Pesadillas parte 2

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Poppy y los demás discutían en la sala, frente a la chimenea, de qué manera podrían ganar el ultimo evento. A pesar que todos habían sido espectadores desde muy corta edad no tenían ni idea de cuáles eran los verdaderos obstáculos, una cosa era estar de ese lado, en las gradas y una muy distinta ser un participante.

-¿Y si corres tan rápido como te den los pies? – propuso Grandulón.

-No solo se trata de correr, hay también acertijos por descifrar. – respondió Dj Suki.

-El año pasado no los hubo, quizás este tampoco. – comento Diamantino.

-¿Cómo el antepasado? ¿Alguien recuerda el pequeño triatlón que se hizo? No estaría de más en llevar un lindo traje de baño. – dijo Satín.

-Chicos, chicos, todo debe de tener un patrón, solo debemos de recordar cómo han sido las demás competencias…¿alguien las recuerda?. –

Todos los presentes comenzaron hacer uso de su memoria, pero ninguno de ellos daba con las actividades exactas o confundían la de años anteriores con los recientes. La voz de Ramón los saco del estado en el que estaban.

-Hemeroteca. –

-¿Qué? – pregunto Poppy sorprendida de que el chico estuviera despierto, los demás lo vieron con extrañeza. Ramón rodo los ojos y volvió a decir.

-Hemeroteca…la biblioteca de Villa troll tiene una, en ella están los diarios de los últimos 100 años de esta ciudad, si quieres saber que paso en las competencias de los años anteriores podrías investigarlo ahí. - dijo cruzándose de brazos.

-Ramón, esa es una idea genial, no hay tiempo que perder, vayamos todos a la biblioteca ahora mismo. – el grupo de jóvenes grito feliz mientras salían por la puerta, Poppy le propuso antes de irse. - ¿Por qué no vienes con nosotros? Será divertido. –

-Y dejar que me vean con un grupo de perdedores, no gracias, yo paso. –

Poppy le sonrió antes de irse, cuando esta hubo cerrado la puerta el chico fue directo a la cocina, comenzó a sacar un sinfín de ingredientes, algunas comidas ya preparadas y otras que solo necesitaba terminar, de verdad que tenía mucha comida, la suficiente para invitar a todos a cenar.

El grupo de jóvenes fue directo a la biblioteca, la anciana que la atendía muy amable les mostro los últimos 50 años del evento, cada uno revisaba y anotaba las cosas que diferenciaban a un año de otro tratando de encontrar su patrón, pero nada, parecía que en si no había uno, seguramente los jueces pensaron que alguien podría descubrirlo o simplemente se escogían al azar las actividades. Entre periódicos los chicos fácilmente se distrajeron, comenzaron a leer los artículos más raros que encontraban.

-Amigos escuchen este "Conejo ladrón…la competencia de jardinería fue un rotundo fracaso al ser hurtada la mitad de los vegetales, al principio se sospechó de Rick, el jardinero del alcalde, quien tenía una rivalidad con Mike, el campesino de ciudad berteno, finalmente se descubrió que un conejo trataba de alimentar a sus crías" – leyó Grandulón.

-Que linda historia, te imaginas a los conejitos. – comento Poppy.

-Yo tengo una mejor…"El coro oficial de Villa troll regresa victorioso de su gira por el mundo, el grupo debuto con canciones clásicas hasta llegar a las más modernas, lamentablemente al llegar a la ciudad Star Cool todos ellos se contagiaron de una terrible influenza, por suerte su gira había concluido, le sugerimos querido lector, no dar la mano, abrazar o saludar de beso a ninguno de los integrantes, es verdaderamente contagiosa" –

- Asco, ¿de dónde sacaste esa nota? – pregunto asqueada Satín.

-Escuchen mejor esta, "brillantina, el nuevo rosa" – leyó Seda.

