CAPÍTULO 7 – Picoro Domina el 'Yume Kunna '
En el capítulo anterior, el maligno namekusei que Gohan y los otros chicos encontraron les reveló un poco sobre su identidad. A continuación este oscuro personaje se desenmascarará por completo.
Picoro y Maiha han empezado, ahora sí, el verdadero entrenamiento. ¿Podrá Picoro dominar una técnica tan inusual? ¿Cuánto tiempo más tendrán que pasar en la habitación del tiempo?
Picoro y Maiha se enfrentaban cara a cara, alejados de la zona principal de la habitación. La peculiar humana poco a poco aprendió a adaptarse a la gravedad, lo cual demostraba que su fuerza era comparable con la de Krillin o Yamcha. De cualquier modo sus movimientos eran torpes… se notaba que nunca llevó una instrucción seria en las artes marciales. La principal ventaja con que Maiha contaba, quizás, era su habilidad para 'falsificar' su ki y confundir al oponente. Aquella táctica podía resultar muy conveniente… ya que uno puede intimidar al enemigo sin realmente gastar poder.
Picoro también comenzaba a aprender. Si de por sí su ki era extremadamente alto, mediante esta técnica especial podría sorprender, ¡hasta a Vegeta! El Saijayin pronto se rompería la cabeza tratando de descifrar cómo su oponente obtuvo tanta energía.
El nameku, en el transcurso de los días, había seguido las instrucciones de Maiha. Eran horas de meditación en 'espejo' (como ella las llamaba, uno frente al otro), ejercicios de control del ki en la mente, y, por supuesto, peleas.
-No pierdas mis ojos de vista. ¡Concéntrate! – gritaba la mujer, tratando de escapar del namek. Él siempre lograba aparecerse frente a ella, y Maiha esquivaba sus ojos. – Recuerda que mis ojos son el punto más importante a dominar. ¡No te distraigas! Un rápido puñetazo de Maiha casi toca al guerrero, pero lo esquivó con suma facilidad. A pesar de ello, Picoro no estaba haciendo lo que la mujer le pedía.
-¡Mis ojos! ¡Ya sé que puedes dominar mi cuerpo fácilmente! ¡PERO NO TE CONCENTRAS EN MIS OJOS!
Picoro la tiró de una patada, y la tomó del brazo para lanzarla hacia la dirección opuesta. En ese momento, el brazo de Maiha se desmoronó como polvo.
-¿Ah….?
Sin prevenirlo antes, Picoro sintió un fuerte tirón en sus antenas. Maiha las tenía enganchadas con sus manos.
-¿Eres de lento aprendizaje, tonto? – las antenas son muy sensibles en los namekusei. Picoro sintió sus nervios tensarse. Gracias a un puñetazo extrafuerte que le propinó en el abdomen, el alienígeno se liberó. A la humana le gustaba jugar sucio... Bien, él podía hacer lo mismo si se lo proponía.
-¡Maldición! – Maiha estaba agotada. No podía sostener un combate así por mucho más tiempo. -¡No estás entendiendo! ¡Si no sigues mis ojos, volveré a engañarte con una ilusión! ¡Y no podrás crear una ilusión si no comprendes lo fundamental!
Picoro deshizo su posición de pelea. Todo sería más sencillo si la humana fuera un poco más apta para luchar.
-No puedo hacerlo si además tengo que cuidar no matarte.
-¿No matarme? ¡No me hagas reír!
-¡NO ENTIENDES NADA!- Picoro hizo la finta de lastimar su brazo izquierdo; ella retrocedió.-¡NO PUEDO PELEAR BIEN PORQUE TENGO QUE MANTENERME AL MARGEN! ¡Y TODO PORQUE ERES UNA DEBILUCHA!
- ¡¿A quién llamas debilucha? ¿Sabes qué?, se acabó. Me largo de aquí.- Maiha se puso de pie y caminó hasta la salida de la habitación. Picoro se plantó en medio, impidiéndole escapar.
-¿A dónde crees que vas?
-¡Te dije que no me llamaras DÉBIL! ¡No soporto que me digan eso! ¡Estoy harta de ti, renuncio!
Maiha había sufrido traumas en su niñez, cuando los más grandes la golpeaban y la llamaban 'debilucha' o 'débil'. Ahora cada que alguien la llamaba así, ella sentía una ira sin comparación. Y Picoro ya la había apodado de muchas maneras similares desde que entraron a la habitación.
