Hola chicos ¿Cómo están? Como siempre solo les quiero aclarar que los personajes de CCS no me pertenecen, pero si los otros personajes que vayan apareciendo al transcurrir la historia y que esta surgió de mi completa y entera imaginación. Seguimos en edición hehe.
De consecuencias y decisiones
Capítulo 7 – El latir de una vida
Sakura
Mi primera semana de trabajar y estudiar había sido bastante… complicada, más que todo porque tuve adaptarme al ritmo, pero era divertido. Eriol era muy amable y siempre estaba dispuesto a apoyarme en lo que necesitara en el trabajo y Shaoran lo hacía en casa cuando tenía dudas con las asignaciones especiales de la preparatoria… en especial con matemáticas que siempre habían sido mi dolor de cabeza. Tomoyo había dormido en casa este fin de semana y entre las dos pudimos sacar todas las tareas pendientes y así la semana había pasado increíblemente rápido.
Por fin era lunes y tendría mi primer control prenatal con la amiga de Shaoran. Estaba nerviosa y ansiosa de saber cómo estaba mi bebe, tanto, que no estaba muy concentrada en lo que estaba haciendo, y siendo Eriol tan perceptivo como era, se dio cuenta casi de inmediato. Lo único que quería era que la doctora me dijera que todo estaba bien y poder por fin ver a mi bebé.
—Estas algo distraída hoy, pequeña Sakura —dijo cuándo me equivoqué al marcar un libro en el inventario.
—Yo… es que… lo siento, Eriol —dije apenada—. Hoy tengo mi primera cita prenatal y estoy algo nerviosa.
—Tranquila, ya verás que el doctor te dirá que tu bebé está bien —dijo colocando sus manos en mis hombros, enfundándome un poco de seguridad.
—Gracias Eriol… —dije sincera—. Por cierto… quería pedirte permiso para ver si puedo salir un poco más temprano para ir al consultorio de la doctora.
—Creo que la respuesta es obvia —dijo colocando su mano en mi cabeza—. Con la condición que me muestres la foto del ecosonograma.
Revolvió mi cabello cariñosamente y al ver su sonrisa, recordé a Tomoyo. Últimamente, la veía bastante deprimida cuando el tema de Eriol salía a la luz, y más aún cuando quedábamos en la librería para vernos. Quería ayudarla de alguna forma, pero lo único que se me ocurría era tratar de reunir información de Eriol para saber si valía la pena o no luchar por él…
«Espero que no crea que soy chismosa… es por el bien de Tomoyo»
—Eriol —le llamé con suavidad—. Ya llevamos una semana trabajando juntos y… siento que sabes más de mí que yo de ti —dije jugando con mis dedos—. Quizás te suene algo metiche, pero… ¿puedo preguntarte algunas cosas? Es por pura curiosidad…
Rió con suavidad y asintió, dándome libertad de saber cuánto yo quisiera de él. Poco a poco fui sacándole información que consideré valiosa, como su cumpleaños, el cual era el 21 de diciembre, y que tenía 24 años. Había estudiado literatura en la universidad de Kent y eso me sorprendió. Ya había notado su "aire" inglés, pero pensé que era más por moda o por el negocio, no sabía que había vivido en Londres.
—Mis padres son japoneses, pero se conocieron en Londres y yo nací allá —dijo con una sonrisa—. Siempre quise conocer mis raíces y por eso vine a Japón hace dos años. Eran solo unas vacaciones luego de la graduación… pero me enamoré de este país y terminé quedándome. Abrí la librería medio año después con la ayuda de mis padres y aquí estoy.
—Vaya, es increíble —dije maravillada.
—¿Algo más que desee saber la señorita? —dijo haciendo una reverencia al muy estilo inglés.
—Pues… ¿Qué tal las novias? —pregunté sonrojada y el rió con ganas al escucharme—. No era para que te burlaras. Solo quería saber si tendré que lidiar con alguna novia celosa —dije inflando mis cachetes, molesta.
—Lo siento, pequeña Sakura —dijo calmando su risa—. No tendrás que hacer eso porque no tengo novia. Además, deberías ser más discreta si quieres hacer de celestina.
