Disclaimer: Los personajes de Fairy Tail le pertenecen a Hiro-Troll Mashima y la historia es de un libro con el mismo nombre por la autora: Debbie Macomber
¡Criaturitas hermosas y preciosas! Perdón por tardarme los siglo en actualizar D: y yo que ya me quería llevar esto más rápido para acabar pronto con tantos fics D:
Responderé a sus hermosos reviews al final :*
Ya se me andaba olvidando... ¡Feliz año nuevo! :3
.
.O.O.O.
.O.O.O.
.
Capítulo 12
.
Juvia leyó por segunda vez el mensaje de su hija y sonrió para sí. Era realmente encantadora.
Fecha: 26 de junio
De: Wendy
Para: Juvia
Asunto: Adivina lo que he visto
Hola, mami,
Hoy he pasado un día genial y lo que más me gustó fue el carruaje (nuestro caballo se llamaba Silver) y tomar el té en un hotel de lujo y ver al tío Gajeel intentando meter el dedo dentro del asa de una pequeñísima taza de porcelana. En el ferry el tío Gajeel y la tía Levy se sentaron juntos y yo me pasé la mayor parte del rato dormida. Se quedaron muy callados y adivina lo que pasó cuando abrí un ojo. SE ESTABAN BESANDO. ¿No te había dicho que se estaban enamorando? Yo lo sabía porque el tío Gajeel viene casi cada día que tiene libre.
Y lo mejor vino después. En el viaje de vuelta, la tía Levy apoyó la cabeza en su hombro y no se apartó cuando yo fingí despertarme. También estuvieron cuchicheando un montón. Yo intenté no escuchar, pero no pude evitarlo. Estuvieron hablando de Akane Resort y creo que es allí donde quieren pasar su luna de miel. ¿No es genial?
Te quiere,
Wen
Juv se recostó en su sillón, satisfecha y alegre. Su hija parecía convencida de que Levy y Gajeel estaban a punto de comprometerse. Ésa no era ciertamente la impresión que le había dado su hermana, pero el cambio de actitud que había experimentado respecto a Gajeel resultaba innegable.
En su última conversación, antes de que Juvia se marchara de Seattle, Levy le había asegurado que no quería saber absolutamente nada de los hombres. Aparentemente había reconsiderado su postura. En esta ocasión, sin embargo, había tenido suerte. Gajeel era tan distinto de Bora como la noche del día, y Juv confiaba en que su hermana se diera cuenta de ello.
El primer indicio de romance había sido aquel correo que le había enviado Levy, preguntándole por Gajeel. Después había terminado por reconocer que existía una atracción, aunque no hubiera decidido qué hacer al respecto. A pesar de ello, Juvia veía la evidencia de una relación en desarrollo en cada mensaje suyo.
Miró su reloj y apagó el ordenador: ya era hora de que relevase al teniente Vastia en la enfermería. Mientras revisaba su programa, posó casualmente la mirada en su alianza de matrimonio y se detuvo en seco. ¿Debería quitársela? Había pensado en regalársela a Wendy. Se la quitó y, con ella en la mano, sopesó sus opciones. No, todavía no estaba preparada. Volvió a ponérsela, sólo que en la mano derecha.
El hecho de que se hubiera planteado dejar de llevar la alianza era en sí mismo un indicio, un síntoma. Siempre amaría a Peter, pero su vida con él había acabado. Suponía que aquella reacción tendría algo que ver con el capitán de fragata Gray Fullbuster. No quería que él pensara que estaba casada, aunque era mejor que así fuera por si acaso él… En cualquier caso, cambiarse de mano aquel anillo tan simbólico era todo un compromiso.
El capitán seguía convaleciente de la operación. Él odiaba estar allí, se moría de ganas de volver al trabajo y, como resultado, era un fastidio para todo el mundo. Juvia, sin embargo, parecía inmune a su mal humor.
