Muchas gracias a todas las personas que han leído, comentado y/o dado a favoritos esta historia!
En especial a Kiaru87, Yukime-san, Maka chan, Alessandra08, a un invitado, Clan Yuki, Bettysakuruki-chan, Tesake, Hotaru Saturn Black, yoxxa, Kuchiki RukiRuki y Kusajishi-Chiru.
Una disculpa por no responder sus reviews en esta ocasión, ando sin tiempo.
Por fin pude actualizar! Me tardé más de lo que creí, pero aquí está :)
Espero les guste el cap 7, uno largo (ya se me está haciendo costumbre) y gracias de antemano por leer y/o comentar.
… … * … …
Capítulo VII
"Días Libres"
Los rayos del sol la despertaron, observó el reloj que yacía en la mesita de al lado, eran tan solo las 9:00 de la mañana, se iba a volver a acostar cuando una maleta muy particular llamó su atención, la observó detenidamente y abrió los ojos como platos cuando se percató que era la del futbolista. Apresurada se levantó de la cama, tenía una especie de miedo, quizá mal infundado, y mucha sorpresa.
En pijama salió de la habitación, muy cuidadosamente, camino de puntitas buscando al susodicho pelinaranja, y no fue hasta que llegó a la sala cuando lo encontró profundamente dormido en el sofá, a penas cubierto con una colcha.
Se acercó sigilosa, seguramente debió haber llegado muy tarde y como la debió haber visto durmiendo en su cama, en la cual no había pedido permiso previo para hacerlo, no le quedo de otra que ir al sofá. Se sintió apenada, seguramente él le haría todo un drama por eso.
Lo observó con cuidado, era de las pocas veces que podía verlo con el rostro tranquilo, siempre parecía estar molesto por algo. Rukia observó la escena aún con más detalle, era evidente que su gatito Chappy la había cambiado en el transcurso de la noche y había terminado ahí, en los pies de Ichigo, muy acurrucado.
Se le hizo curiosa la escena, así que se le ocurrió ir a buscar su celular y al regresar a la sala, les tomó una fotografía, observó con una sonrisa la obra maestra y echó un par de risitas, si Ichigo viera que Chappy estaba durmiendo con él, no estaría tan sereno como en la foto.
Kurosaki comenzó a removerse entre sueños y con ellos comenzó a mover al gato con los pies.
—Pero qué diablos…— Balbuceó sin abrir los ojos, al parecer aún somnoliento.
La morena al instante agarró a Chappy entre sus brazos y se detuvo a observar los consiguientes movimientos del futbolista.
Todo volvió a la calma, Ichigo continuó durmiendo y la morena creyó prudente dejarlo así, seguramente había sido un largo viaje y prefirió iniciar sus labores domésticas en la habitación oficial del ojimiel.
A él también lo despertaron los rayos del sol y en especial, el aroma a café, abrió los ojos lentamente y encontró frente suyo una taza de café caliente y un plato con panes de diversos tipos. Se incorporó y se sentó, era la primera vez que recibía el desayuno en la cama, bueno en el sofá. Pero comenzó a dudar, quizá el desayuno ni era para él y Rukia lo había hecho para sí misma, así que se levantó y fue hasta la cocina, donde supuso que estaba, tomando en cuenta que la mayor actividad provenía de ahí.
—Oe… Rukia…— Dijo el chico asomándose por el marco de la puerta.
—Oh gracias por saludar, buenos días Ichigo— Irónica la morena le saludó, mientras lavaba unos platos.
La cara le cambió al ojimiel, esas palabras y ese tono eran indicativos de su sarcasmo.
—Buenos días… Una pregunta, eso que está en la sala, ya sabes, el café y el pan…— Después de saludarla hizo la pregunta obligada pero no terminó de formulársela, ella se apresuró a contestarle.
—Sí, son para ti—
— ¿En serio? — Con una ceja arqueada el futbolista volvió a inquirir.
—Sí, pero si no los quieres…— Rukia tampoco pudo completar su frase ya que el ojimiel se adelantó a explicarle.
—No, no es eso… Solo que, no me lo esperaba—
Sin decir más el chico se retiró en retorno a la sala, para saborear el apetitoso desayuno que la morena le había preparado.
Minutos después y mientras ella limpiaba uno de los platos, se asomó por la puerta tan solo un poco para ver al ojimiel desayunar tranquilamente y sonrió contenta. Aunque su escrutinio fue descubierto por el futbolista, que al sentirse observado, fijó su vista en la morena y ella al instante se escondió, pero soltando el plato de porcelana que limpiaba, rompiéndose este en miles de pedazos contra el piso.
— ¡Espero que eso qué escuché no haya sido un plato! — Gritó Kurosaki desde la sala por el simple gusto de molestarla.
— ¡No como crees! — Exclamó la ojiazul-violáceo negando todo.
— ¡Lo pagarás! — Respondió entre molesto y en broma, era obvio que se le había caído uno de los platos.
—Desgraciado— Murmuró la morena mientras recogía los trozos de porcelana del suelo. Ese hombre ahora le quería cobrar el plato roto, nada más faltaba que le quisiera cobrar el uso de su cama para dormir.
Después de que la morena terminó toda su labor doméstica y se fue a dar una ducha; Kurosaki terminó de desayunar, lavó sus trastos, dobló su colcha y después de que ella salió del baño, se metió a hacer lo propio.
Ella se encontraba en la sala viendo televisión cuando Ichigo se apareció ya limpio y fresco, ahora solo se secaba la cabellera con una sencilla toalla.
— ¿Hoy no vas a ir a entrenar? — Preguntó Rukia sin mirarlo, mientras buscaba un canal interesante.
— ¿Me estás corriendo? — Alzó una ceja, inquiriendo a la joven invitada, sus palabras le sonaba a algo así como '¿aún sigues aquí?'.
—No. Solo quería saber— Incrédula de su comportamiento, Rukia le dio los verdaderos motivos de su cuestionamiento.
—Tengo un par de días libres— Se limitó a responder, había sido una semana larga y pesada, por disposición del club tenía descanso de dos días.
—Que bien, entonces así podrás acompañarme a comprar la despensa de la semana— Profirió ella contenta, no le gustaba ir sola a comprar los insumos semanales.
— ¿Qué no la fuiste a comprar ayer? — Preguntó el de ojos miel, según esto, Rukia quedó en hacer esa labor el domingo.
—No—
— ¿Y se puede saber porqué? — Quería razones lógicas, no tonteras pero ella le salió con el pretexto que más odiaba.
—Porqué… porqué tenía mucha flojera… A parte era domingo, ¿Quién va en domingo a comprar la despensa? — Fue sincera, el domingo para ella era día de no hacer absolutamente nada de provecho, era para relajarse.
—Las persona que no son flojas como tú— Ichigo tenía un alto sentido de la responsabilidad. Además, hacer las compras no era difícil.
—Bueno, me vas acompañar ¿sí o no?— Quiso zafarse del problema, de todos modos discutir no iba a hacer que la despensa apareciera mágicamente.
—Está bien, además aprovecharé en el cajero para ver que movimientos hiciste en la semana, espero no hayas comprado tonterías—
Rukia rodó los ojos, era increíble lo mucho que se preocupaba por el dinero, después de todo recibía un muy jugoso sueldo.
Llegaron al supermercado a hacer las debidas compras para la semana, Ichigo se vio obligado a empujar el carrito no solo por presión social, sino también porque Rukia alegaba en voz alta que estaba embarazada. No tuvo otra opción, Rukia por lo tanto observaba en la estantería y veía que productos comprar de acuerdo a lo que tenía planeado cocinar.
Mientras iban por los pasillos, las miradas y las fotos por celular los seguían dado a la escandalosa popularidad originada por las revistas además de que la colorida cabellera del futbolista y el abultado falso vientre de la morena no ayudaban mucho a encubrirse.
Una vez pasando por todos los pasillos, comprando lo necesario, el carrito estaba casi lleno, Ichigo solo pensaba en lo que todo eso le costaría y Rukia, bueno, ella parecía estar encantada en comprar y comprar cosas.
—Sólo nos llevamos esto y terminamos— Dijo muy contenta la morena metiendo al carrito 2 litros de helado de fresa.
—Eso no es necesario y lo sabes— El ojimiel no veía como 'esencial' dos litros de helado, se negaba a comprarlo.
