Disclaimer: League of Legends no me pertenece. Estoy en plata loco, clasifique en plata en LAS Y LAN. Soy plata en todo Latinoamérica XD


Capitulo 7


Un mal presentimiento


Katarina se sentó rápidamente en la cama y sus hábiles ojos inspeccionaron la habitación con la misma velocidad en señal de peligro. Estaba sola y un cálido sol entraba por la ventana, proporcionando un estado de quietud y tranquilidad que le decía que todo estaba bajo control.

Al mirar las sabanas pudo ver el manchón de sangre coagulada que también llevaba en partes de su prendas, tocó su costado donde recordaba estaba la dolorosa herida, pero no había rastro de esta ahora.

-Ah… la niña- dijo para sí recordando lo que había ocurrido.

Se puso de pie dirigiéndose al pequeño placar en un costado y saco una chomba bordo vieja poniéndola al instante.

Justo estaba preguntándose que estaría haciendo su rehén cuando un olor amargo llego hasta ella. Se tardó más de la cuenta en descifrar de qué se trataba debido a los otros olores en la habitación, de sangre y viejo, pero ya estaba muy claro.

Salió de la habitación y en la mesa sentado, comiendo con gran avidez estaba el viejo, aparte del pan que estaba tragando pudo apreciar una enorme taza de café humeante.

-Me siento como si fuera la mañana de navidad- comentó el viejo percatándose la intromisión de la pelirroja.

-¿De dónde sacaste…?- comenzó a formular la pregunta la mayor pero entonces la puerta del apartamento se abrió dejando pasar a Lux con un balde de madera lleno de agua.

Ambas se miraron por unos momentos sin expresión alguna y luego la maga suspiro siguiendo su camino hasta la pequeña cocina prendiendo una de las hornallas.

-¿Que etas haciendo?- le preguntó cruzándose de brazos sin moverse del lugar.

-¿Sabías que el agua de estas cañerías salen de color marrón y huele a… pez?- quiso saber la rubia sin mirarla.

-Es porque está conectado al mar. El agua no es potable, creo habértelo dicho- contestó sin interés la asesina

-Sí, pero le dije que el agua que sale de la cañería de los caballos si lo era- contesto el viejo mientras le daba un gran sorbo a su café.

-Dudosamente potable… sí…- concordó por lo bajo la rubia, esperando a que el agua hirviera- La comida que consumimos por la mañana, era la que pediste en la taberna hace dos noches. Hiciste eso para que podamos desayunar algo… ya que este lugar no tiene nada para comer. Por eso te ves obligada a salir todo el tiempo. Aquí no hay nada.

-Ah…- exclamó sin interés- entonces adivino que le perdiste tu temor a la isla solo para salir a buscar café.

-No, le sigue teniendo mucho miedo, yo fui a comprar algunas cosas- contesto el viejo- no me pude negar ¿Sabes cuándo fue la última vez que comí algo preparado por manos de una señorita?

-Yo no le tengo miedo a la isla- se defendió rápidamente la maga, pero solo logro una sonrisa burlona de su mayor- era poco inteligente que yo saliera, ya sabes, por eso de los mercenarios que me pueden reconocer y buscarme para matar, y tu saldrías perdiendo y demás…

-Mmm recuerdo haberte dado una capa y una máscara ¿Eso no resolvería el problema?- razonó la pelirroja mientras tomaba asiento a la par del viejo, dejándola callada por unos segundos

-Qui…quizas, pero eso no quita que no conozco la isla y no sé dónde puedo comprar lo que necesito- término contestando- además, ese no es el punto- concluyo rápidamente antes que la contradijeran de nuevo- ten.

Lux saco de una de las alacenas un vaso con una bebida naranja que había guardado y lo depositó en la mesa frente a donde estaba Katarina. La pelirroja miro el vaso y luego a la maga.

-No es veneno, es solo jugo de naranja, te ayudara a recomponerte- explicó acercando su rostro para inspeccionarla mejor- aun estas muy pálida. Aunque te pude curar la herida por completo, realmente perdiste mucha sangre. No te acabas de sentar porque estuvieras aburrida ¿Verdad? Es normal que te cueste mantenerte en pie.