Mientras las demás enfermeras lo evitaban, ella lo veía tanto como se lo permitía su apretada agenda de trabajo, apenas unos minutos al día.
Nada más verla entrar en la enfermería, el teniente Vastia le entregó sus notas.
—Lleva de un humor de perros todo el día —le susurró—. El doctor dice que le dará al alta esta semana, pero dudo que sea lo suficientemente pronto como para contentar al capitán.
Quién habría podido imaginarlo… Cuando pisó por primera vez la enfermería, Gray había estado muy grave, lo que se había reflejado en su actitud dócil… al menos comparada con la actual.
Después de leer las notas de Vastia, Juvia descorrió las cortinas de su cubículo. El capitán de fragata estaba sentado en la cama, con los brazos cruzados sobre el pecho. La miró ceñudo.
—Juvia cree que el capitán es un paciente muy desagradable...
—Quiero salir de aquí —ladró.
—Juvia piensa que no hay razón para gritar, cree que nos ha dejado bastante claro su deseo. Pero da la casualidad, capitán, de que no es usted quien toma las decisiones aquí. Puede protestar todo lo que quiera: no le servirá de nada —le tomó la muñeca y le encontró el pulso alto. No era de extrañar, con lo agitado que estaba.
—¿Cuánto tiempo más estaré aquí?
—Juvia tiene entendido que le darán el alta esta semana —respondió mientras elevaba la cama para que pudiera tumbarse. Necesitaba examinar la herida. A esas alturas, el capitán conocía el procedimiento tan bien como ella.
Retiró con todo cuidado el vendaje para comprobar que no había señal alguna de infección. Con las puntas de los dedos examinó la zona mientras Gray miraba al techo con gesto impaciente.
—Esto está curando muy bien.
—Entonces sáqueme de aquí. No puedo soportar seguir perdiendo el tiempo de esta manera —masculló él.
—¿Juvia puede ayudarlo de alguna forma? —le preguntó Juv, pensando en llevarle un libro o un mazo de cartas.
—¡Sí! —gritó—. ¡Sacándome de aquí!
—Gray-sama sabe perfectamente que Juvia no puede hacer eso. Sólo el doctor puede darle el alta.
—Entonces váyase. No quiero verla, no quiero tenerla cerca de mí, ¿entendido?
—Pero Juvia es la responsable de…
—Búsquese a otra persona.
—Pero capitán…
—¡Salga! —la apuntó con un dedo—. Es una orden.
Juvia se tragó el nudo de dolor que le subía por la garganta mientras abandonaba el cubículo. Sus palabras, duras y rencorosas, continuaron resonando en sus oídos durante el resto del día. No la quería cerca de él y no había tenido reparo alguno en decírselo. Se sentía una estúpida por haberse hecho ilusiones e imaginado sentimientos que obviamente no existían. No por parte del capitán, al menos.
No culpaba a Gray por querer abandonar la enfermería: el problema era que había proyectado todo su resentimiento en ella. Lo cual no era nada justo.
Lo observó silenciosamente desde lejos mientras el enfermero le entregaba la bandeja de comida. Gray la miró y retiró al instante la vista, como si no soportara verla.
Media hora después, cuando volvió a pasar al lado, advirtió que no había probado la comida. Pensó en recordarle que necesitaba recuperar las fuerzas, pero seguro que no querría escucharla. Decidió no arriesgarse a recibir otra reprimenda.
Dos veces más durante el resto de su turno, Juv resistió el impulso de acercársele. Por fin, cuando terminó, se dirigió directamente a su camarote y se metió en la cama. Habitualmente al término de su jornada laboral escribía a su hija y a su hermana, pero esa noche no. En lugar de ello, rebobinó mentalmente la conversación que había mantenido con Gray.
Intentó decirse que era estúpido sentirse dolida por su rudeza, que el capitán no lo había hecho a propósito… pero le resultaba imposible no tomárselo personalmente. Hasta el momento se había mostrado inmune a su mal humor, y no podía entender por qué aquel día había sido distinto.
