Capitulo 7: Una tarde con Edward.

Canción de fondo: Edward''s Song-Alexandre Desplat.

POV Bella.

Después de decir eso el camino fue silencioso, nadie hablo yo odiaba iniciar una conversación, además, ¿Qué podía hablar con el? Puso su mano encima de la mía y sentí como la sangre subía a mis mejillas. Esto me trajo a la cabeza que Charlie y Renee me habían dicho que se iban de viaje para reforzar los lazos de marido y mujer. Así que me dejaron sola en casa con la condición de que no metiera ningún chico a la casa ni que me suicidara con la pistola de Charlie. Quito su mano de la mía y la puso de nuevo en el volante.

Se estaciono en la entrada de la escuela, suspire y después volteo a verme, yo le sonreí y se quedo callado.

-¿Quieres ir conmigo a PortAngeles esta tarde?-pregunto viendo por la ventana, cuando volteo yo asentí con la cabeza.-Vendré por ti a la hora que salgas de la escuela.

-Claro.

-Suerte en la escuela- Se bajo del carro y me abrió la puerta, me dio un beso en la mejilla y volvió al Volvo, despidiéndose con la mano, yo hice lo mismo y camine hasta el salón de literatura.

Camine a zancadas por el pasillo directo al salón, tenia terror de solo imaginar de que podía hablar con Edward en PortAngeles, ya se…hablaremos de su perfecta novia y de cuanto se aman. Que hermoso-Nótese el sarcasmo- Mike Newton mi compañero en Literatura paso apresuradamente hasta el salón y me empujo no le di importancia alguna. Volteo y me saludo con la mano a lo que yo respondí con una sonrisa.

-Que linda luces hoy-dijo el, yo baje la mirada e hice una mueca de disgusto, no me gustaba que la gente hiciera eso. No volvió a hablar y yo no levante la cabeza hasta que el se fue al salón, suspire y subí la mirada de nuevo. Comencé a caminar de nuevo al salón, y al entrar me senté en mi lugar habitual, hasta atrás en la esquina que quedaba en la pared. No me gustaba estar hasta enfrente lo aborrecía. No me di cuenta que Mike estaba enseguida de mi. Me saludo de nuevo con la mano pero hice que no lo vi. Recargue mi mentón en la mano que estaba en la mesa y me puse a escuchar por enésima vez la historia de Romeo y Julieta. Sin más que hacer me puse a recordar el día en el que conocí a Edward.

Había escuchado que una familia había llegado a Forks, me dijeron que tenían a un niño de mas o menos mi edad y yo me puse contenta, ya que tener un nuevo amigo me haría muy feliz. Mi madre me dijo que iríamos a verlos a su casa, salte de alegría y me fui a poner mi chamarra para ir a conocer a mis nuevos amigos. Cuando llegamos a la casa, me baje muy alegre de la patrulla de Charlie, entramos y vi a un niño viendo por una gran pared que era una ventana enorme que daba hacia el bosque, el niño al parecer, no se había dado cuenta de que habíamos llegado, mas bien ni si quiera pareció importarle que hubieran visitas en su casa.

-Ve a verlo, se que una amiga hará que el se sienta mejor.-dijo Carlisle.
Asentí con la cabeza y camine dando brincos hacia el, no me miro pero pude ver sus ojos verde esmeralda viendo hacia los árboles que eran del mismo color de sus ojos. Sonreí y el al fin me miro, pero sus ojos decían tristeza. Sonreí de nuevo y el me la devolvió tímidamente.

-Me llamo Isabella, pero puedes decirme Bella-dije dándole un abrazo.

-Me llamo Edward-dijo en un suspiro y volvió a fijar su mirada en los árboles del bosque. Me uní a su mirada y pude ver que el veía fijamente un nido de aves, la mama les estaba dando de comer a sus hijos y cuando voltee la vista hacia el, vi una pequeña lagrima cayendo de sus ojos verde esmeralda.

-¿Qué pasa?-quise saber, cuando uno es niño es muy metiche.-Si no me quieres decir no importa.

-Perdí a mis padres en un accidente automovilístico yo sobreviví por que no iba con ellos, era un día lluvioso y no vieron un trailer que venia en sentido contrario y chocaron.

-Lo siento mucho-dije encogiéndome de hombros.

