Creo que debo partir disculpándome por el atraso gigantesco que tuve en la actualización, pero tuve que dejar por unas semanas de escribir, no sólo este sino que todos mis FF, de verdad no tenía tiempo suficiente. Pero he regresado! Y he tomado en cuenta sus review así que estoy retrasando el drama en esta historio o eso creo...
Espero que aún sigan leyendo! Y Agradezco sinceramente cada comentario que dejaron el el capitulo anterior, siempre me sacan una sonrisa...
Nota: Los personajes de Glee no me pertenecen.
Capitulo Siete:
Quinn veía su perfecto reflejo en el espejo de cuerpo entero que adornaba una esquina de su habitación. Estaba terminando de peinar su cabello para lograr la perfecta cola de caballo que era una más de las obligaciones de ser una Cheerio. Ella debía ser la perfecta exponente de lo que era ser porrista, por algo era la capitana.
Cuando terminó, bajó los escalones, sabía que Santana no tardaría en pasar por ella. Era una costumbre que habían adquirido los últimos días. La latina iba a buscarla, luego pasaban por un café y llegaban juntas a la escuela. A nadie le parecía extraño, eran las dos chicas más populares de la escuela, y siempre aunque en menor o mayor grado, habían estado cerca para mantener el control y su jerarquía social.
Dos bocinazos, fueron suficientes para que una alegre rubia saliera de su casa, despidiéndose de su madre con prisa, para correr a encontrarse con su chica. Sabía que habían estado juntas hasta tarde el día anterior, pero unas cuantas horas sin Santana bastaban para extrañarla de sobremanera.
-¡Hola!-. Saludó efusivamente Quinn-.
-Hola hermosa-. Respondió cariñosa la morena-.
-Te extrañe…-. Dijo la rubia y le dio un rápido roce de labios-.
-Y yo a ti-. Contestó con una sonrisa-.
El viaje se les hiso bastante corto, Quinn en todo momento mantenía algún tipo de contacto físico con Santana. Tomaba su mano, le acariciaba el brazo o el muslo que dejaba al descubierto la pequeña falda de Cheerio. Sabía que cuando llegaran a la escuela debían disimular. Ninguna estaba lista para que todos lo supieran.
-Odio las clases de matemáticas-. Dijo Santana sacando el libro de su casillero-.
-Eso es porque no las entiendes-. Contestó Quinn apoyada en el casillero continuo-.
-¿Y tú sí?-. Preguntó-.
-Claro, es asunto de lógica-. Contestó alzando los hombros-. Te podría enseñar si quieres-.
-La verdad se me ocurren otras cosas más entretenidas que yo podría enseñarte a ti-. Respondió alzando las cejas de manera insinuante-.
-¡Santana!-. Exclamó y le dio un pequeño golpe en el hombro-.
-Soy una excelente maestra, seguro que después me pides más clases-. Dijo la morena haciendo un guiño-.
-Yo hablaba en serio contigo-. Respondió Quinn sonrojada-.
-Yo también lo hago, las clases que te puedo dar son muy muy en serio-. Dijo sonriendo-.
Las chicas rieron, la verdad era que ambas lo habían pensado más de una vez. Santana no quería presionarla pero cada día la deseaba más. Y Quinn sentía un calor con sólo besar a su latina, aunque fuera un roce muy delicado, lo único que le jugaba en contra eran sus inseguridades, ella nunca había estado con una chica antes, y tenía claro que Santana sí, había tenido más de un experiencia, por lo que decepcionarla, era algo que la había frenado en más de una ocasión. De igual manera sabía que llegado el momento, lo sabría, se daría seguridad, confiaría en sus instintos y en todo ese amor que tenía en su corazón. Porque claramente cuando estuvieran juntas no sería sólo sexo, sería una entrega mutua.
Finn, no había perdido de vista a las chicas desde que atravesaron la entrada de la escuela. Y con cada palabra que se decían, con esa mínima distancia que mantenían y sobretodo con esas miradas que se daban la una a la otra, sus sospechas crecían. Aunque después del extraño encuentro que sostuvo con aquella chica, en su mente más que sospechas eso se acercaba ciertamente a ser una realidad.
Flashback.
Finn estaba saliendo de los camarines tras terminar la práctica con el equipo de futbol americano. Iba a paso lento hacía su camioneta cuando una chica vestida de Cheerio se le atravesó.
-Finn Hudson no es verdad-. Expresó la castaña-.
-Sí ¿Quién eres tú?-. Preguntó el Quarterback extrañado-.
-Soy Kate-. Contestó-. Y te voy a decir algo que seguro te interesa saber-.
Hudson la miró de pies a cabeza y era realmente una chica muy guapa, por lo que la escucharía le interesara o no, ahora que estaba soltero otra vez, podía dárselas de galán.
-Te escuchó ¿De que se trata?-.
-Se trata de tú novia, de Quinn Fabray-. Contestó-.
-Quinn ya no es mi novia, rompimos-. Dijo omitiendo la parte de que había sido la rubia quien había roto con él-.
-Rompió contigo no es verdad-. Expresó la chica con seguridad-.
-Eso es personal-. Respondió con el orgullo herido-. Y si de eso es sobre lo que me vas a hablar, no tengo tiempo-.