-¡No te daré la esfera del dragón, niña tonta!
-¡No me importa!- Esa era una mentirota. Pero Maiha tenía un plan.
-¡Ah, no, eso sí que no! ¡Vas a cumplir con el trato!
-Pues entonces vamos a hacer un nuevo trato.- Maiha encaró a su enemigo, y con su característica irreverencia dijo,- Te propongo algo… Si tú me entrenas en las artes marciales, yo te enseño a dominar mi técnica especial. Y luego me das la esfera del dragón, ¿de acuerdo?
-Entrenarte…. –Picoro sólo había entrenado a una persona en su vida, y era Gohan. La verdad como maestro sabía lo impaciente que podía ser. Aunque, si aquello significaba aprender de una maldita vez la técnica de Maiha… - Uff… No tengo alternativa. Yo te enseñaré a pelear como una guerrera de verdad.
Picoro sonrió levemente, como si una buena idea le hubiera llegado.
- Y la primera lección será… - Luego precipitó un rayo de luz hacia la chica, quien apenas y pudo esquivarlo. - ¡Sobrevive!
Picoro empezó a lanzar rayos luminosos hacia la mujer. Ésta tuvo que huir por su vida para no ser atravesada por los rayos. Maiha tenía una gota de sudor enorme en su frente, y una expresión casi cómica. -¡Ya hice enojar al grandote!
En parte, todo este desplante de agresividad lo ayudó a ajustar ciertas cuentas con la humana. Se estaba desquitando de lo lindo. Y por otro lado, sabía que no hay mejor forma de forjar un guerrero que 'a la mala'. La chica, desesperada, trató de esconder su ki y camuflajearse por medio de alguna ilusión, mas le resultaba imposible concentrarse. El namek era demasiado veloz para ella, y antes de poder reaccionar le llegaban golpes de todas direcciones. Ya la sangre brotaba de sus mejillas. Sus ropas se desquebrajaron ante el brutal asalto.
Picoro le dio la paliza de su vida. Maiha apenas y podía mantenerse en pie… Ella jamás sería la oponente indicada para tan poderoso contrincante.
-¡Makanko Sappo! Picoro puso sus dos dedos en medio de su cara, y juntó una amenazante bola de energía que disparó justo a la cara de su adversaria. Maiha gritó de terror, y esperó un impacto que la destruyera absolutamente.
La luz y el calor se acercaban cada vez más. La mujer contaba los segundos… Contrajo sus piernas hacia su abdomen y las envolvió con sus brazos. Crujió sus dientes y tembló asustada.
…
Cuando abrió los ojos, "¿Ya? ¿Estoy muerta?"- seguía en la habitación. Picoro, por su parte, flotaba es posición de loto, con la punta de sus dedos índices en medio de sus ojos. Su mirada la penetraba directamente. Ahora que apreciaba mejor, los ojos de Picoro eran igual que los suyos, negros. Entonces…. ¿Todo ello fue una ilusión?
-Lo… ¡lo lograste! ¡Dominaste la técnica!
-Hubieras visto tu cara, estabas muriéndote del miedo. –Picoro estaba muy orgulloso de haber vencido a la loca en su propio juego. Ya tenía tiempo que no se divertía tanto haciendo sufrir a alguien. Se sentía bien.
-¡Claro que no! ¡Ya sabía que era una ilusión, sólo estaba actuando! – Maiha se ruborizó.
La mujer estaba llena de heridas en su piel. La pelea fue real, lo único que había sido un espectro fue el ataque especial de Picoro. Aún respiraba agitadamente, ¡vaya que se llevó un susto tremendo! Si en verdad el Makenko Sappo la hubiera impactado… de ella sólo quedarían cenizas.
El namek había aprendido la técnica; después de tanto entrenamiento aparentemente inútil, lo logró. Honestamente la humana jamás creyó que la aprendería, y menos en tan poco tiempo. A ella le tomó años perfeccionarla.
-Por cierto, ¿ésta técnica tiene algún nombre?- preguntó Picoro.
-Sí…. Bueno… - Maiha no quería compartir un dato tan personal para ella.- Sólo mi padre y yo conocíamos esta técnica… Es un secreto de familia.
