Los personajes son obra y gracia de Meyer. La historia es mía.


Este fic fue subido hace un par de años, yo era un real desastre xD, así que después de un consistente beteo, la volveré a subir editada. Espero que la disfruten.

Capítulo Betado por Lore Cullen. :/ /www . facebook groups / betas ffaddiction/ ? ref = t s


La primavera siempre vuelve.


Se dice que el amor verdadero espera. Pero...¿También soporta el dolor?


-6.1-

Dos Botones


Edward POV

Era viernes por la noche cuando Alice me entregó las llaves de la cabaña de Tom River's para que pasase la noche allí, aún recuerdo aquella casa en mi memoria infantil, la última vez que la visite tenía 16 años y en ese entonces tan solo tenía dos habitaciones y era un tanto más pequeña que ahora, con el paso del tiempo mis padres-sobretodo Esme-la remodelaron y ahora es una hermosa casa de tres amplias habitaciones.

Mi hermana se encargó de repartirlas entre las dos mujeres de mi vida. Bella y Renesmee, la más pequeña pertenecía a Nessie, la segunda con una amplia vista al jardín era para mi pero me atrajo mucho la de la izquierda, los muebles eran color chocolate como sus ojos y el edredón de la cama era azul noche, el color preciso para Bella, mi Bella.

Pensar en ella era enredarse en un mar completo de sentimientos distintos, sus ojos, su boca, sus sonrosadas mejillas, cada gesto, cada sonrisa, cada gesto, todo en ella era perfecto para mí, desde el primer día que la conocí en aquel bosque en Forks supe que era la mujer de mi vida, la madre de mis hijos y la mujer que permanecería a mi lado cada instante de nuestra vida juntos, cuando la dejé y terminé con ella lo poco que me ataba a su corazón me sentí morir, estaba renunciando a lo único bueno que me podría ocurrir, sin embargo tuve que dejarla para protegerla, fue por su propio bien.

Pero al hacerlo abandoné también lo más hermoso de mi vida, y sobretodo de ella, nuestra hija, mi hija.

Mis días en Londres fueron totalmente asquerosos, si es que no existe otra palabra para describirlos de mejor manera, nunca encontré algo que llenará el vacio que ella dejó, Bella era tanto en mi vida que no podría describirlo de alguna manera, los estudios llenaban todo mi tiempo pero cada tanto me ponía a pensar que estaría haciendo ella, si estudiaría, tal vez podría enamorarse y sin embargo siempre estuve equivocado porque todo el tiempo que no estuve aquí ella se dedicó a Renesmee y se esmeró en criarla como una hermosa y educada pero perspicaz niña, cada habito son la viva imagen de ella y de su ternura, Bella es lo mejor que le pudo haber ocurrido a mi vida y después de haberla encontrado no la pienso abandonar nuevamente, fui un idiota al dejarla, al renunciar a ella, siempre me preguntaré que sería de nosotros si la hubiese llevado conmigo a Londres, tal vez podríamos estar casados y hubiéramos criado a nuestra hija juntos, fue mi idiota sentido de la sobreprotección lo que me orilló a dejarla sin tener en cuenta su voluntad o el montón de lágrimas que habrá derramado, cada noche recuerdo como fue que idiotamente la dejé, mi voz fría y mi comportamiento gélido y las lágrimas surcando sus mejillas mientras su rostro se deformaba por la tristeza y la impotencia como respuesta a mi tonta decisión.

Al llegar a esta cabaña los recuerdos me embargaron, hubo un sólo verano que pase lejos de ella después que la conocí, tenía catorce años y se supone que uno a esa edad disfruta del tiempo libre pero yo, muy en cambio, pase cada día y cada noche de aquel verano pensando en Bella y en cuanto la extrañaba, por esa razón al llegar sentí de nuevo aquella corazonada de que Bella estaba destinada para mí.

Me recosté sobre el viejo sillón de aquella habitación que tanto me la recordaba respirando el aire de tranquilidad y paz que se respiraba en este lugar y una tonta sonrisa se dibujo en mi rostro al imaginarla junto con mi hija en esta cabaña, Bella en mis brazos y Nessie correteando por toda la casa, si, esa era la vida que yo quería, una familia, mi familia.

A los pocos instantes el ruido de un jeep interrumpió mis cavilaciones.

Pude notar desde la ventana como Emmett descendía furioso de su auto derribando la puerta de entrada a su paso y penetrando la cabaña como una tormenta de viento.

—¡Cullen, ven aquí en este instante!—los gritos fúricos de Emmett inundaron todo el salón.

—¿Qué ocurre?—descendí las escaleras lo más rápido que pude alerta por si algún problema en la llegada de Bella hubiera ocurrido.

—Vamos a aclarar un poco de cosas tú y yo—me tomó de la camisa fuertemente—. Número uno, no te le acerques a mi hermana, no quiero volver a verla sufrir como hace años, tú no sabes el peso de sus lágrimas y mucho menos todo lo que tuvo que pasar por tus tontas decisiones—intente explicarme pero alzó las cejas en señal de desaprobación y casi pude leer en su mente como me mandaba a callar—número dos, ya que Nessie saber que eres su padre, limítate a hacerla feliz, no la hieras y mucho menos la vuelvas a abandonar—levantó su puño a la altura de mi rostro—y número tres, hay algo que me debes desde hace ya seis años—estampó su puño rápidamente en mi ojo derecho logrando que por un instante perdiera el equilibrio y cayera a los pies de la mesita del salón.

