The Hampton

-Isabella- dijo una exasperada Alice- es hora de que comas algo, sé que esto es muy difícil pero aún así ¡no puedes morir por inanición! Qué sería de mi sin ti. - dijo al borde las lágrimas- Ya me preocupaste mucho estas últimas semanas que estuviste en coma, no quiero volver a sentir que te pierdo - las lágrimas se empezaron a derramar por sus mejillas- eres mi mejor amiga, mi hermana…

-Ya Alice, corta el teatro- de mal humor me levanté un poco para poder sentarme y comer el puré de patatas que me trajo mi amiga- Sabes que te conozco y aunque sé que estas genuinamente preocupada también sé que eres una gran actriz manipuladora.

-No tan buena- dijo por lo bajo enfurruñada.

-No otra vez Alice.

-¡Bella! Sabes que es lo mejor, a pesar de que aquí son muy buenos ese es el mejor centro de rehabilitación y tú necesitas mucha y de la mejor.

-Perfectamente puedo llevarla en el centro de Jazz.

-Eso sería genial si fuera que dieran terapia física mi amiga- estaba ya a punto de darme un mazazo por la cabeza- Pero mi queridísima hermana,¡ es un centro de rehabilitación de drogas!

-Bah. Es lo mismo.

-En una semana te darán de alta, y quieras o no te llevaremos a el centro Cullen & Hale

-Pero Allie- mis ojos se pusieron vidriosos por las lágrimas- No quiero ir ahí, no sé si podría llegar a encontrarme con él, tampoco quiero encontrarme con su familia- lagrimas empezaron a correr por mis mejillas- A la única que relativamente acepto es a Rosalie, y es porque está saliendo con Emm

-Es por tu bien. - me limpió con un pañuelo la cara- Además dicen que los enfermeros son sumamente sexys - me guiño un ojo con descaro

-¿Alice?

-¿Qué?

-Largo.- le dije un poco furiosa y ella se fue riendo a carcajadas.

Me acosté tratando de dormir un poco pero no lo logré, mi mente estaba más que activa pensando en todo lo que había pasado estos últimos meses, primero el encuentro Rosalie, las largas horas de entrenamiento, la audición y vaya qué feliz que estuve en esos momentos después las presentaciones con el público enloquecido, todos en pie aplaudiendo y gritando en especial mis grandes amigos Emmett y Alice, la última noche, la presentación que terminó, Alice diciéndome que me esperaban afuera y yo rechazándola, yéndome por mi cuenta, el carro que aparece de la nada, gritos por todas partes, el dolor de mi cuerpo al quebrarse y lo último que recordaba era a ella… a Rosalie.

Después de todo eso mi trajeron al hospital y cuál fue mi sorpresa cuando me levanté al darme cuenta de que mi carrera estaba acabada, pines en la pierna y con mucha necesidad de terapia para poder volver a caminar, después de las primeras dos semanas fui tratando de recuperar el humor ya que sabía que solamente les estaba haciendo daño a mis hermanos adoptivos al no querer hablar comer ni nada…

La puerta se abrió interrumpiendo mis pensamientos

-Hola- dijo la rubia novia de mi amigo en un susurro.

-Hola- traté de sonar cortés.

-¿Cómo te sientes hoy?- se acercó lentamente hasta quedar frente a mi camilla.

-Mejor, los dolores disminuyen y empiezo a sentir más el cuerpo- le señale la silla para que se sentara, cosa que hizo con gusto.

-Me alegro.

-Vamos Rosalie, suéltalo ya -me miró un poco sorprendida antes de sonreír tenuemente.

-Hay algo de lo que quería hablar contigo, verás, me di cuenta de que aceptaste la propuesta de ir al centro de mi familia. Pero creo que hay algo que debería de saber…- la interrumpí.

-¿Es sobre Edward no?- pronunciar su nombre me sentó como una fuerte quemada en la garganta.

