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Ranma ½ es una obra de Rumiko Takahashi , solo hago esto con fines de diversión.
Hola a todos, sé que me demoré así que los contextualizo, Akane anda con Shinno en una cabaña en el bosque, donde se encuentran a la señora Ayame que es medio curandera y le ayudó al bueno de Shinnosuke, por su parte Ranma que está unos días atrás, anda en el segundo reto peleando con el Kappa, quien lo capturo con sus pegajosos poderes y el pobre de Ranma se golpeó la cabeza y al parcer perdió el conocimiento. Sin más preámbulo…
Capítulo 7. Doble problema
El aire se sentía pesado, inicialmente todo estaba oscuro, ¿Cuánto tiempo había pasado? No tenía ni idea, sentía dolor en todo el cuerpo y además ardor en el pie y tobillo izquierdos, estaba consiente por cortos periodos, hasta que finalmente regresó. Intentó frotarse los ojos para acabar de aclarar su vista, pero algo se lo impidió, tiró de sus manos pero no pudo moverlas, sintió la cuerda quemarle las muñecas. Se revolvió frenético solo para descubrir que también tenía atados los tobillos.
—Pero qué demonios— su voz sonaba femenina, lo cual lo hizo recordar lo que había sucedido.
Sus sentidos no le alertaban de la presencia de aquel Kappa, así que se dedicó a analizar la situación, levantó la cabeza, se encontraba en una cama grande con postes en cada una de las esquinas de los cuales colgaba un tul blanco, al lado se encontraba una mesa de noche y sobre ella joyas que de ser reales valdrían una fortuna por su gran tamaño. Como pudo reptó como un gusano tratando de escapar hasta que cayó al suelo golpeándose fuerte e inspeccionó nuevamente, el lugar era desconocido, las paredes eran de piedra lo cual generaba un ambiente frío, había una única salida, sin ventanas ni nada, solo una gran y pesada puerta de piedra.
—Maldito sapo— gruñó
La puerta comenzó a chirriar, se abrió despacio, Ranma realizó movimientos ondulantes para llegar al pie de la cama.
—veo que ya despertaste querida reina mía—
—Suéltame sapo inmundo y ya verás de lo que soy capaz— le escupía las palabras
El kappa no respondió nada solamente se acercó a ella, la tomó en sus brazos y la arrojo en la cama nuevamente, el contacto con la piel babosa la hizo tener arcadas.
—relájate, va a ser una linda noche de bodas, bueno, aunque es de día todavía, en fin— se encogió de hombros
—no-che de ¿qué? — un escalofrío recorrió la espalda de Ranma haciéndolo temer por su integridad. —piensa Saotome, piensa— cerró los ojos tratando de concentrarse, trató de utilizar la fuerza para deshacerse del amarre, pero el ser había hecho un buen trabajo.
El monstruo se acercó sonriente, se relamió con su lengua de serpiente el filudo pico, sus ojos brillaban como quien tiene servido ante sí un gran banquete.
—unos arrumacos primero— se abalanzó sobre Ranma restregando su baboso cuerpo con el de la chica y hundiendo la cabeza entre su pecho.
—¡Ahhh!— se retorció nuevamente la pelirroja con un gesto de desagrado —este es tu fin te mataré pervertido— empezó a tratar de abrir los brazos y piernas con todas las fuerzas hasta que la cuerda empezó a crujir. El kappa se alertó, poniéndose nuevamente en pie, se sacudió el kimono que bien podía ser especial para una boda, silbó esperando la reacción de la chica y finalmente se acomodó el sombrero metálico.
—Vamos querida, es mejor por las buenas—
—que buenas ni que na-da— hacía tanta fuerza con todo su cuerpo que la cara se le ponía cada vez más roja, sin embargo, el Kappa no se movió de su lugar.