Finn la esquivó para comenzar a caminar más rápido.
-¿No quieres saber porque rompió contigo? O mejor dicho por "quien" te dejo-. Exclamó para hacerlo volver hacía ella-.
Hudson detuvo el paso, y se dio la vuelta inmediatamente.
-¿Qué sabes?-. En un tono más de exigir que de preguntar-.
-Sé que está con alguien probablemente desde antes de romper contigo, te engañaba frente a tus narices-. Se burló-.
-¿Quién es?-. Exigió impaciente-.
-Santana López-. Pronunció la chica lentamente y con malicia-.
-¡Estás loca!-. Exclamó con una sonrisa nerviosa-. Quinn no es así…ella jamás me dejaría por una mujer…eso es…imposible-. Desvariaba-.
-Cree lo que quieras, pero te estoy diciendo la verdad-. Con una expresión seria-.
-¿Por qué estás tan segura? ¿Tienes alguna prueba?-. Preguntó Hudson-.
-El tiempo me dará la razón, porque algo así no lo van a poder ocultar por siempre-. Respondió-. Simplemente quería decírtelo-.
-Será mejor que te vayas no creo una palabra de lo que dices-. Pidió no muy amablemente Finn-.
-Cuando toda la escuela se burle de ti porque tu novia te dejo por otra chica, verás que no mentía-. Advirtió con una sonrisa burlona antes de darse la vuelta-.Aún tienes tiempo de hacer algo para recuperar tu orgullo-.
Finn recordó ese episodio y aunque se lo tratara de negar a si mismo, las palabras de la chica tenían cada vez más sentido. No sabía como comprobar la veracidad de aquella declaración, hasta que frente a él pasó alguien. Alguien que jamás le mentiría.
-¡Rachel!-. Llamó Hudson-.
-Finn…hola-. Saludó extrañada la pequeña diva-.
-Rachel, podemos hablar, necesito preguntarte algo y sé que tú me dirás la verdad-.
Rachel frunció el ceño e hiso un gesto afirmativo, la verdad no se lograba imaginar que es lo que quería hablar con ella su ex novio. El chico la llevó hasta la sala del coro para tener más privacidad y así comenzar esa charla que le estaba comiendo los nervios.
-¿De que quieres hablar?-. Preguntó la castaña-.
-De Quinn-. Respondió-.
-¿De Quinn?-. Repitió sorprendida-. Porque quieres hablar conmigo de tu ex novia, no es algo inapropiado-.
-Porque he notado que ustedes se han acercado últimamente y sé que a ti nunca se te pasan detalles sobre las personas, por lo que estoy seguro tú podrás decirme la verdad-. Explicó nervioso Hudson-.
-No te estoy entendiendo…-. Intuía sobre lo que quería preguntarle pero no diría nada antes de Hudson-.
-Quinn…ella rompió conmigo por alguien más…ese alguien es Santana no es verdad-. Preguntó avergonzado con la mirada clavada en el piso-.
Rachel abrió su boca ligeramente, pero por la sorpresa no lograba hilar una frase coherente que pudiera desmentir lo que Finn estaba asegurando. Debía decir algo que sonara convincente, que despejara esas dudas, Quinn había confiado en ella y no podía fallarle. Si hasta Santana últimamente se estaba comportando bien con ella, y desde que eso ocurría nadie en la escuela se atrevía a insultarla, menos a lanzarle granizados. Las chicas se estaban transformando en sus amigas, y ella protegía a sus amigas.
Lo único que salió de su garganta fue una sonora carcajada que logró desencajar aún más el rostro de un humillado Finn Hudson.
-¿Es un chiste no es cierto?-. Preguntó en su mejor actuación Rachel-.
-Yo…he…no, hablo en serio-. Contestó cada vez más inseguro-.
-¿De dónde sacaste algo así?-. Interrogó intentado sacarle información-.
-Una chica que esta en las Cheerios se acercó a hablarme, y me dijo que Quinn y Santana estaban juntas, por eso rompió conmigo-. Contestó el joven-.
-Finn, Quinn es capitana de las Cheerios, la chica más popular esta escuela, por lo que la mayoría de las chicas la envidian, tanto como para inventar rumores como este, no puedes creer todo lo que te dicen, simplemente buscan perjudicarla-. Justificó la castaña-.
-Pero…ellas pasan mucho tiempo juntas últimamente, como se miran, ahí hay algo, estoy seguro-. Insistía
-Son amigas, eso es normal, creo que estás viendo cosas dónde no hay nada-. Seguía negando-.
-¿Estás segura?...Tú jamás me mentiras no es verdad-. Preguntó mirándola a los ojos-.
-Por supuesto que estoy segura-. Respondió-.
Luego de eso la conversación se dio por finalizada. Hudson salió más tranquilo de la sala del coro, confiaba en Rachel, siempre lo había hecho. Ella era quien nunca le había mentido.
Por otro lado Rachel, salió nerviosa y con la idea de buscar a Quinn lo más rápido posible para ponerla al tanto de lo que estaba pasando. Debía advertirle que alguien estaba tratando de perjudicarla.
Santana y Brittany estaban en la cafetería esperando por Quinn.