—Es un antojo. Acuérdate que estoy embarazada— Se excuso la joven con una sonrisa, abusando obviamente de la situación.
—No juegues conmigo, tú y yo sabemos muy bien que no— El ojimiel bajó la voz y se lo recordó, aunque no surtió el efecto esperado, todo lo contrario.
— ¡¿Qué? ¿Kurosaki Ichigo, no vas a comprarme estos 2 litros de helado a mí, tu novia embarazada?! — Dramática exclamó la chica, haciendo una escena, enfatizando fonéticamente el nombre del muchacho y su condición de mujer embarazada, llamando al instante la atención.
Otra vez las miradas, los murmullos, la presión social comenzaba a instarlo a dar una respuesta positiva.
—Échalo al carrito— Dijo a regañadientes, sudando frío, esa mujer es tan linda como manipuladora y abusiva.
—Muchas gracias 'amor'— Profirió contenta la ojiazul-violáceo para pararse de puntitas y darle un beso en la mejilla a su 'novio'.
Kurosaki estaba apenado por la escena que estaba protagonizando en pleno sper mercado y con un público especial, a ella parecía no importarle mucho que la viesen haciéndole arrumacos, se notaba encantada con el hecho de lo mal que se lo estaba haciendo pasar al naranjito.
Una vez regresando a casa y habiendo acomodado las compras en los lugares que les correspondían, Rukia tomó iniciativa para hacer la comida, estuvo en la cocina por 2 horas preparando algo delicioso. Kurosaki por su parte, estuvo en el sofá leyendo un libro, prefería eso a prender la televisión y ver programas tontos.
Un rico olor lo llamó hasta la cocina, al asomarse la encontró sirviendo.
—Siéntate, si quieres…— Le dijo la morena, solo faltaban unos detallitos y listo.
Ni tardo ni perezoso el futbolista fue a tomar su lugar, Rukia bajó dos vasos del estante, los dejó en la superficie de la mesa y después los llenó de agua de melón.
Poco después ella le hizo compañía en la mesa, orgullosa miró su obra maestra, definitivamente había valido la pena que su Nii-sama la haya inscrito en esos cursos de cocina.
Ichigo no podía quejarse, no comía tan bien y tan delicioso desde que se había independizado de su familia, claro hasta que Rukia llegó a vivir a su departamento.
—Sabes, en la semana que me fui esto fue unas de las cosas que más extrañé— Le confesó, no tenía idea lo mucho que extrañó su comida.
— ¿Y por qué? — Para Rukia no era nada extraordinario, incluso le parecía raro su comentario.
—La comida de los hoteles no me gustó, y los viajes en el camión era de bajarse en el primer minisúper a comprar rancios sándwiches— Le platicó breve lo de la comida cuando se trataba de viajar a otras ciudades.
—Aprovéchame porque cuando me vaya volverás a comer mal— Pudo expresar un 'gracias por tus palabras' pero quiso ser orgullosa.
—Puedo contratarte como mi cocinera particular— Le dio la opción, si bien iba a irse de su departamento, podía pagarle para que hiciera su desayuno, su comida y su cena cuando estuviera en la ciudad.
Ella no aceptó ni rechazó la oferta, no era mala idea pero lo suyo, lo suyo era el periodismo y no pensaba dejarlo de lado por nada del mundo.
Comieron tranquilamente, muy a gusto, sin peleas ni nada por el estilo, lo cual era raro, aunque a finales de la comida Rukia no pudo evitar evocar algo.
—Karolina viene está noche, no se te olvide— Dijo quedo, mirándole de reojo, observando cómo su expresión se hacía seria.
—No claro que no— Respondió, algo así no se olvidaba, solo quería dejarlo de lado un rato.
—Si lo prefieres, puedo ir a dar una vuelta para que puedan hablar solos— Propuso la morena, era un asunto de pareja y sentía que su presencia sería un estorbo.
— ¿Dar una vuelta tú sola y en la noche? ¡Olvídalo! Algo puede pasarte. Te quedaras, le guste a ella o no— Lo adecuado sería que hablara a solas con Karolina, pero tampoco podía permitir que Rukia anduviese en la calle sola y a altas horas de la noche solo para ganar tiempo.
La ojazul-violáceo no dijo más, y volvieron al silencio para terminar de comer.
Después de la comida y de haber lavado juntos los trastos, Rukia fue directito al sofá a recostarse.
Ichigo en su habitación desempacaba, había algunas prendas que tenía que meter a la lavadora, acomodar su cepillo de dientes y su pasta de nuevo en el baño y tirar la basura acumulada en su maleta.
Al revisar las bolsas pequeñas de la maleta, encontró una bolsita de terciopelo y ene se momento se acordó de que le había comprado a Rukia un llavero del famoso conejo. Dudó un momento en dárselo, después del bochorno que le hizo pasar en el supermercado, no se lo merecía; pero después se dio cuenta que ella lo estaba ayudando mucho en cosas que no consideró desde el principio, así que resolvió en entregárselo.
La chica seguía tirada en el sofá para cuando se apareció en la sala.
—Oe Rukia… Tengo algo para ti—
Extrañada por sus palabras, la morena se incorporó y aguardó.
El chico le extendió la bolsita de terciopelo negro y ella la tomó entre sus manos, llena de curiosidad por su contenido. Al tacto, la pieza era seguramente de un material fuerte, y poco a poco fue sacándolo de la bolsita hasta que vio en su totalidad la pieza.
Se quedó sin palabras, era un llavero de Chappy, y estaba impresionada por semejante acto de su parte.
—Lo vi en una tienda en Ibaraki, pensé que te gustaría…— Se rascó la cabeza mientras le contaba parte de la historia.
—Muchas gracias— Rukia pasó de mirar el llavero a mirar al ojimiel, quien se sintió un poco abochornado, como cuando un adolescente le regala algo a la chica bonita que le gusta.
—De nada— Atinó a decir el futbolista antes de marcharse a continuar con sus cosas.
Al caer la noche y después de cenar, alguien llamó a la puerta con mucha fuerza e insistencia. Ichigo miró a la morena, como calmándola, diciéndole que siguiera en lo suyo. Ella solo asintió con la cabeza y volvió a fijar sus ojos en el libro que esa noche se había aventurado en leer.
El ojimiel abrió la puerta y ahí estaba ella, Karolina, tan glamorosa, bella y fría como siempre.
—Buenas noches Ichigo— Saludó la rubia en japonés. Ni le sonrió como usualmente lo hacía cuando le visitaba, seria se adentró al departamento.
—Buenas noches— Dijo el ojimiel cerrando la puerta.
De escuchar su voz, la morena a penas asomó un poco su cabeza y ahí estaba ella.
Karolina es una mujer alta, incluso unos centímetros más que Ichigo, pero supuso eso se debía a los altos tacones que la chica calzaba. Su cabello era largo, sedoso, lacio y rubio hasta la cintura. Su piel blanca, ojos grandes y azules, muy bien delineados, pestañas rizadas, sus labios carnosos y matizados en rojo. Su cuerpo, aunque diferente a la idea que tenía en mente, era delgado pero con sus debidas curvas, senos no muy grandes y caderas un poco anchas pero daban armonía a su cuerpo. Traía puesto un blusón rojo con detalles brillantes, unos leggins negros y tacones negros con pedrería, sin olvidar su bolsa de marca.
De solo mirarla se sintió intimidada por la belleza y seguridad que irradiaba. Ahora entendía muy bien porqué Kurosaki se había fijado en ella.
—Me gustaría conocer personalmente a mi reemplazo— Dictaminó seria la rubia, evidentemente molesta, comenzando a pasear por el lugar, buscando con la mirada a la nueva novia.
—No hay reemplazo— Ichigo quería que se calmara, que había una buena explicación para todo lo que estaba sucediendo, pero Karolina parecía no escuchar.
La rubia vio a la susodicha apenas asomarse, la cual al percatarse de haber sido descubierta, al instante se escondió.
Muy decidida, Karolina fue hasta la sala y encontró a la menuda morena sentada en el sofá, leyendo. La inspeccionó detenidamente, era de baja estatura, delgada, cabellera corta color azabache, ojos grandes entre azul y violetas, no usaban maquillaje pero era bonita, no tanto como su persona claro. Llevaba jeans, zapatos de piso y un blusón de maternidad. De solo verla una tremenda furia la invadió. A paso firme caminó hasta ella y fue ahí cuando perdió el control.
