Capítulo 7: "Comienzo del viaje"
Glorfindel le ayudo a montar sobre la tranquila yegua con la que había pasado más de algún tiempo conociéndola y habituándose a su compañía. La criatura movía la cabeza de un lado a otro como si estuviera tan o más impaciente que ella misma.
Poco más allá los gemelos montaban luego de despedirse de su padre Lord Elrond, quien ya habituado al ir y venir de sus hijos los miraba con cariño y resignación.
Gimli y Legolas compartían un semental, ya que al enano se le hacía difícil andar en un cuatro-patas solo, y habituado a viajar con el elfo parecía que ambos se veían realmente relajados en ese trato, aunque eso no quitaba que el enano relegara los alegatos de rutina porque el elfo se limitaba a mirarle condescendencia.
Ella se limitaba a mirar todo a su alrededor, impregnándose de la tranquilidad del lugar, de la emoción de volver a ver su mar. Sus ojos se movieron hacía el elfo que revisaba sus alforjas y un suave sonrojo le llego a las mejillas por los recuerdos.
Habían pasado cuatro días desde que ella y el elfo se habían quedado hasta el amanecer en aquel árbol. Y desde ese tiempo es que llevaban caminando y viéndose a solas. Ella lo buscaba mucho, la tranquilidad que el elfo le otorgaba era un bálsamo para sus heridas y su mirada siempre clara y limpia le embelesaba. Podía pasar días mirando sus ojos bajo la luz de la luna y saber que todo estaba bien.
Esos cuatro días lo habían pasado caminando por los senderos, charlando de cosas que ella aun no entendía y riendo como jamás lo había hecho. Muchas veces escuchaba embelesada cuando el elfo cantaba contándole hermosas historias de antaño, y aunque él le animaba a que le acompañara ella no lo hacía ya que se moría de vergüenza en el acto.
Solo el día anterior, y en un acto tan inesperado para ella como para él había osado tomarle la mano, curiosa en un momento por sus largos, delgados y fuertes dedos. Había sido como choque y le había soltado avergonzada por su acto cuando se dio cuenta de lo que hacía. Cuando él le había sonreído y vuelto a tomar su mano para no soltarle durante el paseo, había estado en las nubes durante todo lo que quedaba de tarde y noche.
Había sido una unión suave, tranquila, llena de cariño en el momento.
La voz de Lord Elrond le saco de su letargo ensimismado.
— Ya es hora, que Eru y los Valar les acompañen, que su viaje sea sereno y con cuidado en su andar- los bendijo con una sonrisa en sus labios.
Poco después sus caballos partían de Rivendel.
Iban a trote lento ya que salir rápido de Rivendel no era algo que los seis viajeros desearan olvidar en un momento, por lo que se tomaron su tiempo para alejarse de la bella casa del medioelfo.
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El lugar realmente estaba sofocante, Malrod caminaba de un lado a otro mientras observaba como su "hechicero" se movía por alrededor de una olla mientras mezclaba hiervas y extrañas sustancias, a varios metros de ellos.
El halcón de Kartas, había vuelto con la noticia de que la elfa volvía hacía su dirección con una comitiva de cuatro elfos y un señor enano. Si cierta era su información, había que prepararse, porque aunque ellos eran muchos guerreros con gran maestría en espadas, enfrentar a un grupo de elfos no era para asegurar una larga y prospera vida, no cuando ellos eran seres inmortales con tantas vidas luchando. Con sus sentidos y agilidad en armas no había comparación, y ellos debían estar preparados para ello.
Un suave hedor volvió a llamar su atención. El hechicero había culminado y ahora estaba creando unas pequeñas bolitas de intestino de animal con una extraña mezcla dentro, él sonrió porque las reconoció. Eran una buena arma para seres tan sensibles como los elfos. Muy buenas la verdad.
En los primeros momentos que estos reventaran en el suelo, los que estuvieran más cercanos a ellos caerían en un fuerte sopor, drogados, para que no tuviera fuerzas para nada.
Sonrió encantado. Fácil, y limpio. Se limitarían a quitarle a la elfa y volver sin rasguño alguno.
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Llevaban tres días de viaje.
A una velocidad más fluida ya que se habían despedido de las tierras de Rivendel, y egresado del bosque de los Troll. Glorfindel les había contado la vez que había visto por primera vez al rey de lo hombre, a los cuatro hobbits y de estos al portador del anillo.
Al cuarto día decidieron descansar en un claro un poco alejado del camino principal. Llevaban buen camino pero debían descansar. Al bajar del caballo lo primero que hizo la joven fue saltar al árbol más cercano y comenzar a subir hasta casi quedar colgando de la copa.