Finalmente, la cuerda cedió rompiéndose en mil pedazos, —ahora sí— se sonrió de medio lado la pelirroja— ¡me las pagarás! —
—este lugar no tiene otra puerta que esa— señaló a su espalda —y solo se abre si yo digo la palabra que la active— sonrió con un gesto de superioridad
—Rayos—los ojos de la chica bailaban de una esquina a otra buscando una salida, pero no había más que roca sólida. — No pienso dejar que me toques un pelo— se puso en pose de defensa
—no te enojes, mira que dañas la imagen de niña buena que tenías con ese hermoso vestido—
—Ves- ti do? — Ranma se miró incrédulo, en medio de su desesperación no lo había notado, un vestido casi transparente en tono rosa con encajes, abierto desde el centro del busto con una ropa interior a juego había sido colocado en su cuerpo femenino mientras estaba inconsciente. Una vena se le brotó en la sien, palpitando al ritmo de su corazón enardecido.
Ranma, recorrió lo que le faltaba para quedar cerca al kappa y le lanzó una patada hacia la cabeza tumbándole el sombrero que cayó cerca a la puerta con un fuerte "clank", el kappa frunció el ceño y por instinto se tocó la cabeza.
—Crees que no sé qué dependes de eso para vivir, no seas ingenuo— sonrió Ranma
—¡hmp!, niña malcriada, te enseñaré a ser buena—
Ranma intentaba acertarle puños, patadas, golpes con la rodilla, pero el sapo no dejaba de rebotar de pared a pared, era casi tan escurridizo como Haposai. Finalmente se quedó quieto en la esquina superior de la habitación sostenido por sus pegajosas extremidades, luego comenzó a realizar aquellos sonidos que advertían lo que Ranma ya sabía.
La pelirroja se alertó, flexiono un poco las rodillas para poder saltar cuando el sapo le lanzara su baba, pero para su sorpresa, él comenzó a lanzar unas burbujas, igual de viscosas y verdosas. Una a una iba inflándolas como si se tratara de enormes bombas de chicle que ahora flotaban por toda la habitación, Ranma se movía de un lado a otro tratando de no tocarlas.
—que te parecen mis poderes ¿son geniales no?— le dedicó una mirada
—Más vale repugnantes— hizo un gesto de asco
Las burbujas de repente se quedaron suspendidas, el sapo hizo una señal y todas se dirigieron hacia el cuerpo de la chica a gran velocidad.
—Demonios— Ranma se agachó quedando tendida en el piso y las burbujas pasaron sobre ella, pero entonces el kappa sin darle tregua hizo otra señal con su mano para hacerlas cambiar de dirección nuevamente, persiguiendo a su presa, lo cual obligó a la chica a realizar un arrastre bajo, hasta quedar resguardada bajo la cama donde al parecer las burbujas babosas no llegaban.
El kappa lanzó ahora una baba que se estiro hasta sujetar la cama por uno de sus postes, tiro de ella con fuerza, ocasionado que esta se levantara y quedara recostada sobre una de las paredes.
Ranma no tenía escapatoria, tuvo que utilizar nuevamente sus armas secretas
—sapito mira— lo llamó con voz sensual bajándose una de las tiras del vestido.
—No caeré en esa trampa — giró el rostro sonrojado
— ¡Oh!, pero si se me cayó la ropa interior sapito—
El kappa giró la cabeza con disimulo solo para ver que la pelirroja estaba casi sobre él. Ranma se había impulsado en la cama para llegar al kappa con un cabezazo.
—lo tengo— pensó victorioso Ranma , pero en segundos se vio envuelta por varias de las burbujas que la arrojaron al suelo, sintió como le quemaban la piel como un ácido, dejó escapar un quejido de dolor. Al estallar, la masa pegajosa que quedó, le sujetó las muñecas y tobillos como un potente pegante al piso, por más que trataba se zafarse la sustancia solo se estiraba un poco y luego la regresaba a la posición inicial.