-Pero Carlisle y Esme me quieren como si fuera su hijo. Y tengo dos hermanas adoptivas que me quieren mucho.

-Eso es bueno, así no te sentirás tan solo.-Sonreí y el hizo lo mismo.

Sonreí al recordar aquel día, todavía podía verlo a los doce años viendo por aquella ventana hacia el bosque. Sus ojos tristes viendo a través de la ventana. La lluvia que caía como sus lágrimas. No me di cuenta de que el profesor Baner, había puesto un trabajo, solo era hacer un resumen del libro, sencillo para mi. Cuando la clase término fui directo a clase de lengua, que era una clase en la que iba con Alice, me la encontré en el pasillo ella iba saliendo de Matemáticas. Salto como duende hacia mí y se paro enfrente de mí.

-Hola Bella, estoy tan feliz de que vallas con Edward a PortAngeles-dijo dando brincos, yo espere que nadie la haya escuchado pero siempre hay un metiche y en este caso fue Jessica Stanley, me miro sorprendida y no soporto las ganas de callarse lo que pensaba.

-¿Tendrás una cita con Edward Cullen?-grito ella con mas entusiasmo fingido que pudo y yo hice una mueca, asentí torpemente con la cabeza y ella se sorprendió mucho. Después dio la vuelta y se fue directo a su clase, yo jale a Alice del brazo lo más fuerte que pudieron mis débiles brazos de humana.

-¿Por qué se lo gritaste a la escuela?-pregunte en un susurro casi audible para mi pero yo sabia claramente que ella si lo había escuchado por que sonrió como siempre y me puso sus manos en mis hombros.

-Bella, eso es algo que hay que celebrar, se que es lo mas hermoso que te puede pasar-en eso tenia razón, una cita con Edward en PortAngeles, sin su novia perfecta era algo que me alegraba mas de lo que ella pudiera imaginar. Ella pareció saber lo que yo pensaba y volvió a sonreír.-Vamonos a Clases.

Caminamos en silencio, después de haberla regañado no volvió a dirigirme la mirada, quise pensar que no quería molestarme. Pero otra razón seria por que yo la regañe.

-Perdóname Alice, no fue mi intención hacerte sentir mal.-dije encogiéndome de hombros sentándome junto a ella.

-Que tontita eres Bella-dijo ella con una tierna sonrisa juguetona.-Es solo que intento ver que es lo que pasara, se que no es de mi incumbencia pero esque estoy emocionada.

Lo bueno es que no la hice sentir mal, pero eso de que quiera ver que pasara me hace sentir un poco incomoda. Las clases pasaron rápidamente y era algo que me hacia sentir mucho mejor, ahora lo que mas quería era estar a lado de Edward Cullen, el amor de mi vida, salí apresurada sin siquiera ver si Alice venia atrás de mi, me senté en las escaleras a esperar ver aquel Volvo plateado. Todos los estudiantes pasaban a mi lado y algunos se tropezaron con mi mochila. Todo se vació en minutos, no había ningún carro, era claro que todos estaban felices de que fuera viernes. Sentí que alguien estaba atrás de mi, voltee y no había nada ¿Tan nerviosa estaba? Voltee de nuevo para sacar un cuaderno de mi mochila para garabatear y en eso veo el rostro de Alice. Grite y ella me tapo la boca.

-Tranquila Bella-dijo riéndose.-Todo saldrá bien, por lo que he visto.

-Alice-fue lo único que pude decir ya que vi un objeto plateado acercándose hacia nosotras, Alice corrió hacia el Volvo cuando se estaciono debajo de las escaleras. Baje las escaleras torpemente cargando la mochila, Alice le dio un beso en la mejilla a Edward.

-¿Quieres que te lleve a casa?-dijo Edward abriéndole la puerta de atrás.

-No, tú ve y diviértete con Bella-dijo con una mirada juguetona, por lo que pude percibir ella había visto algo. Nunca cambiaras Alice. –Además-añadió-Llegare mas rápido corriendo que en el Volvo.

Solté una pequeña risita que fue audible para Alice, se unió a mi risa y rápidamente sentí unos labios fríos en mis mejillas y después vi algo que desaparecía por los árboles. Edward me miro y me abrió la puerta del copiloto, yo me subí al Volvo y después el. Arranco el carro y se fue directo a la carretera. El camino fue silencioso, cada determinado tiempo volteaba a verlo y el hacia lo mismo. Fue un poco incomodo no sabia en verdad que hacer, abrí la boca para intentar decir algo pero mis palabras se quedaron en mi garganta, la volví a cerrar y mire por la ventana.

