Graciaaaas por esos reviews y favoritos. No pensé nunca que tuviera tan buena aceptación esta historia. Este capítulo va abriendo un poco más a la relación entre Damon y Bella y espero que les guste.
El punto de vista es de Isabella.
Chapter 7.
Sentía un nudo en la garganta y un ligero cosquilleo en mi estómago. Bueno, no era ligero y tampoco era un cosquilleo. Era algo así como un taladro gigante de construcción haciendo eco en mi estómago. Tenía un buen tiempo sin asistir a un baile o reunión, o algo semejante en el que se usara los pies con un fin más al de caminar. Pues al menos del tipo que se hacían en Mystic Falls, porque a comparación con los intentos de bailes que se hacían en Forks, estos eran la cremé de la cremé.
"Cualquiera pudiera pensar que te estoy torturando Bella," dijo Caroline con una media sonrisa.
"No," musité, "pero casi."
"¡Eres una exagerada!" exclamó mientras me aplicaba Dios sabría qué en mis ojos. Mi cuarto era hoy y cito a la loca vampira rubia frente a mí, el 'centro de operaciones'. Estaba todo regado y hecho un desorden.
"Se les está haciendo tarde," nos recordó René desde la puerta. Le sonreí a mi madre a través del espejo.
"¿No iras René?" pregunto Elena desde el baño.
"No, esta vez paso," Elena asintió y volvió a pasar el rizador por su cabello.
Escuché como René se encerraba en su habitación. Terminé de acomodar mi cabello y me calcé los tacones. Si tan solo ellos me vieran, en especial Alice. No creo que pudieran reconocerme a través de tanto maquillaje y arreglos.
No es como si no me gustara como me veía, todo lo contrario. Me sentía bonita. Pero no lograba hallarme.
"Llegar tarde es elegante, pero llegar muy tarde es imperdonable, así que muévanse," Caroline nos sacó a todas de la habitación y de la casa, estuviésemos como estuviésemos.
Montamos en el carro de Elena y partimos. Estaba ansiosa y llena de adrenalina. Antes de bajar alisé las arrugas de mi vestido y respiré profundamente.
La mansión Lockwood era una preciosidad, no había cambiado ni un ápice. En dos años mucha genta había cambiado, como otras se veían exactamente iguales. A medida que caminaba tuve que rechazar una que otra propuesta para bailar. No estaba aquí por diversión o bueno quizá esa idea cambiaría cuando viera a Damon. Pero tenía claro que había venido a 'cuidar' de Elena y ahora no tenía la menor idea de dónde estaba. Menuda niñera que era. Comencé a buscar entre la multitud, la jodida casa estaba repleta. Si alguien podía caminar y salir vivo de allí era en definitiva un milagro. Divisé a Matt hablando con Caroline.
"Hey, ¿saben dónde está Elena?" pregunté, ambos negaron.
"Quizá esté con Stefan, los vi hablar no hace mucho," respondió Caroline, asentí.
"¡Bella!" la voz de Charlie interrumpió mi búsqueda, llegué hasta donde estaba.
"No te vi esta mañana," le dije ignorando al hombre con quien hablaba.
"Tenía asuntos que arreglar," asentí. Se separó un poco del hombro y habló solo para mí, "Bella voy a irme por unos días, salgo dentro de dos horas, ya René sabe," fruncí el ceño.
"Está bien, ten cuidado," asintió y puso una mano en mi hombro y la apretó ligeramente.
No quería preguntarle el lugar al que iba a ir ni que iba hacer, Charlie y sus asuntos no me gustaban y lo que menos necesitaba era algo más de que preocuparme, suficiente tenía con cuidar mi propia vida y los vampiros de este lugar no colaboraban mucho.
"Tú ten cuidado," pidió soltándome.
"¿Sabes dónde está Elena?" pregunté cambiando de tema.
"No," frunció el ceño, "pero la he visto cambiarse dos veces, ustedes las mujeres si que saben cómo confundirnos," masculló. Sonreí fugazmente y le di un adiós antes de salir de allí.
