Disclaimer: Ninguno de los personajes de TWD me pertenecen
Para entender esta capítulo, si o si hay que leer el final del anterior, es estilo "Continuará"
Desde este capítulo, mi historia será Categoría M, están avisados!
- ¡Len!- Gritó una voz masculina, desde el piso inferior, cortando la lucha de miradas y tensión entre Maggie y el desconocido.-
- ¿Qué?- Gritó Len sin dejar de mirarla intensamente, con una mueca de burla.- ¡Intento dormir, demonios!- Rio irónico. Maggie se mantenía estoica cubriéndose con las sábanas, cómo si su vida dependiera de ello.- ¡Cama reclamada, Joe!- Señaló el hombre como si fuera muy importante.-
- ¡Púdrete, Len!- Otra voz masculina reconoció Maggie, convirtiéndose presa del más sublime y puro pánico.-
- Cómo verás, somos muchos.- Señaló el hombre apoyando ambos codos en sus rodillas, saboreando el momento.- Te aconsejaría no gritar, preciosa.- El hombre, sin vergüenza alguna, disfruto cada detalle de la asustada muchacha. La forma de cubrirse con la sábana, los cortos cabellos revueltos por haber dormido horas, las fosas nasales levemente dilatadas y una afilada mirada verde que desataba todo tipo de deseos en el hombre.- ¿No hablas? Bien, mejor para mí… Mi nombre es Len.- Se señaló a si mismo e hizo una leve inclinación.- Y esto es lo que pasara…-
- No pasará nada.- Dijo Maggie levantándose rápidamente y arrinconándose en una esquina de la habitación, lejos de la cama. El pecho de ella subía y bajaba con rapidez, como sufriendo espasmos.-
- Sh, sh, sh, dulzura… Dime, ¿Qué crees que ganaras gritando? ¿Alertando a mis cinco compañeros que tenemos una mujer deliciosa a nuestra merced?- Las palabras salían jocosas y vulgares desde esa sucia boca.-
- Déjame ir.- Suplicó Maggie. Sabía que lo que pedía era algo estúpido e infantil, pero no podía articular nada coherente en ese momento. En su habitación tenía el cuchillo que Daryl le había regalado, bajo el colchón, pero allí, no contaba con ningún elemento sorpresa. Estaba realmente jodida. Ya había escuchado dos voces de hombre abajo, así que sabía que ese tal Len, no mentía. Trago saliva, intentando que las lágrimas del pánico no salieran de sus ojos verdes esmeraldas.-
- Oh, pero si lo haré.- Dije de repente Len, como si eso fuera lo obvio.-
- ¿Qué?- Murmuró Maggie dudosa.-
- ¿Piensas que tengo intención alguna de compartir esto?- Se acercó a la chica, disfrutando su cercanía y persistente olor frutal.- Demonios, que hueles bien, querida.- Maggie cerro los ojos y levanto los brazos cubriéndose el pecho.- No, no, no te pienso compartir. Así que… Esto es lo que haremos.- Maggie dejo escapar un gritito de sorpresa y miedo cuando Len en dos zancadas ya estaba frente a ella, cerrándole el paso con ambas manos y casi rozando su nariz con la de ella. El olor nauseabundo que desprendía su aliento casi la hizo hacer arcadas.- Tú me darás lo que yo quiero, bien dado, claramente.- Len reía ante sus propias palabras.- Una vez finalizado el acto del amorrrr, te dejare escapar por esa ventana y sólo resultaras vejada por un solo hombre y no seis. ¿Qué genial, cierto?- De golpe, Len tomo el cuello de Maggie con una mano y le cruzo el otro brazo por la espalda, acercándola a su torso, para inmovilizarla. No, esta no era la primera vez que hacía esto, se dijo Maggie a si misma.- ¿Cómo será esto, querida mía?-
Maggie peleo en silencio el contacto del hombre, asqueada, triste y casi resignándose. El "ofrecimiento" de esa basura era razonable. Sólo se enterraría los pies en la mierda, en vez de cuerpo completo. Si lo dejaba trabajar en paz, se iría rápido y podría buscar a Daryl para huir de allí. Pero, ¿Cómo podía confiar en él? Y si la violaba y luego le decía a sus compañeros. Maggie, al sentir que Len sin esperar respuesta la estaba intentando arrastrar a la cama, comenzó a clavar los talones en el suelo y se agitaba de manera molesta para el hombre.