-¿Eh?- pregunto divertida la pelirroja- ¿Me he convertido de repente en tu nuevo pasatiempo?

-No es como si realmente tuvieras cosas que hacer aquí, y ya aclaramos antes que me conviene que vivas ¿No?- dijo con fastidio mientras se acercaba nuevamente en la cocina, vertiendo el café en otra taza.

-Ya, y ahora cuidaras de mi ¿O esto es quizás una táctica tuya para intenta generar simpatía y no te mate?

-No vas a matarme, me consta que tengo valor. No necesito ni quiero caerte bien.

-Mmm… y dime ¿Exprimiste las naranjas con tus propias manitos?- preguntó pero como respuesta solo logro que Lux pusiera la taza de café con brusquedad en la mesa, haciendo que parte del contenido la salpicara. Lejos de molestarse, a la asesina le causo gracia.


El viejo fue el ultimo en llegar a la parte baja de la herrería, esta vez se sento en los primeros escalones a escuchar como su inquilina prefería solucionaría el problema que él ya había notado la noche anterior.

-Comienza a empujar la rueda- ordenó Katarina.

-Tú debes estar bromeando- contesto Lux.

-¿Te parece que bromeo?

El viejo sonrió porque sabía que tendría algo entretenido que escuchar.

-Te dije que no voy a escapar, no tiene ningún sentido que empuje la rueda.

-Tiene sentido para mí. Anoche fuiste lo suficiente capaz de apresarme y hacer de mi lo que quisieras. No me das seguridad, no acotas ordenes, todo el tiempo estas desafiándome.

-Vaya, si esa es tu forma de agradecerme que te mantuviera con vida, pues si que lo habría pensado de otra forma.

-¿No aclaramos esto ya? ¿O te va a fallar la memoria cuando te convenga? En primer ¿Lugar de quien fue la culpa que terminara mal herida?

-¡¿Cómo va a ser mi culpa que un mounstro te atravesara el costado?!

-Analicemos bien ¿Quieres? Los kappas nos atacaron con tanta comodidad porque "alguien" quiso jugar a la heroína, reteniendo a la embarcación de zarpar con tiempo, pese a que ordene que salieran cuanto antes.

-¡Te salve! ¡No hay forma que salieras con vida, te estaban rodeando!

-¡No me salvaste I. DIO. TA! Lo tenía todo bajo control, iba a reunirme con ustedes luego de que la nave estuviera sumergida.

-¡Claro que sí!- contesto con ironía la rubia riéndose- ibas a aparecer por arte de magia a nuestro lado.

-Tú no conoces mis habilidades.

-Las estudie bastante, no tenías oportunidad.

-Oh si, y ya nos demostraste a todos que bien estudias las habilidades y situaciones. Recuérdame ¿Quién está de rehén en una herrería vieja en el medio de la nada?

-¡¿De verdad no vas a darme crédito por todo lo que hice?!

-¿Por casi matarnos a todos? ¿Te hago una reverencia o te aplaudo?

-Obviamente viajaste en una misión paralela porque que yo recuerde casi todos salimos de eso, recuperaste el cofre, y aun vives para contarlo ¡Gracias a mí! Sin mí ni siquiera habrían logrado zarpar correctamente. Puedes decir lo que quieras, pero yo sé que era valiosa en tu misión… ¡Y tú también lo sabes!

-Desde un primer momento te dije que te necesitaba, también aclaramos eso. Y no es el punto ahora- terminó diciendo con un suspiro que dejaba ver que le estaba dando algo de crédito a la chica- no voy a seguir discutiendo esto contigo, solo empuja la rueda.

-No lo hare.

Ante la negativa, Katarina pudo sentir un leve tic en su ojo izquierdo. Su poca paciencia y el malestar por lo enferma que se sentía no ayudaban.

-No voy a escapar y no voy a matarte. Tu puedes estar tranquila de esto último porque de quererte muerta te hubiera dejado anoche morir desangrada, en vez de eso te cure. Respecto a lo primero, me dejaste bien en claro mis posibilidades en esta isla, y las entiendo, y no escapare. Es realmente inútil e innecesario que empuje la rueda o que haga…

Lux se tuvo que callar al ver como la pelirroja levantaba su mano y hacia señas de que pare, con la otra se cubría la cara.