Todo se estaba yendo a la mierda. Elena estaba Dios sabe dónde y Katherine estaba jugando a ser ella. Charlie me iba a matar cuando se entere de que Elena tiene una doble.
Tenía que encontrar a Elena rápido. Aceleré más el paso, ¿dónde estaban los Salvatore cuando se les necesitaba? Y peor aún, ¿dónde carajos estaba Elena?
"Isabella," una parte de mi tembló. Definitivamente era la persona con menos suerte en todo el universo. Giré sobre mis talones solo para encontrarme con Katherine. Genial, al menos ya sabía dónde estaba una.
"Katherine, ¿qué te trae por aquí?" respondí con falsa amabilidad. No iba a negar que le tenía cierto temor, pero no iba a matarme en un salón lleno de gente, o al menos eso creía. Lucía exactamente como Elena, como siempre, pero tenía un jean puesto en vez del largo vestido azul.
"Amo las fiestas," se encogió de hombros adoptando una postura totalmente relajada.
"No estás vestida para la ocasión," le sonreí. Me resultaba divertido en una escalofriante y retorcida manera tener una conversación tan tranquila con un vampiro que trató de matarme.
"¿Qué puedo decirte? Recibí la invitación tarde," se acercó a mí como un felino acorralando a su presa, los músculos de mi cuerpo se tensaron.
"Claro, puedo imaginármelo," susurré. Me miró divertida.
"Tranquilízate Swan, no está entre mis planes matarte," rio mostrando su perfecta dentadura, "al menos no por ahora, y menos ahora" caminó hasta la ventana.
"Hurra por mí," agarre una copa de vino blanco que un mesero pasó y me la tome enseguida. La situación ameritaba estar algo ebria, así era más sencillo lidiar con vampiros, "solo por curiosidad mórbida," dije llamando su atención, "¿por qué?"
"No me conviene, ya lo tengo en mi contra, no le quiero dar más motivos para que me siga cazando," ladeo su cabeza un poco y sonrió de lado. Un brillo en sus ojos me hizo darme cuenta de sus palabras.
"Lo sabes," asintió sin perder su sonrisa divertida. Mantuve mi cabeza en alto. Ahora sí que estaba en problemas, "¿cómo?" pregunté, me relaje y la mire atenta. No debía preocuparme por mi vida de ahora en adelante estando cerca de ella.
"Solo tuve que atar cabos sueltos, además de tener una que otra ayuda," volví a tomar otra copa.
Cerré mis ojos por unos segundos y al abrirlos había desaparecido, un peso en mi pecho se levantó, aun no me acostumbraba a la idea de estos vampiros andando por ahí como si fuesen humanos.
Miré por la ventana por la que ella había estado viendo tan concentrada. Afuera el baile estaba en auge. Mis ojos volaron de inmediato a la pista donde Damon y Elena se movían con elegancia.
Preste particular atención a sus gestos mientras me llevaba un sorbo de vino a la boca. Sentía como si esta escena la había visto antes. Cada movimiento de Damon era delicado y cuidadoso, como si temiera romperla. Elena por otro lado estaba algo tensa pero había un brillo en sus ojos casi imperceptible, pero ahí estaba. Sentí una punzada de algo en mi pecho. Algún sentimiento que no pude identificar.
Elena, inconscientemente estaba jugando con los Salvatore, y ¡Dios! Esto no iba a terminar bien si continuaba así. Dejé la copa en la mesa y salí.
El sol de la tarde golpeo mi rostro y lo agradecí, se sentía tan bien, tan relajante.
Mientras más me acercaba la velocidad de la música iba bajando hasta finalmente terminarse. Elena y yo intercambiamos miradas.
"Te he estado buscando," le dije ignorando olímpicamente a Damon. Sentía su mirada sobre mí.
"Yo… uhm… estaba por aquí," soltó un suspiro, "iré por una copa," asentí, comenzamos a caminar cuando una mano me detuvo.
"Me debes algo Isabella," la mirada de Damon era intimidante, Elena me miró interrogante. Pude divisar a Bonnie y con la mirada le hice saber que estuviera al pendiente de ella, Bonnie asintió y comenzó a acercarse.
