—Demon—

Por Lossehelin

Traducción al español por Zury Himura


Disclaimer de Lossehelin:

Soy muy pobre como para ser dueña de alguno de los personajes.

Lossehelin les agradece sus comentarios, les manda abrazos y saludos. También sus mejores deseos para las fiestas de temporada.


Chapter 7: Old Acquaintances.

Viejos conocidos.

—¿Kaoru? ¿De verdad eres tú?

Los pasos de Kaoru se volvieron torpes al darse cuenta que ya no se encontraban dentro del mercado, sino del sector residencial. Tanta fue su curiosidad y su sorpresa que rápidamente olvidó e ignoró la conversación que tan solo segundos atrás había entablado con su compañero de viaje.

Y es que… ¿quién se atrevería a juzgarla o culparla cuando una voz, la cual había pensado nunca más volver a escuchar de nuevo, le susurraba a sus espadas? ¿ O tal vez a final de cuentas había perdido la cabeza? O… ¿acaso sus pensamientos pesimistas sobre la muerte habían tenido el poder suficiente para atraer a los fantasmas de su pasado hacia ella?

Descartado, la dueña de la voz estaba parada justo enfrente de ella, viva y saludable, de hecho mejor de lo que la recordaba.

La joven vestía su hermosa y femenina silueta con un kimono nuevo y su cabello estaba atado y adornado en un moño elegante. Se parecía tanto a ella que cualquiera juraría que eran gemelas. Esa chica, al menos, sería la gemela que se había salvado de la humillación y el dolor en la aldea en la que habían crecido.

—¿Kazumi-san?

La sonrisa de la recién llegada se alargó, dejando al descubierto su aperlada dentadura y mostrando, también, el placer y alegría que Kaoru le ocasionaba al recordarle. La elegante mujer alcanzó a Kaoru en unos cuantos pasos, arrojando sus brazos y sosteniendo la figura paralizada de su amiga en un cálido y fuerte abrazo.

—Sabía que te vería de nuevo. Simplemente sabía que algún día nos encontrarías —dijo la muchacha con voz quebrantada y con lágrimas cayéndole de la barbilla, provocando que Kaoru regresara el abrazo, un poco confundida.

Se suponía que Kazumi estaba muerta. No había forma alguna que la figura que tocaba era real. No después de que su vida hubiera sido tomada hace dos meses por el mismo demonio que caminaba a su lado.

Esa chica, la que abrazaba, se suponía que había sido cortada en pedacitos y había sido devorada por la criatura. Aún indecisa, miró como la chica que había conocido desde su niñez se giraba en sus talones y hacia señas a otras tres figuras más.

Tres pequeñas niñas.

—¡Kaoru-san!

—¡Neesan!

—¡Kao-nee!

Las tres gritaron con sorpresa, haciéndose escuchar hasta el final de la calle. Lego, las pequeñas se abalanzaron hacia ella, halando su kimono en diferentes direcciones con tal de captar su atención.

—¿Ai? ¿Shiori? ¿Yuri? ¿Qué es lo que pasa? Quiero decir… ¿de dónde han salido todas?

Yuri rio divertida al escuchar el inocente tono de voz de la joven de ojos azules—. Del mismo lugar que tú, tontita.

Las otras tres niñas se unieron a la risa de su hermana, forzando una sonrisa en el rostro de Kaoru al verlas risueñas. El sonido era tan contagioso y divertido, tan puro y sincero, algo que jamás había creído llegar a ser testigo.

Las tres pequeñas, aquellas inocentes criaturas que eran hermanas sin serlo necesariamente de sangre, habían pasado por una gran humillación tiempo atrás en el bar local de su aldea.

Los ojos azules de Kaoru se llenaron de lágrimas al inclinarse para corresponder su abrazo.

—Estoy muy feliz de volverlas a ver —dijo la joven pelinegra, cuestionando a Kazumi con la mirada—. Pero, ¿por qué están aquí? Creí… que al irse…

La sonrisa de Kazumi se desvaneció enseguida de sus labios—. Bueno, eso fue lo que todos creímos, pero esas tres pequeñas eran las únicas que me esperaban en aquella choza del bosque. Había comida y algunas provisiones para viajar. La única vez que estuvimos cerca del… del demonio… —su voz cambió de tono, volviéndose un susurro mientras sus ojos viajaban a su alrededor como si la presencia del demonio aún se sintiera—… fue temprano en la mañana, ya que la única razón por la que esperamos hasta el siguiente día fue porque la noche era muy oscura para cruzar el bosque y no queríamos regresar a la aldea —continuó—. Tan pronto amaneció, él nos dijo que era nuestra decisión la dirección en la que caminaríamos y fue así como nos pusimos en marcha.