No le sorprendería que le diesen el alta al día siguiente, lo que sería lo mejor para todos. En unos cuantos meses volvería a estar en casa con su hija y poco después abandonaría la Marina. Su hija la necesitaba.
Tal y como había sospechado, el capitán de fragata Gray recibió el alta a la mañana siguiente. Juvia detestaba que las últimas palabras que le había dirigido hubieran sido dictadas por la furia y el odio, pero procuró olvidarlas. Era muy improbable que volvieran a verse. Quizá en otro tiempo o en otro lugar su relación habría funcionado. En las actuales circunstancias, sin embargo, no.
De mayor interés era la relación que se estaba desarrollando entre su hermana y Gajeel Redfox. En cuanto tuvo oportunidad, Juv se sentó en el ordenador para conectarse a Internet. Podía contar con un correo diario de su hija. Para su deleite, también descubrió otro de Gajeel. Pero, mientras lo leía, su entusiasmo se evaporó.
Gajeel temía que fueran a trasladarlo de nuevo, una vez curada la herida del hombro. Se lo había contado a Levy, pero no había tenido corazón para decírselo a Wendy antes de recibir la notificación definitiva. Casi de paso añadía lo mucho que le habría gustado conocer un poco mejor a Levy.
¡Aquello era horrible! Wendy se llevaría un disgusto si destinaban a Gajeel fuera del estado, y ella no era la única. Levy se quedaría igualmente decepcionada.
Con el corazón encogido, pasó a leer el correo de su hija:
Enviado: 30 de junio
De: Wendy
Para: Juvia Loxar
Asunto: Últimas noticias
Hola, mami:
¡Tía Levy me ha dicho que quiere plantar un jardín! Dijo que podíamos cultivar verduras y flores. Yo no quiero sembrar judías verdes porque entonces tendría que comérmelas. Los zucchini, en cambio, sí que gustan mucho. ¿Podrías darle a la tía tu receta de los zucchini al horno? Dile que añada más queso del que pone en la receta.
Creo que tener un jardín será muy divertido, ¿no te parece? El tío Gajeel se ofreció a ayudar. ¿No es estupendo?
Hasta pronto.
Te quiere,
Wendy
Juvia ignoraba de dónde iba a sacar tiempo su hermana para plantar el jardín. De cualquier forma, las dos se las habían arreglado para convencer a Gajeel de que las ayudara. Aunque tampoco podría ayudarlas demasiado, si no quería volver a lesionarse el hombro.
El último correo que recibió era del barco. Sólo cuando lo abrió se dio cuenta de que era del capitán de fragata Fullbuster. Apenas cinco palabras:
Gracias por sus excelentes cuidados.
Capitán Gray Fullbuster
—No —susurró Juvia—. Gracias a usted, capitán —tenía mucho que agradecerle. Porque a pesar del daño que pudiera haberle hecho, también le había demostrado que su corazón seguía vivo.
.
~O~O~O~
.
Si había enviado a Juvia Loxar aquel correo, había sido por pura debilidad: eso era lo que pensaba Gray mientras regresaba a su camarote, finalizado su turno. Él no era un hombre débil, y estaba irritado consigo mismo por múltiples razones que no tenía ninguna gana de analizar.
Sabía que no había sido un buen paciente, pero tampoco había podido evitarlo. La peor parte de aquella dura prueba, sin embargo, no había sido la rotura de su apéndice y la consiguiente operación. Lo más duro había sido sobrevivir a la teniente Karas. Después de tantos años solo, sin compañía femenina, comprometido en exclusiva con la Marina, finalmente se había sentido atraído por una mujer. Poderosamente atraído.