-Que aburrido, miren esto, aquí está la fiesta más grande de todas. – Dijo Dj Suki mostrando el periódico. – Es de hace 17 años, estuvo de visita Dj Ultra D.-

Poppy tomo el periódico y comenzó a hojearlo, estaba en busca de alguna historia chistosa que llamara la atención cuando dio con una, no era larga, de hecho, fue por su corto texto que la cautivo.

-"La tarde de ayer, en el cierre del evento, fue reportada como desaparecida la señora Rosiepuff, mide 1.68 , complexión gruesa, cabello color menta pastel. Llevaba puesto un pantalón y camisa en tonos crema con un chaleco tinto, si la ha visto no dude en llamar a los números…" – Poppy guardo silencio.

-Qué raro, nunca había escuchado que alguien se perdiera en Villa troll, aquí todo es muy tranquilo. – comento Grandulón.

-Disculpe señora Pott. – le hablo Poppy a la bibliotecaria. - ¿tendrá los periódicos de los días consecutivos al evento de hace 17 años? –

-Claro dulzura, en un momento se los llevo. –

La bibliotecaria llevo los siguiente cinco días luego de aquella noticia. Pero no había nada sobre la continuación de esa nota.

-¿Podría darme los de cada mes después del evento? –

-Seguro, es bueno saber que los jóvenes se interesan en la historia de la ciudad. – dijo para ir por lo pedido.

-Poppy, ¿Qué estás buscando? –

La chica no contesto, apenas le fueron entregados los periódicos comenzó a leer uno tras otro hasta dar con uno que tenía la fotografía de una regordeta mujer de cabellos color menta.

-"El caso de la desaparición de la señora Rosiepuff fue oficialmente cerrado por el alcalde Pepe la tarde de ayer. Tras meses de excautiva búsqueda su paradero sigue siendo desconocido. Debido por las condiciones del caso y la poca posibilidad de su supervivencia se a declaro como muerta, la ex directora de prescolar de Villa troll fue una de las mujeres más amable y querida de todas. El entierro simbólico se realizará mañana en el cementerio local…" – Poppy tenía un mal presentimiento, por algún motivo todo aquello le recordaba a Ramón.

-Eso no es gracioso, creo que no entendiste el chiste Poppy, eran notas graciosas no historias tristes. – Le comento Dj Suki. La chica de cabellos rosas la ignoro por completo y llamo de nuevo a la bibliotecaria.

-Señora Pott, tengo una duda. –

La anciana se a cerco al grupo de jóvenes contenta de la actividad que le estaban dando, su trabajo entre los libros solía ser un tanto rutinario y gracias a ellos se estaba divirtiendo.

-¿En qué les puedo ayudar? ¿necesitan más periódicos? –

-No…quiero saber más sobre la mujer de esta nota, ¿Qué fue lo que paso? –

La señora Pott se ajustó los lentes, al ver lo que preguntaba se los quito, los limpio con un pequeño trapo para luego soltar un suspiro.

-La señora Rosiepuff, era una mujer admirable, ayudaba a todos, adoraba a los niños, nadie sabe qué fue lo que paso esa noche, simplemente desapareció, las personas la habían visto en el evento, pero cuando este término nadie recuerda haberla visto regresar a casa, todos la queríamos mucho, por eso cuando no la encontramos…bueno, nadie quiso seguir hablando del tema, aun nos duele a todos. –

-Debió de ser muy triste para su esposo perderla. – dijo Grandulón casi derramando una lagrima.

-Oh no, la señora Rosiepuff era viuda, de hecho, su hijo también falleció en un accidente. – comento la bibliotecaria, esas palabras solo le creaban un hueco en el estómago cada vez más y más profundo a Poppy.

-¿Estaba sola, nadie velo por ella? – pregunto Diamantino.

-Claro que no, ella tenía un nieto, un pequeño de unos 7 años en aquel entonces. –

-¿Qué paso con él? – cuestiono Poppy casi gritando.