¿Cómo me había descubierto? Intenté negarlo, pero un defecto que yo tenía era que no sabía mentir. Siempre que lo hacía, tartamudeaba sin control y por eso mismo preferí callar para no seguir poniéndome en evidencia.
—Debes dejar que las cosas sigan su curso… —dijo con cariño—. No debemos actuar por desespero y mucho menos apresurarnos sin pensar bien las cosas ¿Esta bien?
Asentí desanimada y se alejó de mí, dejándome sumida en un sin número de pensamientos. Había sido muy tonta al creer que no se daría cuenta de mis intenciones. Pero luego me di cuenta que en ningún momento me dijo que era imposible algo entre él y Tomoyo… solo dijo que debía dejar fluir todo por su cuenta…
—Quizás no fue tan mala idea preguntarle.
—¿Preguntar qué? — Escuché de repente la voz de Tomoyo y casi me dio un paro cardíaco. — Te veías un poco angustiada, ¿Pasó algo?
—No, no amiga… —dije intentando sonreír naturalmente, pero por su expresión, supe que no lo logré—. Ya podemos irnos, Eriol me dio permiso —dije intentado desviar el tema.
—Muy bien, porque quería invitarte un helado antes de ir con la doctora —dijo y casi escuche un coro de ángeles cantándome al oído.
—Hola, hermosa Tomoyo —dijo Eriol sorprendiéndonos—. Al parecer mis predicciones fueron correctas, después de todo.
Y en ese momento perdí a mi mejor amiga. Comenzó a tartamudear cosas que ni Eriol, ni yo entendimos… o por lo menos yo no. Decidí salir en su rescate y la arrastré a la puerta despidiéndome con rapidez de un sorprendido Eriol.
Los ojos de Tomoyo estaban sin su brillo habitual y eso me preocupó. Mientras caminábamos por las calles de Tokio, intenté hablar con ella para levantarle el ánimo, contándole lo que había averiguado… pero solo me dabas sonrisas tristes. Solo cuando comencé a hablar de mi bebe vi como sus ojos tomaron algo de vida. Quizás si hablaba con Shaoran y le pedía consejo, podríamos ayudarla de una mejor forma.
Al llegar a la heladería, Tomoyo pidió su acostumbrado helado de frambuesa, pero yo… en vez de pedir mi helado de fresa, mis ojos se deleitaron con la foto de la copa de chocolate con extra topping de chocolate, era un mar de chocolate que me hizo delirar. Casi podía sentir la baba saliendo de mi boca…
—No sabía que te gustara tanto el chocolate —dijo Tomoyo al verme disfrutar de mi helado—. Generalmente pides uno de fresa.
—Últimamente tengo que comer algo de chocolate cada dos o tres horas y cuando vi el helado de verdad se me antojó —Había valido la pena cada centavo, estaba súper delicioso.
—Bueno… al parecer mi sobrino será un choco depredador como Shaoran —dijo mientras comía su helado.
—¿Verdad? —pregunté emocionada porque yo también me había dado cuenta de eso—. Come chocolate como si su vida dependiera de ello ¡Hasta tiene una bolsa de chocolates escondida en su habitación!
—¿Y qué hacías en su habitación, pequeña pervertida? —me preguntó moviendo sus cejas.
—Estaba limpiando la casa y fui a ver si podía arreglar un poco su habitación —dije frunciendo mi ceño ofendida—. Pero todo estaba ordenado.
—Es verdad que es un hombre muy ordenado —dijo para luego señalarme con su cucharilla—, pero cuando se trata del chocolate es otra cosa. Una vez le regalaron una caja de chocolates y se la comió toda sin compartir con nadie ¡Eran 36 chocolates! Parecía un nene de tres años con la boca manchada —dijo riendo al recordarlo.
—Es un hombre muy maduro para su edad, pero también tiene su toque de ternura. —dije imaginándomelo—. Es diferente al resto de los hombres…
Levanté mi mirada al no escuchar ningún comentario y vi que ella me estaba observando preocupada. Quizás se imaginó que me estaba empezando a gustar, pero no era así. Shaoran era un gran amigo y también un buen hombre y debía darle el crédito que se merecía. No muy a menudo se encuentran hombres así y… seguramente, la mujer que elija para estar a su lado será muy afortunada.