Juvia había invadido sus sueños y acosado sus vigilias. Y cada día de aquella maldita semana había estado al pie de su cama. Pero sólo cuando empezó a despejarse un poco descubrió algo que hasta entonces le había pasado desapercibido: su alianza de matrimonio. Aquello le trastornó.
El primer día que se conocieron, Juvia Loxar no había negado estar casada y había llevado una alianza… en la mano izquierda. Después, se la había puesto en la mano derecha.
Se quedó mirando la pantalla del ordenador. Casada. Se había olvidado de aquello hasta esa semana. Entonces, cuando lo recordó… y tomó conciencia de que había estado fantaseando con una mujer casada… perdió los estribos.
Ya antes había estado impaciente por volver a sus obligaciones, pero después de ver que había cambiado de mano su alianza de matrimonio, se había sentido absolutamente desesperado por abandonar la enfermería.
Una vez proyectada su furia sobre Juvia, había querido perderla de vista lo antes posible. Pero después se arrepintió de su arrebato. Ella no había hecho nada para merecer un trato semejante. El problema era que le había resultado imposible dominarse, y todo porque se había dado cuenta de que no existía posibilidad alguna de relación entre ellos.
Eso podía aceptarlo, pero Gray no era hombre que disfrutara con la tentación, y aquella mujer definitivamente lo era. Aun así, se había sentido obligado a disculparse por su rudeza. Verla de nuevo estaba descartado, así que decidió mandarle un correo electrónico. Escribió por lo menos una decena de versiones antes de decidirse por aquel breve mensaje… y lo envió antes de que pudiera cambiar de idea.
Para mejor o para peor, el correo ya estaba enviado y el asunto cerrado. Subió al primer puente y escrutó el horizonte. Todo lo que se extendía ante él era océano… un enorme vacío azul. Así era como veía ahora su propia vida: como un vacío inmenso.
Algo que jamás le había sucedido.
.
.O.O.O.
.O.O.O.
.
Capítulo 13
.
El entusiasmo que Wendy mostraba por el pequeño jardín encantó a Gajeel. Había contratado a alguien para que preparara el pedazo de tierra que se extendía tras la casa de Levy; luego Wendy y su tía habían plantado filas regulares de lechugas, guisantes, pimientos y tres variedades de tomate. Desoyendo los consejos del empleado del vivero, habían comprado también plantas de zucchini. Wendy había insistido en que su madre sabía recetas fabulosas para cocinar los zucchini.
Gajeel había contemplado divertido los movimientos de Wendy, que se acercaba a cada momento a las plantas para comprobar el estado y asegurarse de que no había insectos cerca. En cuanto a las flores, había perdido la cuenta de la cantidad de plantas que haría comprado Levy, la mayor parte de ellas desconocidas para él. Ciertamente, daban mucho color al jardín. En cuanto a Wendy, no había imaginado que pudieran gustarle tanto. Era una afición que parecía compartir con su tía.
—La tía Levy me dijo que volvería a eso de las ocho —lo informó la niña el sábado.
Pasaron una tarde muy tranquila en casa. Mientras Gajeel veía el partido de béisbol en la televisión, Wendy se entretuvo con el jardín. Se lo pasó bien, pero echaba de menos a Levy. No le habría importado pasarse por el local, pero los sábados solía haber mucho trabajo, sobre todo en verano.
—Deberíamos preparar la cena —anunció de repente la niña—. Una cena de verdad. Formal. Elegante.
—¿Tú y yo, quieres decir?
—Lo conseguiremos. Ya lo verás.
—No sé. A mí no me importaría encargar algo fuera. O quizá Levy pueda traer una pizza. ¿No sería eso más fácil?
Frunciendo el ceño, Wendy negó con la cabeza.
—Ella come pizza todo el tiempo. Además, la comida casera es más sana.
—¿Estás segura de que nos saldrá?
—Por supuesto.
«Ah, la confianza de los jóvenes», murmuró Gajeel para sus adentros.