Por alguna inexplicable causa, Maiha se sentía más confiada del nameku. Tal vez fue el hecho de que, aún teniendo todas las posibilidades de destruirla, no lo hizo. Ya había dominado la técnica… ya no la necesitaba. Y aún así…
-Se llama 'Yume Kunna'.
Picoro memorizó el nombre de la técnica: Yume Kunna. Luego tomó un vaso con agua y echó un refrescante chorro en su cara.
-Y ahora… ¿nos iremos de aquí? – Maiha, a pesar de lo cansada que se sentía… estaba satisfecha de haber podido dominar la gravedad +20. Definitivamente este viaje le había servido también a ella. Llevaban tres semanas ya en la habitación del tiempo.
-No.
-¡¿Qué más esperas de mí?¡¿No es suficiente?- Maiha se exasperó.
-Tú dijiste que querías ser entrenada. Bueno… a menos que te estés acobardando.- Picoro giró sus puños y estiró sus brazos, listo para ahora él convertirse en el maestro.
Maiha no encontraba las palabras para responder. No entendía nada. ¿Picoro quería entrenarla?
-¿Lo dices en serio? ¿Tú… me vas a enseñar artes marciales? – Maiha dejó ver sus dientes en una amplia sonrisa. ¡Tan sólo de imaginarse lo fuerte que se iba a poner! ¡No pudo creer que Picoro estuviera cumpliendo su promesa!
A decir verdad, Picoro tenía ganas de darse en buen puñetazo en su propia cara. Su impertinente lado bondadoso ("gracias, Kami…")l e hizo remorder la conciencia después de todo lo que la chica había pasado. Picoro sabía que él era la razón de su sufrimiento, y revivir a su padre no era suficiente. Kami le convenció que era lo mínimo que podía hacer por pagar su deuda. Y a pesar de que Picoro no aguantaba a la gritona humana… él sentía algo de empatía por ella. Sus vidas habían sido muy similares: abandonados sin un propósito claro mas que el de vengar a sus padres. Destinados a andar solos por un mundo del cuál no se sentían parte. Siempre diferentes.
-Acabemos con esto, antes de que me arrepienta.
El Hermano de Picoro, Duduk.
-Hace ya más de trescientos años… cuando el Gran Rey Picoro Daimaku dominó este mundo, nacieron legiones de demonios leales a él. La Familia del Mal le respetaba por su incomparable poder e inteligencia. ¡Él era invencible! – aquél extraño Namekusei declamaba cada palabra con pasión y exaltación.
Gohan sólo observaba, y escuchaba, sin mover ni un dedo. Hizo un ademán con el brazo a sus compañeros para que no se acercaran aún. Krillin y los demás se mantuvieron a distancia.
-No necesito contarte los detalles… creo que todos sabemos lo que ocurrió cuando un maldito impertinente se cruzó en su camino para encerrarlo. – apretó los puños el misterioso extraterrestre, con rencor.
-Nuestro Rey… tuvo la astucia para escapar y recuperar su preciada juventud. ¡Oh, Gran Picoro Daimaku, ojalá estuviera vivo!
Gohan no entendía a qué quería llegar este sujeto. "De verdad no puedo creer que todavía salgan locos como éste…"
-Y cuando por fin este putrefacto planeta volvió a sus garras… cuando todo parecía volver a su orden natural… otro maldito impertinente se atravesó.
"¿Estará hablando de mi papá?". Pensó Gohan.
-Ése maldito… Cuando te encuentre te mandaré al infierno. – el sujeto olvidó por unos instantes que Gohan seguía ahí, esperando. Lo miró de reojo y volvió en sí. – Oh, sigues aquí. Perdona que te tenga tan ansioso con mi relato.
-¡No me has explicado nada!- Gohan se estaba irritando. -¿Tienes algo que ver con Picoro? ¡¿O vienes del nuevo Namek?
-Nuevo… ¿Namek? No sé de que me hablas, chiquillo. Pero sí tengo mucho que ver con Picoro, ¡te he dicho que soy su hermano!
-Ha ha, buen intento. – Gohan, totalmente incrédulo, contestó. –El Sr. Picoro no tiene hermanos. Nunca mencionó nada sobre…
-¡Es que él no me conoce! Es más, ¡nunca conoció a ninguno de nuestros hermanos!
