Buenas!! Aqui otro capitulo que e estrado muy ocupada con las fiestas jajaja y ahora cuando cuelgue esto me tnego que ir a leer un libro para el cole T^T. Esta vez para no poner unas dos mil palabras de agradecimientos como ago siempre jajaj os comento con un mensajito en el correo! si? k ya tengo ganas d contestar los muchisimos reviews k me habeis mandado y k tan feliz me han hecho.
Para los más despitado y los que no se leen lo que pongo antes del capitulo lo voy a poner en letra grande:
¡LOS COMENTARIOS PARA LOS REVIEWS K ME HABEIS MANDADO ESTAN EN VUESTRO CORREO! k asi es mas rapido!
Muchisimas gracias a todos los k leeis mis historias k a cual mas rara y chorra jajajaj besoss!! y espero k os guste.
Cap.07.
Al despertar una sensación de Deja-vú me invadió el cuerpo. Recuerdos borrosos pasaron velozmente por delante de mis ojos, justo antes de volver a sumergirme en un profundo negro.
No recordaba nada, y no fue hasta que me levanté y me miré en el espejo, que me di cuenta que, a partir de cierto punto de la noche no recordaba absolutamente nada.
-"Pruébala…" –susurraba George. Recordando lo que había sucedido ayer.
Mi mano con cierta histeria, buscó desesperadamente el botecito que contenía la causante de semejante panorama. Estaba ahí, la noté entre mis dedos y suspiré aliviada. Por lo menos tenía aquello por lo que había hecho…¿Qué había hecho?
Pánico. Mi estomago se cerró e intenté recordar algo.
George intentando meterme mano, George dándome Polvo Azul…y George besándome en la mejilla. "¡Mierda!" "¡¿Qué coño había hecho con George?!". Iba de un lado a otro, nerviosa, con la ropa de ayer, el pelo despeinado, totalmente histérica. Dentro de aquel ataque de pánico hubo una imagen que me dejó helada, Ichigo. Si había hecho algo con George…si había llegado hasta el final con alguien que no fuera Ichigo…yo….
Las lágrimas estaban apunto de brotar de mis ojos, cuando la puerta de mi cuarto, que era donde me encontraba en esos instantes, se abrió con cautela y por ella aparecía Ichigo.
En ese momento no era un idiota. No era el shinigami sustituto con el que peleo. Era él, el tipo por que como una estúpida colegiala mi corazón palpita más fuerte por alguna complicada y obvia razón.
No sabía que había hecho la noche anterior. Solamente recordaba que me sentía invencible, deseada e irresistible. Lo desconocido y los recuerdos en blanco me daban más miedo que cualquier otra cosa.
-Ichigo…-hablé yo primero, con voz temblorosa, los ojos acuosos y mis brazos abrazándome a mi misma.
-¿Qué pasa? –su rostro al verme en semejante estado se preocupó y entró en el cuarto cerrando la puerta tras de sí.
-Creo…esto –me costaba asimilar las palabras exactas, y como de costumbre acabé diciéndolo de la peor manera. –No recuerdo nada de anoche.
A juzgar por el rostro de Ichigo, le había decepcionado. Pero mi tono de voz, desesperado, temeroso e indefenso le hizo reaccionar de forma diferente.
-¿Sabes por que no recuerdas nada? –Preguntó con voz cansada, mientras se sentaba en la cama y se sujetaba con pesadez la cabeza.
-Sí –dije con seguridad. Probablemente si Ichigo quería discutir necesitaría confianza en mi misma. –Probé la droga que andábamos buscando. George un tío que conocí ayer es uno de los camellos que la distribuye.
-¿Sabes que hiciste después? –Preguntó Ichigo para confirmar el hecho.
-No…-mi voz se quebró y negué la cabeza mientras el pánico nacía de nuevo en mí. –No me acuerdo. –agaché la cabeza con vergüenza y timidez. Ichigo me miraba con serenidad. –Es que yo…tengo miedo de haber hecho algo con George. No lo recuerdo, joder.