-Van bien las cosas con Quinn ¿No es verdad?-. Preguntó Brittany-.
-Sí, van bien-. Respondió llevando un grano de uva a su boca-.
-¿Ya son novias?-. Volvió a interrogar la bailarina-.
-Mmm…no lo sé, estamos juntas…-. Dijo dubitativa alzando sus hombros-.
-¡¿No se lo has pedido aún? Supongo que ya la has llevado a una cita…-. Exclamó la rubia-
-He…es que llevamos sólo unos días yo…-. Intentaba justificarse-.
-¡Es Quinn Fabray!-. Le recordó alzando levemente la voz-. La conoces lo suficiente como para saber que detrás de esa imagen de rubia sin corazón, hay una chica romántica a quien le gusta que la sorprendan con gestos lindos, ¡y tú no has hecho nada!-. La regañó-.
-Yo no quería presionarla, o sea, estamos recién saliendo…-. Seguía justificándose ante la presión de Britt-.
-San-. Dijo mirándola seriamente-. Te estoy obligando en este momento a que saques de donde sea que tengas escondido el romanticismo, invítala a una cita y pídele que sea tu novia, o sino cualquier otra chica puede quitártela, porque Quinn esta buenísima y seguro hay una fila de chicas esperando por ella-. Advirtió súper seria la rubia-.
-Ok, lo haré, pero no tienes que hablarme así-. Aceptó la latina gesticulando con sus manos-.
-Me gusta cuando haces caso a mis consejos-. Expresó la rubia sonriendo de forma inocente-.
-Seguro-. Dijo la morena rodando con ojos-. Como si me estuvieras dando la opción de decirte que no-. Masculló para si misma-.
-¿Qué dijiste?-. Preguntó Britt atenta-.
-Que pensare en lo que me has dicho-. Repitió dándole una falsa sonrisa-.
La bailarina rio por lo bajo, conocía a la perfección a Santana y sabía que odiaba que le dijeran lo que tenía que hacer, pero también sabía que si no la presionaba se iba a dejar estar y lo que menos quería era que sus dos mejores amigas, estuvieran separadas.
-Quinn se ha demorado-. Comentó Santana-.
-A mi me dijo que iba a ir por unas cosas a su casillero y nos alcanzaba-. Dijo la rubia-. Al parecer alguien no puede estar mucho tiempo sin su nueva rubia-. Agregó burlándose-.
Santana como respuesta sólo le dio una mirada fingida de odio. En el fondo era cierto, no le gustaba, ni podía pasar demasiado tiempo sin su rubia.
Quinn iba a paso alegre a encontrarse con Britt y Santana. Quien pasara a una corta distancia de la rubia, podía escuchar como tarareaba una canción algo cursi, mientras hacía leves movimientos para acompañarla y su sonrisa no podía ser grande y entusiasta. A quienes la capitana de las porristas había torturado más de una vez, no sabían si sentir alivio o más temor, ya que esa abrumadora felicidad se tendría que deber a algo de verdad impresionante, por lo que algunos como medida precautoria mejor le dejaban el camino libre, no fuera que la rubia tuviera un nuevo plan para atormentar a quien se cruzara con ella.
Claramente nadie podría imaginarse que esa felicidad que inundaba a la otrora fría y tirana rubia, tuviera que ver con su compañera porrista. Sí, aquella latina que también había detenido sus abusos, porque estaba demasiado feliz como para hacer infeliz a alguien más.
Quinn, sintió la vibración de su celular y buscó entre sus cosas. Era un mensaje.
-Necesito que hablemos ¡URGENTE!, ven al auditorio. R.
La Cheerio quedó algo confundida con las escazas pero desesperadas palabras utilizadas por Rachel. Lo que quería en ese momento era ir pronto al encuentro de su latina, pero algo en su interior le decía que era mejor que fuera al auditorio. Dio vuelta casi de inmediato y acelero el pasó hasta lograr un trote.
Cuando llego al lugar, se detuvo de golpe al observar como Rachel daba vueltas casi en círculos, con una mano en su cabeza y murmuraba palabras que lo lograba llegar a escuchar.
-Rachel-. Llamó en tono normal-.
La pequeña diva estaba tan ensimismada que no escuchó cuando la rubia llegó, ni tampoco cuando pronuncio su nombre.
-¡Rachel!-. Exclamó subiendo el tono pero no obtuvo respuesta-.
Quinn al ver que no tendría caso seguir llamándola, dio algunos pasos, se posiciono al frente de ella interrumpiendo su caminar y la tomo firme por ambos brazos.
-¡Rachel!-. Expresó firme y así la castaña fijara su mirada en ella-.
-¡Quinn menos mal has venido!-. Expresó con una angustia que la rubia percibió de inmediato-.
-¿Qué sucede?-.
-Finn… ¡Dios he tenido que dar la mejor actuación de mi vida!-. Exclamó dramáticamente-. Me interrogo, yo no sabía que decirle, me ha tomado de sorpresa por lo que no me quedo más que improvisar…alguien le esta metiendo cosas en la cabeza, de eso estoy segura, alguien que tiene algo contra ti Quinn, tienes que hacer algo…-. Dijo la castaña prácticamente a la velocidad de la luz-.
