"Y así lo comprendió"
A Haruka nunca le preocupo comprender las situaciones, las emociones o cualquier cosa que se le relacionara. Su abuela decía que su nana favorita era el del golpeteo de las olas con la costa. Todavía de adulto le agradaba, era un ritmo suave y relajante, como un potente analgésico para él.
Haruka no recordaba muy bien como había conocido a Makoto, tenía una vaga idea en su mente, algo perdido en sus memorias que simplemente no llegaba a recordar del todo. Lo único que recordaba, lo único que podía rescatar de las profundidades de su mente era el suave sonido de las olas golpeando la costa y unos ojos verdes que no expresaban más que curiosidad, una curiosidad tan infantil y primitiva, llena de tanta pureza… Y cuando Haruka despertaba de sus sueños, se quedaba sentado un rato en su cama viendo a través de la ventana, llenándose del sonido de las olas.
Nanase nunca había sido sociable, encontraba a las personas estúpidas, era un razonar muy duro para un niño de seis años, pero llevaba una amargura en su pecho que le aumentaba la edad. Tal vez estaba relacionado con el vacío que estrujaba su corazón al notar la distancia que imponían las personas hacía su persona. Con la compañía de su abuela le bastaba, las demás personas en el mundo eran idiotas, incluyendo a sus padres. Pero no le importaba, o eso pretendía aparentar. Pero…
―¡Haru-chan!―unos manitos suaves lo tomaron del brazo con firmeza, ahí estaba de nuevo Makoto Tachibana con un puchero en los labios―nunca me esperas.
Nanase simplemente se quedó observando los grandes y expresivos ojos verdes, brillaban con tanto fulgor. Haruka endureció la mirada y aparto la vista. Esa fue la primera vez que sintió envidia de alguien. ¿Por qué Makoto lucía tan vivo?... Pero… Aun así…
―Vámonos―fue la respuesta que dio mientras tomaba con suavidad la mano de Makoto entre la suyas. Era tan cálido… Como la comida que le hacía su abuela. Se sintió bien en ese momento y olvido la idiotez de la humanidad.
"Y sí, fue la primera vez que sintió envidia, pero también la primera vez que pudo bajar sus barreras y dejo entrar a alguien por ellas. Así como también fue la primera vez que tomo la mano de Makoto."
Aun así seguía sin comprender a las personas y no le podía importar menos. Su concepto de que las personas eran estúpidas nunca había cambiado. Makoto a veces lo regañaba porque decía que no debía juzgar sin conocer. En esos momentos Makoto también le parecía estúpido, pero igual seguía siendo su amigo. Había descubierto que Tachibana para él, era igual que el sonido de las olas. Era raro aceptarlo, pero así era.
―¿Entonces no existen?―Makoto tenía los ojos llenos de lágrimas contenidas y sorbía por la nariz los mocos, sus manos estrujaban con nerviosismo la manta que tenía.
Haruka suspiró con pesadez y le dio unas palmaditas en la cabeza a Tachibana―los fantasmas no existen, Makoto. Duerme tranquilo.―Nanase se recostó en la colchoneta que estaba al lado de la cama del de ojos verdes intentando dormir, pero el ruido que hacía Makoto y los hipidos que intentaba callar no lo dejaban. Haruka suspiró de nuevo y se sintió viejo aunque tan solo tuviera 7 años. Tomó sin ninguna delicadeza del pie al castaño y lo jalo en la cama, Makoto soltó un grito ahogado―voy a dormir contigo, nada va a pasar.―Y Haruka se sintió abochornado por alguna razón así que se metió entre las cobijas.
La respiración de Makoto se calmó―Gracias Haru-chan―Tachibana se abrazó al cuerpo de Haru y al rato se durmió. Nanase estaba tenso pero poco después también se durmió. El sonido de la respiración de Makoto lo arrullo.
"Fue la primera vez que durmió junto a Makoto."
Makoto era tan desesperadamente diferente a él, siempre intentaba ayudar a todos, se preocupaba por el bienestar de todas las personas y era condenadamente empático con cuanta persona se le pasara al frente. Ponía a todos antes que él. Siempre sonreía aunque sufriera y eso molestaba a Haruka por alguna razón, le generaba sensaciones incomodas. Incluso ponía a los animales antes que él.
El niño de ojos verdes pego un brinco al sentir la presencia de alguien detrás de él―¡Haru-chan casi me matas del susto!―Makoto puso una mano sobre su corazón. Haruka hizo una pregunta con su mirada al notar a los perros que comían totalmente hambrientos detrás de Makoto y la cajita de comida vacía en sus manos―es que lucían muy hambrientos, además yo desayune ,puedo resistir hasta la cena. Y por lo visto ellos no han comido desde hace mucho.―El discurso de Makoto se vio interrumpido cuando su estómago sonó de manera vergonzosa.
