Gracias a: CarolineSif, Beth Northman Salvatore, KLAROLINE 4EVER.
Muchas gracias a todas las chicas que comentan. Disculpen la demora, la uni ocupa mucho de mi tiempo. Pero acá sigo y no me voy a ninguna parte, espero que puedan entender. Gracias a las chicas que dejan comentarios. Besos y nos leemos.
7.
― ¿Por qué no despierta? ¿Por qué no brilla? ¿Qué sucede? ―preguntó Elena, preocupada.
Klaus no pudo evitar sentir la paranoia de la vampira bebé y ordenó a Stefan con una mirada a que la calmara.
―No pasará nada, Lena. Todo estará bien.
Elena negó con la cabeza.
― ¿Por qué no llega Lucy?
―Llegará pronto ―habló Bonnie desde la entrada de la habitación.
Casi no había nadie dentro más de que Klaus, Elena, Stefan y Bonnie, Jenna y Lexi acababan de salir por otra ronda de sangre y Kol, Damon y Alaric estaban en la sala buscando lo que fuera en viejos libros de Bonnie, Damon y también algunos que Alaric coleccionaba. Kol también había conseguido algunos libros y el comedor Forbes se había convertido en un gran desastre con libros y papeles por doquier.
Klaus asintió apenas.
Stefan suspiró y se sentó en la pequeña silla del peinador de Caroline. Klaus pudo observar la frustración en su amigo y supo que le importaba como nunca nadie le había importado, solo Damon y Lexi tenían ese efecto en él y eran afortunados por ser procurados por Stefan Salvatore. Caroline se encontraba en esa lista y Klaus supo lo importante que ella era para él, tan importante que sintió un pinchazo de coraje dentro de su ser, celos, eso era. Klaus no quería que nadie más se preocupara por Caroline como él lo hacía, quería ser el único que la tenía en sus pensamientos… el rostro demacrado de Stefan lo hizo enojar, pero guardó silencio. Stefan tenía más derecho que él de estar ahí.
― ¿Y bien? ¿Qué pasa aquí? ―preguntó Lucy, entrando a la habitación. Vio a Caroline y se quedó sorprendida―. Dioses… ¿Qué tiene? ―dijo avanzando lentamente a ella.
Klaus fue más rápido y se paró frente al cuerpo de Caroline, cuidándola como un perro guardián.
Lucy entrecerró los ojos.
―No le haré daño, he hablado con Bonnie.
Klaus gruñó y quitó su cuerpo.
―Pero que poderes… ―susurró embelesada―. ¿Ven su luz? ―dijo Lucy.
Todos negaron.
― ¿Puedes verla? ―preguntó Stefan.
Lucy asintió.
―Esta chica tiene magia… al igual que Bonnie y yo. Podemos verlo, pero se está debilitando con los minutos ―Lucy se acercó a Caroline y estuvo a punto de tocar su mano cuando Klaus la tomó con fuerza―. ¡Oye!
―No la toques ―gruñó como animal.
Lucy frunció el ceño.
―Escúchame, hibrido, no estoy aquí como tu enemiga ―le dijo con calma―. Caroline es amiga de Bonnie y Bonnie es familia, así que deja de portarte como un loco.
Klaus quitó su mano y se retiró a observar todo desde un punto alejado en la habitación.
―Bien… vamos cariño, responde ―dijo Lucy poniendo su mano en el brazo blanco de Caroline.
Lucy fue transportada inmediatamente al lugar en el que Caroline se encontraba.
― ¿Caroline? ―preguntó viendo su cabeza de cabellos dorados.
Caroline volteó para verla.
― ¿Quién eres…?
―Soy Lucy, prima de Bonnie. Klaus me mandó llamar… quiere saber qué sucede.
Caroline abrió su boca.
―Bueno… estoy regresando gente, no estoy lista todavía.
―Cariño, lo que haces es peligroso… tu cuerpo humano se está debilitando, no sé cuánto tiempo más resista.
Caroline arrugó los labios y apretó sus manos en puños.
―Lo siento, pero tengo que hacer esto… es mi misión, lo siento.
Lucy lo sabía también, sabía que Caroline seguía ahí por una razón; las grandes fuerzas no permitían que regresara a su estado físico.
― ¿Cómo te sientes? ―preguntó Lucy con una sonrisa.
Caroline sonrió por igual.
―Estoy de maravilla, enserio, esto es genial. ¿Cómo llegaste aquí?
Lucy se encogió.
―Un pequeño hechizo de transportación, además tu magia es muy poderosa… no requirió mucho de mi poder para llegar aquí, te toqué el brazo y eso lo hizo prácticamente todo.
Caroline guardó silencio.
― ¿Qué pasa?
La rubia empezó a caminar por ahí, con la mirada de la morena pegada a ella.
―No lo sé… es decir, ¿por qué yo? ¿Por qué han decidido darme esta oportunidad a mí…? Solo soy Caroline ―se rio con ironía.
Lucy sonrió apenas.
―No lo sé, cariño… pero eres privilegiada. No todos los días le dan magia a un vampiro, no magia buena, ustedes tienen magia negra y oscura, pero este tipo de magia que se te ha otorgado es diferente, es nueva, antigua y poderosa. Es una magia pura con la que se te ha bendecido, desearía que regresaras porque tu novio allá está impaciente como jamás lo había visto en mis años de bruja ―sonrió con diversión.
Caroline bajó la mirada y jugó con su pie.
― ¿Klaus…? ¿Está preocupado por mí? ―dijo apenas.