—ja ja ja— rio estridentemente el kappa, bajándose del techo para aterrizar en el suelo cubierto de sustancia pegajosa, que se abría paso cuando él pasaba. —Ahora si, serás la señora kappa—
—señor kappa, claro que aceptaré ser su esposa, solo quería probar que fuera un ser super fuerte, no me casaría con un enclenque, jejeje— rio nerviosa
—claro que soy súper genial, el mejor de los kappas— infló el pecho orgulloso
—pero quisiera, que me cumpliera un deseo primero — lo miró suplicante—es que toda esta pelea me cansó, quisiera tomar un baño primero y además ponerme ropa más adecuada para la boda— cogio con dos dedos el borde del vestido
—Pero por su puesto mi amada— los ojos del kappa brillaban con ilusión — pero si intentas algo .. Serás mi cena— le susurró al oído provocándole un escalofrío.
El monstruo del lago puso sus manos abiertas cerca de la masa que mantenía prisioneras las muñecas de la chica pelirroja y esta se deshizo, luego hizo lo mismo con la de los tobillos liberándola por fin
—Permítame conducirla hasta el baño— le indicó que caminara delante de él
EL kappa susurró algo cerca de la puerta y esta se abrió, caminaron por un pasillo oscuro también de paredes de piedra, iluminado tenuemente por algunas velas. Ranma no pudo ocultar su asombro al ver por un agujero en la pared, que tenía una delgada y transparente capa de baba recubriéndola, el fondo del lago con algunos peces nadando.
La pelirroja caminaba despacio debido a la herida del tobillo, trataba de encontrar algún escape, alguna salida, algo, pero comenzaba a perder las esperanzas en aquel sombrío lugar.
El kappa se acercó a la pared y murmuró algo que, de nuevo, Ranma no pudo entender, la puerta se abrió y mostró el cuarto de baño con una gran tina de piedra en el centro, Ranma se apresuró a entrar.
—supongo que no me vigilarás cierto?—le dijo con voz juguetona
—Esperaré afuera, no intentes nada— salió del lugar y nuevamente la puerta se desvaneció dejando ver una sólida pared.
Ranma se apresuró a desnudarse, entrar en la bañera y dejar correr el agua — ¡qué!—
La puerta se abrió nuevamente, pero nadie entró — ¿qué pasa, por qué los gritos?— se escuchó la voz del ser acuático
— ¡El agua está helada!— se quejó la pelirroja
—aquí solo encontraras agua fría, a los kappa no nos agrada el agua caliente—
—genial—
—Apresúrate, que ya está todo listo para la boda—
Ranma trago saliva, nada podía hacer mientras estuviera encerrado en aquel lugar, se sentó en el borde de la bañera, la piedra se sentía fría sobre su piel desnuda, apoyó los codos en las rodillas y se tomó la cabeza con las manos, cerró los ojos y dio un largo suspiro; una sonrisa asomó en su rostro, porque aún en aquel momento de desesperación, sabía que Akane estaba bien y eso lo tranquilizaba. Recorrió de nuevo el lugar con la vista; la tina, el lavamanos, un cajonero, el baño. Se acercó al cajonero revisándolo, el primer cajón estaba vacio, en el segundo se encontraba la ropa que había traído. Sus ojos azules brillaron como nunca, ahogó una risotada con su mano para no alertar al kappa entonces tomó su ropa y se dirigió a la puerta.
—querido, ya terminé de bañarme—
La puerta se abrió y el kappa entró con una paquete en las manos, apenas vio a Ranma frunció en ceño
—¿qué se supone que es eso? — señaló con un dedo
Ranma se miró , sabiendo que se refería a la ropa — solo quiero estar cómodo, digo.. Cómoda para dar un paseo—
El monstruo alzó una ceja y de inmediato Ranma se acercó a él cogiéndole del brazo —anda dime que me mostrarás el resto del castillo del que seré reina… prometo recompensarte— le susurro al oído
—e.e.e..Está bien, apresuremos— le dio una nalgada haciendo que Ranma caminara delante de él, Ranma fingió un una sonrisa tragándose las ganas de matarlo ahí mismo.