— ¡¿Por esto me cambiaste?! — Gritó furiosa, señalando a la morena con el dedo acusador.
El ojimiel apareció al instante para callar sus gritos.
—Cállate y déjame explicarte— Le pidió sereno, tratando de no alzarle la voz.
— ¡Explicar qué! ¡¿Qué como no estaba contigo se te hizo fácil meterte con la primera estúpida que se dejó?! — La mujer no limitó sus palabras, sacó todo aquello que tenía que decir.
— ¡Las cosas no son así! —
— ¡No. Son mucho peor! —
Rukia simplemente estaba al margen del asunto, había dejado de leer y solo miraba asustada.
—Rukia vete a mi habitación por favor— Pidió sereno el ojimiel a la morena, no tenía necesidad de presenciar algo así.
La ojiazul-violáceo se levantó con cuidado del sillón, dejando ahí el libro, miró unos segundos a Karolina, pudo sentir los ojos de la rubia clavarse en todo su cuerpo, en especial en su vientre, aunque bien no llevaba la barriga falsa, llevaba una blusa que le hacía verse como si estuviera en cinta.
Una vez solos, el futbolista quiso dialogar con la rubia pero ella no quería escuchar sus excusas.
— ¡¿Cuándo pensabas decírmelo?! — Pidió le respondiera eso, o es que si ella no le llamaba y le buscaba él seguiría como si nada con esa mentira.
—Te has puesto como paranoica y no me has dejado explicarte lo que realmente pasó— Le costaba estar calmado, no quería 'explotar' contra ella.
— ¡No necesito que me lo expliques ¿Sabes que me gritaron una ocasión que estaba paseando en Berlín? Me gritaron 'Cornuda'. Me has hecho quedar en ridículo ante todo mundo! — No quería escucharlo, se sentía tan avergonzada, desde que esa noticia llegó a Berlín, no pasaba día que la gente se lo echara en cara, tildándola de tonta.
—Ya veo por donde va todo este teatrito…— Murmuró el pelinaranja al comprender, tristemente, el motivo de su enojo — ¡Solamente te ha importando lo que digan y piensen de ti! ¡Como siempre!—
El rumbo de la discusión había cambiado de súbito, al futbolista ya no le importaba explicarle, ya no quería hacerlo, pensó que Karolina había ido a 'resolver' la situación porque quería permanecer a su lado, porque le dolía el corazón, pero vaya sorpresa se había llevado al entender que todo era por su egoísmo.
Con un par de lágrimas a punto de desbordarse de sus ojos, Karolina lo miró, él no entendía esos sentimientos, desde que estaba enterada de ello no pasaba momento en que le hiciesen sentir mal llamándola 'Cornuda', haciéndole comentarios hirientes, haciéndola quedar mal ante todos. Lo que le dolía no era precisamente el engaño del futbolista, porque estaba consciente que el cariño que alguna vez le tuvo se había esfumado, sino que haya puesto sus ojos en alguien que ella consideraba nada agraciada, que la hubiese cambiado por alguien miles de veces inferior a su persona en todos los aspectos, lo que dolía era el ego.
—¡¿Ahora me echarás en cara lo egoísta que he sido?!— Nada más eso le faltaba, pensó la rubia, que después de la estupidez de Kurosaki viniese a reclamarle cosas.
—¡Wow al menos lo aceptas!— Dijo el futbolista con gesto sarcástico.
—¡Qué tiene de malo pensar en uno mismo, en cumplir sus sueños ¿he?!—
—¡Nada, no tiene nada de malo porque yo también tengo sueños! El problema es cuando no es recíproco, yo te di mi ayuda y mi apoyo cuando lo necesitabas para entrar en una agencia aquí en Osaka, y cuando yo necesité de ti ¿qué hiciste? Me diste la espalda!— Ichigo sacó el enojo que tenía hacia ella contenido desde hace tiempo.
Karolina no dijo nada, no pudo siquiera refutar algo que sabía era cierto; él siempre estuvo para ella, pero cuando él necesitó de su apoyo, la rubia prefirió ignorar, y no se arrepentía, porque gracias a eso ahora estaba donde estaba, en la mejor agencia de modelos de Berlín, Alemania: Mega Model Agency. Si se hubiera detenido a ayudar al futbolista, habría perdido esa oportunidad y seguramente seguiría estancada en Cosmopolitan Agency.
La morena recluida aún en la habitación escuchaba la discusión, no esperaba que las cosas fuesen a tomar ese rumbo y que una simple mentira destruyera una relación.
— ¡¿Crees que esa mujer va a ser suficiente para ti? Tan sólo mírala y date cuenta de la poca cosa que es!— Karolina fue dura, altiva, sintiéndose muy superior a la chica de cabello azabache.
—¡Esa mujer a la que le dices 'poca cosa' ha hecho mucho más por mí de lo que tú y con eso me basta!— Ichigo no iba a permitir que insultara a la morena, que era quien menos la debía en el problema.
—Aparte de ciego, eres tonto… Habiendo tantas mujeres hermosas como yo que podías elegir, y mira donde fuiste a acabar— La rubia ojiazul seguía en sus intentos por terminar con su paciencia.
—Cuida tus palabras— Advirtió, era un caballero que jamás lastimaría a una mujer pero si seguía provocándolo, se vería en la penosa necesidad de sacarla a la fuerza de su departamento.
—Creo que al final, cada quien tiene lo que se merece…— Presuntuosa acotó, queriendo hacer hincapié en que él era tan poco cosa, por eso es que esa chica estaba a su lado.
—Sí, tengo a una gran mujer a mi lado y a causa de eso tú tienes el orgullo y el ego hechos trizas—
Con tales palabras terminó de sepultar su veneno, la rubia lo miró llena de rabia.
—Vete al diablo—
Esas fueron las últimas palabras de Karolina Kurylenko, para después marcharse azotando la puerta principal tras su salida.
Kurosaki resopló, había terminado, no de la manera que esperaba pero era un peso menos de encima, se sentía hasta cierto punto aliviado.
Cuando todo quedó en silencio, la morena salió de su confinamiento, caminó hasta la sala y encontró al muchacho sentado en el sofá, muy pensativo.
—Yo…— Quería decirle algo, ofrecerle su apoyo de alguna forma.
—Te pido una disculpa por lo sucedido con Karolina esta noche— Se apresuró a disculparse por los gritos, por los insultos, por todo lo recién acontecido.
—Lamento que las cosas hayan terminado de esta forma— Rukia no supo decirle otra cosa.
El ojimiel no dijo nada, solo la miró unos segundos más y volvió su atención a la nada, fue ahí cuando Rukia entendió que no tenía nada qué hacer ahí, Ichigo quería estar solo y sin mediar más palabras con él, se retiró a la habitación.
A la mañana siguiente Kurosaki estuvo como si nada hubiese pasado, no quería volver a hablar del tema, quería que quedara sepultado en el pasado y así poder continuar con su vida.
Hubo silencio en el desayuno, aunque Ichigo se encargó de romperlo.
—Para evitarnos más problemas como los de ayer ¿Tienes un novio con el cual debas hablar? — Más que nada, para que la morena aclarara la situación si es que había algún hombre en su vida.
—Un novio no— Dijo segura y eso calmó a Ichigo —Aunque hay otra persona— Acotó, dejando al futbolista algo desconcertado.
—¿Se puede saber quién es?— Inquirió, le causaba mucha curiosidad saber quién podía ser, tenía una idea, pensaba que podía ser su padre o incluso su madre.
—Mi hermano— Comentó ella, sin decir más al respecto.
—Deberías apresurarte a hablar con él, para evitar que se complique— Le sorprendió oír eso, le daba a suponer que padres no tenía y ese hermano del que hablaba es su único soporte.
—Lo sé, pero no sé donde se encuentre ahora, viaja mucho— Aunque deseara verlo, Nii-sama siempre estaba de un lado a otro, no tenía un sitio fijo, podía estar en esos momentos en Sapporo y mañana en Tokio.
—Llámale y quédense de ver en algún lugar— Sugirió, tampoco creía que fuese misión imposible que se reunieran, además por ser familiares habría más prioridad.