—Ahora con respecto a Eriol —dije trayéndola de regreso a la conversación— ¿Qué fue eso que hiciste hace rato?
Ella dio un largo suspiro y miró hacia la ventana.
—Sabes que mi cerebro deja de funcionar cuando estoy con él… —dijo desanimada—. Quizás deba actuar más madura… más mujer.
—No lo creo Tommy —dije muy segura—. Si Eriol se va a enamorar de ti tiene que ser de tu yo real, no de alguien que finges ser para llamar su atención. —Tomé sus manos con fuerza y la miré a los ojos—. Si no le gusta la verdadera Tomoyo entonces no vale la pena. Tú eres una chica maravillosa.
Tomoyo me miró agradecida y me abrazó. Al ver sus ojos, esta vez no estaban tristes, más bien, estaban brillando de felicidad y me sentí bien de haber contribuido a eso.
Luego de terminar con mi súper copa de chocolate, caminamos alegremente por las calles de Tokio hasta llegar al hospital central de la ciudad, donde me vería con la doctora Tsukishiro.
Le pregunté varias veces cuanto sería el costo de los controles a Shaoran, pero el muy idiota se hacía el sordo, así que me llevaría la sorpresa hoy… aunque seguramente sería costoso, pero con la vida de un bebé no se juega. Si la doctora era tan buena como Shaoran decía, entonces valía la pena. Al entrar, le preguntamos a la amable recepcionista por el consultorio de "Nakuru Tsukishiro".
—Está en el piso 4, consultorio 432 —nos respondió sonriente y fuimos al elevador para subir.
Cuando llegamos al cuarto piso, nos llevamos la gran sorpresa de ver a Shaoran platicando con otros doctores. Vaya que le quedaba bien su bata blanca. Al vernos, se despidió de sus colegas y vino hacia nosotras trotando con una sonrisa.
—¿Por qué tardaron tanto?
—Shaoran ¿Qué haces aquí? —preguntó Tomoyo igual de sorprendida que yo.
—Trabajo aquí, Tomoyo —dijo como si fuera lo más obvio del mundo… y lo era, ahora que lo pensaba—. Pero también quiero estar con ustedes para conocer al bebé —dijo mostrando una enorme sonrisa que conmovió mi corazón.
«¿Por qué es tan lindo?»
—Pero se suponía que yo vendría con ella, soy su mejor amiga —dijo Tomoyo desafiándolo.
—Y no te estoy contradiciendo, mocosa —dijo alborotando su cabello—. Recuerda que vivimos juntos y lo mejor será que este enterado de todo para poder ayudarla en casa y… —dijo haciendo una pausa para luego mirarnos con esa sonrisa engreída que él solo sabía dar—. También soy médico, así que no veo el inconveniente de que yo también asista.
—Sakura Kinomoto —llamó una joven enfermera y levante mi mirada hacia ella—. Puedes pasar.
—Pero si no me he anotado aun —dije bajito para que solo me escucharan mis amigos.
—Yo lo hice —dijo Shaoran riendo—. Ahora, señoritas, vamos que tenemos una cita con ese bebé.
Al entrar al consultorio, busqué por todos lados y no vi a la doctora. Nerviosa, me senté en una de las sillas que estaba en frente del escritorio y Tomoyo se sentó a mi lado. Casi de inmediato, sentí la mano tibia de Shaoran en mi hombro y cuando lo miré, me regaló una de esas sonrisas que tanto me gustaban… No podía mentirme a mí misma, esas sonrisas eran mis favoritas en todo el mundo… pero no por eso me gustaba él como hombre… o eso quise creer.
—Buenas tardes —saludo una hermosa mujer de cabello castaño rojizo que se sentó detrás del escritorio —Disculpa, estaba organizando las cosas allá adentro. Mi nombre es Nakuru y espero que nos llevemos bien de ahora en adelante, Sakura —dijo ofreciéndome su mano con una sonrisa. Por lo menos era amigable.
—Espero no tenga problema en que mis dos amigos me acompañen, es que…estoy algo nerviosa —dije apenada.
—Para nada, cariño —dijo riendo—. Más bien le había dicho a mi lobito que podía venir si quería.
—¿Lobito? —preguntamos Tomoyo y yo al mismo tiempo, y sentí como la mano de Shaoran se tensó.
