Ya Nunca Más
Capítulo 7
Nueva Orleans….
Candy con el paso del tiempo se había encariñado con Dayane y con Arthur por lo que a menudo cenaban con ellos, una de esas noches se encontraba arreglándose cuando Sean entró
Mami pica… - el niño se rascaba el cuello en señal de que le molestaba el corbatín que traía.
Deja de hacer eso Sean… - lo retaba pero sus ojos sonreían
Me siento apretado mami – dijo consiguiendo su objetivo y se liberar un poco su cuello
¿Algún día podré verte como un caballerito? - decía Candy fingiendo enojo
Sean no entendió bien lo que su madre decía, pero se le lanzó a los brazos y le dio tremendo beso, Candy no pudo resistirse a esa muestra de cariño de su hijo, pero fingiendo molestia le dijo:
No creas que con un beso, siempre obtendrás lo que quieres jovencito - mientras le colocaba una pequeña boina con la que se veía de lo mas lindo - anda es mejor irnos ya es tarde - tomo a Sean de la mano, al mismo tiempo que su bolso.
Caminaron un rato y Candy tocó
¡Oh querida pasa! - la saludaba con un beso
Gracias Dayane…
Hola sean - saludaba con cariño mientras lo tomaba en brazos
Hola ¿tienes tarta?- preguntaba juntando sus manitas
¡¡Sean!! - lo retó Candy
Claro cariño, anda ve con Arthur el te dará una rebanada - lo puso de nuevo en el piso y el niño se fue corriendo
¡Con cuidado Sean!
Vamos pasa, en un momento serviré la cena - Dayane cerró la puerta
Estaban en la mesa disfrutando de la cena, Candy sentía una calidez especial en ese hogar, admiraba el amor que se tenia esa pareja y no pudo evitar entristecerse.
Un rato después, mientras Arthur le contaba historias de piratas al pequeño, Dayane fue con Candy que observaba las fotografías que tenían en una mesita.
Es nuestra historia… - dijo suavemente
¿Perdón?- no había notado la presencia de Dayane
Que esas fotografías son de los momentos más importantes que hemos pasado Arthur y yo.
Son bellos recuerdos
Si… seguramente iguales a los que tienes de tu esposo…
La mirada de Candy cambió, se llenó de miedo, de muchas emociones.
Es… tarde, es mejor que irnos – titubeó
¿Que fue lo que te hizo tu esposo para que tu mirada se llene de temor? – dijo Dayane poniéndose frente a ella - Candy no se decía nada
Sé que soy una entrometida, pero también sé que algo te atormenta, sé que existe algo que llevas aquí dentro que te lastima y que quisieras gritarlo para sentirte libre - Los ojos de Candy se cristalizaron - Confía en mi, en estos meses tu y tu hijo se han ganado mi cariño y quisiera ayudarte, cuando quieras hablar aquí estaré
Gracias Dayane
Estaban por retirarse cuando una tormenta llegó, Sean estaba dormido, por lo que Candy aceptó quedarse esa noche con ellos.
Ya era de madrugada cuando las pesadillas llegaron a Candy y no pudo evitar despertar gritando.
¿Que pasa? – preguntó Dayane cuando al entrar a la recamara de Candy, vio el rostro lleno de lagrimas
¡¡Ya no puedo, ya no puedo más!! – le dijo Candy lanzándose a los brazos de la mujer que la recibió con amor
¿Quieres hablar?
Si…
Estaban en la cocina Dayane le preparaba un te. Esa noche Candy se sinceró con Dayane, tenia que sacar todo lo que sentía, porque si no se volvería loca, le contó que no era viuda, de los malos tratos de Douglas hacia ella y de aquel amor que la traiciono.
¡Dios mío, pero como has sufrido! - la abrazaba
Por eso vine aquí Dayane, por que no quiero que me encuentre, si lo hace es capaz de matarme…
Candy comenzó de nuevo a rememorar…
Suiza...
Candy se encontraba con Douglas en una cena más, odiaba esas reuniones donde ella tenía que fingir que era feliz a su lado, detestaba estar rodeada de gente fría, superficial, pero sabía que de negarse a ir, la hubiera pasado muy mal.