—Tengo que advertirte que soy un negado para la cocina.
—Es igual. Me ayudarás de todas formas.
—¿Qué quieres que haga?
—Los de la tienda de comestibles no me venden vino, así que tendrás que comprarlo tú.
—¿Vino? —arqueó las cejas.
—Y flores —añadió la niña en un tono que no admitía discusión.
—Sí, señora. ¿Alguna variedad en especial? —se abstuvo de recordarle que tenía el jardín lleno de ellas, aunque la mayoría eran demasiado pequeñas.
—Quiero que compres Bachellor Button. Y también necesitaremos velas. De las altas.
—Vale —nuevamente se contuvo de decirle que no se haría de noche hasta las diez—. ¿Vino tinto o blanco?
Wendy se lo quedó mirando sin comprender.
—El tinto combina bien con la carne y el blanco con el pescado.
—¿Y qué tipo de vino combina bien con todo?
—El champaña.
Wendy sonrió de oreja a oreja.
—Pues compra champaña, y que sea una botella grande.
—¿Has decidido ya lo que vas a cocinar?
—Sí. Una especialidad mía.
—¿Y qué es?
—Una sorpresa —le ordenó que se marchara con un gesto.
Gajeel la observó mientras se dirigía con paso decidido a la cocina. Por el rabillo del ojo vio que sacaba varios libros de cocina de un estante.
Una vez hechos los recados, decidió pasarse por el local. Tal y como esperaba, Levy estaba más que ocupada. Lucy trabajaba en la zona de las pizzas con una joven ayudante, mientras Levy servía helados con la otra chica que había empezado a trabajar a tiempo parcial.
Por lo menos una docena de clientes estaban esperando la vez.
Gajeel tomó asiento en la barra. Cuando Levy lo vio, se ruborizó levemente y se atusó un poco el peinado antes de volver a concentrarse en sus clientes. Aquella reacción inconsciente agradó sobremanera a Gajeel.
Diez minutos después, el ritmo de clientes empezó a aflojar y Levy tuvo oportunidad de hacer un descanso. Después de lavarse las manos, se reunió con él.
—Hola —sonrió, tímida.
Jamás había imaginado que fuera una mujer tímida… hasta que la había besado. Aquel beso había sido una revelación para Gajeel. Y había cambiado su relación. Sí, se había sentido atraído por ella desde el principio, y estaba seguro de que Levy había experimentado lo mismo por él. Se habían rehuido mutuamente durante semanas, negando ambos aquella atracción, hasta que de repente, después de aquel día que pasaron en Victoria… surgió todo a la luz. La atracción era inequívoca, innegable. Gajeel había renunciado a seguir disimulando sus sentimientos, y ella también.
—¿Dónde está Wendy? —le preguntó Levy—. ¿En el parque?
—No. En casa, preparando la cena. Al parecer quiere hacer una especialidad suya… ¿sabes tú cuál puede ser?
—¿La has dejado sola? —abrió mucho los ojos, alarmada—. ¿En la cocina, con el fuego encendido? ¡Gajeel, sólo tiene nueve años! A veces hasta a mí me cuesta recordarlo, pero sigue siendo una niña.
—A mí me pareció que estaba perfectamente… —repuso, aunque sabía que Levy tenía razón—. Fue ella la que me mandó a la tienda a comprar —se bajó del taburete—. Me vuelvo ahora mismo.
Levy suspiró. En el último momento, estiró un brazo y lo detuvo.
—Me ha alegrado verte —le dijo en un súbito.
—Yo también —le apretó brevemente la mano—. No vuelvas muy tarde.
—Descuida.
Una vez más Gajeel se dirigió hacia la puerta. Estaba a punto de salir cuando se giró en redondo.
—¿Cuál es su especialidad?
—Probablemente sopas instantáneas y chili de lata con queso gratinado por encima —sonrió Levy.
—Me temo que se trata de algo más elaborado. Se ha puesto a consultar libros de cocina.