—Joven de ojos color ámbar, sexy, de cabello rebelde —dijo riendo—. Esta justo detrás de ustedes.
—Nakuru deja tus cosas y compórtate —le regañó.
Al levantar la mirada para verlo, un lindo sonrojo cubría sus mejillas. La doctora Tsukishiro no le hizo caso y nos contó que, de pequeños, ella y la hermana de Shaoran le decían así para molestarlo. Pensé que al escuchar la mención de su hermana, iba a deprimirse, pero no fue así. Su miraba se veía distante, pero parecía brillar alegre, quizás recordando eso que la doctora había dicho y me sentí feliz… porque ya no recordaba a su hermana con dolor.
—Ahora que lo recuerdo ¡Nunca me ha gustado que me digan así!
—Pues estás en problemas porque eso significa tú nombre "Xiao Lang" —contraatacó ella.
— ¿Así que… lobito? —dijo Tomoyo y su mirada brilló con maldad pura.
—No estamos aquí para hablar de mí, Nakuru —dijo serio— Vinimos a una consulta médica.
—No te molestes, querido —dijo ella levantándose para luego abrazarlo con confianza… y sentí un pequeño piquete en el pecho… como el que sentí aquella vez con Tomoyo.
«Esto no me gusta» pensé incomoda.
—No entiendo como tu esposo te aguanta —dijo tratando de quitársela de encima—. Estás loca.
—Eres como mi hermanito, Shaoran—dijo tomando sus mejillas—. Es normal que te moleste cada vez que nos veamos. Ahora, pónganse comodos porque esta consulta será larga.
La doctora Tsukishiro comenzó a realizarme varias preguntas, como mi edad, fecha en la cual me desarrollé, enfermedades, alergias, fecha de mi última menstruación… ciertamente iba a ser largo. Y yo que pensaba que solo íbamos a ver a mi bebe en el eco.
—¿Cuándo tuviste relaciones sexuales por primera vez? —Por fin habíamos llegado a las preguntas incomodas.
Soltando un largo suspiro y mirando de reojo a Shaoran, respondí avergonzada. Había perdido mi virginidad el mismo día que quedé embarazada porque había sido la única vez que estuve con Ren… hace mes y medio.
—Cariño, no sientas pena, estas con personas de confianza… —dijo la doctora tomando mi mano—. A veces es difícil enterarnos de este tipo de cosas, en especial para los padres, pero también aplica para los hermanos y amigos ¿Cómo te diste cuenta que estabas embarazada? —continuo con el interrogatorio.
—Cuando tuve un retraso de dos semanas… —dije desviando mi mirada de Shaoran—. Eso no es normal en mí y pues… yo…
—Se hizo tres pruebas de embarazo caseras… yo estaba con ella —intervino Tomoyo ayudándome.
La doctora anotó todo eso en la carpeta y luego tomó un calendario que tenía sobre su escritorio. Anotó un par de cosas más y cerró la carpeta para mirarme.
—Con esto puedo decir que tienes aproximadamente nueve semanas de embarazo, pero lo comprobaremos con el eco —dijo sonriendo— Si tenemos algo de suerte, el bebé se mostrara bien y podremos escuchar su corazón.
—¿Nueve semanas? —pregunté sorprendida.
—Cuentas a partir de tu última menstruación —dijo—. Pero el eco nos dará un tiempo más exacto y… —Reviso de nuevo su calendario—. Tu fecha estimada de parto sería para el 18 de enero.
—¿18… de enero? —pregunté entre emocionada y asustada.
—Así es, pero es una fecha estimada. Puede ser antes o después.
—¿Y de verdad podremos escuchar el corazón del bebé? —preguntó Tomoyo emocionada.
—A partir de la quinta semana el corazón del bebé empieza a formarse —dijo Shaoran con una sonrisa.
—Y ya a la semana nueve debe ser perfectamente audible —dijo la doctora caminando hacia una puerta—. Vamos a proceder ¿te parece?
Al entrar, había una pequeña camilla y allí estaba el ecógrafo. También había un monitor aparte que estaba encima de la camilla, seguramente para que la mama pudiera ver al bebé.
—Entra al baño y te desvistes, cariño —dijo haciéndome sonrojar—. Allí esta una bata azul, te la colocas con la abertura hacia atrás.