-¿Siempre eres así de pesada? Lo juro, escucharte es peor que recibir un puñal, hace que mi cabeza duela, por favor, ya cállate.

-Solo intento hacerte ver que no tiene sentido que empuje la rueda.

-Es por control, niña- explicó- anoche te acerté una buena patada en el rostro, y hoy no hay ni una marca de eso. También fuiste lastimada gravemente en la mano y tampoco hay señales de eso ahora. Por más de que digas que estabas cansando al momento de curarme, es evidente que tuviste tiempo de reponerte y seguirte curando. A medida que pasa el tiempo tu poder se regenera y no me sorprendería que estés en óptimas condiciones en poco tiempo. Eso te hace peligrosa.

-Ya te dije que no voy a matarte…

-Contéstame algo ¿Si?- la interrumpió la pelirroja temiendo de que largara otra armada excusa- si yo fuera tu rehén, un rehén de Demacia. En tu sano juicio, claro. ¿Me dejarías llevar mis cuchillas todo el tiempo? No, mejor ¿e dejarías tener mis cuchillas solo unos minutos?

Lux se la quedo viendo por unos minutos, pero ahora podía ver el punto de su captora mucho más claro.

-Negocia conmigo- término diciendo, cruzándose de brazos.

-Y aquí vamos de nuevo, olvidando el papel de rehén que te pertenece.

-Lo merezco- contraatacó Lux muy segura- Te he ayudado en tu misión y gracias a mi tuviste éxito, eso ya lo admitiste. Te cure de una herida de muerte, aun si yo fui un factor importante para que te hirieran, supe reponerlo. No escape en el tiempo que dormías y aparte…- hizo una pequeña pausa desviando al mirada- te prepare el desayuno. Creo que me he portado muy bien y merezco un mejor trato.

-Sabía que lo del desayuno lo usarías para soborno, sabía que era un soborno… tan obvia.

-Te tomaste el café y el jugo. Así que aceptaste el soborno, ahora me debes.

-No puedo estar escuchando lo que escucho, debe ser un sueño, es tan ridículo- decía la pelirroja refregándose la cien- ¿Si te das cuenta eres tú la que me debe? Es decir ¡Aun no te mato! Conozco gente que me agradecería de rodillas de solo perdonar sus vidas.

-No me parezco a una de ellas ¿No?

Katarina se apoyó en la pared más cercana, tomándose su tiempo para pensar.

"No es como si no pudiera acabar con este asunto cortándole la garganta, pero la niña sigue teniendo su valor. También puedo simplemente dejar las cosas así, dejar que sigue acumulando energía y "confiar" en que la brillante idea de matarme no se le pase por la cabeza… si… esa opción no" pensó mirando de nuevo a la rubia que milagrosamente se había quedado callada, esperando la respuesta.

"Podría hacerle creer que de verdad estoy negociando con ella y convencerla de que gaste su energía a cambio de algo que quiera. Tener control sobre ella es lo primordial, y si bien, creo poder manejar la situación en el caso de que se descontrole, preferiría anular por completo la posibilidad de que ella luche"

-Tu ganas- dijo la pelirroja haciendo que la maga sonriera ampliamente- negociemos ¿Qué quieres? Y por favor, se razonable… y concisa.

-Quiero ropa, poder bañarme y un lugar donde dormir, también comida.

-Hecho- aceptó con una rapidez que sorprendió a la menor- a cambio de eso "si" empujaras la rueda y gastaras tu energía, todas la veces que yo crea necesario hasta que este convencida de que no eres un problema.

-Y nos harás el desayuno, el almuerzo y cena- agregó el viejo asintiendo.

Lux miró al tipo y luego a Katarina pero esta no dijo nada, sus labios permanecieron sellados pero la maga notó cierta incomodidad en su rostro

-¿Tu…?- comenzó a decir la rubia rompiendo el silencio- ¿Si quieres… que yo haga…?