-Pues…fue adoptado por un albino nuboso, se lo llevo a vivir a Cloud City, era una pena verlo regresar cada verano, él seguía buscando a su abuela, creo que con el tiempo entendió que hicimos todo cuanto pudimos, cuando cumplió 18 el regreso a vivir al pueblo, aún sigue ahí, en aquella casa sobre la colina. –

-Ramón…- Susurro Poppy totalmente acongojada, lo chicos no podían decir nada del asombro. La bibliotecaria comenzó a levantar los periódicos para después decirles.

-Les recomiendo no hablar del tema, no es algo que nos guste recordar…mucho menos cuando él está cerca. -

El equipo salió de ahí para dirigirse de vuelta a casa de Ramón. Caminaban decaídos, totalmente desanimados.

Por su parte el dueño de la casa sobre la colina estaba muy atareado preparando la cena, Pato a la naranja, manjar que había guardado de un día que quiso cocinarlo.

-¿En que estaba pensando cuando lo hice? Yo no podría acabármelo todo. –

Ramón tenía la terrible costumbre de preparar comida para muchas personas, había aprendido a cocinar en la escuela preparatoria de Cloud City, se le había dado tan bien que era el cocinero oficial en casa y en cada fiesta que su hermano celebraba cada que su padre iba a algún congreso durante varios días. Mientras batía el puré de papa con la mirada perdida se preguntaba a si mismo.

-¿Por qué estoy cocinando?...solo fue un tonto sueño, no es como si ella se fuera a enamorar de mí se le doy comida. – Fue entonces que los vio llegar, venían totalmente deprimidos, Ramón sabía que no había un patrón en cuanto a la elección de los juegos, solo se los había dicho para tener el tiempo suficiente de preparar la cena. Dejo el tazón en la barra y fue directo a abrirles. -Vaya, que caras, ¿acaban de darse cuenta que no tienen salvación? Lamento decir "te lo dije", pero no…no lo lamento, de hecho, es muy divertido ver sus rost… - Ramón fue acallado por un abrazo de Poppy. -Creo a ver dicho que en esta casa estaban prohibidos los abrazos. – dijo tratando de zafarse, pero entre más forcejeaba con más intensidad lo abrazaba ella. - ¿Qué te pasa? Ya suéltame. – Los demás chicos tenían que hacer un gran esfuerzo por no llorar, Ramón reconocía esas miradas, eran la mismas que la gente veterana tenían cuando lo veían caminar por la ciudad o ir de compras.

-Lo lamento tanto Ramón…Lamento que mi padre haya detenido la búsqueda de tu abuela. –

Esas palabras casi le parten el corazón, sus ojos se tornaron vidriosos, pero no, respiro hondo y se mantuvo calmado.

-Ya no importa Poppy…de verdad, ya no importa. –

-No. – grito la chica levantando la mirada. – Claro que importa, a ti aun te importa y te juro que cuando sea alcaldesa de Villa troll se retomara el caso y nadie descansara hasta encontrarla. –

Las palabras de la chica lo reconfortaron como jamás lo habían hecho cualquier otras, era justo lo que necesitaba para poder seguir.

-Poppy… - dijo con dificultad ya sin saber que era lo que sentía, felicidad, melancolía, tristeza, rencor. Termino por corresponder aquel abrazo inesperado mientras le susurraba al oído. – Gracias. – aquello para él estaba teniendo tintes románticos, jamás había estado tan cerca de ella, pero todo eso acabo cuando sintió otro par de brazos uniéndose, fue entonces al final un abrazo colectivo. – Esta bien…bien, ya paren. – dijo saliendo del círculo. – Yo…yo prepare la cena. – Ramón volvió a la barra para tomar de nuevo el tazón y dejarlo sobre la mesa. Todos miraban sorprendidos la cantidad de comida, estaba el pato, puré, una crema de champiñones, gravy, ensalada fresca, chicharos, maíz con mantequilla. - ¿Y bien? ¿No van a comer? Creí escuchar a alguien decir que tenía hambre. – dijo mirando a Poppy.