La que viajaba con el demonio frunció el ceño, pero tan pronto su mente se había puesto a trabajar para encontrar una explicación lógica a aquello, fue halada e interrumpida por las tres niñas. Ella correspondió al abrazo nuevamente y sonrió—. ¿Y qué han hecho desde ese entonces? ¿Han sido adoptadas por alguna familia?

—No, realmente. De hecho trabajamos ahí… —dijo una de las chicas, señalando a sus espaldas una pequeña sastrería—. La dueña es una muy buena persona y nos deja quedarnos en un cuarto, justo arriba del local —añadió—. Es de edad avanzada, y cuando la conocimos dijo que un par de manos extras le caería muy bien, ya que estaba sola y no tenía familia. Así que nos acogió. Pero dejemos de hablar aquí en la calle. ¿Por qué no vienes adentro para charlar un poco más?

—¡Sí, tal vez Neesan puede quedarse con nosotros!

—¡Te podemos enseñar a coser!

—¡Y probablemente la señora Izumi también querrá que te quedes!

La sonrisa de Kazumi se amplió al voltear a ver a su amiga.

Por más que quería rodearse de rostros familiares y saber que de verdad estaban bien… Kaoru ya había superado su pasado, y sabía que tenía que seguir adelante con su vida. Su corazón se había regocijado al verlas vivas y saludables, no muertas como ella había pensado. Pero otra vez, ella había superado sus muertes, le había costado aceptar ese hecho y por fin había dejado su luto. No podía retroceder ni dejar un nuevo camino por tomar otro diferente. Ella lo había prometido, y estaba sumamente comprometida con sus decisiones. Con aquel pensamiento, su espalda se enderezó, buscando angustiada por el compañero de viaje que había olvidado desde hace ya un rato.

—Lo siento, Kazumi, pero no puedo —se disculpó la de coleta alta mientras sus iris azules seguían buscando la larga capucha negra que cubría la forma de su demonio. Animada, Kaoru posó su palma abierta sobre la pequeña cabeza de Ai—. Estoy dedicada a otras cosas por ahora, así que no podré quedarme con ustedes.

—¿Por qué no? Muchas de las otras muchachas también están aquí y estoy segura que seguramente querrán verte también. Arisa fue adoptada y Keiko encontró un buen marido. Pero si es por el asunto de la costura y piensas que eso no es lo tuyo, entonces, estoy segura que si te lo propones podrás encontrar algo más aquí. Nosotros te ayudaremos —Kazumi sostuvo la mano de Kaoru, rogándole que se quedara junto a ellas—. Hiciste mucho por nosotros en aquella aldea. Es lo menos que nosotros podremos hacer por ti.

—No puedo, Kazumi, yo…

—El pajarillo azul es mío ahora —La abrupta interrupción de su compañero y un brazo alrededor de su cintura descolocó a Kaoru, haciéndola saltar hasta chocar contra el pecho del demonio.

Las tres niñas soltaron un suspiro, sorprendidas. En seguida, soltaron las ropas de Kaoru y encontraron un escondite seguro tras la espalda de Kazumi.

—Es el precio que ella ha acordado pagar —añadió el demonio.

Las pequeñas encogieron sus cuerpos hasta estar totalmente ocultas tras el kimono de su hermana, pero ésta no se movió ni un solo centímetro. Sus iris oscuros se posaron en la figura encapuchada—. Tú.

Kaoru pudo sentir el ronco sonido de la risa del demonio dejando su pecho y chocando contra su hombro, y la dicha dibujada en su rostro al notar el temor de sus conocidos no hizo más que irritarla. La mano del demonio se había posado tras de su cuello masajeándolo como de costumbre y confirmándole que la mejor opción era quedarse quieta y no discutir. No quería buscarles problemas a sus amigos, pues sabía que solo molestaría al demonio si sus amigas rogaban por su liberación. Además, él no tenía la culpa. Él solo había dicho la verdad: ella se había entregado a él porque ese era la deuda que ella tenía que pagar.