-No me interesa en lo más mínimo- negó caminando hacia el establo- lo único que me importa ahora es que empieces a empujar esa rueda. Ese es el trato, y es lo único que tendrás. Apúrate a aceptar que estoy de humor para negociar contigo, porque luego comenzare con las amenazas.

-Bien…- dijo la maga caminando también hacia el establo- ¿Cuántas vueltas? Antes me decías un número y si llegaba a eso tendría mi recompensa… así que… dime.

Katarina notó algo en la voz de su rehén, algún tipo de seguridad o picardía del que no se estaba enterando todavía.

-Comienza con 25. Tenías problemas para hacer 10 pero viendo que estas tan bien ahora…

-Entonces, para ser claras: debo darle 25 vueltas y luego tendré mi parte del trato.

Katarina no contesto a esto y se limitó a ver como la chica entraba al establo apoyando ya sus manos en la madera. Tuvo que largar un bufido que elevo sus cabellos al ver como Lux, con la ayuda de su magia, hacia girar la rueda sin siquiera tocar el barro con sus pies.

Volaba con las manos apoyadas sobre la madera, haciendo que esta girara a una constante velocidad, al llegar a la décima vuelta, la rubia sonrió a la cara de fastidio que le daba su captora.

-Te dije que no tiene sentido ¿Ves?- le grito mientras ponía empeño en hacerla girar más rápido para apoyar más lo que trataba de decir.

No paso mucho hasta que los 3 escucharon una crujido seguido de un rechinar y de repente la rueda se trabó haciendo que la maga parara abruptamente. No conforme con esta señal intentó moverla de nuevo poniendo más energía, pero un crujido más fuerte se escuchó y una gran pieza de metal plano cayo desde la parte superior de la maquina haciendo que la maga se alejara con rapidez para no ser aplastada.

Ambas chicas vieron como la parte inferior de la rueda se hundió en el barro haciendo que se inclinara y otro trozo de madera cayera. Cuando todo quedo en silencio solo quedaba la maquina en el medio del estado, chueca e inclinada.

-Esa rueda lleva aquí unos 90 años, le perteneció al padre de mi padre- comentó el viejo mientras con cierto nerviosismo buscaba un cigarro de su chaqueta.

-Rompiste la rueda del viejo- comentó Katarina entrando al establo e inspeccionando la máquina, Lux a su lado también veía la maquina con incomodidad.

-Esto no lo vi venir… perdón…

-¿Siempre eres así de… "Acido"? ya sabes… arruinas todo lo que tocas. Ya me di cuenta que eres algo torpe…

-¡No fue mi culpa! ¡El mismo dijo que esa rueda lleva como 90 años!

-¿Eh? ¿Cómo puedes decir que no fue tu culpa? Claro que fue tu culpa. Te intentaste pasar de lista y lo arruinaste… de nuevo- sentencio, dejando callada a la maga que bajo su mirada apenada por el falló.

-Mi hijo no tendrá esta rueda…- comentaba el viejo ya acabando el cigarrillo que acababa de prender.

-Ni siquiera tienes hijos.

-Cuando tenga uno…

-Ninguna mujer querrá darte uno- terminó Katarina poniendo dos de sus dedos en la frente, le comenzaba a doler de nuevo- como sea. Ya no podré usar la rueda para drenarte energía, tendré que pensar en otra cosa que te deje agotada.


Cassiopeia ya había olvidado la última vez que estuvo en esa herrería, pero no tenía ninguna de que su hermana estaría aun allí. Sabía que la puerta tenía un código y no lo conocía, así que opto por mandar a uno de sus sirvientes adentro y hacerse notar.

La puerta no tardó en ser abierta por un viejo hombre con ambos ojos parchados. Ninguno de los dos dijo nada y este se apartó para dejarla pasar.

La medio mujer entro dándole un leve vistazo al lugar, pero era obvio que lo que más llamaba su atención era lo que estaba en el fondo, pasando el establo del centro, se dirigió hacia allá.

-Bueno… esto es algo que no se ve todos los días.

Al fondo del enorme galpón se podía ver, levitando de forma casi estática, a una mula y un caballo. También levitaba un enorme engranaje oscuro junto con un trozo pieza de metal que parecía bastante pesado y algunos grandes cubos de heno. En el centro de todo eso había un viejo sofá de dos piezas, también levitando, con una chica pelirroja recostada en él, leyendo un libro.

