir de clases. -Fue lo último que dijo antes de que se escuchara la puerta cerrarse.
Casey sintió la mirada de su esposa y levantó la vista.
-¿Ves lo que te digo?, está incontrolable.-Le dijo ella.
Casey rió.
-Está tan incontrolable como cualquier adolescente normal. No exageres.
-Casey, tu más que nadie sabe que un Collins no puede comportarse de esa manera. Yendo en patineta y juntándose con esa panda de vagos. Y ese amigo suyo, el tal…Castle…es una muy mala influencia.
Casey suspiró dejando el periódico a un lado.
-¿Te has parado a pensar alguna vez que quizás "el tal" Castle es así porque no ha tenido una vida fácil?.
-¿Y eso que tiene que ver?, no quiero que se junte con él ni con ninguno de esos chicos. No son de nuestra clase y definitivamente no son buenos para él. Ayer encontré una caja de cigarrillos en su chaqueta.-Finalizó como si ese fuese el peor crimen del universo.
Su esposo la miró con una ceja enarcada.
-¿Debo recordarte que cuando estábamos en el instituto nos escapábamos hasta las gradas del campo de fútbol a fumar?.
Rebecca puso una mueca.
-Sabes que lo dejé cuando me embaracé de Chuck.
-Lo que quiero decir es que estás exagerando, Becca. No podemos pretender que nuestro hijo sea perfecto.
-Esto es exactamente a lo que me refiero. Tú y Kate, los dos dejáis que Charles haga lo que le venga en gana y se lo aplaudís. Ese no es modo de criar a un ciudadano honorable.
Casey se puso de pie.
-No vamos a enviar a Charles a un internado.-Le dijo besándole el pelo.-Es mi único hijo y quiero que esté con nosotros hasta que vaya a la universidad.
-Pero ya te dije de las ventajas…
-No.-Dijo Casey rotundamente cogiendo las llaves del auto. Rebecca resopló frustrada. Él se acercó y le acarició el pelo.-¿No quieres pasar el máximo tiempo posible con él?.
-No si va a convertirse en un delincuente.
-Charles no va a convertirse en un delincuente.-Rió.-Venga, tengo que irme. Dile a Olga que para la cena haga ese estofado que tanto me gusta.
Rebecca se hundió en la silla y lo miró irse.
Era verdad que Charles era su único hijo. Y eso aún la atormentaba.
Casey se subió en su BMW y sonrió. Su mujer podía ser bastante exagerada y exasperante a veces, pero él seguía enamorado de ella como hacía dieciocho años atrás, cuando la había visto luego de uno de los partidos de los Pumas, el nombre del equipo de fútbol americano del St Vincent.
Él era el mariscal de campo y había sido la estrella del partido de esa noche, ella era una de las animadoras y su cabello largo, sus ojos verdes y su despampanante sonrisa lo habían dejado sin aliento.
Había escuchado un montón sobre su hermana menor, Kate. Que tenía fama de rebelde y problemática dentro del colegio, entre otras cosas. Pero Rebecca era todo lo contrario a su hermana. Era más bien reservada y mucho más delicada. Justamente esa delicadeza, que le hacía querer cuidarla, había sido lo que lo había impulsado a pedirle que saliera con él.
Sabía que ella no lo rechazaría, ¿Quién rechazaría a Casey Collins?, hijo del gran Nicholas Collins y el chico más popular del colegio.
Lo que nadie sabía era que Casey no era hijo biológico de Nicholas y Julia Collins. Se había enterado de que era adoptado a la edad de doce años, y aunque a él no le importara demasiado, pues sus padres le habían dado todo lo que había necesitado, sabía que a los ojos de muchas personas, el ser adoptado no sería bien visto.
Pero mucho tiempo después, cuando Rebecca estaba embarazada de Charles y ambos tuvieron que casarse aun muy jóvenes, él se lo había confesado, porque si ella iba a ser su esposa, él no podía seguir ocultándoselo. Y para su sorpresa, Rebecca había sonreído, lo había besado en los labios, y le había dicho que para ella, él era más que un apellido.
Y en ese momento, Casey supo que estaba profundamente enamorado de ella.
Pero justamente porque sabía lo que era sentirse un poco fuera de lugar y porque a él si le habían brindado todas las posibilidades, era que Casey quería ayudar a Castle. Estaba seguro de que si Kate veía potencial en él, era por algo.
Kate miró al adolescente que tenía a su lado y señaló la entrada del instituto.
-Vas a llegar tarde.
-¿Te veo esta noche?.
Ella sonrió a medias.
-Tenemos que hablar sobre lo que haremos con tu beca.
-Podremos hablar luego del postre.- Dijo él como un bribón.
-Castle…-Le dijo ella intentando no reír. Él sí que no pudo evitarlo y rió entre dientes.-Y oye…lo que hicimos ayer…mira…-Se humedeció los labios.-Si vas a hacerlo con alguna chica usa siempre condón ¿vale?. Ya sabes, por los embarazos, las enfermedades…supongo que estas cosas te las dirán en el cole.
-¿Y por qué contigo no?.
-Porque yo tomo la píldora y no tengo ninguna enfermedad. Por lo general también uso condón pero ya que tu eras virgen...-Suspiró.-Mira, es enserio. Usa siempre condón. Siempre.
-Pues no sé cómo se pone uno.-Ella puso una mueca.
-No lo estarás diciendo para que te enseñe yo ¿verdad?.-Él la miró moviendo las pestañas y ella carcajeó.-Anda, vete. Nos vemos esta noche.
-Y para que conste…-Le dijo él abriendo la puerta del auto.-No quiero hacerlo con nadie más.-Le lanzó una mirada significativa a Kate y terminó por irse.
Kate compuso una mueca.
Quizás debía colocarle como regla que no se enamorara.
Porque entonces si tendrían un problema.