-Yo si quiero probar. – exclamo Grandulón al ver que todo aquello se veía maravilloso, los demás lo siguieron, mientras todos ellos comían Ramón parecía estar terminando algo en la cocina, Poppy fue con él y en voz baja le pregunto.

-Ramón…¿Qué paso ese día? –

-¿De verdad quieres que te lo diga ahora?, no creo que sea un tema de conversación ideal para una cena. – dijo sarcástico. Pero Poppy seguía ahí, solo viéndolo. -Bien, yo estaba con ella, el evento había terminado y la fiesta de clausura comenzó. Me distraje con algo, vi brillar destellos en el boque…-

-Luciérnagas. –

-Si, eran luciérnagas, fui tras ellas, no fui muy lejos, no fue por mucho tiempo…cuando volví ella ya no estaba, pensé que me debía de estar buscando, así que me quede en el mismo lugar, pero nunca regreso, la gente se estaba yendo, quedaba muy poca, entonces creí que se había ido a casa, regrese solo…ya conocía el camino. – Dejo escapar un par de suspiro, recordarlo parecía dolerle mucho, Poppy tomo con fuerza una de sus manos, aquello le dio fuerzas para proseguir. – No estaba en casa, llame a la policía, pero me dijeron que seguramente debía de estar con alguien, que ya no saliera y me mantuviera seguro. Mi abuela siempre me decía que si ocurría algo llamara al señor Lombardi que vivía en Cloud City…él llego al día siguiente y se encargó de todo, yo…ya no recuerdo que paso, un día estaba aquí y al otro me encontraba en una nueva casa, una nueva escuela, con un nuevo hermano y nuevo padre...No debí de separarme de mi abuela, y todo por un par de estúpidas luciérnagas – dijo con ira soltándose de Poppy y cruzándose de brazos.

-No fue tu culpa…-

-Si lo fue…-

-Ramón, la señora Pott nos dijo que la seguiste buscando ¿Tu…pensabas que aun estaba con vida? –

-Poppy, no soy estúpido, claro que está muerta. – menciono mientras sacaba un pay de manzanas del horno.

-No dije que lo fueras, solo que es…yo solo. –

-Ve a cenar, yo ya no tengo hambre. –

-Tenías razón, siempre la tienes, no es un buen tema de conversación para la cena. – dijo la chica mientras se secaba algunas lágrimas. Recobrando un poco el ánimo Ramón la tomo de los hombros y la empujo hasta hacerla sentarse en una silla, comenzó a servirle de todo mientras le decía.

-No me pase dos horas cocinando para que me dijeras que habías perdido el apetito. Ahora come. –

Poppy sonrió ante aquellas palabras para contestarle.

-Bien, pero si yo como tú también, ¿es un trato? –

-Claro. – dijo muy a su manera para tomar asiento y servirse un poco de todo también.

Una ligera charla sobre comida se apropió de la mesa, entre risas tímidas Poppy le pregunto a Ramón.

-Y…¿a qué se debe la cena? –

-El amor entra por el estómago. – dijo distraído para inmediatamente corregir. – mi abuela decía eso…bueno, no tiene nada que ver, de hecho, me gusta cocinar y…-

-Oh, Ramón quiere enamorarnos con su comida. – comento en tono burlón Poppy.

-Claro que no. –

-Acéptalo, nos adoras. –

-Poppy, si sigues así no habrá postre para ti. –

-Esta bien, me callo. –

-¡Hay postre! ¿Qué es? – Pregunto Grandulón.