-¿George? ¿Te preocupa haber hecho algo con ese tío? –Ichigo parecía alegre y sorprendido.
-¡Claro estúpido! Yo no quiero hacer nada que no sea… -cerré la boca antes de seguir soltando verdades.
La sonrisa de Ichigo no pasó desapercibida incluso para mí. Su mirada se iluminó y me señalo con el dedo índice.
-Tú no hiciste nada con ese tal George –Afirmó y se acercó hacia mí.
-¿Cómo lo sabes? –pregunté ahora temiendo haber dicho algo indebido a Ichigo.
-Porque viniste a mí, te me declaraste y te lanzaste a hacerme sexo oral.
Por muy broma que fuera, en aquel instante creí todo lo que Ichigo me dijo. Mi mundo se volvió oscuro, quise que la tierra me tragase, mi boca llegaba al suelo y mis ojos estaban en blanco.
-¿Qué? ¡¿Qué?! –Sentí que me subían los colores porque todo mi cuerpo empezó a arder. Recordé rápidamente las palabras de Ichigo, "sexo oral" "sexo oral" -¿Te hice sexo oral? –Pregunté con cierto temor y muchísima vergüenza.
-¿Qué habría de malo? El sexo oral es una práctica muy placentera. –Al parecer mi nerviosismo le había dado suficiente confianza para hablar de sexo sin colorarse en absoluto.
-¡Me estas tomando el pelo! –Exclamé al percatarme que todo el embrollo de la declaración y el sexo oral era una broma. (Llevaba poco tiempo despierta, comprender mi corta mentalidad.)
-Tienes razón. –dijo con voz algo más apagada. Su rostro estaba ensombrecido y sus cejas reflejaban tristeza. –Como vas a hacerme sexo oral…-Terminó la frase en tono soñador mientras desviaba la mirada hacia un lugar que no fueran mis ojos. Nuestra relación era así de rebuscada. Jugábamos a ver quien aguantaba más su orgullo y podíamos cambiar de humor velozmente como un rayo.
-¿Y por que no? –Aquello me salió solo, directo desde mi mente. Toda yo estaba hecha un lío. No sabía que había hecho la noche anterior, pero conocía la versión explicada por Ichigo que había estado con él. El problema de haber hecho algo con George se esfumó en cuanto Ichigo me lo corroboró. Precisamente por ese lío en mi cerebro, me permití actuar de esa forma.
-¿Por qué no podríamos tener sexo oral? –seguí hablando, mientras tomaba posesión de la situación y mis ojos se volvían dos orbes oscuras clavadas en Ichigo. –Antes has dicho que es una practica muy placentera… ¿No es cierto? -En dos pasos estaba a una distancia peligrosa de él, y a juzgar por su expresión tardaría poco en dejar de controlarse.
-¿No recuerdas nada de lo que dije anoche, no? –Aunque su voz sonó triste, pronto en su rostro volvió a aparecerse la sonrisa de pícaro que desconcierta de tal modo.
-¿Tendría que recordar algo? –pregunté curiosa, y dejando que fuera él ahora quien dominaba la situación.
-Como veo que no lo recuerdas…me permitiré a hacer esto.
Pasó por mi lado, rozándome. Desconcertándome totalmente antes de entrar al baño de mi habitación.
-¡¿Qué demonios te crees que haces?! –Entré al escuchar el sonido de la ducha encenderse.
Se estaba quitando la camiseta. Deslizando con rapidez la ropa por su cuerpo antes de sacársela por la cabeza, y arrojarla al suelo sin interés. Solo centrando su mirada en mi delgada y desconcertada figura.
Me cogió la mano y con facilidad me arrastró hacia dentro de la ducha, mientras el agua hacía su función y mojaba nuestros cuerpos.
-Es mi compensación por ayer…-dejó caer y yo no entendí el significado de sus palabras. Cosa normal, ya que no me acordaba de nada.