"No lo hago, nunca te prometí el baile, ¿recuerdas?" respondí con media sonrisa. Sacudí mi brazo quitándome su mano de encima. Sonrió. La música comenzó a sonar, me tendió su mano. Por un segundo contemplé la idea de rechazarlo, "ya creo haberte mencionado que no sé bailar," enarcó una ceja seguramente recordando la noche en su casa, "o al menos no sobria," me apresuré en contestar.
"Estos bailes no dependen de ti sino de quién te lleve, y para tu suerte soy un excelente bailarín," lo miré largamente antes de tomar su mano y dejar que me guiase. Comenzamos a movernos suavemente.
"Egocéntrico," murmuré.
Por momentos sentía mi cuerpo flotar. El condenado vampiro sí que sabía bailar. Aunque debía quitarle algo de crédito, él vivió en la época en que se bailaba así en todo momento. Nacía alguien, había baile. Se casaba alguien, baile. Respiraba alguien, baile.
Me separé un poco de él, a este ritmo no iba a controlar mis acciones si mi cuerpo continuaba tan pegado al suyo. Subí la mirada cometiendo un grave error. Sus ojos azules me hipnotizaron. Giramos unas cuantas veces y nos movimos ágilmente a través de la improvisada pero elegante pista de baile.
Sentía el momento intenso, mi corazón latía fuerte y constante contra mi pecho. Me sentía diferente, débil pero a la vez como si nadie pudiese tocarme, ese era el efecto que Damon estaba produciendo en mí desde aquel beso.
La música fue bajando la velocidad y de sonido hasta perderse en el aire. Aplaudimos como el resto, me miraba con una sonrisa divertida. No habíamos perdido contacto visual durante todo el baile.
"Te lo dije," susurró en mi oído, me estremecí, "voy a subir con Stefan, mantén a Elena lejos de aquí, déjala en casa con Jeremy," asentí. Su respiración chocaba contra mi cabello y mi oído desubicándome. Se alejó de mí, moví la cabeza tratando de concentrarme.
Busqué a Elena y no me tomó mucho para convencerla de irnos de allí. Esta vez yo manejaba su auto.
"¿Qué se traen tú y Damon?" preguntó sin vacilar. Esa era una pregunta interesante.
"Nada."
"Yo no nací ayer Swan, ustedes están sospechosos," dijo mirándome fijamente, "ojos en la carretera," extendió su brazo para mover mi cabeza hacía el frente, reí.
"Estás viendo fantasmas donde no los hay Elena," respondí estacionándome en su casa, apagué el auto.
"Ten cuidado en lo que te metes B, Damon es… bueno Damon es él y todo esto que estamos viviendo es peligroso," dijo mientras bajamos del auto. Solté mi cabello que estaba recogido en medio moño. Me quité mis tacones y me quede descalza, los pies me mataban.
"Lo dice la chica que salió con un vampiro y a la que la buscan mil más," me apoyé en el auto. Rodó los ojos, "no te preocupes, yo me sé cuidar sola, no te olvides que yo también salí con un vampiro," Elena me abrazó.
"Lo sé, solo que…"
"Tranquila, estoy bien," le sonreí infundiéndole aliento, "estaremos bien," agarré su mano, "ahora entra en tu casa, date una ducha y acuéstate a dormir, descansa, por lo menos por una noche," asintió.
"Gracias B."
Nos despedimos. Jeremy salió de la casa y envolvió un brazo en los hombros de Elena y con su brazo libre movió la mano saludándome, le sonreí. Entre a la casa tirando los tacones que cayeron quien sabe dónde.
"¿Cómo les fue?" preguntó René desde la cocina.
"Bien," me tiré en el sillón.
"No parece," dijo acercándose a mí, se sentó a mi lado, "regresaron muy temprano."
"Todo está bien, por cierto, ¿a dónde fue Charlie?" la curiosidad pudo más conmigo, eso y el hecho de que no iba a hablar de vampiros con René, suficiente tuvo cuando se enteró que Edward era uno.
"Elijah lo llamó, no sé para qué o por qué."