—Ahora Cullen, tienes lo que te mereces, y si no fuera porque mi hermana aún siente algo por ti créeme que tu carita de bebé quedaría como una masa sin forma—estuvo apunto de azotar la puerta pero conseguí la fuerza necesaria para ponerme en pie y retenerlo del brazo.

—Emmett, escúchame, solo un par de minutos.

—Aléjate—gruño molesto—Bella merece algo mejor que tú y grábate esto, ella va a tener algo mejor que un niño mimado que vive del dinero de sus padres y deja chavas embarazadas por ahí, no me vengas con que ahora quieres hacerte el responsable después de tantos años, cuando no te dolió dejarla como la dejaste, no pudiste hacerte el ciego todos esos días en el instituto, siempre andaba por los corredores con los ojos hinchados y sorbiendo la nariz, y aparte de los síntomas del embarazo, tú no sabes nada de lo que tuvo que vivir en esta ciudad por que era una niña inocente cuando tomó la decisión de venir aquí, sin saber quela vida que le esperaba era mucho más difícil que la de Forks, yo ayudé en lo que pude a que sobreviviera decentemente pero es tan orgullosa que siempre buscaba la forma de mantenerse sola y cuidar de Nessie, no sabes nada de ella—su respiración era agitada y me dirigió una horrorosa mirada demostrándome lo mucho que me odiaba.

—Solo escúchame un par de minutos, sé que no lo merezco pero al menos inténtalo por Bella, se que ella me escucharía—rogué mientras me estabilizaba sobre mis propios pies y mi cabeza estaba hecha un nudo por el montón de información imprecisa que Emmett me había proporcionado.

—Ella ya te escucho y no voy a discutir ese punto contigo porque ni siquiera yo tuve el valor de encararla y negarle lo que siempre quiso, que tú—me señaló con el índice mientras su rostro permanecía con el ceño fruncido— fueras el hombre de su vida, él padre de su hija y que un día volvieras para llevártelas contigo a un reino perdido donde podrían ser felices—soltó un resoplido—a pesar de todo lo que le ha ocurrido nunca perdió sus tontas ideas sobre ti, ni siquiera después de que la dejaste como la dejaste, aún muy en el fondo sigue tan enamorada de ti como antes.

Mi corazón volvió a latir después de mucho tiempo al igual que en aquella noche en su departamento, si era verdad todo lo que Emmett decía entonces aún me quedaba una oportunidad con Bella.

—Escúchame—rogué nuevamente—un par de minutos es lo único que pido.

Se lo pensó durante un par de segundos y finalmente soltó un resoplido.

—Mira Cullen, voy a escucharte por mi hermana porque ella fue feliz contigo durante un tiempo y para hacerle honor a todas esas sonrisas que le arrancaste me quedare aquí—señaló el sillón de colores pálidos favorito de mamá—para que te expliques porque la verdad nunca me caíste mal pero siempre metiste la pata conmigo y ahora tienes la única oportunidad de tu vida para intentar cambiar mi forma de pensar sobre ti.

Tuve la oportunidad de aclararle todo a Emmett a mi manera, desde la primera vez que conocí a Bella y porque tuve que dejarla hasta la última noche que pase en casa de su hermana por el apagón.

Conforme la conversación avanzaba el rostro de Emmett se relajaba y sus puños tanto como su ceño dejaban de estar fruncidos, incluso una pequeña sonrisa que dejaba entrever sus hoyuelos se plantó en su cara como signo de que iba por buen camino.

—Emmett todo lo que hice lo hice por su bien, créeme cuando te digo que nunca la dejé por mi propia voluntad, si por mí hubiera sido la hubiera llevado conmigo hasta el fin del mundo y viviría pegado a su cintura a cada instante de mi vida—suspiré, toda esa confesión debía hacérsela a alguien y mucho mejor si era al hermano de la mujer de mis sueños, de esta forma mataba dos pájaros de un tiro, lograba que Emmett supiera mi verdad y me desahogaba en cuanto a todos estos años.

Soltó una carcajada.

Que agradable era escuchar su risa en remplazo de su fúrica voz.

—¿Me estas diciendo que aún babeas por mi hermana?—su rostro era de real asombro, tal vez él jamás podría entender la extensión de mi amor por Bella, demasiado grande para un océano.

Asentí.

—Bella es la mujer de mi vida Emmett y te aseguro que jamás la dejare ir—suspiré con los ojos cerrados durante un par de segundos y una tonta sonrisa se dibujó en mi rostro— solo dame una oportunidad de demostrarte que soy bueno para ella, sé que me necesita tanto como yo la necesito a ella, la amo más que a nada en el mundo, más que a mi propia vida, y por algún extraño milagro ella me ama a mi del mismo modo, estoy seguro que así es.

