Todos los personajes que aparecen en esta historia son propiedad de Rumiko Takahashi, y los utilizo sin ninguna intención de lucro.
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El hombre perfecto
Platícale a la luna
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—¡Suba conmigo! por favor, él se encuentra en mi cuarto.
—¡Vamos!
No hubo más comentarios hasta que llegaron a la habitación de la chica, y lo que vio el joven doctor, lo dejó sorprendido.
Pensó que el cambio de luz, entre la semi oscuridad del pasillo y la intensidad en el cuarto de ella, le estaba causando alucinaciones. Pero no, parpadeando consecutivamente, llegó a la misma conclusión: el cuerpo que se encontraba tendido sobre la cama de Akane, era una mujer de piel pálida y cabellos rojos como el fuego, sin duda se parecía demasiado a Ranma, excepto porque se trataba de una chica.
—¿E-es…?—. Tofú se acercó al cuerpo inerte para comenzar a atenderlo. Sobre cualquier duda sobre la identidad del herido, estaba su deber como médico, y claramente, esa…ese muchacho necesitaba ayuda. La peliazul ya se había adelantado a quitarle la camisa negra con la que llegara el chico, y ahora sólo portaba una camiseta blanca de tirantes. El médico procedió a cortar el tirante del lado izquierdo para tener una mejor visión de la herida.
Su labio se torció ligeramente mientras analizaba el procedimiento a seguir.
—Es Ranma —Afirmó sin titubear. Sabía que confiaba totalmente en ella, sin embargo, no era algo tan fácil de asimilar…para ella tampoco lo había sido—. Él hizo un viaje de entrenamiento junto con su papá, y cayó en una de las pozas encantadas de Jusenkyo. Regresará a la normalidad si lo rocía con un poco de agua caliente.
—¡Vaya!—Volteó a verla sorprendido, un instante después, siguió con su trabajo, examinando la herida—. He escuchado mucho acerca de ese lugar, pero siempre creí que eran una especie de leyenda…Por cierto, ¿ya le has avisado de su estado a su papá y al resto de tu familia?
Akane ensombreció con la pregunta.
Lo primero que hizo al sentir cómo la chica pelirroja se desplomaba entre sus brazos, fue depositarla en la cama y salir corriendo al cuarto del tío Genma, pero no estaba; por esa parte, logró comprender el por qué Ranma se había dirigido a su habitación. Sobre su familia; su propio padre andaría con su inseparable compañero de entrenamiento y Nabiki se encontraba en la casa de una amiga. La única que les hacía compañía era Kasumi, a quién ya se había dado tarea de explicarle acerca del estado del pelinegro, pidiéndole que preparara agua y compresas. Eso sí, omitiendo el ligerísimo detalle de su transformación y la causa de su herida.
—Sólo está Kasumi. Ya no debe tardar en venir con toallas limpias para la curación.
—Muy bien, voy a necesitarlas…A propósito, ¿cómo fue que se hirió…Ranma—. Aún sin acostumbrarse a llamar por un nombre de varón a su paciente.
Akane sintió que un escalofrío le recorrió la espalda, "¿Qué le decía?" Ni siquiera ella misma conocía qué es lo que había pasado, al observarle el hombro, lo único que pudo concluir era que fue herido con un objeto filoso.
—Es-estábamos practicando con las katanas…—Mintió—. No pude medir la fuerza de la estocada…Lo siento mucho. No quise hacerlo.
—Pues sin duda, tiene tu toque —dedujo con una agradable sonrisa—. No te preocupes, el corte es superficial, estará como nuevo para mañana.
—Se lo agradezco—. Balbuceó sonrojada.
—Lo que no me explico es, ¿qué hacían entrenando a la una de la mañana?
—Er…pues…—. Akane abrió los ojos como platos "¡Frita! ¡Completamente frita!" Y aún esperaba qué notase sus cabellos mojados y preguntara si después de herirlo, le había dado tiempo de irse a bañar.
—¡Oh, dios!—. Kasumi entró de improviso al cuarto, y tanto las compresas, como la vasija con agua caliente, estuvieron a punto de salir volando por los aires—. ¡¿Qu-qué tiene?
Akane las atrapó justo a tiempo, mientras la hija mayor de los Tendo, miraba espantada la sangre que salía del pecho de esa jovencita
—Ho-hola Kasumi… ¿qué te trae por aquí tan noche?—. Los lentes del venerable Doctor se empañaron, y supo que tenía que actuar de inmediato si quería que ayudara al ojiazul.
—Es que, yo vivo en el cuarto del fondo y…—. Ella fue interrumpida por Akane, quien colocó los utensilios en su escritorio, y empujó suavemente a su hermana para salir ambas al pasillo.