— ¿Qué ves pequeña?- le pregunto Elhorim mientras sacaba un par de mantas del caballo de ella para que descansara cerca de un pequeño fuego que hacía Gimli para la cena.
— Mmm, humo al oeste...
— Aldeas humanas- le dijo Elladan, quien había soltado a los caballos de sus cargas y los dejaba pastar- más allá de unos montes esta la tierra de los hobbits.
— Baja Ailin- llamó Legolas con una sonrisa mientras la chica se lanzaba hacía abajo y quedaba colgando de una rama un poco alejada del suelo
— ¡Atrápame!- rio en el momento en que Legolas se asustó al verla un tanto más lejos de su alcance. Pero al atraparle esta no dejaba de sonreír y eso esfumo su miedo.
Legolas por un momento se cegó de la sonrisa tan bonita de la chica dedicada solo a él, por lo que cuando dio un paso con ella en brazos, se tropezó, y antes de caer encima de ella con todo su peso, se giró y cayó de espaldas.
Ailin soltó un gemido preocupado y se envaro al ver la mueca de dolor del elfo, se levantó de golpe y se puso a su lado de rodillas.
— ¿Estás bien?- pregunto preocupada. El fingió una mueca de dolor en el momento en que "intentaba" poner los codos en el suelo.
— Creo que me torcí algo.
— ¿En serio? Lo siento, lo siento- comenzó ella mientras le ponía las manos en el pecho cargándole para que no se moviera. Legolas le tomo una mano y se la beso dulcemente mientras sonreía.
— Es una broma- la chica iba a decir algo pero se sonrojo más aun por sentir un cosquilleo agradable sobre el sector que había besado el elfo.
— Malvado- logró musitar mientras se ponía en pie. Nerviosa y feliz por ese acto tan físico que le puso el corazón a mil.
Glorfindel y Elladan se encargaron de una pequeña comida, mientras Gimli hablaba animadamente con ellos, Elhorim con Legolas fueron a explorar el sector para saber que estaban en un lugar seguro. Ella se quedó recostada contra un árbol, mientras el sueño le invadía por el cansancio. Cuando estuvo cerrando los ojos (1), Glorfindel se le acercó y le tapo con una manta.
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La cueva estaba en un silencio bastante tenso. Uno de los hombres más cercanos al capitán, quien se hallaba sentado en decenas de pieles con una botella de vino, esperaba pacientemente la respuesta de este.
— No saldremos a altamar hasta que la niña vuelva.
— Pero señor, la tripulación está molesta y alterada, no hemos salido en un mes.
— Y bien felices debería estar todos esos cretino, no ha muerto nadie. ¡Yo soy el capitán! Cuando yo digo que nos embarcamos, embarcamos. Pero no tendremos la misma suerte si no tenemos a la niña para que nos diga el tipo de oleaje y que tan buen viento tengamos para arrasar a cualquier bote mercante.
— ¿No podemos tan solo confiar en nuestras experiencias?- pregunto sabiendo de ante mano la reacción de este.
— ¡¿Confiar en ustedes!?- grito y la copa salto lejos- todos mis antepasado han tenido la fortuna de tener a la niña con ellos, por ello lo de todas nuestras riquezas y nuestro honor. Jamás hemos perdido una batalla ni hemos dejado un barco mercante seguir su curso sin nuestra parte de su botín, ¡No voy a dejar que un montón de ratas saladas echen abajo la trayectoria de nuestro honor por que les pica la libertad!
El sujeto dio un paso hacia atrás, mientras hacía una leve reverencia. Niandal dio un suspiro bastante molesto y nervioso. Necesitaba a esa mocosa con ellos lo antes posible, o si muy pronto obtendría un motín.
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Levaban ochos días de viaje, habían llegado a un lugar llamado Bosque viejo, estaban en las lindes cerca del río Brandivino. Los gemelos se tendrían que marchar al día siguiente ya que habían recibido noticias de que los Montaraces se habían traslado más al sureste cerca de las Montañas Azules y los alcanzarían por ahí.
Como estaban cerca del río habían decidido turnarse para relajarse con un baño. Los gemelos primeros, luego el señor enano, luego Glorfindel y Legolas. Y ella al final.
En su turno. Al entrar a las exquisitas aguas, se sintió tan bien y tan relajada que se quedó flotando por varios minutos sintiendo el suave rastro de una corriente y la tranquilidad del agua acariciando su piel.