Por ultimo notó a la demaciana "Viva aun" con ambos brazos extendidos hacia adelante y un rostro totalmente concentrado, el cual ya comenzaba a verse signo de fatiga y cansancio, algunas gotas de sudor corrían por su cien a la mejilla. No menos importante, y casi imperceptible, lo que le tomo a Cassiopeia notarlo al último, era la presencia de un viejo y oxidado yunque a varios metros arriba de la cabeza de la rubia, también levitando.

-Sí, bueno… había escuchado que, entre los magos, hacer explotar cosas no se comparaba con manipularlas- comentó la pelirroja pasando una hoja de su libro- ¿Qué quieres?

-¿Cuánto tiempo lleva así?- se interesó nuevamente Cassiopeia viendo todas las cosas pesadas que intentaba mantener la maga, ella tenía más conocimiento que su hermana sobre el tema y sabía lo complejo de la tarea.

-Una horas…

-No es cierto…

-Te pregunté ¿Qué quieres?- cortó de mala gana, haciendo que su hermana dejara de mirar a Lux y pusiera su atención en la mirada molesta que estaba recibiendo- Te dije que no quería que me molestaran hasta que entregaran ese cofre a Noxus. Si sigues aquí eso significa que ni siquiera dejaste la isla.

-Sí, hay un pequeño cambio de planes con eso y te necesitamos para…

-No me interesa. Fui muy clara. Mi trabajo terminó cuando le quite el cofre a los demacianos. Ya fue demasiado con solo el tener que recuperarlo de otras manos. No es mi trabajo llevarlo a Noxus.

-Ya veo. ¿Sabes? Desde que surgió este asunto con el cofre te has mostrado bastante negativa respecto a su contenido.

-Solo me entusiasmo la idea de quitarle algo a los demacianos. Ya lo hice, lo demás no me interesa.

-Sí, veo que te llevaste dos cosas de los demacianos…- acotó Cassiopeia viendo de nuevo a la maga.

-Sí eso es todo, ya terminamos. Te recomiendo que lleves ese cofre a Noxus pronto, ya los hiciste esperar demasiado ¿No?

-¿Cuál es tu problema?- preguntó con paciencia, era la primera vez que lo hacía desde que notó todo el rechazo de la pelirroja respecto a la misión.

-No tengo ninguno. A mí solo me correspondía robar el cofre, y lo hice eficientemente. Como tú y los demás hagan su parte no me interesa. No hay mucho que discutir hasta que sepamos del alto mando de nuevo- sentencio la pelirroja volviendo a poner su atención en el libro.

Cassiopeia la miro de soslayo y suspiró. Sabía que cuando su hermana se ponía en esa posición muy pocas cosas la harían cambiar de opinión. Volvió a ver a la maga que se había mantenido callada en toda la conversación. No pudo volver a preguntarse qué planes tenían guardados para ella.

-Como veras…- comentó Katarina sin apartar su vista del libro- estoy ocupada, así que…

-Ah… claro, ya no molesto más- contestó su hermana sonriendo de lado y entendiendo que era una despedida. Se dio la vuelta encaminándose a la puerta y la cerró detrás de sí.

Katarina pasó a la siguiente página como si nadie la hubiera interrumpido.


-Estoy cansada.

Fue apenas un murmullo casi imperceptible que hizo dudar a Katarina de si lo había escuchado o no. Ya hacía varias minutos atrás que estaba en la misma pagina, ya no era tan interesante el libro. Se preguntaba cuanto mas duraría Lux en esa posición, sabía que no debía faltar mucho.

"Ya casi lleva 10 horas así. Realmente sorprendente. Me pregunto qué tipo de entrenamiento hacen los magos demacianos. Uno de concentración no debe ser. Se pasó las primeras horas intentando darme platica y haciendo comentarios aleatorios, ciertamente es una niña de mente inquieta y curiosa, se nota." Pensó la pelirroja ya con el libro en sus labios y viendo a la rubia.