—Por aquí podemos ver las profundidades de mi reino— señalaba una de las ventanas redondas y selladas como las de un submarino
—esta es la cocina… aunque no hay mucho ya que los kappa nos gustan las cosas crudas y frías— se relamió el pico.
—genial, nada de agua caliente — farfullo Ranma
—¿qué dices querida? —
—no nada, querido— movió la mano restándole importancia.
— Por acá tenemos más habitaciones— indicó un largo y oscuro pasillo como los que ya habían recorrido
Ranma miraba atento e intentaba escuchar lo que el kappa susurraba cada que habría una puerta, al parecer era otro idioma, uno que nunca había escuchado. Algo los interrumpió, un ruido como una corneta se escuchó por todo el lugar, Ranma miró al kappa
—es el timbre del palacio — respondió antes de que le preguntara — nuestro maestro de ceremonias ya ha llegado— le dio un vistazo a la novia quien traía ropa interior de hombre, además del cabello rojo pegado al rostro e hizo una mueca de desagrado —tú ve a cambiarte—
—ehh?, pero si así estoy bien por ahora, anda, déjame ir ensayando mis dotes como ama de casa, yo le abriré al señor—
El kappa rodó los ojos algo fastidiado —vamos, apresúrate— el portón gigante se abrió, el agua era detenida por una especie de barrera mágica que impedía que ingresara al lugar, el otro monstruo solo se diferenciaba por el color del sombrero que era rojo, Ranma los miró, midiendo exactamente su próximo movimiento
—Esta es mi oportunidad—
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— ¿Seguro te sientes bien?— Akane empezaba a sentir un extraño desasosiego que la hacía querer salir corriendo de aquel lugar, giró la cabeza para ver a la señora Ayame que venía a pasos cortos entrando a la casa
— La señorita Akane desconfía de mí, pero no hay problema, yo también dudaría en su lugar— le sonrió sin detenerse, alejándose hacía la cocina. Akane quiso decir algo a su favor, pero era cierto, ella desconfiaba de la señora, así que tan solo la siguió con la mirada
—ella es un poco excéntrica, eso es todo, si no quieres estar en una consulta con ella lo entiendo—
—¿consulta?..¿qué quieres decir con consulta?— se echó un poco hacia atrás.
—te explicaré, ella hace todo casi como lo haría un doctor, digamos que primero te examina, luego te da un diagnóstico y por último un tratamiento, algunas veces como en mi caso, hay que venir a controles y tomar más remedios —
— vaya… Eso es.. Mmm… Interesante, bueno quiero decir, si tú te sientes bien, entonces lo que yo piense no importa —
—¿qué les parece si comemos algo?, preparé unos deliciosos bocadillos— anunció desde la cocina Ayame
— se lo agradecemos mucho, pero ya nos vamos— se adelantó Shinnosuke viendo la angustia en los ojos de Akane
—y yo que había hecho unos deliciosos pasteles de cerezo— salió con una bandeja llena de apetitosos pasteles decorados exquisitamente — creo que a Akane le traen buenos recuerdos —le sonrió
Por la mente de Akane pasaron las imágenes de Ranma lleno de marcas de cerezo en el rostro y no pudo evitar sonrojarse. Shinnosuke la miró buscando alguna respuesta
— sería descortés irnos, Shinnosuke — le dijo con voz baja.