—En ese caso, será mejor que te des prisa… —la sonrisa se le borró de golpe.
—Tienes razón.
Levy sonrió de nuevo, y eso le recordó a Gajeel… como si alguien necesitara recordárselo… lo atraído que se sentía por ella. Justo cuando su relación empezaba a transformarse en algo real, él se veía obligado a abandonar Magnolia.
Levy lo siguió hasta la puerta.
—¿Alguna noticia sobre lo de tu destino?
—Aún no —pero sabía que no tardaría en recibirla. Akane Resort era un destino de ensueño. ¿Quién no querría que lo destinaran allí? Y sin embargo Magnolia, con su cielo gris y su llovizna constante, le resultaba mucho más apetecible que aquel paraíso tropical.
—¿Se lo has dicho a Wendy?
Gajeel negó con la cabeza.
—Cobarde.
—Soy culpable de ese cargo —se encogió de hombros, resignado.
Levy miró su reloj.
—Saldré para allí dentro de una hora y media.
—De acuerdo, se lo diré a nuestra cocinera —sintiendo la imperiosa necesidad de tocarla, le tomó una mano. Sin importarle que el local estuviera lleno de gente, entrelazó los dedos con los suyos. Durante un buen rato ninguno de los dos se movió.
Luego experimentó el impulso de abrazarla, y a Levy debió de sucederle lo mismo, porque basculó ligeramente hacia él… hasta que dejó caer la mano, sacudiendo la cabeza.
—Yo tengo que volver al trabajo y tú que regresar con Wendy —le recordó en un susurro.
—Cierto.
—Adiós.
A Gajeel no le pasó desapercibida la resistencia que destilaba su tono. Una resistencia que él también compartía.
Wendy fue a buscarlo a la puerta, recogió las bolsas con las compras y le prohibió entrar en la cocina.
—No quiero que me molesten.
Gajeel volvió a encender el televisor y se puso a hacer zapping, pero no encontró nada interesante que ver.
—Tu tía llegará en una hora. ¿Necesitas ayuda allí?
—No, gracias.
Cinco minutos después, repitió la oferta. Esa vez Wendy lo ignoró, pero preguntó al poco rato:
—La tía Levy no se retrasará, ¿verdad?
—Si lo hace, llamará antes —al menos él esperaba que lo hiciera.
A las ocho y tres minutos, Levy entró en la casa.
—¡Ya estoy aquí!
Gajeel se levantó del sofá y Wendy salió corriendo de la cocina.
—Espero que tengas apetito.
—Me muero de hambre.
Como para subrayar sus palabras, el estómago de Gajeel aprovechó para protestar.
Con un gesto elegante, Wendy los invitó a pasar a la cocina. La mesa estaba cubierta con un mantel que la doblaba dos veces de tamaño, arrastrando por el suelo. La niña había encajado las velas en dos botellas vacías de refresco, que flanqueaban las azuladas flores colocadas en un recipiente de vidrio. El efecto resultaba sorprendentemente artístico. Los platos y cubiertos estaban perfectamente dispuestos, con sus respectivas copas de vino.
—¡Wendy! —exclamó Levy, abrazándola—. ¡Esto es absolutamente encantador!
La niña enrojeció ante el elogio.
—El tío Gajeel me ayudó.
—Yo no hice casi nada —protestó él.
—Empecemos ya. Por favor, encended las velas y servid el champaña. Yo tomaré gaseosa en mi vaso.
—Como usted diga —Gajeel le hizo una reverencia.
—A sentarse todo el mundo —ordenó la niña una vez que su tío hubo terminado de servir las copas—. He preparado un pequeño aperitivo…
Acto seguido, sacó un cuenco de frutos secos, pasas y galletas saladas.
—Excelente —sentenció Levy, intercambiando una mirada con Gajeel. Ambos se estaban esforzando por mantener la compostura.