"Solo te detendrás cuando yo te lo diga, si te detienes antes tendrás que repetir la misma cantidad al instante. El que estés hablando significa que tienes energía de sobra para desperdiciarla, y eso no ayudara a que decida cuando parar" esa fue la última advertencia, seguida de negarse a los favores que la maga le pedía como poder sentarse o quitar el yunque de su cabeza.

Pero desde la última vez que había escuchado palabra ya había pasado bastante tiempo y era evidente para cualquiera que la viera que no solo estaba llegando a su límite sino que ya lo había superado.

Los ojos de la pelirroja se desviaron a la mula que levitaba a su derecha y veía como esta comenzaba a descender lentamente.

Apenas el animal puso los pies en la tierra el sofá donde estaba acostada también dejo de levitar y cayo, pero antes de estremecerse en el piso la asesina lanzo una daga que se clavó en la pared al costado más cercano de Lux.

La rubia sintió un brazo empujándola hacia atrás justo cuando el yunque caí en frente de sus narices uniéndose en el suelo.

-Increíble que priorices dos animales antes que tu cabeza- comentó la mayor sosteniéndola por atrás, notaba como la chica ponía mucho de su peso en ella.

Lux suspiro ampliamente y casi al instante que Katarina la soltó, cayo rendida de rodilla al piso.

-Bueno, mi cabeza estaba a salvo ¿No?- comento y largo otro nuevo suspiro haciendo notar más su cansancio- es lo suficientemente valiosa para que la estés cuidando ¿No?- terminó lo último tirando su cabeza hacia atrás para poder ver a su captora, esta le sonrió.

-Ah… ser tan confiada no te va a llevar a nada bueno- acotó pero la chica se inclinaba nuevamente hacia adelante dando largas respiraciones, intentando tomar todo el aire posible.

-¿El trato no era que tendrías que decir en alguno momento que parara?

-Ciertamente- concordó la mayor caminando pasando a su lado- ya puedes parar.

No pudo evitar reír por lo bajo con ese comentario. Para ser sincera con ella misma, hasta se había puesto como objetivo, en algún punto, durar tanto que la pelirroja se aburriera o no le quedara otra que desistir. Termino perdiendo en su propio juego pero no podía evitar sentirse orgullosa de haber durado tanto. Nunca antes había visto a su poder y resistencia al límite.

Intentó ponerse de pie y sintió algo de mareo, lo que hizo que sus manos se apoyaran en sus rodillas para no caer.

Cuando levanto su vista vio que Katarina la miraba desde la puerta de entrada. Volvió su mirada a sus espaldas y pudo ver una daga clavada en la pared.

"Eso fue lo que paso volando cerca de mi mejilla, no me cabe duda, y al instante sentí su brazo jalándome. Ella paso en menos de un segundo de estar en el sofá a estar detrás de mí. Es muy rápida, eso ya lo sé ¿Pero qué necesidad tiene la daga? ¿Por qué la tiró y luego se movió hasta detrás mío? O quizás si se teletransportó y para eso necesita los cuchillos. Si eso es así, entonces no es solo su destreza y habilidad, debería de ver algún tipo de magia de por medio ¿Pero dónde? ¿En ella? ¿En sus dagas?"

Los mareos la hicieron agarrar su cabeza e interrumpir sus preguntas.

-Eh… maldición, estoy muy cansada para hasta pensar- susurró para sí.

-Creí que habías dicho que querías comida y un baño, si siques dando lastima ahí no conseguirás ni una ni la otra- hablo fuerte la mayor desde la entrada.

-¿No puedo descansar unos momentos?

-No. De hecho saldremos ahora mismo a comprar algunas cosas y tú cargaras todo.

Aparte de algunos suministros, la pelirroja quería conseguir algo de ropa. Toda las prenda que había ahora en la estancia o estaba rota, manchada de sangre y llena de sudor o simplemente olía a viejo y olvidado. Todavía llevaba el pantalón manchado y su chomba tenia cierto olor a café producto de meterse con la rubia, esta a su vez también llevaba la ropa sucia del día de ayer con todas las complicaciones que pasaron.