Cuando salí de nuevo, vi a Tomoyo hablar con la doctora mientras Shaoran estaba recostado en la pared con los ojos cerrados, lo cual agradecí. Con rapidez, me senté en la camilla y esperé las indicaciones de la doctora. Me hizo acostar y abrir las piernas ¿Por qué rayos debía hacer eso?
—Haremos eco transvaginal, cariño —dijo y casi ardí de la pena—. Es un poco incómodo, pero es la mejor forma de ver al bebé de momento. Luego de la semana 12 ya podremos despedirnos de este amigo y pasar al eco abdominal —dijo preparando sea lo que sea que fuera eso.
—¿No es peligroso para él bebe? —preguntó Tomoyo.
—Para nada. Ahora recuéstate y relájate, Sakura —dijo.
Resignada, abrí mis piernas y esperé tensa que ella introdujera el aparato en mí, todo lo hacía por mi bebé.
—A veces no se ve a la primera, pero… ¡Ah mira! Aquí tenemos a nuestro pequeño polizón —dijo la doctora y sentí como toda la incomodidad y la pena se esfumaban de repente.
— ¿Se puede ver si es niña o niño? —preguntó Tomoyo emocionada… Yo ni siquiera podía hablar.
—El sexo del bebe se define desde la concepción —dijo Shaoran— mirando el monitor con una sonrisa—. Pero no se puede apreciar con seguridad hasta la semana 20 si nuestro amiguito o amiguita se deja ver.
—No entiendo nada —dijo Tomoyo y gracias a Dios lo hizo porque yo tampoco entendía la imagen que estaba viendo.
—Vamos a ampliar la imagen un poquito y aquí está ¿Lo ves ahora? Eso que está allí y se mueve, es el pequeño bebé.
—Sí, puedo verlo… Es increíble… Sakura, ¿Viste a tu…? —La pregunta de Tomoyo quedo en el aire porque cuando me vio, yo no hacía más que llorar.
—¿Qué sucede, amiga? ¿Por qué lloras? —preguntó preocupada.
Yo no lograba decir nada, solo lloraba sin despegar mi mirada del monitor. Esa pequeña cosita me hizo sentir tan… feliz, tan llena. Un mar de emociones se desbordó en mi interior y por eso no podía controlar mis lágrimas. Allí estaba el pequeño ser por el cual lucharía toda mi vida. Por él o ella yo saldría adelante y juré en ese mismo momento que lo protegería con mi vida de ser necesario. Era lo más hermoso que había visto.
—Suele pasarles a las madres primerizas, y más cuando… escuches esto —dijo la doctora presionando algunos botones y de pronto se pudo escuchar un latido rápido de un corazón.
—¿Ese es…? —quise preguntar y ella asintió.
—Ese es el corazoncito de tu bebé latiendo perfectamente… como debe latir el corazón de un bebé de 9 semanas de gestación.
—¿Todo está bien, Nakuru? —preguntó Shaoran con los brazos cruzados.
—Todo está perfectamente, lobito —dijo—. Ya pronto se le empezara a notar la pancita… Así que les recomiendo ir de compras porque no es bueno que andes muy ajustada —dijo la doctora sacando la sonda.
—Sí, eso ya lo tenía pensado —dije incorporándome en la camilla.
—Te esperamos afuera mientras te vistes —dijo y yo asentí feliz.
Esa había sido la experiencia más maravillosa de toda mi vida. Nada podría hacerme olvidar este momento tan mágico. Antes de cerrar mi pantalón, acaricié mi vientre con amor y le hablé a mi hijo. Me aseguraría de seguir todas las indicaciones de la doctora para que mi pequeño creciera sano y fuerte.
Al salir, la doctora me recibió con una sonrisa. Me mostró varios récipes con vitaminas y suplementos que debía tomar, además de una dieta bastante estricta… lo cual no me agrado mucho porque yo no era muy apegada a las dietas… quizás duraba dos o tres días y luego volvía a mis viejos hábitos, pero por mi bebé lo haría. También me dio la captura que había hecho del ecosonograma de mi bebé. Le tomaría una foto y la pondría de fondo de pantalla de mi celular.
—Igualmente debes realizarte estos exámenes —dijo entregándome otra hoja.