—Edward—el hermano de Bella se puso de pie con la expresión un tanto confusa—como puedes estar seguro de lo que dices, mi hermana no te ha dado ninguna esperanza, es muy terca, lo sé, pero no puedes asumir que sus sentimientos hacia ti no han cambiado, ella creció y maduró mucho a la fuerza durante estos años, se volvió una mujer responsable y si bien es cierto que jamás se permitió perder el tiempo en cosas inservibles para Nessie, si tuvo una que otra relación y aunque nunca duraron mucho se que ella no te perdonara así de fácil, ¿tú te crees que uno puede perdonar a alguien después de que te mintió y te dejo como un perro?—su rostro se crispó durante unos segundos—sé que la amas, al menos tengo la leve esperanza de que las cosas entre ustedes fueron buenas durante un tiempo, en el instituto Bella vivía más que feliz, sonreía y suspiraba por los rincones tu nombre—caminó hacia mí sigilosamente y me puse de pie enseguida para evitar que perdiera los estribos nuevamente y me noqueara nuevamente—fuiste tú él que la enamoró, se acostó con ella, la embarazó y luego la dejó, sé que te parece un poco raro que yo te lo reclamé cuando ella también ayudo en eso porque para bailar se necesitan dos pero tenía que decírtelo, era algo que tuve atorado durante casi seis años en mi garganta como un horrible nudo y ahora que me libere de él me siento mucho mejor—suspiró y cerró sus puños—y no dejaré que te burles de ella nuevamente, no puedo permitir que le plantes otra semillita y te marches como un maldito hijo de…

Le interrumpí por muchas razones, no iba a nombrar a mi madre bajo esas palabras.

—Emmett, no metas a mi madre en esto si no es mucho pedir, y no, te aseguró que no tendrás que partirme la cara como tanto deseas porque no la voy a dejar nuevamente y mucho menos embarazada, tú no entiendes cuando te digo que es el amor de mi vida y que si la deje fue por idiotez pura, por inmaduro, por no saber lo que estaba perdiendo, la busqué durante mucho tiempo—suspiré frustrado al estar explicándole nuevamente lo que le dije hace un buen par de minutos—se fue de Forks, se fue de mi vida, ella…

—Mira Eddie, no me eches ese cuento nuevamente, si según tú la amas solo hay una forma en la que te pueda creer, es algo que tendrás que prometerme, como cuando teníamos quince y te dejé ser su novio bajo un juramento, sé que fue tonto pero durante mucho tiempo funcionó así que voy a utilizar la misma técnica cuantas veces sea necesario, ¿quieres intentarlo?—asentí con la cabeza, aún recuerdo cuando, bajo un buen par de golpes, me hiciera prometerle que jamás la haría llorar, que la haría feliz, eso para mí no era pedir mucho, yo tampoco soportaba verla triste, cada día intentaba hacerla sonreír y al verla mi día se iluminaba—escúchame Cullen—la voz de Emmett retumbó en mi cabeza como en aquella ocasión—tienes que prometerme que si ella no te quiere la vas a dejar ir, no vas a atarla a nada y si Bella aún no esta lista le vas a dar tiempo, quiero que sea ella quien te diga que te ama, que te necesita, que te quiere junto a ella, solo en ese entonces voy a poder creer tus palabras porque confío en mi hermana y si ella te escoge entonces todo estará bien, ¿lo prometes?—sus labios fruncidos y su frente arrugada no demostraban simpatía alguna, aún así tenía que hablar con él y demostrarle cuanto amaba a Bella, y si lo que quería era una promesa la tendría.

—Lo prometo—aseveré dirigiéndole una mirada fuerte y segura— si ella no me quiere me alejaré, pero si me ama, voy a luchar por ella Emmett, la tendré a mi lado te guste o no.

—De acuerdo, entonces es un trato, si la vuelves a dejar o te atreves a hacerlas sufrir, a cualquiera de las dos júralo y denúnciame antes, por que el mismo día que la vea derramar una sola lágrima te mando matar si no me detienen para hacerlo con mis propias manos—un brillo especial apareció en sus ojos, el brillo de un padre con una hija, tal vez esa era la relación de Emmett con Bella muy aparte de ser hermanos, él fue su padre durante todos estos años porque encontró a una mujer desprotegida…si tan sólo….

El resto de la tarde fue realmente amena, el humor de Emmett cambió mucho a partir de mis disculpas constantes y de todas mis explicaciones, desde siempre fue un muchacho alegre y muy divertido y jamás tuve una mala relación con él, y descubrí que a pesar de todo este tiempo aún me jugaba las mismas bromas que antes y podíamos conversar de todo juntos, casi como un hermano…un hermano que sería capaz de matarme si hago sufrir a su hermana.

—Bueno Eddie, creo que llegó la hora de marcharme, Rose esta sola —al momento de nombrarla los ojos le brillaban como un par de estrellas incrustadas en la tierra— en la posada de tus padres y necesita mucho de mis cuidados ahora que vamos a ser papás.

Un cargo se instaló sobre mi espalda al oírlo, mi hija, durante tanto tiempo no supe de su existencia y ni siquiera pude cuidarla como se debe.

—Nos vemos mañana en el cumpleaños de Nessie—me despedí recordándole más a él que a mí que, le guste o no, es mi hija.

Aquella noche antes de dormir arrumé un poco las cortinas de la habitación de Bella que ahora sería mía, me la recordaba demasiado, y necesito llenarme de recuerdos de ella si quiero mantener mi promesa así que le envíe un mensaje a Alice informándole mi decisión.

Me gusta más la habitación de Bella así que me la voy a quedar, gracias de nuevo por planear todo , la fiesta de Renesmee, la cabaña, todo…muchas gracias duendecito, y en cuanto a la cena no creo que a mi Bella le guste mucho la idea …inténtalo de todas formas.

