Capitulo 6

Nanoha no podía dejar de mirar delante de ella, la figura que se sostenía solo por lo que la sujetaba parecía a la vez hermosa y dolorosa, había esperado la muerte, la que debía tener por los crímenes que había cometido, había esperado que todo pasara como en las películas, a cámara lenta deseando que todo pasará rápido.

Había deseado todo menos lo que tenía delante de ella, la había protegido a cambio de todo, justo después de que por fin la hubiera recordado.

Esto no debía pasar así...

Esto no puede pasar así...

-¡Malditos idiotas, dejad por lo menos que Shamal pueda acercarse a ella!-gritó Hayate.

Los agentes se abrieron paso dejando a la doctora camino libre para que pudiera trabajar en la horrorosa imagen que se mostraba ante ella.

Fate-chan...

Siempre te protegeré, Nanoha.

Una de las flechas de madera se rompió, haciendo que el cuerpo pesado de Fate cayera hacia el suelo lentamente hasta llegar al suelo, Shamal se arrodillo a su lado, con miedo de tocarla, con miedo de confirmar algo de lo que estaba casi segura, mientras Nanoha esperaba.

Y la vio tomarle el pulso.

La vio romper a llorar y negar con la cabeza.

La vio tocar sus heridas mientras le daba la vuelta a su maltrecho cuerpo.

¿Nanoha?

¡Nanoha!

Te quiero, Nanoha.

Siempre te protegeré, Nanoha.

Donde tu vayas, yo iré.

-¡Fate-chan!

De repente todo se detuvo, los agentes miraban sin comprender que estaba pasando en aquel lugar, como el gran White Devil quedaba reducido a la nada solo la muerte de una persona.

Hayate lloraba mientras apartaba a empujones a los idiotas que habían intentado acabar con las cosas a su manera, sin comprender, sin ni siquiera pararse a pensar a quien le hacían daño.

Signum, Vita, Shamal y Zafira observaban, rabiosos, en busca de venganza, una que no podrían tomar contra los agentes y otra que no les dejaría satisfechos, eran los malditos reyes, ¿como no habían pensado en que aquello pasaría tarde o temprano?

Subaru, Teana, Caro y Erio, ni siquiera estaban allí para decir nada, no tenían opinión sobre algo que probablemente les cambiaría la vida.

Vivio...¿que le podrían decir a una pequeña niña? ¿como podría entender lo que el destino le estaba haciendo?

Nanoha se acerco lentamente, sus ojos tapados por su cabello, ni rastro de lo que podía sentir o pensar mientras abrazaba el cuerpo de Fate, en un intento por darle calor, en un intento por crear una magia que sabia que no poseía.

-Eso no se hace, Fate-chan...-susurro.-...No puedes sacrificarte y esperar que sea feliz, no puedes pretender que yo tenga una vida sin ti, porque no lo hare, no quiero hacerlo.

La primera lágrima cayó entonces, mientras posaba su barbilla en el cuello de la rubia inmovil que sostenía en sus brazos.

-No puedes enamorarme como lo hiciste, ¿Porque lo hiciste? Sabia que algo como tu no era para mi, pero a pesar de todo te quería conmigo, pasará lo que pasará y tu te quedaste y eras feliz, pero sabía que no eras para mi y por mi egoísmo te acaban de apartar de mi lado.

No quería llorar, no quería reconocer que aquello era verdad, que ella se había interpuesto en las flecha para salvarla y a cambio, había recibido, flecha tras flecha, todo el impacto, su cuerpo parecía estar lleno de aquella madera mientras en otros lugares la habían traspasado como un cuchillo.

-Ahora Fate-chan, ahora no puedes irte, ¿me oyes? No ahora que Vivio y yo hemos vuelto, no cuando podemos ser una familia otra vez, peleaste por eso, ¿verdad? Pues ahora pelea por abrir tus ojos, demuestra que estas aquí, conmigo.

La miro a los ojos, colocando sus manos ha ambos lados de su cara y esperando durante varios minutos a que algo pasara.

Pero no fue así.

-¡Vamos, Fate-chan!-grito entonces.-¡No te atrevas a dejarme sola! Si lo haces...si lo haces yo no sabré seguir, me perderé...por favor...

Como si no pudiera evitarlo, las lágrimas empezaron a brotar una tras otra, como una cascada incapaz de detener mientras Nanoha abrazaba el cuerpo de Fate-chan.

Entonces, una luz comenzó a brotar del cuerpo de Nanoha, cubriéndola a ella y a Fate en un aura que Shamal conocía muy bien.

-No puede ser...

-¿Shamal?

-¿Que pasa?

-Es...es...la esta curando.

-¿Como?

Hayate volvió a mirar a Nanoha, más concentrada, agarrando el cuerpo de Fate con fuerza mientras la luz las llenaba y poco a poco las heridas de Fate se cerraban hasta no ser nada más que rasguños.

-Ella no tiene ese poder...-susurro Vita.

-No, pero si lo tiene White Devil.-dijo Shamal.

Entonces comprendieron, White Devil había sentido el dolor de Nanoha y le había permitido usar su poder para curar a Fate, solo esperaban que no hubiera sido demasiado tarde.

Nanoha abrió los ojos cuando la luz poco a poco se fue disipando, el cuerpo de Fate aún no reaccionaba y ella empezaba a preocuparse de haber llegado tarde.

-Fate-chan...

Podía notar como se calentaba, la sangre volvía a correr por sus venas y su corazón empezaba a latir otra vez lentamente, entonces supo que hacer.

Bajando lentamente sus labios, rozó los de la rubia, provocandola, mordiendo la parte superior y acariciando la inferior con sus labios, dejandole saber que estaba allí y que esta vez, no pensaba irse.

-No me dejes así, Fate-chan.-susurro contra sus labios.

-Na...no...ha...-escucho levemente.

Nuevas lágrimas parecían amenazarla, esta vez de alegría mientras veía los ojos de Fate abrirse muy lentamente, todavía le costaba respirar, todavía parecía tan débil como una muñeca rota, pero estaba viva.

-¿Shamal?-llamó Nanoha.

La doctora se acercó, con lágrimas de alegría en sus ojos mientras se arrodillaba de nuevo al lado de las dos magas y procedía a reconocer a Fate.

-Nanoha, tenemos que llevarla rápido, aún sigue muy débil.-le dijo al acabar.

-Esta bien, vamos.-sonrió ella.

Se levanto con Fate en los brazos, dispuesta a llevarla a la enfermería cuando un grupo de agentes la detuvo.

-Takamachi, quedas...

-Callaos.

Hayate se detuvo entre ellos y Nanoha, con Signum, Vita y Zafira detrás de ella y les dio la señal a Nanoha y Shamal para que siguieran adelante.

-Comandante Yagami.

-No, vosotros os largáis de aquí, si alguien tiene un problema con Nanoha, los esperare en mi oficina para explicar los detalles, mientras tanto, la base especial numero 6 se hará cargo de ella, de su hija, Vivio Takamachi y de la Enforcer Testarrosa.

En parte agradecidos con ella por quitarles aquel peso de encima, los agentes se marcharon mientras Nanoha se montaba en el avión al lado de Fate y le sostenía la mano tiernamente.

Por fin estaban juntas.

Vivio por fin tendría la familia que tanto se merecía.

Nadie ni nada podría volver a hacerles daño.

Porque ella, Nanoha Takamachi, White Devil, se encargaría personalmente de ello.