Con suavidad, ella colocó una de sus manos sobre el brazo que la rodeaba, aceptando de esa forma su demanda con claridad. Después del acto, escuchó los suspiros de sorpresa e incredulidad de sus amigos, y dijo:—. Tengo mis propias responsabilidades, Kazumi-san. Y, simplemente no las puedo ignorar.

El frunce en el rostro de Kazumi se profundizó solo para mostrar reprobación al ver las acciones de su amiga, pero tuvo que asentir, respetando su decisión.

Ai sollozó y la cabeza de la pequeña Yuri se presionó contra la de ella imitando la acción de su hermana, pero fue Shiori quien se aventuró a tomar un paso al frente. Sus ojos reflejaban temor, pero su boca se mantenía presionada en una línea delgada, mostrando su tenacidad y coraje.

—U-usted no va a herir a Kaoru-nee… ¿Cierto, señor demonio? —cuestionó la pequeña valiente.

—Su vida ahora es mía, así que haré con ella lo que me venga en gana —Él respondió, resoplando sobre el hombro de Kaoru.

La pequeña criatura saltó hacia su lugar original al escuchar a la figura masculina. Dicho acto solo le confirmó a Kaoru que su compañero la había atemorizado en gran magnitud.

—Agradece que no exigí lo mismo de ti —añadió él sin consideración.

—¿Qué le parece si la intercambia por un par de ropas nuevas? —habló Ai con inocencia y con las únicas negociaciones que un pequeño niño podría sugerir. Se había animado a hablar al verse contagiada del mismo valor de su herma y tras recordar varias ocasiones donde los forasteros se acercaban a la tienda donde trabajaban con la intención de intercambiar cosas de valor por vestimentas.

Kaoru sonrió entretenida al escuchar la proposición de la pequeña. Y el suspiro de incredulidad de parte del demonio que llego hasta sus oídos la hizo sonreír aún más—. ¿Acaso eso es todo lo que valgo? —preguntó Kaoru riendo al ver el sonrojo en las mejillas de la pequeña Ai. Divertida, se separó del abrazo de Himura y se hincó hasta estar a la altura de la pequeña negociadora—. No te preocupes, corazón. Estaré bien, no te preocupes por mí. Sabes que puedo cuidarme sola —con el dorso de su mano, y con cuidado, limpió el rastro de las lágrimas en las mejillas de la niña. Después, posó su mano sobre la cabeza de Shiori—. Además, soy sumamente feliz con tan solo saber que están vivas y en buen estado.

—Pero Neesan, ¿por qué no te puedes quedar? Te amamos, Neesan —Yuri corrió a abrazar a Kaoru, echándose a llorar en el acto. El gesto pronto fue imitado por sus otras hermanas, uniéndose todas contra el cuerpo de la pelinegra una vez más.

Una mirada azulada fue dirigida hacia Kazumi, rogando por su ayuda mientras que los labios de Kaoru se comprimían ahogando sus sentimientos.

La mujer haló suavemente a Yuri y dijo: —. Vamos, Tenemos que… volver al local.

—Pero Kazu-nee, Kaoru-nee se irá y nunca más la volveremos a ver porque el monstruo malo se la comerá. ¡No quiero que Neesan muera!

El lamento de la pequeña logró llamar la atención de algunos viajeros, logrando que Kazami se sonrojara. Luego, la mayor las haló y comenzó a explicar:—. Silencio, Yuri. ¿Acaso quieres que todo el pueblo te escuche? Solo le causarás problemas a la señora Izumi y como consecuencia, una mala reputación.

—Pero Yuri tiene razon, Kazu-nee. El temible señor demonio la cortará en pedacitos y la guisará para después comerla.

Una sonrisa escapó de los labios de Kaoru mientras revolvía la melena de Shiori—. ¿Dónde has escuchado dichas cosas, Shiori-chan?

Una mirada furtiva se alzó por encima del hombro de Kaoru, y Shiori susurró en el oído de la de ojos índigo—. Él me dijo que lo haría si yo no dejaba de llorar.