Te quiero y descansa

Edward.

Guarde un par de neceseres en el cajón de la mesa de noche, tomé mi ropa de dormir y me cambié, en el mismo instante en que me iba a acostar mi móvil vibró.

Tan pronto y ¿ya estamos posesivos? Te quiero Edward y ya te lo dije, tu y Bella volverán a estar juntos, dame un poco de tiempo que de este paseo no vuelven molestos… te veo mañana en el cumpleaños de mi sobrinita, ¿puedes creer que me dice tía Alice? Es la niña más bonita que he visto en mi vida, espera a que tenga mis hijos, Jasper y yo somos la mezcla perfecta, ya verás como le hacen competencia a tu princesita.

Un beso

Alice

Sonreí.

Así era mi hermana, un duendecito alegre que les llenaba la vida de planes a todos.

Tecleé un rápido "te quiero Alice, duerme bien" y me recosté, mientras más pronto durmiera más pronto la vería.

La mañana del sábado me levanté temprano para el cumpleaños de mi hija…mi hija, Renesmee es lo mejor que pudo ocurrir en mi vida conjuntamente con la presencia de Bella, lamento tanto no haber podido verla cuando bebé, ahora menos que nunca pienso abandonarlas, en realidad mi aparición en aquella cena en casa de Rosalie fue completamente planeada, Alice sabía que la hermana de Jasper se comprometió con Emmett y por eso estaba más que segura que Bella estaría allí con su hermano, lo único con lo que no contó fue que yo la vi en aquella guardería con mi hija entre sus brazos, cuando la vi hecha una mujer completa y muy hermosa con el fruto de nuestro amor aferrada a ella, cuando me enamoré nuevamente de Bella a pesar del millón de ideas que cruzaban mi cabeza, cuando simplemente supe que era mía, no importaba su pasado, era mía.

Tomé unos vaqueros desgastados, una camiseta gris GAP y mis tenis favoritos, luché con mi cabello durante unos buenos 40 minutos inútilmente porque lo que conseguí no fue mucho, salí de casa con una mezcla de nerviosismo y emoción corriéndome aceleradamente por el cuerpo y desayuné algo en una cafetería cercana.

Llegué en menos de 20 minutos al jardín donde se celebraría el sexto cumpleaños de mi pequeña y saludé con mis padres, a Jasper y finalmente a Emmett y Rosalie, quienes estaban acomodados en una apartada mesa como todas las demás, con un mantel blanco y en el centro en vez de un adorno florar uno frutal y lleno de golosinas para los niños.

Casi transcurrió media hora hasta que Alice llegó y eso lo descubrí porque Jasper cortó su platica conmigo, en vez de eso corrió a abrazar a mi hermana y depositar un dulce beso en su coronilla, por eso me agradaba Jasper, era un chico educado y respetuoso de la vida de mis padres.

Alice caminó con su andarín de bailarina hacia mí.

—Hey hermanito ¿te gusta como quedo el lugar?

Deposité un beso en su coronilla al igual que su novio y le propiné un rápido abrazo.

—todo esta precioso, tanto colorido contrasta perfectamente con el verde del césped, el azul del cielo y el brillante amarillo del astro sol, me encanta duendecito y estoy más que seguro que a Nessie le encantara.

—¿Y a Bella?—Inquirió con una pícara sonrisa en el rostro, le dirigí una mueca por la insinuación—vamos Edward, no puedes negarme que te mueres de ganas por verla ¿ya la viste?—inquirió con el rostro desconcertado.

—No—negué con la cabeza—no la he visto, ni a Renesmee.

—Esta charlando con papá cerca de la mesa del buffet—me señaló a la derecha pero no le presté atención—en cuanto a tu hija, corre libre por todo el jardín con mamá a su sombra, tengo una idea, si realmente quieres agradecerme algo acércate a Bella y luego me cuentas ¿vale?—depositó un beso en mi mejilla y se escabulló entre los invitados buscando al rubio que tenía por novio.

Busqué a Bella durante un buen par de segundos y cuando por fin la vislumbre me quede completamente atónito al verla, no necesito que use un vestido caro para saber lo hermosa que es, llevaba unos vaqueros tubo muy pegados, una blusa negra de tiritas y su cabellos lucía completamente rizado, se veía completamente hermosa de espaldas hablando con mi padre, todo este tiempo, incluso cuando novios, había visto a Bella con vaqueros flojos y sudaderas o chamarras, no es que no se viera bien, claro que se veía bien y yo la amo así, tal como es, sin necesidad de que aparente algo que no es, la conocí así, sin mucha fiesta, me enamoré de ella así, sencilla, la amo así, pero volver a verla sin aquella ropa floja y con algo mucho más femenino me revolvía el estómago tremendamente, sin siquiera notarlo me acerqué a ella lentamente al mismo instante en que mi padre partía en busca de mi madre.

—Bella—murmuré nervioso y con voz ronca al notar lo que me hacía sentir el tenerla cerca y no poder comérmela a besos como quería.

—Edward—susurró nerviosa encarándome y tan hermosamente sonrojada como siempre—no sabía que vendrías.