¡¡Oh querida pero que hermosa gargantilla!!- decía una mujer al ver lo que colgaba de su cuello
Tu marido debe amarte mucho para darte esas joyas tan finas - reía la mujer
Asi es, la amo tanto que se merece lo mejor- la abrazaba y besaba su mejilla
Candy solo fingia una sonrisa
¿Y como está su hijo? Es un niño tan bello, lo que me sorprende es que no se parece mucho a Douglas - dijo otra mujer incomodando a Candy
Cuando nuevamente Lizette Guiniani, una mujer con un porte impecable, toda una dama, al percatarse de lo incomoda que se encontraba Candy decidió hablar.
Buenas noches… - saludó la mujer
Buenas noches Lady Lizette – contestó el saludo uno de los caballeros - es un placer contar con su presencia
Gracias
Lanrezac, me gustaría hablarte de un negocio, ¿prodrias acompañarme?
Claro Stephen, permiso bellas damas - dijo muy cabelloroso - No tardaré querida
Candy se sintió aliviada por fin un momento a solas, necesitaba aire por lo que salio a una de las terrazas, estaba ahí perdida en sus pensamientos, cuando un hombre de edad madura apareció
¡Oh! Lamento interrumpirla, bella dama, pero quería fumar un cigarrillo sin que mi esposa se diera cuenta, el medico me lo prohibió sabe - le decía apenado el hombre
A Candy le dio risa
Charles Gile a sus pies- la saludó
Candy White - le contestó con una sonrisa
Estuvieron en la terraza, Candy fue la cómplice del señor Gile, parecía un niño haciendo una travesura por lo que no dudo en ayudarle, por lo menos por un rato la había pasado bien.
Señora, me retiro antes que me pille mi mujer, permiso - y se marchó dejándola con una sonrisa
Douglas había visto todo y se llenó de celos, eso, celos enfermizos que lo único que lograban era lastimarla, llegó por ella a la terraza, le reclamó el que estuviera ahí sola con un hombre que no fuera su marido, la sujetaba fuerte de los brazos.
Lizette se percató de eso a lo lejos iba a intervenir pero Jefry su administrador y amigo la detuvo.
¿Por qué me detienes, que no ves como la esta tratando? Ella no hizo nada, solo ser amable…
Lo sé, pero créeme, si intervienes la meterás en un problema mayor, no conoces a ese hombre
Entonces, háblame de él
En el trayecto a la casa, Candy no decía nada solo apretaba sus puños, estaba cansada de todo, había aguantado tanto que estaba a punto de estallar.
Cuando por fin llegaron, Candy bajo del auto y entró
¡¡¡EXPLICAME COMO ES QUE A OTROS SI LES SONRIES!!! Pero Candy lo ignoró, comenzó a subir las escaleras pero Douglas la alcanzó
¡¡TE ESTOY HABLANDO!! - la atrajo hacia él con fuerza - ¿¿ACASO ASI CONOCISTE AL PADRE DE TU HIJO, EH, LE SONREISTE IGUAL??
¡¡¡SUELTAME!!!
¿¿QUE TIENE EL QUE YO NO TENGA?? - los celos lo tenían fuera de si
¡¡MI AMOR!! ¡¡ESO ES LO QUE EL TIENE QUE TU NUNCA TENDRAS!!
Le dio una cachetada, girándole el rostro, pero esta vez Candy lo enfrentó
¡¡NO VUELVAS A TOCARME!! - el llanto de su hijo la detuvo, Sean con tanto grito se había despertado y lloraba
SI NO ¿¿Qué?? ¡¡ESE NIÑO TIENE LA CULPA DE TODO, PERO EN ESTE MOMENTO ME VOY A DESHACER DE EL!! - entró furioso al cuarto del niño Sean estaba parado en la cuna tomado de los barrotes llorando, cuando vio que Douglas entró aventando la puerta de manera violenta, se asustó y lloró mas
¡¡POR TU CULPA!! - levantó el brazo para pegarle
Pero Candy, llena de una furia que jamás había sentido, se interpuso
¡¡¡A MI HIJO NO!!! – gritó enfrentándolo
¡¡¡QUITATE!!!
Candy lo empujaba, quería alejarlo de su hijo. Sean veía todo pero no entendía solo lloraba y balbuceaba con su carita llena de lagrimas.
MAMI...MAMI...- y estiraba sus brazos queriendo alcanzarla
Candy tenia tanta adrenalina en el cuerpo que no sintió los golpes que Douglas le estaba dando, solo pensaba en proteger a su hijo.