—Si Sakura no está gordita ¿Por qué debe hacer dieta?—preguntó Tomoyo.
—Las mujeres embarazadas suelen ganar mucho peso durante el embarazo debido a los "antojos" —dijo Shaoran— Eso no es sano porque puede derivar en una preclampsia.
—Estudiaste, lobito —dijo la doctora y Shaoran volvió a sonrojarse. Iba a pedirle el secreto para poder hacerlo sonrojar también ¡Es que se veía de un tierno! —. Un aumento de peso puede causarle problemas durante el embarazo, así que es mejor prevenir.
—¿Y con respecto a los antojos? Hoy se comió una montaña de helado de chocolate —dijo Tomoyo preocupada y yo enrojecí de la pena.
—¡Tomoyo!
—No hay nada de malo con los antojos, pero siempre que sean controlados —dijo la doctora—. No debes comer demasiado ya que te puede causar acidez y náuseas y ya hablamos del aumento de peso —dijo con seriedad—. Shaoran debes estar atento con esto, sé que no es tu responsabilidad, pero…
—No te preocupes Nakuru, estaré pendiente de la pequeña niña y que se alimente como se debe —dijo guiñándome un ojo, haciéndome sonrojar…
—¡No soy una niña! —Y el revolvió mi cabello como solía hacerlo.
—Yo también estaré pendiente, doctora —dijo Tomoyo—. Además, mi pequeño sobrino es un choco depredador como su tío Shaoran, por eso mami está comiendo mucho chocolate.
—El chocolate no es problema, siempre y cuando no sea en exceso —dijo la doctora riendo— Comienza a tomar las vitaminas que te estoy recetando desde ya. Si sigues las indicaciones y vienes a tus controles, tu embarazo será tranquilo y sin problemas.
—¿Cuándo me toca venir de nuevo?
—Bien, podemos dejarlo para el 13 de julio, para realizarte el eco morfogenético del primer trimestre —dijo anotando la fecha en su agenda.
«¿Y eso que será?» quise preguntar pero al ver mi cara llena de confusión Shaoran me explicó que solo era un examen de rutina para descartar problemas genéticos o congénitos en el bebé.
—Entonces el 13 de julio será —acepté más tranquila. No podía esperar para ver de nuevo a mi bebé.
—¿13 de julio? ¿Ese día no es tu cumpleaños Shaoran? —preguntó Tomoyo.
—Si ¿Por qué?
—¡Ah! Es tu cumpleaños, lobito —dijo la doctora emocionada—. Lo había olvidado, tenemos que hacer algo especial ese día. Cancelare todas las citas de la tarde para solo atender a Sakura y luego celebraremos tu cumpleaños.
—Eso no será necesario, es un día como cualquier otro —dijo Shaoran soltando aire derrotado.
—¡Claro que no! —dije molesta—. Es un día muy especial y yo misma haré tu pastel de cumpleaños, podemos celebrarlo en casa.
—Tres contra uno, lobito —dijo la doctora y todos reímos… menos Shaoran—. Bien, ya quedamos, recuerda traerme los resultados de los análisis que te indiqué y seguir la dieta, nos vemos en 4 semanas.
—Hasta luego doctora —dije, pero luego recordé algo muy importante—. Por cierto ¿La consulta cuanto es?
—Eso ya lo arreglé con Shaoran —dijo guiñándole el ojo—. ¿Cierto, lobito?
—¡Shaoran! —grité molesta y el volvió a revolver mi cabello… iba a tener que hablar muy seriamente con él.
—Espérenme en el parque. Las alcanzó allí —dijo ignorándome y me dejó con la palabra en la boca.
—Resígnate —dijo Tomoyo riendo—. Es muy testarudo.
Bajamos al parque del hospital y nos entretuvimos mirando a los niños jugar y correr. Había una niña en específico que llamo mi atención, era hermosa. Tendría unos tres o cuatro años y lo que más llamaba la atención eran sus vivaces ojos verdes que hacían un perfecto contraste con su cabello chocolate alborotado.
—Esa niña sería el reflejo perfecto de una hija tuya con Shaoran —dijo Tomoyo y yo enrojecí hasta las orejas.
—¡Estás loca, Tomoyo!