—¿Creíste que no vendría al cumpleaños de mi hija?—una tonta sonrisa se plantó en mi rostro cuando note como se mordía el labio inferior de los puros nervios, si supiera lo que provocaba en mí con ese gesto.

—No, no es eso—tartamudeó con las mejillas infladas de tanto rubor.

—Entonces no esperabas verme porque mi presencia te inquieta.

—¡No me importa si estas o no aquí, tú no me pones nerviosa ni por un instante!—exclamó con los brazos al aire completamente roja.

Sonreí.

Aún la ponía nerviosa, como cuando niños.

—Bella, Bella, Bella—negué con la cabeza—yo no dije que te pusiera nerviosa, solo dije que te inquietaba—acorté la poca distancia entre nosotros y le dirigí una sonrisa al tiempo que ella se mordía el labio inferior nuevamente sin saber que decir.

Casi al instante Nessie pasó como una bala corriendo tras otro pequeño logrando que Bella perdiera el equilibrio y se sujetara de mi cuello para mantenerse en pie, en ese momento un impulso de adrenalina me obligó a atarme a su cintura para mantenerla en pie y sentir su embriagadora esencia de fresas invadir todo mi ser.

—Nadie se mueva de donde esta—chilló Alice al micrófono de la tarima en el centro del jardín mientras fijaba mi mirada en los hermosos ojos chocolate de Bella y ella se ruborizaba aún más.

—Este juego es de lo más sencillo, nuestra princesita Renesmee formó parejas de baile con ayuda de su amiguito Nahuel, ella misma escogerá la canción que todos deben bailar esta tarde—mi hermana le hizo señas a mi radiante hija que reposaba sentada en una linda sillita rosa cerca del Dj—la pareja que se separe última ganara el juego, así de simple—le entregó el micrófono a Nessie y con una pícara sonrisa descendió de la tarima para llegar a los confortables brazos de Jasper, le dirigí una sonrisa y volví la mirada a Bella, por alguna razón aún seguíamos atados y ella no había hecho esfuerzo alguno para deshacer mi abrazo.

—Hola a todos—la chillona voz de mi hija retumbó en todo el jardín—bueno, escogí estas dos canciones porque son las favoritas de mi mami, esto va para mi mami así que los demás ignoren lo que voy a decir o simplemente tápense los oídos, mami, enséñale a mi papá a cantar nuestra canción por favor—le dirigió una dulce y suplicante mirada a mi Bella y retornó la vista al resto de espectadores que la miraban confusos—el premio del concurso no se los voy a decir por ahora, ¡que gane el mejor!

De pronto Never think según el Dj de un tal Robert Pattinson inundó el ambiente y lo único que atiné a hacer fue arrastrar a Bella hacia la pista de baile sin dejar de abrazarla ni por un instante, ella no se negó a mi agarre, refugió su cabeza en mi pecho dándome ínfulas de hacer lo que quisiera con ella, pude sentir como nuestros cuerpos encajaban perfectamente y al llegar el momento del coro sentí unas inmensas ganas de besarla ahí mismo sin importar que todo el mundo fuera a vernos, necesitaba sentir sus rosáceos labios sobre los míos.

—¿Bella?—Inquirí con voz ronca tomando su mentón para mirarla a los ojos—puedo…—en ese mismo instante la canción terminó y una balada que conocía a la perfección inundó el jardín, nuestra canción, su canción, more thanwords.

Bella hundió su cabeza nuevamente en mi pecho logrando que sus rizos cosquillearan mi mandíbula y que por consecuente me estremeciera al sentir la mejor sensación de mi vida, su cuerpo junto al mío, así era como debían ser las cosas, siempre y por siempre.

—¿Recuerdas esta canción?—susurré en su oído.

—Nunca podre olvidarla—murmuró bajito solo para ella contra mi pecho.

—Yo tampoco, de la misma manera en que jamás olvidare nuestro amor jamás conseguiré olvidar la primera vez que te dije te amo.

Intento débilmente separar nuestro abrazo pero lo evite sujetándola fuerte de la cintura, de pronto recordé la noche del baile de primavera, la noche en que fue mi novia y sin quererlo la escena se volvió a repetir.

—Bella, yo…

—No lo hagas—susurró a sabiendas de lo que iba a decir.

—Porque no—refuté molesto—es lo que siento por ti, quiero que todo el mundo lo sepa, no importa cuantos años pasen, hay un hecho que jamás cambiara, te am…—sentí como posaba su delicada y nívea mano sobre mi boca.

—No lo hagas, no arruines el momento—me dirigió una triste mirada para después bajar la cabeza completamente ruborizada.

—Cualquier instante a tu lado es maravilloso, no importa que diga o que haga, jamás arruinaré tu compañía—susurré contra su oído para después depositar un beso en el hueco debajo de su oreja logrando que se estremeciera.

Sin darnos cuenta ambas canciones habían terminado y permanecíamos como los triunfadores en el centro de la pista de césped , abrazados y yo con una sonrisa de bobo enamorado.

Nessie se acercó a nosotros y nos tomó de las manos logrando que nos separásemos una buena distancia.

—Mami, doc—al escucharla hablarme así me dolió hasta el alma y sentí una horrible punzada en la boca del estómago, por su parte Bella me miró con arrepentimiento y yo le dediqué una dulce sonrisa, nada de esto era su culpa en absoluto—ustedes son los ganadores.