"No es que a mí me moleste que la niña llorona tenga ropa limpia, pero por lo menos no se quejara tanto y tendrá una falsa sensación de satisfacción, me conviene"

Volvió a contemplar a su rehén, está ya estaba las erguida, pero parecía pensar en algo concentradamente. Por un instante creyó en la posibilidad de estar subestimando a la demaciana.

Los pensamiento de Lux habían viajado directamente a un recuerdo con su hermano y los noxianos, en el campo de batalla también estaba Katarina. Intentaba recordar sus movimientos y si había visto dagas tiradas sin intenciones de matar.

"Con otras intenciones…" pensó, pero todo se disipo al sentir en su hombro un firme empujón. Comúnmente hubiera bastado con poner un pie atrás pero estaba tan débil que al hacerlo su rodilla no resistió el peso y terminó cayendo sobre su trasero.

-¡¿Qué haces?!- le recriminó a Katarina que la miraba con aburrimiento.

-Me aseguraba de que realmente estés cansada… y que sigas siendo un tanto patética. Ahora levántate y vámonos. No olvides cubrirte la cara.


Lux aun sentía las piernas entumecidas pese a que ya llevaba unos 20 minutos sentada, le dolían enormemente los hombros por la posición que se vio obligada a adoptar mientras levitaba las cosas y la espalda era todo un dilema, pero lo que más quería era dormir.

-¿Te vas a comer eso?- pregunto el viejo señalando su plato, Lux se lo paso arrastrándolo por la pequeña mesa. Ya había comido hasta saciarse.

"Por lo menos está cumpliendo su parte del trato… y un poco más" pensó mientras sus dedos apretaban las mangas de la nueva camiseta de algodón que había obtenido.

Luego de una tortuosa caminata por algunos mercados de la isla, los cuales la ponían realmente nerviosa y estado de alerta pese al cansancio, regresaron a la herrería. El agotamiento había sido tal que la maga negó la oferta del baño y se las ingenio una vez en la instancia con un balde de agua y unos trapos, tener ropa limpia hacia una gran diferencia también.

Cocino un simple estofado, ya que el viejo insistió en que lo hiciera, y aparte ella también tenía hambre. Había pasado unas 10 o 11 sin comer, consideraba que irse a dormir así o sumar más horas a eso no podría hacerle bien y opto por un plato rápido de hacer con algunos de los suministros que tuvo que cargar durante el camino.

"Ella tampoco ha comido nada" pensó dándole un vistazo a la olla en la cocina. Katarina dijo claramente que no quería nada al retirarse del departamento, pero no de la herrería. Lux la había visto recostada en el sofá abajo, con el libro que la entretuvo durante la tarde.


La pelirroja escucho como se abria la puerta del apartamento interno y supo enseguida por los pasos al bajar las escaleras de quien se trataba, así que no apartó su vista del libro hasta que tuvo una taza grande de metal al lado de su cara.

-Dije que no quería nada- contestó cerrando el libro y viendo a la maga que aun sostenía cerca de ella el recipiente. No la miraba a ella, miraba a alguna parte del establo- si tanto te avergüenza traerme comida, no lo hagas. No te lo pedí. No lo quiero.

-No se trata de lo que no quieras, sino de lo que necesitas. No comiste en todo el día.

-No es de tu incumbencia. Aparte los soldados como nosotros estamos entrenados para resistir más al hambre. Me sigo adiestrando en eso.

Nuevamente el recuerdo de su hermano le paso por la cabeza. La misma altanería y dures en las cosas.

-Eso lo puedo entender, pero estas son situaciones especiales. No olvides que has perdido una considerable cantidad de sangre, estar en ayuna podría causarte problemas muy serios.

Los ojos verdes de la asesina inspeccionaron nuevamente el rostro de la maga, esta vez si la estaba mirando.

Muy a su pesar, debía admitir que el punto que acababan de platearle era uno muy válido.

Termino sentándose en el sofá y tomando con una de sus manos la taza que se le ofrecía. El contenido era cálido y humeaba, se podía ver los trozos cortados de vegetales.

-¿Qué quieres?- pregunto la pelirroja intentando ir directamente al grano. Sabía que la chica no ofrecía algo sin tener otras intenciones de por medio, no eran precisamente amigas.