Haru suspiro―vamos―Tachibana asintió algo sonrojado.
―Adiós perritos―Makoto se despidió de los animales que le regresaron ladridos amistosos.
Haruka saco su almuerzo y lo puso frente a Makoto―come, tienes hambre.
Los ojos verdes de Makoto brillaron con fuerza, como si fuera lo mejor del mundo―no es necesario―el niño negó con la cabeza.
Nanase frunció el ceño y le quito la tapa a la comida revelando la caballa. Makoto se rio un poquito―come, yo también lo hare―Haruka desvió la mirada―compartiremos.
―¡Sí!
"Para Makoto esa fue la mejor muestra de amistad, para Haru la primera vez que compartió su caballa."
Y aunque Makoto se preocupara por todos y lo hiciera sentir incómodo y a veces frustrado porque pusiera a todos antes que él. Nunca habían peleado porque aunque fueran completamente diferentes… Ambos se complementaban, era como si estuvieran hechos el uno para el otro. O esa fue la conclusión a la que llegó Nanase el día que vio a Makoto esperándolo en el aeropuerto. Fue la primera vez que se sintió avergonzado y tan estúpido en su vida.
Sin embargo seguía sin comprender, después de tantos años seguía sin comprender. Posó su vista en la comida que seguía sin probar. Makoto estaba sentado frente a él.
―¿Estas bien Haru?―el de ojos azules se topó con la mirada completamente preocupada de Makoto.
Haruka desvió la mirada a la mano de Tachibana que estaba sobre la mesa. Analizo la situación por un momento y puso su mano sobre la de Makoto. Seguía siendo tan cálida como antes. Cerró los ojos un momento y se dejó arrullar por el sonido de las olas en la lejanía, así como el pulso de Makoto que iba en aumento. Abrió los ojos. Su mirada se centró en la de un sonrojado Makoto―¿Por qué?―Preguntó escuetamente.
Tachibana se relajó un poco y giro su mano un poco para entrelazar sus dedos con los de Nanase―porque te amo, Haru-chan―la sonrisa de Makoto era hermosa y sus ojos brillaban con tanto amor reflejado en ellos. Era completamente sincero como su nombre.
Haruka apretó la mano de Makoto con algo de fuerza. Bajó la mirada por unos segundos y cuando la alzó ahí estaba Makoto frente a él, aun sosteniendo su mano con fuerza. Tachibana lo abrazó mientras Haruka sentía como mojaba un poco la camisa de este. Era patético, tan estúpido, tan poco Haruka Nanase. Tan poco comprensible y tal vez algo humillante.
―Makoto…―murmuro suavemente, aun con su cabeza apoyada en el pecho de Tachibana―¿Por qué?―Haruka apretó un poco la camisa de Makoto. Se separó un poco y alzó la mirada algo llorosa. Tan irreal― ¿Por qué?―repitió la pregunta. No había agregados o había un más allá. Era una pregunta que lo abarcaba todo. Una pregunta con la que quería comprender, no había necesidad de decir mucho, Makoto lo entendía perfectamente.
Makoto sonrió con ternura, con pasión y comprensión. Con esa mirada de saber todo y nada. Con esos ojos puros―porque simplemente así está bien―había una lágrima que quería salir, recorrer el rostro del más alto. Makoto se acercó y beso a Haruka, solo algo dulce y superficial.
Y eso no fue una declaración, eso ya había pasado hace unos cuantos años atrás. Tampoco fue su primer beso, ni lo posterior a una propuesta de matrimonio. Ambos se separaron y Haruka soltó un suspiro leve, acaricio con suavidad el anillo en su mano izquierda y sonrió levemente.
Era cierto, no podía comprender a las personas con la facilidad que tenía Makoto, por ello no entendía como Makoto se había enamorado de alguien como él. No se menospreciaba, pero sabía que solo bastaba con una mirada y una sonrisa por parte de Tachibana para que cualquier persona se enamorara de él. Una conversación o algo fugaz. Un suspiro perdido en los labios del otro antes de iniciar un beso con más fuerza. Sus manos subiendo y bajando, explorando terreno por conocer. Jadeos entrecortados, besos interrumpidos. Piel marcada junto a una conexión poderosa. La cúspide del entendimiento mutuo.
"Y esa fue la primera vez que Haruka lo comprendió, que realmente no importaba no entender, porque de cualquier forma Makoto siempre estaría ahí, así como siempre lo estaría él. Porque Makoto era esa nana que arrullaba la amargura de su corazón, así como era su primero de muchas veces y lo único que quería para su final."
―Te amo.