—Va-vamos, tiene que revisar a Ranma—. La chica de largos cabellos castaños obedeció, aún impactada.
Apenas cerró la puerta, el médico volvió a tierra, y comenzó a hacer su trabajo, mientras que ellas se quedaron justo detrás de la puerta.
—¿Esa muchacha?—. Indagó Kasumi, claramente intranquila.
—Era Ranma —Suspiró la peliazul—. Está así por su maldición.
—Estaba muy herida… herido
—Él y Y-yo…entrenábamos en el Dojo con las katanas…casi nunca las utilizamos y…
—¿A estas horas? —Preguntó curiosa— Deberían estar descansando—. Ella lentamente pareció reponerse del impacto que le había supuesto ver el desangramiento del chico.
—Esto…sabes que a mi papá no le gustan las armas —Sentenció. Sus manos se escondían detrás, en su espalda, para que su hermana no se diera cuenta de cómo temblaban ante cada falsedad que salía de sus labios—. Po-por eso aprovechábamos que no estaban.
"Cuando despertara, iba a dejarlo exactamente igual por hacerle mentir a su familia"
—Entiendo —Kasumi finalmente se acercó a su hermana pequeña y depositó sus manos en sus hombros tensos—. Sé que debes estar muy agitada y te sientes culpable por su estado, pero es un muchacho muy fuerte, verás que luego lo recordaremos como un susto.
—Espero que así sea—. Murmuró.
—Iré a preparar un poco de té —Le sonrió afable— Nos vendrá muy bien a todos…y ten confianza, nada malo va a pasar—. Akane le devolvió el gesto y encaminó a Kasumi hasta las escaleras. Observando su paso tranquilo, hasta que dio vuelta y se perdió de vista.
En realidad, no sentía culpa alguna por Ranma, ella no era la responsable, lo que si era cierto, es que la preocupación no le había dejado tranquila en ningún momento. No podía olvidarse de la angustiosa sensación de verlo desvanecerse, de mirar cómo el color sonrosado abandonaba su piel y era cambiado por un tono blanquecino. Y sobre todo, de esa voz hablando a su oído, quebrantada, cual si fuera su último soplo de vida.
Por unos segundos, creyó que había muerto, y una punzada le había taladrado el corazón ante la sola idea.
—He terminado—. La puerta de su habitación se abrió, y en un segundo, la peliazul ya estaba frente al quiropráctico.
—¿C-cómo se encuentra?—. Ella aprovechó el espació vacío en la puerta para escabullirse dentro.
—Tiene algo de fiebre por la infección que le ha causado la herida —Dijo, adentrándose en el interior, junto con ella— Pero no hay nada qué temer, el corte no ha tocado ningún nervio importante. De todas formas, lo he vuelto a la normalidad antes de suturarlo, para que su cuerpo de chico resistiera mejor la infección. Estará muy bien para mañana—. Finalizó.
—Gracias… por todo—. Por primera vez en la noche, su rostro se relajó para dedicarle una tierna sonrisa.
—Ak-Akane—. La somnolienta voz de su prometido atrajo su atención de inmediato.
—¡Despertaste!—. No pudo evitar exclamar emocionada, pero se desencantó de inmediato; él seguía sin abrir los ojos. Su cuerpo se contraía en pequeños espasmos, producto de la lucha del medicamento contra la infección, su piel había recuperado algo de su color natural, aunque le intimidaba pensar en la herida que ahora se ocultaba bajo esas gasas y el tétrico aspecto que le dotaban los trapos blancos que escurrían agua sobre su frente y su estómago.
—Es una reacción normal de la fiebre, podría cantar una canción entera sin darse cuenta —Explicó paciente, luego se fijó en el reloj del tocador de Akane —Ya es hora de volver a mojar los pañuelos—. Acercándose a la cama.
—Dr. Tofú, Akane, he hecho un poco de té y galletas —La hija mayor de los Tendo, entró a la habitación y ofreció los aperitivos amablemente—. Nos ayudará a mantenernos despiertos.
—Cla-claro Kasumi —La peliazul vio temerosa, cómo él volvía a entrar en ese extraño trance en el que caía cuando estaba cerca de su hermana— En cuanto humedezca las compresas de Ranma ba-bajaremos. ¿Verdad, Akane?—. De un solo tirón, la gasa que cubría la sutura del ojiazul fue desprendida.
El muchacho inconsciente hizo una leve mueca de dolor, y la joven lanzó un grito de espanto, deteniendo cualquier nuevo intento del médico por acercar sus manos al herido.