Por un momento, Kaoru se preguntó cuándo había sucedido aquello, pero después apretó los labios al darse cuenta que la niña hablaba del día en el que había sido sacrificada. Ella había sido la primera criatura que había sido tomada, y probablemente había tenido tanto miedo que no había podido dejar de llorar. Pronto, su fiera, reprobatoria y azulada mirada se profundizó sobre la figura de Himura. Pero enseguida, se descolocó al notar la seria y sobria expresión en el rostro masculino, en lugar de la provocadora y entretenida sonrisa a la cual ya estaba acostumbrada. Con el ceño aún fruncido, se dirigió nuevamente hacia Shiori—. No te preocupes, cariño. No creo que me vaya a convertir en guiso —probablemente prefiera la carne cruda, pensó mientras animaba a la más pequeña a seguir a sus demás hermanas.

—Entonces, cuídate —Las cabezas de las niñas colgaban decaídas contra su pecho al caminar.

Kaoru dejó escapar un largo suspiro antes de girarse y encarar al demonio, quien para su sorpresa no se había movido. Solo parecía contemplar a las cuatro mujeres que una vez habían sido sus ofrendas retirándose de donde habían salido. Había curiosidad en sus ojos al estudiar los lentos y torpes pasos que aquellas cuatro daban. Luego de algunos segundos, ladeó su cuello abruptamente, dejando caer el saco con todas sus pertenecías al suelo.

—Pueden tenerla solo por una noche —dijo él haciendo que la cabeza de Kazumi se girara al instante, exponiendo sus oscuros ojos con incredulidad—. No seré gentil si tratan de ocultarla de mi.

Rápidamente la cabeza de la mujer asintió, aún sin digerir lo que había escuchado pero fue el grito de alegría de una de sus hermanas que la sacó de su abstracción.

—¡Yay! ¡Kaoru-nee se quedará con nosotros!

Las tres niñas corrieron de nuevo hacia Kaoru, cuya mirada se había posado en Himura con escepticismo, estudiándolo con curiosidad mientras él recogía sus pertenencias y se las entregaba.

—Tú te quedarás con esto, y ni se te ocurra extraviar algo —le advirtió él.

—Pero… ¿dónde te quedarás tú? —El silencio reinó en el pequeño grupo, pero Kaoru ignoró la cara de shock de su amiga al escucharla preguntar con preocupación sobre la estancia del demonio.

—En un lugar con menos gente. Volveré por ti mañana temprano.

Mientras ella caminaba hacia el local, su compañero de viaje desapareció entre la multitud. Y así, solo por una noche, fue libre.

Continuará…


Notas de autora: Espero que todos estén prestando atención a las reacciones del pelirrojo, ya que esos pequeños detalles son las pistas que necesitamos para descubrir qué es lo que ocurre con él y lo que pasara en el futuro.

Notas de Traductor: Que les puedo decir más que este capítulo me costó un poco; la narrativa estaba rica en vocabulario el cual necesitaba moldear bien al español, sin contar los guiones.

(Los guiones: siento que necesito explicar esta parte ya que en español los diálogos son diferentes que en mi idioma. Mientras que en el idioma original puedes marcarlos con " en español necesitamos —, la intervención del narrador es un poco compleja en mi idioma… hay veces que ni siquiera marcamos quien es el que habla ya que es fácil asumir con los párrafos pasados. En cambio, en el español es diferente, si no lo haces el lector se puede perder. En este cap, los guiones me costaron pero no los moví todos ya que si lo hacía le estaría faltando al respeto a la autora, su narrativa, el idioma y claro la fidelidad a la traducción. Así que lo siento si están un poco confusos… los re-leí varias veces y creo que solo una vez [en español] no supe quien estaba hablando, fuera de eso creo que lo demás tiene que ser entendible)

En fin, gracias a Lossehelin que siempre está ahí.

Zury comentario: como le dije a la autora, este capítulo me encanta porque te abre las puertas a un sin fin de teorías y suposiciones sobre qué es lo que pasa con ese demonio sexy. Además que todo el fic está escrito desde el punto de vista de Kaoru y en si no sabes ni «J» de Himura. Pero, como fan de esta autora amé el mensaje oculto que dio en este capítulo, espero que ustedes también lo hayan descubierto.

Cuídense y nos vemos en el próximo capítulo. Lossehelin espera sus comentarios!