—Esto es sólo el principio —les aseguró Wendy, revoloteando por la cocina como un loro suelto—. He cocinado vuestros platos favoritos: macarrones con queso, patatas fritas y ensalada. Tío Gajeel, no he puesto tomate en tu ensalada, y la tuya, tía Levy, no lleva picatostes.
Levy se volvió hacia Gajeel.
—Pues sí que se ha fijado…
—Y que lo digas.
—Y de postre, macarrones de chocolate —añadió Wendy, orgullosa.
—¿Macarrones? —repitió Gajeel.
—Sí, macarrones de chocolate. Es mi plato favorito, así que no os quejéis.
Fue una cena un tanto particular, pero Gajeel no tuvo ninguna queja, y Levy tampoco.
—Yo fregaré los platos —se ofreció Gajeel una vez que terminaron. El champaña lo había relajado y a Levy también, porque se habían quedado tranquilamente sentados saboreando la última copa mientras Wendy pasaba al salón.
—Qué detalle tan bonito —susurró Levy.
—Precioso —repuso él. Lo que sucedió después, lo atribuyó al champaña. Sin pensárselo dos veces, se inclinó hacia Levy con intención de besarla.
Ella pudo haberlo detenido, pero no lo hizo. En lugar de ello, cerró los ojos y se inclinó a su vez hacia él. El beso fue tan bueno como el primero. No; fue mejor todavía, decidió Gajeel. De hecho, esos besos podían convertirse en algo adictivo… un riesgo que tendría que correr. Acercó su silla a la de Levy y ella lo agarró del cuello de la camisa mientras se besaban de nuevo.
Poco después Levy se retiraba para apoyar la frente contra la suya. Gajeel tardó en recuperarse. Le encantaba tenerla cerca, poder saborear su aroma, su contacto. Wendy podía verlos, pero a él no le importaba mientras no le importara a Levy… como evidentemente era el caso.
—¿Necesitáis ayuda allí? —gritó Wendy desde el salón.
Se separaron bruscamente, como dos adolescentes culpables.
—No, no. Estamos bien —respondió.
Gajeel no estaba muy seguro de que eso fuera cierto.
Enviado: 6 de julio
De: Wendy
Para: Juvia Loxar
Asunto: Mi plan funciona
Hola, mami.
¡Hoy he preparado yo sola la cena! ¿Y sabes lo mejor del tío Gajeel? Que no me trata como a una niña. Se pasó la tarde del sábado conmigo porque la tía Levy estuvo en la heladería, y cuando yo le dije que quería cocinar, me dejó. Incluso fue a la tienda a hacerme unos recados. Ya no necesito niñeras.
Cuando volvió, me dijo que la tía Levy se había enfadado un poco porque él me había dejado sola, pero no pasó nada más. Hice macarrones con queso en el microondas y preparé una ensalada. Me salió muy bien, y… adivina qué pasó a continuación.
El tío Gajeel y la tía Levy volvieron a besarse, sin importarles que yo pudiera verlos. Yo fingí que no, pero los vi. Me dijeron que querían fregar los platos y tardaron más de una hora. Te echo un montón de menos.
Te quiere,
Wendy
.
.O.O.O.
.O.O.O.
.