-…
-Hace 17 años, cuando Picoro Daimaku fue liberado de su prisión, él decidió astutamente engendrar demonios que le sirvieran para sus propósitos. Primero creó a un enano bueno para nada, su nombre era Piano. Mi padre sabía que una basura así no le serviría de mucho, y se esforzó más en su segundo intento. El primer guerrero decente en nacer fue mi hermano, Tambourine.
Krillin alcanzó a escuchar lo que el malvado namek decía. Se paralizó al escuchar aquél nombre, pues fue ese engendro el que le asesinó por primera vez. Le costó trabajo contener su enojo.
-Luego, fue Cymbal. El muy idiota era tan débil que dos niños pudieron con él. Mi hermano mayor Drum era mucho más poderoso.
Ningún nombre le sonaba familiar a Gohan. El muchacho no sabía casi nada de las fechorías de Picoro Daimaku… sólo que por su culpa Krillin murió y Gokú lo vengó. Y de él vino Picoro, su maestro y amigo.
-¿A qué quieres llegar con todo este árbol familiar? ¡A mí no me interesa! – el ki de este seudoPicoro era puramente maligno. El joven Gohan temía por el Sr. Picoro, ¿y si este monstruo le hizo algo malo?
-Todos mis hermanos mayores murieron… todos. Pero ni ese misterioso peleador ni nadie supieron que había un heredero al trono del gran Rey Picoro. Ése soy yo, Duduk.
-¡QUÉ!- Gohan se sobresaltó. Krillin seguía oculto tras los escombros. Yamcha y Ten Shin Han mejor se pusieron a auxiliar a la gente que salió herida del desastre. Había que alejar a las personas de lo que seguramente acabaría en batalla.
-Como lo escuchas, niño. El gran Picoro Daimaku engendró con todas sus fuerzas al guerrero perfecto… aquél que continuara su legado de maldad si es que él moría. Él me prometió entregarme este planeta una vez que lo conquistara por completo. La única condición era que le fuera fiel y nunca le decepcionara. Mis poderes sobrepasan los de los otros demonios que vinieron antes de mí.
"Éste tipo está mal de la cabeza…" , pensaba Krillin.
-Fue una desgracia que el Gran Picoro fuera asesinado antes de que yo saliera de mi huevo. Tenía grandes planes para mí… mi querido padre.
-Oye…- El semisaijayin llamó su atención. – Si tú eras el heredero de Picoro Daimaku… ¿Por qué escupió otro huevo antes de morir?
-Sus motivos no me quedaron claros de principio, ¿pero… quien era yo para cuestionarlo? El segundo huevo sólo se llevó las últimas energías del Gran Picoro antes de morir, ¡No sería un heredero digno con tan poco poder!
-¡¿De qué hablas? – Krillin no pudo soportar más el suspenso, y se descubrió de entre los escombros. -¡El segundo Picoro fue mucho más poderoso que su padre! ¡Y es mucho más poderoso que tú!
-Eres muy graciosito, enano. ¿Y tú de qué hormiguero saliste?
-¡Ghhhhh!- el amigo de Gohan estaba más que molesto con el monstruo fanfarrón.
-Tardé diez años en desarrollar mis poderes. El resto del tiempo he estado buscando a mi hermanito menor. Ahora creo comprender por qué mi padre hizo algo así. Obviamente creó un súbdito para mí, alguien que me guiara hasta su asesino, y me ayudara a aniquilarlo. Para ser el demonio perfecto necesito unirme a Picoro, aún me falta la pieza clave… y esperaba que ustedes me revelaran su paradero.
-¡Estás loco si crees que Picoro se unirá a ti! ¡Él ya no es malvado!
-Lo sé. Y no importa, eso se puede arreglar. Lo convenceré de regresar al camino de la maldad… tal como mi padre hubiera deseado.
-Deja de mentirnos con tus cuentos, nameku. ¡Tú te llevaste a Picoro! ¡Tú nos dirás dónde está!
-¿Él no está con ustedes? – el rostro del villano se transfriguró, - ¡Maldición! ¡Entonces he salido antes de tiempo! ¡Yo supuse que él aparecería aquí, en cualquier momento!
-No sabes con quién te estás metiendo.- Krillin se burló de su enemigo. – Éste que está junto a mí es nada menos que Gohan, ¡el guerrero más poderoso del universo!