—Solo estaba jugando, Sakura —dijo riendo.
—Nada más a ti se te ocurre decir algo así.
A los pocos minutos, Shaoran apareció. Ya no llevaba su uniforme de médico, pero igual se veía atractivo. No podía negar que llamaba mi atención, pero hasta allí llegaba todo… o eso creí, porque cuando lo vi alzar a la misma niña que habíamos estado viendo para ayudarla a agarrar la pelota que había quedado atorada en uno de los juegos, sentí una calidez en mi pecho que no quise analizar.
—Hola de nuevo —dijo haciéndose espacio entre ambas y colocando sus brazos por encima de nuestros hombros.
—¿Instinto paternal? —preguntó Tomoyo riendo.
—Ninguna chica se resiste a mis encantos —dijo con su sonrisa de galán.
—Al ver estos niños me preguntó si el hijo de Sakura algún día vendrá también a jugar a este parque —dijo Tomoyo.
—Es obvio que cuando me visite, juguemos un rato en el parque —dijo Shaoran sonriendo—. Y quizás pueda enseñarle algunas cosas.
—No sabes qué pasará en todo ese tiempo… —murmuré con tristeza.
Probablemente, él ya tendría una familia en ese momento, su propio hijo, y nosotros… quizás ya no estemos cerca. No podía retener a Shaoran a mi lado egoístamente, valiéndome de sus buenas intenciones.
—Sakura —dijo apretando su brazo en mi hombro—. Sin importar que pase, tú y tu bebé siempre serán importantes para mí. —Cuando lo miré, sus ojos parecían brillar… y el color dorado de los bordes llegaba casi a sus pupilas. De verdad tenía bonitos ojos.
Sabía lo que intentaba decirme… y de nuevo ese sentimiento de culpa me embriago. Sentía como si me estuviera aprovechando de él…
—Deja de pensar tonterías —dijo sorprendiéndome— Eres muy fácil de leer y por eso te digo que todo eso que está en esa cabecita tuya debe esfumarse. No te libraras de mi tan fácilmente, cariño —dijo guiñándome el ojo y volví a arder—. Tu hijo será como mi sobrino y tú eres alguien muy importante para mí, así como Tomoyo —dijo abrazándola—. Serán mis chicas por siempre, acostúmbrense. —Pero que arrogante era… ¿A quién engaño? Mis ojos estaban inundados de lágrimas.
—Pero mira que engreído —dijo Tomoyo, fingiendo estar ofendida, pero estaba igual de conmovida que yo—. Piensas que nos tienes seguras solo por tener una cara bonita.
—Solo aclaro que antes de sus futuros novios o esposos, yo estoy primero, que les quede claro —dijo alborotando el cabello de Tomoyo.
Algo en mi interior se había movido cuando Shaoran dijo aquellas palabras. Ese calor agradable en mi pecho dio señales de alerta. Yo no podía sentir nada más allá de agradecimiento y cariño por él, no podía… más bien, no debía confundir las cosas…
«No puedo arriesgarme a salir lastimada… No de nuevo. Debo marcar distancias para no confundirme más y no confundir a mi bebe… porque si no lo hago… sé que algún día deseara que sea su padre… así como en lo más profundo de mi alma… estoy comenzando a desearlo yo»
Desgraciadamente, mi corazón siempre me había traicionado… y lo único que había hecho era causarme problemas y tristezas… No debía comenzar a sentir cosas por un hombre que no era para mí… No debía.
Bien chicos, séptimo capítulo editado y listo. Disculpen, pero ayer tuve un pequeño problemita con el internet :( ¿Qué les pareció este capítulo? Dejen sus comentarios y nos leemos en el siguiente capítulo :) Recuerden que sus Reviews me brindan los ánimos necesarios para seguir escribiendo y si tienen algún consejo o sugerencia, con gusto la recibiré :)
Otra cosa… pensé que me iba a costar más, pero ya llevo tres capis y medio de "El mensaje que nos unió" versión Shaoran XD claro primero escribo y escribo y luego reviso hehehe pero puede que comience a publicar la semana que viene :) estén atentos hehehehe luego de esa voy con "Un novio falsamente verdadero"
Dejen sus comentarios para saber si está gustando la historia
Un beso para todos.