Nota: Bachellor Button son flores azules preciosas XD
Nota de la nota: El caballo de verdad se llama Silver y me ha dado mucho por dejarlo así XD espero que no les haya molestado... Y no creen que Wen tiene mucha, peero mucha imaginación? Es un amor :3
Respondiendo a sus reviews:
Sabastu!: Wendy es muy lista pero su imaginación vuela muy alto! XD A Levy le ganan los nervios cuando habla, y habla de más :P Yo también morí de amor con la interrupción de Gajeel 7u7 HAAHAHAHA Juvia y Levy son muy discretas con sus charlas 7u7 XDDDDD ¡Viva Lucy por animarla! Ese paseo fue de lo más bello! :3 ¡Sí hahaha! el hotel tenía el nombre de: Hotel Empress. Pero me gustaba más Ariel por Mermaid XDDDD Owwww La verdad ya no recordaba bien esa parte de que Gajeel se iba, pero ya verán como todo sale bien x3 Oh... Mi depresión con el cap antepinúltimo de FM es algo que dejó una herida en mí! Pero todo va bien ahora, OMG CON LA NOTICIA y Levy ya sabe! asdfghjklñ
Dana!: Gajeel es tan Gajeel *.* Sí, Levy se extralimitaba por lo sucedido con Bora... Pero ya todo es medio hermoso :3 Hahahahahaha tú eres defensora de los friendzoneados! Ya me cayó el 20 XDDDD primero con el pobre de Kohaku y ahora con Jet XDDDD owo que linda! Juvia y Wendy casi me tumban de mi posición como fangirl del Gale u,u hahaha XDDD las amo son todas bellas! Sí! Usé al man para algo muy chistoso XDDD Esta novela es muy tierna :3 yo también tengo ganas de abrazar a todos, es más, abracé hasta a mi hermano XD
Mirai-nikki22: No te desmayes! Yo morí de amor con esa escena :3 es que este Gajeel es todo asdfghjklñ, me alegra que te esté gustando :3
AngieKawaii: Verdad? :3 son tan bello ellos! Hahaha Wendy consiguió su cometido! Ahora sólo falta que otros dos avancen 7n7 haha Gray es demasiado gruñón para su propio bien XD yo digo que está celoso y confundido y mira que Juvia se ha cambiado de lugar el anillo! O:
Asia12: Lo sé! Son tan bellos! Y perdón las tardanzas (con todos mis fics) creo que cuando termine los que tengo me iré uno por uno ): hahaha al menos uno de cada fandom porque tengo varios D:
Miwalimn: No te apures que este fic lo acabo aunque sea lo último que haga! perdón por la tardanza pero mis otros fics me absorben y luego las fechas y luego también las lecturas o jugar LOL D: aiñ soy una vaga XD Espero que no te hayas rendido conmigo! (:
Kagoyame: De nada! No pierdan la fe en mí! Sólo tengo dos fics en pausa de momento y este no es uno de ellos! Y sí, son unos lindos! :3
Elie-chan: Haha creo que me tardo yo más en publicar que muchos en comentar, y me alegra que me tengan tantísima paciencia con este fic :3 Me alegra que lo hayas encontrado! Es un libro hermoso :3 Gale siempre triunfa! Muajaja o lo hacemos triunfar 7u7 Hahaha el Men de Ichiya no podía faltar! :P verdad? amo sus celos :3 y ese beso tan adorable! Y ya sé ): esa noticia fue inesperada u,u Haha creo que esta la dejaré así como va el libro, en la adaptación que sí he estado haciendo varias modificaciones e introduciendo más personajes es en Caminando Sobre el Sol :3 pero ese es un Jerza :P
Julieht: Mira que me he tardado bastante D: pero aquí sigo, no lo dejaré aunque me tome un año subirlo completo XD Na, espero poder subirlo más rápido... Gracias por leer!
Pizzzigatos: Primero que nada que hermoso nombre con la palabra "gatos" en él :3 los gatos son mi vida! (supero a Milliana y no es broma)... No te apures, sigo publicando el fic :3 y bueno, me tardo un poco pero aquí sigo, no te apures yo también me tomaba mis descansos de los estudios para leer un rato 7u7 PD: Yo también soy una fanática del Gajevy, de hecho tengo otro fic de ellos y aparecen en el Jerza que tengo por ahí :P son mi OTP sobre todas las parejas habidas y por haber XD
Sin más chicos, me despido y espero que pasen un excelente fin de año y un mejor año nuevo!
Provecho porque las cenas están uuuf! :P