-Sé que probablemente no me llegues a creer pero al menos dame y dale el beneficio de la duda…- asentí para que continuara- Después de que su relación terminara él tuvo unos muchos encontronazos con ciertas bandas y personas, a pesar del bastardo que era él te quería Bella, demasiado - su palabras calaron en mi corazón pero aparté rápidamente la sensación- Bueno, en una de esas peleas tuvo un pequeño accidente y un par de semanas después ocurrió el accidente de mi padre y tíos. El haberte perdido a ti, el haber sufrido su accidente y el haber perdido a su tío y por poco a su madre lo hizo dar un giro de 360, tuvo un completo cambio en su vida y ahora se encuentra trabajando en el centro, yo haré todo lo posible por que no tengas ni siquiera que verlo, pero no puedo prometer nada, ya hice demasiado impidiendo que viniera a verte en el momento en que se me salió que te había encontrado -se levantó de su silla y me extendió algo, un chocolate de mis favoritos- Espero que me creas aunque sea un poco, disfruta el chocolate.

Rosalie salió de la habitación y ya no supe qué hacer o decir, simplemente me quedé plantada en la camilla del hospital como si fuera un estatua sintiendo miles de emociones que no podía identificar.

-Bueno, es un hermoso lugar

-¿Sabes Jazz? A veces quiero golpearte bien duro en la cabeza- dije de mal humor- Deja de hacerte el bueno.

-Sabes que te quiero- me dio un besito en la cabeza- Jacob se encuentra muy bien, por si te lo preguntabas.

-¿En serio? Ya lleva mucho de que no lo veo, ni siquiera me pude despedir de él.

-Sí, lo está llevando un poco mejor, ahora que la fecha pasó creo que se está empezando a recuperar pero tenemos que ver que hacemos, no puede recaer cada vez que es el aniversario de muerte de Rachel.

-Apenas ha sido un año de su asesinato, no puedes esperar que lo supere tan rápido.

-Ya lo sé- suspiró resignado- No sé por qué no estudiaste mejor psicología- se rio quedadamente.

-Eso me recuerda que hay algo que te quer…- me vi interrumpida por mi chiflada amiga que venía corriendo y dando saltitos velozmente.

-¡Hola!- se puso en puntitas y dio un pequeño beso a su novio en la mejilla- Quita, yo llevo la silla- lo empujó- Anda tu por las maletas.

-Espero que no hayas hecho algo muy loco con mis ropas, Al.- la miré suspicaz.

- La verdad es que quería, pero me pareció que toda tu ropa de entrenar te iba a funcionar para esto, ya sabes las leggins y calentadores y suéteres gigantes que sueles usar, pero eso no me impidió comprarte unos cuantos juegos de sexy lencería, no sabes quién te va a tener que ayudar a bañar.- se empezó a reír.

-Eres fatal-me reí yo también.

-Por eso me amas.

-Si tú lo dices….- me reí con más fuerza cuando me dio un golpazo en la cabeza con su fino y pequeño bolso.

-Me voy dos minutos y ya se están tratando de matar.- dijo un resignado Jasper.

-Ve subiéndola mientras yo la voy registrar.

-Sí, capitán.- dijo el novio de mi amiga riendo.

El centro era realmente hermoso, parecía un pequeño castillo, con al menos 70 habitaciones y de tres plantas, no se podía esperar menos ya que se encontraba en "The Hampton" en la entrada se encontraba un enfermero esperando para llevarme a mi nueva habitación, Jasper le pasó mi silla de ruedas y el tomo las maletas para seguirnos a paso lento. A medida que avanzábamos por los pasillos mi curiosidad crecía más y más.

-Ammm disculpa pero… ¿puedo saber en dónde se encuentra mi habitación? Tengo entendido que el último piso es algo así como la zona VIP.

-Eso es correcto señorita Swan.

-Mis amigos reservaron para una ammm… habitación normal, no una VIP.- dije tratando de que no me sonara como si estuviera hablando de un hotel

-Eso es cierto- interrumpió Jasper detrás de mí igual de confundido que yo.