Finalmente Alice confesó que el premio era un almuerzo doble con Renesmee y su amiguito Nahuel, después del baile Bella repartió el precioso pastel que Thomas y Anthony le obsequiaron a mi princesa, tenía dos pisos, suficiente para la infinidad de invitados que mi hermana consiguió, no puedo negar que estaba delicioso, la masa era de vainilla con capas divididas por manjar de leche, estaba cubierto de crema de chantilly en distintos tonos rosa.

Tomé asiento junto a mis padres para comer el postre sin rechistar pero no le quite los ojos de encima ni por un segundo a Bella quién estaba arrumada contra el cuerpo de su primo y reía desmesuradamente de cualquier cosa que él le susurraba, ¡le susurraba! Yo soy el único capaz de susurrarle algo, es mía, al verla en esa situación la sangre me hervía y me embargaban unas inmensas ganas de partirle la cabeza de un solo golpe al tal "Anthony", sin pensarlo dos veces me puse de pie y caminé hacia ellos hecho una furia cuando noté como él le daba de comer como a un bebé la tarta, era una tarta ¡por Dios!

—Bella—fulminé con la mirada al idiota primo que se la comía con los ojos mientras cuadraba la mandíbula con unas ganas inmensas de secuestrar a Bella para que jamás volviera a ver al tonto de su "Anthony"—¿podemos hablar un instante?

—No, estoy con mi familia y quiero pasar con ella un momento agradable así que te voy a pedir que me dejes en paz—la voz de mi Bella sonaba tan fría y gélida como la mía cuando la deje en aquel aparcamiento…la culpa me corroía el cerebro y sentí de nuevo una horrible punzada en el estómago, sonreí sin ganas, si ella quiere a otro-según la promesa que le hice a Emmett-yo la dejaría ir.

Me alejé con el rostro hundido en un mar de sentimientos contrarios y el resto de la tarde transcurrió rápidamente mientras yo jugaba y disfrutaba con mi hija y nos divertíamos un buen rato.

Renesmee era una niña maravillosa, educada y un poco perspicaz, me agrada saber que es hija de Bella, porque sé que mi hija en sus manos fue bien criada y llena de mucho amor.

Cuando a eso de las 4 y 30 de la tarde la fiesta terminó Nahuel cayó rendido en los brazos de su madre de la misma manera que Nessie en los brazos de mi padre.

Con Nessie descansando plácidamente abrazada al pecho de Carlisle Bella decidió evitar nuestro almuerzo-cena pero Alice la chantajeó con un gran recurso desconocido para mi, algo como "si no quieres ir esta bien, entonces me debes una salida al centro comercial, iremos de compras para toda la estación de invierno y únicamente buscaré tacones".

No tuvo otra alternativa que ceder a los caprichos de mi hermana y aceptó después de que mis padres le aseguraran que cuidarían bien a Nessie a la perfección. Según Alice tenía que recogerla a las 6 de la cabaña donde ella y Jasper se hospedaban ya que allí tenía todo lo que necesitaba para ponerla perfecta, como si Bella no fuera lo suficientemente apetecible de por si, mientras tanto y apresuradamente me cambié de ropa en mi cabaña, escogí un terno y una camisa blanca con los dos primeros botones del cuello abiertos como le gustaba a ella, mi Bella siempre desabrochaba esos mismo botones cuando acudíamos a algún lugar especial.

Flashback

Edward, quédate quieto, necesito acomodarte el trajeespetó Bella molesta mientras yo jugaba a ser su sombra y reía quedamente cada vez que la atrapaba por la cintura.

Bellasusurré en su oído acariciando su espalda a propósito, quería verla sonrojadano quiero ir a esa cosa, quiero quedarme junto a ti toda la noche.

Se estremeció.

Edward, no es una cosase giró para encararme y la atrapé entre mis brazoses el nombramiento de tu padre a jefe de área, tenemos que ir, y fíjate que yo ni soy de la familia, pero voy por Carlisle, él es muy bueno contigo y conmigo.

Voymurmuré con voz roncapero solo si aceptas mi condición futura señora de Cullen—hundí mi cabello en su achocolatada melena con fragancia a fresas.

¿C…cuál?—tartamudeó nerviosa muy bajito.

La tomé fuerte de la cintura y la arrojé hacia la cama aprisionándola entre mi cuerpo y mi suave edredón.

prométeme que vamos a salir en la mitad del baile y vamos a venir a casa a …a ver una películale guiñé un ojocomo la otra nocheme acerqué lentamente a su rostro logrando que su nariz rozara con la míacuando te quedaste a dormir conmigosusurré con voz ronca mientras depositaba un camino de besos en su cuello.

Edward, tus papás pueden entrarmurmuró completamente sonrojada con la cabeza agachadaque van a pensar de mí.

Que eres mi novia y que ¡TE AMO!exclamé mientras cosquilleaba su estómago y de vez en cuando depositaba un beso escurridizo en sus manos cuando intentaba detenerme inútilmente.

¡Edward!Hipóde verdadríonecesitamos bajarrío.

Prométemelosusurré cerca de sus labios.

No puedo, voy con tus padres, regreso con ellos, sabes como es Charlie con eso de los permisosacunó mi rostro entre sus manosademás, lo que pasó la otra noche…

Pasóaseguré con una tonta sonrisa en el rostro mientras besaba su sonrojada mejillapaso y fue maravilloso, ahora que eres mía, solo mía.