Bettina veía horrorizada la escena desde la parte de abajo de las escaleras, vio como sin clemencia Douglas la arrojó a un lado, haciendo que Candy se lastimara con los vidrios de todo lo que se había roto, Bettina no sabía que hacer.
Candy estaba en piso, sollozaba abrazando sus piernas hecho un ovillo, parecía que aquella figura delicada hiciera reaccionar un poco el cerebro nublado de Douglas, quien se acerco a ella lentamente, con una mano levantada, comenzó a quitarle suavemente los rizos que caían sobre su rostro.
Ella al sentirlo, con un respingo, no solo evitó su contacto, sino que trataba de huir, haciéndose hacia atrás con sus manos, quedando arrinconada con una de la paredes.
¡¡No me toques!! – le gritó llorando
¡¡Perdóname!! – dijo desesperado – ¡no fue mi intención! ¡Pero es que TE AMO TANTO!
¡¡Tú no me amas!! ¡¡porque si lo hicieras, nunca me lastimarías de esta forma!!
¡Todo será diferente, te lo prometo! – la tomó de las muñecas, pero ella se resistía - ¡¡perdóname, no volverá a suceder!! ¡¡todo cambiará, yo te amaré y cuidaré!! – Douglas en su desesperación le decía todo aquello - ¡Tú me amas! ¡Soy tu esposo y te enseñaré a amarme!
¡¡NO!! ¡¡NO!! ¿¿Acaso no lo entiendes?? ¡Has matado lo que sentía por ti!
¡No, no, tu me amas! ¡¡Yo te veneraré como a lo más preciado!!
¡¡NO, NO!!
¡Verás que todo será diferente! ¡¡Seremos completamente felices!!
¡¡NO, NO!! – le gritó y con trabajos se levantó y lo enfrentó - ¡¡ESCUCHA BIEN, NUNCA SERA DIFERENTE, POR QUE YO NO TE AMO, TE ODIO, Y EL CASARME CONTIGO HA SIDO EL PEOR ERROR DE MI VIDA
Aquellas palabras de Candy por un momento desconcertaron a Douglas, la miró como si no creyera lo que decía, pero al mirar los verdes ojos, se dio cuenta que había una gran determinación en ellos, lo que hizo que la furia que trataba de contener saliera.
¿¿ASI QUE SOY UN ERROR?? – su rostro se descompuso por la furia - ¡¡PUES LO SIENTO MUCHO QUERIDA, PERO JAMAS, ESCUCHAS JAMAS TE IRAS DE MI LADO!!
¡Déjame ir! – le suplicó
¡¡VAS A APRENDER A AMARME!! ¿¿ENTIENDES?? ¡¡ERES MIA!! ¡¡Y SI NO LO ENTIENDES POR LAS BUENAS, LO HARAS POR LAS MALAS!!
Y sin darle tiempo de pensar o reaccionar a Candy, se dirigió a la puerta de la recamara, salió por ella y cerró tras si, Candy se dirigió rápidamente a ésta, pero solo alcanzó a escuchar el sonido de la llave que cerraba por fuera.
¡¡¡ABREME, DOUGLAS, NO, NO ME ENCIERRES!!!
Douglas se fue a su estudio y comenzó a beber, estaba furioso y no era con Candy o con Sean, era contra el hombre que a pesar de todo, era el dueño de la mujer que el quería, y de ese hijo que Candy nunca le iba a dar, por eso descargaba toda su furia en ellos, se acabó una botella.
Sean seguía llorando y Candy gritaba que la dejara salir, no soporto mas y salio de la casa.
Candy ya no podía ni sostenerse, esta vez la había lastimado mucho, el brazo le dolía aun tenia vidrios enterrados en la espalda, y le dolían mucho las costillas, si poder mas se desvaneció.
Bettina al ver que Douglas se marcho, subió a la recamara al entrar, vio que Sean estaba bien, lo tomó en brazos.
Calma mi cielo, calma - lo tranquilizaba hablándole suavemente, después fue a la recamara de Candy -¡¡Señora!! ¡¡Señora respóndame por favor!! – tocaba la puerta, pero no obtenía respuesta.