-Es un pay de manzana. – Ramón se quedo mudo, lo había olvidado, el chico de cabellos celestes había perdido en la competencia gastronómica con un pay de ese tipo, no se había detenido a meditar, pero la persona que era víctima de sus palabras más hirientes era Grandulón, y podría tomar aquello como otra de sus ofensas. – Esperen un momento, ustedes sigan, ya vuelvo. – todos miraron raro al chico quien subió las escaleras tan rápido y regreso en un abrir y cerrar de ojos, traía consigo un álbum de fotos. – Sé que están un poco desanimados, mi hermano me hizo este álbum de fotos, me dijo que cuando me sintiera triste lo viera y dejaría de estarlo. – Ramón puso el álbum en medio de la mesa para que todos lo vieran. -No es para nada mi estilo de "esto me hace sentir mejor" pero para ustedes parece estar bien. – lo abrió para dejar ver un sinfín de fotos de cachorros recién nacidos. – Él toma fotografías desde que tenía doce, y no se lo vayan a decir, pero creo que tiene mucho talento. – dijo mientras le daba una rebanada de pay a Grandulón. – igual que todos en esta casa…digo, no por nada los escogieron. – El joven regordete sonrió al escucharlo decir esas palabras, Ramón rápidamente corto aquel contacto visual y comento. – que torpe soy, olvide el helado. – antes de que saliera del comedor Poppy lo llamo.

-Ramón. – el chico se detuvo de golpe. – Gracias. – No pudo evitar sonreír ante aquella palabra, pero rápidamente cambio su expresión y retomo su camino a la cocina.

Mientras los presentes en la mesa no dejaban de decir "aahh" "oohh" al ver las fotos de nube cuando era cachorro, estas parecían no tener fin, en casa, la playa, de paseo, en el bosque, con el veterinario. Grandulón se comenzaba a sentir celoso, el tenía fotos de Mr. Dinkles, pero nunca unas tan buenas, parecían estar tomadas por un profesional. De una hoja a otra el tema cambio, en ellas se veía un niño como de 12 años andar solo por la orilla del mar, en los rincones de una bella casa, con la mirada perdida en algún ventanal, comiendo helado, practicando algún deporte, andando por el bosque, esas imágenes eran poesía pura, los chicos podían entender el sentimiento que trasmitía, soledad con un tanto de melancolía, en ocasiones parecía asomarse una leve sonrisa por la comisura de sus labios, pero se desvanecía en la secuencia de fotos, parecía como si el fotógrafo hubiera pasado ratos enteros esperando cazar alguna, imágenes en secuencias que mostraban destellos de felicidad que se evaporaban ante la primera brisa. En algunas de ellas, donde el joven se veía de mayor edad, como de unos 16, abundaban más las de competencias, premios ganados, escuela, vacaciones familiares, sin duda era Ramón, toda su infancia fotografiada de la mejor manera, en algunas parecía que se daba cuenta que le tomaban fotos, pues se mostraba enfadado, la edad del protagonista del álbum iba en aumento hasta llegar a las que parecían más recientes. Ramón en el bosque, lavando los platos, arreglado algún desperfecto, sacando a nube a pasear. La siguiente hoja sorprendió a todos los espectadores, aquello salía del tema por mucho, en la primera se veía al joven tomando una ducha antes de entrar a la piscina, escurriéndose el agua del cabello, estando en el mar surfeando, quitándose su traje de una sola pieza, claro, sin mostrar nada comprometedor, el trabajo estaba bien hecho si el punto era mostrar lo atractivo que era él, esas ultimas fotos eran dignas de cualquier revista, los presentes no dejaban de pensar en alguna marca de perfume o algún promocional de loción, la última tenía una fotografía enorme, donde un no tan feliz Ramón estaba junto a un albino nuboso que sonreía dichoso, sus rulos blancos parecían espuma de mar mientras que su piel tostada recordaban el color de la arena. Tenía escrito con letras rojas "Mi hermano está disponible, si te gusto no dudes en llamar a la línea caliente, podemos llegar a un acuerdo $$$". Todos se quedaron mudo y continuaron así al verlo llegar con el dichoso helado.

-¿Y ahora que tienen? – pregunto al verlos tan callados.

-Bueno…- hablo dudosa Poppy. – Sabes surfear. – concluyo.