- ¿Quieres que los llame, perra?-
- Quiero pruebas que no me mientes, que harás lo que tienes que hacer y me dejaras ir.- Dijo Maggie con la mandíbula firme, sin dejar que su voz temblara.-
- ¿Qué?-
- Abre la ventana.- Dijo Maggie con pesar.-
- ¿Para?- Len sonaba escéptico y molesto, la muchacha le daba lata.-
- Una vez que… esto termine, quiero irme lo más rápido posible.- Dijo en voz baja y mirando a su costado izquierdo, sin mirar a Len, no soportaba mirar a la cara al hombre que tenía abalanzado sobre su cuerpo sin permiso.- Coloca la sábana a modo de cuerda, para que me pueda ir. Y… y prometo no hacer ruido y dejarte hacer lo que quieras, imbécil.- Len le otorgó una cachetada ante el insulto y no sonreía más.-
- Respeto, perra.- Señaló el hombre y la soltó. Sorpresivamente, si hizo lo que Maggie le pidió, pero mirándola constantemente, en caso de que ella quisiera atacarlo. El hombre realmente no estaba predispuesto a "compartirla". Con las manos en alto, demostrando que no pensaba atacarlo, Maggie tomo sus botas negras y las dejo encima de la cajonera, junto con las camisas de Daryl, para escapar rápido. Miro las camisas del hombre y sintió una punzada de dolor. Si el la viera en esa situación, se enojaría con ella, le insistiría que peleara, pero ella era razonable. Si se dejaba llevar por su miedo, terminaría muerta y vejada tantas veces esos malditos hombres quisieran.- Ven aquí.- Len la tomó por sorpresa y Maggie dejo escapar un quejido de dolor. El agarre del hombre era fuerte y brusco, nada de gentil como Glenn. Busco su boca, pero Maggie se la negó con cierta tensión de su parte. El hombre no contento con eso, la dio vuelta y le pego una patada en la parte trasera de sus rodillas, para que cayera al suelo. Maggie gimió del dolor mientras el hombre la tomaba del cabello y la cintura para acomodarla. Quedo de rodillas al suelo, con el cuerpo recostado sobre el colchón.
En dos burdos movimientos la había doblegado y dejado a su merced y en ese instante Maggie fue consciente de la situación y lo que podía llegar a pasar. Él iba a ser brusco con ella, y ella no debía gritar ni quejarse sino llamaría a cinco hombres más ¿a qué?, ¿A que miren el show? ¿Qué se turnen para estar con ella?
Len se posiciono detrás, apoyando su vientre sobre el trasero de ella. A la fuerza, tomo ambos brazos de Maggie y para que no estorbaran ni tuviera fuerzas de defenderse, la hizo bajar los brazos y colocarlos entre su abdomen y el colchón, presionando con fuerza para que no pudiera moverse. Maggie no supo cuándo comenzó a llorar; cuando su saliva se volvió pastosa y por primera vez en su vida deseaba ser lo más desagradable y asqueroso del mundo para que ese hombre no la tocara. Cerro los ojos e intento evocar a Glenn, quien siempre fue demasiado gentil y cuidadoso con ella, mientras, como desesperado, el hombre buscaba el borde de su sweater de lanilla para tocar con esa mano, sucia y áspera, la piel de ella. Disfrutando el momento fue subiendo su toque desde la cadera, la espalda alta y jugo con sus dedos con el borde del brassier.
- Querida, no sabes lo feliz que me estás haciendo.- Afirmo el hombre retomando su acting violento y le bajo de un arañazo el brassier y tomo su seno y apretó con saña, para hacerle doler. Hasta que Maggie no contuvo un grito de dolor, aplastando la cabeza contra las sábanas para ahogar el ruido, Len no paro.- Vas entendiendo.-
- Púdrete.- Soltó Maggie sacando coraje de quien sabe dónde. Coraje que estuvo a punto de salir corriendo cuando Len la levanto tirándole los cortos cabellos, formando una rara figura con su espalda, arqueada para atrás. La tomo del cuello y apretó fuerte mientras con la otra mano sostenía un cuchillo, pinchándole una mejilla.-
- ¿Disculpa, mi amor? Creo que escuche mal.- Con morbo, Len paso la lengua por la oreja de la muchacha y le mordió el lóbulo hasta sangrar.-
- Nada.- Se doblegó Maggie entendiendo que ser corajuda, solo llevaría que el momento sea peor, de lo que ya era. Len haría todo eso con el placer del dolor que solo hombres como el podían entender.- Lo… lo siento.- Susurró la chica y Len volvió a tirar su cuerpo contra el colchón, aun arrodillada en el suelo y cubrió todo su cuerpo con su peso.-
- Muy bien, perra. Eres obediente.- A Maggie le temblaba la barbilla, y sus manos sudaban frio en el momento que el desconocido comenzó a quitarse el cinturón, de manera torpe, ya que con una mano sostenía la cabeza de la muchacha contra el colchón y con la otra intentaba desvestirse. El acto le llevo unos largos y torturantes segundos, hasta que logro liberar la hebilla y busco con movimientos fuertes el cierre del pantalón de Maggie. La muchacha, por inercia, intentaba aplastar su cuerpo contra el colchón con toda su fuerza, para que su cometido tardara todo lo posible. Cuando el hombre estuvo a punto de encontrarlo, ambos levantaron la cabeza con pánico, al escuchar:
- Reclamada.-
Len le reincorporo dejando a Maggie en el colchón, temiendo moverse con las manos bajo su vientre, para calmar el obvio temblor.