Lucy rodó los ojos.
―Pero claro que lo está ―dijo obviando aquello―. Ese hombre te ama ―asintió.
Caroline levantó su cabeza con ojos bien abiertos, viendo directo a Lucy.
― ¿Cómo lo sabes?
―No se ha separado de ti ni un momento, Bonnie me lo ha dicho. No ha dejado tu habitación, es el único que no lo ha hecho. Los demás han hecho rondas para alimentarse pero él no lo ha hecho por una semana entera. No se ha alimentado, Caroline ―le dijo, aparentemente eso era algo grande para un vampiro, y ambas lo sabían, o claro que Caroline lo sabía.
― ¿Una semana? ¿He estado tanto tiempo aquí? ―dijo con ojos de platos―. Carajo… solo han pasado varias horas aquí ―dijo viendo a todas partes.
―No existe el tiempo aquí, tu cuerpo no aguantará mucho más, Caroline. Tienes que volver ―le urgió―. Si no lo haces, ese hibrido me matará ―dijo con humor.
Ambas sonrieron.
―Gracias ―dijo Caroline―. No me conoces, no sabes nada de mí… y aun así, estas aquí.
―Bonnie…
―Sí, sé que Bonnie es tu prima, pero aun así lo agradezco.
Lucy sonrió amablemente.
―Tienes que regresar ―repitió.
Caroline negó.
―Es que no puedo ―urgió―. No me dejan volver, todavía hay inocentes que regresar.
Lucy suspiró.
― ¿Has hablado con ellos?
Caroline negó.
―Solo es un sentimiento, es como un deber. Debo estar aquí, a pesar de que tal vez muera.
― ¿No te molesta eso?
Caroline lo pensó por un segundo.
―No ―respondió viendo el cielo gris―. No lo sé. Estoy bien ahora ―se encogió―. No pienso en lo que pasará. Además, ¿Qué importa si muero? De todas maneras… ya estaba muerta ―sonrió con ironía―. Y no podré casarme si no es con un vampiro… y no conozco a muchos… ―Lucy la observó con burla―. ¿Klaus? No, no creo que él quiera algo así… y tampoco podré tener hijos ¿Cuál es el punto? Era todo lo que yo quería, una familia… una casa cercada, un perro ―suspiró.
Lucy sonrió con ternura.
―Todavía puedes tener eso…
Caroline rio con ironía.
―No es cierto, jamás podré tener hijos, y tampoco me voy a casar… yo quería un hijo ―dijo con tristeza―. Pero no importa más. Tengo una misión, ¿Sabes? Es tonto, porque solo soy Caroline Forbes… nunca pensé salir de Mystic Falls pero Klaus me hizo pisar Italia y ahora piso el otro lado ―dijo sonriendo y caminando por ahí y por allá―. Este mundo da muchos giros.
―Cariño, deja de divagar, aquí no existe el tiempo… tu cuerpo no resistirá mucho más.
―El velo no es suficientemente delgado para pasarlo, ahora estoy de este lado y no puedo volver.
Lucy suspiró. ―Faltan tres días para eso.
―Horas para mí ―dijo aliviada―. Regresaré, lo prometo.
―No alteres el curso de las cosas, el balance deberá ser restaurado de una forma… el destino tiene un curso y las personas a las que estas reviviendo siguieron el suyo al morir.
Caroline negó.
―No es cierto, me están dando a entender algo diferente. Estoy aquí por algo ¿no?
Lucy no dijo nada.
―Escucha, Lucy… estaré bien, las cosas estarán bien.
Lucy no estuvo contenta con aquella respuesta, no vio tranquilidad y no estuvo de acuerdo con ella. Había un balance en todo y la vida y la muerte eran uno importante, Caroline lo estaba quebrantando todo.
―Vete ―ordenó Caroline, y la conexión se rompió.
Lucy regresó a la habitación, muchos pares de ojos la veían. Respiró con dificultad y se dejó caer, Stefan la tomó de inmediato y la sentó en la silla en la que él estaba sentado.
― ¿Qué pasó? ―urgió Klaus.
Lucy tragó en seco.
―Está bien… no puede regresar ―habló apenas.
―Dejémosla descansar, está débil ―dijo Stefan.
Lucy lo interrumpió.
―Está bien, estoy bien. Caroline… está reviviendo mucha gente ―comenzó―. Le dije que el balance deberá ser restaurado. De alguna forma…
Klaus, Stefan, Lexi, Elena y Kol, guardaron silencio. Los demás comían o investigaban lo que fuera acerca del estado comatoso de Caroline.
― ¿Qué quieres decir? ―dijo Elena, sin entender.
―Quiere decir que para que el balance se restaure… así como Caroline revivió a todas esas personas, la misma cantidad de personas deberá morir ―dijo Lexi.
― ¿De dónde vamos a sacar tantas personas para matar? ―dijo Elena, aun confundida.
Stefan y Klaus se dieron una mirada, una que a Elena no le gustó mucho. Kol también tenía algo sombrío en los ojos, como si aquello no le gustara, y en realidad no lo hacía, Caroline lo había revivido, le debía su vida, literalmente.
―Ella es el equivalente a todas las personas que ha revivido y que revivirá ―dijo Kol, ya que nadie se atrevía a decirlo―. Ella es tan poderosa que…
―Cállate ―ordenó Klaus―. No dejaré que Caroline muera. Nadie aquí lo hará ―dijo, sabiendo que todos en aquella casa lo había escuchado―. Caroline no morirá, no si todos nosotros nos encargamos de ello.