-Quiero saber algo- contestó luego de varios segundos de titubeo, pero creyó que seguir ocultando sus intenciones no tenía sentido ya.

Había estado pensando en ello desde que presencio la charla de Cassiopeia, y de todas las interrogantes que se le presentaron había seleccionado las mejores preguntas.

Sabía que Katarina pertenecía al alto mando, así que no tenía sentido preguntar si ella podía o no pasar por alto órdenes superiores, ya era evidente que sí, y ondear en su poder en Noxus no tendría gran punto. También en los planes con el cofre y la información que Noxus tenía de ello. Dudaba que su captora sea total ignorante, pero no sabía si tenía más conocimientos que ella misma.

De repente el asunto del cofre era importante, porque fue la misma Katarina que dijo algo que le resulto terriblemente familiar.

-Esta tarde, cuando vino Cassiopeia, ella dijo que te habías mostrado distante de los asuntos del cofre. Tu dijiste que solo te intereso por alardear que se lo quitaste a los demacianos, pero ella sostenía que tu tenías un problema- recapitulo la maga- dime ¿Cuál es el problema que tienes con el cofre?

-Sí tan bien recuerdas lo que escuchaste hoy en la tarde, recordaras que dije que no tenía ninguno, solo que no me interesaba y nada más.

-Te da un mal presentimiento ¿No es así?- arriesgó la rubia no creyendo de plano sus palabras, Katarina la miró con curiosidad pero no le contestó, lo que le dijo que no había errado del todo- ¿Qué sabes tú del contenido del cofre?

-Lo necesario para robarlo- dijo sin mucha importancia, pero la rubia creía que mentía.

-¿Y porque no te gusta?

-Yo no dije que no me gustara.

-No lo negaste.

-Dios, eres realmente pesada ¿Sabes? Si tanta energía tienes para cuestionar tanto debería ponerte a correr vueltas alrededor del establo.

-Escúchame…- le pidió con firmeza, pero al exigirlo se dio cuenta que no sabía él porque.

¿Qué más daba el cofre o lo que pasara con él o lo que Katarina pensara?

-Olvídalo- terminó diciendo, y volvió a sentir el cansancio. Se dio media vuelta para comenzar a ir, pero algunos flashes de recuerdos le insistieron en salir.

Volvió los pocos pasos hasta quedar frente del sofá. La pelirroja la miro con el mismo desinterés.

-La primera vez que vi el cofre pensé que se trataba de algo terrible. Cuando vi su contenido, nada en particular, solo es una pieza sin sentido para mí, pero aun así, la sensación no cambio, es más, pensé que era particularmente terrible para mí. Algo personal contra mí. Era como… no se explicarlo bien, como si tener ese cofre era tener la certeza de que algo malo me ocurriría a mí, personalmente a mí.

Lux podía ver en los ojos que la observaban un creciente interés.

-En el poco tiempo que escoltamos el cofre, hasta antes que nos lo roboraras, me esforcé por conocer cosas de él, pero no sabíamos mucho. Les comente mis inquietudes a los sabios que nos acompañaban también a Garen y otros soldados, pero nadie sentía lo mismo. Dime ¿Algo de lo que te estoy diciendo te suena familiar?... Inclusive cuando lo recuperamos ayer, esa sensación no se va. ¿Sientes lo mismo?

-No- negó al instante, dando un suspiro y tomando un poco del estofado- no tengo idea de lo que estás hablando. Pero mira, terminaste siendo esclava de Noxus ¿No es eso lo suficientemente malo? Así que si acertaste, tu presentimiento era válido ¿No?

-Mentirosa- la interrumpió, no encontrando la gracia de sus palabras.

Katarina dejo su sonrisa burlona y contempló el contenido de la taza, dejando que sus pensamientos divagaran un poco, recordando que algo muy parecido le había pasado con todo el asunto del cofre, y que también al igual que Lux, solo parecía percibirlo ella.

No fue consciente de que la chica la había dejado sola hasta que sintió la puerta del apartamento cerrarse.

Suspiro dejando la taza de lado y se recostó nuevamente en el sofá, tomo el libro pero esta vez no para leerlo, sino para tapar su cara con este abierto.

-Un mal presentimiento ¿Eh?