—Sí, tienes razón— Respondió decidida la morena, después de terminar sus labores se pondría en contacto con él.
Había terminado sus deberes como 'ama de casa', se había arreglado como lo hacía normalmente y se había prometido a sí misma hacerle la llamada a su Nii-sama una vez estuviese libre, sin embargo, ya que lo estaba sentía que no podía marcarle.
Llevaba 10 minutos sentada en el sofá principal, mirando su teléfono celular puesto en la mesita del centro, pensando si debía o no.
Ichigo estaba sentado al lado suyo, pero ocupado en su computadora portátil viendo videos y leyendo su correo electrónico personal.
—Deja de torturarte y márcale de una vez— Le dijo Ichigo con cara de poco amigos, mirando de reojo como ella parecía 'sufrir' por una simple llamada.
—Es que tú no sabes cómo es Nii-sama—
—No puede ser peor que una novia enojada ¿o sí?— Estaba seguro que no podía ser tan malo, además tarde o temprano tendría que comunicarse con él.
La morena lo miró angustiada, el futbolista bufó ante su indecisión y aunque sabía que lo iba a odiar, tuvo que hacerlo. Tomó el celular de la morena, le dio click en el nombre de "Byakuya Nii-sama", se fijo en la pantalla que comenzara a marcar y después le pasó el celular a la chica.
—¿Qué hiciste?— Le preguntó ella contrariada, las manos le temblaban.
—Lo que tú no te atreviste a hacer— Respondió serio para después volver a fijar su atención en la pantalla de su laptop.
Más a fuerzas que de ganas a chica tomó el celular y lo puso en su oreja, aguardó un par de timbres para después ser atendida por su respetable hermano.
—Buenos días Rukia. ¿A qué se debe el motivo de tu llamada?— Saludo el mayor al saber de quién se trataba.
—Buenos días Nii-sama. Hay algo que debo comunicarte y explicarte, pero no puedo hacerlo por teléfono. Así que quería saber cuándo y a qué hora podemos reunirnos— Profirió la morena con tono serio, esperando una respuesta positiva a su petitoria.
—Ya veo. Es complicado lo que solicitas, me encuentro en Tokio y hoy por la noche sale mi avión rumbo a New York. No puedo atenderte— Byakuya tenía negocios por atender en el continente americano, no disponía del tiempo suficiente.
—Entiendo—
—Dispongo de un par de horas, podemos hablarlo por teléfono— Le ofreció esa opción, a sabiendas de que no era lo adecuado según su joven hermana.
La morena no quería decírselo así, necesitaba decírselo frente a frente. En ese momento y sin querer vio a Ichigo y su computadora, se le ocurrió algo que podía servir pero quién sabe si su Nii-sama aceptaría.
—Podemos hablar por videoconferencia, como cuando sueles hacerlo con tus clientes—
—Está bien. En 5 minutos— Accedió, era incluso más simple.
Rukia colgó, ya tenía acordado platicarlo por medio de la tecnología, ahora el asunto era convencer al naranjito.
—Ichigo, préstame tu laptop— Le pidió sin tapujos, en verdad lo necesitaba.
— ¿Qué? No, de ninguna manera, estoy ocupado — Ichigo se escucharla frunció el ceño, pues ¿Qué se estaba creyendo? Se negó al instante.
—Por favor, es urgente, ya acordé con Nii-sama que hablaríamos por videoconferencia— Le hizo saber sus motivos, era un asunto importante y el idiota no quería.
— ¿Y porqué por videoconferencia si pueden hablarlo personalmente? —
—Ya te dije que viaja mucho, hoy no es posible reunirnos y sabes que no puedo dejarlo pasar— Le reiteró como estaba la situación, además y por el bien de ambos, debían hablarlo de ya con su hermano.
—Arghh está bien, pero me deberás un favor— Hastiado le prestó la portátil, esperaba no se tardara mucho.
—Por supuesto—
Algo nerviosa, la morena se puso frente a la computadora, tratando de que la cámara interna la enfocara bien, después hizo conexión con su Nii-sama y los nervios la invadieron cuando lo vio, tan serio como de costumbre.
—Te escucho— Fueron las palabras del Kuchiki mayor.
Rukia pasó salva con dificultad, hablar con él del asunto en el que estaba envuelta no era sencillo, esperaba no se molestara tanto.
—Verás Nii-sama, los medios de comunicación están informando desde hace dos semanas que…— Las palabras se le quedaron atoradas en la garganta, pero se armó de valor para decírselo —que estoy embarazada de Kurosaki Ichigo, un futbolista—
—Ya lo sabía—
—Si lo sabías Nii-sama ¿porqué no te comunicaste conmigo para preguntar?— Se apresuró en cuestionar.
—No me correspondía. Esperaba que fueses tú quien se contactara conmigo y me lo hiciera saber. Te tardaste— El pelinegro pensó que era responsabilidad de su hermana decírselo.
—Lo sé— Agachó la cabeza al caer en cuenta que fue al primero que debió haberlo dicho sobre el asunto.
—Lo importante es saber qué harás una vez des a luz— Eso consideraba Byakuya más importante, la cuestión de hacerse cargo del bebé era lo primordial para su joven hermana.
—No será necesario ya que es mentira que estoy embarazada— Antes de que se hiciese más ideas la morena le confesó.
—Explícate— El Kuchiki mayor enarcó una ceja, empezaba a no entender de qué se trataba todo ese asunto.
—Es complicado… El representante de Ichigo, nos metió en ese lío. El plan es aparentar que lo estoy. Eso de alguna forma ayudará a Ichigo a alcanzar un fichaje con un equipo importante— La ojiazul-violáceo le resumió lo que básicamente constaba el 'trato'.
—Ya veo. ¿Qué beneficio obtienes al prestarte a este montaje?— Le inquirió, esperaba que si se estaba arriesgando de esta manera por lo menos debía tener una recompensa.
—Es económico Nii-sama—
—Supongo que estás viviendo donde ese tal Kurosaki Ichigo ¿o me equivoco?— Supuso y preguntó, no tenía tiempo para ponerse a leer lo que las revistas o programas de televisión de espectáculos decían sobre su hermana.
—Así es— Confirmó con mucha seriedad.
— ¿Cómo te ha tratado? — Más allá de la situación en la que estaba envuelta Rukia, le importaba su seguridad y si es que el trato que ese futbolista le daba era el adecuado.
—Muy bien—
—Si necesitas de seguridad privada puedes decírmelo, me encargaré de enviar algunos de mis hombres para que estén a tu cuidado— Ofreció ayudarla de esa manera, la prensa y sobre todo la del corazón tiende a ser insistente, acosadora e incluso violenta, no quería que tuviese un altercado.
—Te lo agradezco pero no será necesario— A Rukia internamente le agradaba la idea de tener todo un séquito de corpulentos hombres cuidándola, pero mientras menos personas se vieran involucradas en la mentira, mejor.
— ¿Algún otro tema que quieras tratar? —
—Solo pedirte un favor—
—Si está en mis manos te ayudaré— No podía negarle nada, se trataba de su hermana y debía ayudarla todo lo que pudiera.
—Sea quien sea que te pregunte de esto, diles que es verdad— Pidió de su cooperación, sabía que sería extraño que le preguntaran sobre ese tema, ya que Byakuya no era un sujeto abierto a hablar de esos temas con cualquier persona.
—Así será—
—Es todo Nii-sama, muchas gracias— Más tranquila agradecía de su gesto de solidaridad.
—De nada. Rukia, solicito hablar con el chico en cuestión. Te pediré que te retires. Son asuntos privados — Pero para el pelinegro aún faltaba un detalle, y pidió hablar con el otro partícipe.
—Claro—
Rukia se levantó de su lugar y se acercó a Kurosaki, quien yacía recargado en el librero, a espera de que la morena terminara de usar su laptop.
—Nii-sama pide hablar contigo— Seria le comunicó, lo cual sorprendió al futbolista quien se puso a hacer preguntas.
— ¿Conmigo? ¿Para qué? —
—No lo sé. Dijo ser sobre asuntos privados— Rukia no le dijo, realmente no sabía de qué que quería hablar.
El futbolista se extrañó, ¿Por qué habría de querer hablar con su persona?, se alzó de hombros y fue al encuentro.
—Kurosaki Ichigo— Musitó imperturbable el pelinegro, sonando muy formal.