-¡Rachel cálmate y comienza del principio que no te entiendo nada!-. Expresó tomándola nuevamente de los brazos para tranquilizarla-.
La castaña se detuvo, abrió y cerró la boca en cuestión de segundos, respiro profundo y ordeno sus ideas para que así la rubia pudiera entenderla.
-Finn, me detuvo hoy cuando yo iba camino a mis clases, yo no sabía de que quería hablarme, hasta que comenzó a hacerme preguntas sobre ti-. Explicó ahora con calma-.
-¿Sobre mi? ¿Qué quería saber?-. Preguntó frunciendo el ceño-.
-Más que querer saber algo, quería que yo se lo confirmara, tiene la idea fija en la cabeza de que tú lo dejaste por…Santana-. Dijo con tacto la pequeña diva-.
El rostro de Quinn de inmediato cambio su expresión. Si al comienzo estaba confundida ahora un pánico se había apropiado de todo su cuerpo. Aquella felicidad que hace sólo un par de minutos emanaba se había esfumado instantáneamente.
-¿Qué…le dijiste?-. Preguntó con temor y un hilo de voz-.
-Se lo negué por supuesto, me reí en su cara, le dije que como podía pensar eso de ti, que sólo había sido un rumor mal intencionado de alguien que busca perjudicarte-. Respondió la castaña-.
-¿Y te creyó?-. Se apresuró a preguntar-.
-Eso creo, lo avergoncé Quinn y tú sabes que Finn odia sentirse así, por lo que no creo vuelva con el tema, aunque deben tener cuidado, al principio parecía convencido-. Aconsejó-.
Quinn suspiró, en algo se sentía aliviada aunque sabía que eso era una advertencia.
-¿Te dijo de a dónde sacó la información?-.
-Sólo me dijo que había sido una de las Cheerios, no sé cual Quinn, creo que en eso no podré ayudarte-. Contestó Rachel algo apenada-.
Para la rubia no era necesario que Rachel le dijera un nombre, era lo suficientemente inteligente como para saber de inmediato quien podía ser esa Cheerio que buscaba crearle problemas.
-No te preocupes Rach, yo se quien fue con Finn para contarle sobre Santana y yo-. Dijo la rubia-. Muchas gracias-. Añadió con una sonrisa-.
-Somos amigas, y ten por seguro que siempre voy a cubrir tu espalda-. La pequeña diva devolviendo la sonrisa-.
Quinn se acercó hasta abrazarla de forma cariñosa para demostrarle toda su gratitud. Sabía que si Rachel no hubiera engañado a Finn, tendría al joven diciéndole a toda la escuela que su ex novia, la recta y católica capitana de las porristas, estaba revolcándose con Santana, porque estaba segura que lo habría hecho ver de la peor manera, para ser él la victima. Por lo que estaba muy agradecida con Rachel, y por supuesto que apenas tuviera la oportunidad, hablaría con quien sabía quería perjudicarla.
-De verdad te lo agradezco-. Susurró la rubia aún abrazada de la morena-.
-No tienes que hacerlo, te dije que te ayudaría en lo que pudiera-. Respondió-.
Se quedaron así unos segundos, hasta que una falsa tos las hiso separarse.
-¿Interrumpo?-. Preguntó Santana cruzada de brazos observando la escena desde un costado-.
-Por supuesto que no San, con Rachel sólo hablábamos-. Respondió añadiendo la más dulce de sus sonrisas.
Pero no dio resultado, la latina seguía en la misma posición, como esperando una mejor explicación, con su mirada asesina fija en Rachel, quien se sentía bastante intimidada, Santana siempre le había dado temor.
-Te estuve esperando en la cafetería-. Expresó secamente la morena-. Pero claramente tenías cosas más importantes que hacer-.
Santana dijo cada palabra con prepotencia, estaba celosa, no le había gustado para nada presenciar esa muestra de cariño entre su futura novia y Berry. No entendía porque el cambio que tenía Quinn hacía Rachel, menos porque la abrazaba, la rubia no era de esas personas que demostraban sus sentimientos. Por lo que si sumaba todo, le parecía bastante sospechosa esa relación.
-San, no me hables así, Rachel me quería decir algo importante, por eso vine, pero ya iba a reunirme contigo-. Explicó la rubia con la esperanza de que cambiara su actitud-.
-Seguro-. Contestó con una falsa sonrisa-.
-Creo que es mejor que me vaya, yo ya hable con Quinn lo que quería así que las dejo…Nos…-. Pronunció una nerviosa Rachel-.
-No te preocupes Berry, yo me voy-. Santana girando sobre sus talones-.
Quinn resoplo frustrada, sabía del temperamento de Santana, la conocía el tiempo suficiente para saber lo territorial que era, pero en ese instante encontraba absurdo que pudiera molestarse por algo así. De igual manera debía ir tras ella, no iba a permitir que una pelea sin sentido las separara.
-Creo que es mejor que vaya, nos vemos luego-. Se despidió la rubia-.
-Seguro y aclárale todo por favor, no me gustaría tener que cuidar mi espalda de Santana López, ella…me miraba con ganas de asesinarme-. Pidió la castaña-.
-No te preocupes yo hablare con ella-. Respondió y salió a corriendo detrás de su latina-.