Canción de Fondo: Smile- Charlie Chaplin

-¿Cómo te fue hoy en la escuela?-dijo con la mirada fija a la carretera que estaba en pleno crepúsculo. Las nubes se veían difuminadas en el cielo azul ya un poco dorado.

-Bien-dije con la mirada perdida en el atardecer.

-¿Te gusta ver el Crepúsculo cierto?

-Es lo mas hermoso que puede haber en la tierra.-En verdad era la segunda cosa mas hermosa, el ocupaba el primer lugar.-Para unos es el final de un día pero para otros es un pasaje a los sueños.

-Que lindo, bueno…cuéntame ¿Qué hiciste en estos años?-formulo la pregunta viéndome a los ojos.-Solo me has dicho que te deprimiste mucho, pero quiero saber que mas hiciste.

-Lamentar que no estés junto a mí.

-¿Enserio me extrañaste mucho?

-Si, ¿Qué piensas? ¿Qué eres uno del montón?-dije subiendo la voz y el se altero un poco, bajo la velocidad del carro.

-Perdona Bella…

-No te preocupes, y tu ¿Qué hiciste?-le pregunte, haber que dice, espero que no hable de aquella cosa fea que se hacia llamar Tanya. Siguió viendo la carretera subiendo la velocidad de nuevo.

-Estudiar felizmente-dijo con una sonrisa, me miro fugazmente y volvió la mirada a la carretera. Ya estábamos cerca, en unos cinco minutos estábamos en PortAngeles. Al llegar no hablamos de nada mas, al parecer ninguno de los dos queríamos hablar de esos cinco años de perdición. Se estaciono en un restaurante de comida italiana.

-Comeremos aquí ¿Te importa?

-No, donde sea esta bien.

Bajamos del Volvo y caminamos silenciosamente hasta el restaurante, al entrar una mesera nos llevo a una mesa que estaba muy a lo lejos de las demás mesas, me senté en una silla y Edward se sentó en la de enfrente.

-Vendré en unos minutos, para tomar su orden-dijo la chica mirando a Edward fijamente pero tenia la mirada fija en la mesa. Cerró los ojos y de pronto sentí la sensación de tocar sus facciones del rostro. Inconscientemente levante la mano y pase mis dedos por sus parpados. El reacciono ante el contacto y me asuste, rápidamente baje la mano y la puse debajo de la mesa, abrió los ojos y tomo mi mano izquierda que estaba en la mesa. Le dio un beso y se la puso en la mejilla, sentí como la sangre se subía a mis mejillas haciéndome sentir extraña. Soltó mi mano pero yo deje la mano en su mejilla, el volvió a cerrar los ojos. La chica regreso para tomar nuestra orden, baje la mano y Edward volvió a abrir los ojos.

-¿Qué van a ordenar?

-Yo solo quiero un café frió-dije viendo los ojos verdes de Edward.

-Lo mismo que ella-dijo el también viéndome a los ojos.

No me di cuenta que la chica se fue, seguíamos viéndonos el uno al otro tomados de la mano.

-Bella.

-¿Si?

-Sabes, no quiero hacerte sentir mal pero…Tanya…quiero casarme con ella.

-¿Enserio? ¿Te casaras con ella? Que alegría-dije con sarcasmo.

-¿Estas celosa?

-Eso a ti no te importa.

-¿Crees que no?

Nos quedamos callados de nuevo, cruce mis brazos en el pecho y el hizo lo mismo que yo. Nos llevaron los cafés y tome el mió, comencé a tomármelo a sorbos pequeños. El ni siquiera lo vio.

-Bella.

-¿Qué quieres?-dije enojada.

-Quiero decirte algo… pero…

-¿Es tan malo que no puedes decirlo?-dije con una risa malvada.

-Bella…Tanya quiere que me case con ella, ella quiere…-bajo el tono de la voz para decir-Convertirme.

-¿Y eso no puede hacerlo Carlisle? Digo, el hizo eso a Rosalie, Esme y a Alice.

-Bella, yo…quiero casarme con ella, ya le di el anillo nos casaremos en dos meses.