— ¿Si? —
—Estaré al pendiente de su comportamiento. Si se sobrepasa con mi hermana le aseguro que lo pagará caro. Así que piénselo dos veces antes de intentarlo— Le advirtió, velaría por la seguridad de Rukia así que más le valía no ponerla en peligro ó bien no sacar provecho de 'otras formas' que no quería mencionar.
—No te preocupes. No haré nada que ella no quiera— Ichigo sabía a qué se refería, quiso darle calma al hermano paranoico con tales palabras, no prometía nada, pero trataría de no hacer nada 'extraño'.
—Sin otro asunto a tratar, me retiro. Que tenga buen día— Kuchiki se despidió, no le dio ni tiempo para que el pelinaranja le devolviera las palabras porqué cortó la conexión.
Igual y llevaba prisa, pensó Kurosaki. De solo haber interactuado con él hermano de la morena por unos minutos se dio cuenta de lo extremadamente serio, frío y calculador que es.
—Tu hermano es bastante… extraño— Comentó a la joven, quien regresaba a la sala.
—No eres el primero ni el último que dice eso—
— ¿A qué se dedica tu hermano? Si se puede saber — El ojimiel tenía mucha curiosidad, tenía pinta de ser hombre de negocios.
—Es contador. Fundador de 'Kuchiki & Asociados' tiene 2 despachos en Tokio, uno en Osaka, y otro en Nueva York— Le resumió las labores del pelinegro, orgullosa de él.
—Entonces no es cualquier persona— De eso estaba seguro el pelinaranja, muchos podían graduarse de la facultad de contaduría pero pocos llegar a tener despachos en 2 países distintos.
—Es un hombre exitoso—
—Sí, se nota… ¿Y por qué no vives con él?— Eso le causaba mucha curiosidad, ella al parecer provenía de una familia acomodada, ¿Qué necesidad tenía de andar sufriendo con gastos si podía vivir plácidamente con su hermano?
—No puedo seguir dependiendo, debo aprender a mantenerme sola— No estaba en su ideología continuar viviendo a expensas de su Nii-sama, suficiente había sido con mantenerla gran parte de su vida y haberle pagado la Universidad, ahora ya toda una Licenciada debía trabajar para pagar sus cosas aunque no le estaba saliendo muy bien que digamos.
No le dijo nada más, entendía el punto al que quería llegar.
—Por cierto, iré a ver a mi familia en un par de horas ¿Quieres venir?— La invitó, si bien su padre le había pedido de favor que la llevara, pero primero quería preguntárselo, igual y no tenía ganas.
Rukia lo meditó un poco, de eso a quedarse en casa sin hacer nada y aburriéndose, prefirió aceptar la propuesta del ojimiel.
—Sí, será divertido—
—Entonces iré a reunirme con Keigo por asuntos del fichaje, paso por ti en 2 horas— Ichigo le avisó y quedó de acuerdo con ella, había algunas cosas que tenían que comunicarle.
—Que te vaya bien— Lo despidió la morena sin más.
—Gracias— Respondió tranquilo, para después tomar las llaves del auto y partir hacia su destino.
— ¿Y bien? Que noticias me tienes — Preguntó Kurosaki una vez llegando a la oficina de Keigo.
—Unas bastante buenas— Dijo muy entusiasta el castaño a la par que se acomodaba en su asiento, tras el escritorio.
A Ichigo le agradó escuchar eso, sus sueños poco a poco se estaban materializando, solo hacía falta de un empujoncito más y podría decir que las cosas estaban saliendo como lo esperaba.
—Como ya te había dicho, el viernes es tu debut como portero titular, Moratti y Araujo me confirmaron su asistencia al partido para ver tu desempeño, no solo en este, también en el del martes— Lanzó la primera buena nueva, eso era buena señal, por lo general los clubes si estaban realmente interesados en un jugador, viajaban hasta donde fuese a ser su participación para evaluarlo de la mejor manera. Si el jugador no era tan interesante para los clubes, se conformaban con ver sus acciones por televisión.
—Es… perfecto— Ichigo sonrió, eso ya era decir mucho.
—Y de acuerdo a lo que me comentaron, posiblemente Julio César salga del plantel así que buscan un nuevo portero titular— Keigo lanzó la segunda gran noticia esa sí que Kurosaki no se la imaginó, era evidente su sorpresa, pensaba que siendo Julio César un portero con tradición en el Internazionale, sería complicado que se fuera pero ahora, estaba a pasos de ser una realidad que no tenía muy contentos a los fanáticos.
— Y que hay sobre sus porteros sustitutos, Castellazzi y Orlandoni— El oimiel quería indagar más, si bien lo de Julio César era bueno para su carrera pero ¿Qué había respecto a los otros 2 porteros suplentes? Aunque emigrara al club italiano suponía que Castellazzi y Orlandoni debían tener cierta preferencia.
—Araujo dice que no están en el nivel deseado además rebasan los 32 años de edad. Quieren ver qué nivel traes tú, no solo para tomar la decisión de ficharte o no, si no también, suponiendo que te aceptan y les pareces mejor que Castellazzi u Orlandoni, te pondrían de titular— Le explicó de acuerdo a lo que había hablado telefónicamente con Araujo, muchas cosas estaban a su favor pero todo dependería de las habilidades que Kurosaki mostrara en los próximos partidos.
Era un escenario prometedor dándose cuenta de la situación en la que estaba, se estaría evitando lidiar con Castellazzi y Orlandoni por ese puesto. Su futuro en Europa pronto se definiría.
— Y en el peor escenario, que no le agrade mi desempeño a los directivos ¿Qué otras opciones tengo? — El pelinaranja no quería nada por sentado, así que se adelantó, quería saber que tan prometedor o que tan terrible podría ser decepcionar a los directivos del Inter FC.
—Seguir con el Gamba Osaka otra temporada o bien hay opciones con el Bayern Leverkussen, pero solo estaría como reserva, por si algo le pasa a alguno de sus porteros sustitutos— Asano le explicó el otro escenario, uno que realmente ningún jugador podría querer. Ser el suplente, del suplente, del suplente. Que desastre.
El ojimiel lo meditó un poco, la prioridad es con el club italiano, en caso de que las cosas no salgan a lo esperado, tendría que tener un plan B y elegiría donde tuviese más actividad la cual sin duda estaba del lado del Gamba Osaka.
—Suponiendo que me quede con el Gamba Osaka otro año más, ¿Qué posibilidades hay de que Renji emigre a otro club?— Kuroaki tenía muchas cuestiones rodando por su cabeza, quería tener más certeza de su futuro en el balompié, mientras Renji estuviera en el club iba a ser complicado.
—Hasta donde sé, un club ruso lo busca pero desconozco si hay negociaciones. Deberías preguntarle, es más sencillo que te diga a ti que a mí— Asano se basaba en rumores, en cosas que había escuchado y ese dato era uno.
—Si le pregunto yo se dará cuenta que solo estoy esperando a que se vaya para quedarme en su lugar— Mosqueado, el ojimiel se negó a preguntárselo, sobre todo porque Renji era muy perspicaz, se daría cuenta enseguida.
—No hay que preocuparnos por eso, lo importante ahora es que todo salga bien en los 2 últimos partidos— Acotó el castaño, realmente no había necesidad de hacerlo, no aún, había que concentrarse en lo esencial de esos instantes.
—Si es todo, me retiro— Notando que ya no había más por conversar, Kurosaki se despidió, locual trajo el reclamo de su representante.
— ¿Tan pronto? —
—Sí, quedé en pasar por Rukia para ir a visitar a mi familia— No se iba porque quisiera irse, si no porque tenía otros asuntos por atender.
—Ustedes dos se están tomando muy en serio las cosas— Keigo le comentó, tomando en cuenta todos los hechos recientes entrambos.
—Claro que no—
— ¿Entonces por qué la invitaste a visitar a tu familia? — El castaño cuestionó, si realmente no se lo tomaban en serio, ¿por qué la invitaba? No había motivo para eso.
—Por cortesía, además el viejo quiere conocerla— Ichigo lo vio de esa forma, tampoco podía irse y dejarla ahí como si nada, aunque si llegaba a casa de su familia sin ella, el viejo le haría todo un drama por eso.