Iba vestida. Con el pelo despeinado y el vestido mal puesto. Sin zapatos y dentro de la ducha mientras sentía los dedos de Ichigo desnudarme.
No me besaba. No directamente en la boca, rozaba sus labios por mi pelo y sin dejarme escapar me quitó el vestido y lo arrojó fuera de la ducha. Estaba confundida, mojada y tenía demasiado calor para la situación.
Me puse de puntillas al sentir sus manos deslizarse por mi espalda, llegar hasta mi muslo y hacerme levantarla pierna levemente. Segundos después el agua tibia recorría un largo camino por mi piel y la de Ichigo. Él se dedicaba a seguir tal camino con los dedos y los labios. Mientras yo observaba su cabeza mojada debajo de mí.
-Te quiero ¿Sabes? –dije sin pensar demasiado. Sin atreverme a arrepentirme. Mirando hacía la pared de la duchar, blanca con finas baldosas, dije algo que realmente sentía.
Su mirada fue demasiado inexplicable. Su pelo mojado y aquellos ojos sorprendidos eran demasiado bonitos para dejarme pensar. Me importaba un rábano mi hermano, la SA, que fuera un alma y los demás prejuicios que pudiéramos tener. Agachó la cabeza y en su rostro se leyó una especial sonrisa. Nunca la había visto. Aquella expresión parecía ser un tesoro que guardaba dentro de él. Un tesoro que yo había sido capaz de hallar. No habló, pero al levantar la cara y mirarme con semejante mirada, me dio igual que no contestara.
Tal vez, si lo hizo. Si contestó, aunque lo hizo a su manera.
Se pegó a mí de tal modo, que sentía los latidos de su corazón. Me arrinconó en una esquina de la ducha, y mientras notaba las gotas de líquido vital corriendo por mi piel, sus manos me hacían perder la concentración. ¡Dios sabe que hizo! Pero en un momento mi norte y mi sur estaban desordenados y lo único que hacía era reclamar cada vez más los labios de aquel shinigami. Tan dulces, tan carnosos. Los mordía levemente y mientras sujetaba su rostro su lengua se mezclaba con la mía haciéndome perder el control, si se puede, aún más.
Apoyé las manos en ambas paredes de la duchar e Ichigo me levantó como quien levanta una pluma. Besándonos y acariciándonos con pura necesidad fue como Inoue, Renji, Ishida, Chad y Matsumoto nos encontraron. Todos los nombrados en la puerta del lavabo. Yo subida y con las piernas cruzadas por la cintura de él. Ichigo de espaldas a ellos y con cabeza girada para verlos. Nosotros rojos como tomates y ellos gritando de todo.
-¡Perdón! –chillaba Inoue.
-¡Joer Kurosaki! –se oía a Ishida.
-¡R…Rukia…Ichigo! –ese era Renji.
-¡Que orgullosa estoy! ¡Mis alumnas! –decía Matsumoto mientras se iba de la habitación.
-Ichigo…esto –Chad se disponía a hablar cuando apareció Toshiro preguntando:
-¿Dónde estáis todos? –Y luego al ver el panorama. -¡La madre! –Para luego ponerse rojo como un tomate.
Así de cómico y penoso acabó el encuentro romántico y apasionado en la ducha.
Diez minutos después, nos encontrábamos todos saliendo de la puerta del hotel hacia el lugar donde la Sociedad de Almas nos había citado. Yo avergonzada me disculpe con todo el mundo mientras Ichigo, claramente se negó a hacerlo.
--
Llegamos al punto de encuentro. Un viejo almacén privado de la SA. No sabíamos con exactitud cual de los capitanes iba a venir para comunicarse con nosotros. Pero al parecer iba a se Ukitake.
-Queridos soldados. –Dijo el capitán de largo pelo blanco, atractivo rostro y voz pacífica. -¿Cómo estáis? –Ese hombre siempre me había caído bien.
-Bien, bien. –nos limitamos a decir. –Tenemos una muestra de la droga. –dijo el capitán Hisugaya mientras me miraba, y yo deprisa buscaba el potecito.
