Disclaimer: Fire emblem es propiedad intelectual de Nintendo e Inteligent Systems.

Cantidad de palabras: 563.


Chances

por Onmyuji


IX.


Tenía que haberlo imaginado. Era obvio y lógico. ¿Cómo pudo? ¿Cómo se atrevió a pensar que ella-...? Claro, tenía sentido para ambos. La guerra era lo más importante, evitar que el Fire emblem cayera en manos de Gangrel. Pero aún así, él había pensado que ella... y él...

Caminó sin prestarle atención a nadie por los amplios corredores del castillo hasta sus habitaciones. Se sentía demasiado embotado en sus propias emociones que no podía concentrarse en otra cosa que en ella.

En Robin.

Ingresó a sus habitaciones y caminó directo hasta la gran terraza, donde finalmente se detuvo. Su cabeza y su pecho se llenaban de emociones nefastas que se arremolinaban dolorosamente, atormentándolo.

¿Por qué se sentía tan desilusionado?

De pronto había dejado de ver a Robin como su estratega, ahora la veía diferente. Era extraño y por demás incómodo seguir de esa forma. Pero quería continuar cerca de ella. Y la repentina evasión de su estratega era dolorosamente frustrante.

¿Qué era eso que sentía opresivo en su pecho y por qué le costaba pensar con claridad?

De entre sus ropas, extrajo con cuidado un memento celosamente guardado entre las telas de sus ropas y lo apretó con fuerza entre sus dedos, luego de juguetear distraídamente con él entre los dedos.

—¡Oh por Naga, Chrom! ¿Es eso lo que creo que es? —Chrom salió de sus confusos pensamientos cuando la voz de Lissa lo hizo poner atención a la rubia princesa que forcejeaba con su mano por abrirla.

¿En qué momento ella había entrado? No lo sabía, y realmente no le importaba mucho.

—Es el anillo que mandó hacer padre para ti. —Bien, Lissa había descubierto lo que era, eso no era importante para él—. ¿No me digas que...? ¿Estás considerando la idea de casarte? ¡Chrom!

¿Casarse? Era una buena pregunta. Para variar, le gustaría pensar en él un poco. En tener a alguien que pensara en él, que cuidara y se preocupara por él. Tener alguien que no importara que, siempre estuviera ahí. No lo había pensado de esa forma.

Sabía que ese anillo, investido con la cresta de la familia real de Ylisse, era un memento valioso, prueba de que, quien lo portara, gozaba de la gracia de la realeza. Era un buen obsequio para una futura esposa.

Tal vez, Lissa. —Reconoció él completamente distraído, provocando que su hermana soltara un chillido emocionado antes de saltar sobre él y abrazarlo con emoción.

—¡Oh, Dioses! ¡Lo sabía, estás enamorado! —Vaticinó ella mientras soltaba a su distraído hermano y daba brinquillos de emoción alrededor de la terraza—. Pero no me dejes así y dime. ¿Quién se ha robado el corazón de mi hermano como para que quiera casarse?

—B-bu-bueno... he pensado en... —Lissa lo observó a la expectativa. Chrom enrojeció ante su penetrante mirada, nervioso por la forma en que ella lo evidenciaba.

«Robin». Fue el primer nombre que saltó en su mente. ¿Pero qué le pasaba? Estaba claro que Robin no se iba a fijar en él. Había escuchado lo que dijo en el jardín a Sumia. Ella no estaba para el amor. ¡Y lo que era más! Su corazón ya era de alguien. Y quien quiera que fuera el afortunado, había conseguido a una chica con un corazón de oro.

Incapaz de hablar de amor a su estratega, soltó el primer nombre que vino a su cabeza—. Sumia.


Fin del capítulo IX.


PS. Me tardé en actualizar, pero aquí está X3 espero que les guste, porque a mí me gustó mucho escribirlo, porque estamos llegando a la recta final de este fanfic X3 que tendrá un final feliz, se los aseguro X3

Nos estamos leyendo muy pronto :D

Onmi.