—Insisto, están dejándose llevar demasiado— Asano estaba seguro de eso, y no solo era por parte de Ichigo, también de la pelinegra al aceptar.
—Te recuerdo que fue culpa tuya de que ahora estemos en esta situación— Kurosaki se estaba mosqueando, nada de eso estaría pasando si a Keigo no se le hubiese ocurrido mentir.
—Soy culpable de eso, más no de sus escenitas y arrumacos en el supermercado— Asano estaba casi harto de que siempre se lo echasen en cara, ya sabía que la había regado olímpicamente pero de lo otro, de eso sí no era culpable.
— ¡¿Cuáles escenitas?! — Sorprendido exclamó el futbolista, fingiendo no saber nada aunque sabía perfectamente a qué se refería.
—Las que salen en los programas de espectáculos, en las revistas, hasta en redes sociales— Le informó, le recordó, y es que estaba muy al pendiente de todo eso.
—Lo del supermercado… Ella lo hizo a propósito, no lo malinterpretes— Dijo la verdad, Rukia fue la que se puso toda cariñosa pero nada más por molestarlo, por desgracia, las imágenes parecían decir otra cosa.
—No tienes porque darme explicaciones, si ella te gusta está bien—
Ichigo se quedó callado, para qué seguir discutiendo, mejor se despidió.
— ¡Rukia, vámonos ya! — Gritó el ojimiel una vez llegó a su departamento, presionándola.
La morena seguía arreglándose, encerrada en la habitación de Kurosaki cuando escuchó su voz, sorprendida detuvo toda acción, abrió un poco la puerta y se asomó.
— ¡Dijiste que llegarías en 2 horas! ¡Te adelantaste! — Le exclamó enojada. Había repartido esas 2 horas para arreglarse.
—Y eso qué ¿acaso 40 minutos no son suficientes para que estés lista?— A Ichigo le parecía inaudito, hasta con 15 minutos tenía para estar lista, jamás comprendería a las mujeres.
—No—
—Apresúrate— La instó a apurarse, quería evitar el maldito tráfico de la tarde y ella con sus calmas.
La morena sin más regresó a su confinamiento para terminar de arreglarse.
Para cuando salió, Kurosaki se veía mosqueado, se preguntaba por qué las mujeres siempre tardaban tanto en arreglarse, era desesperante.
Salieron del departamento tomados de la mano, como debía de ser, caminaron por el amplio pasillo que los llevaría al ascensor, en el trayecto la morena pudo distinguir la figura de su vecino, Shiba Kaien, acercarse a ellos.
— ¡Buen día Kuchiki-san! — Saludó el pelinegro con la mano y mostrando una sonrisa.
A Kurosaki le cambió la expresión facial, de ir serio, pasó a fruncir el ceño y mirar de desagradable forma al sujeto ese que se había atrevido a saludar a Rukia.
— ¡Igualmente Kaien! — Respondió muy animada la ojiazul-violáceo, devolviéndole el gesto y la amplia sonrisa.
Ichigo se sorprendió más al ser testigo de cómo su aparente novia saludaba con singular alegría a ese atrevido pelinegro. No pudo evitar mirar mal al tal Kaien, no sabía por qué pero no le agradaba. Lo que mejor pudo hacer fue guardar silencio y jalar a la morena para que apresurara el paso.
Kuchiki sintió el tirón, se extrañó bastante de la actitud del ojimiel, lo único que le quedó por hacer fue mirar con cierta pena a un Kaien que al igual que ella, se preguntaba internamente qué le pasaba al futbolista.
Ya iban en camino a su destino, en el interior del auto no había palabras, solo se escuchaba la música del estéreo, Ichigo mantenía la vista al frente, concentrado en el volante, mientras Rukia tenía los ojos puestos en el paisaje citadino.
El futbolista la miró de reojo, se estaba muriendo de ganas por preguntárselo así que de una vez dejó caer la bomba.
— ¿Quién es ese sujeto que te saludó? — Inquirió serio, con la vista de regreso al frente.
—Es uno de tus vecinos. Vive en el 1018— Respondió tranquila, aún mirando la ciudad.
— ¿Desde cuándo lo conoces? — Quiso saber. Aunque no quisiera reconocerlo, le preocupaba la cordialidad con la que ella y el pelinegro se hablaban.
—Desde la semana pasada. Me ayudó a cargar las bolsas de basura— Le contó desenfada.
El futbolista quería hacer la siguiente cuestión, sabía que eso le traería ciertos problemas con la morena, pero tenía el deseo de saber los motivos.
— ¿Te gusta? — Soltó la pregunta atómica en tono serio, sin mirarla.
— ¡¿Qué?! — Una vez que tal cuestionamiento llegó a sus oídos, dejó de mirar la ciudad y dirigió sus ojos a su compañero, con gesto incrédulo.
—¡Te gusta sí o no!— Exclamó con fuerza, quería una respuesta de ya, sin rodeos.
—¡Eso no es asunto tuyo… Además ¿por qué me jalaste?!— No pensaba responderle, y aprovechó para preguntarle por qué le había tratado de esa forma en el pasillo.
—Por qué tenía prisa— Respondió sin tapujos, mintiendo en parte. Sí, sí te nía prisa pero aparte lo había hecho por impulso, porque no le había gustado la interacción entre ella y el chico ese.
Rukia le miró con cierto enfado, sin aún poder entender por qué a esa actitud, en cuestión de minutos había cambiado su trato.
—Lo siento…— Dijo el ojimiel, mirándola con cierta devoción, mirada que ella le correspondió, sonriéndole de lado.
Cuando llegaron al domicilio de la familia de Kurosaki, ya les esperaba en la entrada el padre de éste, Rukia lo vio desde la ventana del auto, el padre de Ichigo es un hombre alto, moreno y se notaba agradable. Muy animado el mayor de los Kurosaki se acercó a recibirlos, en especial a Rukia, a quien le abrió la puerta y le extendió la mano para que se apoyase.
—Muchas gracias. Kuchiki Rukia, un placer— Dijo la morena sonriente, saliendo del automóvil con una sonrisa en el rostro.
—Kurosaki Isshin, el placer es mío—
A su salida Isshin observó con ahínco el abultado vientre de la morena, en ese instante la emoción le ganó.
— ¡Ahh mi hermoso nieto! — Chillaba Isshin, sintiéndose muy orgulloso. Finalmente su testarudo hijo le daba la dicha de ser abuelo —¿Puedo?— Inquirió, haciendo referencia así podía palpar el vientre de Rukia.
—¡No!— Al instante y con voz fuerte, Ichigo se adelantó a responderle.
— ¡¿Pero por qué? Soy su abuelo! — Se quejó del poco tacto de su hijo mayor, mira que prohibirle tener un encuentro cercano con la criatura que crecía en ese vientre.
—Primero hay algo importante que tengo que explicarte, anda vamos adentro— De una vez por toda, Kurosaki quería dejar en claro la situación, antes de que su padre empezara a encariñarse o cosas por el estilo.
Desilusionado, Isshin tuvo que acatar, ya tendría tiempo para hacerlo después.
Entraron a la casa siendo guiados por Isshin, se encargó primero de enseñarle la casa a la morena, ya que era ella la invitada especial. Después de darle el recorrido, fueron a la sala, Ichigo y la morena ocuparon el sillón doble e Isshin el individual, fue ahí cuando empezó el discurso.
—Supongo que has estado al pendiente sobre lo que dicen los medios de mi— Empezó el pelinaranja a comentar, esperando que estuviese al tanto de la situación.
—Así es— Muy gustoso Isshin afirmó. Como buen padre debía estar al pendiente de su hijo.
—Bueno, pues es mentira— Le soltó sin más, era mejor que lo supiera de una vez.
— ¡¿Qué? Pero cómo! — Isshin ya no entendía, ¿qué parte de todo lo que decían de él es mentira?
—Muéstrale— Ichigo indicó a la morena, quien levantó un costado de su blusón para que pudiese ver un poco de la barriga falsa que usa.
— ¿Por qué? No entiendo— Estaba por hacer un drama, mira que jugar con sus sentimientos de esa manera tan cruel.
—Conoces a mi representante, Keigo, bueno se le ocurrió meternos en este lío— El pelineranja empezó a dar detalles de la situación.
—Explícame— Exigió Isshin a su hijo.