¿Qué pasó Bettina? - le preguntaba uno de los hombres que vigilaban en la casa, era Adam un joven muy noble que decidió trabajar para Douglas, porque su madre estaba muy enferma y necesitaba el dinero, el en poco tiempo que tenia de trabajar, se habia dado cuenta de que Candy era una buena persona y sabía de los maltratos de su Jefe hacia ella, esa noche él escuchó todos los gritos, pero esperó afuera, y cuando vio que Douglas salía, su compañero fue a "cuidar" al jefe y el se quedó, por lo que no dudó en entrar y vio a Bettina junto a la puerta de la recamara principal con Sean en brazos
¡No me responde! – lloraba
¡Señora! - trataba de abrir la puerta - ¿Tienes un duplicado de la llave?
SI, en la cocina - Bettina regresó con la llave, abrieron la puerta y vieron Candy tendida en el piso
¡¡¡DIOS MIO!!! - Bettina se llevaba las manos a la boca Adam se acercó a ella - ¡¡Señora...!! - la llamaba
¡¡Mami, mami! - repetía Sean
¡S..e..a...n... Sean… - dijo casi en un susurro Candy
Él está bien señora, voy a buscar a un medico – Adam se ofreció
¡¡NO!! – lo detuvo la rubia - sácame de aquí Adam, ayúdame o me va a matar - quería ponerse de pie
Tranquila – Adam la sostuvo - está muy lastimada, es mejor llévala con un medico
¡No! ¿No entiendes que si me quedo va a terminar matándome? Por favor ayúdame a irme de aquí… - le suplicó con llanto corriendo por sus mejillas manchadas de sangre.
Adam la vio tan desesperada que accedió a ayudarla. Bettina tomo una maleta y hecho lo que pudo para Sean y Candy. Estaban por salir de la recamara
¡Espera! - dijo Candy regresando a su cómoda y abrió uno de los cajones, con sus ojos mostrando un poco de alegría encontró lo que buscaba, era el anillo que Terry le habia dado, lo tomó, jamás lo hubiera dejado - Subieron con cuidado al carruaje - Ven con nosotras Adam - pidió preocupada por la reacción de Douglas cuando se enterara que se habia escapado con su ayuda
Gracias Señora, pero no se preocupe por mi, solo aléjese de ese hombre, yo se defenderme – le sonrió tranquilizándola
Gracias Adam
El carruaje comenzó a alejarse, Candy veía a su hijo dormido en brazos de Bettina, el pobre hipaba de tanto haber llorado
Tranquilo mi amor, todo estara bien te lo prometo… - susurró Candy
Un rato después el carruaje se detuvo, Candy bajó cubierta con una capa y con la capucha escondía su rostro, con dolor sintiendo por su cuerpo, caminó despacio hacia la puerta y tocó.
Es muy tarde – comentó Bettina - ¿cree que nos reciba?
Ruego a Dios que si
Unos minutos después se encendió una luz y la puerta se abrió
Pero que imprudencia ¿no sabe la hora que es? - Gritaba un anciano enfundado en su pijama
Lo siento…- contestó la figura enfundada en la capa – pero quisiera ver a la señora…
¿Qué pasa Phillip? - se escuchó una voz detrás del anciano
Busco a Lady Guiniani… - contestó la mujer.
Puedo saber quien?- preguntó Lizette en la puerta
Candy White – y se descubrió el rostro
Cuando Lizette con horror vio el estado en que se encontraba Candy, no dudó en ayudarla, con cuidado la llevó a una de las recamaras.
Yo... yo no sabía a donde ir… pero recordé… que usted dijo que… cuando… necesitara algo podía… acudir a usted…
Hiciste bien linda... llegaste al lugar indicado ¿Pero cómo supiste donde vivo?
Es muy conocida en Zurich - intervino Phillip
Phillip ve por Jeff… - dijo Lady Guiniani
¡Pero mi lady es de madrugada!
¡NO ME IMPORTA, VE POR EL! – ordenó la mujer
¡No... no... quiero que nadie... - Trataba de ponerse de pie - …sepa que estoy aquí! - pidió asustada
Tranquila, tienes que confiar en mi, Jeff es de toda mi confianza - la recostaba de nuevo
¡Aggghhh! - se quejó
Tiene que verte un medico, ese animal te lastimó mucho - le decía mientras le quitaba el vestido
NO... – Candy trataba de que no la desvistieran
Señora... esta mal necesita que la atiendan - Bettina le decía tranquilizándola, estaba ayudando a Lizette
No... tengo que irme, no quiero que me encuentre… - realmente se hallaba muy mal
Estás a salvo – Lizette trataba de calmarla pero Candy se desvaneció
Ayúdame – pidió ésta a Bettina - tenemos que curar esos golpes - y con mucho cuidado le retiraron los fragmentos de vidrio que tenia en la espalda, después vendaron su dorso, para que sanaran sus costillas.