-¡Santana!-. Le gritó Quinn-.
Santana hiso oídos sordos al llamado de Quinn he iba a toda velocidad, maldiciendo en español. No cabía en su cabeza que Quinn, la haya dejado plantada en la cafetería por ir a encontrarse con Berry, ¿Qué podría ser más importante que estar con ella?, no lo sabía. Por lo que su rabia al no encontrar una justificación iba en aumento.
-Hey, puedes escucharme un segundo-. Expresó Quinn tomándola sutilmente para que la mirara de frente-.
-Dime-. Respondió descortés-.
-¿Estás molesta?-. Interrogó para ir tanteando terreno-.
-¿Tú que crees? Pasé media hora esperándote como una idiota para que almorzáramos juntas, mientras tú preferías hacerte arrumacos con Berry-. Respondió no controlando tus celos-.
-San, no puedes ponerte así por un simple abrazo, estaba dándole las gracias por algo, fueron unos minutos, ya iba a reunirme contigo-. Justificó la rubia-.
-Lo que sea-. Dijo sin cambiar su expresión-.
Quinn iba a decir algo más pero Santana la miró y se giró para seguir su camino dejándola con la palabra en la boca. La rubia la siguió ya no con la misma disposición amable, le estaba dando rabia que Santana tomara esa actitud de tanta desconfianza.
-No hemos terminado de hablar-. Dijo la rubia ahora tomándola no tan amablemente y llevándola al primer baño que vio por el camino.
Quinn se aseguro que no hubiera nadie más ahí y puso seguro a la puerta.
-¡Me quieres decir porque estás tan enojada!-. Le exigió la rubia-.
Santana levantó una ceja con arrogancia, la verdad es que ni ella se explicaba el porque estaba enojada. Desde que estaba con Quinn todo era confuso, y sus emociones eran llevadas al límite constantemente. Aún no se sentía segura del todo con la rubia, no porque no la quisiera, sino porque eso de llevar todo en secreto, producía que sus inseguridades de que la dejara por alguien más se acentuaran. No quería demostrarlo, no quería verse débil y la única arma que siempre había utilizado cuando se sentía de esa manera era atacar antes de ser atacada.
-Tengo que irme, llegaré tarde a clases-. Respondió-.
-No vas a salir de aquí hasta que me digas porque te estás comportando así-. Exigió la rubia-.
-¿Me estás pidiendo explicaciones a mi? ¿En serio? Porque por lo que recuerdo no fui yo la que te dejo plantada ni menos la que anda con secretitos con Berry ¡Dios que a ti ni siquiera te gusta abrazar a la gente!-. Explotó la latina-.
Quinn sonrió y posó su mirada fija en su celosa latina.
-No puedes estar celosa de Rachel, es absurdo-. Respondió recuperando la calma-.
-¡Yo celosa de Berry! ¡Que estupidez estás diciendo!-. Exclamó con el orgullo herido-.
Quinn la tomó de la cadera sutilmente, hasta que la fue acercando a su cuerpo, centímetro a centímetro, para ir botando cada muro de Santana. Sus respiraciones podían mezclarse, y se fundió en el aroma de aquella morena que le hacía perder la razón y la paciencia en partes iguales.
-Soy tuya, nadie más hace que mi corazón lata así, nadie hace que con sólo una mirada quiera besarte hasta perder el control, nadie…-. Susurró sensualmente-.
De su oído pasó lentamente hasta tener sus labios milimétricamente separados. La rubia siguió tomando la iniciativa y tomó el labio inferior de la latina delicadamente, para ir intensificando sus movimientos, añadió su lengua que no fue rechazada, al contrario Santana con sus manos tomó el rostro de Quinn para con necesidad, sentirla más profundamente.
-Lo siento-. Murmuró Santana-.
-Confía en mí sí, no quiero a nadie más que a ti-. Respondió-.
-No me gusta que abraces a otras chicas aunque sea Berry-. Dijo haciendo un puchero infantil-.
-Lo tendré en mente, nunca más ¿bueno?-. Expresó acariciándole el rostro-.
-Más te vale, porque la próxima vez que te vea haciendo algo parecido alguien saldrá muy lastimado-. Amenazó intentando sonar intimidante-.
Quinn sonrió ante aquellas palabras, y volvió a unir sus labios con los de su latina, que era como imán atrayendo su cuerpo inevitablemente. Santana para que sus palabras tuvieran una mayor fuerza aprovecho el acercamiento para poner a Quinn contra la pared e intensificar el beso, con su mano acaricio el muslo de la rubia en forma ascendente, apoyando casi todo su cuerpo contra ella. Quinn respondió con un gemido ahogado, cada caricia de Santana comenzaba a producir efectos en su cuerpo y así no podría aguantar mucho tiempo.
-Ahora es mejor que salgamos, llegaremos tarde a clases-. Pronunció la rubia con dificultad-.
-Seguro-. Respondió con una sonrisa maliciosa-. Pero antes yo...-.
-¿Tú...que?-. Preguntó recuperando el control de su respiración-.
-Q, yo quería hablarte sobre algo…-. Dijo la morena nerviosa-.