—Ya te había dicho que un equipo italiano quiere ficharme, pero ya estaban desistiendo de ello por mi actitud así que Keigo les lavó el cerebro diciéndoles que yo iba a cambiar porque iba a ser padre y quería ser un buen ejemplo para mi hijo—
—Ya veo… ¿Y qué se supone que haré con todos los recortes de revistas donde salen juntos? — Desde el momento en que apareció la primera foto de esos dos juntos, Isshin se dispuso a recortarlas y guardarlas, ya tenía un montoncito.
—No sé, es más, ¿porque tienes esos recortes?— Se apresuró a preguntarle, ¿qu clase de persona guarda ese tipo de cosas?
—Como recuerdo… pensaba enseñárselos a mi nieta ó nieto pero como no va haber bebé…— Isshin pensaba hacer un álbum de recortes para después mostrárselo a su futuro nieto(a) pero le habían arruinado los planes con la reciente revelación.
—No tienes remedio… Solo te pido que actúes como si fuese cierto, si te preguntan o algo diles que sí… También díselo a Yuzu y Karin—
—Está bien, fingiré… A tus hermanas les hablaré más tarde para decirles la triste realidad— Estaba por ponerse dramático, después de todo había jugado con sus sentimientos.
—Y hablando de ellas, ¿Por qué no las invitaste?—
— ¡Lo hice! Solo que son malas hijas y se negaron porque según me dijeron, ya están terminando el curso en la universidad y tienen mucho por entregar— Le pasó los motivos de la ausencia de sus hermanas, razones lógicas y que dejaba pasar por ser de gran importancia.
—Bien… Y bueno, tienes algo de comer… muero de hambre—
—Solo hice bocadillos—
—De eso a nada— Ichigo se encogió de hombros, eso no le llenaría el estómago pero al menos serviría para calmar por un rato el hambre. Así que se levantó con rumbo a la cocina para ir por ellos.
Isshin y la morena quedaron a solas por un rato, el Kurosaki mayor observó con detenimiento a la joven, le resultaba una muchacha muy linda.
El ojimiel regresó en instantes con una bandeja de bocadillos, la dejó en el centro de la mesita de estar y tomó un par para saboreárselos.
—Y ¿Dónde se conocieron? — Inquirió el mayor, le causaba mucha curiosidad ese asunto.
—En una sesión de citas rápidas… Urahara me llevó ahí para ponerme a prueba— Ichigo le respondió sin chistar, aclarando con ello los motivos de haber ido a una de esas sesiones.
—A mi me llevó una amiga para que conociera alguien nuevo— Rukia hizo lo propio, tal cual como habían empezado las cosas.
—Entonces… ¿Realmente no está saliendo?— Soltó otra pregunta que creía crucial le resolvieran.
—No, solo somos amigos— Se apresuró a responder Ichigo, aclarándole de una vez el estatus de su relación.
Aunque claro, Isshin se preguntaba internamente como era que les salía tan natural sus actuaciones de pareja feliz ya sea en las fotos o cuando eran captados en las calles.
El teléfono celular de morena comenzó a sonar, al ver la pantalla se percató que se trataba de Rangiku así que siendo educada se disculpó para salir a contestar y una vez aprovechando que padre e hijo estaban solos, Isshin se dispuso a soltarle los reclamos.
—Ichigo… Me decepcionas— Le reclamó el Kurosaki mayor, muy desilusionado de su hijo, pensaba que tenía más habilidad para las mujeres.
—¿Y se puede saber por qué?— Extrañado con una ceja en alto, Ichigo lo cuestionó.
—Viven juntos ¿y no sales con ella?— Isshin no concebía esa idea, ¿Cómo era posible que no la haya invitado a salir sin es una muchacha tan linda?
—Tú lo has dicho, vivimos juntos, convivimos todo el tiempo ¿Qué necesidad hay de que salgamos?— Ichigo respondió desenfadado, para qué se tomaba la molestia si la tenía todo el tiempo ahí, además tampoco tenía tiempo para eso.
—Una cosa es vivir juntos sin ninguna posibilidad de ser algo y otra es vivir juntos y gustarse— Para Isshin había una abismal diferencia en eso, pero su testarudo hijo parecía no verlo.
—Viejo, por favor… Ni siquiera le gusto— Con fastidio Kurosaki le respondió, de acuerdo a lo creía, ella no mostraba interés romántico en su persona.
—¿Pero a ti si te gusta?—
Ichigo puso cara de pocos amigos, no quería contestar, y su salvación fue ver a Rukia regresar a la sala para sentarse a su lado.
—¿Y bien de que estábamos hablando?—
—Oh le preguntaba a Ichigo que si le gustas y está a punto de contestar— Isshin quería hacer sentir incómodo a su hijo, y lo estaba logrando.
La morena pasó la mirada al ojimiel, quería saber la respuesta, y es que Keigo anteriormente ya se lo había dicho, igual Rangiku, pero una cosa era lo que los otros pensaban y una muy diferente la verdad, Ichigo es el único que la sabía.
El aludido maldijo en sus pensamientos a su progenitor, mira que ponerlo en semejante dilema, además estaba la inquisidora mirada de Rukia que no ayudaba en nada y solo lo ponía nervioso y rojo.
—Creo que…— Dijo a penas, buscando las palabras correctas —mejor te enseño mi habitación, vamos— Acotó sin responder la pregunta, cambiando el tema de súbito y tomando de la muñeca a la morena para conducirla al segundo piso.
— ¡Oe Ichigo, responde, no seas cobarde! — Gritoneaba Isshin mientras observaba como su hijo desaparecía de la escena junto con la ojiazul-violáceo.
Una vez en lo que fuese la antigua habitación del ojimiel, este último se encargó de mostrarle los trofeos y las medallas que ganó junto con su equipo de primaria y secundaria en los torneos inter escolares, así en los que participó a nivel distrital y prefectura. No solo eso, también las fotos que le habían tomado.
—Fue en el torneo nacional de preparatorias cuando un observador de fuerzas básicas del Gamba Osaka me dijo que tenía el potencial. Y tomé la decisión de dedicarme al fútbol—
—Quién fuera a imaginar que llegarías hasta dónde estás ahora… Y lo que aún te falta—
Permanecieron unos minutos más en su habitación, platicando de sus cosas. Ichigo hubiese deseado tener más tiempo para estar ahí, en casa, solo quedó un rato más para seguir charlando con su padre y mostrarle a la morena como era su vida antes de convertirse en jugador profesional.
No pudieron siquiera quedarse a cenar, tenían que volver a la ciudad pero acordaron regresar cuando hubiese más tiempo y cuando sus hermanas también pudiesen estar presentes.
Había sido una visita relámpago pero Isshin se había quedado feliz por conocer a su nuera, aunque solo fuese fingido, le daba la impresión de que si quisieran, ese par podría llegar a ser algo más.
Ya pasaban de las 8:30 de la noche cuando llegaron a la zona central de la ciudad, dado a que Rukia no tenía muchas ganas de cocinar llegar al departamento y puesto que los bocadillos de Isshin no había llenado sus estómagos, decidieron pasar a comer a un restaurante de sushi.
De solo llegar a la recepción, el ojimiel y la morena fueron reconocidos por el personal del lugar, el sitio estaba lleno pero se las arreglaron como pudieron para tener una mesa disponible. Al ser conducidos por el anfitrión hasta su lugar, en el rincón del establecimiento, lo cual no le agradaba mucho al pelinaranja puesto que tenía que pasar por todo el sitio sin poder evitar que los reconocieran.
Una vez sentados, podían sentir las miradas de las personas, escuchar los murmullos y ver uno que otro flash de cámara.
—De saber que esto iba a pasar mejor nos íbamos a casa— Comentó de mal humor el ojimiel, tanta atención era detestable.
—Ve el lado bueno, si fuéramos unos desconocidos hubiésemos tenido que esperar mucho tiempo por una mesa— Si bien a Rukia tampoco le gustaba mucho el acoso, pero debía aceptar que eso traía sus ventajas.
—En eso tienes razón…—
El mesero se apareció con la carta y aguardó a que hicieran su pedido. Después de eso esperaron otros minutos más que le resultaron eternos al pelinaranja por que no faltaba el que aprovechaba para acercarse y pedir una fotografía o un autógrafo, no le molestaba darlos pero había ido ahí a cenar.
