La peor forma de iniciar el año

Dipper salió de la habitación del fondo. No le gustaba mucho quedarse cerca de estas personas, más correctamente cerca de Mari Hanson. Su actitud alegre lo incomodaba un poco. Hacia que su pecho se sintiera extraño. Era mejor para él y sobre todo para ella que mantuviera su distancia.

No planeaba quedarse mucho tiempo. Era consiente de que lo vigilaban en caso de ser un espía o algo así, pero poco le importaba. Quizás incluso mandaran algunas personas para matarlo en medio del camino para no correr riesgos. No creyó que lo mataran de frente mientras estuviera con la caravana, mucho menos con Mari Hanson ahí para verlo.

No tardó mucho en darse cuenta de que Mari Hanson era como una luz para estas personas.

Otra razón para alejarse de ella.

Su primera señal de que algo andaba mal fue cuando escuchó el claro sonido de la carne siendo arrancada, lo conocía muy íntimamente como para confundirlo con cualquier otra cosa. Corrió hacia el pasillo y fue recibido por el primer presagio de que sería otro año de muerte y sufrimiento.

Un extraño parasito con forma de waffle se había instalado en el cuerpo de Mari Hanson, reemplazado su cabeza, y se estaba comiendo a su hijo de seis años de edad. Cuando el waffle volteó a verlo casi le pareció ver una sonrisa en esa gran boca llena de colmillos, carne y sangre derramada. Dipper sacó su pistola y le disparó, lo que causó que cayera torpemente aun lado del cuerpo del niño.

Dipper no perdió tiempo y corrió hacia ella. Entonces comenzó a pisotear rápidamente a ese paracito con la suela de su zapato. Lo pisoteó una y otra vez mientras el waffle se destrozaba y restos de un grotesco relleno comenzaban a salir de su cuerpo. Parecía algo como pus, pero luego se volvía liquida y de un intenso rojo. Pudo notar algunos restos de la comida que había tenido antes del niño: principalmente un ojo y una nariz. Continuó pisándola hasta que esa cosa estuvo totalmente destrozada.

Entonces la puerta se abrió fuertemente.

En un momento muy oportuno diría.

-¡Mari!

Mark Hanson miró el cuerpo inerte de su hijo y los restos de su amada esposa. Luego vio a Dipper sobre ellos.

Levantó su escopeta y disparó.

Dipper sintió un calor muy grande en su pecho mientras una fuerza mayor lo arrojaba de espaldas hacia atrás.

Munición expansiva.

Como odiaba la munición expansiva.