-Si, pero realmente odio el agua de mar, hace que el cabello se me seque y se….espera un momento, ¿Cómo lo sabes? -pregunto tras darle una bola de helado a Grandulón quien se alejó muy lentamente de él.

-Te he dicho que siempre tienes razón. –

-Poppy…-

-Bueno, tu hermano es un gran fotógrafo. –

Ramón al fin tomo el álbum, miro la última foto para luego ojear las demás, el chico se puso blanco de ira, cerro enojado el álbum sin percatarse que unos cuantos paquetes se había caído, corrió asía el teléfono de la cocina y con tono controlado dijo.

-No hablen. –

Los chicos se quedaron callados mientras marcaba, Diamantino se dio cuenta de los sobres en el piso, tras levantarlos vio varias fotos de niños pequeños, se reconoció entre algunas de ellas.

-Chicos, somos nosotros. – Diamantino le paso las fotos a los demás para que las vieran, sus maestros de preescolar estaban ahí, sus demás amigos, ellos.

-HOLA LINEA CALIENTE. – escucharon gritar a Ramón. - ¿Qué tal tu día? –

-¡Abriste mi regalo! Ya vez, te dije que te quitaría lo triste. – le contesto su hermano del otro lado de la línea.

-Claro que no estoy triste, para nada lo estoy… -

-Alégrate, tienes un buen álbum para mostrarle a la rosadita. –

-Nube…cuando llegues la próxima semana, te juro que te mato. –

-Yo también te quiero hermano. –

El chico colgó para soltar un tremendo grito. Tomo algo de aire y regreso con los demás.

-Bien…la hora de las fotografías se acabaron. – Los chicos comenzaron a juntar todas las fotos y las volvieron a meter en los paquetes. Ramón al verlas se sorprendió. – Pensé que las había tirado. –

-Esas fotos, ¿Por qué las tienes tú? –

-Como me imagino que ya saben, mi abuela era la directora del preescolar de Villa troll, tenía fotos de cada generación, cada evento, carrera u obra de teatro. –

-Que linda, ¿podríamos seguir viéndolas? – pregunto con curiosidad Poppy.

-NO. – grito aun molesto, volvió a tomar aire y más tranquilo contesto. – Mira, creo que ya han visto muchas fotos el día de hoy. –

-Bien…quizás luego nos podamos tomar alguna tu y yo. –

-Poppy ya no hables de fotos. –

Él chico subió de nuevo el álbum, al verlo desaparecer en las escaleras Poppy noto algo que cayó al suelo, sin dudar fue a recogerlo para después gritar.

-Creo que tiraste una. – más al levantarla vio algo que la dejo sin habla, era ella, tendría como tres años y llevaba una bella corona de flores, estaba de la mano de un tierno niño de como unos seis o siete años de cabellos violetas, ambos tomados de la mano sonreían contentos a la cámara.

-De verdad que quemare todas esas fotos, ¿decías algo Poppy? – pregunto Ramón mientras baja las escaleras.

-Nada. – dijo escondiendo la fotografía. – Ya es un poco tarde, la cena estuvo genial, pero debemos irnos, nos vemos mañana, chicos… - Llamo a su equipo. – es hora de irnos. –

-Pero si apenas estamos comiendo el postre. – se quejó Dj Suki que apenas le iba a dar la primera mordida.

-Pues que lo guarde para mañana…ya es tarde. –

A empujones logro sacar a todos. El equipo salió de ahí sin saber a donde se dirigían, sin más que hacer se despidieron de Ramón quien no respondió, solo los vio irse con un rostro extrañado. Tras perderlos de vista por la vereda le dijo a su perro.

-Es mi imaginación o Poppy se estaba comportando más raro de lo normal. –

Nube solo bostezo para dar la vuelta e ir directo a su tazón de comida.

-Bien, a ti también te daré de comer. –

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Extra

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Ramón y Coral disfrutaban de una larga sesión de besos junto a la orilla del mar. Tras el más apasionado de todos, la chica se separó para dedicarle algunas palabras.