"¿Ha sabido algo de Mikael?" pregunté enderezándome.
"Al parecer desapareció del mapa, nadie sabe de él, ni si quiera Klaus," suspiré pesadamente.
"¿Han hablado con Klaus?"
"No realmente, uno de sus brujos se contactó con tu padre," René comenzó a contarme las ultimas noticias sobre la familia a la cual 'servíamos' eternamente y despejó algunas de mis dudas de acuerdo a ello.
Comenzaba a pensar que esta maldición de mi familia era mucho peor que ser un vampiro o un hombre lobo, y aunque técnicamente no era una maldición, yo la tomaba como tal. Las horas se fueron rápido mientras hablaba con René Mi teléfono comenzó a sonar interrumpiéndola en la parte de la historia no sobrenatural en cómo había conocido a la mamá de Elena. Fruncí el ceño, Bonnie no era de las que llamaba.
"¿Qué sucedió Bonnie?" pregunté de inmediato, escuché su respiración acelerada.
"¿Dónde estás Bella? ¿Estás bien?"preguntó preocupada.
"Estoy en mi casa y estoy bien, ¿qué pasó?"
"¿Elena está contigo?"me levanté del sillón de golpe dándole una mirada significativa a René. Subí rápidamente a mi habitación y no supe como cambié mi ropa tan rápido por jean y una camiseta.
"No, hace unas horas la dejé en la casa con Jeremy," puse el teléfono en altavoz mientras me cambiaba. René subió y me hizo seña de que no llegara muy tarde. Asentí.
"¿No la has visto desde entonces?… ¿qué crees que hago genio? Es más que obvio que si… claro que no… ¿quién más si no es ella? Katherine, ella debe saber dónde está… Stefan, ella misma le dijo a Damon que Elena estaba en peligro… cállense todos," subí rápidamente a mi auto.
"¿Dónde están?" pregunté ignorando el murmullo de voces y las repuestas de Bonnie.
"En la casa de los Salvatore," colgué. Llegar me tomo unos minutos, me recibió Stefan con preocupación.
"¿Qué ha pasado?" pregunté mientras entraba.
"¿Quieres la versión corta o la larga?" preguntó Caroline.
"La corta."
"Luego de que te fuiste, Elena volvió junto con Jeremy a hacer que se yo," comenzó, "el punto es que cuando Stefan y Damon herían a Katherine también le hacían daño a Elena," jadeé.
"¿Por qué?"
"Bonnie descubrió que tiene una prima, Lucy," explicó Caroline," ella fue la que unió a Elena y a Katherine en un hechizo, a la final Damon consiguió encerrar a Katherine en la tumba."
"Y ahora estamos buscando a Elena porque no llegó a su casa y todo esto paso ya hace unas dos horas," soltó Alaric, caí en el sillón, ¿por qué demonios pasa todo eso sin que yo me entere?
"Esa no es precisamente una versión corta," susurró Bonnie a mi lado.
"Se te olvidó la parte en la que Katherine le advierte a Damon que a Elena le va a pasar algo malo," culminó Caroline. Lo último que le faltaba al postre. Pasé mi mano por mi cabello.
"¿Qué hacemos?" pregunté.
"Puedo rastrear a Elena a través de Jeremy," propuso Bonnie, todos quedamos en silencio sopesando las opciones.
"No es mala idea, es mejor apurarnos," dijo Stefan, asentimos.
"Volveré a casa y estaré al pendiente de la casa de los Gilbert, no dejes de mantenerme al tanto Stefan," le pedí con una media sonrisa.
"Mantén tu móvil encendido," asentí, me despedí de él y salí, no sin antes despedirme de todos y pedirles que cualquier cosa que pasara, me avisaran.
Cuando salí, arregostado a mi auto estaba Damon.
"Te dijimos que cuidaras a Elena," reclamó, rodé los ojos.