-¿Por qué razón quieres casarte con ella? ¿La amas tan desesperadamente que ya no soportas verla como tu novia y la quieres como esposa?-dije con rabia y sentí lágrimas cayendo por mis ojos. Me levante de la silla y corrí para afuera del restaurante, Edward –al parecer- se quedo sentado por que no sentí su presencia atrás de mi. Escuche su voz llamándome pero ya no quería seguir escuchando palabras como, Tanya, casarme, quiero entre otras. Cuando iba bajando las escaleras voltee para atrás y ahí estaba, ese rostro perfecto estaba tras de mi, puse un pie en el escalón de abajo y me caí, no alcance a pisarlo bien. Me golpee las rodillas y brazos, ya que baje cinco escalones rodando. Estaban sangrando, pero no sabia por que llorar, llorar por el dolor que sentía en mis rodillas y brazos o llorar por el dolor del alma.

-¿Estas bien?-Dijo con voz aterciopelada y dulce. Me tomo en sus brazos y me llevo hasta el Volvo, me sentó en la silla del copiloto y no pude salirme por el dolor que tenia, sentía que si caminaba me caía de nuevo. No le respondí por el simple hecho de no saber que decir. Solo llore todo el camino, Edward manejo mas rápido de lo normal, vi a cuanto íbamos y decía ciento sesenta kilómetros, mis ojos casi se salen de sus orbitas, pero no dije nada, solo me puse el cinturón de seguridad y me recargue en la ventana y cerré los ojos. Cuando los abrí comprendí que me había quedado dormida en el Volvo, estaba afuera de la casa de Charlie en los brazos de Edward. Sus ojos verdes me miraban fijamente.

Canción de fondo: Thorn Bird

-Bella-dijo eso y me abrazo muy fuerte. Sentí mis heridas pasar por su ropa rugosa y me dolió.-Si fuera un vampiro ya estarías muerta.

-¿serias capaz de matarme?-dije tragando saliva y en voz baja.

-Si fuera vampiro ¿que seria más fuerte? ¿El amor que siento por ti o la sed?-Ese amor que menciona Edward, será ¿Amor de amar o Amor de amigos?, tomo mi rostro es sus manos-Antes de ser vampiro quisiera hacer algo-No entendí ninguna palabra de lo que dijo, fue como si el hablara un idioma extraño. Poso sus labios en los míos, me sentí feliz de nuevo, la alegría me fue llenando el agujero negro de mi pecho. Nos miramos directamente a los ojos yo aun seguía confundida.

-Edward, te…amo-ahora fui yo la que lo beso.

-Yo siempre te quise Bella, todo mi amor eres tu.-las lagrimas salieron de mis ojos de nuevo, sonó su celular, el lo abrió y solo escucho.-Si Tanya, yo también te amo, ya quiero que sea nuestra boda.-Paso sus yemas de los dedos por mis mejillas, y volvió a escuchar lo que Tanya le decía.-Llegare en un rato, te amo, nos vemos-cerro el teléfono celular y se levanto conmigo en brazos.- ¿Puedes caminar?

-No lo se-dije sinceramente, no me sentía muy bien que digamos. Me bajo cuidadosamente de sus brazos y puse los pies en la tierra, di el primer paso y pude caminar perfectamente hasta que me tropecé con un tapete y me caí de nuevo.

-Bella…

-Solo me tropecé no pasa nada.-Me levante con la ayuda de una silla que estaba en la entrada, Edward estaba afuera de la casa mirando como yo hacia el ridículo cayéndome a cada rato.

-Tengo que irme, nos vemos-yo ya estaba de pie, el se puso enfrente de mi y volvió a besarme, lo aferre a mi y el hizo lo mismo. Salio de la casa apresurado y yo inconcientemente trate de correr hacia el.

-No te vallas-grite, el volteo a verme y me sonrió-Quédate conmigo.

-Tus deseos son órdenes, Bella.-Entro de nuevo a la casa y cerró la puerta. Me tomo de nuevo en sus brazos y me llevó hasta mi recamara. Abrió la puerta y me dejo sentada en la cama, el se sentó en la mecedora de mi mama. Me miro fijamente con mucha alegría en los ojos, era contagiosa, yo también estaba viéndolo con una sonrisa. Se acerco a mí de nuevo y me volvió a besar pero ahora me beso más apasionadamente.