Candy se encontraba ya dormida, habían terminado de curarle sus heridas, el rostro de ella ya presentaba las señales de los golpes propinados.
Señora – el anciano que había abierto la puerta entró después de tocar la puerta a la recamara - el señor Jeff esta aquí - Lizette salió a verlo
Pero ¿¿que ha pasado mujer?? – preguntó sorprendido
Pasa, ven… - lo llevó hasta la recamara - ¡esto pasa, mira! - abrió la puerta
¡Pero si es...! – veía a la figura en la cama sorprendido - ¿pero que le ha pasado?
¡El imbécil de su marido la golpeó! – contestó furiosa - ¿¿que no lo ves??
Lizette… ¿¿no estaras pensando en...?? – preguntó mientras se la llevaba al pasillo
SI voy... – comenzó a decirle – más bien ¡¡VAMOS A AYUDARLA!! – Jeff palideció al ver el rostro de decidido de ella
¡NO LIZETTE, NO SABES CON QUIEN TE ESTAS METIENDO, DOUGLAS LANREZAC COMO ENEMIGO NO TE CONVIENE!
¡ME IMPORTA UN BLEDO, QUIEN ES LANREZAC! ¿NO TE DAS CUENTA DE QUE SI REGRESA CON EL LA VA A MATAR? – Jeff la miró, conocía a aquella mujer de reacio carácter, sabía que enojada era de peligro.
Vaya – se rascó su babilla - creo que mejor me pongo de tu lado... ¿y bien que haremos? – preguntó
Por lo pronto quiero que investigues si ese hombre sabe donde esta Candy, y después quiero que prepares todo porque nos iremos a mi villa, ahí nadie nos encontrara…
El sol hizo su aparición, Candy despertó, no reconoció el lugar hasta que un dolor en su costado le recordó todo lo que pasó.
Buenos días… - saludaba Lizette con Sean en brazos - mira quien quiere verte…
¡¡Sean...!! - se quiso incorporar pero no pudo
No te muevas – le dijo la dama mientras sentaba a Sean en la cama
Mami... – el pequeño se acercó a ella poniéndose en su regazo
¿Se puede? – una voz se escuchó desde la puerta, su cabeza se asomaba
¡Oh pasa Jeff! - Candy se sintió nerviosa - Jeff te presento a Candy, le he dicho que eres de mi entera confianza
Mucho gusto – la mirada de la rubia era de temor, a lo que Jeff le sonrió con simpatía - no se preocupe, que Lizette me ha explicado su situación y créame que la ayudaré en todo lo que pueda
Gracias… - Candy le sintió sincero
Por lo pronto le traigo noticias, Lanrezac no tiene idea de su paradero, sé que la está buscando en hospitales y en las estaciones, pero aun no sabe donde esta, lo que nos da tiempo suficiente para viajar a Weesen
¡Eso es en los Alpes! - comentó Candy
Esa mañana prepararon todo para el viaje, saldrían esa noche, Candy se sentía intranquila, como pudo se puso de pie y fue con Sean y Bettina, al estar con su hijo se sintió mas tranquila. Por fin la noche llego y subieron a un auto viajaron de noche por caminos por donde no transita mucha gente, por fin al medio día estaban llegando al Lago Walen.
Es hermoso este lugar - decía Candy mientras observaba por la ventanilla
Así es querida iremos a Un chalet en lo alto del Lago de Walen, créeme que en ese lugar nunca te encontrará
No sé como pagarles – su voz estaba completamente quebrada - ustedes sin conocerme me han brindado su apoyo
No te preocupes por nada pequeña, solo recupérate, es lo importante – le dijo Lizette
Se instalaron en el chalet Candy poco a poco se recuperó de sus heridas con los cuidados de Lizette y Bettina, poco después el invierno habia llegado, por lo que pasaban mucho tiempo junto a la chimenea, disfrutaba leyéndole cuentos a su hijo, también disfrutaba de los juegos de Ajedrez entre Lizette y Jeff que terminaban siempre en una pequeña riña, tal vez inconscientemente le recordaban a ella y a Terry en su estancia en Londres. Lizette le habia tomado tanto cariño a Candy y a Sean tal vez los veía como la hija y el nieto que le hubiera gustado tener.