Soy tuya pero las cosas no siempre serán tan fáciles como ahora, te amo y lo sabes pero no es tan sencillosuspiré, tenemos esta conversación a diario y nunca llegamos a un punto de acuerdo.

Bella, cállate y bésamela atraje hacia mi cuerpo y rocé delicadamente sus labios con los míos al inicio pero con el paso del tiempo el beso se volvió más…romántico y tuvimos que separarnos por la falta de aire.

Edward, necesitamos bajarjadeó por falta de aire mientras se ponía en piey arreglaba las arrugas de su vestido que mis manos esparcieron por toda la fina tela.

Me puse en pie.

Bella, solo dime que me amas.

Te amosusurró mientras me acomodaba el traje y desabrochaba dos botones de mi camisa.

¿Y luego quién es la antojadiza?inquirí mientras la abrazaba por la espalda y rozaba mi nariz con sus adorables mejillas sonrojadas.

Yo no soy antojadizaaseguró mientras alisaba las arrugas de la chaqueta de mi terno—es que esos dos botones entreabiertos te hacen ver más…más grande, más adulto.

Si claro y yo soy de los que se cree tus mentiras, Bella, a ti te gusta como me veo con esos botones abiertos ¿cierto?le guiñé un ojo con una pícara sonrisa en mi rostro.

¡Edward, Bella!Chilló mi hermana desde el piso de abajo bajen ya o llegaremos tarde.

Si mamárespondí con voz cansina mientras Bella corría hacia las escaleras, pero antes de hacerlo me dirigió una mirada divertida y se acercó para susurrarme:

Me encantan esos dos botones.

Fin del flashback.

Toqué el timbre de la segunda cabaña de mis padres completamente nervioso, pasé mis dedos temblorosos por mi desdeñado cabello millares de veces, todo por las estúpidas ansias de ver salir a mi Bella en ese mismo instante con la tonta esperanza de que corriera a mis brazos.

Mi hermana duendecito me recibió enseguida pero me obligó a permanecer en el portal de la casa por alguna extraña razón, vagué con la mirada todo el salón y decidí describirlo mentalmente varias veces para mantener mi cabeza ocupada en otras cosas, los muebles, la mesa del café, el té servido sobre una linda bandeja plateada, las escaleras y la hermosa mujer descendiendo por ellas.

Bella.

Mi Bella.

Estaba deslumbrante con un vestido strapless de color capulí hasta la rodilla y con acentuación en la cintura llena de incrustaciones de piedras brillantes, simplemente hermosa, su cabello, ahora ondulado, caía como cascada en su descubierta espalda y sus labios, sus perfectos y rosáceos labios eran mucho más de lo que podía pedir.

—Edward—Bella pasó una mano delante de mi rostro con una brillante sonrisa en el rostro y sus pómulos levemente sonrosados—tierra llamando a Edward.

—Lo siento—sacudí mi cabeza—es solo que te ves hermosa —tomé su mano delicadamente al tiempo que un adorable tono carmesí embargaba sus mejillas por mi cumplido.

—Gracias Cullen—susurró nerviosa—pero no olvides que hago esto por Nessie, le prometí que saldría contigo para arreglar las visitas y el tiempo que la veras y yo jamás rompo una promesa.

Llegamos a un lindo y elegante restaurant-elección de Alice- donde se respiraba un cálido y profundo ambiente, la reservación estaba a nombre de los señores Cullen lo que logró que Bella se sonrojara notoriamente y soltará un respingo cuando la recepcionista nos guió hacia nuestra mesa al tiempo que me dirigía una mirada coqueta.

Noté como Bella se tensaba a mi lado y sonreí internamente, algo dentro de ella reacciona cuando alguna otra mujer se me acerca, si era así, entonces aún queda una esperanza.

La cena fue ligera, Ravioli con setas para ambos, algo de vino tinto y mucha plática sobre nuestra hija, definimos un horario de visitas y yo internamente rogaba porque el horario no se cumpliera, deseaba mucho tenerlas a mi lado a ambas y no iba a permitir que nadie las aleje de mí, aparte de ese punto mi hija era una niña muy inteligente, según mi Bella, entendió que yo era su padre y aunque su reacción al inicio no fue la mejor con el tiempo lograron que comprendiera las razones por las que todo esto ocurrió.

Cada palabra que salía de su boca era perfecta, sus labios formaban cada vocal y cada letra con tal adoración al hablar de Renesmee que lograba transportarme a un mundo feliz donde ella y mi hija seríamos felices todo la eternidad.

Al terminar la cena envié por el postre mientras Bella se removía incómoda sobre su asiento, minutos después recibió una llamada de su móvil, a pesar de que mis intenciones eran lograr que dejase ese teléfono apartado no pude evitar pensar que podría ser acerca de Nessie, por tanto mantuve mis ideas impertinentes dentro de mi cabeza.

—Diga —saludó ella al notar que el número era desconocido.

Una voz masculina y desafiante respondió al otro lado de la línea y pude notar como el color se le escapaba del rostro y los ojos se le abrían como dos inmensas orbitas fuera de lugar.

BellyBells, te encontré, estas con un imbécil en uno de mis restaurantes favoritos, te encontré Bella y a Nessie tambiénsoltó una sádica carcajaday por si lo piensas, no, no lo olvide, Feliz Cumpleaños muñeca y deséale lo mismo a tu hija de mi parte.