Las bandejas de rollos apareció y con ello la joven pareja se dispuso a cenar, no hablaron mucho, solo intercambiaron opiniones de lo buena que es la comida ya que no podían hablar de otra cosa sin que la gente estuviese al pendiente de sus palabras.
Una vez terminaron y les trajeron la cuenta, Ichigo hizo hasta lo imposible para pagar con la tarjeta y le entregaran la misma. Sin embargo lo que Ichigo buscaba evitar desde el principio fue imposible de lograr.
Al salir del restaurante ya había toda una manada de reporteros que desde hace minutos estaban abarrotados en las afueras, esperando su salida para tomar fotografías y cualquier palabra dicha. Seguramente alguien del restaurante pasó la voz a los medios y he ahí su presencia.
A Ichigo no le quedó de otra que tomar la mano de la morena y juntos salir y abrirse camino entre todos esos reporteros tanto de deportes como de espectáculos que buscaban dar la nota, mientras los flashes los deslumbraban y los gritos aturdían.
¡Kuchiki Rukia, ¿Cómo va su embarazo? ¿Ya sabe que sexo va a ser sus bebé?!
¡Kurosaki ¿Cómo tomó KarolinaKurylenko lo de su futura paternidad?!
¡Rukia-chan ¿es cierto que una vez naciendo su bebé va a dedicarse al modelaje?!
¡¿Kurosaki-san es cierto su eminente salida del Gamba Osaka se debe a problemas con el técnico y no por contrato para el Inter FC?!
Ninguno de los 2 respondía a las interrogaste que en el trayecto al automóvil se les hacía. Al llegar, Ichigo se apresuró a abrirle la puerta a la morena, quien con rapidez se adentró y cerró la portezuela. El ojimiel rodeó el carro para entrar al asiento del piloto, sin embargo antes de cerrar la puerta un reportero se le acercó a hacer lo que consideraba la única pregunta coherente.
— ¡Kurosaki ¿Cómo se siente ahora que va a debutar como titular en el partido del viernes contra el Kashiwa Reysol?! —
—Muy bien, bastante ansioso. No los decepcionaré— Respondió seguro, para después subir a su vehículo, encender el motor y marcharse.
Mientras la parvada de reporteros gritaba y hasta exigía una entrevista y resolución a todos los rumores e incógnitas. Cuando vieron que tan lejos iba el vehículo, dejaron de hacer barullo y cada quien volvió a lo suyo.
Cuando llegaron a casa, cada quien se dispuso a hacer lo suyo, una vez que Rukia salió de bañarse y se fue a poner su pijama, Kurosaki se metía al baño precisamente para darse una ducha ya que mañana regresaba a los entrenamientos.
Para cuando Ichigo regresó a su habitación dispuesto a dormir, se encontró con la morena cargando una colcha y una almohada, con la ceja en alto el ojimiel la miró y no pudo evitar preguntar.
— ¿A dónde crees que vas con eso? —
—Mmm a la sala… a dormir— Rukia muy extrañada le respondió a la pregunta que hasta considera absurda, después de todo y con él de regreso, la sala era su 'habitación'.
—Deja eso, dormirás en la cama— Dictaminó serio, sin darle opciones a elegir.
—No— Respondió tajante, no iba a dormir en esa cama.
— ¿Porqué? —
—Por qué tú duermes ahí— Y no había otra mejor razón que esa.
— ¿Y eso qué? Podemos compartirla— Muy quitado de la pena el ojimiel propuso, después de todo no tenía nada de malo que durmieran juntos.
—¿Es acaso un truco tuyo para aprovecharte de mí?— Con su propuesta la morena se imaginó hasta lo que no, su invitación le parecía una buen pretexto para hacer otras cosas.
—¿Y porqué querría aprovecharme de ti?— Ichigo se cruzó de brazos, no era como los demás, bueno, no tanto pero tampoco se atrevería a hacer algo así o quién sabe.
—Por qué eres un pervertido— Profirió la morena, no tenía fundamento pero la mayoría de los hombres que conocía eran así, unos pervertidos, sería un caso raro si Ichigo no lo fuera.
— ¡Claro que no, solo estoy siendo considerado! — Ofuscado por el adjetivo que la morena le dio, el chico dio los motivos para pedirle que compartieran el lecho, que ella lo viera de otra forma no era su culpa.
— ¡Si te atreves a manosearme juro que te rompo los dientes! — Le advirtió señalándolo con el dedo inquisidor, podía ser más ligera y bajita que él pero tiene un puño poderoso.
—Sí, sí lo que digas…—
Una seria Rukia dejó la colcha y la almohada de regreso a su lugar de origen, para después ir a meterse bajo las sábanas. Ichigo por su parte fue a cerrar la puerta de la habitación y a apagar la luz. De ahí y con ayuda de la luz de la luna que se filtraba por la ventana, fue directo a la cama y se metió bajo la colcha.
Era la primera vez que dormían juntos, la primera vez que compartían el lecho, realmente no existía desconfianza por parte de Rukia respecto a las intenciones del pelinaranja al pedirle que compartieran la cama. Si hubiese deseado tener algo más íntimo con ella, hubiese sucedido desde el principio y no hasta ahora.
Kurosaki mientras tanto pensaba en la morena que tenía a su costado, realmente no pretendía hacerle nada, aunque no podía negar que su cercanía le incomodaba y no porque fuera mal compañía, si no que, era desesperante que estuviese a su lado y no pudiera siquiera poder rozar su cuerpo. Pero también pensaba en los asuntos de su carrera futbolística, la inminencia de su debut como titular lo tenía muy pensativo y necesitaba hablarlo, que alguien le escuchara, así que giró su cabeza para ver el cuerpo de la morena dándole la espalda y soltó las palabras.
—Te debo confesar que estoy nervioso por el debut, pero al mismo tiempo ansioso por demostrar lo hábil que soy como portero—
—No te preocupes. Lo harás muy bien— Aún de espaldas, Rukia le quiso dar confianza con tales vocablos, es bueno en lo que hace así que no existía motivo para dudar.
—No quiero ser negativo pero… aún si fracaso…— Ichigo apreciaba sus palabras, pero por momentos lo atormentaban ideas e imágenes mentales donde le fallaba a ella, a su familia, a su equipo, al técnico, al dueño, a su representante, a los aficionados y así mismo.
La ojiazul-violáceo se giró para quedar boca arriba y fijó sus ojos en el rostro de perfil del muchacho, a penas y gracias a la luz de la luna, podía ver su preocupación. El muchacho ladeó el rostro para encontrarse con la mirada de la joven, se trataba de una mirada llena de fe.
—Aún si fracasas y todos hablen mal de ti, voy a estar ahí para apoyarte… Si estás en problemas te ayudaré, si no te puedes mover yo lucharé en tu lugar, si estás sufriendo yo te reconfortaré... Somos… amigos— Profirió con voz tranquila, sin dejar de mirarlo, dejando salir las palabras que le nacían del corazón. Llevaban prácticamente casi 3 semanas de conocerse y sentía que podía confiar en él.
Ichigo se quedó pasmado por sus vocablos, era la primera vez que la escuchaba decirle ese tipo de cosas, y de alguna forma le daban mucha calma, le daban el aliento que necesitaba y se sentía afortunado de tenerla.
—Claro. Gracias— Le musitó quedó, sonriéndole a penas, era bueno poder contar con ella.
La morena le devolvió el gesto y solo atinó a decir:
—De nada. Buenas noches—
Y después se giró con la firme intensión de dormir.
—Buenas noches—
Esas fueron las últimas palabras que Ichigo le dirigió esa noche.
Una amistad con ella, con Kuchiki Rukia, con la chica que finalmente y en su fuero interno se dignaba reconocer que le gusta. Ni el mismo lo hubiera imaginado. Pero cosas como esas pasan y le tocaba a él hacer lo mejor con lo que se apareciera en su camino.
… … * … …
Notas:
Luca Castellazzi & Paolo Orlandoni son 2 veteranos jugadores del Inter FC que han jugado en la posición de portero, sustitutos del titular Julio César.
Kashiwa Reysol, equipo que pertenece a la primera división de fútbol de Japón.
Creo que a este ya le falta poco, aunque no sé cuantos caps más... pero bueno en fin.
Ojalá les haya gustado y gracias por todo :)
Saludos!