Después de entregárselo y de Ukitake observarlo se dio cuenta de que faltaba sustancia. Y que, por lo tanto, alguien le había echado zarpa al potecito.
-¿La habéis probado? – preguntó un poco aturdido el hombre.
-Hombre…-empecé a disculparme. –Si no la probaba el camello distribuidor no quería darme una muestra.
Iba a seguir argumentando excusas cuando el capitán Ukitake preguntó: -¿Qué efectos tiene? –Y al ir a responder tuve que quedarme pensando. ¿Qué efectos tenía?
-En un primer lugar –empezó a hablar Ichigo acercándose a Ukitake. –Deja inconsciente a la persona que la toma.
"¿Sí?" –me pregunté y miré a Ichigo temerosa. No recordaba haberme desmayado.
-Al cabo de unos cinco minutos, la victima vuelve a despertarse. –Ahora por alguna extraña razón Ichigo nervioso empezaba a rascarse la cabeza.
-¿Y que pasa entonces? –preguntaron todos menos yo, que estaban al parecer intrigadísimos por saber los efectos.
-Em… la persona drogada busca…busca un encuentro sexual. –Ahora Ichigo miraba al suelo y estaba bastante avergonzado. –Polvo Azul en personas sirve para cometer violaciones consentidas. A la mañana siguiente la victima no recuerda nada y tampoco tiene motivos para defenderse ya que el acto sexual en un principio parece consentido.
Después de que Ukitake se quedase pensando, yo reaccioné. Si la victima busca un encuentro sexual, y yo era la victima. Si Ichigo me dijo que fue hacia él, eso quería decir que me había acostado con Ichigo…
-¡Ichigo! –chillé con efectos retardados. -¡Me has violado! –señalándole con el dedo índice y roja como un tomate, mientras él retrocedía hacia atrás y fruncía más el ceño.
"¡Y lo peor es que no me acuerdo!"–repasé mentalmente con decepción.
-¡Mentira! Tú viniste salida perdida…y joder Rukia… -soltó un bufido y exclamó: -¡Pero no te hice nada! ¡Te lo juro!
Le creí. Totalmente, y mi mirada se apaciguo mientras intervino Matsumoto.
-Rukia, tiene razón. Pasaba por la sala de música y os oí. –Me miraba con culpabilidad. Diciendo con la mirada "Lo siento no quería mirar". –No te hizo nada. Cuando volviste a desmayarte te llevó a tu cuarto en brazos. ¿Verdad, Ichigo?
-Eh…si. –contestó mientras me miraba.
-Bueno. A tu hermano en concreto, Kuchiki, no le diremos nada de esto. ¿Vale? –Asentí aliviada y él siguió hablando. – Me llevaré esto a la Sociedad de Almas y vosotros seguir investigando. ¡Ah! Esto es para vosotros ahora debéis encontrar a Yasmín. En el sobre hay todo lo que necesitáis. ¡Adiós!.
Y con aquella pacífica sonrisa abandonó el almacén. Dejándonos algo confusos.
"Yasmín Kamio.
Desaparecida hace 50 años. Se la buscó por la Sociedad de Almas y una parte del mundo real, pero no se encontró rastro de ella. Pertenecía a la división de Mayuri. Era una de sus discípulas preferidas y el capitán Mayuri llegó a encariñarse con ella. Después de su desaparición creó a Nemu, su actual hija."
Acompañando la información había una fotografía de Yasmín. Una chica morena con largo pelo negro y ojos azabache. Dentro del almacén nos habíamos sentado para lograr entender un poco más el motivo de nuestra misión.
"Por lo que Mayuri Kurotsuchi nos a relatado Yasmín aprendió demasiado durante su estancia en la sociedad de Almas antes de desaparecer.
Yasmín Kamio tenía un esposo. Que tuvo un terrible accidente. Mayuri lo curó a su manera y como admiración Yasmín entró en la doceava división.