Tenía de guardia a los dos gemelos quienes le daban la espalda para que ella tuviera más libertad, y hablaban tranquilamente de su inminente viaje. Sus voces era un arrullo tranquilizador.
Se zambullo bastante feliz al sentir toda el agua acariciarle.
Ella tenía un hermoso don. Cuando se encontraba en el mar, la aguas a su alrededor se apaciguaban, se consumían las corrientes y el oleaje se tranquilizaba. Y cuando veía llegar los barcos de sus antiguos dueños, a veces, llegaban tan maltratados luego de un combate que ella les ayudaba a traerlos dentro de la cueva con movimientos suaves de parte de sus manos y cuerpo que se acompasaban a la marea.
Tenía un poder mínimo sobre el agua, la marea y las corrientes, era una de esas cosas por lo que estaba tan unido al mar. Tan bien poseía una resistencia única dentro del agua se movía con exquisitos movimientos y poseía unos pulmones asombrosos con una resistencia única.
Cuando recorrió un poco el fondo del rio decidió salir, pero la cara de los gemelos le hizo quedar sorprendida, luego les envió un torrente de agua para que se giraran. Sí, y dentro de su poder y sus emociones manejar el agua como una oleada era una de ellas. Por lo que esta impacto contra los dos elfos mirones.
— ¡No miren!- le grito enojada mientras se tapaba un poco. Estaba colorada de vergüenza y frustración.
— ¿Qué pretender que haces? ¿Qué nos dé un ataque?- pregunto Elhorim girando un poco la cabeza para hablar en el momento en que otro torrente de agua le pego y lo dejo más empapado y medio botado contra el suelo
— ¿Estas bien?
— ¿Por qué voy a estar mal?- pregunto molesta.
— Te zambulliste casi por siete minutos.
— ¿Y qué?
— Nosotros con gracias duramos unos cinco minutos
— ¿Y eso que tiene?
— Nosotros teníamos el record
— Pues ese no es mi problema, ¡Mirones!- otro torrente de agua le saltó encima.
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Le causo demasiada gracias. Los dos gemelos que antes habían estado de lo más relucientes por ser los primeros en darse un baño ahora venían empapados y con cara de malhumor, detrás de ellos con una sonrisa autosuficiente venia Ailin mientras se secaba su corto cabello y este quedaba más parado de lo normal.
Cuando Glorfindel les había preguntado qué había pasado, Elhorim había gruñido molesto y Elladan apunto a la chica y la acuso de ser un espíritu de agua fuera de control. La chica que se había estado aguantando todo el camino al momento en que se sentó frente al fuego para secarse estallo en risas que a los segundos contagio a todos menos a los gemelos.
EDITADO
¡Dejad Reviews que aún en el 2013 estoy viva y dispuesta XD! ¡Yo seré un personaje muy feliz si me dejan uno!
RiinoaLH, gracias por vuestro comentario. Jajaja, sí este elfo tan sexy (baba) me alegro mucho que te hubiera gustado, No saben cuánto me emociona que me dejen review todos los habitantes de mi casa escuchan mi grito de felicidad al recibir uno jajaja. Espero que te guste este capítulo.
Angefonde15, me alegro muchísimo que te haya gustado, me agrado que lo hayas encontrado maduro. Me tomo de sorpresa pero me agrado jajaj. Muchas gracias.
Beatriixe, gracias por vuestro review! Muchas gracias, espero que te guste el capi!
Ya! Al fin. Kohaku (espero que no importe que te llame así) primero que todo ¡gracias por vuestro review! Super largo jajaja
Recibiste mi correo?... al menos que sí y estés de vacaciones y yo aquí haciendo el ridículo, pero bien. Te gusta el nombre Leandil (anagrama de Daniel l) estuve sacando conclusiones y tiempos, quiero ponerme en comunicación contigo para poder hablar sobre esto... bueno mi correo es: Liu(guio bajo)chans...hotmail. Y hasta hice un dibujo jajaja, espero poder comunicarnos pronto! Y necesitamos un título, espere que te hayas dado cuenta que soy pésima en eso de títulos... eso! Nos vemos o escribimos jajaja
Saludos a todos los que se pasen por aquí!
(1) Según yo, encuentro que las veces que los elfos duermen con los ojos abiertos es cuando quieren estar completamente alerta, vigilando todo a su alrededor. Ailin como es una niña y nunca ha estado realmente presionada en ese aspecto, ella duerme con los ojos cerrados. Y por el simple hecho de que me da cosa verlos así medio duermevela XD.