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Durante la merienda la señora Ayame no paraba de dedicarle miradas a Akane, lo cual la hacía sentirse aún más nerviosa, Shinnosuke ingenuamente se encontraba ajeno a toda la situación
—Shinno querido, ¿por qué no me haces un favor?—
— Claro señora lo que necesite—
— Ve hasta el claro del bosque y tráeme unas flores que tienen un color como el de mis ojos, las hojas son de color amarillo—
Shinnosuke miró a Akane, pero antes de pedirle que lo acompañara Ayame se adelanto
—Danos un tiempo de chicas, anda, apresúrate para que no se les haga de noche para partir—
—Ve tranquilo— le sonrió Akane para después tomar un sorbo de té
Shinnosuke se perdió tras la puerta trasera dejando a las damas sentadas frente a frente. Akane miraba su taza de té con sumo interés, de vez en cuando pasaba los ojos por los alrededores y se detenía en la señora Ayame que no dejaba de mirarla y sonreír
—debe ser algo difícil no saber si el amor de tú vida te corresponde ¿no querida?—
—¿cómo sabe?, bueno yo.. esto—
—tranquila, cuando leí tu mano pude ver algo, pero no todo, déjame hacerte una consulta, te prometo que no te cobraré, o págame con lo que tú creas conveniente después, te aseguro que nadie se ha quejado de mis servicios hasta ahora, además, me muero por leer tu aura, pero quiero que me des primero tu permiso—
— Es que yo… tengo— agacho la cabeza sin completar la frase
—el miedo que sientes es normal, es miedo a lo desconocido, pero te aseguro que no te pasará nada malo, mira a Shinnosuke, ¿no lo ves, un poco mejor que la última vez?— acercó el asiento al de Akane y le tomó las manos entre las suyas mirándola con dulzura, Akane permaneció tranquila sin decir palabra- —Además eres una gran artista marcial y los artistas marciales no le temen a nada— se levantó abruptamente alzando los brazos con energía. Akane abrió los ojos y la boca por la sorpresa y luego dejó salir una risita
—Está bien señora Ayame, que no se diga que Akane Tendo es una cobarde — se levantó también de su puesto dispuesta a todo.
—Muy bien querida, vamos entonces a mi consultorio— la rodeo con el brazo conduciéndola a una de las habitaciones.
Akane apretó los ojos cuando la señora abrió la puerta, imaginándose una guarida de una bruja con bruma, caldero, escoba y gato negro incluido.
—Te puedes recostar aquí— le señaló Ayame volviéndola a la realidad
Tan solo se trataba de una habitación de tamaño mediano con un escritorio con dos sillas, algunos papeles, pluma, tintero y una camilla a un lado del escritorio vestida con una sábana blanca pulcramente extendida.
La joven se llevó una mano al pecho y suspiró aliviada, caminó hasta la camilla y se recostó. Ayame se paró junto a la chica y Akane pudo ver como la luz le resaltaba el color violeta de los ojos de la señora, algo fuera de lo común.
—¿empezamos?—
Akane asintió con la cabeza y permaneció expectante. La señora Ayame cerró los ojos y puso las manos abiertas sobre el cuerpo de Akane pero sin llegar a tocarlo
—bueno querida, tú aura es muy interesante, veo que eres muy activa, tienes mucha energía, eres una chica valiente, con un carácter bastante fuerte como te lo había dicho…por aquí veo una parte de tú aura que me indica tristeza ..ummm…deseas con todas tus fuerzas que alguien te corresponda, pero eres tú misma la que has impuesto una barrera con esa persona—
La joven no se atrevía a interrumpir a la señora, solo la miraba y movía levemente la cabeza en señal de aprobación
—¿sabes? Aunque hay muchas cosas inevitables en el futuro, todos tenemos aunque sea una leve oportunidad de cambiar las cosas para no perdernos en un círculo vicioso, me refiero a que si continuamos con haciendo lo mismo de siempre no podemos pretender que lo que nos molesta cambie ¿no crees?—
—me parece que es correcto lo que me dice—
— Ja ja ja ja— la señora retiro las manos cubriéndose la boca, Akane que no había entendido el porqué de la risa frunció el ceño disgustada— discúlpame, discúlpame, es que… tú haces exactamente eso que te digo, si no cambias tú comportamiento ¿cómo esperas que cambie la situación con la persona que amas?—
—yo…— guardó silencio
—Que jovencita tan terca …mira— golpeó con un dedo la frente de Akane y ella empezó a ver borroso, luego la imagen se fue aclarando, pero no se trataba del mismo lugar, era una escena más familiar, el techo de su casa en Nereima, Ranma corría con una tetera en la mano y golpeaba a alguien ¿Kodachi? , segundos después de rescatarla estaba la rosa negra roseándole paralizante y lanzándosele atrevidamente.