Tiempo después, el esposo de Yasmín, otro shinigami, se peleó con el capitán Kuchiki. Se atrevió a contestarle, a enfrentarse a él, a levantarle la espada."
Agaché la cabeza al leer aquello, podía imaginarme el final. Solo seguí leyendo cuando Ichigo me tocó el hombro y con la mirada me obligó a seguir leyendo.
"El capitán Kuchiki, en consecuencia de aquello destrozó al marido de Yasmín y una semana después de esto la mujer desapareció."
Hasta ahí llegaba la historia de una pobre desgraciada que había sido victima indirecta del poder de mi hermano.
"Mucho tiempo después, en la Sociedad de Almas empezamos a percibir grandes potencias espirituales en el centro de Tokio. Enviamos a shinigamis para ver que ocurría. En un principio solo se trataba de un gran número de hollows en un espacio concreto. Pronto descubrimos a Yasmín detrás de esto, pero antes de que pudiéramos actuar, ella desapareció."
Me pregunté como demonios pretendían que encontráramos a Yasmín, si ella ya había burlado una vez a los shinigamis, y probablemente, lo haría de nuevo.
"La actividad de los hollows sigue siendo alta, y cada vez crece más.
Vuestra misión es arreglar este estropicio."
"¿Perdón? ¿Arreglar este estropicio?"
-¡¿Pero de que va la Sociedad de Almas?! –gritamos todos boquiabiertos.
--
De vuelta al hotel, las chicas nos fuimos de caza a por algunos hollows que había a los alrededores. El otro día habían sido los chicos los que habían ido así que ahora nos tocaba a nosotras.
Dos horas más tardes, todas un poco cansadas, nos dirigíamos a nuestras respectivas habitaciones. Demasiado cansadas para hacer otra cosa.
Mientras caminaba pesadamente por el pasillo, Ichigo salía de la puerta de su habitación.
-Rukia… -empezó a hablarme y yo me lo miré con desgano mientras pasaba por su lado. -¡Ey! ¡Te estoy hablando! –
-Ay Ichigo estoy hecha polvo, hablamos mañana…
-No. Rukia espera. –Se había quedado quieto y me miraba con voz penetrante.
-¿Qué quieres? –contesté de mala gana. Aunque su expresión en la ducha tras mi declaración, hubiera sido indescriptible, él no había contestado. Y eso era un hecho que mientras luchaba contra un hollow detrás de otro, me había hecho darme cuenta.
-¡¿Qué quieres?!– volví a repetir, ahora alzando un poco más la voz. Clavando mis ojos cabreados en él. – ¡Anda que te den! Hablamos mañana. –hablé demasiado molesta. Y al ver que no contestaba entré en mi cuarto y cerré de un portazo.
Aquella noche, dormí realmente mal. Tenía sudores y raros recuerdos que no me daban información precisa. Me movía constantemente, inconsciente totalmente de que me revolvía entre las sabanas. Los recuerdos e imágenes en movimiento, con el paso de la noche se fueron tornando más claros y concisos. Hasta tal punto que en mi mente solo se repetía un trozo de la noche:
"-Estoy totalmente enamorado de ti, Rukia. Llevo loco por ti demasiado tiempo para que esto no me afecte. Si mañana logras acordarte de esto que te estoy diciendo, haré lo que quieras. Me casaré contigo, lucharé contra tu hermano, pero por Dios no me hagas estas cosas. Eres demasiado irresistible sin drogas y yo no soy de hierro. ¿Entiendes?."
Era todo tan claro. Tan cristalino y real. Su rostro, sus ojos, su voz, su pelo. Aquellas palabras resonaban en mi cerebro cuando de un sobresalto me levanté. Todo mi cuerpo intranquilo y acalorado. La declaración de Ichigo era real, lo nuestro era real.
Mi mente absorta en todo aquello no reaccionó hasta oír un voz femenina tras de mí.
-Hombre, la hermanita Kuchiki se ha enamorado…