La rubia fijo su completa atención en ella y los visibles nervios de Santana la preocuparon, pensó que podría saber que alguien había estado diciéndole cosas a Finn, y sabía que Santana no solucionaba los problemas de la manera más sutil.
-¿Qué pasa San?-. Preguntó preocupada-.
-Yo…-. Comenzó a jugar con sus manos y mantenía la mirada baja-.
-Vamos dime, sabes que puedes contarme lo que sea-. Animó Quinn-.
-Yo quería preguntarte si irías a una cita conmigo, así como de esas dónde yo paso por ti, con flores y luego te llevo a un lindo restaurant…No sé, con todo eso romántico que uno hace cuando quiere a alguien…nunca he hecho algo así y si no quieres lo entenderé, pero…-. La morena estaba claramente desvariando y no lograba mirarla a los ojos-.
Quinn respiró aliviada y porque no decirlo también tenía esa sonrisa por la gracia que le causaba ver a la gran y temible Santana López tartamudeando para pedirle salir con ella, era tan adorable que hasta sus mejillas estaban sonrojadas. Definitivamente esa era una de las imágenes que jamás podría sacar de su mente. La tomó de barbilla amorosamente para clavar sus ojos color avellana en los chocolate de su morena.
-Sería un verdadero placer salir en una cita contigo, con todo eso romántico incluido-. Bromeó la rubia-.
La sonrisa que tenía Santana en ese momento no le podía igual con nada porque posiblemente, nada podía ser más brillante.
-¿En serio?-. Preguntó para confirmar-.
Quinn hiso un movimiento afirmativo con su cabeza.
-Entonces el sábado a las 8 tendrás la mejor cita de tu vida, Quinn Fabray-. Expresó la latina recuperando su confianza-.
Ambas salieron del lugar no sin antes darse un último beso, sabían que tendrían que esperar hasta muy entrada la tarde para que sus labios se sintieran completos nuevamente.
Quinn había vuelto a su estado de ánimo de total felicidad. No podía creer que en un par de días tendría su primera cita oficial con Santana. Si alguien le hubiera dicho que eso ocurriría unas semanas antes, habría pensado que era una locura, pero ahí estaba, casi cantando de felicidad porque cada día su latina hacía cosas para hacerla sentir especial.
De su mente tampoco sacaba la preocupación de la información dada por Rachel, sabía que debía solucionarlo y no estaba dispuesta a esperar ni un día más para hacerlo.
El entrenamiento de las Cheerios llegó como cada día y la rubia tenía claro que esa seria su oportunidad. Esperó hasta que finalizó para mandar nuevamente a Kate a ordenar todos los implementos utilizados, la chica había obedecido a regañadientes pero no tenía más opciones, sabía que desobedecerle a su capitana podría traer como consecuencia inmediata la expulsión del equipo.
-Q, ¿Te falta mucho?-. Preguntó Santana-.
-Creo que Sylvester quiere hablarme antes, así es mejor que me esperes en el auto-. Eso no era totalmente cierto pero quería mantener a Santana fuera de ese problema-.
-Ok, no te demores…que ya te hecho de menos-. Susurró esto último-.
-Y yo a ti-. Respondió-.
La rubia esperó pacientemente hasta que nadie más que la chica en cuestión y ella quedaran en los camarines. Se ubicó en un punto estratégico para no ser vista, parte de su plan era tener el factor sorpresa. La observó durante unos minutos mientras Kate ignorando absolutamente que era vigilada terminaba de sacar sus cosas de su casillero.
-Creo que tú y yo tenemos que hablar-. Pronunció la rubia con seguridad acercándose lentamente-.
Kate se giró al escuchar esa voz que lo menos que tenía era de amabilidad. Una parte de ella se sintió intimidada, era claro que Quinn tenía una reputación que la precedía y un enfrentamiento con la rubia jamás terminaba bien para su oponente.
-¿Sí? ¿Sobre que?-. Preguntó haciéndose la desentendida-.
-Aunque el papel de idiota te viene a la perfección, no creo que sea el momento de usarlo porque sabes perfectamente de lo que te voy a hablar-. Respondió ácida quedando frente a frente-.
-Tienes razón, lo sé, lo que no entiendo es porque quieres hablarlo conmigo, yo creo que a la persona a quien tienes que darle una explicación es a tu noviecito quien no se termina de creer que lo hayas engañado con una chica-. Expresó con una sonrisa burlona-.
-Primero es mi ex novio por lo que no tengo que darle ninguna explicación, y segundo tu no eres quien para ir corriendo a dónde él para contarle con quien estoy o no estoy-. Dijo con rabia-.
-¿Estás asumiendo tu relación con Santana, Fabray?, porque creo que este sería el mayor escandalo de Mckinley en toda su historia-. Presionó la castaña con una sonrisa triunfadora-.
-¡Ese no es tú problema! Además de verdad piensas que alguien va a creerte a ti, una chica corriente que nadie tomaría en cuenta si no llevara el uniforme de Cheerio, porque créeme si te sigues metiendo conmigo, no lo vas a llevar mucho ó la rubia-.
-No se si me crean, pero tú sabes que un rumor basta para arruinar la reputación de cualquier, incluso de ti, la gran Quinn Fabray-. Respondió intentando sonar segura y no intimidada-.