"Lo sé, pero por si no lo habías notado, no puedo estar encima de ella todo el tiempo," respondí de inmediato, "ella es una mujer ya y puede cuidarse sola además, suficiente tiene con que dos vampiros que están enamorados de ella anden encima suyo todo el tiempo, como para que yo también lo haga," subí a mi auto. Lo sentí subir a mi lado como una brizna, "hazme un favor Damon y ve a joder a otro lado que no estoy de humor."
"Sabes Isabella para ser una humana que ha estado rodeada por vampiros en el último año pareciese que no nos conoces," suspiré, comencé a manejar dándome cuenta de que él no iba a bajar de mi auto.
"Disculpa," respondí sarcástica, "pero el cambio de especies en mi hábitat natural aun me tienen fuera de base."
"Sabes, que me agrades no significa que no pueda matarte Isabella."
"Oh, lo siento, ¿te ofendí?" inquirí irónica, "¿matarías a la mejor amiga de la mujer que amas para que luego te odie toda la vida?"
Damon cambió de expresión, ya no bromeábamos, estábamos hablando muy en serio y su mirada era peligrosa.
"Maté a su hermano, que reviviera es algo distinto," siseo, frené en seco.
"¿Qué quieres Damon?" pregunté mirándole con furia, "realmente estoy intentando comprenderte."
"¿Por qué querrías hacerlo?" lo encaré.
"Porque quiero ir contra todo lo que me han dicho de ti, quiero realmente entenderte… no me mires así," advertí cuando su expresión cambió probando que no me creía, "no te entiendo y quiero hacerlo, ¿por qué? No tengo ni idea," argumenté, "un momento estás feliz al otro ya no, no sé qué pasa por tu cabeza."
"No quiero ser entendido," sus ojos azules estaban oscuros.
"No quiero dejar de intentar entenderte," refuté, "es triste sabes," comencé, "que tú y tu hermano estén pasando por lo mismo, ¿volver a amar a una misma mujer? ¿Qué ganan? ¿Es que ustedes los Salvatore no aprenden?," lo reté.
"No sigas."
"Escúchame bien Damon, el corazón de una mujer no puede amar a dos a la vez, siempre va a haber uno que amará más que al otro," su mirada cambió pero su mirada cambió pero su rostro siguió inescrutable.
"Stefan, siempre es Stefan," susurró acomodándose en el asiento.
El corazón se me derritió entendiendo al fin una parte de él. Siempre habían escogido a Stefan por encima de él, primero Katherine y ahora Elena. En parte entendía por qué, es más yo también hubiese escogido a Stefan. El hecho que se parecía mucho a Edward me ponía los vellos de punta, quizá precisamente por ello Stefan no me llamaba la atención como lo hacía Damon.
"¿Por qué no alejarte?" pregunté, "no comprendo por qué no puedes dar un paso atrás y comenzar en otro lado, con otra gente," me miró tan intensamente que sentí que podía ver mi alma.
"¿Por qué te dejaste morir por él?" preguntó de vuelta tomándome desprevenida. Damon sabía solo partes de la historia, "no es fácil," se encogió de hombros, "más que Elena, mi hermano me necesita," confesó. Tomé una bocanada de aire.
"Te elijo a ti," frunció el ceño, "si me pusieran a elegir, te elegiría a ti," dije cayendo bajo el hechizo de sus ojos lapislázuli. En algún momento entre mis palabras se acercó a mí.
Me miró como si me estuviese pidiendo permiso, a lo que yo simplemente acorté la distancia y lo besé. No fue como aquel primer beso en el bosque, este era más suave, dulce. Entre beso y beso mordía mi labio seductoramente volviéndome loca. Sus manos acariciaban mi espalda como las mías pasaban desde su cabello hasta su bien formada espalda, era un posición un poco incómoda para estar en un carro. Nos separamos un poco en busca de aire, bueno, yo en busca de aire. Jamás había sido besada así. Bueno, no es como si tuviese experiencia en besos.
"¿Esto no paso?" susurró sobre mis labios, entrecerré los ojos y me aparté de él.
"Eso depende de ti," respondí acomodandome en el asiento nuevamente.
"No pasó," su voz se escuchó como un susurró, cerré los ojos y suspiré, consciente de que él ya no estaba ahí.
Σοφία.