—¡James!—Chilló Bella al teléfono completamente asustada mientras una lágrima fugitiva cruzaba su mejilla derecha—¡no te acerques a Nessie! ¡No la toques! ¡Por todos los santos! ¡JAMES!

No hubo respuesta del otro lado, el sujeto cortó la llamada.

Bella cerró el móvil de un solo golpe desesperada y bebió de un solo sorbo todo el vino restante de su copa mientras sollozaba golpeando su puño contra la mesa y murmurando el nombre "James" varias veces.

Acerqué mi silla a la de ella.

—Bella ¿Qué ocurre? Isabella Swan, ¡dime que esta pasando!—mi voz sonaba realmente exaltada, y así era como me sentía, no entendía nada de lo que estaba ocurriendo pero necesitaba saberlo para protegerlas, tenía que protegerlas.

Se abrazó a mí intempestivamente y la recogí entre mis brazos fuertemente.

—sácame de aquí—murmuró entre sollozos.

No necesitaba escuchar otra palabra de su boca, si lo que quería era irse, era eso exactamente lo que tendría, pague la cuenta al instante, la tomé entre mis brazos y la subí al volvo con extrema delicadeza después de depositar un beso en su coronilla.

En cuestión de minutos llegamos a la preciosa cabaña de Tom Rivers, abrí la puerta de un solo golpe y Bella se tumbó sobre el blanco sofá de la estancia.

La abracé inmediatamente y sentí como sus lágrimas empapaban mi camisa por completo, la estreché fuertemente contra mí al contacto de su cuerpo estremecerse por el llanto.

Me dolía tanto verla así, un hueco se abría en mi pecho al notar como sus ojos se llenaban de lágrimas una y otra vez y mojaban sus dulces mejillas, era como si ardiera en el mismísimo infierno y la viera sufrir por todo el tiempo que la deje sola.

—Bella, te lo ruego—murmuré depositando un beso en su coronilla nuevamente—dime que ocurre, ¿Qué puedo hacer para que dejes de llorar? Dime que demonios te hizo aquel sujeto.

Un incómodo e impaciente silencio llenó el salón.

—Quiero beber—musitó contra mi pecho minutos después.

—¿Qué?

—Busca algo fuerte en la cocina—exigió con los ojos hinchados y la nariz roja de tanto llanto.

—Bella, no estoy seguro de que…

—Con un demonio Edward, quiero beber y si tu no vas por algo de whisky voy yo—en un débil intento de ponerse de pie casi cae al suelo mientras dos lágrimas surcaban su rostro así que la tomé entre mis brazos y la devolví a su puesto anterior en el sofá—yo voy.

Corrí a la cocina y encontré una vieja botella de vino blanco hasta la mitad y lo único que atiné a hacer fue vaciar la cuarta parte del líquido por el desagüe con la leve esperanza de que ella con este pequeña dosis se quedase dormida.

Tomé un par de vasos de la despensa y caminé hacia el salón con la cabeza llena de dudas y problemas sin resolver.

Serví un poco del contenido en los vasos, casi nada, pero Bella notó mi intención y tomó un gran sorbo directamente de la botella mientras sollozaba abrazada a mi camisa.

No tengo una idea de cuanto tiempo exactamente pasamos allí y en aquella posición, ella abrazada a mi camisa bebiendo tragos de aquel amargo líquido y yo estrechándola junto a mí y susurrándole palabras de calma y tranquilidad al tiempo que limpiaba sus lágrimas.

Cuando por fin Bella cayó dormida la recosté sobre el sofá y recogí la botella y los vasos de cristal.

Entre en mi habitación con la idea de encontrar mi mudada de dormir y me desabroché lentamente la blanca camisa recordando el extraño día que había tenido junto al amor de mi vida, cuando terminé de mudarme los pantalones y me iba a acomodar una vieja polera gris de algodón un golpe resonó en el salón.

Gracias al cielo Bella seguía dormida pero había olvidado la tapa de la ya vacía botella, la misma que cayó contra la losa.

La tomé entre mis brazos y sentí como se aferraba a mi cuello, me dirigí a la hermosa habitación en la que pasé la noche y la recosté en aquella cama, desabroché el par de zapatos que mi hermana le había colocado y la cubrí con el edredón, estaba acomodándole los almohadones cuando sentí una delicada mano aferrarse a mi brazo mientras en sueños Bella murmuraba mi nombre.

Había olvidado por completo ese detalle, mi Bella habla en sueños…deposité un beso en su frente dispuesto a alejarme cuando susurró:

—Quédate Edward, por favor quédate.

Y así lo hice.


Holó! Señoritas, muchísimas gracias a todas las que leen esta historia. Que sepan que leo todos sus reviews, los amo y de todo corazón se los agradezco, pero ahorita no tengo chance de responderlos personalmente. Sin embargo, quiero enviarles un Massive ThankU, porque amo cada palabra que escriben de la historia, realmente. Gracias por leer, por abrir la pestaña, por ojear la historia, como fuese. Solo gracias.

···So How do you get here under my skin? I swore that I never let you back again. I should have known better in trying to let you go, cause here we go again. As hard as I try, I know I can't quit. Somethin' about you is so addictive···