-¡¿Qué quieres? Porque seguramente algo estás buscando conseguir con todo esto ¿o no?-. Preguntó perdiendo los estribos-.
-A Santana por supuesto-. Respondió segura-.
-¿Qué?-. Reaccionó sorprendida-.
-No me voy a rendir tan fácilmente Fabray y estoy segura que al momento que exista el mínimo rumor de que a la reina de la escuela le gustan las chicas, tu reputación va comenzar a caer, y todos sabemos que eso es lo que más te importa, entonces cuando dejes a Santana por tu cobardía ahí estaré yo para consolarla, fin de la historia-. Expuso con calma y satisfacción-.
-¡Estás loca!-. Exclamó desconcertada-. Jamás se fijaría en alguien como tú-.
-Ya lo hiso ¿O no lo recuerdas?-. Contestó con arrogancia-.
Y eso fue lo que produjo que la rubia ya perdiera absolutamente toda la compostura, esa chica le estaba declarando la guerra y todos en la escuela sabían que nadie vencía a Quinn Fabray.
-Claro que lo recuerdo-. Dijo ubicando su dedo índice en la mandíbula-.Tú fuiste quien le robo un beso para luego ser rechazada y volver a insistir para volver ser rechazada-. Enfatizó-. Y ahora buscas la manera más patética para acercarte a ella-.
La expresión triunfante de Kate se borró de inmediato ante ese recordatorio.
-Escúchame atentamente Johnson porque no voy a volver a gastar mis palabras contigo, aunque Santana y yo no estuviéramos juntas, que es difícil por el momento, ella no volvería a caer contigo, fuiste así como un pobre intento de remplazo que duró, déjame recordar…creo que un par de segundos, así que mejor te olvidas de Mi Santana y te buscas una vida que por lo visto te hace falta si te tienes que meter tanto en la mía, sino, y te lo voy a dejar muy claro, con este pequeño dedo-. Dijo mostrando su meñique-. Te voy a aplastar, destruir y desaparecer de esta escuela, sabes que puedo y hablo absolutamente en serio-. Terminó diciendo con una sonrisa que daba más miedo que su mirada de odio-.
Kate sabía que Quinn podía hacer que en menos de un día descendiera a lo más profundo de la escala social, lo había hecho antes y ella simplemente sería una más en la lista de la temible rubia.
-¿Me entendiste o sigues en el papel de idiota?-. Preguntó son superioridad-.
Kate agachó la cabeza con impotencia.
-Tomaré eso como un sí y ahora me voy porque Santana me espera-. Expresó sólo para recordarle de quien era esa morena-.
Camino hasta el estacionamiento en dónde permanecía estacionado el auto de Santana. La morena tarareaba una canción y sonrió cuando vio a su rubia abrir la puerta del copiloto.
-Siento haber tardado-. Se disculpó Quinn-.
-No hay problema, sabes que siempre estoy dispuesta a esperar por ti-. Respondió mirándola fijamente-.
Quinn le robo un beso porque se derretía cuando su latina era tan tierna y su cuerpo reaccionaba casi en forma automática.
-¿Vamos por un café?-. Preguntó la latina-.
-Claro-. Respondió entusiasta-.
Cuando ya llevaban algún tramo recorrido, algunas frases dichas por Kate comenzaron a resonar en la mente de Quinn.
-San…¿Tú me dejarías por otra chica?-. Preguntó de repente y sin tacto-.
Santana le dio una mirada de confusión, y en esos ojos que la volvían loca vio inseguridad y algo de miedo.
-Por supuesto que no, hermosa-. Contestó segura-.
-¿Y si pasa algo que nos separe? Aun así no…no correrías a los brazos de alguien más…-.
La latina aprovecho que ya habían llegado a su destino para estacionar, y girarse así poder dar su respuesta mirándola a los ojos. Tomó su mano con delicadeza y amor.
-Lucy Quinn Fabray, yo la noche en que corrí tras de ti, te prometí que no iba a permitir que nada nos separara, que lucharía por ti, por un nosotros y yo jamás rompo mis promesas, te quiero y no existe nadie más con quien podría estar, nadie que pudiera igualar todos mis sentimientos por ti, ni nadie que se pueda igualar a ti, eres perfecta Quinn, sexy, inteligente y hermosamente perfecta-. Concluyó la latina con total adoración en su voz-.
-Te quiero también San, tanto que sólo imaginarme que te puedo perder…-. Con congoja-.
-No lo harás, estoy aquí y lo estaré hasta cuando tú lo quieras-.
-Por siempre… -. Susurró-.
-Entonces así será… -.
Santana fue la que se acercó ahora para besarla, esa rubia le estaba robando el corazón cada día más, tanto que si Quinn de verdad quería tenerla por siempre, ella estaba dispuesta a estarlo.
Para Santana los días habían pasado demasiado rápido. Tanto que ya se encontraba en su habitación observándose en su espejo, dispuesta a colocar el último accesorio para ir a buscar a Quinn. No recordaba haber estado tan nerviosa antes, ni siquiera cuando había disputado la final nacional con las Cheerios. El sentimiento que tenía en su corazón en ese instante, era difícil de igualar con algún hecho anterior.