-Me siento orgullosa de decir que te has graduado con honores de Coral school love, eres el mejor amante de la clase, de toda generación, sabes besar bien, eres atento, caballeroso y bueno en ya sabes que…- dijo abrazándolo de nuevo.

-¿Y eso que quiere decir? – comento Ramón conociendo que su novia siempre hablaba sin decir las cosas directamente.

-Pues como en toda escuela es hora de pasar al siguiente nivel, buscar una universidad, un trabajo o…darte un tiempo. –

El joven la miro entre cerrando los ojos para por fin responder.

-¿Estas rompiendo conmigo? –

-Así es. – dijo con tono feliz.

-¿Y es porque soy…demasiado bueno? –

-Creí que había quedado claro. –

-¿No eres tú, soy yo? –

-No quería usar esa frase, pero si…-

-Dime la verdad. – le pidió de forma tranquila.

-número tres. -dijo alzando ambas manos con tres dedos levantados. – Vamos a universidades diferentes. –

-¿Y eso nos impide vernos? –

-No, pero me lleva a la numero dos, te iras a vivir a Villa Troll. –

-Lo repetiré de nuevo, ¿y eso nos impide vernos? –

-Son cuatro horas de camino de aquí a Villa troll, súmale las otras tres desde mi universidad, a ti te queda a dos horas de lo que será tu casa. –

-Podrías vivir conmigo. –

-Esa respuesta ya me la veía venir…lo que me deja con el número uno. – la joven sostuvo el rostro de su novio y con mucho cariño le dijo. – Tu no me amas, y yo no siento nada por ti, yo no soy nadie en tu mundo y tú no eres más que otro amigo en el mío. –

-Lo sé. – suspiro el chico. – Solo que es cómodo tenerte y no ser asechado por nadie de aquí o que te lleguen con esa boba pregunta de "¿Y la novia?". –

-Si, yo me siento igual, pero velo por otro lado, yo quiero enamorarme y teniendo novio no soy la opción de nadie, tú ya amas a alguien, deberías de volcar toda tu energía en enamorarla. –

-Tienes razón, es una lástima, nos llevamos bien. – dijo mirando al mar.

-Lo sé, fueron los cinco meses más geniales que he tenido, pero tenía que terminar, no íbamos a ningún lado. –

-Bueno, te tengo que agradecer que me mudare por ti. –

-¿A qué te refieres? –

-Mi padre y mi hermano te detestan, creen que salgo contigo porque me recuerdas a alguien más. –

-Pero si sales conmigo por eso…-

-Lo sé, por ello mi padre no opuso resistencia cuando le dije que quería vivir solo, ya que para eso tendría que romper contigo. -

-Ósea que planeabas romper conmigo hoy. – dijo un tanto indignada.

-Si, así que…¿Quién rompe con quien? –

-Me utilizaste… - dijo fingiendo estar molesta.

-Ok, suficiente…esto se acabó. –

-Pues…yo termine contigo primero, así que porque no finges por lo menos que estas devastado. –

Ramón llevo su puño al pecho y de manera melodramática inclino la cabeza.

-Me has roto el corazón. – dijo sarcástico.

-Gracias por esa demostración, ahora sabemos que tu nombre jamás brillara en las marquesinas de los teatros. – la chica se inclinó y le dio un tierno beso en la frente. – ¿te repondrás de esto? –

-Claro. –

La joven le volvió a dar otro beso en la frente para por fin despedirse.

-Te deseo todo lo mejor, te deseo que Poppy te corresponda. –

-Y yo espero que encuentres lo que sea que esté buscando. –

-Hasta luego Ramón. – La chica se alejó caminando por la orilla de la playa, el chico solo pudo decir.

-Llámame de vez en cuando. –

Coral alzó la mano en señal de que había escuchado y no se detuvo ni dio marcha atrás. Ramón siempre lamento no tener una foto con ella, tal vez no había sido amor, pero termino siendo una gran amistad.

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Fin