- Dan, vete, yo reclame esta cama y habitación.- Dijo Len nervioso intercalando miradas entre el cuerpo recostado de Maggie y su amigo que lentamente cerraba la puerta con el adentro.-
- No la reclamaste a ella.- Señaló el hombre calvo y de contextura fuerte que comenzó a cercar a su amigo, lentamente.- Reclamada, Len. Vete de la habitación.-
- Hermano, no seas así…- Len reía nervioso de costado con su cuchillo en alto.- Déjame a mi primero, luego puedes tenerla y decirle a los demás, incluso.-
"Bastardo" Pensó Maggie aun agazapada contra la cama, sin moverse, llamando el mínimo de atención. La entregaría como un pedazo de carne, una vez usada. Se recrimino a si misma pensar que alguien que iba a violarla iba a respetar un acuerdo de ese tinte y dejarla huir.
- Reclamada, Len.- El tono de Dan era irónico y tenía las cejas en alto mientras empuñaba un cuchillo carnicero.- Vete, cuando termine…- Miro el trasero de Maggie que seguía arrodillada.- Si queda algo te lo dejaré, ¿Qué dices?- Casi no tuvo tiempo de terminar su frase ya que Len se abalanzo sobre su imponente cuerpo y comenzaron a forcejear violentamente en toda la habitación. Maggie se perdió entre insultos, golpes y tajadas de cuchillo agazapada contra la pared. Probo sus piernas y ambas respondieron, temblando un poco, pero lo suficientemente firmes para aguantarla. Si se iba ahora, lo más probable era que se dieran cuenta y la tiraran para dentro de la habitación; pero a su vez el tumulto de golpes y forcejeo que estaban haciendo era demasiado fuerte, y en poco tiempo los otros hombres aparecerían.
Un cuchillo cayó al suelo en la pelea y la voz de su padre, surgió en su cabeza como iluminándola. "Haz lo que tengas que hacer, siempre y cuando en tu alma haya paz". Paz, rio Maggie internamente. ¿Me dará paz matar a un hombre o dejar que me viole? Se preguntó a si misma turbada y nerviosa. Tomó el cuchillo y ninguno de los hombres se percató de su acto. Espero agachada contra un rincón con el corazón en la boca. Len atravesó su cuchillo por el abdomen de su amigo de forma eficaz, haciendo que el ruido de sangre y tripas desparramadas en el suelo de madera, le diera arcadas a Maggie. Su muerte fue limpia y rápida. Pensando en todo lo que le quedaba por vivir, en que no quería morir y en que esto era un hito en su corta vida, se reincorporó del suelo con energía y en el instante que Len se volteó con el cuchillo en mano y buscándola, ella clavo el cuchillo de carnicero en el abdomen de Len.
Una vez.
Dos veces.
Y dejó caer el utensilio al suelo y dio dos pasos torpes para atrás asustada por lo que había hecho. Len la miraba con ojos desorbitados y en un arranque de furia intento arrastrarse por el suelo para tomarle los pies.
- ¡PERRA!-
- Púdrete.- Repitió Maggie tirando sus botas por la ventana, al mismo tiempo que miraba como Dan se convertía y unos pasos fuertes por la escalera. Salió por la ventana y se colgó de la sábana lo más firme que pudo, asustada, con el pulso acelerado y las manos sudorosas. –
La casa era alta, así que el largo de la sábana no garantizaba que la muchacha podría saltar y caer ilesa al suelo. En medio de la desesperación, escucho abrirse la puerta de la habitación donde ella estaba y se dejó caer.
El dolor era insoportable, y estaba muy segura que se había roto el tobillo derecho. Se arrastró como pudo en una zona bajo el porche de la casa, donde desde la ventana superior no podían verla cuando lo vio a él.
- Daryl, vete.- Dijo Maggie con los labios apretados, asustada y nerviosa.- Daryl, Daryl, vete! - Gritó Maggie en instinto de sobreviviente para que él se salvara.-
Daryl venía arrastrando una moto, con un cervatillo encima de la misma, un montículo de bolsas, frazadas y la ballesta colgada en su espalda. Apenas se distinguían entre ambos, entrando la noche. Cuando la vio tirada en el pasto, con ese tinte de terror tan notorio en ella, dejo la moto a un costado y se acercó con la ballesta en alto. Maggie se incorporó rápido y fue hacia él, rengueando intentando correr. Se echó a sus brazos angustiada sin posibilidad de articular palabra alguna, llorando en silencio. Daryl pregunto si había alguien adentro y todo lo que Maggie pudo hacer fue asentir y agrandar los ojos con pánico grabado en ellos.
- Tiene poca gasolina.- Susurró Daryl tomándola por la cintura para soportar su peso, tratando de no hacer ruido para llegar a la moto. Daryl fue preciso, no necesito hacer muchas preguntas en ese momento. Sólo sacarla de ahí.- Será suficiente para alejarnos.- La subió a la moto y noto que la chica estaba en estado de shock.- ¿Son muchos?-
- Cinco.- Soltó la chica mirando al cervatillo tirado en el suelo, que Daryl tiro para sentarla a ella.-
- Vamos.-
La moto hizo su estruendo característico al arrancar y Dixon pudo sentir los disparos cerca de ellos, cuando ya habían tomado distancia de la casa. Por segundos, se habían salvado. Miro a Maggie de reojo, que miraba a la nada con una mueca de pánico grabada en sus labios.
Bueno, él se había salvado.
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MeridaMad