—Con que eso fue lo que paso… fue un malentendido— pensó Akane en medio de su alucinación
La escena cambió ahora era Shampoo la que se abalanzaba sobre el sorprendido Ranma, otro malentendido.
Así pasaron varias escenas tras sus ojos, todas las escenas de celos ocasionadas por malos entendidos, hasta que llegó la escena final
Ranma en su forma femenina caminaba con P-chan en la mano, el cerdito no paraba de removerse hasta que lo metió de lleno en el ofuro, quien emergió fue Ryoga .
El corazón de Akane dio un brinco, como era posible, su amigo la había traicionado; y P-chan, su confidente, a quién tantas veces le había confiado sus sueños no era otro si no Ryoga Hibiki
—lo mataré, lo mataré RYOOOGA, TE ODIO— gritaba y movía la cabeza con desespero tratando de regresar a la realidad.
La señora la tocó nuevamente con el índice en la frente y la joven regresó de su trance —tranquila querida, a veces es mejor saber la verdad de ciertas cosas —
Akane se limpió algunas lágrimas de rabia que habían salido de sus ojos y trató de normalizar su respiración.
— ¿continuamos?—
— ¿es que hay algo más?—
—bueno, puede ser, es mejor cerciorarse —
—Bien, continuemos— —cuando te encuentre ya verás maldito cerdo—
La señora se giró para coger unas rocas pequeñas del escritorio y regresó junto a la camilla, movió nuevamente las manos sobre Akane sosteniendo las piedras en las manos, después de unos segundos eternos, Ayame dio algunos pasos hacia atrás dejando caer las piedras, abrió la boca para querer decirle algo a Akane, pero se giró y avanzó a grandes zancadas los tres pasos que la separaban de la biblioteca, comenzó a buscar frenéticamente, dejando caer los libros descartados. La chica se incorporó quedando sentada en la camilla
— ¿sucede algo malo? —
La señora ni siquiera le dedicó una mirada solo levantó una mano indicándole que esperara, metió la cara en un libro viejo y empolvado
— ¿Tu estuviste de alguna forma en contacto con este elemento chino?— le señaló una de las hojas
— El kinjakan— abrió los ojos con sorpresa
— ¿dime lo tocaste, por eso estuviste a punto de morir?— la tomó por los hombros, mirándola fijamente
—Sí, pero estoy bien, como puede ver— una gota de sudor pasó por la frente de Akane
—no estés tan segura—
Continuará
Notas de la autora
Me demoré mucho en actualizar, lo siento, no encontraba el tiempo para sentarme a escribir como Dios manda. Además me quedo corto T.T, culpen a mi esposo que vino a pararme del computador, es todo culpa de él.
Ahora a falta de uno tenemos dos kappas jajaj, pobre Ranma, ya quieren que vuelva Ranma hombre?, yo también
Saludos y respuestas
Vanezl: gracias mi fiel lectora
Bustamante Kayla: no te sientas abandonada, yo no abandono mis historias, no me gusta dejarlas inconclusas. La terminaré como que me llamo Diana Luz Ana María, jajaja sí, que así me llamo, casi me quedo sin espacio en la cédula
Haruri Saotome: a mí también me da como asquito aquel Kappa y ahora dos, pues el doble de ganas de vomitar
A los demás lectores anónimos, gracias por continuar leyendo