—¡Me lo va a matar!
El Doctor pareció volver en sí, y la chica se dio cuenta de la implicación de sus palabras fugaces.
—Er…qui-quise decir.
—¿Está todo bien?—. Tofú se rascaba la cabeza. Estaba un poco confuso y no comprendía muy bien el rostro desencajado de la peliazul.
—Por qué no va a acompañar a mi hermana Kasumi un rato —Con tristeza, supo que sería lo mejor para todos—. Yo cuidaré de Ranma.
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Los minutos pasaron lentamente dentro de esa habitación. Akane se sentía como un león enjaulado dentro de su propio cuarto, con el muchacho tendido en su lecho, y ella sentada en su silla de escritorio. Había apagado la luz para que él pudiera descansar mejor, e hizo el vano intento de conciliar el sueño; no lo consiguió.
—¡Eres un idiota! —murmuró molesta, más para ella misma que cualquier otra cosa—. Y no creas que hago esto por ti…se lo he prometido a tu mamá.
No importaba que intentara fingir enojo frunciendo el ceño y torciendo los labios, la angustia terminaba por ganarle cuando pasaban los minutos y él no levantaba sus espesas pestañas para aturdirle con el fulgor de sus ojos azules, y reclamarle sus "dulces" halagos.
"¿Angustiada ella? ¡No, claro que no!" Se levantó con nerviosismo de su asiento, y comenzó a dar vueltas alrededor de la cama, tratando de poner en orden sus ideas. Lo necesitaba.
—…En…en este momento, deberíamos estar planeando la manera de deshacernos del compromiso, porque hasta ahora, hemos fingido tan bien la aceptación del matrimonio, que si intentaran casarnos mañana, no tendríamos ningún plan de emergencia para oponernos.
Su marcha se detuvo justo donde había comenzado.
—¡Y tú! deberías tener más cuidado con lo que haces —volvió a su tono reclamativo, apuntándole con la mano—…desde que llegaste a esta casa, ¡me has hecho vivir con el alma en un hilo a diario! —Ella reflexionó lo dicho y aleteó con sus manos, intentando negar de repente, mientras sus mejillas se ponían rojas—. No creas que es porque me interesa lo que te pueda pasar…en lo absoluto.
Los brazos volvieron a sus costados y la muchacha se dejó caer en la silla de madera, a un lado de su prometido.
—Es sólo que…si te llegaran a herir aún más…Imagina lo que tú familia va a sufrir. Sobre todo, tú mamá—. La chica se cruzó de brazos y ladeó la cabeza negativamente, tal como si el muchacho la estuviera viendo.
—¡Ya lo he decidido! No dejaré que vuelvas a salir. Es por tu propio bien.
En el fondo de la recámara, algo llamó poderosamente su atención, y supo cuál sería su primer movimiento.
Volvió a fijar sus ojos chocolates en Ranma.
—…En cuanto estés más recuperado, iré a tu habitación, buscaré todas tus camisas negras y las quemaré…No dejaré ni una sola.
Akane se acercó al chico y tentó la franela que cubría su frente, la cual ya estaba tibia por la temperatura que emanaba el cuerpo del muchacho.
Ella procedió a retirarla para humedecerla, pero el rostro relajado de él, le hizo quedársele observando unos momentos.
—No tienes de qué preocuparte… ¿sabes?
Su mano se posó lentamente sobre la cabellera de Ranma y dejó que algunos mechones del cabello azabache se enredaran entre sus dedos.
—…Te queda mejor el rojo—. Le confesó con ternura, hablándole apenas en un susurro, muy cerca de su rostro.
—…Lila—. Murmuró el chico. Y asustada, ella rebotó en el cojín de la silla cuando se lo imaginó haciéndose el dormido, con el fin de burlarse luego.
—¡¿Es…es-estabas…escuchándome?—. Sus sentidos de alerta se encendieron a mil, y sin embargo, estaba fuera de juicio para pensar en una coartada rápida.
—Shhh —El chico sonrió de lado a lado, aún bajo el efecto del medicamento, sin despegar los ojos, e ignorando completamente el estado crítico de su compañera—. Fue un elefante…lila.
—¿Qu-qué?
—…Grandotote…—. Él soltó una risilla traviesa y se volvió a quedar dormido.
Continuará
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Notas
Lo sé, cortito n/n, pero no quería medio matarlo y seguir con lo que sigue. XDD
Como en cada capítulo, les agradezco a todas aquellas personas que leen esta historia, y por supuesto, a quienes se dan unos minutitos para dejarme saber su opinión. Gracias n_n
Nos vemos.