- Lo sé, pero se me han dado órdenes explicitas de que se le lleve a la señorita a una de estas habitaciones.

-¿Quién dio esas órdenes?- me estaba empezando a enfurecer.

-No puedo decirle- dijo apenado- Pero ustedes no se preocupen que no se les va a cobrar extra por la habitación, tómenlo como una cortesía de los dueños.

Entramos a la habitación que se encontraba en medio, eran solo nueve en ese piso mientras que en los otros pisos había alrededor de veinticinco, me quedé un poco sorprendida, la habitación era genial. La paredes eran de un suave azul y las sábanas de un hermoso color crema, la cama era bastante mullida y daba ganas de aplastarse a dormir allí, justo frente la pared en la que estaba la puerta para entrar se encontraba un ventanal casi del tamaño de la pared, cubierto por unas finas cortinas blancas seguidas por otras de mismo color que las sabanas y al lado tenía un sillón de cuero negro que se veía bastante cómodo. Frente a la cama había una pantalla plana y al lado de esta una mini nevera. Había también una bonita cómoda y un espejo de cuerpo entero.

-Uffff vaya, creo que me quedaré yo y te dejaré a ti irte- dijo Jasper mientras se tiraba al sillón.

-Este lugar es increíble- dije un poco anonadada, empecé a rodar la silla para ir a husmear las puertas que se encontraban dentro de la habitación, las primeras dos blancas como me lo suponía eran las del armario, un bonito y gran armario y en la otra se encontraba el baño, no me sorprendí demasiado al verlo, tenía una gran tina como de mármol en el medio y una ducha con agarraderas, además del mueble en el que estaba empotrado el lavamanos.

-Wow, Rose tenía razón- oí a mi amiga y salí en su encuentro.

-Así que tú sabias acerca de esto.- dije con convicción- Y Rose fue la encargada.

-Bueno sí sabía porque Rose me lo contó, pero esto no fue algo de ella.

-¿Entonces?

-Bueno, abajo me han dado el horario para que te lo enseñara. - cambio drásticamente de tema- Por las mañanas empezaras con….

La mañana siguiente me desperté sola en este lugar que no conocía, mis amigos se habían ido la noche anterior y me habían dejado a manos de desconocidos prometiendo que vendrían a visitarme tan pronto como pudieran, estaba revisando mi correo y otras cosas cuando escuché unos leves golpecitos en la puerta.

-Adelante.

-Hola- dijo una pequeña niña rubia de a lo mucho cuatro años- ¿Eres Bella verdad?

-Sí- le sonreí- ¿Quién eres tú guapa?- al parecer esas fueron las palabras que se llevaron abajo su timidez.

- Soy Balbie- dijo con una gran sonrisa entrando a la habitación- Venía a avisarte que la clase de hid… hidr… las clases en la piscina están por comenzal y que en cualquier momento vendlá una enfelmera a ayudarte - se sentó con gran dificultad en la cama y comiéndose de tanto en tanto las R.

-Perfecto- dije riendo por su confianza- ¿Quién te ha mandado avisarme? Si se puede saber.

-¡Mi pa..!- se vio interrumpida con sus ojitos verdes que se me hacían tan familiares que se habían iluminado mucho al empezar a hablar.

-Barbie- dijo una señora mayor con voz de reprimenda- Te he dicho que no hagas esto.

-Per…- empezó a hablar pero la interrumpí.

-Tranquila, es agradable tener tan buena compañía.- sonreí.

-Anda ve con tu p…- la señora no había terminado de hablar cuando la pequeña había salido corriendo.

-Es una niña adorable. - le sonreí.

-Bastante, y muy confiada también.

La señora me ayudó a vestirme y a bajar hacía la piscina, en donde la hidroterapia estaba por comenzar.


La verdad que mi única excusa por mi tardanza es que estaba con todo encima, pero ya soy libre! al menos durante un par de meses antes de que la Uni comience jaja. ¿Qué piensan de Barbie? Espero que les gustara :). Ya saben la mayoría de los personajes le pertenecen a S.M. Bye bye