Suspiró profundamente, se guiño el ojos así misma en el espejo para desearse suerte y pidió que, ese vestido color carmesí ajustado, que hacía juego a la perfección con su morena piel, más toda la dedicación que había puesto en preparar aquella velada, sirviera para transmitirle a Quinn, todo lo que sentía.
Iba bajando las escaleras dispuesta a estar ahí puntualmente. Cuando notó que su madre la observaba fijamente con un gesto extraño. No supo distinguir si era de cuestionamiento o de satisfacción.
-Puedo saber quien la persona que produce que te esmeraras tanto, estás de verdad impresionante y no lo digo porque seas mi hija-. Preguntó la mujer-.
-No exageres, sabes que me gusta lucir bien-. Respondió bajándole el perfil a la situación-.
-Mmm…puede ser pero, creo que ahora es especial ¿Con quien es tu cita?-. Insistió-.
-No es una cita…yo…voy a salir con Quinn-. Respondió casi en un susurro-.
-¿Quinn Fabray?-. Preguntó sorprendida-.
-Conoces a otra Quinn con la que pueda salir-. Contestó rodando sus ojos-.
-No, simplemente me sorprendió, bueno entonces que disfrutes tu salida con Quinn y no llegues muy tarde-. Se despidió su madre-.
-No lo haré-. Expresó-.
La breve conversación con su madre no había hecho más que acrecentar sus nervios. No sólo por la cita con Quinn, sino que vino a su mente la idea de como iba a reaccionar su familia cuando les dijera que no sólo "salía" con Quinn, porque en algún momento debía decirlo, y no estaba segura de que su familia la aceptara totalmente. Hiso el intento de disipar esas ideas, no estaba preparada aún, no se sentía fuerte para hacerlo a menos que Quinn, siguiera ahí para ella. Ya que cuando tomaba la mano de la rubia y sus dedos se entrelazaban, sentía que tenía fuerza para enfrentar cualquier cosa.
La latina ya estacionaba su descapotable negro afuera de la residencia Fabray. Consulto su reloj mientras cerraba la puerta y estaba atrasada por cinco minutos. Todo por culpa de su madre y esa maldita costumbre de entrometerse en sus cosas. Apuro el paso hasta llegar a la puerta. Se disponía a tocar pero antes que si quiera acercara su mano, una deslumbrante rubia hacía acto de presencia ante ella.
-Te estaba esperando-. Dijo Quinn mordiéndose el labio inocentemente-.
-Lo siento…yo…-. Iba disculparse pero ver a la rubia tan hermosa la distraía-.
Quinn llevaba un vestido que desde la cintura hacía arriba era blanco, mientras hacía bajo era negro y se ajustaba perfectamente a sus curvas, su pelo caía ondulado sólo tomado con pequeño accesorio a uno de los costados, se veía hermosa.
-Te ves realmente hermosa-. Pudo por fin decir Santana-.
-¿Y que no lo hago normalmente?-. Preguntó Quinn frunciendo el ceño-.
-Claro-. Se apresuró a responder-. No es que haya querido decir que no lo seas normalmente es que hoy o ahora tú de verdad wooow, no tengo palabras para describirlo…-.
-Creo que entendí-. Interrumpió-.
Quinn tomó la mano de Santana para acercarla lo suficiente y así cerrar la puerta tras ella. Con un movimiento tomó su rostro y le dio apasionado beso, uno de esos que simplemente te quitan el aliento.
-¿Esas son para mí?-. Quinn con una inocente sonrisa que después de ese beso se veía realmente perversa-.
-Si, por supuesto, son para ti-. Respondió la morena tratando de recuperar la compostura-
Santana le entrego el hermoso ramo de flores que traía consigo con la intensión de dárselo a Quinn. Intensión que olvido al momento que la rubia posó sus sensuales labios y mordió levemente los suyos. ¡Dios que nadie podía culparla! Quinn podía con sólo un beso hacerla olvidar hasta quien era y de donde venía. Esa rubia la traía hecha una adolescente enamorada, hasta controlar sus hormonas le costaba últimamente dado que después de esos besos lo único que quería era sacarle cada prenda de ropa que llevara.
-¿Nos vamos o nuestra cita será aquí?-. Preguntó Quinn divertida por la expresión de Santana-.
-Nos vamos-. Respondió tomándole la mano-.
No podían evitar sonreír cada vez que sus miradas se cruzaban, sobretodo esa noche que sabían sería especial.
Espero que haya valido la pena la espera, se viene la cita y...muchas cosas más! Si puede ser eso que me han pedido jajaja...Acepto sugerencias!
Nota autor:
Juno: La verdad es que cuando escribes la ventaja es que si quieres puedes hacer que todas las chicas sean lesbianas o bi jajaja, pero eso no sería realista asi que sólo algunas lo seran jaja. Y no creo que seas la única en tu especie, siempre hay alguna más por ahí, te lo digo por experiencia jajaja
Chicas intentare con todas mis fuerzas actualizar antes del fin de semana, se lo merecen por todos esos lindos comentarios que me dejan! Así que nos leemos pronto!
Pd: Les recomiendo "Pensar sólo pensaba" de Fauxdrey y "Sólo tú" de Neta7 que son dos Quinntana que me gustan!