-Mmm, con que el más poderoso, ¿eh? ¿Entonces fuiste tú… el que mató al Rey Picoro? – el namek apretó los puños y enseñó sus mordaces colmillos.
-No, no fue él, sino su padre: Son Gokú.
Duduk, el otro hijo del malvado Picoro Daimaku, se llenó de rabia. Todo este tiempo estuvo conversando con el hijo del canalla que desmoronó sus ambiciones.
-Y ni te molestes en buscarlo, fanfarrón. Son Gokú murió hace tres años. –
Gohan le pidió a Krillin que por favor ya no le diera más información a Duduk, pero no le hizo caso.
-¿¡QUÉ!- el príncipe demonio extendió sus garras y tomó una posición amenazante. -¡No es posible… se suponía que YO matara al responsable y vengara la muerte de mi padre!
-¿Y sabes qué más, demonio? ¡Que Gohan rebasó los poderes de su papá! ¡Además fue entrenado por, nada más y nada menos, que tu hermano Picoro!
-… Q…. que…. No… no es cierto. – la sorpresa en los ojos de Duduk era evidente. ¿En serio Picoro se había vuelto amigo de los humanos? ¿Había tenido la vileza de entrenar al hijo de su peor enemigo… del que mató a su propia sangre?
-¡Pagarás por haber dicho eso! – El príncipe Duduk se precipitó hasta Krillin y disparó una bola de energía que lo lanzó muy lejos. Krillin se perdió de vista y Gohan se enfureció.
-¡KRILLIN! – Gohan quiso darle su merecido al monstruo. Lo malo fue que el muy cobarde escapó a una gran velocidad y escondió todo su ki. A Gohan le fue imposible rastrearlo. Lo mejor era buscar a su compañero y asegurarse de que no estuviera grave.
-Ese desgraciado de Duduk se las verá conmigo.
Picoro tuvo una sensación incómoda que le robó la calma mientras intentaba dormir. Pasó todo el día entrenando con Maiha, su nueva aprendiz, y la verdad era una labor ardua. Ahora que luchaba por conciliar el sueño, algo lo turbaba.
"Gohan…. Algo está ocurriendo, puedo presentirlo." Picoro era capaz de comunicarse telepáticamente con Gohan, y su vínculo era tan estrecho que podía compartir ciertas emociones con él. Incluso en el planeta de Kaiosama, durante el tiempo que estuvo muerto, él sabía cuando Gohan se encontraba en peligro.
Desafortunadamente, la habitación del tiempo era como una dimensión aparte… y esa comunicación estaba bloqueada. No obstante, un mal presentimiento rondaba la mente de Picoro.
Maiha estaba hundida en un profundo sueño. Si él estaba cansado, ella seguro estaba muerta de la fatiga. Picoro la contempló mientras inhalaba y exhalaba, emitiendo un sonido leve que únicamente los oídos de un nameku percibirían.
"Lo siento, Maiha, pero esto tendrá que terminar más pronto de lo que pensé."
...
Un nuevo enemigo ha aparecido ante los guerreros Z. Se trata de un desconocido llamado Duduk, quien dice ser el hermano mayor de Picoro. Él asegura que su padre, el Rey Picoro Daimaku, le creó poco antes de su batalla mortal con Gokú… y que Picoro Jr no era el heredero que todos pensaban. Ahora está en su busca para unir sus fuerzas, y juntos revivir el reino de su padre en la Tierra.
Parece ser muy poderoso, más que el Picoro que Gohan conoce, pero… ¿realmente lo será? Y si es tan fuerte como dice, ¿entonces para qué necesita a su hermano?
Ojalá Picoro salga pronto de la habitación del tiempo y desenreden este asunto de una vez por todas. Quizás las técnicas que aprendió de Maiha le sirvan de algo…
…
Esta vez me tardé más en actualizar. Lo siento, es que he tenido cosas que hacer, y además estoy acercándome a lo mejor de la historia, ¡lo quiero escribir bien! :D Otra vez gracias por leer Y como datito adicional… me hizo gracia que todos los hijos de Picoro (y el mismo Picoro/Piccolo) tienen nombres de instrumentos musicales, así que me dije ¿Por qué no? XD El duduk es otro instrumento muy parecido a la flauta, creí que era buen nombre.
¡Saludos!