Lizette era una mujer madura, joven, independiente alcanzaba apenas los 40 años de edad , segura de si misma, no se dejaba de nadie, pero no siempre fue así, cuando estuvo casada vivió el maltrato por parte de su marido, y tal vez hubiera continuado de esa forma, de no haber sido que un arranque de ira de su marido el corazón de este no resistió provocándole un infarto y quedando viuda, por eso estaba decidida a ayudar a Candy, por que a ella nadie la había ayudado nunca, cuando intentó reclamar a su familia todo el abandono, le dijeron simplemente que así era el matrimonio y que tenia que aguantar, y ella siendo una jovencita que creía en el amor soportó, pero al quedar viuda tomó las riendas de su vida, y conoció a Jeff que desde entonces se convirtió en su cómplice y amigo. Viajó, conoció gente y jamás permitió que alguien la lastimara, eso quería infundirle a Candy pero sabía que era algo difícil, al saber toda su historia supo que estaba sumamente lastimada.
Así paso un año, refugiados en lo alto del Lago Walen, Habia llegado el cumpleaños de Sean cumplía cuatro años y lo celebraban con una tarta, era un niño sumamente despierto, feliz y con una enorme imaginación, cabe mencionar con el paso del tiempo se parecía mas a su padre. Todos estaban felices ese día, pero la felicidad no les duró mucho, le habían informado a Jeff que Douglas no tardaría mucho en dar con ellos por lo que tomaron medidas.
¿Estas seguro de lo que dices Jeff? – preguntaba Lady Guiniani
Si… lamentablemente es cierto… - contestó el hombre
¿Qué pasa? ¿por qué tienen esa cara? - al ver sus miradas un nombre vino a su mente - Do...Dou...glas?
SI linda… - le dio trabajo a Lizette contestarle
¡¡Dios mío!! - se llenó de miedo - Cálmate ya he pensado en algo - la tomaba en sus brazos - Jeff se encargará de que regresen a América, allá estarás a salvo
¡AMERICA! - dijo con esperanza
Esa noche Candy volvía a huir
Toma-le entregaba un sobre con dinero
Lizette yo... – trataba de rechazarlo
Nada nada, te servirá un tiempo en lo que decides lo que harás - trataba de ser fuerte para darle precisamente la misma fortaleza a Candy
¡GRACIAS POR TODO NUNCA LO VOY A OLVIDAR, SALVASTE NUESTRAS VIDAS! - las lagrimas la invadieron
¡Y ustedes trajeron alegría a la mía! - se fundieron en un abrazo - Es hora que partan, adiós cariño - se despedía de Sean
¿Tú no vienes? - le preguntó con inocencia el niño
En esta ocasión no, pero en cuanto pueda iré a visitarlos - sean le dio un beso y Lizette ya no pudo mas las lagrimas corrieron por sus mejillas
Volveré pronto - dijo Jeff subiendo al auto
Así los tres partieron, después de unos días de camino sorteando todo, llegaron a Marsella, ahí Jeff le entregó una documentación con nombres falsos para ella y Sean.
Llegando a América tu decidirás si eres Candy White Andrey o Juliette Bourdev - dijo Jeff viéndola a los ojos
Gracias Jeff - le dio un beso en la mejilla y lo abrazó
Escucha, conociendo a Douglas tal vez tiene a su gente buscándote con tu familia, así que ten cuidado por favor – le dijo él cuando se separaron
Lo tendré…
En cuanto estés instalada, escríbeme a esta dirección - le entrego una nota
Un pitido anunció que el barco partiría.
Tenemos que irnos – Candy estaba sumamente triste
Lo sé – Jeff la abrazó - Adios hija que dios los bendiga
Adiós Sean , cuida a mamá
Sip… - contestó el niño
Así partieron rumbo a América, los habían instalado en su camarote, Sean estaba feliz.
¡¡MAMI!! ¡es un barco! Como en los cuentos que me lees, ¿también hay piratas?
¡Jajaja! No mi amor, en este barco no hay piratas
¿Ni uno solo? - caminaban por la borda
Ni uno solo
Mmm... ¿y a dónde vamos mami?
Vamos a América
¿Y dónde eso?
Candy con toda la paciencia que solo una madre puede tener, le explicó de manera que su pequeño comprendiera a donde iban, contestó a sus interrogantes hasta que el sueño lo venció.
Sean tenía muchas preguntas y ella siempre trataba de darle las respuestas, pero sabía que llegaría un momento en que no iba a poder responder y rogaba al cielo por que esa pregunta tardara en llegar, porque no sabía que responder respecto a su papá.
Candy estaba muy preocupada, Douglas seguía buscándola, y ahora huía a América, donde no quería volver, los recuerdos volvían a su mente y no quería asustar a Sean salio a la borda, y un dejà vù la invadió.
Terry... – susurró - en un barco te conocí – lloraba - ¿por qué tenía que conocerte si nos íbamos a separar? Si tan solo no te hubiera conocido tal vez... no... no... si no te hubiera conocido no tendría a Sean... mi hijo... mi razón de vivir. Por él todo ha valido la pena, él tendrá una vida feliz, aunque para eso tenga alejarme para siempre de mis seres queridos...
El transcurso del viaje fue tranquilo, Sean estaba fascinado con el barco, con el mar.
Mami cuéntame otra vez de cuando rescataste a la gaviota – pedía Sean
¿No crees que ya te conté muchas veces eso?
Mmm... es que me gusta esa historia y también la de Klean... ¿puedo tener un Klean?
¡¡Jajaja!! Pues no sé, depende de como te portes
Así transcurrieron los días, cuando por fin llegaban a suelo americano Candy sintió un sin fin de emociones, alegría, tristeza, miedo, nostalgia pero frente a su hijo solo mostraba alegría
Estaban los dos en la borda Candy lo sostenía en brazos para que pudiera ver.
¿Llegamos mami?
Si…
La figura de la estatua de la Libertad estaba frente a ellos, Candy no sabía como interpretar el sentimiento que le estaba embargando al llegar precisamente a esa ciudad, donde estaba él.
Bajaron del barco e inmediatamente tomaron un carruaje, Candy no quería ver a través de la ventana, le daba miedo esa ciudad, no estaba lista para saber de él.
Llegamos señora…
Gracias - pagó al cochero frente a ella estaba la estación de trenes, caminaron hasta la taquilla
¿Cual es su destino?
Candy se quedó pensativa, recordó las palabras de Jeff "tal vez tenga a su gente cerca de tu familia", no... No podía ir con los suyos
¿Hacia donde va el próximo tren?
Nueva Orleáns en una hora – le informó el vendedor en la ventanilla
Déme dos boletos - después de eso fueron a sentarse a una de las bancas de la estación
Mami tengo hambre
¿Hambre? – Se reprendió ella misma por haber olvidado ese detalle - pero que inconsciente soy desde que bajamos del barco no has comido nada, ven vamos a buscar algo cerca de aquí.
Salieron y terminaron en la pequeña cafetería donde Terry la llevo una vez, ella no comía nada, luchaba contra sus sentimientos. Cuando Sean terminó salieron de ahí y cuando estaban llegando a la estación se quedó impactada un hombre acababa de colocar un anuncio de la próxima obra de la Compañía Strafford, y Terry estaba en esa imagen.
Terry... – la palabra simplemente salió de sus labios sin darse cuenta y se acerco a la imagen, quiso tocarla, pero las lagrimas salieron sin poderlo evitar
¿Qué tienes mami? - Sean la trajo a la realidad
Nada mi cielo – contestó y se limpió las lagrimas - es hora de partir, anda vamos al tren
Fue así que Candy comenzaba una nueva vida al lado de u hijo.
Continuara...
Hola, hola aquí estoy de nuevo con un capitulo, espero sea de su agrado y solo puedo decir:
GRACIAS a todas las que se toman el tiempo de leer.
GRACIAS A LIZZY POR SEGUIR DELEITANDONOS CON SUS HISTORIAS Y X SEGUIR MOSTRANDOME EL CAMINO DE LOS FICS.
GRACIAS A MIS AMIGAS QUE ESTAN AHÍ HECHANDO PORRAS, LAS QUIERO MIL.
Lulù
